Monje negro y comisario de Cristina – 17 de junio 2015

Es muy fácil definir quien es Carlos Zannini. Es el monje negro y el comisario político de Cristina. Ella se lo puso a Daniel Scioli como candidato a vice presidente para que le respire la nuca como un stopper. Para que Zannini sea el garante de la pureza ideológica de la profundización del modelo y no de la continuidad con cambios que proponía Scioli. El “Chino” será el inspector y el interventor de Cristina en el futuro gobierno si es que gana Daniel Scioli. Una broma que circulaba hace un par de años habla de la mimetización de Zannini con el matrimonio Kirchner. Se preguntaba en caso de un divorcio entre Néstor y Cristina quien se quedaría con Zannini. Apenas pudieron lo designaron como presidente del Superior Tribunal de Justicia de Santa Cruz. Para ordenar verticalismo al justicialismo inventó esa frase humillante y castrense que dice “A la presidenta no se le habla, http://coffinpump.com/wp-includes/simplepie/exception.php se la escucha”. Por algo Elisa Carrió dijo que esta decisión de Cristina es un golpe contra Scioli. Una operación destituyente que anticipó el chiste de Eduardo Jozami y su relación con el inconsciente.

Zannini es el autor intelectual y ejecutor de todos los avances autoritarios e intentos hegemónicos del cristinismo. Colocarlo a él en la boleta es la misma jugada que se hizo en su momento poniendo a Gabriel Mariotto como vice gobernador. La pregunta es si Scioli podrá doblegar la quinta columna permanente de Zannini como lo hizo con Mariotto o el cordobés santacruceño será un hueso mucho mas duro de roer.

Esa es la disputa que se viene si Scioli logra su sueño presidencial. Volvemos a los 70 donde la batalla ideológica entre una presunta derecha que quería la patria peronista y una presunta izquierda que quería la patria socialista terminó en un baño de sangre que le abrió las puertas al terrorismo de estado. Esta es una advertencia para todos. Si se repite la historia, ojalá sea en forma pacífica. Que la lucha por el poder real entre Daniel y Cristina sea por las buenas. Lo pido en nombre de los ciudadanos argentinos desarmados que no queremos mas violencia en la Argentina. Y esa pelea comenzará hoy mismo. Scioli dirá que si a todo lo que ordene Cristina. Ella armará todas las listas, de diputados, de senadores, de consejales y ella querrá designar el gabinete de Scioli, insisto, si es que se consagra jefe de estado. Porque eso está por verse. Ya lo dijo Luis D’Elía, un cristinista extremo, antisemita y violento que reporta a Irán: Si Daniel pone a Kicillof de ministro lo vamos a aplaudir. Y si pone a un neoliberal, nos cruzamos de vereda y pasamos a la oposición. Antes le había dicho conservador de derecha empleado de la embajada de los Estados Unidos y de Clarín. Ahora lo va a votar junto a Amado Boudou al que caracterizó como un prócer del kirchnerismo.

La otra gran pregunta es si esta jugada de Cristina impactará negativamente en la intención de votos de Scioli. El gobernador es percibido por un segmento independiente de ciudadanos comunes como un hombre moderado, prudente, de diálogo y por eso estan dispuestos a votarlo. La companía de Zannini. ¿Espantará muchos votos de ese tipo o, una vez mas, Scioli demostrará que nada lo afecta en su imagen positiva? Ya superó todo. Es un peronista náutico que sigue flotando hasta el sillón de Rivadavia y no lo erosiona la inseguridad en la provincia ni la muerte de Nisman. Un milagro que a los sociólogos les cuesta entender pero que existe.

¿Macri saldrá favorecido por esta cristinización forzada y consentida de Scioli o no?

Zannini es un duro dogmático que se formó como marxista leninista maoísta y admirador de Albania, no de China. Fue un cuadro de Vanguardia Comunista que apoyó al clasismo combativo en el sindicalismo cordobés. Estuvo preso cuatro años y en la cárcel conoció a Gerardo Ferreyra, uno de los dueños de Electroingeniería que esa época militaba en la guerrilla del Ejército Revolucionario del Pueblo. Zannini nunca apoyó la lucha armada.

Tal como le dije ayer, vivimos un Cristinato. Los famosos cuerpos orgánicos se reducen a un solo cuerpo, el de Cristina. Ella decide todo y ya decidió dejar la presidencia el 10 de diciembre pero no dejar el poder. Lo anticipó su hijo en su único discurso cuando instaló la palabra “Sanseacabó″. Ese es su principal proyecto, profundizar el modelo que es ella misma. Protegerse de todas manera con el estado colonizado por miles de militantes camporistas y, si puede, volver en el 2019. Esos sueños de Cristina son pesadillas para gran parte de los argentinos. La única verdad como siempre estará en las urnas. Ya falta poco para las PASO. El 9 de agosto comienza este proceso electoral que marcará la próxima década en la Argentina. La gente con su voto resolverá si quiere un cambio o mas de lo mismo. Eso es Zannini, una Cristina con pantalones que viene por todo.

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