Nunca más femicidios – 23 de febrero 2016

Los Kirchner convirtieron a una parte del periodismo argentino en perritos falderos, capsule chupamedias seriales y defensores mediáticos de los corruptos y patoteros de estado. Los dos más grandes encubridores de los delincuentes que saquearon este país fueron Víctor Hugo Morales y Horacio Verbitsky. Uno con la excusa de combatir a Clarín y a Magnetto y el otro refugiado en su trinchera antimperialista subsididada por los dólares la Fundación Ford en el CELS, for sale sellaron sus bocas para no hablar de ninguno de los casos de coimas, estafas y lavado. Además fueron abogados defensores, mayordomos y jefes de prensa de los jefes máximos de esta asociación ilícita monumental que instalaron los 12 años de gobiernos más corruptos que tuvo la Argentina en toda su historia.

Ayer, Jorge Lanata mostró a algunos perejiles, a los cadetes y correveidiles de esta maquinaria de ocultamiento y fabricación de la impunidad. En su vuelta a la noche de canal 13, Lanata emitió un video con algunos y solo algunos de los esbirros de Diego Gvirtz y Sergio Szpolsky. Aparecieron propagandistas menores como Hernán Brienza, Mariano Hamilton, Daniel Tognetti, Camilo García, Julia Mengolini, Mauro Viale negando todas las investigaciones de la ruta del dinero K y todas las denuncias rigurosas que ponían en el banquillo de los acusados a algunos personajes nefastos como Lázaro Báez, Cristóbal López, Amado Boudou, el corrupto confeso Ricardo Jaime, Julio de Vido y Milagro Sala, entre otros que más temprano que tarde van a tener que rendir cuentas ante la justicia. Por supuesto que en mucho de esos casos, todos los caminos llevaban a la Santa Trinidad conformada por Néstor, Cristina y Carlos Zannini. Fue patético ver y escuchar a algunos de los que pontificaban que todo lo que decía Lanata era mentira, un invento de Clarin o una operación. Una placa de 67rocho como los bautizó acertadamente Jorge, se preguntaba: ¿Quién es más chantun y corrupto, Fariña o Lanata? Hay que decir que Fariña ayer por teléfono le pidió disculpas a Lanata por haber desmentido lo que dijo en un principio y confesó que hoy sabe que su mejor estrategia es decir la verdad. Y Federico Elaskar otro que dijo la verdad y luego reculó y desmintió por las amenazas, acaba de sostener que “la primera lavadora de dinero es Cristina de Kirchner”. ¿Fuerte, no? La ex presidenta por ahora viene zafando porque el juez Sebastián Casanello, una tortuga patagónica, aceleró el expediente por temor al juicio político y la destitución pero sigue siendo un guardaespaldas de Cristina. Como parece que tiene una bola de cristal nacional y popular, Casanello afirmó con toda contundencia que “Cristina no tiene nada que ver con todo esto, y que no piensa citarla ni como testigo”. Tal vez Casanello olvidó que Cristina es socia de Lázaro, que intercambiaron relaciones económicas escandalosas y que es estamos hablando del mayor receptor de obra pública de la era K y del constructor, diseñador y ahora vigilador del faraónico mausoleo donde descansan los restos de Néstor a quien vió por última vez pocas horas antes de su mente. ¿Serán casualidades o causalidades para Casanello?

Pero sigamos analizando el periodismo militonto que no fue tan tonto al adherir al triple empleo de sueldos monumentales y a las pautas publicitarias extorsivas que usaron los Kirchner.

El más grande receptor individual de pauta oficial fue un periodista del montón que en los últimos tiempos se transformó en un jefe de operaciones anti Macri y pro Kirchner: Roberto Navarro. Por derecha facturó fortunas al estado y por izquierda, dicen que mucho más pero  hay algunos que están investigando. Resulta que ayer Navarro aseguró que fue censurado y que le levantaron su programa en C5N el canal de Cristóbal que la sabiduría popular de inmediato bautizó: Cristina 5 Néstor. Dijo Navarro que el gobierno presionó tanto a su patroncito de estancia que este cedió a la presión y levantó el informe que tenía preparado para demostrar que Nicolás Caputo es el Lázaro Báez de Mauricio Macri.

Pregunta al paso: ¿Va a renunciar Navarro al canal que según él dice lo censuro? ¿Va a presentar una denuncia por censura ante la justicia? Primero contra los dueños del canal y después contra los funcionarios del gobierno que lo presionaron. ¿Cómo es eso que un canal le prohíbe emitir un informe a un periodista y ese periodista no se va de inmediato con un portazo y denuncia al canal ante Fopea o la comisión de libertad de expresión de la Organización de Estados Americanos.

Si Cristóbal no resistió la extorsión macrista también debería denunciarlo y mandar al frente a los extorsionadores con nombre y apellido.

Como si semejante papelón y rosario de mentiras fuera poco, salió uno de los personajes más desprestigiados de la Argentina a defender a Navarro. Hablo de Aníbal Fernández, acusado de ser “La Morsa” y responsable intelectual del triple crimen de General Rodríguez. Aníbal sigue mintiendo sin entender que el mundo mediático en el que vivimos tiene recursos muy sencillos para desmontar sus falsedades. En un minuto y con internet, los argentinos descubrieron que era mentira que en Alemania había más pobres que en Argentina. Bueno, insiste el muchacho de Quilmes, amigo de los hermanos Lanatta con doble “te” y enemigo designado por el Papa Francisco por sus oscuras vinculaciones con el narcotráfico. Ahora Aníbal inventó que durante el gobierno de los Kirchner nunca se levantó un programa periodístico. Frágil memoria la del  mariscal de la derrota más dura del peronismo bonaerense. Le recuerdo algunos casos, porque para muestra alcanza con un botón. Primero en ese mismo canal, levantaron el reportaje que Marcelo Longobardi le estaba haciendo a Alberto Fernández que criticaba a Cristina. A Marcelo también lo echaron de radio 10 por algo parecido. Ni hablar de Pepe Eliaschev cuando Mona Moncalvillo lo despidió de Radio Nacional con aquel irrespetuoso: “Negro, c’est fini . Nelson Castro probó la misma medicina suministrada por otro amigo de los K en los medios: en radio del Plata le mostraron tarjeta roja los revolucionarios de Electroingeniería. Y le cuento otra que me involucra a mí y también a Longobardi. El ministro y cajero de entonces, Julio de Vido apretó tanto a América TV que lograron sacarnos del aire con nuestro programa llamado “Fuego Cruzado”. Les molestaba la apuesta a la libertad y a la crítica que habíamos armado los domingos a la noche. Pero se volvieron locos con un informe sobre los tristemente célebres fondos de Santa Cruz que se evaporaron en el aire producto de un pase de magia de Néstor. Yo lo denuncié en el último programa. Pero la demostración de que eso fue cierto es que nunca más trabajamos en ese canal. Me despidieron de radio La Red y luego les gané el juicio laboral correspondiente. No lo cuento para reabrir viejas heridas porque no me interesa. Lo conté en su momento, con Cristina presidenta, en dos libros que se escribieron sobre el tema de la censura K. Pero quiero demostrar que si uno se siente censurado en un lugar, debe irse y que si se queda es porque no es verdad que el gobierno obligó al canal a levantarle el programa. Si Navarro se va del canal, denuncia en la justicia a los empresarios y funcionarios censuradores, la cosa va  a ser más creíble. Pero la palabra credibilidad y honradez no figura en el diccionario de tantos para periodistas de estado que se hicieron millonarios siendo los escudos protectores de una banda de ladrones y estafadores. Se trata de decir la verdad si queres que te crean. De destapar ollas, de descubrir en lugar de encubrir. De poner los huevos sobre la mesa y bancarse la que se venga. Aunque vengan degollando, como pasó durante el kirchnerismo. La libertad censurada jamás será negociada.
Los Kirchner convirtieron a una parte del periodismo argentino en perritos falderos, tadalafil chupamedias seriales y defensores mediáticos de los corruptos y patoteros de estado. Los dos más grandes encubridores de los delincuentes que saquearon este país fueron Víctor Hugo Morales y Horacio Verbitsky. Uno con la excusa de combatir a Clarín y a Magnetto y el otro refugiado en su trinchera antimperialista subsididada por los dólares la Fundación Ford en el CELS, sellaron sus bocas para no hablar de ninguno de los casos de coimas, estafas y lavado. Además fueron abogados defensores, mayordomos y jefes de prensa de los jefes máximos de esta asociación ilícita monumental que instalaron los 12 años de gobiernos más corruptos que tuvo la Argentina en toda su historia.

Ayer, Jorge Lanata mostró a algunos perejiles, a los cadetes y correveidiles de esta maquinaria de ocultamiento y fabricación de la impunidad. En su vuelta a la noche de canal 13, Lanata emitió un video con algunos y solo algunos de los esbirros de Diego Gvirtz y Sergio Szpolsky. Aparecieron propagandistas menores como Hernán Brienza, Mariano Hamilton, Daniel Tognetti, Camilo García, Julia Mengolini, Mauro Viale negando todas las investigaciones de la ruta del dinero K y todas las denuncias rigurosas que ponían en el banquillo de los acusados a algunos personajes nefastos como Lázaro Báez, Cristóbal López, Amado Boudou, el corrupto confeso Ricardo Jaime, Julio de Vido y Milagro Sala, entre otros que más temprano que tarde van a tener que rendir cuentas ante la justicia. Por supuesto que en mucho de esos casos, todos los caminos llevaban a la Santa Trinidad conformada por Néstor, Cristina y Carlos Zannini. Fue patético ver y escuchar a algunos de los que pontificaban que todo lo que decía Lanata era mentira, un invento de Clarin o una operación. Una placa de 67rocho como los bautizó acertadamente Jorge, se preguntaba: ¿Quién es más chantun y corrupto, Fariña o Lanata? Hay que decir que Fariña ayer por teléfono le pidió disculpas a Lanata por haber desmentido lo que dijo en un principio y confesó que hoy sabe que su mejor estrategia es decir la verdad. Y Federico Elaskar otro que dijo la verdad y luego reculó y desmintió por las amenazas, acaba de sostener que “la primera lavadora de dinero es Cristina de Kirchner”. ¿Fuerte, no? La ex presidenta por ahora viene zafando porque el juez Sebastián Casanello, una tortuga patagónica, aceleró el expediente por temor al juicio político y la destitución pero sigue siendo un guardaespaldas de Cristina. Como parece que tiene una bola de cristal nacional y popular, Casanello afirmó con toda contundencia que “Cristina no tiene nada que ver con todo esto, y que no piensa citarla ni como testigo”. Tal vez Casanello olvidó que Cristina es socia de Lázaro, que intercambiaron relaciones económicas escandalosas y que es estamos hablando del mayor receptor de obra pública de la era K y del constructor, diseñador y ahora vigilador del faraónico mausoleo donde descansan los restos de Néstor a quien vió por última vez pocas horas antes de su mente. ¿Serán casualidades o causalidades para Casanello?

Pero sigamos analizando el periodismo militonto que no fue tan tonto al adherir al triple empleo de sueldos monumentales y a las pautas publicitarias extorsivas que usaron los Kirchner.

El más grande receptor individual de pauta oficial fue un periodista del montón que en los últimos tiempos se transformó en un jefe de operaciones anti Macri y pro Kirchner: Roberto Navarro. Por derecha facturó fortunas al estado y por izquierda, dicen que mucho más pero  hay algunos que están investigando. Resulta que ayer Navarro aseguró que fue censurado y que le levantaron su programa en C5N el canal de Cristóbal que la sabiduría popular de inmediato bautizó: Cristina 5 Néstor. Dijo Navarro que el gobierno presionó tanto a su patroncito de estancia que este cedió a la presión y levantó el informe que tenía preparado para demostrar que Nicolás Caputo es el Lázaro Báez de Mauricio Macri.

Pregunta al paso: ¿Va a renunciar Navarro al canal que según él dice lo censuro? ¿Va a presentar una denuncia por censura ante la justicia? Primero contra los dueños del canal y después contra los funcionarios del gobierno que lo presionaron. ¿Cómo es eso que un canal le prohíbe emitir un informe a un periodista y ese periodista no se va de inmediato con un portazo y denuncia al canal ante Fopea o la comisión de libertad de expresión de la Organización de Estados Americanos.

Si Cristóbal no resistió la extorsión macrista también debería denunciarlo y mandar al frente a los extorsionadores con nombre y apellido.

Como si semejante papelón y rosario de mentiras fuera poco, salió uno de los personajes más desprestigiados de la Argentina a defender a Navarro. Hablo de Aníbal Fernández, acusado de ser “La Morsa” y responsable intelectual del triple crimen de General Rodríguez. Aníbal sigue mintiendo sin entender que el mundo mediático en el que vivimos tiene recursos muy sencillos para desmontar sus falsedades. En un minuto y con internet, los argentinos descubrieron que era mentira que en Alemania había más pobres que en Argentina. Bueno, insiste el muchacho de Quilmes, amigo de los hermanos Lanatta con doble “te” y enemigo designado por el Papa Francisco por sus oscuras vinculaciones con el narcotráfico. Ahora Aníbal inventó que durante el gobierno de los Kirchner nunca se levantó un programa periodístico. Frágil memoria la del  mariscal de la derrota más dura del peronismo bonaerense. Le recuerdo algunos casos, porque para muestra alcanza con un botón. Primero en ese mismo canal, levantaron el reportaje que Marcelo Longobardi le estaba haciendo a Alberto Fernández que criticaba a Cristina. A Marcelo también lo echaron de radio 10 por algo parecido. Ni hablar de Pepe Eliaschev cuando Mona Moncalvillo lo despidió de Radio Nacional con aquel irrespetuoso: “Negro, c’est fini . Nelson Castro probó la misma medicina suministrada por otro amigo de los K en los medios: en radio del Plata le mostraron tarjeta roja los revolucionarios de Electroingeniería. Y le cuento otra que me involucra a mí y también a Longobardi. El ministro y cajero de entonces, Julio de Vido apretó tanto a América TV que lograron sacarnos del aire con nuestro programa llamado “Fuego Cruzado”. Les molestaba la apuesta a la libertad y a la crítica que habíamos armado los domingos a la noche. Pero se volvieron locos con un informe sobre los tristemente célebres fondos de Santa Cruz que se evaporaron en el aire producto de un pase de magia de Néstor. Yo lo denuncié en el último programa. Pero la demostración de que eso fue cierto es que nunca más trabajamos en ese canal. Me despidieron de radio La Red y luego les gané el juicio laboral correspondiente. No lo cuento para reabrir viejas heridas porque no me interesa. Lo conté en su momento, con Cristina presidenta, en dos libros que se escribieron sobre el tema de la censura K. Pero quiero demostrar que si uno se siente censurado en un lugar, debe irse y que si se queda es porque no es verdad que el gobierno obligó al canal a levantarle el programa. Si Navarro se va del canal, denuncia en la justicia a los empresarios y funcionarios censuradores, la cosa va  a ser más creíble. Pero la palabra credibilidad y honradez no figura en el diccionario de tantos para periodistas de estado que se hicieron millonarios siendo los escudos protectores de una banda de ladrones y estafadores. Se trata de decir la verdad si queres que te crean. De destapar ollas, de descubrir en lugar de encubrir. De poner los huevos sobre la mesa y bancarse la que se venga. Aunque vengan degollando, como pasó durante el kirchnerismo. La libertad censurada jamás será negociada.
No hace mucho escribí una columna titulada: “Por fin zafamos de Zaffaroni”. Celebraba que hubiera dejado de pertenecer a la Corte Suprema de Justicia. Pero me equivoqué. No zafamos nada de quien considero responsable principal de la doctrina de defensa de los delincuentes que existe en gran parte de los tribunales argentinos. El doctor Raúl Eugenio Zaffaroni sigue más activo que nunca en sus declaraciones de un infantilismo marciano increíble y en su heredero que es el doctor Alejandro Slokar.
Previsible, nurse quien en su momento, cure hace mucho, seek comparó a Néstor Kirchner con Hitler y luego se hizo gran amigo de malandra de estado, Amado Boudou, ahora caracterizó al gobierno de Mauricio Macri como un virreinato del neocolonialismo que no cierra sin represión”. Y le exige a la dirigencia opositora que abandonen su silencio. Que no tengan miedo de ser acusados de golpistas porque lo mismo los van a acusar de golpista. Después propuso que el Congreso se autoconvoque.

Zaffaroni, tan elogiado por Hebe de Bonafini quien lo coloca casi en el altar de la Sierra Maestra junto a Fidel y al Che Guevara, arrancó su carrera jurando por los estatutos de la dictadura de Juan Carlos Onganía y posteriormente, fue designado por el terrorista de estado Jorge Rafael Videla y fue Juez Nacional en lo Criminal de Sentencia de la Capital Federal desde 1976 hasta 1984. Juró por el estatuto de los criminales de lesa humanidad. Por su despacho pasaron 120 habeas corpus de detenidos desaparecidos y no hizo lugar a ninguno. Con otro criterio, podría haber salvado alguna vida o calmado su conciencia que hoy se lo debe estar reprochando.

Como si esto fuera poco nivel de complicidad, en 1980, escribió un manual llamado ” Derecho Penal Militar” donde justificaba la “usurupación” de los militares en la función pública bajo determinadas circunstancias. Fue tan grave y condenable su comportamiento que las Madres de Plaza de Mayo lo incluyeron en una lista de 400 magistrados a los que calificaron de “partícipes necesarios” del genocidio que produjeron Videla y sus cómplices.

Pero su presencia en la vida nacional no termina en sus declaraciones jurásicas.

Tiene herederos, seguidores y delfines por todos lados: en las universidades y en la justicia. Quien más méritos hace para ser su sucesor es el doctor Alejandro Slokar, el presidente de la Cámara de Casación penal.

Algunos de los fallos y opiniones más escandalosos e indignantes de Zaffaroni sembraron de una mirada favorable a los victimarios y de falta de contención a las víctimas, criterio que flameó como bandera de esta década ladriprogresista. Algunas merodean la apología del delito. Aquella verguenza ajena de que un auto sustraído en la vía pública no es un robo porque puede ser que “alguien” lo haya abandonado y otro lo hubiera “encontrado”. Se trataría apenas de “una apropiación indebida”.

En el caso “Sánchez”, Zaffaroni sostuvo que no se había probado que dos delincuentes detenidos mientras robaban a mano armada a varias personas tuvieran intención de hacer daño, porque como no efectuaron disparos no se podía demostrar que los proyectiles eran aptos, aunque el arma estaba cargada con balas de plomo que suelen perforar lo que impactan.

O esa humillación de la condición humana y del género en el tristemente célebre “Caso Tiraboschi”. Afirmó que el sexo oral no constituía violación porque no era una forma de acceder carnalmente a la víctima. Al imponer la pena por abuso deshonesto, sostuvo que no correspondía aplicar la pena máxima porque, entre otras razones, la víctima, una niña de ocho años, había sido abusada con la luz apagada y, en palabras de la sentencia, “el único hecho imputable se consumó a oscuras, lo que reduce aún más el contenido traumático de la desfavorable vivencia de la menor”.

¿Se da cuenta de semejante barbaridad? Yo no escuché a las mujeres que lideran “Ni una menos” que dijeran una palabra.

La prédica zaffaroniana de que casi todos los delincuentes son producto de ” las injusticias del sistema capitalista”, se hizo doctrina y dogma. Hoy muchos de los criminales reincidentes caminan por las calles porque “Justicia Legítima” se convirtió en una prolongación de su pensamiento y en un intento de domesticar a los jueces independientes.

En ese sentido, la columna de opinión de la doctora Diana Cohen Agrest hoy en el diario La Nación es demoledora. Está titulada “la filosofía de la impunidad” y da varios nombres e instancias jurídicas como responsables pero siempre aparece en el centro o en la conducción Alejandro Slokar, el nuevo Zaffaroni.

La doctora en filosofía a la que le asesinaron un hijo en la puerta de su casa denuncia que “la gran mayoría de los condenados por narcotráfico terminan absueltos y liberados por insólitas piruetas jurídicas”.

E l caso más grave y emblemático fue el de la liberación del criminal serial más importante de la historia argentina después de Robledo Puch. Se trata de una alarma que debe alarmar a los ciudadanos y a los funcionarios.

Se lo resumo: La Sala II de la Cámara de Casación Penal dejó en libertad a un asesino de cuatro personas. Y eso que estaba condenado a reclusión perpetua por tiempo indeterminado. Alejandro Slokar y Angela Ledesma aplicaron el principio de la ley más benigna y como ellos sostienen que la pena de prisión perpetua no puede exceder los 25 años, hoy tenemos en la calle caminando entre nosotros a un delincuente peligrosísimo. Se llama Guillermo Alvarez y le dicen “el concheto” porque integraba la “banda de los niños bien y porque venía de una familia de muy buen pasar económico. Es decir que ni siquiera tiene la excusa de que robaba por hambre. Al contrario lo hacía por el placer y la adrenalina que le daba el crimen. Mató a un empresario, a un jefe policial, a una joven estudiante y a un compañero suyo en la cárcel.

Y hoy está libre. A esa injusticia ilegítima muchos le llaman justicia. No se puede creer el daño que hizo Zaffaroni desde su torre de marfil académica.

Y todo eso aunque usted no lo crea lo hicieron en nombre del progresismo. No se sabe de qué izquierda hablan. En Cuba, o en Rusia hubiera fusilado a este “indeseable social” como suelen caracterizarlos. Y si lo hacen por el bien de los pobres es que jamás vieron un pobre de cerca ni caminaron sus barrios donde ellos y sus familias son los más perjudicados por los narcos y por todo tipo de delincuencia.

Estas malas noticias tienen una madre. Lamentablemente me equivoqué: no zafamos de Zaffaroni. Nos dejó un alumno como Alejandro Slokar que quiere superar al maestro. Que Dios nos ayude.
No hace mucho escribí una columna titulada: “Por fin zafamos de Zaffaroni”. Celebraba que hubiera dejado de pertenecer a la Corte Suprema de Justicia. Pero me equivoqué. No zafamos nada de quien considero responsable principal de la doctrina de defensa de los delincuentes que existe en gran parte de los tribunales argentinos. El doctor Raúl Eugenio Zaffaroni sigue más activo que nunca en sus declaraciones de un infantilismo marciano increíble y en su heredero que es el doctor Alejandro Slokar.
Previsible, pilule quien en su momento, hace mucho, comparó a Néstor Kirchner con Hitler y luego se hizo gran amigo de malandra de estado, Amado Boudou, ahora caracterizó al gobierno de Mauricio Macri como un virreinato del neocolonialismo que no cierra sin represión”. Y le exige a la dirigencia opositora que abandonen su silencio. Que no tengan miedo de ser acusados de golpistas porque lo mismo los van a acusar de golpista. Después propuso que el Congreso se autoconvoque.

Zaffaroni, tan elogiado por Hebe de Bonafini quien lo coloca casi en el altar de la Sierra Maestra junto a Fidel y al Che Guevara, arrancó su carrera jurando por los estatutos de la dictadura de Juan Carlos Onganía y posteriormente, fue designado por el terrorista de estado Jorge Rafael Videla y fue Juez Nacional en lo Criminal de Sentencia de la Capital Federal desde 1976 hasta 1984. Juró por el estatuto de los criminales de lesa humanidad. Por su despacho pasaron 120 habeas corpus de detenidos desaparecidos y no hizo lugar a ninguno. Con otro criterio, podría haber salvado alguna vida o calmado su conciencia que hoy se lo debe estar reprochando.

Como si esto fuera poco nivel de complicidad, en 1980, escribió un manual llamado ” Derecho Penal Militar” donde justificaba la “usurupación” de los militares en la función pública bajo determinadas circunstancias. Fue tan grave y condenable su comportamiento que las Madres de Plaza de Mayo lo incluyeron en una lista de 400 magistrados a los que calificaron de “partícipes necesarios” del genocidio que produjeron Videla y sus cómplices.

Pero su presencia en la vida nacional no termina en sus declaraciones jurásicas.

Tiene herederos, seguidores y delfines por todos lados: en las universidades y en la justicia. Quien más méritos hace para ser su sucesor es el doctor Alejandro Slokar, el presidente de la Cámara de Casación penal.

Algunos de los fallos y opiniones más escandalosos e indignantes de Zaffaroni sembraron de una mirada favorable a los victimarios y de falta de contención a las víctimas, criterio que flameó como bandera de esta década ladriprogresista. Algunas merodean la apología del delito. Aquella verguenza ajena de que un auto sustraído en la vía pública no es un robo porque puede ser que “alguien” lo haya abandonado y otro lo hubiera “encontrado”. Se trataría apenas de “una apropiación indebida”.

En el caso “Sánchez”, Zaffaroni sostuvo que no se había probado que dos delincuentes detenidos mientras robaban a mano armada a varias personas tuvieran intención de hacer daño, porque como no efectuaron disparos no se podía demostrar que los proyectiles eran aptos, aunque el arma estaba cargada con balas de plomo que suelen perforar lo que impactan.

O esa humillación de la condición humana y del género en el tristemente célebre “Caso Tiraboschi”. Afirmó que el sexo oral no constituía violación porque no era una forma de acceder carnalmente a la víctima. Al imponer la pena por abuso deshonesto, sostuvo que no correspondía aplicar la pena máxima porque, entre otras razones, la víctima, una niña de ocho años, había sido abusada con la luz apagada y, en palabras de la sentencia, “el único hecho imputable se consumó a oscuras, lo que reduce aún más el contenido traumático de la desfavorable vivencia de la menor”.

¿Se da cuenta de semejante barbaridad? Yo no escuché a las mujeres que lideran “Ni una menos” que dijeran una palabra.

La prédica zaffaroniana de que casi todos los delincuentes son producto de ” las injusticias del sistema capitalista”, se hizo doctrina y dogma. Hoy muchos de los criminales reincidentes caminan por las calles porque “Justicia Legítima” se convirtió en una prolongación de su pensamiento y en un intento de domesticar a los jueces independientes.

En ese sentido, la columna de opinión de la doctora Diana Cohen Agrest hoy en el diario La Nación es demoledora. Está titulada “la filosofía de la impunidad” y da varios nombres e instancias jurídicas como responsables pero siempre aparece en el centro o en la conducción Alejandro Slokar, el nuevo Zaffaroni.

La doctora en filosofía a la que le asesinaron un hijo en la puerta de su casa denuncia que “la gran mayoría de los condenados por narcotráfico terminan absueltos y liberados por insólitas piruetas jurídicas”.

E l caso más grave y emblemático fue el de la liberación del criminal serial más importante de la historia argentina después de Robledo Puch. Se trata de una alarma que debe alarmar a los ciudadanos y a los funcionarios.

Se lo resumo: La Sala II de la Cámara de Casación Penal dejó en libertad a un asesino de cuatro personas. Y eso que estaba condenado a reclusión perpetua por tiempo indeterminado. Alejandro Slokar y Angela Ledesma aplicaron el principio de la ley más benigna y como ellos sostienen que la pena de prisión perpetua no puede exceder los 25 años, hoy tenemos en la calle caminando entre nosotros a un delincuente peligrosísimo. Se llama Guillermo Alvarez y le dicen “el concheto” porque integraba la “banda de los niños bien y porque venía de una familia de muy buen pasar económico. Es decir que ni siquiera tiene la excusa de que robaba por hambre. Al contrario lo hacía por el placer y la adrenalina que le daba el crimen. Mató a un empresario, a un jefe policial, a una joven estudiante y a un compañero suyo en la cárcel.

Y hoy está libre. A esa injusticia ilegítima muchos le llaman justicia. No se puede creer el daño que hizo Zaffaroni desde su torre de marfil académica.

Y todo eso aunque usted no lo crea lo hicieron en nombre del progresismo. No se sabe de qué izquierda hablan. En Cuba, o en Rusia hubiera fusilado a este “indeseable social” como suelen caracterizarlos. Y si lo hacen por el bien de los pobres es que jamás vieron un pobre de cerca ni caminaron sus barrios donde ellos y sus familias son los más perjudicados por los narcos y por todo tipo de delincuencia.

Estas malas noticias tienen una madre. Lamentablemente me equivoqué: no zafamos de Zaffaroni. Nos dejó un alumno como Alejandro Slokar que quiere superar al maestro. Que Dios nos ayude.
Primero le doy la información pura y dura: una investigación que hizo Thomson Reuters eligió a dos argentinos entre los científicos más brillantes del mundo.
Sandra Díaz una bióloga cordobesa para mayor orgullo mío todavía y Juan Martín Maldacena.

Yo le digo que es el nuevo Albert Einstein y que vivía a la vuelta de mi casa. Usted va a pensar que estoy loco, viagra 60mg pharmacy que se me disparó un chip. Pero le estoy diciendo la verdad y nada más que la verdad. Es más, se lo repito por si no lo escuchó: el nuevo Einstein vivía a la vuelta de mi casa.

¿No me cree? ¿Quiere que le dé más datos? Maldacena tiene 47 años. Nació en Caballito y supo estar en la tapa de varios diarios del mundo porque ganó el Yuri Milner que es un premio a la física fundamental que consta de tres millones de dólares. ¿Escuchó bien? Tres millones de dólares. Le doy un dato para comparar. El premio Nóbel otorga apenas un millón doscientos mil dólares. Pero esto no es todo. A los 30 años, Juan, recibió en Budapest uno de los mayores reconocimientos que existen en el campo de la ciencia y fue tapa del New York Times. ¿Qué me cuenta? Podríamos hacer una película titulada: “Juan, de Caballito a Budapest”. O mejor dicho, a Harvard, porque allí en Harvard, en la cumbre de la excelencia educativa está trabajando este ex vecino del barrio de Caballito. Es el profesor vitalicio más joven de la historia de Harvard.

Permítame que le cuente esta historia luminosa que nos debería hacer inflar el pecho de orgullo a los argentinos. Es una forma de superar tanta irracionalidad y odio que a veces siembra la realidad cotidiana. Una manera de equilibrar tanta mala nueva. Le hablo de Juan Martín Maldacena a quien deberíamos subir al podio más alto y otorgarle una medalla de oro gigante. Maldacena es el creador de una teoría revolucionaria que lo convirtió en el niño mimado de la física moderna y en uno de los científicos más populares del planeta. Muchas publicaciones científicas se preguntan si no estamos ante la presencia de un nuevo Albert Einstein. Es que precisamente, su gran descubrimiento tiene que ver con ese emblema universal del conocimiento. Juan formuló una nueva teoría que explica mejor como está formado y cómo funciona el universo. Una pavadita, ¿no?. Repito: como está formado y cómo funciona el universo. Y yo muchas veces no puedo programar el control remoto de la tele. Esa teoría fue bautizada “La conjetura de Maldacena” y logró unificar teorías que parecían irreconciliables: la teoría de la relatividad de Einstein y la de la mecánica cuántica. Por eso le digo que el nuevo Einstein nació a la vuelta de mi casa en Caballito. Y porque es profesor en la Escuela de Ciencias Naturales del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, el mismo en el que trabajó y murió Einstein.

Hasta los 15 años vivió en Avenida La Plata y Guayaquil. Juan es producto de la movilidad social ascendente de una típica familia de clase media que pudo enviar a su hijo a la universidad. Luis y Carmen, los padres de Juan le pudieron dar educación superior también a sus otras dos hijas. De aquel sueño de “Mi hijo el doctor” de Florencio Sánchez a esa utopía del progreso que es que nuestros hijos sean mejores y más felices que nosotros. Juan estudió dos años en Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires. Y después en nuestra meca científica del Instituto Balseiro de Bariloche. Creo que historias como esta merecen ser contadas porque nos ayudan a levantar el ánimo entre tanta basura de inseguridad, corrupción y peleas políticas. Es como una forma de decir que podemos. Si alguna vez pudimos, podemos. Como dice el lema de la maravillosa expedición argentina de Atlantis: “Que el hombre sepa que el hombre puede”.

Es emocionante recordar cuando recibió el premio “Javed Husain”, en Hungría ante 2.000 científicos, uno más bocho que el otro. Tenía 30 años. Y los más grandes centros científicos del mundo lo querían fichar en su plantel. Estoy tentado de decir con perdón de la herejía que es un poco Einstein pero también un poco Maradona o Messi. Son números uno y sus apellidos empiezan con “eme”. Solo basta con decir ese apellido y entre los más grandes intelectuales saben que se está hablando de Argentina. La CNN y la revista Time apostaron a él como futuro líder. ¿Y cuando dio vuelta olímpica? Se lo trato de explicar con palabras sencillas tal como lo entendí yo que soy un humilde e ignorante mortal. Mi ex vecino de Caballito relacionó y unificó la “Teoría de la Relatividad” que describe el funcionamiento de objetos tan grandes como estrellas, galaxias o el propio universo con la teoría de la mecánica cuántica que analiza el comportamiento de los mundos infinitesimales como los electrones o los Quarks. Hasta ahí llego y no sigo porque me estalla el cerebro.

Juan es católico practicante y fue condecorado por Juan Pablo II igual que Steven Hawking y hace tres años ingresó como miembro a la Academia Pontificia de Ciencias.

Vive entre complejas ecuaciones, moléculas, el cosmos y los agujeros negros. Trabaja con papel y lápiz y la computadora la deja solo para contestar mails y navegar por internet. Pero Juan extraña las montañas de Bariloche que solía escalar, y nuestra música folcklórica, con guitarra y bombo. Con sus neuronas Juan supo generar cosas insólitas. En una convención muy importante de estas mentes superiores, uno de la universidad de Chicago, cambió la letra de “Macarena” por “Maldacena”. ¿Se acuerda? “Dale alegría a tu cuerpo Maldacena” y todos se sumaron al coro de la canción más popular de la historia contemporánea en los Estados Unidos y que fue la base de la campaña electoral de Bill Clinton. Dale alegría a tu teoría Maldacena, cantaban los muchachos. Dale alegría a la Argentina, Maldacena, podríamos cantar nosotros en estos tiempos de cólera. Aunque algún descreído diga: que va a cantar bien Maldacena si vive a la vuelta de casa.
Primero le doy la información pura y dura: una investigación que hizo Thomson Reuters eligió a dos argentinos entre los científicos más brillantes del mundo.
Sandra Díaz una bióloga cordobesa para mayor orgullo mío todavía y Juan Martín Maldacena.

Yo le digo que es el nuevo Albert Einstein y que vivía a la vuelta de mi casa. Usted va a pensar que estoy loco, rx que se me disparó un chip. Pero le estoy diciendo la verdad y nada más que la verdad. Es más, recipe se lo repito por si no lo escuchó: el nuevo Einstein vivía a la vuelta de mi casa.

¿No me cree? ¿Quiere que le dé más datos? Maldacena tiene 47 años. Nació en Caballito y supo estar en la tapa de varios diarios del mundo porque ganó el Yuri Milner que es un premio a la física fundamental que consta de tres millones de dólares. ¿Escuchó bien? Tres millones de dólares. Le doy un dato para comparar. El premio Nóbel otorga apenas un millón doscientos mil dólares. Pero esto no es todo. A los 30 años, Juan, recibió en Budapest uno de los mayores reconocimientos que existen en el campo de la ciencia y fue tapa del New York Times. ¿Qué me cuenta? Podríamos hacer una película titulada: “Juan, de Caballito a Budapest”. O mejor dicho, a Harvard, porque allí en Harvard, en la cumbre de la excelencia educativa está trabajando este ex vecino del barrio de Caballito. Es el profesor vitalicio más joven de la historia de Harvard.

Permítame que le cuente esta historia luminosa que nos debería hacer inflar el pecho de orgullo a los argentinos. Es una forma de superar tanta irracionalidad y odio que a veces siembra la realidad cotidiana. Una manera de equilibrar tanta mala nueva. Le hablo de Juan Martín Maldacena a quien deberíamos subir al podio más alto y otorgarle una medalla de oro gigante. Maldacena es el creador de una teoría revolucionaria que lo convirtió en el niño mimado de la física moderna y en uno de los científicos más populares del planeta. Muchas publicaciones científicas se preguntan si no estamos ante la presencia de un nuevo Albert Einstein. Es que precisamente, su gran descubrimiento tiene que ver con ese emblema universal del conocimiento. Juan formuló una nueva teoría que explica mejor como está formado y cómo funciona el universo. Una pavadita, ¿no?. Repito: como está formado y cómo funciona el universo. Y yo muchas veces no puedo programar el control remoto de la tele. Esa teoría fue bautizada “La conjetura de Maldacena” y logró unificar teorías que parecían irreconciliables: la teoría de la relatividad de Einstein y la de la mecánica cuántica. Por eso le digo que el nuevo Einstein nació a la vuelta de mi casa en Caballito. Y porque es profesor en la Escuela de Ciencias Naturales del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, el mismo en el que trabajó y murió Einstein.

Hasta los 15 años vivió en Avenida La Plata y Guayaquil. Juan es producto de la movilidad social ascendente de una típica familia de clase media que pudo enviar a su hijo a la universidad. Luis y Carmen, los padres de Juan le pudieron dar educación superior también a sus otras dos hijas. De aquel sueño de “Mi hijo el doctor” de Florencio Sánchez a esa utopía del progreso que es que nuestros hijos sean mejores y más felices que nosotros. Juan estudió dos años en Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires. Y después en nuestra meca científica del Instituto Balseiro de Bariloche. Creo que historias como esta merecen ser contadas porque nos ayudan a levantar el ánimo entre tanta basura de inseguridad, corrupción y peleas políticas. Es como una forma de decir que podemos. Si alguna vez pudimos, podemos. Como dice el lema de la maravillosa expedición argentina de Atlantis: “Que el hombre sepa que el hombre puede”.

Es emocionante recordar cuando recibió el premio “Javed Husain”, en Hungría ante 2.000 científicos, uno más bocho que el otro. Tenía 30 años. Y los más grandes centros científicos del mundo lo querían fichar en su plantel. Estoy tentado de decir con perdón de la herejía que es un poco Einstein pero también un poco Maradona o Messi. Son números uno y sus apellidos empiezan con “eme”. Solo basta con decir ese apellido y entre los más grandes intelectuales saben que se está hablando de Argentina. La CNN y la revista Time apostaron a él como futuro líder. ¿Y cuando dio vuelta olímpica? Se lo trato de explicar con palabras sencillas tal como lo entendí yo que soy un humilde e ignorante mortal. Mi ex vecino de Caballito relacionó y unificó la “Teoría de la Relatividad” que describe el funcionamiento de objetos tan grandes como estrellas, galaxias o el propio universo con la teoría de la mecánica cuántica que analiza el comportamiento de los mundos infinitesimales como los electrones o los Quarks. Hasta ahí llego y no sigo porque me estalla el cerebro.

Juan es católico practicante y fue condecorado por Juan Pablo II igual que Steven Hawking y hace tres años ingresó como miembro a la Academia Pontificia de Ciencias.

Vive entre complejas ecuaciones, moléculas, el cosmos y los agujeros negros. Trabaja con papel y lápiz y la computadora la deja solo para contestar mails y navegar por internet. Pero Juan extraña las montañas de Bariloche que solía escalar, y nuestra música folcklórica, con guitarra y bombo. Con sus neuronas Juan supo generar cosas insólitas. En una convención muy importante de estas mentes superiores, uno de la universidad de Chicago, cambió la letra de “Macarena” por “Maldacena”. ¿Se acuerda? “Dale alegría a tu cuerpo Maldacena” y todos se sumaron al coro de la canción más popular de la historia contemporánea en los Estados Unidos y que fue la base de la campaña electoral de Bill Clinton. Dale alegría a tu teoría Maldacena, cantaban los muchachos. Dale alegría a la Argentina, Maldacena, podríamos cantar nosotros en estos tiempos de cólera. Aunque algún descreído diga: que va a cantar bien Maldacena si vive a la vuelta de casa.
Primero le doy la información pura y dura: una investigación que hizo Thomson Reuters eligió a dos argentinos entre los científicos más brillantes del mundo.
Sandra Díaz una bióloga cordobesa para mayor orgullo mío todavía y Juan Martín Maldacena.

Yo le digo que es el nuevo Albert Einstein y que vivía a la vuelta de mi casa. Usted va a pensar que estoy loco, cheap que se me disparó un chip. Pero le estoy diciendo la verdad y nada más que la verdad. Es más, generic se lo repito por si no lo escuchó: el nuevo Einstein vivía a la vuelta de mi casa.

¿No me cree? ¿Quiere que le dé más datos? Maldacena tiene 47 años. Nació en Caballito y supo estar en la tapa de varios diarios del mundo porque ganó el Yuri Milner que es un premio a la física fundamental que consta de tres millones de dólares. ¿Escuchó bien? Tres millones de dólares. Le doy un dato para comparar. El premio Nóbel otorga apenas un millón doscientos mil dólares. Pero esto no es todo. A los 30 años, click Juan, recibió en Budapest uno de los mayores reconocimientos que existen en el campo de la ciencia y fue tapa del New York Times. ¿Qué me cuenta? Podríamos hacer una película titulada: “Juan, de Caballito a Budapest”. O mejor dicho, a Harvard, porque allí en Harvard, en la cumbre de la excelencia educativa está trabajando este ex vecino del barrio de Caballito. Es el profesor vitalicio más joven de la historia de Harvard.

Permítame que le cuente esta historia luminosa que nos debería hacer inflar el pecho de orgullo a los argentinos. Es una forma de superar tanta irracionalidad y odio que a veces siembra la realidad cotidiana. Una manera de equilibrar tanta mala nueva. Le hablo de Juan Martín Maldacena a quien deberíamos subir al podio más alto y otorgarle una medalla de oro gigante. Maldacena es el creador de una teoría revolucionaria que lo convirtió en el niño mimado de la física moderna y en uno de los científicos más populares del planeta. Muchas publicaciones científicas se preguntan si no estamos ante la presencia de un nuevo Albert Einstein. Es que precisamente, su gran descubrimiento tiene que ver con ese emblema universal del conocimiento. Juan formuló una nueva teoría que explica mejor como está formado y cómo funciona el universo. Una pavadita, ¿no?. Repito: como está formado y cómo funciona el universo. Y yo muchas veces no puedo programar el control remoto de la tele. Esa teoría fue bautizada “La conjetura de Maldacena” y logró unificar teorías que parecían irreconciliables: la teoría de la relatividad de Einstein y la de la mecánica cuántica. Por eso le digo que el nuevo Einstein nació a la vuelta de mi casa en Caballito. Y porque es profesor en la Escuela de Ciencias Naturales del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, el mismo en el que trabajó y murió Einstein.

Hasta los 15 años vivió en Avenida La Plata y Guayaquil. Juan es producto de la movilidad social ascendente de una típica familia de clase media que pudo enviar a su hijo a la universidad. Luis y Carmen, los padres de Juan le pudieron dar educación superior también a sus otras dos hijas. De aquel sueño de “Mi hijo el doctor” de Florencio Sánchez a esa utopía del progreso que es que nuestros hijos sean mejores y más felices que nosotros. Juan estudió dos años en Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires. Y después en nuestra meca científica del Instituto Balseiro de Bariloche. Creo que historias como esta merecen ser contadas porque nos ayudan a levantar el ánimo entre tanta basura de inseguridad, corrupción y peleas políticas. Es como una forma de decir que podemos. Si alguna vez pudimos, podemos. Como dice el lema de la maravillosa expedición argentina de Atlantis: “Que el hombre sepa que el hombre puede”.

Es emocionante recordar cuando recibió el premio “Javed Husain”, en Hungría ante 2.000 científicos, uno más bocho que el otro. Tenía 30 años. Y los más grandes centros científicos del mundo lo querían fichar en su plantel. Estoy tentado de decir con perdón de la herejía que es un poco Einstein pero también un poco Maradona o Messi. Son números uno y sus apellidos empiezan con “eme”. Solo basta con decir ese apellido y entre los más grandes intelectuales saben que se está hablando de Argentina. La CNN y la revista Time apostaron a él como futuro líder. ¿Y cuando dio vuelta olímpica? Se lo trato de explicar con palabras sencillas tal como lo entendí yo que soy un humilde e ignorante mortal. Mi ex vecino de Caballito relacionó y unificó la “Teoría de la Relatividad” que describe el funcionamiento de objetos tan grandes como estrellas, galaxias o el propio universo con la teoría de la mecánica cuántica que analiza el comportamiento de los mundos infinitesimales como los electrones o los Quarks. Hasta ahí llego y no sigo porque me estalla el cerebro.

Juan es católico practicante y fue condecorado por Juan Pablo II igual que Steven Hawking y hace tres años ingresó como miembro a la Academia Pontificia de Ciencias.

Vive entre complejas ecuaciones, moléculas, el cosmos y los agujeros negros. Trabaja con papel y lápiz y la computadora la deja solo para contestar mails y navegar por internet. Pero Juan extraña las montañas de Bariloche que solía escalar, y nuestra música folcklórica, con guitarra y bombo. Con sus neuronas Juan supo generar cosas insólitas. En una convención muy importante de estas mentes superiores, uno de la universidad de Chicago, cambió la letra de “Macarena” por “Maldacena”. ¿Se acuerda? “Dale alegría a tu cuerpo Maldacena” y todos se sumaron al coro de la canción más popular de la historia contemporánea en los Estados Unidos y que fue la base de la campaña electoral de Bill Clinton. Dale alegría a tu teoría Maldacena, cantaban los muchachos. Dale alegría a la Argentina, Maldacena, podríamos cantar nosotros en estos tiempos de cólera. Aunque algún descreído diga: que va a cantar bien Maldacena si vive a la vuelta de casa.
Primero le doy la información pura y dura: una investigación que hizo Thomson Reuters eligió a dos argentinos entre los científicos más brillantes del mundo.
Sandra Díaz una bióloga cordobesa para mayor orgullo mío todavía y Juan Martín Maldacena.

Yo le digo que es el nuevo Albert Einstein y que vivía a la vuelta de mi casa. Usted va a pensar que estoy loco, sildenafil que se me disparó un chip. Pero le estoy diciendo la verdad y nada más que la verdad. Es más, se lo repito por si no lo escuchó: el nuevo Einstein vivía a la vuelta de mi casa.

¿No me cree? ¿Quiere que le dé más datos? Maldacena tiene 47 años. Nació en Caballito y supo estar en la tapa de varios diarios del mundo porque ganó el Yuri Milner que es un premio a la física fundamental que consta de tres millones de dólares. ¿Escuchó bien? Tres millones de dólares. Le doy un dato para comparar. El premio Nóbel otorga apenas un millón doscientos mil dólares. Pero esto no es todo. A los 30 años, Juan, recibió en Budapest uno de los mayores reconocimientos que existen en el campo de la ciencia y fue tapa del New York Times. ¿Qué me cuenta? Podríamos hacer una película titulada: “Juan, de Caballito a Budapest”. O mejor dicho, a Harvard, porque allí en Harvard, en la cumbre de la excelencia educativa está trabajando este ex vecino del barrio de Caballito. Es el profesor vitalicio más joven de la historia de Harvard.

Permítame que le cuente esta historia luminosa que nos debería hacer inflar el pecho de orgullo a los argentinos. Es una forma de superar tanta irracionalidad y odio que a veces siembra la realidad cotidiana. Una manera de equilibrar tanta mala nueva. Le hablo de Juan Martín Maldacena a quien deberíamos subir al podio más alto y otorgarle una medalla de oro gigante. Maldacena es el creador de una teoría revolucionaria que lo convirtió en el niño mimado de la física moderna y en uno de los científicos más populares del planeta. Muchas publicaciones científicas se preguntan si no estamos ante la presencia de un nuevo Albert Einstein. Es que precisamente, su gran descubrimiento tiene que ver con ese emblema universal del conocimiento. Juan formuló una nueva teoría que explica mejor como está formado y cómo funciona el universo. Una pavadita, ¿no?. Repito: como está formado y cómo funciona el universo. Y yo muchas veces no puedo programar el control remoto de la tele. Esa teoría fue bautizada “La conjetura de Maldacena” y logró unificar teorías que parecían irreconciliables: la teoría de la relatividad de Einstein y la de la mecánica cuántica. Por eso le digo que el nuevo Einstein nació a la vuelta de mi casa en Caballito. Y porque es profesor en la Escuela de Ciencias Naturales del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, el mismo en el que trabajó y murió Einstein.

Hasta los 15 años vivió en Avenida La Plata y Guayaquil. Juan es producto de la movilidad social ascendente de una típica familia de clase media que pudo enviar a su hijo a la universidad. Luis y Carmen, los padres de Juan le pudieron dar educación superior también a sus otras dos hijas. De aquel sueño de “Mi hijo el doctor” de Florencio Sánchez a esa utopía del progreso que es que nuestros hijos sean mejores y más felices que nosotros. Juan estudió dos años en Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires. Y después en nuestra meca científica del Instituto Balseiro de Bariloche. Creo que historias como esta merecen ser contadas porque nos ayudan a levantar el ánimo entre tanta basura de inseguridad, corrupción y peleas políticas. Es como una forma de decir que podemos. Si alguna vez pudimos, podemos. Como dice el lema de la maravillosa expedición argentina de Atlantis: “Que el hombre sepa que el hombre puede”.

Es emocionante recordar cuando recibió el premio “Javed Husain”, en Hungría ante 2.000 científicos, uno más bocho que el otro. Tenía 30 años. Y los más grandes centros científicos del mundo lo querían fichar en su plantel. Estoy tentado de decir con perdón de la herejía que es un poco Einstein pero también un poco Maradona o Messi. Son números uno y sus apellidos empiezan con “eme”. Solo basta con decir ese apellido y entre los más grandes intelectuales saben que se está hablando de Argentina. La CNN y la revista Time apostaron a él como futuro líder. ¿Y cuando dio vuelta olímpica? Se lo trato de explicar con palabras sencillas tal como lo entendí yo que soy un humilde e ignorante mortal. Mi ex vecino de Caballito relacionó y unificó la “Teoría de la Relatividad” que describe el funcionamiento de objetos tan grandes como estrellas, galaxias o el propio universo con la teoría de la mecánica cuántica que analiza el comportamiento de los mundos infinitesimales como los electrones o los Quarks. Hasta ahí llego y no sigo porque me estalla el cerebro.

Juan es católico practicante y fue condecorado por Juan Pablo II igual que Steven Hawking y hace tres años ingresó como miembro a la Academia Pontificia de Ciencias.

Vive entre complejas ecuaciones, moléculas, el cosmos y los agujeros negros. Trabaja con papel y lápiz y la computadora la deja solo para contestar mails y navegar por internet. Pero Juan extraña las montañas de Bariloche que solía escalar, y nuestra música folcklórica, con guitarra y bombo. Con sus neuronas Juan supo generar cosas insólitas. En una convención muy importante de estas mentes superiores, uno de la universidad de Chicago, cambió la letra de “Macarena” por “Maldacena”. ¿Se acuerda? “Dale alegría a tu cuerpo Maldacena” y todos se sumaron al coro de la canción más popular de la historia contemporánea en los Estados Unidos y que fue la base de la campaña electoral de Bill Clinton. Dale alegría a tu teoría Maldacena, cantaban los muchachos. Dale alegría a la Argentina, Maldacena, podríamos cantar nosotros en estos tiempos de cólera. Aunque algún descreído diga: que va a cantar bien Maldacena si vive a la vuelta de casa.
Que el gobernador Gerardo Morales, hospital la diputada Elisa Carrió y el dirigente gremial Carlos “El Perro” Santillán hayan coincidido en sus acusaciones y condenas a Milagro Sala es el verdadero milagro que se dio en Jujuy. Y que la reacción de los seguidores de la dirigente presa haya sido tan pobre, illness tan débil y atomizada es otro dato novedoso de la realidad política.
Estoy hablando de Morales, buy cialis Carrió y Santillán, tres dirigentes que no se quieren para nada entre si y que tienen una trayectoria y un pensamiento casi antagónico. Morales es uno de los radicales más peronistas en su forma de gobernar, Carrió es una republicana francotiradora contra la corrupción y las mafias y Santillán es un sindicalista clasista y combativo que supo formarse en el marxismo. Casi no tienen nada en común. Solo que los tres desprecian el autoritarismo del estado paralelo que construyó Milagro con el apoyo de Cristina y los millones en dinero negro que se robaron tanto una como otra.

Morales, Carrió y Santillán, hicieron declaraciones casi calcadas donde colocaron a Milagro Sala como la patrona del mal de Jujuy. La acusan con distintas precisiones de ser una ladrona de los planes y las ayudas a los más pobres, de haberse enriquecido en forma ilícita, de recibir dinero de los narcos bolivianos y de vender droga al menudeo y de tener en la Tupac, gente armada para extorsionar y en algunos casos asesinar a quien se atreviera a cruzarse en el camino.

Simultáneamente la reacción del cristinismo más sectario y pequeño burgués hizo exhibición de su debilidad. Hasta hoy no pudieron coordinar un acto realmente masivo donde participen intendentes ni gobernadores ni dirigentes de primera línea del gobierno que fue derrotado en las urnas. La resistencia la lideró en las calles y los cortes de ruta el grupo antidemocrático Quebracho. Ese es el tamaño de la sinrazón y de la acelerada marcha hacia el achicamiento de esos dirigentes sin votos que se cuelgan de la pollera de Cristina para tener algún cargo o algún papel en la vida política. Pusieron la cara perdedores seriales de elecciones: Martin Sabbatella, Andres Larroque, Gabriela Cerruti. Axel Kicillof, Luis D’Elía y Guillermo Moreno, entre otros dirigentes rechazados por su malísima imagen hasta por sus viejos compañeros peronistas. El escriba del Chaco, Mempo Giardinelli en una columna de hoy reta a los dirigentes kirchneristas que están en un silencio que aturde y les ordena que protesten y hagan algo frente a tanto atropello. Con nombre y apellido se dirige a Sergio Urribarri, Florencio Randazzo y Julián Domínguez y pone como ejemplo a su ex gobernador y mecenas de su fundación, Jorge Capitanich.

En Jujuy la paz social que reina es un símbolo del hartazgo que habían generado los aprietes y los delitos que cometió Milagro Sala mientras se sentía una gobernadora rodeada de impunidad y la protección de la presidenta de la Nación.

Hubo un tiempo que Milagro tenía 80 mil planes adjudicados y solo sacaba 40 mil votos. Un síntoma claro de que mucha gente le tenía pánico y se afiliaba humillada solo para conseguir una vacante en el colegio para sus hijos o para soñar de que algún día iban a escriturar la casa que habían levantado con ayuda de Milagro pero con sus propias manos y esfuerzo cooperativo.

Hoy en el acampe hay alrededor de 200 personas. Solo 8 cooperativas de 300 respaldan a Milagro. Una capacidad de convocatoria digna de un partido muy chico y testimonial. La cárcel y la pérdida del miedo por parte de la justicia le sacaron la careta poderosa a Milagro y apareció una mujer que no hizo más que ganarse enemigos gracias a su maltrato y altanería.

De las acusaciones de Morales, Carrió y Santillan, todas ellas grabadas y dichas de frente al periodismo y dispuestas a ser repetidas en la justicia, las más graves son la de los vínculos para comprar y vender drogas y el asesinato del militante social Lucas Arias. Santillán asegura que la propia Milagro le partió el cráneo en tres pedazos con un culatazo de un revolver, que eso fue en el despacho de un ministro de Eduardo Fellner y que la víctima después murió. Morales habla de otras dos muertes en las que la comandante de la Tupac fue autora intelectual, por lo menos. Se refiere al asesinato del luchador social, Luis “El Pato” Condorí al que un pistolero de la Tupac le metió un balazo mientras peleaban por la ocupación de un terreno. Milagro es tan responsable como José Pedraza lo fue del asesinato de Mariano Ferreyra aunque ella no haya disparado el arma. Y el otro crimen es el del militante radical, Ariel Velazquez al que balearon por la espalda en plena campaña electoral caliente y violenta.

Carrió dijo que Milagro era millonaria, iba al Conrad en Punta del Este, tenía propiedades importantes y que además ejercía el contrabando de armas y que su organización tenía un parecido con las FARC, la organización guerrillera colombiana atravesada por la revolución socialista y los carteles de la droga.

El juez Gastón Mercau, que no fue designado por Morales, dijo que por ahora Milagro seguirá detenida en la cárcel de mujeres y que podría llegar a pasar 6 años en prisión.

Santillan dijo que está dispuesto a declarar todo lo que sabe ante la justicia y que tiene testigos de la relación de Milagro con la droga y como ella misma la vendía en las canchas de fútbol y citó a la investigadora Laura Echarren que se refiere al tema en un libro que publicó.

Morales, recién escuchamos el audio dijo que se trata de “una delincuente, jefa de una asociación ilícita” y que en Jujuy “no se criminaliza la protesta, si no la violencia”.

La última novedad es que un hijo de Milagro Sala amenazó en pleno centro de Jujuy al Perro Santillan y le dijo: “Te vamos a reventar”. Lo peligroso es que en general, los tupaqueros eran de cumplir con este tipo de trágicas promesas. Dice el Perro que la detención de Milagro por instigación a cometer delitos y tumultos es como Al Capone, cuando lo atraparon porque no había pagado los impuestos.

Lo más grave de todo es que este Milagro lo hizo Cristina. Ella fue la que ordenó empoderar y empapelar de dinero de todos los argentinos a Milagro Sala. Ella fue la que permitió que humillara al pelele de Eduardo Fellner ocupando su lugar de gobernador de facto y ella es la que deberá rendir cuentas a la justicia por tantos millones y millones que se entregaron sin papeles, mucho en negro, sin control, algo muy parecido a la tragedia corrupta en varios actos que protagonizaron Hebe Bonafini y los hermanitos Schocklender en eso que más que sueños fueron pesadillas compartidas. 

Milagro es culpable y responsable de muchas de las cosas de las que la acusan. La justicia deberá confirmarlo. Pero la responsabilidad o mejor dicho irresponsabilidad política fue la presidenta Cristina.

Nadie más pudo haber dado órdenes de ese tipo si no fue Cristina. Hay malversación de fondos y mal desempeño como funcionario público como mínimo entre otros delitos.

Milagro es la autora material de tantos atropellos. Pero Cristina es la autora intelectual. Cristina lo hizo. Ella hizo el Milagro de Jujuy.
Que el gobernador Gerardo Morales, medicine la diputada Elisa Carrió y el dirigente gremial Carlos “El Perro” Santillán hayan coincidido en sus acusaciones y condenas a Milagro Sala es el verdadero milagro que se dio en Jujuy. Y que la reacción de los seguidores de la dirigente presa haya sido tan pobre, there tan débil y atomizada es otro dato novedoso de la realidad política.
Estoy hablando de Morales, medical Carrió y Santillán, tres dirigentes que no se quieren para nada entre si y que tienen una trayectoria y un pensamiento casi antagónico. Morales es uno de los radicales más peronistas en su forma de gobernar, Carrió es una republicana francotiradora contra la corrupción y las mafias y Santillán es un sindicalista clasista y combativo que supo formarse en el marxismo. Casi no tienen nada en común. Solo que los tres desprecian el autoritarismo del estado paralelo que construyó Milagro con el apoyo de Cristina y los millones en dinero negro que se robaron tanto una como otra.

Morales, Carrió y Santillán, hicieron declaraciones casi calcadas donde colocaron a Milagro Sala como la patrona del mal de Jujuy. La acusan con distintas precisiones de ser una ladrona de los planes y las ayudas a los más pobres, de haberse enriquecido en forma ilícita, de recibir dinero de los narcos bolivianos y de vender droga al menudeo y de tener en la Tupac, gente armada para extorsionar y en algunos casos asesinar a quien se atreviera a cruzarse en el camino.

Simultáneamente la reacción del cristinismo más sectario y pequeño burgués hizo exhibición de su debilidad. Hasta hoy no pudieron coordinar un acto realmente masivo donde participen intendentes ni gobernadores ni dirigentes de primera línea del gobierno que fue derrotado en las urnas. La resistencia la lideró en las calles y los cortes de ruta el grupo antidemocrático Quebracho. Ese es el tamaño de la sinrazón y de la acelerada marcha hacia el achicamiento de esos dirigentes sin votos que se cuelgan de la pollera de Cristina para tener algún cargo o algún papel en la vida política. Pusieron la cara perdedores seriales de elecciones: Martin Sabbatella, Andres Larroque, Gabriela Cerruti. Axel Kicillof, Luis D’Elía y Guillermo Moreno, entre otros dirigentes rechazados por su malísima imagen hasta por sus viejos compañeros peronistas. El escriba del Chaco, Mempo Giardinelli en una columna de hoy reta a los dirigentes kirchneristas que están en un silencio que aturde y les ordena que protesten y hagan algo frente a tanto atropello. Con nombre y apellido se dirige a Sergio Urribarri, Florencio Randazzo y Julián Domínguez y pone como ejemplo a su ex gobernador y mecenas de su fundación, Jorge Capitanich.

En Jujuy la paz social que reina es un símbolo del hartazgo que habían generado los aprietes y los delitos que cometió Milagro Sala mientras se sentía una gobernadora rodeada de impunidad y la protección de la presidenta de la Nación.

Hubo un tiempo que Milagro tenía 80 mil planes adjudicados y solo sacaba 40 mil votos. Un síntoma claro de que mucha gente le tenía pánico y se afiliaba humillada solo para conseguir una vacante en el colegio para sus hijos o para soñar de que algún día iban a escriturar la casa que habían levantado con ayuda de Milagro pero con sus propias manos y esfuerzo cooperativo.

Hoy en el acampe hay alrededor de 200 personas. Solo 8 cooperativas de 300 respaldan a Milagro. Una capacidad de convocatoria digna de un partido muy chico y testimonial. La cárcel y la pérdida del miedo por parte de la justicia le sacaron la careta poderosa a Milagro y apareció una mujer que no hizo más que ganarse enemigos gracias a su maltrato y altanería.

De las acusaciones de Morales, Carrió y Santillan, todas ellas grabadas y dichas de frente al periodismo y dispuestas a ser repetidas en la justicia, las más graves son la de los vínculos para comprar y vender drogas y el asesinato del militante social Lucas Arias. Santillán asegura que la propia Milagro le partió el cráneo en tres pedazos con un culatazo de un revolver, que eso fue en el despacho de un ministro de Eduardo Fellner y que la víctima después murió. Morales habla de otras dos muertes en las que la comandante de la Tupac fue autora intelectual, por lo menos. Se refiere al asesinato del luchador social, Luis “El Pato” Condorí al que un pistolero de la Tupac le metió un balazo mientras peleaban por la ocupación de un terreno. Milagro es tan responsable como José Pedraza lo fue del asesinato de Mariano Ferreyra aunque ella no haya disparado el arma. Y el otro crimen es el del militante radical, Ariel Velazquez al que balearon por la espalda en plena campaña electoral caliente y violenta.

Carrió dijo que Milagro era millonaria, iba al Conrad en Punta del Este, tenía propiedades importantes y que además ejercía el contrabando de armas y que su organización tenía un parecido con las FARC, la organización guerrillera colombiana atravesada por la revolución socialista y los carteles de la droga.

El juez Gastón Mercau, que no fue designado por Morales, dijo que por ahora Milagro seguirá detenida en la cárcel de mujeres y que podría llegar a pasar 6 años en prisión.

Santillan dijo que está dispuesto a declarar todo lo que sabe ante la justicia y que tiene testigos de la relación de Milagro con la droga y como ella misma la vendía en las canchas de fútbol y citó a la investigadora Laura Echarren que se refiere al tema en un libro que publicó.

Morales, recién escuchamos el audio dijo que se trata de “una delincuente, jefa de una asociación ilícita” y que en Jujuy “no se criminaliza la protesta, si no la violencia”.

La última novedad es que un hijo de Milagro Sala amenazó en pleno centro de Jujuy al Perro Santillan y le dijo: “Te vamos a reventar”. Lo peligroso es que en general, los tupaqueros eran de cumplir con este tipo de trágicas promesas. Dice el Perro que la detención de Milagro por instigación a cometer delitos y tumultos es como Al Capone, cuando lo atraparon porque no había pagado los impuestos.

Lo más grave de todo es que este Milagro lo hizo Cristina. Ella fue la que ordenó empoderar y empapelar de dinero de todos los argentinos a Milagro Sala. Ella fue la que permitió que humillara al pelele de Eduardo Fellner ocupando su lugar de gobernador de facto y ella es la que deberá rendir cuentas a la justicia por tantos millones y millones que se entregaron sin papeles, mucho en negro, sin control, algo muy parecido a la tragedia corrupta en varios actos que protagonizaron Hebe Bonafini y los hermanitos Schocklender en eso que más que sueños fueron pesadillas compartidas. 

Milagro es culpable y responsable de muchas de las cosas de las que la acusan. La justicia deberá confirmarlo. Pero la responsabilidad o mejor dicho irresponsabilidad política fue la presidenta Cristina.

Nadie más pudo haber dado órdenes de ese tipo si no fue Cristina. Hay malversación de fondos y mal desempeño como funcionario público como mínimo entre otros delitos.

Milagro es la autora material de tantos atropellos. Pero Cristina es la autora intelectual. Cristina lo hizo. Ella hizo el Milagro de Jujuy.
Lea tiene el número 33.502 tatuado en el brazo. El alma se estruja cuando uno ve a esa abuelita de 89 años, for sale a esa bobe con pinta de bobe, viagra marcada como si fuera ganado. Lea se ríe de las arrugas que le surcan la cara y tiene una mirada tierna. Pero jamás recuperó la alegría plena desde aquel día en que el médico nazi Josef Menguele levantó su brazo para que le grabaran a fuego esa cifra maldita: 33.502. Lea le dijo al periodista Hernán Dobry que Menguele, and tenía “una mano con dedos de araña ponzoñosa”. Era el que experimentaba con los seres humanos como si fueran ratas de laboratorio. Fracturaba huesos del cráneo de los chicos, extirpaba ovarios de mujeres embarazadas, quemaba gente viva para reducirla a cenizas. Era la perversidad atroz disfrazada con guardapolvo blanco.
Ese número maldito inyectado en tinta era la manera en que los nazis identificaban a sus víctimas y en el mismo acto le sacaban su identidad. La convertían en parte de una lista, en un frío número que le quitaba su condición de ser humano. Eso fue lo que Lea sintió todo el tiempo. Los adoradores de Adolf Hitler la degradaron hasta las peores humillaciones. Lea vio con sus propios ojos tristes y vivió en carne propia, los crímenes de lesa humanidad y el intento de exterminio. Ella estuvo adentro de la catástrofe de la Shoá. Mañana se cumplen 71 años desde que el Ejército Rojo liberó el campo de concentración de Auschwitz que es el símbolo más cruel del fascismo.

Es el apellido del Tercer Reich. Por eso mañana es el día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto. Por eso ayer, el presidente Mauricio Macri recibió a 23 sobrevivientes que rearmaron su vida en la Argentina. Y por eso hoy, se inaugurará un monumento en memoria de las víctimas.

Cuando las tropas rusas entraron a Auschwitz no podían creer la magnitud de la barbarie. De los hornos crematorios, las cámaras de gas y las montañas de cadáveres raquíticos. Y Lea estuvo allí. Lea es una sobreviviente de la Shoa. Ella pudo regresar de la muerte. Lea pudo escapar de la maquinaria perfecta pergeñada por la raza aria, presuntamente la raza superior, que tuvo la responsabilidad de haber concretado el mayor genocidio de la historia de la humanidad. Borraron de la faz de la tierra a más de 6 millones de judíos y a 5 millones de otras minorías como los gitanos, comunistas, homosexuales y hasta discapacitados. Fue el resultado del odio racial y la xenofobia llevados a su máxima expresión. Por eso nunca hay que bajar la guardia y mucho menos ahora que esos disvalores brutales han vuelto a reclutar fanáticos en todo el mundo.

Un psiquiatra y filósofo alemán llamado Karl Theodor Jaspers sentenció que ” lo que ha sucedido es un aviso. Olvidarlo es un delito. Fue posible que todo eso sucediera y sigue siendo posible que, en cualquier momento, vuelva a suceder”.

El Papa Francisco, en el Museo del Holocausto en Israel, escribió de puño y letra en el libro de visitas:” Con la vergüenza de lo que el hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, fue capaz de hacer. Con la vergüenza de que el hombre se haya hecho dueño del mal. Con la vergüenza de que el hombre, creyéndose Dios, haya sacrificado, así, a sus hermanos. ‘¡Nunca más! ¡Nunca más!’”.

Lea es polaca y confiesa que cuando siente culpa por haber sido la única de su familia que no murió, se recuerda a si misma que su misión en la vida es hablar de aquella muerte masiva para que nadie olvide, para que nadie niegue, para que nunca más. Todos le dicen Lea pero ella se llama Liza Zajac. Era una nenita cuando vio como su madre y su hermanito en brazos, fueron subidos a punta de pistola al tren que los llevaba a la cámara de gas. “Lea, corre” le gritó su madre y ella corrió a escabullirse entre la multitud de prisioneros con trajes a rayas y estrellas de David amarillas en el pecho. En un galpón la desnudaron y la raparon. Era una nenita que no podía ni llorar. Solo miraba un punto fijo y no podía moverse ni hablar. Estaba conmovida hasta lo más profundo de su inocencia. La llevaban todos los día a realizar trabajos forzados y levantar piedras, y se había hecho un poco amiga de su compañera, la que caminaba a su lado. Malka se llamaba. Un día, a Malka se le salió el calzado y tropezó. El nazi que las trasladaba, le apuntó con su metralleta y la liquidó en un instante. Malka quedó tirada en el suelo con los ojos abiertos, como preguntando, ¿Porque? Lea tuvo suerte en el medio de esa tragedia inconmensurable. Conocía a una doctora rusa llamada Luboff que era prisionera de guerra y que la protegió como si fuera su hijita. La encontró en la enfermería. Gracias a ella y a Dios, agrega Lea, sobrevivió. Todo eso ocurría en medio de epidemias de tifus, de tos convulsa, de disentería, de botas criminales con la cruz esvastica que pateaban al caído, de alambres electrificados, de chorros de agua helada en la madrugada, de personas reducidas a esqueletos de 30 kilos como máximo. Una recluta austríaca no judía salvó definitivamente a Lea porque la tachó de la lista y en su lugar puso a una enfermera que había fallecido. Lea pasó por varios campos de concentración y pudo regresar a su pueblito de Polonia pero nadie de su familia había quedado vivo. Les habían robado todo. Se habían apropiado de su casa. Lea jamás quiso volver a Auschwitz y nunca se animó hasta que la acompañó un grupo de jovenes estudiantes de la escuela ORT. Ellos la acariciaban y la contenían a medida que caminaban por esa tierra regada por sangre de millones y convertida en cementerio de multitudes. Todavía hoy tiene pesadillas con Auschwitz. Todavía hoy se le aparece la mirada de su madre con su hermanito en brazos subiendo al tren rumbo al exterminio por asfixia. Todavía hoy se pregunta si eso fue un castigo de Dios o una prueba horrorosa que tenían que pasar. A 71 años de haber sido liberada, todavía no encontró las respuestas.
Lea tiene el número 33.502 tatuado en el brazo. El alma se estruja cuando uno ve a esa abuelita de 89 años, prostate a esa bobe con pinta de bobe, ask marcada como si fuera ganado. Lea se ríe de las arrugas que le surcan la cara y tiene una mirada tierna. Pero jamás recuperó la alegría plena desde aquel día en que el médico nazi Josef Menguele levantó su brazo para que le grabaran a fuego esa cifra maldita: 33.502. Lea le dijo al periodista Hernán Dobry que Menguele, viagra tenía “una mano con dedos de araña ponzoñosa”. Era el que experimentaba con los seres humanos como si fueran ratas de laboratorio. Fracturaba huesos del cráneo de los chicos, extirpaba ovarios de mujeres embarazadas, quemaba gente viva para reducirla a cenizas. Era la perversidad atroz disfrazada con guardapolvo blanco.
Ese número maldito inyectado en tinta era la manera en que los nazis identificaban a sus víctimas y en el mismo acto le sacaban su identidad. La convertían en parte de una lista, en un frío número que le quitaba su condición de ser humano. Eso fue lo que Lea sintió todo el tiempo. Los adoradores de Adolf Hitler la degradaron hasta las peores humillaciones. Lea vio con sus propios ojos tristes y vivió en carne propia, los crímenes de lesa humanidad y el intento de exterminio. Ella estuvo adentro de la catástrofe de la Shoá. Mañana se cumplen 71 años desde que el Ejército Rojo liberó el campo de concentración de Auschwitz que es el símbolo más cruel del fascismo.

Es el apellido del Tercer Reich. Por eso mañana es el día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto. Por eso ayer, el presidente Mauricio Macri recibió a 23 sobrevivientes que rearmaron su vida en la Argentina. Y por eso hoy, se inaugurará un monumento en memoria de las víctimas.

Cuando las tropas rusas entraron a Auschwitz no podían creer la magnitud de la barbarie. De los hornos crematorios, las cámaras de gas y las montañas de cadáveres raquíticos. Y Lea estuvo allí. Lea es una sobreviviente de la Shoa. Ella pudo regresar de la muerte. Lea pudo escapar de la maquinaria perfecta pergeñada por la raza aria, presuntamente la raza superior, que tuvo la responsabilidad de haber concretado el mayor genocidio de la historia de la humanidad. Borraron de la faz de la tierra a más de 6 millones de judíos y a 5 millones de otras minorías como los gitanos, comunistas, homosexuales y hasta discapacitados. Fue el resultado del odio racial y la xenofobia llevados a su máxima expresión. Por eso nunca hay que bajar la guardia y mucho menos ahora que esos disvalores brutales han vuelto a reclutar fanáticos en todo el mundo.

Un psiquiatra y filósofo alemán llamado Karl Theodor Jaspers sentenció que ” lo que ha sucedido es un aviso. Olvidarlo es un delito. Fue posible que todo eso sucediera y sigue siendo posible que, en cualquier momento, vuelva a suceder”.

El Papa Francisco, en el Museo del Holocausto en Israel, escribió de puño y letra en el libro de visitas:” Con la vergüenza de lo que el hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, fue capaz de hacer. Con la vergüenza de que el hombre se haya hecho dueño del mal. Con la vergüenza de que el hombre, creyéndose Dios, haya sacrificado, así, a sus hermanos. ‘¡Nunca más! ¡Nunca más!’”.

Lea es polaca y confiesa que cuando siente culpa por haber sido la única de su familia que no murió, se recuerda a si misma que su misión en la vida es hablar de aquella muerte masiva para que nadie olvide, para que nadie niegue, para que nunca más. Todos le dicen Lea pero ella se llama Liza Zajac. Era una nenita cuando vio como su madre y su hermanito en brazos, fueron subidos a punta de pistola al tren que los llevaba a la cámara de gas. “Lea, corre” le gritó su madre y ella corrió a escabullirse entre la multitud de prisioneros con trajes a rayas y estrellas de David amarillas en el pecho. En un galpón la desnudaron y la raparon. Era una nenita que no podía ni llorar. Solo miraba un punto fijo y no podía moverse ni hablar. Estaba conmovida hasta lo más profundo de su inocencia. La llevaban todos los día a realizar trabajos forzados y levantar piedras, y se había hecho un poco amiga de su compañera, la que caminaba a su lado. Malka se llamaba. Un día, a Malka se le salió el calzado y tropezó. El nazi que las trasladaba, le apuntó con su metralleta y la liquidó en un instante. Malka quedó tirada en el suelo con los ojos abiertos, como preguntando, ¿Porque? Lea tuvo suerte en el medio de esa tragedia inconmensurable. Conocía a una doctora rusa llamada Luboff que era prisionera de guerra y que la protegió como si fuera su hijita. La encontró en la enfermería. Gracias a ella y a Dios, agrega Lea, sobrevivió. Todo eso ocurría en medio de epidemias de tifus, de tos convulsa, de disentería, de botas criminales con la cruz esvastica que pateaban al caído, de alambres electrificados, de chorros de agua helada en la madrugada, de personas reducidas a esqueletos de 30 kilos como máximo. Una recluta austríaca no judía salvó definitivamente a Lea porque la tachó de la lista y en su lugar puso a una enfermera que había fallecido. Lea pasó por varios campos de concentración y pudo regresar a su pueblito de Polonia pero nadie de su familia había quedado vivo. Les habían robado todo. Se habían apropiado de su casa. Lea jamás quiso volver a Auschwitz y nunca se animó hasta que la acompañó un grupo de jovenes estudiantes de la escuela ORT. Ellos la acariciaban y la contenían a medida que caminaban por esa tierra regada por sangre de millones y convertida en cementerio de multitudes. Todavía hoy tiene pesadillas con Auschwitz. Todavía hoy se le aparece la mirada de su madre con su hermanito en brazos subiendo al tren rumbo al exterminio por asfixia. Todavía hoy se pregunta si eso fue un castigo de Dios o una prueba horrorosa que tenían que pasar. A 71 años de haber sido liberada, todavía no encontró las respuestas.
Fue la música, mind la banda de sonido de una película de la vida contra la muerte, el himno de la democracia a la hora de su retorno para siempre. Fue su grito de Venceremos y el desafío de no tener miedo nunca más. Hoy es urgente recuperar aquellos valores y firmar un nuevo contrato republicano. Para decir como siempre, Nunca Más a las dictaduras. Pero para llenar de contenido igualitario y honrado a la democracia. Y la imagen de Jairo nos puede servir como ejemplo.
Por eso, nunca me canso de repetir que Jairo es un artista descomunal y que representa en sus valores lo mejor de la cultura argentina. Por eso, es una caricia para el alma para nosotros que hoy esté aquí, en radio Mitre, en el Espacio Clarín.

Esta noche, en el Hermitage, casi como un rito, va a presentar su disco llamado “Propio y ajeno”. Allí se da todos los gustos y muestra el pluralismo y el arcoiris de su mirada. Es capaz de cantar como Los Beatles y de robarle una letra a Palito Ortega. De transformar algo festivo como “Corazón contento”, en una declaración de amor a su mujer que estaba peleando contra la muerte en terapia intensiva. Ahí le confiesa a Teresa que su vida comenzó cuando la conoció a ella. Conmovedor el texto y la voz. Desgarran el alma y mixturan lágrimas con felicidad.

Jairo es luz desde su nombre. Y por eso ilumina todo lo que toca. Son maravillosas las paredes que tira dentro del área con Daniel Salzano, que en paz descanse y que ojalá que cada tanto pueda ir a ver a Talleres y pasear por la cañada.

Nunca me canso de repetir este humilde homenaje a este Marito González que es un orgullo nacional.  

Un sábado, Jairo, contó que de pronto, como un milagro, la negra Mercedes Sosa se le sentó al lado en su lecho de enfermo. El estaba en terapia intensiva, aturdido de medicamentos y calmantes, batallando contra la muerte. Mercedes se agachó y le cantó a Jairo al oído: “Duerme, duerme negrito, que tu mama está en el campo”. Cuando se recuperó, Jairo les dijo a sus hijos: “Pensé que me había ido para el otro barrio: escuché una voz celestial”.

En ese momento, yo pensé que después del paso de la Negra a la eternidad, la gran voz argentina es la de Jairo. Por su caudal incomparable, por su personalidad, por la transparencia de su corazón y porque es capaz de convertir en oro cualquier canción que caiga en sus manos. Un médico especialista en gargantas de cantores llegó a decir que las cuerdas vocales de Jairo eran fuertes como las piernas de un futbolista.

Confieso que vivo sus recitales en estado de felicidad completa. Pocas veces la emoción se hace catarata de excelencia musical. El orgullo de cantar el traje a medida que le compusieron Astor Piazzolla y Horacio Ferrer. La poesía arisca y despojada de Don Ata que lo distinguió con su amistad y le hizo decir como declaración de principios: “Yo tengo tanto hermanos que no los puedo nombrar y una hermana muy hermosa que se llama libertad”. Y esa es la palabra, libertad, ese el emblema de lucha de todo artista popular insobornable como Jairo. Libertad para vivir y para crear. Libertad en las formas y en el fondo. Por eso hay pocos que cantan el himno o el Ave María como Jairo. Son como plegarias de coraje y bienaventuranza para su gente. Es como si se hubiera apropiado de la honradez y la humildad del médico de su familia, el ex presidente don Arturo Illia.

Y después canta en francés con su hijo Yaco al piano. Y el tema que escribió a modo de despedida y buenos deseos cuando su hija Lucía se fue a vivir a España. Y el amor por Teresa, la gran mujer que lo sostiene.

Y el recuerdo para Felix Luna con el antiguo dueño de las flechas que hace temblar el teatro y que todos llaman “Indio toba”. Jairo luce como una perla tanto en diálogo con Julio Cortazar en Paris como invitando a la Moña Jiménez a cantar en el primer teatro de Córdoba a donde la Mona no podía entrar por pobre, morocho y cuartetero.

Jairo si que es un ejemplo. Siempre con la democracia. Siempre contra todo tipo de autoritarismo. Siempre la siembra y nunca la destrucción. Jamás un escándalo, una aflojada. Ética y estética con tonada cordobesa y cadencia de Montmartre. Al final no tuve más remedio que preguntarme por deformación profesional: ¿Cuántos Jairos necesitamos los argentinos para convertirnos en una Nación de ciudadanos? ¿Cuántos artistas populares resumen en forma tan contundente la identidad, la honestidad, la excelencia y el compromiso ciudadano que tanta falta nos hace en todos los niveles? Como hincha de Talleres que soy, el único defecto que le conozco a Jairo es que lleva los colores de Instituto en su corazón. Algo de la gloria siempre tuvo y tendrá, lo debo reconocer. Cruz del Eje se llama así porque el eje de una carreta de los conquistadores se utilizó para clavar un crucifijo sobre la tumba de un valiente cacique Comechingon. Allí nació el hijo de Ramón, el ferroviario riojano y Esther, la tana, en el barrio de La Banda. Allí nació ese muchacho que deslumbro al mundo desde el Olimpia de Paris donde cantó 87 veces. ¿Escuchó bien? Este muchacho sencillo y amable cantó 87 veces en el Olimpia de Paris. Ahora viene de Cosquín y en marzo vuelve a Paris para grabar un disco de jazz. Se atreve a todo porque le da el cuero y el talento para todo. Hace poco le dieron uno de los premios más merecidos: el Gardel a la trayectoria. Así se hizo gigante y se llamó Jairo. De ese nombre bíblico que en arameo significa iluminado fiel a este morocho argentino que cada día canta mejor y se parece más a Gardel.
Fue la música, decease la banda de sonido de una película de la vida contra la muerte, store el himno de la democracia a la hora de su retorno para siempre. Fue su grito de Venceremos y el desafío de no tener miedo nunca más. Hoy es urgente recuperar aquellos valores y firmar un nuevo contrato republicano. Para decir como siempre, sovaldi sale Nunca Más a las dictaduras. Pero para llenar de contenido igualitario y honrado a la democracia. Y la imagen de Jairo nos puede servir como ejemplo.
Por eso, nunca me canso de repetir que Jairo es un artista descomunal y que representa en sus valores lo mejor de la cultura argentina. Por eso, es una caricia para el alma para nosotros que hoy esté aquí, en radio Mitre, en el Espacio Clarín.

Esta noche, en el Hermitage, casi como un rito, va a presentar su disco llamado “Propio y ajeno”. Allí se da todos los gustos y muestra el pluralismo y el arcoiris de su mirada. Es capaz de cantar como Los Beatles y de robarle una letra a Palito Ortega. De transformar algo festivo como “Corazón contento”, en una declaración de amor a su mujer que estaba peleando contra la muerte en terapia intensiva. Ahí le confiesa a Teresa que su vida comenzó cuando la conoció a ella. Conmovedor el texto y la voz. Desgarran el alma y mixturan lágrimas con felicidad.

Jairo es luz desde su nombre. Y por eso ilumina todo lo que toca. Son maravillosas las paredes que tira dentro del área con Daniel Salzano, que en paz descanse y que ojalá que cada tanto pueda ir a ver a Talleres y pasear por la cañada.

Nunca me canso de repetir este humilde homenaje a este Marito González que es un orgullo nacional.  

Un sábado, Jairo, contó que de pronto, como un milagro, la negra Mercedes Sosa se le sentó al lado en su lecho de enfermo. El estaba en terapia intensiva, aturdido de medicamentos y calmantes, batallando contra la muerte. Mercedes se agachó y le cantó a Jairo al oído: “Duerme, duerme negrito, que tu mama está en el campo”. Cuando se recuperó, Jairo les dijo a sus hijos: “Pensé que me había ido para el otro barrio: escuché una voz celestial”.

En ese momento, yo pensé que después del paso de la Negra a la eternidad, la gran voz argentina es la de Jairo. Por su caudal incomparable, por su personalidad, por la transparencia de su corazón y porque es capaz de convertir en oro cualquier canción que caiga en sus manos. Un médico especialista en gargantas de cantores llegó a decir que las cuerdas vocales de Jairo eran fuertes como las piernas de un futbolista.

Confieso que vivo sus recitales en estado de felicidad completa. Pocas veces la emoción se hace catarata de excelencia musical. El orgullo de cantar el traje a medida que le compusieron Astor Piazzolla y Horacio Ferrer. La poesía arisca y despojada de Don Ata que lo distinguió con su amistad y le hizo decir como declaración de principios: “Yo tengo tanto hermanos que no los puedo nombrar y una hermana muy hermosa que se llama libertad”. Y esa es la palabra, libertad, ese el emblema de lucha de todo artista popular insobornable como Jairo. Libertad para vivir y para crear. Libertad en las formas y en el fondo. Por eso hay pocos que cantan el himno o el Ave María como Jairo. Son como plegarias de coraje y bienaventuranza para su gente. Es como si se hubiera apropiado de la honradez y la humildad del médico de su familia, el ex presidente don Arturo Illia.

Y después canta en francés con su hijo Yaco al piano. Y el tema que escribió a modo de despedida y buenos deseos cuando su hija Lucía se fue a vivir a España. Y el amor por Teresa, la gran mujer que lo sostiene.

Y el recuerdo para Felix Luna con el antiguo dueño de las flechas que hace temblar el teatro y que todos llaman “Indio toba”. Jairo luce como una perla tanto en diálogo con Julio Cortazar en Paris como invitando a la Moña Jiménez a cantar en el primer teatro de Córdoba a donde la Mona no podía entrar por pobre, morocho y cuartetero.

Jairo si que es un ejemplo. Siempre con la democracia. Siempre contra todo tipo de autoritarismo. Siempre la siembra y nunca la destrucción. Jamás un escándalo, una aflojada. Ética y estética con tonada cordobesa y cadencia de Montmartre. Al final no tuve más remedio que preguntarme por deformación profesional: ¿Cuántos Jairos necesitamos los argentinos para convertirnos en una Nación de ciudadanos? ¿Cuántos artistas populares resumen en forma tan contundente la identidad, la honestidad, la excelencia y el compromiso ciudadano que tanta falta nos hace en todos los niveles? Como hincha de Talleres que soy, el único defecto que le conozco a Jairo es que lleva los colores de Instituto en su corazón. Algo de la gloria siempre tuvo y tendrá, lo debo reconocer. Cruz del Eje se llama así porque el eje de una carreta de los conquistadores se utilizó para clavar un crucifijo sobre la tumba de un valiente cacique Comechingon. Allí nació el hijo de Ramón, el ferroviario riojano y Esther, la tana, en el barrio de La Banda. Allí nació ese muchacho que deslumbro al mundo desde el Olimpia de Paris donde cantó 87 veces. ¿Escuchó bien? Este muchacho sencillo y amable cantó 87 veces en el Olimpia de Paris. Ahora viene de Cosquín y en marzo vuelve a Paris para grabar un disco de jazz. Se atreve a todo porque le da el cuero y el talento para todo. Hace poco le dieron uno de los premios más merecidos: el Gardel a la trayectoria. Así se hizo gigante y se llamó Jairo. De ese nombre bíblico que en arameo significa iluminado fiel a este morocho argentino que cada día canta mejor y se parece más a Gardel.
Todos los argentinos que amamos a nuestro país compartimos la importancia de los tres objetivos centrales que prometió al asumir el presidente Mauricio Macri. ¿Quién se va a oponer a trabajar para llegar a la pobreza cero, pill shop a la paz social y la unidad nacional o al combate al narcotráfico? Pero esos son apenas tres pilares, healing treat los cimientos del nuevo país que hay que edificar después de la destrucción a la que lo sometieron más de 12 años de kirchnerato.Yo le sumaría otro tema que necesita ser encarado con urgencia. Hablo de la megacorrupción de estado que instalaron tanto Néstor como Cristina. Es uno de los venenos que dinamitó el contrato entre el ciudadano y sus dirigentes. Frases como:” acá nadie va preso”. “nadie paga por lo hace” o “solo los ladrones de gallinas van en cana”, son la confirmación que hay una fuerte demanda social por un gobierno transparente y honrado, de manos limpias y uñas cortas que genere las condiciones necesarias para actúe la justicia con independencia y que todos los que robaron vayan a parar a la cárcel y para evitar que durante este gobierno se siga robando.

Corrupción cero, podríamos bautizar esa exigencia ciudadana. O “Paren de robar”.

¿Qué debe hacer el gobierno de Cambiemos, precisamente para sepultar esa suerte de cleptocracia casi sin antecedentes que nos estuvo gobernando? Y digo casi sin antecedentes porque estoy absolutamente seguro que los gobiernos del matrimonio Kirchner fueron los más corruptos desde el regreso de la democracia. Lo planteo y lo argumento en mi libro “Juicio y Castigo”. Creo que los Kirchner fueron muy creativos para el mal y para el delito. En todos los gobiernos hubo y hay corrupción. La coima, el retorno, el diego, la comisión, la mía, llámele como quiera. Eso existió y me temo que seguirá existiendo en todo el mundo. Pero los Kirchner inventaron por lo menos dos formas nuevas de enriquecimiento ilícito de dimensiones gigantescas. Es lo que pienso pero también lo dice la organización Transparencia Internacional que colocó a Argentina entre los países más corruptos del planeta en el 2015. Fuimos aplazados en honestidad y nuestra fama de malandras es muy alta.

El primer aporte inédito y nefasto que hicieron los Kirchner a las estafas de funcionarios fue elegir un amigo de ellos y utilizar el estado para enriquecerlo a más no poder. El caso más contundente es el de Lázaro Báez. Lo inundaron con dinero de todos nosotros para que hiciera obras públicas. De un sencillo cajero de banco se convirtió en el cajero ultramillonario del matrimonio que marcó a fuego los últimos tiempos. La metodología es bastante obvia. Por decisión del gobierno se le encargan cientos de obras a algunos pocos empresarios del palo. Algunos devuelven fortunas de coima por los servicios prestados y en el caso de Lázaro muchos dicen que se trata de algo más que un testaferro de los Kirchner y que en realidad es un empleado de la familia.

El otro mecanismo novedoso es abusar del estado y acosar hasta la asfixia a un empresario para obligarlo a vender a precio vil su empresa. Extorsionarlo con los servicios de inteligencia, hostigarlo con la AFIP y las protestas gremiales, hacerle la vida imposible con resoluciones hasta que la persona se quiebra y entrega por chauchas y palitos. lo que le costó una vida construir. Le pasó a Héctor Ricardo García con el diario Crónica y a varios más pero el caso emblemático fue el intento de apropiarse de la fábrica de billetes, la empresa de los Ciccone.

Nadie había llegado a tanto desde 1983.

Nadie se había atrevido a convertir al estado en una maquina recaudadora e ilegal para llenarle los bolsillos a unos pocos.

Algunos de esos personajes que están investigados por la justicia, deberían ir presos. Para romper esa idea de impunidad para los funcionarios poderosos. Para recuperar la confianza en las instituciones y en la política con mayúsculas que es el mecanismo para hacer más justa un país y no más ricos a sus dirigentes.

Hay varios kirchneristas que están bajo la lupa de los tribunales y que van a tener que explicar lo inexplicable. Empezando por la jefa, la patrona del mal, hablo de Cristina. La ruta del dinero lavado y Hotesur, los contratos de Aerolíneas Argentinas con sus hoteles son solo algunos de los expedientes que tienen preocupada a la ex presidenta, a su hijo Máximo y al resto de su familia.

Amado Boudou, directamente batió todos los records de delincuencia pública. Mintió todo el tiempo, engañó a medio mundo, cobró coimas, se quiso robar Ciccone y estafó al pueblo pobre de Formosa junto sus cómplices y al gobernador feudal Gildo Insfran. Tal vez por no pertenecer al justicialismo histórico, Amado sea el que menos protección política tenga y como María Julia en su momento, termine con sus huesos en un calabozo.

Ni hablar de Lázaro, Ricardo Jaime, confeso corrupto, Julio de Vido que tendrá que explicar el barco con petróleo que no aparece y el dinero negro y sucio que el chavismo intercambió con el gobierno anterior. Hebe de Bonafini, Sergio Schocklender y hasta Milagro Sala, también están en ese paquete, entre muchos otros.

Laura Alonso, convertida en una cruzada contra los corruptos desde su lugar institucional anunció que van a mandar tres proyectos de ley que van a ayudar mucho en este tema. La ley de acceso a la información para dar cristalinidad a todos los datos que jueces, fiscales y periodistas necesitemos; la ley del arrepentido que le permite a alguien dar información calificada sobre otro corrupto a cambio de que se le baje la pena y, finalmente, la norma que permite que el estado recupere los bienes que los funcionarios corruptos se hayan robado. Para que no vuelvan. Para que la devuelvan. Para que haya juicio y castigo. Que nadie quede en la impunidad.

Hace falta construir otra ética, otra moral pública que le haga honor a próceres de nuestra historia como Manuel Belgrano o políticos dignos contemporáneos como don Arturo Illia.

Se puede construir un nuevo país de cristal en sus cuentas y en sus licitaciones. Se debe castigar con todo el peso de la ley al que meta la mano en la lata. La corrupción mata como quedó demostrado en la tragedia de Once. Y la corrupción desvía dinero a bolsillos ajenos que deberían aportar al otro objetivo de pobreza cero.

Todos queremos vivir en un país más honrado y más decente. Ahora que pasó el festival del choreo es este gobierno el responsable de poner las cosas en su lugar. De que los ladrones vayan presos y de que no haya más ladrones.

No es fácil ni se va a lograr de un día para el otro. Pero hay que avanzar sin prisa pero sin pausa y con mucha firmeza. Que a nadie le tiemple la mano para expulsar a los estafadores de la vida en comunidad. Son como un cáncer social que debemos extirpar. Basta de corruptos. Basta de ladrones. Que vayan presos los que cometieron delitos. Asi todos podremos concretar un sueño: corrupción cero.
Todos los argentinos que amamos a nuestro país compartimos la importancia de los tres objetivos centrales que prometió al asumir el presidente Mauricio Macri. ¿Quién se va a oponer a trabajar para llegar a la pobreza cero, pilule a la paz social y la unidad nacional o al combate al narcotráfico? Pero esos son apenas tres pilares, viagra los cimientos del nuevo país que hay que edificar después de la destrucción a la que lo sometieron más de 12 años de kirchnerato.Yo le sumaría otro tema que necesita ser encarado con urgencia. Hablo de la megacorrupción de estado que instalaron tanto Néstor como Cristina. Es uno de los venenos que dinamitó el contrato entre el ciudadano y sus dirigentes. Frases como:” acá nadie va preso”. “nadie paga por lo hace” o “solo los ladrones de gallinas van en cana”, son la confirmación que hay una fuerte demanda social por un gobierno transparente y honrado, de manos limpias y uñas cortas que genere las condiciones necesarias para actúe la justicia con independencia y que todos los que robaron vayan a parar a la cárcel y para evitar que durante este gobierno se siga robando.

Corrupción cero, podríamos bautizar esa exigencia ciudadana. O “Paren de robar”.

¿Qué debe hacer el gobierno de Cambiemos, precisamente para sepultar esa suerte de cleptocracia casi sin antecedentes que nos estuvo gobernando? Y digo casi sin antecedentes porque estoy absolutamente seguro que los gobiernos del matrimonio Kirchner fueron los más corruptos desde el regreso de la democracia. Lo planteo y lo argumento en mi libro “Juicio y Castigo”. Creo que los Kirchner fueron muy creativos para el mal y para el delito. En todos los gobiernos hubo y hay corrupción. La coima, el retorno, el diego, la comisión, la mía, llámele como quiera. Eso existió y me temo que seguirá existiendo en todo el mundo. Pero los Kirchner inventaron por lo menos dos formas nuevas de enriquecimiento ilícito de dimensiones gigantescas. Es lo que pienso pero también lo dice la organización Transparencia Internacional que colocó a Argentina entre los países más corruptos del planeta en el 2015. Fuimos aplazados en honestidad y nuestra fama de malandras es muy alta.

El primer aporte inédito y nefasto que hicieron los Kirchner a las estafas de funcionarios fue elegir un amigo de ellos y utilizar el estado para enriquecerlo a más no poder. El caso más contundente es el de Lázaro Báez. Lo inundaron con dinero de todos nosotros para que hiciera obras públicas. De un sencillo cajero de banco se convirtió en el cajero ultramillonario del matrimonio que marcó a fuego los últimos tiempos. La metodología es bastante obvia. Por decisión del gobierno se le encargan cientos de obras a algunos pocos empresarios del palo. Algunos devuelven fortunas de coima por los servicios prestados y en el caso de Lázaro muchos dicen que se trata de algo más que un testaferro de los Kirchner y que en realidad es un empleado de la familia.

El otro mecanismo novedoso es abusar del estado y acosar hasta la asfixia a un empresario para obligarlo a vender a precio vil su empresa. Extorsionarlo con los servicios de inteligencia, hostigarlo con la AFIP y las protestas gremiales, hacerle la vida imposible con resoluciones hasta que la persona se quiebra y entrega por chauchas y palitos. lo que le costó una vida construir. Le pasó a Héctor Ricardo García con el diario Crónica y a varios más pero el caso emblemático fue el intento de apropiarse de la fábrica de billetes, la empresa de los Ciccone.

Nadie había llegado a tanto desde 1983.

Nadie se había atrevido a convertir al estado en una maquina recaudadora e ilegal para llenarle los bolsillos a unos pocos.

Algunos de esos personajes que están investigados por la justicia, deberían ir presos. Para romper esa idea de impunidad para los funcionarios poderosos. Para recuperar la confianza en las instituciones y en la política con mayúsculas que es el mecanismo para hacer más justa un país y no más ricos a sus dirigentes.

Hay varios kirchneristas que están bajo la lupa de los tribunales y que van a tener que explicar lo inexplicable. Empezando por la jefa, la patrona del mal, hablo de Cristina. La ruta del dinero lavado y Hotesur, los contratos de Aerolíneas Argentinas con sus hoteles son solo algunos de los expedientes que tienen preocupada a la ex presidenta, a su hijo Máximo y al resto de su familia.

Amado Boudou, directamente batió todos los records de delincuencia pública. Mintió todo el tiempo, engañó a medio mundo, cobró coimas, se quiso robar Ciccone y estafó al pueblo pobre de Formosa junto sus cómplices y al gobernador feudal Gildo Insfran. Tal vez por no pertenecer al justicialismo histórico, Amado sea el que menos protección política tenga y como María Julia en su momento, termine con sus huesos en un calabozo.

Ni hablar de Lázaro, Ricardo Jaime, confeso corrupto, Julio de Vido que tendrá que explicar el barco con petróleo que no aparece y el dinero negro y sucio que el chavismo intercambió con el gobierno anterior. Hebe de Bonafini, Sergio Schocklender y hasta Milagro Sala, también están en ese paquete, entre muchos otros.

Laura Alonso, convertida en una cruzada contra los corruptos desde su lugar institucional anunció que van a mandar tres proyectos de ley que van a ayudar mucho en este tema. La ley de acceso a la información para dar cristalinidad a todos los datos que jueces, fiscales y periodistas necesitemos; la ley del arrepentido que le permite a alguien dar información calificada sobre otro corrupto a cambio de que se le baje la pena y, finalmente, la norma que permite que el estado recupere los bienes que los funcionarios corruptos se hayan robado. Para que no vuelvan. Para que la devuelvan. Para que haya juicio y castigo. Que nadie quede en la impunidad.

Hace falta construir otra ética, otra moral pública que le haga honor a próceres de nuestra historia como Manuel Belgrano o políticos dignos contemporáneos como don Arturo Illia.

Se puede construir un nuevo país de cristal en sus cuentas y en sus licitaciones. Se debe castigar con todo el peso de la ley al que meta la mano en la lata. La corrupción mata como quedó demostrado en la tragedia de Once. Y la corrupción desvía dinero a bolsillos ajenos que deberían aportar al otro objetivo de pobreza cero.

Todos queremos vivir en un país más honrado y más decente. Ahora que pasó el festival del choreo es este gobierno el responsable de poner las cosas en su lugar. De que los ladrones vayan presos y de que no haya más ladrones.

No es fácil ni se va a lograr de un día para el otro. Pero hay que avanzar sin prisa pero sin pausa y con mucha firmeza. Que a nadie le tiemple la mano para expulsar a los estafadores de la vida en comunidad. Son como un cáncer social que debemos extirpar. Basta de corruptos. Basta de ladrones. Que vayan presos los que cometieron delitos. Asi todos podremos concretar un sueño: corrupción cero.
Un día como hoy de hace 90 años, advice nació el Polaco Goyeneche, ask uno de los íconos de la porteñidad. Debo confesar que Buenos Aires ya no es la misma. Que el corazón de Saavedra late más lento, como arrastrando su sangre olvidada.Hace 22 años que se nos esfumó en plena madrugada gris pero lo seguimos extrañando. Cada tanto se nos aparece con todo su talento y nos explota una nostalgia de 2×4.

Si algún pibe que no lo conoció ni escuchó hablar de su leyenda le digo que puede darse una vuelta por el bar “La Sirena” de la ex Avenida del Tejar y Nuñez. No se sorprenda si ve un cigarrillo apoyado en el cenicero de lata de Cinzano… entristeciendo la ventana con el humo. No se sorprenda si hay un café listo, un aroma de amistad y no hay nadie sentado en la silla. Es el fantasma del Polaco que vuelve a sus pagos. Es el fantasma del Polaco que de vez en cuando aparece en el espejo de algún colectivo que supo manejar para ganarse la vida pese a que ya cantaba en la orquesta del maestro Horacio Salgán. Muchos no saben que el Polaco fue colectivero. Que tal vez por eso fue el cantor nacional con más empedrado y asfalto. Goyeneche, que en milongas descanse, siempre recordaba con afecto su mundo de 20 asientos, el que le arruinaba los riñones, pero que fue su curso de ingreso a la universidad de la calle.

Ese fantasma del Polaco se aparece generalmente los sábados porque es el día de la noche, del tango compadrito y engominado.

Nunca falta gente soñadora que lo saluda con un movimiento de cabeza en el club social y deportivo “Federal Argentino” donde a los 15 años ganó un concurso de voces nuevas y como premio fue contratado para cantar en la orquesta de Kaplun.

Algún domingo suele merodear los viejos micrófonos del club social y deportivo “El Tábano” o los gritos de gol marrones y desesperados de calamar y de Platense.

Hay quien dice que se lo puede escuchar muy a los lejos en Villa Urquiza, en una vieja parada del tranvía 35 donde su viejo lo esperaba cuando volvía del cabaret, con el sol castigando las miradas. Ese mundo de tanguerías de piso de parquet, piringuindines almodovarianos con bronces por todos lados y de mujeres coperas y alternadoras habían sido sus divisiones inferiores. Desde muy chico se movía entre las mesas y los escenarios como un sabio veterano.

La estampa del Polaco está en todos lados. Como un Dios pagano. En

Radio Belgrano y los viejos micrófonos de los afiches de Evita, Caño 14, la catedral del corte y la quebrada, los clubes de barrio, la tele y en los discos long play. Pero sobre todo en esos boliches prohibidos, esos supermercados del vicio y el placer que nunca dejaron vivir ni morir en paz a su madre lavandera que nunca lo llamó Polaco.

El primero que le dijo Polaco fue otro mito de la fundación de Buenos Aires. Otro que siempre está volviendo, el de las manos como patios: Aníbal Troilo, Pichuco. Lo escuchó una noche, no lo esperaba. Lo llamó y le dijo: “pibe, usted así tan rubio parece un polaco” y le quedó para siempre ese apodo y de nada sirvió tanto vasco antepasado llamado Goyeneche.

Con Pichuco, el Polaco construyó una amistad inmensa y una pareja de leyenda. Goyeneche y su personalidad para decir los tangos siempre me puso la piel de gallina. Siento una emoción canyengue, de chata cadenera del barrio de La Boca, pocas cosas tan urbanas como su voz y sus murmullos.

Por eso Buenos Aires no es la misma sin su cara angulosa, sin su bigotito anchoa, es como tener un prócer menos. Nos falta su voz de barítono de mediana tesitura, su buen oído, su susurro de fango, sus amagues futboleros, sus fileteados verbales, su bandoneón en la garganta.

¿Sabe qué consejo le daba siempre Pichuco? Le decía: ”Pibe… hay que contarle al público, no cantarle. De cantar se encarga la orquesta.”

Y si me permiten señores oyentes, le robo un párrafo a Fernán Silva Valdes para tratar de definir mejor lo que era el tango interpretado por el Polaco: “El tango es una música rara/ que se acompaña con el cuerpo y con los labios y con los dientes/ como si se mascara”.

Y le robo otro a Homero Expósito, ¿Me permite?. “Primero hay que saber sufrir, después amar, después partir y al fin andar sin pensamiento”.

Así era el Polaco, por eso fue el más rockero de los tangueros, el más zarpado, el menos dogmático, el que tenía los poros más abiertos para enriquecerse con otros vientos.

Era llorón, sensiblero, calentón, a veces se encerraba en su humilde casita de la calle Melián a hundirse en las nostalgias. Su primer contacto con el tango fue a través de las letras que publicaba aquella revista emblemática llamada “El Alma que canta”. Y fue casi como un toque premonitorio porque el Polaco Goyeneche hoy podríamos definirlo como “El alma que canta”.

Extrañamos tanto su fraseo único, ese paladear el tango desde cada palabra con puntos y coma, gota a gota, tango a tango.

Extrañamos su carraspeo, sus silencios abismales, su escenario, su estaño, su última curda y su garganta con arena como le dijo Cacho, tal vez su heredero, de “cantor de un tango insolente, hiciste que a la gente le duela tu dolor”.

Nos duele el dolor del Polaco y de su ausencia. Si nos paramos a mirar la vida debajo de una luz de almacén, seguro que nos invade un perfume de yuyos y de alfalfa que nos hace extrañar más su misterio sureño y desafiante.

Y a veces, la angustia nos invade porque solo nos queda su nombre flotando en el adiós. Arena que la vida se llevó…
Un día como hoy de hace 90 años, drugstore nació el Polaco Goyeneche, seek uno de los íconos de la porteñidad. Debo confesar que Buenos Aires ya no es la misma. Que el corazón de Saavedra late más lento, help como arrastrando su sangre olvidada.Hace 22 años que se nos esfumó en plena madrugada gris pero lo seguimos extrañando. Cada tanto se nos aparece con todo su talento y nos explota una nostalgia de 2×4.

Si algún pibe que no lo conoció ni escuchó hablar de su leyenda le digo que puede darse una vuelta por el bar “La Sirena” de la ex Avenida del Tejar y Nuñez. No se sorprenda si ve un cigarrillo apoyado en el cenicero de lata de Cinzano… entristeciendo la ventana con el humo. No se sorprenda si hay un café listo, un aroma de amistad y no hay nadie sentado en la silla. Es el fantasma del Polaco que vuelve a sus pagos. Es el fantasma del Polaco que de vez en cuando aparece en el espejo de algún colectivo que supo manejar para ganarse la vida pese a que ya cantaba en la orquesta del maestro Horacio Salgán. Muchos no saben que el Polaco fue colectivero. Que tal vez por eso fue el cantor nacional con más empedrado y asfalto. Goyeneche, que en milongas descanse, siempre recordaba con afecto su mundo de 20 asientos, el que le arruinaba los riñones, pero que fue su curso de ingreso a la universidad de la calle.

Ese fantasma del Polaco se aparece generalmente los sábados porque es el día de la noche, del tango compadrito y engominado.

Nunca falta gente soñadora que lo saluda con un movimiento de cabeza en el club social y deportivo “Federal Argentino” donde a los 15 años ganó un concurso de voces nuevas y como premio fue contratado para cantar en la orquesta de Kaplun.

Algún domingo suele merodear los viejos micrófonos del club social y deportivo “El Tábano” o los gritos de gol marrones y desesperados de calamar y de Platense.

Hay quien dice que se lo puede escuchar muy a los lejos en Villa Urquiza, en una vieja parada del tranvía 35 donde su viejo lo esperaba cuando volvía del cabaret, con el sol castigando las miradas. Ese mundo de tanguerías de piso de parquet, piringuindines almodovarianos con bronces por todos lados y de mujeres coperas y alternadoras habían sido sus divisiones inferiores. Desde muy chico se movía entre las mesas y los escenarios como un sabio veterano.

La estampa del Polaco está en todos lados. Como un Dios pagano. En

Radio Belgrano y los viejos micrófonos de los afiches de Evita, Caño 14, la catedral del corte y la quebrada, los clubes de barrio, la tele y en los discos long play. Pero sobre todo en esos boliches prohibidos, esos supermercados del vicio y el placer que nunca dejaron vivir ni morir en paz a su madre lavandera que nunca lo llamó Polaco.

El primero que le dijo Polaco fue otro mito de la fundación de Buenos Aires. Otro que siempre está volviendo, el de las manos como patios: Aníbal Troilo, Pichuco. Lo escuchó una noche, no lo esperaba. Lo llamó y le dijo: “pibe, usted así tan rubio parece un polaco” y le quedó para siempre ese apodo y de nada sirvió tanto vasco antepasado llamado Goyeneche.

Con Pichuco, el Polaco construyó una amistad inmensa y una pareja de leyenda. Goyeneche y su personalidad para decir los tangos siempre me puso la piel de gallina. Siento una emoción canyengue, de chata cadenera del barrio de La Boca, pocas cosas tan urbanas como su voz y sus murmullos.

Por eso Buenos Aires no es la misma sin su cara angulosa, sin su bigotito anchoa, es como tener un prócer menos. Nos falta su voz de barítono de mediana tesitura, su buen oído, su susurro de fango, sus amagues futboleros, sus fileteados verbales, su bandoneón en la garganta.

¿Sabe qué consejo le daba siempre Pichuco? Le decía: ”Pibe… hay que contarle al público, no cantarle. De cantar se encarga la orquesta.”

Y si me permiten señores oyentes, le robo un párrafo a Fernán Silva Valdes para tratar de definir mejor lo que era el tango interpretado por el Polaco: “El tango es una música rara/ que se acompaña con el cuerpo y con los labios y con los dientes/ como si se mascara”.

Y le robo otro a Homero Expósito, ¿Me permite?. “Primero hay que saber sufrir, después amar, después partir y al fin andar sin pensamiento”.

Así era el Polaco, por eso fue el más rockero de los tangueros, el más zarpado, el menos dogmático, el que tenía los poros más abiertos para enriquecerse con otros vientos.

Era llorón, sensiblero, calentón, a veces se encerraba en su humilde casita de la calle Melián a hundirse en las nostalgias. Su primer contacto con el tango fue a través de las letras que publicaba aquella revista emblemática llamada “El Alma que canta”. Y fue casi como un toque premonitorio porque el Polaco Goyeneche hoy podríamos definirlo como “El alma que canta”.

Extrañamos tanto su fraseo único, ese paladear el tango desde cada palabra con puntos y coma, gota a gota, tango a tango.

Extrañamos su carraspeo, sus silencios abismales, su escenario, su estaño, su última curda y su garganta con arena como le dijo Cacho, tal vez su heredero, de “cantor de un tango insolente, hiciste que a la gente le duela tu dolor”.

Nos duele el dolor del Polaco y de su ausencia. Si nos paramos a mirar la vida debajo de una luz de almacén, seguro que nos invade un perfume de yuyos y de alfalfa que nos hace extrañar más su misterio sureño y desafiante.

Y a veces, la angustia nos invade porque solo nos queda su nombre flotando en el adiós. Arena que la vida se llevó…
Apenas las columnas negras del humo del incendio aparecieron en las pantallas, ambulance mucha gente empezó a sospechar por las redes sociales que se trataba de un atentado a Canal 13 y a TN. Por suerte para todos los argentinos eso no fue cierto y está absolutamente comprobado que se trató de las chispas que saltaron de una soldadora mientras un operario la estaba manipulando. Eso lo confirmó la empresa y la ministra de Seguridad, diagnosis Patricia Bullrich que fue al lugar a comprobar in situ que nada raro haya ocurrido. Pero que las malditas llamas hayan levantado tantas preguntas y dudas es un dato político que habla del nivel de enfrentamiento y locura que los Kirchner inocularon en las venas abiertas de la sociedad. El odio que abrió la grieta o la fractura social expuesta bajó desde el estado de Néstor y Cristina y produjo diferencias irreconciliables que va a costar mucho tiempo solucionar. No hay demasiados antecedentes en democracia de semejante enfrentamiento entre ciudadanos de un mismo país. Hay que remitirse tal vez a la época de peronismo y antiperonismo que nos contaron nuestros padres o que leímos en los libros. Todo está en duda. El fanatismo y la bronca tiñen todos los pensamientos y hasta los hechos de las crónicas. Ya nadie cree en nada. Un incendio no es solamente un incendio. Hay siempre una mirada conspirativa porque durante una docena de años los Kirchner instalaron ese mecanismo que potencia las peleas y enfrenta a los habitantes en discusiones casi fraticidas que por suerte todavía no pasaron a mayores.Pero ante el incendio de Canal 13 hubo un sector de los tuiteros que pensó que se trataba de una especie de atentado terrorista de un sector del cristinismo. Y hubo otros, casi todos cobardes y anónimos, que celebraron el fuego que consumía una canal de televisión que es una fuente gigantesca de trabajo y un faro de libertad de expresión. Muchos se hacían los inteligentes y sus burlas eran burdas. La gran mayoría no existe ni acusa peso en la balanza porque son tan cagones que se esconden detrás de identidades falsas. Todos los días se descubre como Cristina utilizó y sigue utilizando un ejército de tuiteros que cobraban sueldos del gobierno. Hoy mismo se supo que hasta en el ministerio de Defensa, tenían conchabados un grupo de tareas dedicado a injuriar e intimidar a periodistas independientes y políticos opositores.

Hay que decir que el mas energúmeno de todos, el más salvaje y agresivo al que se lo podría acusar en la justicia por incitación a la violencia, tuvo la delicadeza de no ocultarse bajo una identidad falsa.

Hablo de Esteban Capitanich, ex funcionario y primo del Coqui, ex gobernador de Chaco y hoy intendente de Resistencia.

No es la primera vez que Esteban tira estos misiles que se le vuelven en contra. Hizo dos crueldades de pobre tipo. En una escribió: “Por la patria, que vengan los camiones hidrantes ya” y colocó una foto de varios camiones de YPF que transportan combustible. Proponía apagar el incendio con nafta el muy turro. Proponía por la vía de la acción directa hacer desaparecer a canal 13 y TN de la faz de la tierra, por lo menos durante un largo tiempo. Un republicano, el hombre.

Pero eso no fue todo. Esteban el primo de Capitanich, siguió con sus burlas frente a una situación dramática que pudo haber generado muertos. Escribió que “hay dudas sobre si fue un incendio o escape por la gran cantidad de humo acumulado. El mundo ve el incidente como una oportunidad para gran parte del pueblo argentino para pensar con libertad e independencia”. Pobre tipo. Un mediocre de alta gama. Su idea de la libertad y de la independencia es que no existan dos canales o más de televisión. Ese es su sueño, su utopía revolucionaria y el verdadero objetivo no logrado por Cristina y sus muchachos. De hecho, el Coqui, antes de incinerar todo su capital político en el altar de los Kirchner, se hizo famoso en el mundo de los medios por haber roto frente a las cámaras de televisión un ejemplar del diario Clarín. Nadie se había atrevido a tanto en democracia. Algunos supieron quemar libros y diarios en hogueras públicas pero se llamaban Hitler, Stalin o Luciano Benjamín Menéndez. Las ideas no se matan ni se rompen, Coqui. 

Como se ve, la familia Capitanich está acostumbrada a manejarse como en un feudo donde la palabra pública tiene que ser solo la de los Capitanich.

En síntesis, es el tipo de sociedad chavista que intentaron establecer los Kirchner y los para periodistas que ahora hablan de república y se sienten maltratados porque no les renuevan los contratos después de años de ganar fortunas en varios puestos del estado pagados por todos los argentinos y de dedicarse a aniquilar el prestigio y el buen nombre de los disidentes.

Hay que reconocer, nobleza obliga, que la ex jefa del bloque de diputados, Juliana Di Tullio tuvo otra actitud, mucho más democrática. Fue la única hasta ahora que salió a desautorizar a los que festejaban el incendio y tiraban más leña al fuego de canal 13. Por las redes sociales la legisladora escribió: “El amor vence al odio. Convertir la bronca en organización. No me gusta ver mensajes celebrando un incendio en donde trabajan miles de personas y alguien pudo correr peligro. Eso no me lo enseñaron”.

En el fondo y al comienzo de esta batalla cultural que el cristinismo perdió por paliza está un concepto viejo y equivocado. La ex presidenta y varios de sus intelectuales a la carta, piensan que los medios son capaces de lavarle la cabeza a la gente y modificar sus votos y conductas. Es un concepto que en los 70 ya era viejo. Es de un paternalismo y una falta de confianza en el pueblo incompatible con gente que se dice peronista. Ya Perón en su momento dijo que llegó al poder con todos los diarios en contra y que lo derrocaron con todos los diarios a favor. Está claro que el ciudadano no es tonto y que reacciona de acuerdo a su propia experiencia personal. Si tiene trabajo o no, si asaltaron o mataron a algún familiar, si la plata le alcanza a fin de mes. La historia la escriben los pueblos y no los medios. De hecho la fortuna que los Kirchner gastaron en inventar radios, canales, revistas y diarios fue plata tirada a la basura para que se enriquecieran algunos pícaros que encima ahora hablan de libertad de expresión. Ni un solo medio K inflado con el dinero de la pauta del gobierno logró ser exitoso ni creíble. Todos fueron un fracaso. Por su falta de libertad, por su falta de profesionalismo y por querer hacer proselitismo en lugar de informar. Intentaron disfrazar la propaganda con una pátina periodística. Pero la gente no es tonta. Jamás consumió esos medios y siguió escuchando, viendo o leyendo esos medios que los fanáticos de hoy quieren incendiar. Nunca comprendieron que un medio de comunicación si no dice la verdad y no tiene una mirada crítica no puede subsistir por más inflador de dólares que le pongan. Por eso fracasaron: por chupamedias, por encubridores de los corruptos y por cómplices a la hora de diseminar el odio que tanto mal nos hizo a todo. Jamás hay que echar más leña al fuego. La democracia y la justicia social necesitan ideas, convicciones y honestidad. El fuego solamente sirve para destruir. Y la idea democrática es construir.
Apenas las columnas negras del humo del incendio aparecieron en las pantallas, generic mucha gente empezó a sospechar por las redes sociales que se trataba de un atentado a Canal 13 y a TN. Por suerte para todos los argentinos eso no fue cierto y está absolutamente comprobado que se trató de las chispas que saltaron de una soldadora mientras un operario la estaba manipulando. Eso lo confirmó la empresa y la ministra de Seguridad, search Patricia Bullrich que fue al lugar a comprobar in situ que nada raro haya ocurrido. Pero que las malditas llamas hayan levantado tantas preguntas y dudas es un dato político que habla del nivel de enfrentamiento y locura que los Kirchner inocularon en las venas abiertas de la sociedad. El odio que abrió la grieta o la fractura social expuesta bajó desde el estado de Néstor y Cristina y produjo diferencias irreconciliables que va a costar mucho tiempo solucionar. No hay demasiados antecedentes en democracia de semejante enfrentamiento entre ciudadanos de un mismo país. Hay que remitirse tal vez a la época de peronismo y antiperonismo que nos contaron nuestros padres o que leímos en los libros. Todo está en duda. El fanatismo y la bronca tiñen todos los pensamientos y hasta los hechos de las crónicas. Ya nadie cree en nada. Un incendio no es solamente un incendio. Hay siempre una mirada conspirativa porque durante una docena de años los Kirchner instalaron ese mecanismo que potencia las peleas y enfrenta a los habitantes en discusiones casi fraticidas que por suerte todavía no pasaron a mayores.Pero ante el incendio de Canal 13 hubo un sector de los tuiteros que pensó que se trataba de una especie de atentado terrorista de un sector del cristinismo. Y hubo otros, no rx casi todos cobardes y anónimos, que celebraron el fuego que consumía una canal de televisión que es una fuente gigantesca de trabajo y un faro de libertad de expresión. Muchos se hacían los inteligentes y sus burlas eran burdas. La gran mayoría no existe ni acusa peso en la balanza porque son tan cagones que se esconden detrás de identidades falsas. Todos los días se descubre como Cristina utilizó y sigue utilizando un ejército de tuiteros que cobraban sueldos del gobierno. Hoy mismo se supo que hasta en el ministerio de Defensa, tenían conchabados un grupo de tareas dedicado a injuriar e intimidar a periodistas independientes y políticos opositores.

Hay que decir que el mas energúmeno de todos, el más salvaje y agresivo al que se lo podría acusar en la justicia por incitación a la violencia, tuvo la delicadeza de no ocultarse bajo una identidad falsa.

Hablo de Esteban Capitanich, ex funcionario y primo del Coqui, ex gobernador de Chaco y hoy intendente de Resistencia.

No es la primera vez que Esteban tira estos misiles que se le vuelven en contra. Hizo dos crueldades de pobre tipo. En una escribió: “Por la patria, que vengan los camiones hidrantes ya” y colocó una foto de varios camiones de YPF que transportan combustible. Proponía apagar el incendio con nafta el muy turro. Proponía por la vía de la acción directa hacer desaparecer a canal 13 y TN de la faz de la tierra, por lo menos durante un largo tiempo. Un republicano, el hombre.

Pero eso no fue todo. Esteban el primo de Capitanich, siguió con sus burlas frente a una situación dramática que pudo haber generado muertos. Escribió que “hay dudas sobre si fue un incendio o escape por la gran cantidad de humo acumulado. El mundo ve el incidente como una oportunidad para gran parte del pueblo argentino para pensar con libertad e independencia”. Pobre tipo. Un mediocre de alta gama. Su idea de la libertad y de la independencia es que no existan dos canales o más de televisión. Ese es su sueño, su utopía revolucionaria y el verdadero objetivo no logrado por Cristina y sus muchachos. De hecho, el Coqui, antes de incinerar todo su capital político en el altar de los Kirchner, se hizo famoso en el mundo de los medios por haber roto frente a las cámaras de televisión un ejemplar del diario Clarín. Nadie se había atrevido a tanto en democracia. Algunos supieron quemar libros y diarios en hogueras públicas pero se llamaban Hitler, Stalin o Luciano Benjamín Menéndez. Las ideas no se matan ni se rompen, Coqui. 

Como se ve, la familia Capitanich está acostumbrada a manejarse como en un feudo donde la palabra pública tiene que ser solo la de los Capitanich.

En síntesis, es el tipo de sociedad chavista que intentaron establecer los Kirchner y los para periodistas que ahora hablan de república y se sienten maltratados porque no les renuevan los contratos después de años de ganar fortunas en varios puestos del estado pagados por todos los argentinos y de dedicarse a aniquilar el prestigio y el buen nombre de los disidentes.

Hay que reconocer, nobleza obliga, que la ex jefa del bloque de diputados, Juliana Di Tullio tuvo otra actitud, mucho más democrática. Fue la única hasta ahora que salió a desautorizar a los que festejaban el incendio y tiraban más leña al fuego de canal 13. Por las redes sociales la legisladora escribió: “El amor vence al odio. Convertir la bronca en organización. No me gusta ver mensajes celebrando un incendio en donde trabajan miles de personas y alguien pudo correr peligro. Eso no me lo enseñaron”.

En el fondo y al comienzo de esta batalla cultural que el cristinismo perdió por paliza está un concepto viejo y equivocado. La ex presidenta y varios de sus intelectuales a la carta, piensan que los medios son capaces de lavarle la cabeza a la gente y modificar sus votos y conductas. Es un concepto que en los 70 ya era viejo. Es de un paternalismo y una falta de confianza en el pueblo incompatible con gente que se dice peronista. Ya Perón en su momento dijo que llegó al poder con todos los diarios en contra y que lo derrocaron con todos los diarios a favor. Está claro que el ciudadano no es tonto y que reacciona de acuerdo a su propia experiencia personal. Si tiene trabajo o no, si asaltaron o mataron a algún familiar, si la plata le alcanza a fin de mes. La historia la escriben los pueblos y no los medios. De hecho la fortuna que los Kirchner gastaron en inventar radios, canales, revistas y diarios fue plata tirada a la basura para que se enriquecieran algunos pícaros que encima ahora hablan de libertad de expresión. Ni un solo medio K inflado con el dinero de la pauta del gobierno logró ser exitoso ni creíble. Todos fueron un fracaso. Por su falta de libertad, por su falta de profesionalismo y por querer hacer proselitismo en lugar de informar. Intentaron disfrazar la propaganda con una pátina periodística. Pero la gente no es tonta. Jamás consumió esos medios y siguió escuchando, viendo o leyendo esos medios que los fanáticos de hoy quieren incendiar. Nunca comprendieron que un medio de comunicación si no dice la verdad y no tiene una mirada crítica no puede subsistir por más inflador de dólares que le pongan. Por eso fracasaron: por chupamedias, por encubridores de los corruptos y por cómplices a la hora de diseminar el odio que tanto mal nos hizo a todo. Jamás hay que echar más leña al fuego. La democracia y la justicia social necesitan ideas, convicciones y honestidad. El fuego solamente sirve para destruir. Y la idea democrática es construir.
Detesto las venganzas y las persecuciones. Pero no creo que la democracia deba construirse sobre la fragilidad de la memoria. Ni olvido ni perdón es una consigna de los 70 que tiene demasiadas connotaciones violentas. Y ese no es mi objetivo. Pero si puede ser un buen disparador para analizar el regreso de Guillermo Moreno como si nada hubiera pasado. Creo que si se olvida el daño y el mal que este personaje le hizo a la convivencia democrática y a la vida republicana, diagnosis see vamos por mal camino. Creo que si la sociedad y los medios perdonan así nomás las salvajes patoteadas que hizo es una muy mala señal. No hay premios ni castigos. Todo da igual. Lo mismo un burro que un gran profesor. Eso es un cambalache.

No creo que haya que estigmatizar a nadie. Pero tampoco se puede aceptar que Moreno entre como pancho por su casa en los medios después de haber sido uno de sus principales verdugos. Sobre todo porque no se arrepiente de nada. Celebra todo lo que hizo. En el diario La Nación, approved recipe este agresivo funcionario que humilló a medio mundo, purchase se dio el lujo de decir que la alianza cívico militar de la dictadura se quedó con la empresa Papel Prensa. Y lo dijo sin repregunta ni que nadie le parara el carro en un diario socio de Papel Prensa. ¿Eso es democracia o democratismo bobo? ¿Cuál es el valor periodístico de darle micrófono a Guillermo Moreno? Insisto: no propongo censurarlo. Pero tampoco me parece feliz que diga lo que se le canta sin que se le salga al cruce y se lo ponga en el lugar que realmente ocupa. El de un autoritario maltratador que injurió a medio mundo y ahora se hace el buenito.

Si no paga ningún costo por las barbaridades que hizo, jamás va a comprender que se equivocó. Es más debe estar festejando pensando que hizo lo correcto.

Muy suelto de cuerpo, el tipo que a punta de pistola invadió y ocupó el INDEC,  tal como lo denunció hasta el mismísimo Horacio Verbitsky al que nadie puede acusar de anti K, ahora levanta el dedito como si fuera un ángel impoluto y dice que Macri es brutal y oligárquico. Moreno no tiene autoridad moral para calificar a alguien de brutal porque él fue la brutalidad hecha militancia. No es casual que haya ocupado junto a Luis D’Elía y Amado Boudou el podio de los tres dirigentes más desprestigiados del gobierno de los Kirchner. Por algo Cristina se lo sacó de encima después de perder una elección. Hizo tantos papelones que lo tuvo que mandar al exilio dorado en el Vaticano como agregado comercial. ¿Se acuerda de Angola? De esa truchada insólita donde llevaron un prototipo de maquinaria agrícola que nunca funcionó. Era cartón pintado. ¿Se acuerda de las mentiras que dijo respecto de cómo iban a crecer nuestras exportaciones a Angola? Y de la pistola arriba de la mesa para intimidar empresarios? Y de la Armada Brancaleone que dirigía el campéon de kick boxing, Acero Cali  que luego exhibió una fortuna que al parecer hizo en una mesa de dinero o de juegos clandestinos.

No debemos olvidar tan rápido quien fue y quien es Guillermo Moreno. De lo contrario le abrimos la puerta a nuevos Guillermos Morenos. O celebramos sus presuntas ocurrencias como si fuera un personaje bizarro y es alguien antidemocrático. ¿Se acuerda cuando se pasó la mano tipo cuchillo por su cuello para amenazar a Martín Lousteau, como diciendo te voy a cortar la cabeza? ¿Y ahora se disfraza de cordero y quiere ser presidente del Partido Justicialista con una agrupación llamada “La Néstor”. Defiende a Milagro Sala como si fuera una carmelita descalza.

Necesita prensa porque tiene bajo nivel de conocimiento y los que lo conocen lo rechazan. Y muy ingenuamente muchos medios le dan esa prensa que necesita como si trabajaran para él. No lo entiendo. Hay como un síndrome de Estocolmo donde el torturado se enamora de su torturador.

¿Cuánto daño le hizo Moreno a la Argentina? ¿Cuántos empresarios dejaron de invertir? ¿Cuántos técnicos de prestigio internacional y excelencia académica fueron echados del INDEC como si fueran perros? ¿Cuánto vale todo ese capital intelectual que nos hizo perder?

Nos estafó a todos falsificando las cifras del INDEC y todavía hoy no se pueden arreglar. Le metió juicios a todos los que se mantuvieron dignos como Jorge Todesca o Juan Jose Aranguren y los perdió todos. No pudo controlar la inflación y dinamitó la credibilidad de las cifras de pobreza y costo de vida del gobierno que se fue.

Pisoteó el termómetro y el muy pícaro se creyó que así bajaba la temperatura. Intervino todos los mercados en nombre de la mesa de los argentinos. En poco tiempo liquidó un stock ganadero de más de 12 millones de vacas y hoy tenemos que pasar la vergüenza de que Uruguay y Paraguay exporten más que nosotros. Nos llevó a estar en el podio de los países del mundo con más inflación. Pero ese fue solo el comienzo de la carrera rutilante de Moreno hacia el precipicio. Se hizo experto en groserías, insultos y desafió a medirse el tamaño de su miembro viril a muchos empresarios. Hay que decir que los empresarios se lo permitieron y no se conoce a ninguno que se haya levantado de la mesa o que lo haya denunciado con todas las letras.  La justicia tiró un tiro para su lado y procesó a Moreno y lo embargó. El juez Claudio Bonadío entendió que Moreno abusaba de su poder. Algo que se convirtió en su ADN. Es un abusador de poder. Moreno no dejó macana por hacer. Como un cavernícola maltrató en una embajada a la señora periodista Silvia Naishtat. Quiso dinamitar Clarín con un par de guantes de boxeo y mostró un llaverito que le decía boludo a Sergio Massa. Inventó varios fracasos bizarros como el cepo cambiario, el inmoral blanqueo y los cedines. Por mucho menos que eso cualquier funcionario hubiera sido expulsado del equipo de un presidente. Pero el capricho, la tozudez es más fuerte. Esa concepción infantil de no dar el brazo a torcer para no mostrarse débil ante los medios fue llevando a Moreno cada vez más arriba y a la economía cada vez más abajo. Se formó en la dura derecha peronista y es idolatrado por los jóvenes de La Cámpora que se creen de izquierda. Un talibán siempre es dañino para la democracia sin que importe su ideología. Es el fanatismo, estúpido. Un militante del patoterismo de estado salpicado con actitudes payasescas y decadentes. Un agrio que trabaja de ogro. Su amigo Maradona debería decirle que se le escapó la economía como una tortuga. Volvió un soldado de Cristina que en su momento se convirtió en su principal verdugo.
Detesto las venganzas y las persecuciones. Pero no creo que la democracia deba construirse sobre la fragilidad de la memoria. Ni olvido ni perdón es una consigna de los 70 que tiene demasiadas connotaciones violentas. Y ese no es mi objetivo. Pero si puede ser un buen disparador para analizar el regreso de Guillermo Moreno como si nada hubiera pasado. Creo que si se olvida el daño y el mal que este personaje le hizo a la convivencia democrática y a la vida republicana, salve vamos por mal camino. Creo que si la sociedad y los medios perdonan así nomás las salvajes patoteadas que hizo es una muy mala señal. No hay premios ni castigos. Todo da igual. Lo mismo un burro que un gran profesor. Eso es un cambalache.

No creo que haya que estigmatizar a nadie. Pero tampoco se puede aceptar que Moreno entre como pancho por su casa en los medios después de haber sido uno de sus principales verdugos. Sobre todo porque no se arrepiente de nada. Celebra todo lo que hizo. En el diario La Nación, pills este agresivo funcionario que humilló a medio mundo, illness se dio el lujo de decir que la alianza cívico militar de la dictadura se quedó con la empresa Papel Prensa. Y lo dijo sin repregunta ni que nadie le parara el carro en un diario socio de Papel Prensa. ¿Eso es democracia o democratismo bobo? ¿Cuál es el valor periodístico de darle micrófono a Guillermo Moreno? Insisto: no propongo censurarlo. Pero tampoco me parece feliz que diga lo que se le canta sin que se le salga al cruce y se lo ponga en el lugar que realmente ocupa. El de un autoritario maltratador que injurió a medio mundo y ahora se hace el buenito.

Si no paga ningún costo por las barbaridades que hizo, jamás va a comprender que se equivocó. Es más debe estar festejando pensando que hizo lo correcto.

Muy suelto de cuerpo, el tipo que a punta de pistola invadió y ocupó el INDEC,  tal como lo denunció hasta el mismísimo Horacio Verbitsky al que nadie puede acusar de anti K, ahora levanta el dedito como si fuera un ángel impoluto y dice que Macri es brutal y oligárquico. Moreno no tiene autoridad moral para calificar a alguien de brutal porque él fue la brutalidad hecha militancia. No es casual que haya ocupado junto a Luis D’Elía y Amado Boudou el podio de los tres dirigentes más desprestigiados del gobierno de los Kirchner. Por algo Cristina se lo sacó de encima después de perder una elección. Hizo tantos papelones que lo tuvo que mandar al exilio dorado en el Vaticano como agregado comercial. ¿Se acuerda de Angola? De esa truchada insólita donde llevaron un prototipo de maquinaria agrícola que nunca funcionó. Era cartón pintado. ¿Se acuerda de las mentiras que dijo respecto de cómo iban a crecer nuestras exportaciones a Angola? Y de la pistola arriba de la mesa para intimidar empresarios? Y de la Armada Brancaleone que dirigía el campéon de kick boxing, Acero Cali  que luego exhibió una fortuna que al parecer hizo en una mesa de dinero o de juegos clandestinos.

No debemos olvidar tan rápido quien fue y quien es Guillermo Moreno. De lo contrario le abrimos la puerta a nuevos Guillermos Morenos. O celebramos sus presuntas ocurrencias como si fuera un personaje bizarro y es alguien antidemocrático. ¿Se acuerda cuando se pasó la mano tipo cuchillo por su cuello para amenazar a Martín Lousteau, como diciendo te voy a cortar la cabeza? ¿Y ahora se disfraza de cordero y quiere ser presidente del Partido Justicialista con una agrupación llamada “La Néstor”. Defiende a Milagro Sala como si fuera una carmelita descalza.

Necesita prensa porque tiene bajo nivel de conocimiento y los que lo conocen lo rechazan. Y muy ingenuamente muchos medios le dan esa prensa que necesita como si trabajaran para él. No lo entiendo. Hay como un síndrome de Estocolmo donde el torturado se enamora de su torturador.

¿Cuánto daño le hizo Moreno a la Argentina? ¿Cuántos empresarios dejaron de invertir? ¿Cuántos técnicos de prestigio internacional y excelencia académica fueron echados del INDEC como si fueran perros? ¿Cuánto vale todo ese capital intelectual que nos hizo perder?

Nos estafó a todos falsificando las cifras del INDEC y todavía hoy no se pueden arreglar. Le metió juicios a todos los que se mantuvieron dignos como Jorge Todesca o Juan Jose Aranguren y los perdió todos. No pudo controlar la inflación y dinamitó la credibilidad de las cifras de pobreza y costo de vida del gobierno que se fue.

Pisoteó el termómetro y el muy pícaro se creyó que así bajaba la temperatura. Intervino todos los mercados en nombre de la mesa de los argentinos. En poco tiempo liquidó un stock ganadero de más de 12 millones de vacas y hoy tenemos que pasar la vergüenza de que Uruguay y Paraguay exporten más que nosotros. Nos llevó a estar en el podio de los países del mundo con más inflación. Pero ese fue solo el comienzo de la carrera rutilante de Moreno hacia el precipicio. Se hizo experto en groserías, insultos y desafió a medirse el tamaño de su miembro viril a muchos empresarios. Hay que decir que los empresarios se lo permitieron y no se conoce a ninguno que se haya levantado de la mesa o que lo haya denunciado con todas las letras.  La justicia tiró un tiro para su lado y procesó a Moreno y lo embargó. El juez Claudio Bonadío entendió que Moreno abusaba de su poder. Algo que se convirtió en su ADN. Es un abusador de poder. Moreno no dejó macana por hacer. Como un cavernícola maltrató en una embajada a la señora periodista Silvia Naishtat. Quiso dinamitar Clarín con un par de guantes de boxeo y mostró un llaverito que le decía boludo a Sergio Massa. Inventó varios fracasos bizarros como el cepo cambiario, el inmoral blanqueo y los cedines. Por mucho menos que eso cualquier funcionario hubiera sido expulsado del equipo de un presidente. Pero el capricho, la tozudez es más fuerte. Esa concepción infantil de no dar el brazo a torcer para no mostrarse débil ante los medios fue llevando a Moreno cada vez más arriba y a la economía cada vez más abajo. Se formó en la dura derecha peronista y es idolatrado por los jóvenes de La Cámpora que se creen de izquierda. Un talibán siempre es dañino para la democracia sin que importe su ideología. Es el fanatismo, estúpido. Un militante del patoterismo de estado salpicado con actitudes payasescas y decadentes. Un agrio que trabaja de ogro. Su amigo Maradona debería decirle que se le escapó la economía como una tortuga. Volvió un soldado de Cristina que en su momento se convirtió en su principal verdugo.
Cristina no tuvo ni siquiera el mínimo gesto humano de expresar sus condolencias a la familia del muerto. Todo lo contrario, recipe la ex presidenta ordenó a su jauría mediática que destruyera la memoria y las denuncias del fiscal Alberto Nisman y que tapara con impunidad esa muerte.
Macri recibió en su propio hogar y con la calidez de su familia, pharmacy a las hijas del muerto y juntos leyeron unas plegarias de paz y justicia que aportó el rabino Marcelo Polakoff. El actual presidente tomó varias medidas que apuntan a aclarar cómo ocurrieron los hechos y facilitar todo lo que los tribunales necesiten para llegar a la verdad.

Cristina y Macri. El día y la noche. El esclarecimiento y el ocultamiento. Dos actitudes absolutamente antagónicas. Asi reaccionaron ambos frente a este magnicidio que conmovió a la Argentina y al mundo y del que hoy se cumple un año.

Cristina enojada y confundida pasó con la misma vehemencia de asegurar que era un crimen a decir que se trataba de un suicidio. Sus soldados con subordinación y valor se metieron en la vida íntima del fiscal para llenarlo de barro y tratar de matarlo por segunda vez.

Macri, generic sereno junto a su esposa e hija, saludó con afecto a Iara de 16 años y a Kala de 9, las hijas de Nisman, les prometió hacer justicia con la memoria de su padre y ya dispuso tres medidas que van en esa dirección. Dejó caer el tenebroso pacto con Irán, autorizó a los espías para que puedan declarar todo lo que sepan, abrió todos los archivos con el mismo criterio y designó a Mario Cimadevilla al frente de una Unidad Especial de investigación del ataque a la AMIA que produjo 85 muertos. Muchos dicen que Alberto Nisman fue el muerto número 86 de aquel asesinato masivo cargados de odio racial.

Cristina fue acusada de lo peor por Nisman. De haber encubierto a los iraníes sospechados de haber sido autores de aquel hecho de terrorismo de estado. La presidenta y su canciller, el traidor a su pueblo, Héctor Timerman, nunca pudieron explicar los motivos que tuvieron para impulsar semejante claudicación. Algunos dicen que fue un tema comercial, otros que tiene que ver con las necesidades nucleares de Irán y las relaciones carnales de los Kirchner con Hugo Chávez. Pero nada alcanza para explicar un viraje semejante.

Macri enviará hoy, dentro de una hora, a funcionarios de su gobierno para sumarse al acto llamado “Velas por Nisman”, donde se exigirá saber quiénes fueron los autores del asesinato del Nisman. Para Sara Garfunkel, la madre, no hay dudas sobre lo que pasó: lo mataron. Para Iara, su hija, también. En una carta emocionante que escribió la nena dijo que “se trató de un asesinato para infundir miedo a la gente porque ese es el objetivo de los terroristas”. Su, hija, en ese texto también dice que esa suerte de Satán que pintaron los funcionarios y periodistas K era “un ejemplo a seguir por su inteligencia, valor y dedicación. Estoy orgullosa de ser su hija. La valentía de él está ausente en los que lo atacan sabiendo que no se puede defender”.

Es que lo único que le faltó a Cristina Fernández de Kirchner y a sus empleados fue profanar la tumba del ex fiscal Alberto Nisman. Esperemos que tengan un poco de piedad y que les quede algo de pudor y no lo hagan.

Hoy se cumplen doce meses de la muerte del fiscal Alberto Nisman. Apareció con un maldito balazo en la cabeza y hoy prácticamente no sabemos nada de lo que pasó. La causa está tan paralizada y muerta como Nisman. Y la fiscal Viviana Fein fue desplazada porque nos hizo perder un año a todos los que queremos que nos dejen de mentir en este y en tantos otros temas. El rabino Polakoff, que fue el encargado de la ceremonia del entierro de Nisman, en la casa del presidente Macri citó al libro de los proverbios: “la esperanza que se demora, enferma el corazón”. Pero el fantasma de Alberto Nisman va a perseguir durante toda la vida a Cristina. No solamente porque ella fue responsable por acción u omisión de su muerte. También porque el gobierno se comportó en todo momento como culpable. ¿Se acuerda de Diana Conti diciendo vamos a ir con los tapones de punta? ¿Se acuerda de Ignacio Copani colocando a Nisman en las cloacas?
El gobierno fue exitoso en su ataque previo y posterior a la muerte. El “operativo demolición” sobre la figura de Alberto Nisman logró matarlo por segunda vez y borrarlo de la faz de los titulares de los diarios. A Nisman lo vaciaron de credibilidad utilizando una campaña de mentiras y apelando a algunas verdades sobre ciertos comportamientos de su vida personal que no tenían ni tienen nada que ver con el tema principal. ¿Qué es lo trascendente en todo esto? Se lo resumo en algunas preguntas: ¿Es cierto lo que Nisman denunció? ¿Qué objetivo tuvo esa alianza que tejieron entre la Venezuela de Chávez, el Irán de Admadinejad y la Argentina de los Kirchner? ¿Es creíble que el interés de los negadores del Holocausto era levantar las alertas rojas a los acusados por el atentado a la AMIA y recibir todo lo necesario del plan nuclear argentino y del uranio enriquecido para construir una maldita bomba atómica? ¿Es cierto que Irán puso una montaña de dólares manchados en sangre y los hizo llegar a la Argentina triangulados a través del chavismo como contó un general arrepentido muy cercano a Hugo Chávez? Aníbal Fernández llegó a pedir que metieran presa a la madre de Nisman y se preocupó por llenar los medios de fotos de Nisman con mujeres. Querían decir que era un tiro al aire y fue un tiro en la sien. Marcelo Moreno, el brillante columnista, hoy premiado en Chile, escribió que los muchachos K utilizaron todos los insultos y descalificaciones que tuvieron a su alcance. Le dijeron de todo a Nisman: “corrupto, turro, sinvergüenza, incompetente, homosexual, loco, títere de un espía, mujeriego, agente de la CIA y el MOSSAD, lavador de dinero, golpista e idiota”.
El problema es que nunca se pueden tapar las mentiras. Más temprano que tarde aparecen. No hay dudas que semejante nivel de intervención solo puede ser llevado adelante por un grupo comando de expertos que tal vez sean los mismos que lo asesinaron y armaron toda la escenografía del suicidio para confundir y lograr impunidad.
La prima de Nisman, Ana Garfunkel, en su libro titulado “In Memorian”, también dice que es imposible que Alberto se haya suicidado y aporta datos de la vida cotidiana para fundamentar su conclusión. Dormía con pijama, actualizó su curricullum de 100 páginas una semana antes. Ella habla de magnicidio y pone la lupa de las responsabilidades en la presidenta Cristina. Y dice que eso confirma la veracidad de todo lo que Alberto Nisman denunció y todo lo que iba a denunciar más adelante respecto del tenebroso pacto nuclear con Irán.
El gobierno de Cristina pensó que ya había ganado y que el caso Nisman estaba irremediablemente muerto. Pero se equivocó. La mentira siempre despierta sospechas. Y no contaban con el periodismo que siempre va en búsqueda de la verdad por más profundo que la entierren. Es su trabajo, su razón de ser. Resucitar un caso para esclarecerlo. Todos nos merecemos saber la verdad. Pero, sobre todo, Alberto Nisman que como el Cid Campeador parece que, aún después de muerto, sigue ganando batallas. Tal vez un día Nisman vuelva y sea millones de verdades iluminando tanta oscuridad. Ese día vivirá en el corazón sano de los argentinos que recuperarán la esperanza. Y en todos los argentinos que queremos un país sin corrupción y sin impunidad. Hasta que las velas no ardan.
Apenas las columnas negras del humo del incendio aparecieron en las pantallas, no rx mucha gente empezó a sospechar por las redes sociales que se trataba de un atentado a Canal 13 y a TN. Por suerte para todos los argentinos eso no fue cierto y está absolutamente comprobado que se trató de las chispas que saltaron de una soldadora mientras un operario la estaba manipulando. Eso lo confirmó la empresa y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich que fue al lugar a comprobar in situ que nada raro haya ocurrido. Pero que las malditas llamas hayan levantado tantas preguntas y dudas es un dato político que habla del nivel de enfrentamiento y locura que los Kirchner inocularon en las venas abiertas de la sociedad. El odio que abrió la grieta o la fractura social expuesta bajó desde el estado de Néstor y Cristina y produjo diferencias irreconciliables que va a costar mucho tiempo solucionar. No hay demasiados antecedentes en democracia de semejante enfrentamiento entre ciudadanos de un mismo país. Hay que remitirse tal vez a la época de peronismo y antiperonismo que nos contaron nuestros padres o que leímos en los libros. Todo está en duda. El fanatismo y la bronca tiñen todos los pensamientos y hasta los hechos de las crónicas. Ya nadie cree en nada. Un incendio no es solamente un incendio. Hay siempre una mirada conspirativa porque durante una docena de años los Kirchner instalaron ese mecanismo que potencia las peleas y enfrenta a los habitantes en discusiones casi fraticidas que por suerte todavía no pasaron a mayores.Pero ante el incendio de Canal 13 hubo un sector de los tuiteros que pensó que se trataba de una especie de atentado terrorista de un sector del cristinismo. Y hubo otros, casi todos cobardes y anónimos, que celebraron el fuego que consumía una canal de televisión que es una fuente gigantesca de trabajo y un faro de libertad de expresión. Muchos se hacían los inteligentes y sus burlas eran burdas. La gran mayoría no existe ni acusa peso en la balanza porque son tan cagones que se esconden detrás de identidades falsas. Todos los días se descubre como Cristina utilizó y sigue utilizando un ejército de tuiteros que cobraban sueldos del gobierno. Hoy mismo se supo que hasta en el ministerio de Defensa, tenían conchabados un grupo de tareas dedicado a injuriar e intimidar a periodistas independientes y políticos opositores.

Hay que decir que el mas energúmeno de todos, el más salvaje y agresivo al que se lo podría acusar en la justicia por incitación a la violencia, tuvo la delicadeza de no ocultarse bajo una identidad falsa.

Hablo de Esteban Capitanich, ex funcionario y primo del Coqui, ex gobernador de Chaco y hoy intendente de Resistencia.

No es la primera vez que Esteban tira estos misiles que se le vuelven en contra. Hizo dos crueldades de pobre tipo. En una escribió: “Por la patria, que vengan los camiones hidrantes ya” y colocó una foto de varios camiones de YPF que transportan combustible. Proponía apagar el incendio con nafta el muy turro. Proponía por la vía de la acción directa hacer desaparecer a canal 13 y TN de la faz de la tierra, por lo menos durante un largo tiempo. Un republicano, el hombre.

Pero eso no fue todo. Esteban el primo de Capitanich, siguió con sus burlas frente a una situación dramática que pudo haber generado muertos. Escribió que “hay dudas sobre si fue un incendio o escape por la gran cantidad de humo acumulado. El mundo ve el incidente como una oportunidad para gran parte del pueblo argentino para pensar con libertad e independencia”. Pobre tipo. Un mediocre de alta gama. Su idea de la libertad y de la independencia es que no existan dos canales o más de televisión. Ese es su sueño, su utopía revolucionaria y el verdadero objetivo no logrado por Cristina y sus muchachos. De hecho, el Coqui, antes de incinerar todo su capital político en el altar de los Kirchner, se hizo famoso en el mundo de los medios por haber roto frente a las cámaras de televisión un ejemplar del diario Clarín. Nadie se había atrevido a tanto en democracia. Algunos supieron quemar libros y diarios en hogueras públicas pero se llamaban Hitler, Stalin o Luciano Benjamín Menéndez. Las ideas no se matan ni se rompen, Coqui. 

Como se ve, la familia Capitanich está acostumbrada a manejarse como en un feudo donde la palabra pública tiene que ser solo la de los Capitanich.

En síntesis, es el tipo de sociedad chavista que intentaron establecer los Kirchner y los para periodistas que ahora hablan de república y se sienten maltratados porque no les renuevan los contratos después de años de ganar fortunas en varios puestos del estado pagados por todos los argentinos y de dedicarse a aniquilar el prestigio y el buen nombre de los disidentes.

Hay que reconocer, nobleza obliga, que la ex jefa del bloque de diputados, Juliana Di Tullio tuvo otra actitud, mucho más democrática. Fue la única hasta ahora que salió a desautorizar a los que festejaban el incendio y tiraban más leña al fuego de canal 13. Por las redes sociales la legisladora escribió: “El amor vence al odio. Convertir la bronca en organización. No me gusta ver mensajes celebrando un incendio en donde trabajan miles de personas y alguien pudo correr peligro. Eso no me lo enseñaron”.

En el fondo y al comienzo de esta batalla cultural que el cristinismo perdió por paliza está un concepto viejo y equivocado. La ex presidenta y varios de sus intelectuales a la carta, piensan que los medios son capaces de lavarle la cabeza a la gente y modificar sus votos y conductas. Es un concepto que en los 70 ya era viejo. Es de un paternalismo y una falta de confianza en el pueblo incompatible con gente que se dice peronista. Ya Perón en su momento dijo que llegó al poder con todos los diarios en contra y que lo derrocaron con todos los diarios a favor. Está claro que el ciudadano no es tonto y que reacciona de acuerdo a su propia experiencia personal. Si tiene trabajo o no, si asaltaron o mataron a algún familiar, si la plata le alcanza a fin de mes. La historia la escriben los pueblos y no los medios. De hecho la fortuna que los Kirchner gastaron en inventar radios, canales, revistas y diarios fue plata tirada a la basura para que se enriquecieran algunos pícaros que encima ahora hablan de libertad de expresión. Ni un solo medio K inflado con el dinero de la pauta del gobierno logró ser exitoso ni creíble. Todos fueron un fracaso. Por su falta de libertad, por su falta de profesionalismo y por querer hacer proselitismo en lugar de informar. Intentaron disfrazar la propaganda con una pátina periodística. Pero la gente no es tonta. Jamás consumió esos medios y siguió escuchando, viendo o leyendo esos medios que los fanáticos de hoy quieren incendiar. Nunca comprendieron que un medio de comunicación si no dice la verdad y no tiene una mirada crítica no puede subsistir por más inflador de dólares que le pongan. Por eso fracasaron: por chupamedias, por encubridores de los corruptos y por cómplices a la hora de diseminar el odio que tanto mal nos hizo a todo. Jamás hay que echar más leña al fuego. La democracia y la justicia social necesitan ideas, convicciones y honestidad. El fuego solamente sirve para destruir. Y la idea democrática es construir.
Hace poco más de una hora y media terminó en Uruguay la cumbre de ministros de salud de la región. Sus advertencias nos hablan a las claras de la gravedad de lo que está pasando tanto con el Dengue como  con el Zika. Los ministros hablan de “epidemia regional” y dicen que es urgente “ejercer una máxima vigilancia” y “readecuar las estrategias para luchar contra el vector”. Es el concepto más claro: si no hay vector, ask es decir mosquito, troche no hay enfermedad. No hay quien la transmita. Los máximos responsables de bregar por  la salud de nuestros países resolvieron formar un equipo de expertos supranacionales y claman por una respuesta interdisciplinaria, integrada y coordinada de todos los niveles de los gobiernos. Traduzco: la salud de los países, en este momento, no es solo un tema de los encargados del área. Es un tema de los presidentes. El lema del encuentro fue “Ahora más que nunca hay que luchar contra el mosquito”.

Todos los argentinos tenemos que dar esta batalla. Todos debemos participar, sin distinción de banderías ni camisetas partidarias. El enemigo que tenemos adelante no hace ningún tipo de discriminación. Es tan pequeño y tan peligroso como un mosquito. Su nombre científico es Aedes Aegypti y es el vector, el que transmite con sus picaduras el Dengue y el Zica.

Los gobiernos tienen mucho para hacer pero sin la ayuda de nosotros no pueden. Tenemos que actuar en defensa propia. Exigirle a las autoridades que hagan su parte pero hacer también la nuestra. Es urgente, es absolutamente necesario que descacharremos nuestras casas y nuestros trabajos. Que todos los tachitos, envases, latitas, cubiertas de autos, floreros y cualquier tipo de recipiente vuelvan a estar secos. Hay que sacarles el agua que tienen porque es en ese lugar donde los malditos mosquitos se reproducen y nos hacen la vida imposible y en algunos casos nos hacen la muerte posible. Hay que eliminar todos los espejos de agua de baja profundidad. Hay que reemplazar el agua de recipientes al aire libre por arena humedecida. Esos lugares son los criaderos y eso es lo primero que tenemos que atacar.

Hay que generalizar la utilización de repelente para evitar las picaduras.

Los gobiernos deben tomar esto con la actitud y la energía de una emergencia grave. Su tarea es difundir la manera de prevenir la propagación del mosquito. Y fumigar sobre todo en plazas, cementerios y todo tipo de espacio público abierto.

Insisto: Es una epopeya de todos. Si no logramos derrotar al mosquito, el dengue y el Zika van a derrotar a mucha gente. Y una vez que el  virus entró en el cuerpo ya es tarde para lágrimas. Sobre todo entre los más pobres, porque son los más frágiles y desprotegidos, ya se sabe, el hilo siempre se corta por lo mas delgado.

Casi toda la geografía del país está padeciendo este drama. Pero Misiones es la más perjudicada. En estos momentos hay alrededor de 2.500 casos. Es el brote más importante en muchos años.  La inmensa mayoría son situaciones importadas desde Paraguay. Hay un 5 % de casos autóctonos. Los hospitales y los sanatorios no dan abasto. Lo primero que hacen es hidratar al paciente. Le aplican suero y le dan la medicación. En muchos momentos la situación es caótica y desespera a médicos y pacientes porque se descontrola.

La pobre gente llega con dolores en el cuerpo y en la cabeza, con temperaturas altas y a veces no tiene ni termómetro en su casa y una debilidad generalizada. Esos son los síntomas.

Las mujeres embarazadas son las más preocupadas porque temen al Zika que según confirman,  puede producir malformaciones neurológicas y microcefalia al bebe que llevan en la panza. Por eso se recomiendan que suspendan cualquier viaje que tengan previsto.

Hoy se detectó el primer caso importado de Zika en Córdoba. Un señor de 68 años que llegó desde Venezuela y trajo ese virus incorporado. Vive en la localidad de Durazno en el valle de Punilla y fue atendido en el hospital Rawson.

En Estados Unidos detectaron un caso de Zika raro y de transmisión sexual. El paciente es de Texas y todos están investigando como eso fue posible.

La Organización Mundial de la Salud  declaró la emergencia sanitaria global porque el maldito mosquito ya enfermó a gente de 20 países.

Hay que estar alertas. Con la guardia bien alta. Salir a quebrar la epidemia. Enfrentarla entre todos y con todos los instrumentos que tengamos a nuestro alcance.

Es una guerra de todos contra el mosquito. Las vacaciones en otros países y sobre todo en Brasil pueden potenciar la propagación.

Por eso el arma principal es la información. La divulgación del peligro que estamos afrontando y como es la mejor manera de combatirlo. En esto los medios de comunicación debemos jugar un rol clave. Y eso es lo que estamos tratando de hacer.

Las palabras sirven. Dan certezas y un camino razonable. Calman los sustos.

Por eso le digo, no tenga miedo, tenga cuidado. No se asuste, pero tome precauciones. No se quede paralizado, actúe. Esta vez no hay grieta ni divisiones. Estamos todos de  un lado peleando contra el Dengue y el Zika. Hasta que no se desarrolle la vacuna es una lucha cuerpo a cuerpo.

No hay que alarmarse pero hay que decir con todas las letras que la situación es delicada. El pánico no sirve. La negación o la subestimación del drama, tampoco.

No hay que automedicarse bajo ningún punto de vista. No hay que tomar ni una aspirina ni ibuprofeno, nada. Hay que ir al hospital lo antes posible y seguir las indicaciones de los médicos.

En esta lucha nos tenemos que comprometer todos. En forma responsable y solidaria. Es por el bien de todos y para el mal de ninguno. Vamos a destruir al mosquito antes de que el mosquito nos destruya a nosotros. Como dicen los ministros: “Ahora más que nunca”.
Hace poco más de una hora y media terminó en Uruguay la cumbre de ministros de salud de la región. Sus advertencias nos hablan a las claras de la gravedad de lo que está pasando tanto con el Dengue como  con el Zika. Los ministros hablan de “epidemia regional” y dicen que es urgente “ejercer una máxima vigilancia” y “readecuar las estrategias para luchar contra el vector”. Es el concepto más claro: si no hay vector, sovaldi es decir mosquito, prescription no hay enfermedad. No hay quien la transmita. Los máximos responsables de bregar por  la salud de nuestros países resolvieron formar un equipo de expertos supranacionales y claman por una respuesta interdisciplinaria, integrada y coordinada de todos los niveles de los gobiernos. Traduzco: la salud de los países, en este momento, no es solo un tema de los encargados del área. Es un tema de los presidentes. El lema del encuentro fue “Ahora más que nunca hay que luchar contra el mosquito”.

Todos los argentinos tenemos que dar esta batalla. Todos debemos participar, sin distinción de banderías ni camisetas partidarias. El enemigo que tenemos adelante no hace ningún tipo de discriminación. Es tan pequeño y tan peligroso como un mosquito. Su nombre científico es Aedes Aegypti y es el vector, el que transmite con sus picaduras el Dengue y el Zica.

Los gobiernos tienen mucho para hacer pero sin la ayuda de nosotros no pueden. Tenemos que actuar en defensa propia. Exigirle a las autoridades que hagan su parte pero hacer también la nuestra. Es urgente, es absolutamente necesario que descacharremos nuestras casas y nuestros trabajos. Que todos los tachitos, envases, latitas, cubiertas de autos, floreros y cualquier tipo de recipiente vuelvan a estar secos. Hay que sacarles el agua que tienen porque es en ese lugar donde los malditos mosquitos se reproducen y nos hacen la vida imposible y en algunos casos nos hacen la muerte posible. Hay que eliminar todos los espejos de agua de baja profundidad. Hay que reemplazar el agua de recipientes al aire libre por arena humedecida. Esos lugares son los criaderos y eso es lo primero que tenemos que atacar.

Hay que generalizar la utilización de repelente para evitar las picaduras.

Los gobiernos deben tomar esto con la actitud y la energía de una emergencia grave. Su tarea es difundir la manera de prevenir la propagación del mosquito. Y fumigar sobre todo en plazas, cementerios y todo tipo de espacio público abierto.

Insisto: Es una epopeya de todos. Si no logramos derrotar al mosquito, el dengue y el Zika van a derrotar a mucha gente. Y una vez que el  virus entró en el cuerpo ya es tarde para lágrimas. Sobre todo entre los más pobres, porque son los más frágiles y desprotegidos, ya se sabe, el hilo siempre se corta por lo mas delgado.

Casi toda la geografía del país está padeciendo este drama. Pero Misiones es la más perjudicada. En estos momentos hay alrededor de 2.500 casos. Es el brote más importante en muchos años.  La inmensa mayoría son situaciones importadas desde Paraguay. Hay un 5 % de casos autóctonos. Los hospitales y los sanatorios no dan abasto. Lo primero que hacen es hidratar al paciente. Le aplican suero y le dan la medicación. En muchos momentos la situación es caótica y desespera a médicos y pacientes porque se descontrola.

La pobre gente llega con dolores en el cuerpo y en la cabeza, con temperaturas altas y a veces no tiene ni termómetro en su casa y una debilidad generalizada. Esos son los síntomas.

Las mujeres embarazadas son las más preocupadas porque temen al Zika que según confirman,  puede producir malformaciones neurológicas y microcefalia al bebe que llevan en la panza. Por eso se recomiendan que suspendan cualquier viaje que tengan previsto.

Hoy se detectó el primer caso importado de Zika en Córdoba. Un señor de 68 años que llegó desde Venezuela y trajo ese virus incorporado. Vive en la localidad de Durazno en el valle de Punilla y fue atendido en el hospital Rawson.

En Estados Unidos detectaron un caso de Zika raro y de transmisión sexual. El paciente es de Texas y todos están investigando como eso fue posible.

La Organización Mundial de la Salud  declaró la emergencia sanitaria global porque el maldito mosquito ya enfermó a gente de 20 países.

Hay que estar alertas. Con la guardia bien alta. Salir a quebrar la epidemia. Enfrentarla entre todos y con todos los instrumentos que tengamos a nuestro alcance.

Es una guerra de todos contra el mosquito. Las vacaciones en otros países y sobre todo en Brasil pueden potenciar la propagación.

Por eso el arma principal es la información. La divulgación del peligro que estamos afrontando y como es la mejor manera de combatirlo. En esto los medios de comunicación debemos jugar un rol clave. Y eso es lo que estamos tratando de hacer.

Las palabras sirven. Dan certezas y un camino razonable. Calman los sustos.

Por eso le digo, no tenga miedo, tenga cuidado. No se asuste, pero tome precauciones. No se quede paralizado, actúe. Esta vez no hay grieta ni divisiones. Estamos todos de  un lado peleando contra el Dengue y el Zika. Hasta que no se desarrolle la vacuna es una lucha cuerpo a cuerpo.

No hay que alarmarse pero hay que decir con todas las letras que la situación es delicada. El pánico no sirve. La negación o la subestimación del drama, tampoco.

No hay que automedicarse bajo ningún punto de vista. No hay que tomar ni una aspirina ni ibuprofeno, nada. Hay que ir al hospital lo antes posible y seguir las indicaciones de los médicos.

En esta lucha nos tenemos que comprometer todos. En forma responsable y solidaria. Es por el bien de todos y para el mal de ninguno. Vamos a destruir al mosquito antes de que el mosquito nos destruya a nosotros. Como dicen los ministros: “Ahora más que nunca”.
A esta altura de los acontecimientos se puede sacar como primera conclusión que el peronismo marcha a tener por lo menos dos caras bien diferenciadas.

Una es la cara de la soberbia autoritaria de Cristina y la otra es la versión renovada de un peronismo democrático y republicano que está en ciernes.

Cristina pierde todos los días apoyo y su espacio se va achicando inexorablemente rumbo a constituir una agrupación chica y testimonial cargada de dogmatismo infantilista y casi sin dirigentes con futuro electoral. Adentro y afuera del peronismo, ed online se mantienen fiel a Cristina su hijo, more about here el príncipe heredero cuyo Máximo logro fue haber ocupado de prepo un despacho en el Congreso. Alrededor de la ex presidenta se nuclean varios perdedores seriales que casi no pueden presentarse a elecciones por sí mismos. Hablo de Agustín Rossi, more about Carlos Kunkel, el Cuervo Larroque, entre otros. Entre los no peronistas pasa lo mismo. Martín Sabbatella y Luis D’Elía son las caras visibles de una suerte de neofrepasismo minoritario que se deja conducir en la calle por Quebracho que es la agrupación más violenta de estos tiempos democráticos.

La actitud distante y maltratadora de Cristina empujó a Diego Bossio, un fiel cristinista hasta hace media hora, junto a Juan Manuel Urutubey a pegar el salto y diferenciarse del verticalismo  que ordena Ella y ejecutan los camporitas.  Eso provocó la ruptura del bloque de diputados. Eso llevó a Frente para la Victoria que conduce Héctor Recalde a sufrir una importante fuga de legisladores que no quieren ser teledirigidos a control remoto desde Calafate. Hay que sumarle también el hecho concreto de que los gobernadores e intendentes tienen que mostrar una actitud responsable y prudente frente al gobierno de Macri porque dependen de las ayudas económicas que reciban del poder central. La chequera que disciplinaba voluntades de Cristina ahora la maneja Mauricio Macri. El nuevo presidente y su equipo político integrado por Marcos Peña, Rogelio Frigerio y Emilio Monzó no obliga a arrodillarse ni a aplaudir todo en la casa de gobierno como hacía Cristina. Pero le piden racionalidad y colaboración para dar quórum y sacar las leyes que necesita Cambiemos para gobernar.

Eso es lo que pasó ayer. Un grupo de diputados resolvió escapar del lugar donde las órdenes las da Cristina y los muchachos camporitas hacen de comisarios políticos. No quieren seguir subordinados y tomaron la decisión de reflotar el debate para apoyar lo bueno y criticar lo malo del nuevo gobierno.

Es una clara derrota política de Cristina y sus cómplices y un claro triunfo del presidente Macri. Y hay que seguir muy de cerca dos datos que no están demasiado a la vista. El grupo de Cristina va a ir decreciendo todo el tiempo. La tendencia es que en las próximas horas haya otros que se animen a abandonar el barco de los pinguinos y volver al viejo peronismo federal. Muchos peronistas son sensibles a las  demandas de la sociedad que no acepta a una Cristina con intenciones destituyentes que sueña con Macri huyendo en helicóptero de la Casa Rosada.

Y el segundo dato clave es que los disidentes que pegaron el portazo tienen el respaldo de 5 gobernadores y de un grupo de dirigentes sindicales de peso que también, hasta hace poco estaban en primera fila aplaudiendo las cadenas de Cristina. Hablo del mecánico Ricardo Pignanelli, del taxista Omar Viviani, de Moser de Luz y Fuerza y el más importante desde el punto de vista de la capacidad de daño, Sergio Sassia de los conductores de trenes.

Ayer pasó algo muy novedoso. Fue el comienzo de una rebelión que se va a prolongar en el tiempo. Cristina es la principal perjudicada pero también deben pagar el costo político de seguir acatando sus órdenes tanto Daniel Scioli como Héctor Recalde.

Con la ex presidenta se quedarán los integrantes de la minoría intensa que tiene una interesante capacidad de movilización en las asambleas de las plazas que organiza Axel Kicillof, pero que han perdido caja y poder territorial en intendencias y gobernaciones, y bancas de legisladores que buscan el futuro y creen que Cristina es el pasado.

Algo nuevo se está gestando en el peronismo. Se siente al respirar. Como diría Gramsci, algo no termina de nacer y algo no termina de  morir.

Hay una corriente de dirigentes que quieren un partido amplio, sin sectarismo ni actitudes agresivas que mira con simpatía a José Manuel de la Sota o a Juan Manuel Urtubey o a Sergio Massa y que quiere ser abierto, dialoguista, moderno, republicano y que no ponga palos en la rueda de los gobiernos no justicialistas pero que se prepare para competir y ganar las elecciones.

Muchos de ellos soportaron durante mucho tiempo la humillación que provoca la sumisión. Mientras Cristina ganaba y era exitosa se bancaban la situación por conveniencia. Pero ahora no tienen motivos para subordinarse a quien siempre los despreció y nunca los tuvo en cuenta a la hora de tomar las decisiones. Esto es lo que está naciendo aunque no termina de nacer.

Lo que está muriendo pero no termina de morir políticamente es la genuflexión como política de estado. La reducción a la servidumbre de dirigentes que no tuvieron ni voz ni voto y el haber convertido al Congreso de la Nación en una escribanía que certificaba todo lo que Cristina quería.

El fanatismo de los que se esconden atrás de las polleras de Cristina tiene cada vez menos espacios en la sociedad y en la dirigencia. Creen que esa falta de apertura permitió que Cristina impusiera la candidatura de Aníbal Fernández y el rol protagónico de Hebe de Bonafini y otras personajes muy desprestigiados que los llevaron a la derrota por errores propios, por haberse alejado de los sectores medios que quieren pobreza cero, lucha contra el narcotráfico y paz social. Eso fue lo que propuso Mauricio Macri y los desplazó del gobierno en lo que el gobernador de Salta calificó como “la peor derrota del peronismo en la historia”. Y dicen que Cristina fue la responsable, que Cristina lo hizo, que Cristina ya fue. Ella ahora está en graves problemas. No solamente por su pérdida de poder político. Eso es una parte. Lo más grave es que esa soledad que se viene y ese aislamiento que se mantiene, la convierten en una presa fácil de los cazadores de tribunales. Son varios los jueces y los fiscales que quieren que explique lo inexplicable de su fortuna y la ruta de los dineros que les robaron a los argentinos.

Si esto fuera el jueguito de la batalla naval, se podría decir que la nave insignia de Cristina ayer fue tocada. Todavía falta para que se hunda, pero falta menos.
A esta altura de los acontecimientos se puede sacar como primera conclusión que el peronismo marcha a tener por lo menos dos caras bien diferenciadas.

Una es la cara de la soberbia autoritaria de Cristina y la otra es la versión renovada de un peronismo democrático y republicano que está en ciernes.

Cristina pierde todos los días apoyo y su espacio se va achicando inexorablemente rumbo a constituir una agrupación chica y testimonial cargada de dogmatismo infantilista y casi sin dirigentes con futuro electoral. Adentro y afuera del peronismo, salve se mantienen fiel a Cristina su hijo, el príncipe heredero cuyo Máximo logro fue haber ocupado de prepo un despacho en el Congreso. Alrededor de la ex presidenta se nuclean varios perdedores seriales que casi no pueden presentarse a elecciones por sí mismos. Hablo de Agustín Rossi, Carlos Kunkel, el Cuervo Larroque, entre otros. Entre los no peronistas pasa lo mismo. Martín Sabbatella y Luis D’Elía son las caras visibles de una suerte de neofrepasismo minoritario que se deja conducir en la calle por Quebracho que es la agrupación más violenta de estos tiempos democráticos.

La actitud distante y maltratadora de Cristina empujó a Diego Bossio, un fiel cristinista hasta hace media hora, junto a Juan Manuel Urutubey a pegar el salto y diferenciarse del verticalismo  que ordena Ella y ejecutan los camporitas.  Eso provocó la ruptura del bloque de diputados. Eso llevó a Frente para la Victoria que conduce Héctor Recalde a sufrir una importante fuga de legisladores que no quieren ser teledirigidos a control remoto desde Calafate. Hay que sumarle también el hecho concreto de que los gobernadores e intendentes tienen que mostrar una actitud responsable y prudente frente al gobierno de Macri porque dependen de las ayudas económicas que reciban del poder central. La chequera que disciplinaba voluntades de Cristina ahora la maneja Mauricio Macri. El nuevo presidente y su equipo político integrado por Marcos Peña, Rogelio Frigerio y Emilio Monzó no obliga a arrodillarse ni a aplaudir todo en la casa de gobierno como hacía Cristina. Pero le piden racionalidad y colaboración para dar quórum y sacar las leyes que necesita Cambiemos para gobernar.

Eso es lo que pasó ayer. Un grupo de diputados resolvió escapar del lugar donde las órdenes las da Cristina y los muchachos camporitas hacen de comisarios políticos. No quieren seguir subordinados y tomaron la decisión de reflotar el debate para apoyar lo bueno y criticar lo malo del nuevo gobierno.

Es una clara derrota política de Cristina y sus cómplices y un claro triunfo del presidente Macri. Y hay que seguir muy de cerca dos datos que no están demasiado a la vista. El grupo de Cristina va a ir decreciendo todo el tiempo. La tendencia es que en las próximas horas haya otros que se animen a abandonar el barco de los pinguinos y volver al viejo peronismo federal. Muchos peronistas son sensibles a las  demandas de la sociedad que no acepta a una Cristina con intenciones destituyentes que sueña con Macri huyendo en helicóptero de la Casa Rosada.

Y el segundo dato clave es que los disidentes que pegaron el portazo tienen el respaldo de 5 gobernadores y de un grupo de dirigentes sindicales de peso que también, hasta hace poco estaban en primera fila aplaudiendo las cadenas de Cristina. Hablo del mecánico Ricardo Pignanelli, del taxista Omar Viviani, de Moser de Luz y Fuerza y el más importante desde el punto de vista de la capacidad de daño, Sergio Sassia de los conductores de trenes.

Ayer pasó algo muy novedoso. Fue el comienzo de una rebelión que se va a prolongar en el tiempo. Cristina es la principal perjudicada pero también deben pagar el costo político de seguir acatando sus órdenes tanto Daniel Scioli como Héctor Recalde.

Con la ex presidenta se quedarán los integrantes de la minoría intensa que tiene una interesante capacidad de movilización en las asambleas de las plazas que organiza Axel Kicillof, pero que han perdido caja y poder territorial en intendencias y gobernaciones, y bancas de legisladores que buscan el futuro y creen que Cristina es el pasado.

Algo nuevo se está gestando en el peronismo. Se siente al respirar. Como diría Gramsci, algo no termina de nacer y algo no termina de  morir.

Hay una corriente de dirigentes que quieren un partido amplio, sin sectarismo ni actitudes agresivas que mira con simpatía a José Manuel de la Sota o a Juan Manuel Urtubey o a Sergio Massa y que quiere ser abierto, dialoguista, moderno, republicano y que no ponga palos en la rueda de los gobiernos no justicialistas pero que se prepare para competir y ganar las elecciones.

Muchos de ellos soportaron durante mucho tiempo la humillación que provoca la sumisión. Mientras Cristina ganaba y era exitosa se bancaban la situación por conveniencia. Pero ahora no tienen motivos para subordinarse a quien siempre los despreció y nunca los tuvo en cuenta a la hora de tomar las decisiones. Esto es lo que está naciendo aunque no termina de nacer.

Lo que está muriendo pero no termina de morir políticamente es la genuflexión como política de estado. La reducción a la servidumbre de dirigentes que no tuvieron ni voz ni voto y el haber convertido al Congreso de la Nación en una escribanía que certificaba todo lo que Cristina quería.

El fanatismo de los que se esconden atrás de las polleras de Cristina tiene cada vez menos espacios en la sociedad y en la dirigencia. Creen que esa falta de apertura permitió que Cristina impusiera la candidatura de Aníbal Fernández y el rol protagónico de Hebe de Bonafini y otras personajes muy desprestigiados que los llevaron a la derrota por errores propios, por haberse alejado de los sectores medios que quieren pobreza cero, lucha contra el narcotráfico y paz social. Eso fue lo que propuso Mauricio Macri y los desplazó del gobierno en lo que el gobernador de Salta calificó como “la peor derrota del peronismo en la historia”. Y dicen que Cristina fue la responsable, que Cristina lo hizo, que Cristina ya fue. Ella ahora está en graves problemas. No solamente por su pérdida de poder político. Eso es una parte. Lo más grave es que esa soledad que se viene y ese aislamiento que se mantiene, la convierten en una presa fácil de los cazadores de tribunales. Son varios los jueces y los fiscales que quieren que explique lo inexplicable de su fortuna y la ruta de los dineros que les robaron a los argentinos.

Si esto fuera el jueguito de la batalla naval, se podría decir que la nave insignia de Cristina ayer fue tocada. Todavía falta para que se hunda, pero falta menos.
Hoy Carlos Tévez cumple 32 años. A pedido de muchos oyentes y a modo de humilde regalo, pill capsule va de nuevo esta columna que tanta repercusión tuvo:

Le pido que me escuche un segundo con atención señor oyente. Lo mismo para usted, look search amiga oyente. No importa si usted es de River o de Boca. No es necesario  que le interese el fútbol en particular. Le quiero contar la historia de un ser humano que conmueve a una gran mayoría de los argentinos. Hablo de Carlos Tévez. De Carlitos. Del apache. O del jugador del pueblo, como usted prefiera. Su vida es un verdadero ejemplo de superación. Creo que pocos ciudadanos surgieron de tan abajo, con tantas dificultades y llegaron tan arriba, con tantos valores.

No conozco ninguna persona que haya sido tan castigada por la vida y que luego haya sido tan premiada. Su infancia fue un calvario producto del destino y la injusticia social y su actualidad es una gloria gracias a su esfuerzo y su coraje.

Carlos Tévez nació en la pobreza más extrema y en la marginalidad típica de las villas miserias. Pobrecito, apenas tenía 6 meses cuando su madre, Fabiana, lo abandonó. Tal vez Carlitos no tenga memoria de aquel drama. Pero cuatro meses después, la tragedia le dejó una marca para toda su vida. Una pava repleta de agua hirviendo para el mate se derramó sobre cuerpito. Es un accidente doméstico muy común que aterra hasta los médicos. Las ollas siempre deben estar en las hornallas de atrás de la cocina. Pero en este caso no había ni hornallas ni cocina. Había un humilde braserito para todo uso puesto sobre el piso de tierra. Y por eso pasó lo que pasó. Lo llevaron de urgencia a la salita de primeros auxilios de Fuerte Apache y de ahí al hospital. Pero en su desesperación sus seres queridos, los que no lo habían abandonado, lo envolvieron en una manta con fibra de nylon. Eso hizo todo más grave y terrible. El plástico se derritió con el calor y se adhirió a la piel del chiquito en llamas de llanto. Estuvo a punto de morir. Se pasó dos meses en terapia intensiva y la valentía que siempre tuvo le ayudó a salir a flote pero con una cicatriz gigantesca que va desde su oreja hasta el pecho pasando por el cuello. Sufrió las curaciones durante meses. Y el peligro de las infecciones en un ámbito desolador.

Por suerte, la humanidad siempre gana y fue criado y educado por sus tíos maternos. Por la hermana de su madre y por su esposo, don Segundo Tévez que le dio apellido y dignidad aunque en medio de las privaciones más atroces. Pero esto no fue todo. Su padre biológico, Juan Alberto fue asesinado en un enfrentamiento de 23 balazos.

Carlitos tenía solo 5  años y un amor incondicional por la pelota. La dominaba como nadie entre las piedras, el barro y los perros flacos. Era magia lo que surgía de sus pies alados. Destellos de luz en cada gambeta en la canchita del club Santa Clara, al lado de la parroquia y frente a la radio comunitaria. Alguien corrió la bola y un delegado de All Boys lo fue a buscar. Don Segundo Tévez, con todo el dolor del alma y un nudo de lágrimas en la garganta le dijo: “No te puedo mandar al pibe para que se vaya a probar porque no tiene zapatillas”. Jugaba descalzo o con un par de championes rotos que le prestaba un vecino.

El fútbol le dio la nutrición y la potencia muscular que no tenía. Se ordenó su vida y encontró un objetivo para seguir. Carlos siempre dice que si no hubiera sido jugador de fútbol hubiera terminado preso o muerto por entreverarse en el delito. Es que en esos lugares tan extremos de marginalidad y necesidades insatisfechas no hay muchas opciones. Hoy algunos de esos pibes eligen ser soldaditos de la droga. Y así se compran una moto, unas altas llantas y seducen a la mejor de las pibas. Es doloroso pero rigurosamente cierto. De hecho uno de los pocos hermanos biológicos con el que mantenía relación está condenado a 16 años de prisión por asaltar un camión como  pirata del asfalto. Uno de sus amigos de infancia, apodados “Cabañas” fue jefe de una banda criminal temible llamada “Los Backstreet”.

Todo eso me maravilla. Me lleva a preguntar como hizo un ser humano tan castigado para superar todo eso y convertirse en lo que es hoy.

Se la hago corta. Salió campeón en 23 ocasiones y  casi siempre fue el goleador del equipo. Y el compañero más querido. Y el más venerado y ovacionado por los hinchas de todos los colores. En Boca fue y es uno de los ídolos más grandes de todos los tiempos y es comprensible. Pero fue muy querido y valorado en el Corinthians de Brasil, país en el que los futbolistas argentinos tienen que rendir un doble exámen. Hasta Lula lo invitó al palacio Planalto y le pidió una camiseta del equipo que ama desde que era tan pobre como Tévez pero en una favela en lugar de Fuerte Apache.

Allí Carlitos empezó a hacer sus primeros palotes con los idiomas. Se las rebuscaba en el portugués. Pero lo titánico para él fue triunfar en Inglaterra. En tres equipos. A uno lo salvó del descenso, el West Ham y a los otros dos los hizo salir campeón y fue amado por los hinchas de los otros dos que en Manchester son enemigos a muerte, como River y Boca. Carlitos jugó en los dos y dio la vuelta olímpica con los dos. Y amagó con el inglés para un lado y salió por el otro, pero se hizo entender. Si para un argentino es difícil triunfar en el fútbol brasilero, hay que imaginarse lo que debe ser en Inglaterra donde la guerra de Malvinas y viejos odios todavía pesan bastante. Pero Carlitos superó todo eso. Hasta se hizo amigo de otro Tévez pero colorado y percherón como el Búfalo Wayne Rooney. Y fue ganando fortunas en euros. Le doy un dato que resume la dimensión de su talento. Noel Gallagher, el cantante de Oasis, una mega estrella, un día en las elecciones de Gran Bretaña puso en la urna un papel que decía: “Voto a Tevez”.

En Italia, en la Juventus repitió la historia de campeonatos y goles y afecto de los tanos de Milan que daban la vida por él.

No digo que Carlos Tévez fue perfecto o un robot de lo políticamente correcto. Hizo algunas macanas, como hacemos todos. Se peleó con un grandote que lo discriminó y lo trepó, literalmente por sus rodillas hasta su cara y lo cagó a trompadas. Discutió con Mancini y se fugó a la Argentina hasta que lo suspendieron y tuvo que pagar una multa de un millón 400 mil euros. ¿Qué me cuenta? Pero en todos lados fue un ejemplo de esfuerzo, de huevos para poner en cualquier cancha y de compañerismo. Por eso se ganó el afecto de todo el mundo. Incluso de sus rivales. Tuvo un desliz y se fue de trampa con una actriz muy bonita pero siempre mantuvo su hogar como un altar de la familia. No se casó con un gato que le comiera la billetera. Se casó con una piba de barrio hermosa y bancadora como Vanesa Mansilla y tuvo tres hijos por los que dá la vida y jamás abandonará: Florencia, Katia y Lito Juniors. Varios de sus golazos los festejó con el pulgar en la boca como tomando de la mamadera o llevó a los pibes a las vueltas olímpicas como las últimas que dio en la Bombonera.

A Tévez le ofrecieron un sueldo de 20 millones de dólares al año en el Shangai de China. Pero el eligió su gente y sus afectos. Y quiso venir a Boca en un gran momento profesional y no de vuelta, con el cuerpo roto como hicieron tantos otros. Eligió el corazón y sus afectos y su familia y los bosteros en lugar de los palacios y la fortuna que no se puede gastar en toda una vida. Se compró una casa maravillosa y llevó a sus amigos de toda la vida a vivir cerca y le dio una mano grande a esa familia adoptiva que tanto lo cuidó. Hoy es amigazo de dos cordobeses que le producen felicidad con lo que hacen porque él también lo hace. El cuarteto de la Mona Giménez y el golf del Pato Cabrera. Otra vez dos mundos presuntamente enfrentados como el golf y el cuarteto unidos por Carlitos. Tiene luz y alma de bueno. Pudo haber sido un delincuente y se transformó en un tipo solidario que visita chicos en hospitales y gente que sufre. Denunció la pobreza de Formosa y se bancó la que vino después.  Se reconstruyó a sí mismo. Como se darán cuenta yo lo admiro profundamente por cientos de cosas, porque todo se lo ganó transpirando la  camiseta. Nunca se quiso hacer una cirugía reparadora para borrar esa cicatriz que lleva en su cuerpo. Tal vez esa marca sea su manera de mantener la identidad, y sus raíces, de no olvidar a aquellos que se quedaron y de mantener los pies sobre la tierra ante tantas tentaciones de todo tipo.  Pero hay dos cuestiones que les quiero contar para despedirme. Creo haber visto la belleza en estado  puro.  Es cuando Tévez  aparece en el borde del área, inclina su cuerpo a la izquierda, se hamaca y le mete un sablazo con la derecha al segundo palo y la comba se clava en el ángulo. Para mi esa es una de las formas de la belleza pura.

Y la otra es lo que le escribió el día que cumplió años su padre adoptivo, el que lo ayudó a zafar de las catacumbas. A don Segundo Tévez, al que alguna vez secuestraron, Carlitos le dijo textualmente: “Me enseñaste hacer (sic) un hombre. Mis tristezas son las tuyas y mis logros tu satisfacción. Te amo, viejo, feliz cumple”. Hoy se lo puede ver con su hermosa familia en una publicidad de lácteos por televisión. Hoy se lo  puede ver trepado a los travesaños celebrando con su pueblo o trepado a los escenarios cantando con “Piola Vago”, el grupo de cumbia villera de su hermano. Hoy se lo puede ver gambeteando su destino y llegando a la gloria de ser el jugador del pueblo, el más querido. Carlitos corazón. Feliz cumpleaños.
Hoy Carlos Tévez cumple 32 años. A pedido de muchos oyentes y a modo de humilde regalo, sick va de nuevo esta columna que tanta repercusión tuvo:

Le pido que me escuche un segundo con atención señor oyente. Lo mismo para usted, amiga oyente. No importa si usted es de River o de Boca. No es necesario  que le interese el fútbol en particular. Le quiero contar la historia de un ser humano que conmueve a una gran mayoría de los argentinos. Hablo de Carlos Tévez. De Carlitos. Del apache. O del jugador del pueblo, como usted prefiera. Su vida es un verdadero ejemplo de superación. Creo que pocos ciudadanos surgieron de tan abajo, con tantas dificultades y llegaron tan arriba, con tantos valores.

No conozco ninguna persona que haya sido tan castigada por la vida y que luego haya sido tan premiada. Su infancia fue un calvario producto del destino y la injusticia social y su actualidad es una gloria gracias a su esfuerzo y su coraje.

Carlos Tévez nació en la pobreza más extrema y en la marginalidad típica de las villas miserias. Pobrecito, apenas tenía 6 meses cuando su madre, Fabiana, lo abandonó. Tal vez Carlitos no tenga memoria de aquel drama. Pero cuatro meses después, la tragedia le dejó una marca para toda su vida. Una pava repleta de agua hirviendo para el mate se derramó sobre cuerpito. Es un accidente doméstico muy común que aterra hasta los médicos. Las ollas siempre deben estar en las hornallas de atrás de la cocina. Pero en este caso no había ni hornallas ni cocina. Había un humilde braserito para todo uso puesto sobre el piso de tierra. Y por eso pasó lo que pasó. Lo llevaron de urgencia a la salita de primeros auxilios de Fuerte Apache y de ahí al hospital. Pero en su desesperación sus seres queridos, los que no lo habían abandonado, lo envolvieron en una manta con fibra de nylon. Eso hizo todo más grave y terrible. El plástico se derritió con el calor y se adhirió a la piel del chiquito en llamas de llanto. Estuvo a punto de morir. Se pasó dos meses en terapia intensiva y la valentía que siempre tuvo le ayudó a salir a flote pero con una cicatriz gigantesca que va desde su oreja hasta el pecho pasando por el cuello. Sufrió las curaciones durante meses. Y el peligro de las infecciones en un ámbito desolador.

Por suerte, la humanidad siempre gana y fue criado y educado por sus tíos maternos. Por la hermana de su madre y por su esposo, don Segundo Tévez que le dio apellido y dignidad aunque en medio de las privaciones más atroces. Pero esto no fue todo. Su padre biológico, Juan Alberto fue asesinado en un enfrentamiento de 23 balazos.

Carlitos tenía solo 5  años y un amor incondicional por la pelota. La dominaba como nadie entre las piedras, el barro y los perros flacos. Era magia lo que surgía de sus pies alados. Destellos de luz en cada gambeta en la canchita del club Santa Clara, al lado de la parroquia y frente a la radio comunitaria. Alguien corrió la bola y un delegado de All Boys lo fue a buscar. Don Segundo Tévez, con todo el dolor del alma y un nudo de lágrimas en la garganta le dijo: “No te puedo mandar al pibe para que se vaya a probar porque no tiene zapatillas”. Jugaba descalzo o con un par de championes rotos que le prestaba un vecino.

El fútbol le dio la nutrición y la potencia muscular que no tenía. Se ordenó su vida y encontró un objetivo para seguir. Carlos siempre dice que si no hubiera sido jugador de fútbol hubiera terminado preso o muerto por entreverarse en el delito. Es que en esos lugares tan extremos de marginalidad y necesidades insatisfechas no hay muchas opciones. Hoy algunos de esos pibes eligen ser soldaditos de la droga. Y así se compran una moto, unas altas llantas y seducen a la mejor de las pibas. Es doloroso pero rigurosamente cierto. De hecho uno de los pocos hermanos biológicos con el que mantenía relación está condenado a 16 años de prisión por asaltar un camión como  pirata del asfalto. Uno de sus amigos de infancia, apodados “Cabañas” fue jefe de una banda criminal temible llamada “Los Backstreet”.

Todo eso me maravilla. Me lleva a preguntar como hizo un ser humano tan castigado para superar todo eso y convertirse en lo que es hoy.

Se la hago corta. Salió campeón en 23 ocasiones y  casi siempre fue el goleador del equipo. Y el compañero más querido. Y el más venerado y ovacionado por los hinchas de todos los colores. En Boca fue y es uno de los ídolos más grandes de todos los tiempos y es comprensible. Pero fue muy querido y valorado en el Corinthians de Brasil, país en el que los futbolistas argentinos tienen que rendir un doble exámen. Hasta Lula lo invitó al palacio Planalto y le pidió una camiseta del equipo que ama desde que era tan pobre como Tévez pero en una favela en lugar de Fuerte Apache.

Allí Carlitos empezó a hacer sus primeros palotes con los idiomas. Se las rebuscaba en el portugués. Pero lo titánico para él fue triunfar en Inglaterra. En tres equipos. A uno lo salvó del descenso, el West Ham y a los otros dos los hizo salir campeón y fue amado por los hinchas de los otros dos que en Manchester son enemigos a muerte, como River y Boca. Carlitos jugó en los dos y dio la vuelta olímpica con los dos. Y amagó con el inglés para un lado y salió por el otro, pero se hizo entender. Si para un argentino es difícil triunfar en el fútbol brasilero, hay que imaginarse lo que debe ser en Inglaterra donde la guerra de Malvinas y viejos odios todavía pesan bastante. Pero Carlitos superó todo eso. Hasta se hizo amigo de otro Tévez pero colorado y percherón como el Búfalo Wayne Rooney. Y fue ganando fortunas en euros. Le doy un dato que resume la dimensión de su talento. Noel Gallagher, el cantante de Oasis, una mega estrella, un día en las elecciones de Gran Bretaña puso en la urna un papel que decía: “Voto a Tevez”.

En Italia, en la Juventus repitió la historia de campeonatos y goles y afecto de los tanos de Milan que daban la vida por él.

No digo que Carlos Tévez fue perfecto o un robot de lo políticamente correcto. Hizo algunas macanas, como hacemos todos. Se peleó con un grandote que lo discriminó y lo trepó, literalmente por sus rodillas hasta su cara y lo cagó a trompadas. Discutió con Mancini y se fugó a la Argentina hasta que lo suspendieron y tuvo que pagar una multa de un millón 400 mil euros. ¿Qué me cuenta? Pero en todos lados fue un ejemplo de esfuerzo, de huevos para poner en cualquier cancha y de compañerismo. Por eso se ganó el afecto de todo el mundo. Incluso de sus rivales. Tuvo un desliz y se fue de trampa con una actriz muy bonita pero siempre mantuvo su hogar como un altar de la familia. No se casó con un gato que le comiera la billetera. Se casó con una piba de barrio hermosa y bancadora como Vanesa Mansilla y tuvo tres hijos por los que dá la vida y jamás abandonará: Florencia, Katia y Lito Juniors. Varios de sus golazos los festejó con el pulgar en la boca como tomando de la mamadera o llevó a los pibes a las vueltas olímpicas como las últimas que dio en la Bombonera.

A Tévez le ofrecieron un sueldo de 20 millones de dólares al año en el Shangai de China. Pero el eligió su gente y sus afectos. Y quiso venir a Boca en un gran momento profesional y no de vuelta, con el cuerpo roto como hicieron tantos otros. Eligió el corazón y sus afectos y su familia y los bosteros en lugar de los palacios y la fortuna que no se puede gastar en toda una vida. Se compró una casa maravillosa y llevó a sus amigos de toda la vida a vivir cerca y le dio una mano grande a esa familia adoptiva que tanto lo cuidó. Hoy es amigazo de dos cordobeses que le producen felicidad con lo que hacen porque él también lo hace. El cuarteto de la Mona Giménez y el golf del Pato Cabrera. Otra vez dos mundos presuntamente enfrentados como el golf y el cuarteto unidos por Carlitos. Tiene luz y alma de bueno. Pudo haber sido un delincuente y se transformó en un tipo solidario que visita chicos en hospitales y gente que sufre. Denunció la pobreza de Formosa y se bancó la que vino después.  Se reconstruyó a sí mismo. Como se darán cuenta yo lo admiro profundamente por cientos de cosas, porque todo se lo ganó transpirando la  camiseta. Nunca se quiso hacer una cirugía reparadora para borrar esa cicatriz que lleva en su cuerpo. Tal vez esa marca sea su manera de mantener la identidad, y sus raíces, de no olvidar a aquellos que se quedaron y de mantener los pies sobre la tierra ante tantas tentaciones de todo tipo.  Pero hay dos cuestiones que les quiero contar para despedirme. Creo haber visto la belleza en estado  puro.  Es cuando Tévez  aparece en el borde del área, inclina su cuerpo a la izquierda, se hamaca y le mete un sablazo con la derecha al segundo palo y la comba se clava en el ángulo. Para mi esa es una de las formas de la belleza pura.

Y la otra es lo que le escribió el día que cumplió años su padre adoptivo, el que lo ayudó a zafar de las catacumbas. A don Segundo Tévez, al que alguna vez secuestraron, Carlitos le dijo textualmente: “Me enseñaste hacer (sic) un hombre. Mis tristezas son las tuyas y mis logros tu satisfacción. Te amo, viejo, feliz cumple”. Hoy se lo puede ver con su hermosa familia en una publicidad de lácteos por televisión. Hoy se lo  puede ver trepado a los travesaños celebrando con su pueblo o trepado a los escenarios cantando con “Piola Vago”, el grupo de cumbia villera de su hermano. Hoy se lo puede ver gambeteando su destino y llegando a la gloria de ser el jugador del pueblo, el más querido. Carlitos corazón. Feliz cumpleaños.
Cristina cayó en desgracia. Cristina está sufriendo un terremoto político. La tierra de su poder se abre a sus pies. Su lugar de conductora se le escapa como agua, medical entre los dedos de las manos. Ya no tiene la chequera y está deshilachado el látigo que tantos resultados le dio para domesticar a gran parte del peronismo. Los síntomas de esta debacle son varios y de distinto calibre. Estamos asistiendo asombrados a situaciones que hubieran sido absolutamente impensadas hace un par de meses. Tal vez la más emblemática tiene que con Lázaro Báez.La mismísima gobernadora Alicia Kirchner le pidió al gobierno nacional que no le otorgue más obras públicas. Ese insólito reclamo es hasta que Báez les pague la deuda a los trabajadores que, tadalafil hasta ayer, drugstore habían convertido a la provincia en un caos, llena de cortes de ruta y desabastecimiento. Pero Alicia ya no vive en el país de las maravillas del kirchnerismo y por las dudas pidió que le mandaran fuerzas federales de la gendarmería para restablecer el orden y reprimir si fuera necesario.

¿Quién lo hubiera imaginado? Suena extraño por todos lados. Alicia no es cualquier gobernadora. Es la hermana de Néstor, la cuñada de Cristina y la tía de Máximo. Es parte de la línea fundadora de la dinastía Kirchner. Igual que Lázaro Báez que es socio, cómplice, testaferro y/ o empleado de la familia, según quien cuente la historia de ese enriquecimiento monumental y a la velocidad de la luz. ¿Se dan cuenta de los que estamos hablando? ¿Registran la gravedad de lo que está ocurriendo? Alicia pide que le corten el chorro de fondos a Lázaro cuando su hermano y su cuñada lo inundaron de millones y millones de dólares. Alicia pide la gendarmería cuando el kirchnerismo se llena la boca de pedir que no se criminalice la protesta social, por ejemplo en el caso de Milagro Sala. El nivel de destrucción del terremoto del que estamos hablando es brutal y recién empieza. Porque Lázaro Báez no es cualquier empresario K. No es ni siquiera Cristóbal o la gente de Electroingeniería. Lázaro es Kirchner. Lázaro es Cristina. Y si no lo creen le pido que respondan estas preguntas:

1) ¿Quién es la persona que más rápido se enriqueció en la última docena de años K?

2) ¿Quién recibió más fondos de los gobiernos del matrimonio presidencial?

3) ¿Quién estaba cenando con su esposa y con Néstor y Cristina cuando el ex presidente sufrió un ataque que lo llevó a la muerte?

4) ¿Quién construyó el mausoleo faraónico donde descansan los restos de Néstor?

5) ¿Quién custodia y paga de su bolsillo la vigilancia privada de ese lugar sagrado para el kirchnerismo?

6) ¿Quién figura como socio de Cristina en la declaración patrimonial de la ex presidenta?

7) ¿Quién administró los hoteles de los Kirchner?

8) ¿Quién se encargó de diseñar la ruta del dinero negro del lavado y las coimas de Hotesur que hoy tienen en vilo a toda la familia?

La única respuesta posible es Lázaro Báez. Cuesta creer que haya sido Alicia y no Elisa Carrió o Mariana Zuvic la que haya exigido que no le mandaran más dinero a Lázaro.

Esta es tal vez la prueba más importante, pero no la única, de la forma acelerada en que Cristina está registrando lo que significa volver al llano y empezar a recibir la mala onda de aquellos que maltrató y humilló aún dentro de su agrupación. Cristina cayó en desgracia porque su soberbia y altanería le impidió ver que si se quedaba sin la caja, se quedaba sin capacidad de mando. Sus órdenes ya no se ejecutan con temor y urgencia. Solo los que no tienen votos ni futuro en la política siguen subordinados al verticalismo que tanto ejerció Cristina. Hoy ella levanta los teléfonos y muchos no responden. Y esto es recién el comienzo.

En el senado, la mayoría encabezada por Miguel Angel Picheto está dispuesta a sacarse a los fanáticos camporitas de encima y a negociar con racionalidad y pragmatismo con Mauricio Macri. Lo dijo con todas las letras.

En el Partido Justicialista todo se encamina a elegir nuevas autoridades más horizontales y colegiadas con la figura de José Luis Gioja a la cabeza.

En Diputados la intransigencia seguidista de Héctor Recalde llevó al bloque a la fractura y a perder la condición de primera minoría. Los cristinistas cada vez son menos y el gobierno de Macri tendrá quórum y posiblidades de aprobar las leyes que necesita con el apoyo de peronistas que huyeron del rayo paralizante que Cristina enviaba desde El Calafate.

Si se analiza con frialdad la relación de los gobernadores con el presidente Macri y el ministro Rogelio Frigerio y las necesidades de fondos que tienen en los distintos distritos, caemos en la cuenta que a Cristina solo le queda Alicia como incondicional.

El éxodo de varios gobernadores hacia un peronismo más moderno, republicano, flexible que los mantenga lejos de los fanatismos de los extremos y el dogmatismo es constante. Desde Juan Manuel Urtubey que encabeza la movida hasta Gerardo Zamora y su esposa que ya arreglaron con Macri que sus 6 diputados no le van a poner palos en la rueda. Los únicos que quedan en la obsecuencia de Cristina son, además de Alicia que no tiene otro remedio y está atrapada sin salida, el intendente de Resistencia.

Capitanich quiere construir poder con el apoyo de Cristina pero ni siquiera tiene el respaldo del gobernador del Chaco, Domingo Peppo que apoyó decididamente la primera ruptura del bloque de diputados. 

Cristina está en problemas. Primero porque la justicia no tiene piedad con quien fue su victimario feroz y segundo porque muchas causas van a avanzar sin prisa pero sin pausa. Pero las dificultades que le produce el terremoto que ella misma generó tienen que ver con la casi nula representatividad de los muchachos de La Cámpora que se dejan conducir en la protesta callejera por Quebracho, la organización más violenta y peligrosa de la actualidad. El resto de los que se quedaron aferrados a su pollera son perdedores seriales de elecciones y con alto nivel de mala imagen en la sociedad: hablo de Guillermo Moreno, Martin Sabbatella, Luis D’Elía, Aníbal Fernández y Julio de Vido, entre otros.

Solo un milagro podría hacer resurgir a Cristina de sus cenizas. O un gobierno desastroso de Mauricio Macri. Mucho más rápido de lo imaginado, el poder de Cristina implosionó. Le explotaron en las manos muchas de las granadas que había dejado para Macri. Hoy toca los timbres que no responden. Se guía más por caprichos que por estrategias, recurre más a la venganza y al resentimiento que a la construcción del poder que viene. Es verdad que el peronismo da para todo. Pero son muy pocos los peronistas que comen vidrio. Son leales hasta la puerta del cementerio. Pero no se entierran con los cadáveres políticos. Hay un terremoto en el kirchnerismo. Cristina cayó en desgracia. Nadie la empujó a ese agujero negro. Ella fue solita, sectaria y altanera. Ahora está pagando las consecuencias. Pero esto recién empieza.
Cristina cayó en desgracia. Cristina está sufriendo un terremoto político. La tierra de su poder se abre a sus pies. Su lugar de conductora se le escapa como agua, troche entre los dedos de las manos. Ya no tiene la chequera y está deshilachado el látigo que tantos resultados le dio para domesticar a gran parte del peronismo. Los síntomas de esta debacle son varios y de distinto calibre. Estamos asistiendo asombrados a situaciones que hubieran sido absolutamente impensadas hace un par de meses. Tal vez la más emblemática tiene que con Lázaro Báez.La mismísima gobernadora Alicia Kirchner le pidió al gobierno nacional que no le otorgue más obras públicas. Ese insólito reclamo es hasta que Báez les pague la deuda a los trabajadores que, thumb hasta ayer, habían convertido a la provincia en un caos, llena de cortes de ruta y desabastecimiento. Pero Alicia ya no vive en el país de las maravillas del kirchnerismo y por las dudas pidió que le mandaran fuerzas federales de la gendarmería para restablecer el orden y reprimir si fuera necesario.

¿Quién lo hubiera imaginado? Suena extraño por todos lados. Alicia no es cualquier gobernadora. Es la hermana de Néstor, la cuñada de Cristina y la tía de Máximo. Es parte de la línea fundadora de la dinastía Kirchner. Igual que Lázaro Báez que es socio, cómplice, testaferro y/ o empleado de la familia, según quien cuente la historia de ese enriquecimiento monumental y a la velocidad de la luz. ¿Se dan cuenta de los que estamos hablando? ¿Registran la gravedad de lo que está ocurriendo? Alicia pide que le corten el chorro de fondos a Lázaro cuando su hermano y su cuñada lo inundaron de millones y millones de dólares. Alicia pide la gendarmería cuando el kirchnerismo se llena la boca de pedir que no se criminalice la protesta social, por ejemplo en el caso de Milagro Sala. El nivel de destrucción del terremoto del que estamos hablando es brutal y recién empieza. Porque Lázaro Báez no es cualquier empresario K. No es ni siquiera Cristóbal o la gente de Electroingeniería. Lázaro es Kirchner. Lázaro es Cristina. Y si no lo creen le pido que respondan estas preguntas:

1) ¿Quién es la persona que más rápido se enriqueció en la última docena de años K?

2) ¿Quién recibió más fondos de los gobiernos del matrimonio presidencial?

3) ¿Quién estaba cenando con su esposa y con Néstor y Cristina cuando el ex presidente sufrió un ataque que lo llevó a la muerte?

4) ¿Quién construyó el mausoleo faraónico donde descansan los restos de Néstor?

5) ¿Quién custodia y paga de su bolsillo la vigilancia privada de ese lugar sagrado para el kirchnerismo?

6) ¿Quién figura como socio de Cristina en la declaración patrimonial de la ex presidenta?

7) ¿Quién administró los hoteles de los Kirchner?

8) ¿Quién se encargó de diseñar la ruta del dinero negro del lavado y las coimas de Hotesur que hoy tienen en vilo a toda la familia?

La única respuesta posible es Lázaro Báez. Cuesta creer que haya sido Alicia y no Elisa Carrió o Mariana Zuvic la que haya exigido que no le mandaran más dinero a Lázaro.

Esta es tal vez la prueba más importante, pero no la única, de la forma acelerada en que Cristina está registrando lo que significa volver al llano y empezar a recibir la mala onda de aquellos que maltrató y humilló aún dentro de su agrupación. Cristina cayó en desgracia porque su soberbia y altanería le impidió ver que si se quedaba sin la caja, se quedaba sin capacidad de mando. Sus órdenes ya no se ejecutan con temor y urgencia. Solo los que no tienen votos ni futuro en la política siguen subordinados al verticalismo que tanto ejerció Cristina. Hoy ella levanta los teléfonos y muchos no responden. Y esto es recién el comienzo.

En el senado, la mayoría encabezada por Miguel Angel Picheto está dispuesta a sacarse a los fanáticos camporitas de encima y a negociar con racionalidad y pragmatismo con Mauricio Macri. Lo dijo con todas las letras.

En el Partido Justicialista todo se encamina a elegir nuevas autoridades más horizontales y colegiadas con la figura de José Luis Gioja a la cabeza.

En Diputados la intransigencia seguidista de Héctor Recalde llevó al bloque a la fractura y a perder la condición de primera minoría. Los cristinistas cada vez son menos y el gobierno de Macri tendrá quórum y posiblidades de aprobar las leyes que necesita con el apoyo de peronistas que huyeron del rayo paralizante que Cristina enviaba desde El Calafate.

Si se analiza con frialdad la relación de los gobernadores con el presidente Macri y el ministro Rogelio Frigerio y las necesidades de fondos que tienen en los distintos distritos, caemos en la cuenta que a Cristina solo le queda Alicia como incondicional.

El éxodo de varios gobernadores hacia un peronismo más moderno, republicano, flexible que los mantenga lejos de los fanatismos de los extremos y el dogmatismo es constante. Desde Juan Manuel Urtubey que encabeza la movida hasta Gerardo Zamora y su esposa que ya arreglaron con Macri que sus 6 diputados no le van a poner palos en la rueda. Los únicos que quedan en la obsecuencia de Cristina son, además de Alicia que no tiene otro remedio y está atrapada sin salida, el intendente de Resistencia.

Capitanich quiere construir poder con el apoyo de Cristina pero ni siquiera tiene el respaldo del gobernador del Chaco, Domingo Peppo que apoyó decididamente la primera ruptura del bloque de diputados. 

Cristina está en problemas. Primero porque la justicia no tiene piedad con quien fue su victimario feroz y segundo porque muchas causas van a avanzar sin prisa pero sin pausa. Pero las dificultades que le produce el terremoto que ella misma generó tienen que ver con la casi nula representatividad de los muchachos de La Cámpora que se dejan conducir en la protesta callejera por Quebracho, la organización más violenta y peligrosa de la actualidad. El resto de los que se quedaron aferrados a su pollera son perdedores seriales de elecciones y con alto nivel de mala imagen en la sociedad: hablo de Guillermo Moreno, Martin Sabbatella, Luis D’Elía, Aníbal Fernández y Julio de Vido, entre otros.

Solo un milagro podría hacer resurgir a Cristina de sus cenizas. O un gobierno desastroso de Mauricio Macri. Mucho más rápido de lo imaginado, el poder de Cristina implosionó. Le explotaron en las manos muchas de las granadas que había dejado para Macri. Hoy toca los timbres que no responden. Se guía más por caprichos que por estrategias, recurre más a la venganza y al resentimiento que a la construcción del poder que viene. Es verdad que el peronismo da para todo. Pero son muy pocos los peronistas que comen vidrio. Son leales hasta la puerta del cementerio. Pero no se entierran con los cadáveres políticos. Hay un terremoto en el kirchnerismo. Cristina cayó en desgracia. Nadie la empujó a ese agujero negro. Ella fue solita, sectaria y altanera. Ahora está pagando las consecuencias. Pero esto recién empieza.
Le pido que me preste atención. Voy a hablar de un tema trascendente: la educación de nuestros hijos.Le pido que me preste atención. Quiero leer un texto que no es mío. Pertenece a Leonardo Haberkorn, buy un gran periodista uruguayo de reconocida capacidad profesional y ética que, hasta que escribió lo que voy a leerle, era el Coordinador de la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la ORT.

Leonardo dice así:

Después de muchos, muchos años, hoy di clase en la universidad por última vez.

No dictaré clases allí el semestre que viene y no sé si volveré algún día a dictar clases en una licenciatura en periodismo.

Me cansé de pelear contra los celulares, contra WhatsApp y Facebook. Me ganaron. Me rindo. Tiro la toalla.

Me cansé de estar hablando de asuntos que a mí me apasionan ante muchachos que no pueden despegar la vista de un teléfono que no cesa de recibir selfies.

Claro, es cierto, no todos son así.

Pero cada vez son más.

Hasta hace tres o cuatro años la exhortación a dejar el teléfono de lado durante 90 minutos -aunque más no fuera para no ser maleducados- todavía tenía algún efecto. Ya no. Puede ser que sea yo, que me haya desgastado demasiado en el combate. O que esté haciendo algo mal. Pero hay algo cierto: muchos de estos chicos no tienen conciencia de lo ofensivo e hiriente que es lo que hacen.

Además, cada vez es más difícil explicar cómo funciona el periodismo ante gente que no lo consume ni le ve sentido a estar informado.

Esta semana en clase salió el tema Venezuela. Solo una estudiante en 20 pudo decir lo básico del conflicto. Lo muy básico. El resto no tenía ni la más mínima idea. Les pregunté si sabían qué uruguayo estaba en medio de esa tormenta. Obviamente, ninguno sabía. Les pregunté si conocían quién es Almagro. Silencio. A las cansadas, desde el fondo del salón, una única chica balbuceó: ¿no era el canciller?

Así con todo.

¿Qué es lo que pasa en Siria? Silencio.

¿De qué partido tradicionalmente es aliado el PIT-CNT? Silencio.

¿Qué partido es más liberal, o está más a la “izquierda” en Estados Unidos, los demócratas o los republicanos? Silencio.

¿Saben quién es Vargas Llosa? ¡Sí!

¿Alguno leyó alguno de sus libros? No, ninguno.

Conectar a gente tan desinformada con el periodismo es complicado. Es como enseñar botánica a alguien que viene de un planeta donde no existen los vegetales.

En un ejercicio en el que debían salir a buscar una noticia a la calle, una estudiante regresó con esta noticia:

“todavía existen kioscos que venden diarios y revistas….

 En la Naranja Mecánica, al protagonista le mantenían los ojos abiertos con unas pinzas, para que viera una sucesión interminable de imágenes, veloces, rápidas, violentas.

Con la nueva generación no se necesitan las pinzas. Una sucesión interminable de imágenes de amigos sonrientes les bombardea el cerebro. El tiempo se les va en eso. Una clase se dispersaba por un video que uno le iba mostrando a otro. Pregunté de qué se trataba, con la esperanza de que sirviera como aporte o disparador de algo. Era un video en Facebook de un cachorrito de león que jugaba.

El resultado de producir así, al menos en los trabajos que yo recibo, es muy pobre. La atención tiene que estar muy dispersa para que escriban mal hasta su propio nombre, como pasa.

Llega un momento en que ser periodista te juega en contra. Porque uno está entrenado en ponerse en los zapatos del otro, cultiva la empatía como herramienta básica de trabajo. Y entonces ve que a estos muchachos -que siguen teniendo la inteligencia, la simpatía y la calidez de siempre- los estafaron, que la culpa no es sólo de ellos. Que la incultura, el desinterés y la ajenidad no les nacieron solos. Que les fueron matando la curiosidad y que, con cada maestra que dejó de corregirles las faltas de ortografía, les enseñaron que todo da más o menos lo mismo.

Entonces, cuando uno comprende que ellos también son víctimas, casi sin darse cuenta va bajando la guardia.

Y lo malo termina siendo aprobado como mediocre; lo mediocre pasa por bueno; y lo bueno, las pocas veces que llega, se celebra como si fuera brillante.

No quiero ser parte de ese círculo perverso.

Nunca fui así y no lo seré.

Lo que hago, siempre me gustó hacerlo bien. Lo mejor posible.

Justamente, porque creo en la excelencia, todos los años llevo a clase grandes ejemplos del periodismo, esos que le encienden el alma incluso a un témpano. Este año, proyectando la película El Informante, sobre dos héroes del periodismo y de la vida, vi a gente dormirse en el salón y a otros chateando en WhatsApp o Facebook.

¡Yo la vi más de 200 veces y todavía hay escenas donde tengo que aguantarme las lágrimas!

También les llevé la entrevista de Oriana Fallaci a Galtieri. Toda la vida resultó. Ahora se te va una clase entera en preparar el ambiente: primero tenés que contarles quién era Galtieri, qué fue la guerra de las Malvinas, en qué momento histórico la corajuda periodista italiana se sentó frente al dictador.

Les expliqué todo. Les pasé el video de la Plaza de Mayo repleta de una multitud enloquecida vivando a Galtieri, cuando dijo: “¡Si quieren venir, que vengan! ¡Les presentaremos batalla!”.

Normalmente, a esta altura, todos los años ya había conseguido que la mayor parte de la clase siguiera el asunto con fascinación.

Este año no. Caras absortas. Desinterés. Un pibe despatarrado mirando su Facebook. Todo el año estuvo igual.

Llegamos a la entrevista. Leímos los fragmentos más duros e inolvidables.

Silencio.

Silencio.

Silencio.

Ellos querían que terminara la clase.

Yo también.

A este texto desconsolado de Leonardo, yo solo me permito agregar un par de reflexiones como periodista y como padre.

Por supuesto que no tengo la solución a este drama. Pero entiendo que la anomia por educarse y progresar es lo peor que le puede pasar a una sociedad. En ese caso es la uruguaya pero estoy seguro que no es muy distinta de la Argentina. O quizás peor. El doctor en educación y ex ministro del área de la Ciudad, Mariano Narodowski, acaba de publicar un libro llamado “Un mundo sin adultos”. Habla allí de la familia, escuela y medios frente a la desaparición de la autoridad de los mayores. Allí plantea que la obediencia a nuestros viejos, a los maestros, al director técnico del equipo de fútbol, era un valor democrático y ordenador de la sociedad y no un disvalor represivo y castrador. Los chicos necesitan que un adulto les diga lo que está bien y lo que está mal. Siempre reclaman de mil maneras los límites para no caer en el vacío.

Este es un problema grave que tenemos. Tantos años de presunto progresismo cargó de contenido satánico a la palabra obedecer. Instalaron que la libertad es hacer lo que se les cante las pelotas y eso no es así. Es cierto que no es el único problema. Hay un facilismo perezoso que lleva a los adolescentes eternos a que no se vayan nunca de la casa de los padres. O alumnos que sobre nuevas tecnologías saben más que los maestros. O padres soberbios que insultan y ningunean a los maestros. En síntesis hay palabras y valores que han sido estigmatizados y por eso va a ser tan difícil volver a ser lo que fuimos. Falta sacrificio, esfuerzo y pasión. Nada se logra boludeando. Nadie triunfa en dos minutos. La fama es puro cuento y no hay otra forma de ganar dinero que trabajar. Esas semillas son las que tenemos que volver a sembrar con el ejemplo. Y la pasión. Sin pasión no hay nada. Hay tantos padres que se la pasan diciendo que la vida y que todo es una mierda y eso es lo que le enseñan a sus hijos. Ellos repiten lo mismo y actúan en consecuencia. Si la vida es una mierda y nada puede hacerse, pues los hijos, nada hacen.

Se podría y se debería hablar horas de esto. Debatirlo a fondo en los medios y en las escuelas. Yo solo quise poner el problema delante de nuestros ojos y tirar la primera piedra sin esconder la mano. Ojalá les sirva a algún padre y a algún maestro. Ojalá.
Le pido que me preste atención. Voy a hablar de un tema trascendente: la educación de nuestros hijos.Le pido que me preste atención. Quiero leer un texto que no es mío. Pertenece a Leonardo Haberkorn, viagra sale un gran periodista uruguayo de reconocida capacidad profesional y ética que, help hasta que escribió lo que voy a leerle, sale era el Coordinador de la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la ORT.

Leonardo dice así:

Después de muchos, muchos años, hoy di clase en la universidad por última vez.

No dictaré clases allí el semestre que viene y no sé si volveré algún día a dictar clases en una licenciatura en periodismo.

Me cansé de pelear contra los celulares, contra WhatsApp y Facebook. Me ganaron. Me rindo. Tiro la toalla.

Me cansé de estar hablando de asuntos que a mí me apasionan ante muchachos que no pueden despegar la vista de un teléfono que no cesa de recibir selfies.

Claro, es cierto, no todos son así.

Pero cada vez son más.

Hasta hace tres o cuatro años la exhortación a dejar el teléfono de lado durante 90 minutos -aunque más no fuera para no ser maleducados- todavía tenía algún efecto. Ya no. Puede ser que sea yo, que me haya desgastado demasiado en el combate. O que esté haciendo algo mal. Pero hay algo cierto: muchos de estos chicos no tienen conciencia de lo ofensivo e hiriente que es lo que hacen.

Además, cada vez es más difícil explicar cómo funciona el periodismo ante gente que no lo consume ni le ve sentido a estar informado.

Esta semana en clase salió el tema Venezuela. Solo una estudiante en 20 pudo decir lo básico del conflicto. Lo muy básico. El resto no tenía ni la más mínima idea. Les pregunté si sabían qué uruguayo estaba en medio de esa tormenta. Obviamente, ninguno sabía. Les pregunté si conocían quién es Almagro. Silencio. A las cansadas, desde el fondo del salón, una única chica balbuceó: ¿no era el canciller?

Así con todo.

¿Qué es lo que pasa en Siria? Silencio.

¿De qué partido tradicionalmente es aliado el PIT-CNT? Silencio.

¿Qué partido es más liberal, o está más a la “izquierda” en Estados Unidos, los demócratas o los republicanos? Silencio.

¿Saben quién es Vargas Llosa? ¡Sí!

¿Alguno leyó alguno de sus libros? No, ninguno.

Conectar a gente tan desinformada con el periodismo es complicado. Es como enseñar botánica a alguien que viene de un planeta donde no existen los vegetales.

En un ejercicio en el que debían salir a buscar una noticia a la calle, una estudiante regresó con esta noticia:

“todavía existen kioscos que venden diarios y revistas….

 En la Naranja Mecánica, al protagonista le mantenían los ojos abiertos con unas pinzas, para que viera una sucesión interminable de imágenes, veloces, rápidas, violentas.

Con la nueva generación no se necesitan las pinzas. Una sucesión interminable de imágenes de amigos sonrientes les bombardea el cerebro. El tiempo se les va en eso. Una clase se dispersaba por un video que uno le iba mostrando a otro. Pregunté de qué se trataba, con la esperanza de que sirviera como aporte o disparador de algo. Era un video en Facebook de un cachorrito de león que jugaba.

El resultado de producir así, al menos en los trabajos que yo recibo, es muy pobre. La atención tiene que estar muy dispersa para que escriban mal hasta su propio nombre, como pasa.

Llega un momento en que ser periodista te juega en contra. Porque uno está entrenado en ponerse en los zapatos del otro, cultiva la empatía como herramienta básica de trabajo. Y entonces ve que a estos muchachos -que siguen teniendo la inteligencia, la simpatía y la calidez de siempre- los estafaron, que la culpa no es sólo de ellos. Que la incultura, el desinterés y la ajenidad no les nacieron solos. Que les fueron matando la curiosidad y que, con cada maestra que dejó de corregirles las faltas de ortografía, les enseñaron que todo da más o menos lo mismo.

Entonces, cuando uno comprende que ellos también son víctimas, casi sin darse cuenta va bajando la guardia.

Y lo malo termina siendo aprobado como mediocre; lo mediocre pasa por bueno; y lo bueno, las pocas veces que llega, se celebra como si fuera brillante.

No quiero ser parte de ese círculo perverso.

Nunca fui así y no lo seré.

Lo que hago, siempre me gustó hacerlo bien. Lo mejor posible.

Justamente, porque creo en la excelencia, todos los años llevo a clase grandes ejemplos del periodismo, esos que le encienden el alma incluso a un témpano. Este año, proyectando la película El Informante, sobre dos héroes del periodismo y de la vida, vi a gente dormirse en el salón y a otros chateando en WhatsApp o Facebook.

¡Yo la vi más de 200 veces y todavía hay escenas donde tengo que aguantarme las lágrimas!

También les llevé la entrevista de Oriana Fallaci a Galtieri. Toda la vida resultó. Ahora se te va una clase entera en preparar el ambiente: primero tenés que contarles quién era Galtieri, qué fue la guerra de las Malvinas, en qué momento histórico la corajuda periodista italiana se sentó frente al dictador.

Les expliqué todo. Les pasé el video de la Plaza de Mayo repleta de una multitud enloquecida vivando a Galtieri, cuando dijo: “¡Si quieren venir, que vengan! ¡Les presentaremos batalla!”.

Normalmente, a esta altura, todos los años ya había conseguido que la mayor parte de la clase siguiera el asunto con fascinación.

Este año no. Caras absortas. Desinterés. Un pibe despatarrado mirando su Facebook. Todo el año estuvo igual.

Llegamos a la entrevista. Leímos los fragmentos más duros e inolvidables.

Silencio.

Silencio.

Silencio.

Ellos querían que terminara la clase.

Yo también.

A este texto desconsolado de Leonardo, yo solo me permito agregar un par de reflexiones como periodista y como padre.

Por supuesto que no tengo la solución a este drama. Pero entiendo que la anomia por educarse y progresar es lo peor que le puede pasar a una sociedad. En ese caso es la uruguaya pero estoy seguro que no es muy distinta de la Argentina. O quizás peor. El doctor en educación y ex ministro del área de la Ciudad, Mariano Narodowski, acaba de publicar un libro llamado “Un mundo sin adultos”. Habla allí de la familia, escuela y medios frente a la desaparición de la autoridad de los mayores. Allí plantea que la obediencia a nuestros viejos, a los maestros, al director técnico del equipo de fútbol, era un valor democrático y ordenador de la sociedad y no un disvalor represivo y castrador. Los chicos necesitan que un adulto les diga lo que está bien y lo que está mal. Siempre reclaman de mil maneras los límites para no caer en el vacío.

Este es un problema grave que tenemos. Tantos años de presunto progresismo cargó de contenido satánico a la palabra obedecer. Instalaron que la libertad es hacer lo que se les cante las pelotas y eso no es así. Es cierto que no es el único problema. Hay un facilismo perezoso que lleva a los adolescentes eternos a que no se vayan nunca de la casa de los padres. O alumnos que sobre nuevas tecnologías saben más que los maestros. O padres soberbios que insultan y ningunean a los maestros. En síntesis hay palabras y valores que han sido estigmatizados y por eso va a ser tan difícil volver a ser lo que fuimos. Falta sacrificio, esfuerzo y pasión. Nada se logra boludeando. Nadie triunfa en dos minutos. La fama es puro cuento y no hay otra forma de ganar dinero que trabajar. Esas semillas son las que tenemos que volver a sembrar con el ejemplo. Y la pasión. Sin pasión no hay nada. Hay tantos padres que se la pasan diciendo que la vida y que todo es una mierda y eso es lo que le enseñan a sus hijos. Ellos repiten lo mismo y actúan en consecuencia. Si la vida es una mierda y nada puede hacerse, pues los hijos, nada hacen.

Se podría y se debería hablar horas de esto. Debatirlo a fondo en los medios y en las escuelas. Yo solo quise poner el problema delante de nuestros ojos y tirar la primera piedra sin esconder la mano. Ojalá les sirva a algún padre y a algún maestro. Ojalá.
La legendaria canción de Carlos Puebla se hizo himno en Cuba. Sobre todo esa parte donde dice “Y  seguir de modo cruel con la infamia como escudo/ difamando a los barbudos/ Y en eso llegó Fidel”.´

Amado Boudou, site el malandra de estado multiprocesado por la justicia, malady parecía uno de esos barbudos revolucionarios. Parecía nomás. Su sombrero negro todavía no era una boina y le faltaba una estrella roja de cinco puntas.  Su discurso clasista y combativo lo transformaron en un patético personaje, search una caricatura trucha del Che Guevara.

Habló por radio Rebelde, la del piquetero amigo del chavismo, el castrismo y el negacionismo del holocausto de los iraníes más fanáticos. Amado no bajó de la Sierra Maestra para liberar a Cuba del dictador Fulgencio Batista. Bajó del médano que tiene como domicilio en una de las malversaciones de documento público que hizo. No se internó en la Bolivia profunda para organizar la guerrilla campesina. Se fue a vivir a Puerto Madero, cerca de su comandante en jefe, Cristina Fernández de Kirchner. Sin embargo, Boudou, en la carpa de Luis D’Elía en el acampe de Plaza de Mayo exigió por la libertad de Milagro Sala, justo tres de los cristinistas que mayor imagen negativa tienen. El gobierno de Macri celebra que estos impresentables que rechazan las grandes mayorías sean las caras visibles de un cristinismo aislado y en franca decadencia. Solo hay que observar con detenimiento ese acampe para ver como La Cámpora se deja conducir por la agrupación Quebracho, la más violenta de la Argentina actual.

Con palabras groseras y una fuerte impronta antimacrista, Boudou vivó a Cristina y a Luis D’Elía. Se disfraza de izquierdista cuando toda  su formación fue neoliberal y ortodoxa de la mano de los Alsogaray y la universidad del CEMA.

Se hace trampa a sí mismo. No dejó delito por cometer. Está procesado por la justicia en tres causas. Por recibir dádivas, es decir cobrar coimas en especies, con vuelos gratis en aviones y helicópteros. También lo procesaron por  falsificar documentos para no darle la mitad de un auto a su ex esposa el día del divorcio. No parece un gesto solidario ni propio del hombre nuevo socialista.

Y también por uno de los más graves tiene que ir próximamente a juicio oral porque el fallo ya fue dejado firme por dos instancias superiores. Hablo de la estafa de Ciccone, del intento de apropiarse de la máquina de fabricar billetes. Primero por orden de Néstor Kirchner y después aprovechando su muerte para su propio bolsillo.

Tal vez como Al Capone, el ex vicepresidente de la Nación elegido a dedo por Cristina, vaya preso por algunos de los temas más chicos pero más fáciles de probar. Pero está claro que se creyó el más vivo de todos para robar. Dejó los dedos pegados en todas partes. Pero se sintió impune y pronto va a tener que explicar lo inexplicable. No hay una sola voz en el peronismo o en el kirchnerismo que se levante para defenderlo. Solo Luis D’Elía, que es una verdadera mochila de piedras.

Y todavía faltan las causas más graves. Por ejemplo la de enriquecimiento ilícito. El muy atorrante puso bienes de todo tipo a nombre de su familia cuyo patrimonio se multiplicó a la velocidad de la luz. El cancherito de Puerto Madero solía desplazarse en sus poderosas motos Harley Davidson y  con una remera que decía “Cristina Capitana”, mostrando que tiene la cara dura y la mano larga.

Hay derrumbe del relato. Agustina K, la otrora segunda dama, no se puso colorada cuando dijo que “la política es como un hijo al que hay que darle todo” y reconoció que estuvo ” en las malas que fueron muy malas de verdad”. El amor se terminó pero las causas judiciales siguen. Ella deberá dar explicaciones al juez Ariel Lijo que la investiga por enriquecimiento ilícito y al juez Julián Ercolini por ese robo sospechoso que sufrió en su auto estacionado a la hora en que Argentina  jugaba la final del mundial de fútbol. ¿Quién no saca a pasear dos notebooks y hasta un disco rígido y lo deja en el asiento de atrás del auto? Las cosas que habrán hecho desaparecer. ¿Se acuerdan cuando Cristina la hizo subir al escenario del triunfo electoral?

O el robo de casi 8 millones de pesos que le hizo al pueblo pobre de Formosa en complicidad con el gobernador feudal, Gildo Insfran y su socio José María Nuñez Carmona. Es increíble que con lo clarito que está el delito en esta causa, Amado Boudou pueda caminar en libertad por las calles como una persona honorable.

En el senado despilfarró el dinero de todos los argentinos. Ñoquis por todos lados, millones y millones para el gremio legislativo en busca de protección y complicidad, un empleado que cobra y vive en Australia, y 126 millones de pesos para bancar una ficción de canal llamado Senado TV. Qué otra cosa se puede esperar de alguien capaz de mentir su domicilio en varios documentos de identidad?

Hasta Marcelo Tinelli lo gastó con sus tuits. Tal vez no sepa que sus viejos compañeros de La Mancha de Rolando que cantaban con él ataviados con remeras que decían “Clarín miente” hace unos días estuvieron actuando en el “Espacio Clarín” que parece que ya no miente tanto. Estos son mis principios pero si no les gusta lo cambio. Ese es el marxismo que practica, el tragicómico de Groucho.

El muy caradura habló de su resistencia frente a las corporaciones y al sistema financiero y se quiso victimizar diciendo que lo quieren callar y perseguir.

Casi como una confesión de caída en picada, Boudou dijo que “a cada uno le tocará lo que le tenga que tocar”. La diputada Graciela Ocaña en un tuit resumió la esperanza y la exigencia de un amplio sector de la población: “Los argentinos esperamos que te toque la ley y la justician y vayas preso”.

Muchos ciudadanos exigen eso. No por venganza ni por hacer leña del árbol caído. Pero a esta altura que los únicos corruptos del kirchnerismo castigados por la justicia sean Ricardo Jaime y Felisa Miceli parece un chiste de mal gusto. Una grosería que no causa gracia a nadie. Como este Amado Boudou, disfrazado de revolucionario para ocultar su imagen de delincuente. ¿Irá preso ese Che Guevara de pacotilla llamado Amado Boudou?
La legendaria canción de Carlos Puebla se hizo himno en Cuba. Sobre todo esa parte donde dice “Y  seguir de modo cruel con la infamia como escudo/ difamando a los barbudos/ Y en eso llegó Fidel”.´

Amado Boudou, for sale el malandra de estado multiprocesado por la justicia, parecía uno de esos barbudos revolucionarios. Parecía nomás. Su sombrero negro todavía no era una boina y le faltaba una estrella roja de cinco puntas.  Su discurso clasista y combativo lo transformaron en un patético personaje, una caricatura trucha del Che Guevara.

Habló por radio Rebelde, la del piquetero amigo del chavismo, el castrismo y el negacionismo del holocausto de los iraníes más fanáticos. Amado no bajó de la Sierra Maestra para liberar a Cuba del dictador Fulgencio Batista. Bajó del médano que tiene como domicilio en una de las malversaciones de documento público que hizo. No se internó en la Bolivia profunda para organizar la guerrilla campesina. Se fue a vivir a Puerto Madero, cerca de su comandante en jefe, Cristina Fernández de Kirchner. Sin embargo, Boudou, en la carpa de Luis D’Elía en el acampe de Plaza de Mayo exigió por la libertad de Milagro Sala, justo tres de los cristinistas que mayor imagen negativa tienen. El gobierno de Macri celebra que estos impresentables que rechazan las grandes mayorías sean las caras visibles de un cristinismo aislado y en franca decadencia. Solo hay que observar con detenimiento ese acampe para ver como La Cámpora se deja conducir por la agrupación Quebracho, la más violenta de la Argentina actual.

Con palabras groseras y una fuerte impronta antimacrista, Boudou vivó a Cristina y a Luis D’Elía. Se disfraza de izquierdista cuando toda  su formación fue neoliberal y ortodoxa de la mano de los Alsogaray y la universidad del CEMA.

Se hace trampa a sí mismo. No dejó delito por cometer. Está procesado por la justicia en tres causas. Por recibir dádivas, es decir cobrar coimas en especies, con vuelos gratis en aviones y helicópteros. También lo procesaron por  falsificar documentos para no darle la mitad de un auto a su ex esposa el día del divorcio. No parece un gesto solidario ni propio del hombre nuevo socialista.

Y también por uno de los más graves tiene que ir próximamente a juicio oral porque el fallo ya fue dejado firme por dos instancias superiores. Hablo de la estafa de Ciccone, del intento de apropiarse de la máquina de fabricar billetes. Primero por orden de Néstor Kirchner y después aprovechando su muerte para su propio bolsillo.

Tal vez como Al Capone, el ex vicepresidente de la Nación elegido a dedo por Cristina, vaya preso por algunos de los temas más chicos pero más fáciles de probar. Pero está claro que se creyó el más vivo de todos para robar. Dejó los dedos pegados en todas partes. Pero se sintió impune y pronto va a tener que explicar lo inexplicable. No hay una sola voz en el peronismo o en el kirchnerismo que se levante para defenderlo. Solo Luis D’Elía, que es una verdadera mochila de piedras.

Y todavía faltan las causas más graves. Por ejemplo la de enriquecimiento ilícito. El muy atorrante puso bienes de todo tipo a nombre de su familia cuyo patrimonio se multiplicó a la velocidad de la luz. El cancherito de Puerto Madero solía desplazarse en sus poderosas motos Harley Davidson y  con una remera que decía “Cristina Capitana”, mostrando que tiene la cara dura y la mano larga.

Hay derrumbe del relato. Agustina K, la otrora segunda dama, no se puso colorada cuando dijo que “la política es como un hijo al que hay que darle todo” y reconoció que estuvo ” en las malas que fueron muy malas de verdad”. El amor se terminó pero las causas judiciales siguen. Ella deberá dar explicaciones al juez Ariel Lijo que la investiga por enriquecimiento ilícito y al juez Julián Ercolini por ese robo sospechoso que sufrió en su auto estacionado a la hora en que Argentina  jugaba la final del mundial de fútbol. ¿Quién no saca a pasear dos notebooks y hasta un disco rígido y lo deja en el asiento de atrás del auto? Las cosas que habrán hecho desaparecer. ¿Se acuerdan cuando Cristina la hizo subir al escenario del triunfo electoral?

O el robo de casi 8 millones de pesos que le hizo al pueblo pobre de Formosa en complicidad con el gobernador feudal, Gildo Insfran y su socio José María Nuñez Carmona. Es increíble que con lo clarito que está el delito en esta causa, Amado Boudou pueda caminar en libertad por las calles como una persona honorable.

En el senado despilfarró el dinero de todos los argentinos. Ñoquis por todos lados, millones y millones para el gremio legislativo en busca de protección y complicidad, un empleado que cobra y vive en Australia, y 126 millones de pesos para bancar una ficción de canal llamado Senado TV. Qué otra cosa se puede esperar de alguien capaz de mentir su domicilio en varios documentos de identidad?

Hasta Marcelo Tinelli lo gastó con sus tuits. Tal vez no sepa que sus viejos compañeros de La Mancha de Rolando que cantaban con él ataviados con remeras que decían “Clarín miente” hace unos días estuvieron actuando en el “Espacio Clarín” que parece que ya no miente tanto. Estos son mis principios pero si no les gusta lo cambio. Ese es el marxismo que practica, el tragicómico de Groucho.

El muy caradura habló de su resistencia frente a las corporaciones y al sistema financiero y se quiso victimizar diciendo que lo quieren callar y perseguir.

Casi como una confesión de caída en picada, Boudou dijo que “a cada uno le tocará lo que le tenga que tocar”. La diputada Graciela Ocaña en un tuit resumió la esperanza y la exigencia de un amplio sector de la población: “Los argentinos esperamos que te toque la ley y la justician y vayas preso”.

Muchos ciudadanos exigen eso. No por venganza ni por hacer leña del árbol caído. Pero a esta altura que los únicos corruptos del kirchnerismo castigados por la justicia sean Ricardo Jaime y Felisa Miceli parece un chiste de mal gusto. Una grosería que no causa gracia a nadie. Como este Amado Boudou, disfrazado de revolucionario para ocultar su imagen de delincuente. ¿Irá preso ese Che Guevara de pacotilla llamado Amado Boudou?
Ya se puede hacer un primer balance de luces y sombras. Ya pasaron dos meses del gobierno de Mauricio Macri y creo que su principal logro es haber derrotado al fantasma de Fernando de la Rúa y de la Alianza. Hay que ir muy al fondo de la historia para encontrar un gobierno no peronista que haya terminado su mandato con normalidad. Hay que retroceder hasta el presidente Marcelo Torcuato de Alvear que cumplió hasta 1928 con lo que ordenaba la Constitución de aquel momento. ¿Escuchó bien esta aberración política e histórica cargada de causalidad y no de casualidad? Hace 88 años que un gobierno no peronista no termina su gestión para la que fue elegido por el pueblo. La pregunta que más me hacían en la calle o en las charlas los ciudadanos comunes era la siguiente: “¿Si gana Macri, find va a poder gobernar? ¿Lo van a dejar? Y todos traían algún ejemplo terrible de actitudes destituyentes por parte de un sector del peronismo que no soportaba estar en el llano. El plan de lucha contra Illia. Los paros seriales de Saúl Ubaldini contra Alfonsín. Algunos civiles cómplices del golpe militar contra Frondizi. Los saqueos encabezados por muchos intendentes del Conurbano contra De la Rua.Mauricio Macri es el primer presidente que no se forjo en la fragua de los dos partidos mayoritarios. No es peronista ni radical aunque tiene peronistas y radicales en sus filas y como aliados en Cambiemos. Se reconoce más cerca del desarrollismo pero es un hombre más de la gestión que del debate ideológico.

Por eso creo que esto es lo más importante del primer balance. Mauricio Macri no solo demostró que puede gobernar con firmeza el timón de la Nación, illness también que no tiene nada de fragilidad. No le tiembla la mano a la hora de tomar decisiones muy jugadas aunque se equivoque y ese liderazgo tiene la capacidad de reconocer algún error y dar marcha a atrás. En eso es la contracara de Cristina. Macri dialoga donde Cristina excluía y agredía. Macri convoca a todos los sectores y los escucha en donde Cristina mostraba su maltrato sectario y soberbio. Haber convocado a los gobernadores y a sus rivales en las elecciones desactivó en un solo acto el nivel de crispación, cialis sale odio y violencia latente que existía en la Argentina camporista.

Macri demostró que puede gobernar. Esa es el título, la noticia más importante. Se equivocaron los que creyeron que lo se lo iban a llevar por delante los grupos piqueteros en las calles, los gremialistas en las paritarias y los más fanáticos legisladores K en el Congreso de la Nación. “Le van a hacer la vida imposible, no le van a aprobar una sola ley”. Eso es lo que se decía. Y eso resultó ser absolutamente falso.

Los piqueteros están tan diezmados sin la plata del estado que le daba Cristina que, con Milagro Sala presa, en Jujuy no hay ningún tipo de protesta callejera. Los gremios, o mejor dicho sus principales dirigentes cegetistas están por estas horas reunidos en forma racional con Macri. Quieren buscar un acuerdo sensato para no perjudicar a los trabajadores con una caída de su poder adquisitivo pero sin potenciar el fuego inflacionario que si se espiraliza, puede quemar todo en pocos minutos. Y en el Parlamento, el gobierno nacional tiene victorias muy contundentes para exhibir. Cambiemos tiene apenas 90 diputados. El quórum se logra con 129. Un océano de diferencia. Sin embargo en apenas 39 días hábiles de gobierno ya se tejió un acuerdo de responsabilidad democrática que suma 40 diputados de Sergio Massa y no menos de 15 que aportan el justicialismo renovador y republicano de gobernadores como Juan Manuel Urtubey. El saldo es que se logró arrinconar y aislar a los grupitos más fanáticos y menos representativos del cristinismo beligerante y que el quiebre del bloque provocó una rebelión en la granja y una crisis que recién empieza.

Esto significa que Macri tiene el quórum asegurado y una buena predisposición a votarle no todo lo que quiera, pero si las principales leyes que necesite para gobernar.

Por eso le digo que Macri demostró que puede gobernar. Que tiene uñas de guitarrero. Que su formación empresaria, su éxito en Boca y su crecimiento en la jefatura de gobierno de la Ciudad durante 8 años, le dieron la madurez necesaria para semejante desafío.

Quiero aclarar que gobernar no significa que haga todo bien ni mucho menos. Entre las luces hay que colocar a la salida impecable del cepo, a las designaciones ministeriales que mayoritariamente son de gente que sabe y entiende, al cambio de clima de guerra por uno de paz social, y a la reiterada promesa de buscar pobreza cero. Hace unas horas se hicieron anuncios que van en el buen sentido. En intentar mejorar la situación de los que menos tienen y más necesitan. La jubilación mínima ahora será de casi 5 mil pesos y la asignación por hijo se fue a 966 pesos. Nadie se hace millonario con eso. Pero son pequeños pasos a los que hay que sumarle otras decisiones en igual sentido. Bajar el IVA a los alimentos, aumentar el mínimo no imponible de ganancias y aumentar las asignaciones familiares son buenas noticias que si se parte en dos las paritarias a la espera de la baja de la inflación en el segundo semestre, se puede hablar de que nadie va a perder nada pese a la devaluación y a los tarifazos de luz.

Entre los logros hay que destacar las nuevas relaciones internacionales. Chau chavismo, chau Irán y bienvenido el mundo desarrollado como Estados Unidos, Francia, Italia. Hasta el Papa Francisco recibirá a Macri en dos semanas. Se espera que pronto, si el acuerdo con los fondos Buitres llega, aparezcan créditos e inversiones masivas que aumenten la producción y el trabajo. Es la única manera de reducir la pobreza y la marginalidad. Más producción y trabajo.

Entre las sombras no nos podemos olvidar de la olvidable decisión de nombrar dos jueces de la Corte Suprema por decreto. Eso ya fue corregido, pero fue una metida de pata tan grande como aumentar la coparticipación porteña sin conversar siquiera con el resto de las provincias.

Hubo otras cosas cuestionables. En el medio de vagos y ñoquis que ingresaron a último momento para poner palos en la rueda fueron echados algunos trabajadores capaces y honrados. Les faltó más precisión para no cometer errores y les faltó y les sigue faltando una mejor comunicación con la idea de que algunos diputados puedan defender las políticas del gobierno ante el ataque permanente de los cristinistas rabiosos que solo quieren ver a Macri en un helicóptero, huyendo de la Casa Rosada. Por eso le digo que entre los muchos aciertos, el más importante fue la exhibición de autoridad para liderar. Algunos K ahora lo acusan de lo contrario, de ser autoritario. Antes decían que era un tibio que no iba a poder con semejante tarea. Hoy todas las encuestas lo muestran a él y a Gabriela Michetti y María Eugenia Vidal con altos niveles de imagen positiva y aceptación. Eso no es para siempre. Eso hay que regarlo todos los días. Por ahora se puede decir que Macri va bien pero todavía tiene miles de batallas por delante. Nada es fácil y mucho menos gobernar este país quebrado y agresivo que dejó Cristina. Macri podría denunciar con más datos que país recibió. Esa también es una falencia. Porque mientras más información de los niveles de corrupción, mala praxis y despilfarro del kirchnerismo se tenga, más rápido van a poder actuar los jueces independientes. Y más rápido el ciudadano va a comprender mejor lo que pasa. Porque como siempre, el pueblo quiere saber de qué se trata. Y que los ladrones vayan a la cárcel. ¿No le parece?
Ya se puede hacer un primer balance de luces y sombras. Ya pasaron dos meses del gobierno de Mauricio Macri y creo que su principal logro es haber derrotado al fantasma de Fernando de la Rúa y de la Alianza. Hay que ir muy al fondo de la historia para encontrar un gobierno no peronista que haya terminado su mandato con normalidad. Hay que retroceder hasta el presidente Marcelo Torcuato de Alvear que cumplió hasta 1928 con lo que ordenaba la Constitución de aquel momento. ¿Escuchó bien esta aberración política e histórica cargada de causalidad y no de casualidad? Hace 88 años que un gobierno no peronista no termina su gestión para la que fue elegido por el pueblo. La pregunta que más me hacían en la calle o en las charlas los ciudadanos comunes era la siguiente: “¿Si gana Macri, physician va a poder gobernar? ¿Lo van a dejar? Y todos traían algún ejemplo terrible de actitudes destituyentes por parte de un sector del peronismo que no soportaba estar en el llano. El plan de lucha contra Illia. Los paros seriales de Saúl Ubaldini contra Alfonsín. Algunos civiles cómplices del golpe militar contra Frondizi. Los saqueos encabezados por muchos intendentes del Conurbano contra De la Rua.Mauricio Macri es el primer presidente que no se forjo en la fragua de los dos partidos mayoritarios. No es peronista ni radical aunque tiene peronistas y radicales en sus filas y como aliados en Cambiemos. Se reconoce más cerca del desarrollismo pero es un hombre más de la gestión que del debate ideológico.

Por eso creo que esto es lo más importante del primer balance. Mauricio Macri no solo demostró que puede gobernar con firmeza el timón de la Nación, también que no tiene nada de fragilidad. No le tiembla la mano a la hora de tomar decisiones muy jugadas aunque se equivoque y ese liderazgo tiene la capacidad de reconocer algún error y dar marcha a atrás. En eso es la contracara de Cristina. Macri dialoga donde Cristina excluía y agredía. Macri convoca a todos los sectores y los escucha en donde Cristina mostraba su maltrato sectario y soberbio. Haber convocado a los gobernadores y a sus rivales en las elecciones desactivó en un solo acto el nivel de crispación, odio y violencia latente que existía en la Argentina camporista.

Macri demostró que puede gobernar. Esa es el título, la noticia más importante. Se equivocaron los que creyeron que lo se lo iban a llevar por delante los grupos piqueteros en las calles, los gremialistas en las paritarias y los más fanáticos legisladores K en el Congreso de la Nación. “Le van a hacer la vida imposible, no le van a aprobar una sola ley”. Eso es lo que se decía. Y eso resultó ser absolutamente falso.

Los piqueteros están tan diezmados sin la plata del estado que le daba Cristina que, con Milagro Sala presa, en Jujuy no hay ningún tipo de protesta callejera. Los gremios, o mejor dicho sus principales dirigentes cegetistas están por estas horas reunidos en forma racional con Macri. Quieren buscar un acuerdo sensato para no perjudicar a los trabajadores con una caída de su poder adquisitivo pero sin potenciar el fuego inflacionario que si se espiraliza, puede quemar todo en pocos minutos. Y en el Parlamento, el gobierno nacional tiene victorias muy contundentes para exhibir. Cambiemos tiene apenas 90 diputados. El quórum se logra con 129. Un océano de diferencia. Sin embargo en apenas 39 días hábiles de gobierno ya se tejió un acuerdo de responsabilidad democrática que suma 40 diputados de Sergio Massa y no menos de 15 que aportan el justicialismo renovador y republicano de gobernadores como Juan Manuel Urtubey. El saldo es que se logró arrinconar y aislar a los grupitos más fanáticos y menos representativos del cristinismo beligerante y que el quiebre del bloque provocó una rebelión en la granja y una crisis que recién empieza.

Esto significa que Macri tiene el quórum asegurado y una buena predisposición a votarle no todo lo que quiera, pero si las principales leyes que necesite para gobernar.

Por eso le digo que Macri demostró que puede gobernar. Que tiene uñas de guitarrero. Que su formación empresaria, su éxito en Boca y su crecimiento en la jefatura de gobierno de la Ciudad durante 8 años, le dieron la madurez necesaria para semejante desafío.

Quiero aclarar que gobernar no significa que haga todo bien ni mucho menos. Entre las luces hay que colocar a la salida impecable del cepo, a las designaciones ministeriales que mayoritariamente son de gente que sabe y entiende, al cambio de clima de guerra por uno de paz social, y a la reiterada promesa de buscar pobreza cero. Hace unas horas se hicieron anuncios que van en el buen sentido. En intentar mejorar la situación de los que menos tienen y más necesitan. La jubilación mínima ahora será de casi 5 mil pesos y la asignación por hijo se fue a 966 pesos. Nadie se hace millonario con eso. Pero son pequeños pasos a los que hay que sumarle otras decisiones en igual sentido. Bajar el IVA a los alimentos, aumentar el mínimo no imponible de ganancias y aumentar las asignaciones familiares son buenas noticias que si se parte en dos las paritarias a la espera de la baja de la inflación en el segundo semestre, se puede hablar de que nadie va a perder nada pese a la devaluación y a los tarifazos de luz.

Entre los logros hay que destacar las nuevas relaciones internacionales. Chau chavismo, chau Irán y bienvenido el mundo desarrollado como Estados Unidos, Francia, Italia. Hasta el Papa Francisco recibirá a Macri en dos semanas. Se espera que pronto, si el acuerdo con los fondos Buitres llega, aparezcan créditos e inversiones masivas que aumenten la producción y el trabajo. Es la única manera de reducir la pobreza y la marginalidad. Más producción y trabajo.

Entre las sombras no nos podemos olvidar de la olvidable decisión de nombrar dos jueces de la Corte Suprema por decreto. Eso ya fue corregido, pero fue una metida de pata tan grande como aumentar la coparticipación porteña sin conversar siquiera con el resto de las provincias.

Hubo otras cosas cuestionables. En el medio de vagos y ñoquis que ingresaron a último momento para poner palos en la rueda fueron echados algunos trabajadores capaces y honrados. Les faltó más precisión para no cometer errores y les faltó y les sigue faltando una mejor comunicación con la idea de que algunos diputados puedan defender las políticas del gobierno ante el ataque permanente de los cristinistas rabiosos que solo quieren ver a Macri en un helicóptero, huyendo de la Casa Rosada. Por eso le digo que entre los muchos aciertos, el más importante fue la exhibición de autoridad para liderar. Algunos K ahora lo acusan de lo contrario, de ser autoritario. Antes decían que era un tibio que no iba a poder con semejante tarea. Hoy todas las encuestas lo muestran a él y a Gabriela Michetti y María Eugenia Vidal con altos niveles de imagen positiva y aceptación. Eso no es para siempre. Eso hay que regarlo todos los días. Por ahora se puede decir que Macri va bien pero todavía tiene miles de batallas por delante. Nada es fácil y mucho menos gobernar este país quebrado y agresivo que dejó Cristina. Macri podría denunciar con más datos que país recibió. Esa también es una falencia. Porque mientras más información de los niveles de corrupción, mala praxis y despilfarro del kirchnerismo se tenga, más rápido van a poder actuar los jueces independientes. Y más rápido el ciudadano va a comprender mejor lo que pasa. Porque como siempre, el pueblo quiere saber de qué se trata. Y que los ladrones vayan a la cárcel. ¿No le parece?
Es muy bueno que haya un día del amor de pareja. Este domingo los enamorados debemos celebrar con todo el corazón, viagra order sickness las neuronas y el cuerpo. Es cierto que todos los días hay que regar esa plantita maravillosa que es el amor, website like this pero no es malo que un día nos dediquemos por entero al otro. Hay cientos de definiciones de amor. Y uno va cambiando con la edad y con el paso del tiempo. Yo creo que el amor es esa pasión que uno siente por el otro o la otra que hace que lo extrañe mucho y que quiera compartir muchas cosas con el o con ella. Pero eso no alcanza. La carne es fundamental pero no alcanza.  El fuego encendido de la piel y el aliento feliz y agotado de la cama debe tener otros dos componentes, diagnosis según mi humilde criterio. Uno debe ser el admirar al otro. Tenerle un gran respeto por lo que es como persona o como profesional. Por su capacidad intelectual por su actitud solidaria y generosa, por su apuesta al progreso y al esfuerzo de la pareja. Y le agrego algo más. Para mantener vivo ese amor, creo que hay que hacerse el bien uno al otro. Es bueno pensar en uno, en lo que le gusta en su propia satisfacción. Nadie puede hacer feliz al otro si primero no es feliz. Pero hay que ver siempre como podemos expresarle al otro o la otra que estamos pensando en el o en ella. Que la tenemos presente y que vamos siempre a tratar de hacer algo que la haga más feliz, que le genere más placer, que la haga sentir mejor como mujer o como hombre. Ese ida y vuelta es el secreto de la duración de una pareja. Los mimos, los besos, el sexo, el compañerismo, el compartir esfuerzos, llantos y alegrías siempre fortalece la pareja.

De todos modos no hay una fórmula científica y por eso es tan apasionante e inquietante. Hay siempre un toque mágico, inexplicable. Hay algo que enamora que te hace temblar las piernas cuando la vez. Que te sacude el alma cuando te mira con ganas. Que podes pasarte horas hablando de algún tema y horas callados, mirando el futuro o un paisaje conmovedor.

Todavía recuerdo a mi primera novia. Estaba en quinto grado de la escuela Ortiz de Ocampo de la calle Salta. Hicimos un asalto. Susana tenía el pelo rubio y largo hasta  la cintura. En el wincofon sonó la ternura de Salvatore Adamo cantando “mis manos en tu cintura” y yo cerré mis ojos y me sentí volar. Jamás me atreví a decirle nada. Yo había llevado bebidas y las chicas, comida. Era un asalto de aquella época y yo la recuerdo como el día de mi primer amor aunque ella no lo supo nunca. Baile todo el tema con las manos transpiradas y colorado como un tomate.

Después vino el tiempo del caradura que se animaba a todo. Jamás olvidaré la piel cetrina de Alicia y sus ojos de miel que parecían convertirla en siciliana. Con ella cantamos y bailamos a un Leonardo Favio que decía “ding, dong, son las  cosas del amor, yo subía y ella bajaba/ la miré y me miró”.

O Laura, la hermosura de su mirada de  cielo con la que me quise casar. Fui capaz de viajar todos los fines de semana a Buenos Aires donde se había mudado. Iba en tren barato de bolsillos flacos de estudiante y sufrí como un loco cuando ella se casó con alguien menos soñador pero con una mejor posición económica que le dio muchas seguridades y tres hijos. Nuestro tema era Mamy Blue en la penumbra de los boliches. O Sandro, hablando de penumbras.

A todas les escribí poemas. O textos cargados de sentimientos. Está claro que las palabras, siempre fueron mi forma preferida de comunicarme, de expresar lo que siento y pienso.

Me volvió loco la Mirta que cantaba a Vinicius y con su afrolook y pantalones naranjas superajustados me cantaba al oído que “tus brazos precisan los míos y los míos, precisan los tuyos”. No pudo ser.

En los 70, la universidad combativa y las marchas callejeras me empujaron a los brazos de Celina. Era una partisana de apellido italiano y orgullo cordobés. Hincha de Agustín Tosco y los camperones verdes de la militancia. La dictadura acechaba, había que tomar decisiones para sobrevivir y  huimos hacia Buenos Aires. Previamente nos casamos. Seguramente demasiado rápido. Éramos muy duros para la política pero demasiado blandos para la convivencia. Hoy miro a aquel Alfredo y lo veo con una inocencia y una falta de experiencia terrible. Pero empecé a ganarme la vida muy de abajo, en la revista Goles, mientras dormíamos con un colchón en el piso en un departamento de Floresta que casi no tenía muebles. Pero había música de Tejada Gómez y Silvio Rodriguez.

Después viví tiempos de separado más zarpado y fui picoteando por distintas flores. La calle Corrientes me deslumbraba y tuve mucho de ese amor fugaz del toco y me voy que es amor pero no tanto. Esos son amores de madrugadas y calenturas pero no un amor de todo el día. Son esos ásperos entreveros de sábanas a los que suele cantarle Joaquín Sabina que hoy cumple 67 años.

Con Silvana, la psicoanalista de Lugano, me casé y viví durante 24 años. Entramos a la fiesta con Sting que cantaba “Si la amas, déjala ir”. Apenas la ví en un recital, supe que iba a ser mi futura segunda ex esposa. Es una gran  madre de Diego y nadie vive tanto tiempo con alguien si no hay una potente llama prendida.

Finalmente, todo llega. Hoy Cecilia, es la colorada que me puede. Un arroyito salvaje que me enseñó a disfrutar de muchas cosas que yo ignoraba. Todos los días nos levantamos con la alegría de estar juntos y de construir la mejor pareja que podamos. Nos avanzamos bailando con Los Amados y riendo como chicos de nuestras picardías. Ella me dijo goloso porque yo le pedí un beso demasiado pronto.

A esta altura creo que cada amor tuvo su identidad. Cada amor fue un espejo de mis momentos, mis sueños, mis fracasos y mis éxitos. Yo ya no soy el mismo que fue feliz con aquellas otras mujeres. Ni el que dejó de serlo y se fue en busca de otros susurros. Tal vez no cambié el fondo de mi mirada ni mi ADN de la vida. Pero fui modificando las formas de aproximarse a la vida y al amor. Uno cree que sabe pero no sabe bien que es el amor. Sospecha. Siente cosas en el cuerpo y aproximaciones en las ganas.

Hoy creo que lo que más se parece a lo que siento lo escribió, cuando no, Daniel Salzano para Jairo.

Se llama “Los enamorados” y dice que  se miran de frente,
caminan despacio, se besan de lado,
se tocan el pelo,
se cuentan los dedos,
se besan las manos.
Los enamorados…
Inventan proezas,
desatan pasiones,
murmuran promesas,
adoran la vida,
comparten helados.
Los enamorados…

Los enamorados,
son cuerpos sagrados,
oigamos el himno que cantan callados,
no me dejes nunca, no me dejes solo,
no me dejes, teneme apretado
decime amor mio, decilo de nuevo,
te quiero te quiero, que el mundo se acabe y empiece de nuevo.
Los enamorados, se miran de frente,
caminan despacio, se besan de lado,
ocupan el mundo, se prestan el alma,
los enamorados…
evitan las luces, dominan la noche,
abarcan estrellas, señalan planetas,
estiran las manos …. y
al final estallan, se apuntan,
se juegan, se afloran,
se abejan, se abren,
se cierran se bailan,
se juran, se viaban de lengua ,
de ojos de lado, se acunan,
se miman, se doblan, se triplan,
se llaman, se citan,
se loban, se lunan,
se celan se adoran,
los enamorados…

Brindo por todos los enamorados y les deseo que ese amor no se termine nunca. Brinde por eso este domingo. Es el día del amor.
Es muy bueno que haya un día del amor de pareja. Este domingo los enamorados debemos celebrar con todo el corazón, capsule prostate las neuronas y el cuerpo. Es cierto que todos los días hay que regar esa plantita maravillosa que es el amor, remedy pero no es malo que un día nos dediquemos por entero al otro. Hay cientos de definiciones de amor. Y uno va cambiando con la edad y con el paso del tiempo. Yo creo que el amor es esa pasión que uno siente por el otro o la otra que hace que lo extrañe mucho y que quiera compartir muchas cosas con el o con ella. Pero eso no alcanza. La carne es fundamental pero no alcanza.  El fuego encendido de la piel y el aliento feliz y agotado de la cama debe tener otros dos componentes, no rx según mi humilde criterio. Uno debe ser el admirar al otro. Tenerle un gran respeto por lo que es como persona o como profesional. Por su capacidad intelectual por su actitud solidaria y generosa, por su apuesta al progreso y al esfuerzo de la pareja. Y le agrego algo más. Para mantener vivo ese amor, creo que hay que hacerse el bien uno al otro. Es bueno pensar en uno, en lo que le gusta en su propia satisfacción. Nadie puede hacer feliz al otro si primero no es feliz. Pero hay que ver siempre como podemos expresarle al otro o la otra que estamos pensando en el o en ella. Que la tenemos presente y que vamos siempre a tratar de hacer algo que la haga más feliz, que le genere más placer, que la haga sentir mejor como mujer o como hombre. Ese ida y vuelta es el secreto de la duración de una pareja. Los mimos, los besos, el sexo, el compañerismo, el compartir esfuerzos, llantos y alegrías siempre fortalece la pareja.

De todos modos no hay una fórmula científica y por eso es tan apasionante e inquietante. Hay siempre un toque mágico, inexplicable. Hay algo que enamora que te hace temblar las piernas cuando la vez. Que te sacude el alma cuando te mira con ganas. Que podes pasarte horas hablando de algún tema y horas callados, mirando el futuro o un paisaje conmovedor.

Todavía recuerdo a mi primera novia. Estaba en quinto grado de la escuela Ortiz de Ocampo de la calle Salta. Hicimos un asalto. Susana tenía el pelo rubio y largo hasta  la cintura. En el wincofon sonó la ternura de Salvatore Adamo cantando “mis manos en tu cintura” y yo cerré mis ojos y me sentí volar. Jamás me atreví a decirle nada. Yo había llevado bebidas y las chicas, comida. Era un asalto de aquella época y yo la recuerdo como el día de mi primer amor aunque ella no lo supo nunca. Baile todo el tema con las manos transpiradas y colorado como un tomate.

Después vino el tiempo del caradura que se animaba a todo. Jamás olvidaré la piel cetrina de Alicia y sus ojos de miel que parecían convertirla en siciliana. Con ella cantamos y bailamos a un Leonardo Favio que decía “ding, dong, son las  cosas del amor, yo subía y ella bajaba/ la miré y me miró”.

O Laura, la hermosura de su mirada de  cielo con la que me quise casar. Fui capaz de viajar todos los fines de semana a Buenos Aires donde se había mudado. Iba en tren barato de bolsillos flacos de estudiante y sufrí como un loco cuando ella se casó con alguien menos soñador pero con una mejor posición económica que le dio muchas seguridades y tres hijos. Nuestro tema era Mamy Blue en la penumbra de los boliches. O Sandro, hablando de penumbras.

A todas les escribí poemas. O textos cargados de sentimientos. Está claro que las palabras, siempre fueron mi forma preferida de comunicarme, de expresar lo que siento y pienso.

Me volvió loco la Mirta que cantaba a Vinicius y con su afrolook y pantalones naranjas superajustados me cantaba al oído que “tus brazos precisan los míos y los míos, precisan los tuyos”. No pudo ser.

En los 70, la universidad combativa y las marchas callejeras me empujaron a los brazos de Celina. Era una partisana de apellido italiano y orgullo cordobés. Hincha de Agustín Tosco y los camperones verdes de la militancia. La dictadura acechaba, había que tomar decisiones para sobrevivir y  huimos hacia Buenos Aires. Previamente nos casamos. Seguramente demasiado rápido. Éramos muy duros para la política pero demasiado blandos para la convivencia. Hoy miro a aquel Alfredo y lo veo con una inocencia y una falta de experiencia terrible. Pero empecé a ganarme la vida muy de abajo, en la revista Goles, mientras dormíamos con un colchón en el piso en un departamento de Floresta que casi no tenía muebles. Pero había música de Tejada Gómez y Silvio Rodriguez.

Después viví tiempos de separado más zarpado y fui picoteando por distintas flores. La calle Corrientes me deslumbraba y tuve mucho de ese amor fugaz del toco y me voy que es amor pero no tanto. Esos son amores de madrugadas y calenturas pero no un amor de todo el día. Son esos ásperos entreveros de sábanas a los que suele cantarle Joaquín Sabina que hoy cumple 67 años.

Con Silvana, la psicoanalista de Lugano, me casé y viví durante 24 años. Entramos a la fiesta con Sting que cantaba “Si la amas, déjala ir”. Apenas la ví en un recital, supe que iba a ser mi futura segunda ex esposa. Es una gran  madre de Diego y nadie vive tanto tiempo con alguien si no hay una potente llama prendida.

Finalmente, todo llega. Hoy Cecilia, es la colorada que me puede. Un arroyito salvaje que me enseñó a disfrutar de muchas cosas que yo ignoraba. Todos los días nos levantamos con la alegría de estar juntos y de construir la mejor pareja que podamos. Nos avanzamos bailando con Los Amados y riendo como chicos de nuestras picardías. Ella me dijo goloso porque yo le pedí un beso demasiado pronto.

A esta altura creo que cada amor tuvo su identidad. Cada amor fue un espejo de mis momentos, mis sueños, mis fracasos y mis éxitos. Yo ya no soy el mismo que fue feliz con aquellas otras mujeres. Ni el que dejó de serlo y se fue en busca de otros susurros. Tal vez no cambié el fondo de mi mirada ni mi ADN de la vida. Pero fui modificando las formas de aproximarse a la vida y al amor. Uno cree que sabe pero no sabe bien que es el amor. Sospecha. Siente cosas en el cuerpo y aproximaciones en las ganas.

Hoy creo que lo que más se parece a lo que siento lo escribió, cuando no, Daniel Salzano para Jairo.

Se llama “Los enamorados” y dice que  se miran de frente,
caminan despacio, se besan de lado,
se tocan el pelo,
se cuentan los dedos,
se besan las manos.
Los enamorados…
Inventan proezas,
desatan pasiones,
murmuran promesas,
adoran la vida,
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Los enamorados…

Los enamorados,
son cuerpos sagrados,
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no me dejes, teneme apretado
decime amor mio, decilo de nuevo,
te quiero te quiero, que el mundo se acabe y empiece de nuevo.
Los enamorados, se miran de frente,
caminan despacio, se besan de lado,
ocupan el mundo, se prestan el alma,
los enamorados…
evitan las luces, dominan la noche,
abarcan estrellas, señalan planetas,
estiran las manos …. y
al final estallan, se apuntan,
se juegan, se afloran,
se abejan, se abren,
se cierran se bailan,
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se miman, se doblan, se triplan,
se llaman, se citan,
se loban, se lunan,
se celan se adoran,
los enamorados…

Brindo por todos los enamorados y les deseo que ese amor no se termine nunca. Brinde por eso este domingo. Es el día del amor.
Extrañamente en este país no recordamos a los argentinos importantes el día de su nacimiento. En general nos ocupamos de ellos el día de su muerte. Me gustaría romper esa incomprensible costumbre y hacerle un humilde homenaje a quien creo es uno de los compatriotas más extraordinarios de todos los tiempos. Y uno de los que más polémica despierta también.

Un día como hoy pero de hace 205 años nació Domingo Faustino Sarmiento.

Fue un escritor exquisito, ailment un periodista indomable, prescription un militar que se la bancaba,  un político con el coraje bien puesto y eso le permitió ser senador, gobernador de San Juan y Presidente de la Nación. Pero Sarmiento, por sobre todas las cosas fue un maestro.

A Cristina y sus fanáticos no le gustaba recordarlo ¿Eran tan omnipotentes, autoritarios y caraduras que querían borrar de la historia a Sarmiento? Lo castigaron hasta con los dibujitos y los dibujados de Paka Paka, ¿Se acuerda? El simplismo frívolamente ideologizado de los K, produce vergüenza ajena. “Sarmiento era de derecha”, dijo en su momento el pensador camporista Juan Cabandié. Menos mal que perdieron las elecciones. De lo contrario en cualquier momento hubieran metido en el Congreso la declaración de interés público y sujeto a expropiación de la calle Sarmiento para rebautizarla Néstor Kirchner. El ex presidente si era de izquierda y no como Sarmiento, diría Cristina o Teresa Parodi.

Por eso le pido que pase y vea esta película. Es apta para todo público y no intenta bajar línea de ningún dogma. Habla de valores universales.

Es que Sarmiento es el gran maestro de la patria. Maestro de los maestros, como se dice cotidianamente. José Clemente, su padre fue peón de campo y arriero y combatió en las guerras por la independencia junto a Belgrano y San Martín.

El talento e inteligencia de Domingo Faustino Sarmiento empujaron la movilidad social ascendente. La prueba es que nació en el Carrascal, un barrio pobre de San Juan, llegó a ser presidente de la Nación y murió a los 77 años tan pobre como había nacido.

Es la gran figura polémica de nuestra historia. Se puede hablar horas de sus grandezas y de sus miserias. No nos alcanzaría todo un año. Solo su obra escrita tiene 52 tomos y más de 15 mil páginas. Se puede decir que fue cascarrabias, mujeriego y que tuvo actitudes francamente discriminadoras sobre todo con los indios y los gauchos.

Pero hoy debo rescatar lo mejor de su luz de educador. Un poema dice que “sembró escuelas como soles a lo largo de la patria”. Su dimensión de estadista lo llevó a fundar 800 escuelas en un país que según el primer censo que él también ordenó padecía un drama: 7 de cada 10 argentinos eran analfabetos. En 1871, la población de nuestro país era de 1.836.000 personas entre las que se encontraban 194 ingenieros y 1.047 curanderos, por ejemplo. En ese país de la injusticia y la oscuridad, Sarmiento fue el motor de la educación como igualador social y como principal instrumento del desarrollo.

Eso no se lo vamos a terminar de agradecer nunca. Fue el mejor combatiente contra la ignorancia y eso solo lo coloca como uno de los principales impulsores de la democracia y de los derechos de los más pobres. Decretó la ley de enseñanza primaria obligatoria. ¿Se imaginan la aceleración del progreso que eso significó? Cuando asumió había 30 mil y cuando dejó la presidencia ya eran 100 mil los chicos que concurrían a la escuela. Es que eran leyes revolucionarias. Cambiaban la estructura de la sociedad y la hacían más justa y progresista.

Le recuerdo solo algunos de los conceptos y valores que Sarmiento instaló para siempre en el inconsciente colectivo de los argentinos:” todos los problemas son problemas de educación.

Las escuelas son la base de la civilización.” Faltaban 30 años para el 1900 y él ya decía que “se puede juzgar el grado de civilización de un pueblo por la posición social de la mujer”. O que “el buen salario, la comida abundante, el buen vestir y la libertad educan a un adulto como la escuela a un niño”. Fue un verdadero visionario, un genio en su capacidad de enseñanza. Su concepto de educación para el desarrollo se adelantó un siglo. Gran parte de sus construcciones teóricas se siguen utilizando en la actualidad.

No quiso que el saber fuera un privilegio de pocos. Propuso que toda la República fuera una escuela. Apostó al progreso científico, a las comunicaciones. El correo y el ferrocarril en ese entonces eran catalizadores de las mejores ideas y soluciones concretas. Fue un férreo defensor de las libertades civiles y un opositor feroz a los dictadores. “Bárbaros, las ideas no se matan”, dejó grabado por los siglos de los siglos.

En primer discurso presidencial dijo algo que todavía hoy tiene una vigencia impresionante y que es la síntesis más perfecta de lo que debería ser la política: “el gobierno está para distribuir la mayor porción posible de felicidad sobre el mayor número posible de ciudadanos”. ¿Qué me cuenta? Ojalá fuera el objetivo que guíe a todos nuestros gobernantes. Paula Albarracín, su madre, le quiso poner Domingo pero no pudo. Por eso en su partida de nacimiento figura como Faustino Valentín Quiroga Sarmiento. A los 4 años ya leía de corrido y a los 15 ya era maestro, su principal condición que no abandonó jamás. Hasta en la cárcel mientras fue preso político se dedicó a enseñar a sus compañeros de celda.

Y luego se convirtió en un monumento vivo a los docentes y no paró nunca de construir bibliotecas populares. El filósofo Tomas Abraham lo definió como el hombre más grande que dio esta tierra. Su himno que es el himno que nos ilumina, reclama honor y gratitud para él y lo bautiza como corresponde: Domingo Faustino Sarmiento, Padre del Aula. Maestro inmortal y está todo dicho. Nació un día como hoy. Vale la pena recordarlo.
Extrañamente en este país no recordamos a los argentinos importantes el día de su nacimiento. En general nos ocupamos de ellos el día de su muerte. Me gustaría romper esa incomprensible costumbre y hacerle un humilde homenaje a quien creo es uno de los compatriotas más extraordinarios de todos los tiempos. Y uno de los que más polémica despierta también.

Un día como hoy pero de hace 205 años nació Domingo Faustino Sarmiento.

Fue un escritor exquisito, see un periodista indomable, un militar que se la bancaba,  un político con el coraje bien puesto y eso le permitió ser senador, gobernador de San Juan y Presidente de la Nación. Pero Sarmiento, por sobre todas las cosas fue un maestro.

A Cristina y sus fanáticos no le gustaba recordarlo ¿Eran tan omnipotentes, autoritarios y caraduras que querían borrar de la historia a Sarmiento? Lo castigaron hasta con los dibujitos y los dibujados de Paka Paka, ¿Se acuerda? El simplismo frívolamente ideologizado de los K, produce vergüenza ajena. “Sarmiento era de derecha”, dijo en su momento el pensador camporista Juan Cabandié. Menos mal que perdieron las elecciones. De lo contrario en cualquier momento hubieran metido en el Congreso la declaración de interés público y sujeto a expropiación de la calle Sarmiento para rebautizarla Néstor Kirchner. El ex presidente si era de izquierda y no como Sarmiento, diría Cristina o Teresa Parodi.

Por eso le pido que pase y vea esta película. Es apta para todo público y no intenta bajar línea de ningún dogma. Habla de valores universales.

Es que Sarmiento es el gran maestro de la patria. Maestro de los maestros, como se dice cotidianamente. José Clemente, su padre fue peón de campo y arriero y combatió en las guerras por la independencia junto a Belgrano y San Martín.

El talento e inteligencia de Domingo Faustino Sarmiento empujaron la movilidad social ascendente. La prueba es que nació en el Carrascal, un barrio pobre de San Juan, llegó a ser presidente de la Nación y murió a los 77 años tan pobre como había nacido.

Es la gran figura polémica de nuestra historia. Se puede hablar horas de sus grandezas y de sus miserias. No nos alcanzaría todo un año. Solo su obra escrita tiene 52 tomos y más de 15 mil páginas. Se puede decir que fue cascarrabias, mujeriego y que tuvo actitudes francamente discriminadoras sobre todo con los indios y los gauchos.

Pero hoy debo rescatar lo mejor de su luz de educador. Un poema dice que “sembró escuelas como soles a lo largo de la patria”. Su dimensión de estadista lo llevó a fundar 800 escuelas en un país que según el primer censo que él también ordenó padecía un drama: 7 de cada 10 argentinos eran analfabetos. En 1871, la población de nuestro país era de 1.836.000 personas entre las que se encontraban 194 ingenieros y 1.047 curanderos, por ejemplo. En ese país de la injusticia y la oscuridad, Sarmiento fue el motor de la educación como igualador social y como principal instrumento del desarrollo.

Eso no se lo vamos a terminar de agradecer nunca. Fue el mejor combatiente contra la ignorancia y eso solo lo coloca como uno de los principales impulsores de la democracia y de los derechos de los más pobres. Decretó la ley de enseñanza primaria obligatoria. ¿Se imaginan la aceleración del progreso que eso significó? Cuando asumió había 30 mil y cuando dejó la presidencia ya eran 100 mil los chicos que concurrían a la escuela. Es que eran leyes revolucionarias. Cambiaban la estructura de la sociedad y la hacían más justa y progresista.

Le recuerdo solo algunos de los conceptos y valores que Sarmiento instaló para siempre en el inconsciente colectivo de los argentinos:” todos los problemas son problemas de educación.

Las escuelas son la base de la civilización.” Faltaban 30 años para el 1900 y él ya decía que “se puede juzgar el grado de civilización de un pueblo por la posición social de la mujer”. O que “el buen salario, la comida abundante, el buen vestir y la libertad educan a un adulto como la escuela a un niño”. Fue un verdadero visionario, un genio en su capacidad de enseñanza. Su concepto de educación para el desarrollo se adelantó un siglo. Gran parte de sus construcciones teóricas se siguen utilizando en la actualidad.

No quiso que el saber fuera un privilegio de pocos. Propuso que toda la República fuera una escuela. Apostó al progreso científico, a las comunicaciones. El correo y el ferrocarril en ese entonces eran catalizadores de las mejores ideas y soluciones concretas. Fue un férreo defensor de las libertades civiles y un opositor feroz a los dictadores. “Bárbaros, las ideas no se matan”, dejó grabado por los siglos de los siglos.

En primer discurso presidencial dijo algo que todavía hoy tiene una vigencia impresionante y que es la síntesis más perfecta de lo que debería ser la política: “el gobierno está para distribuir la mayor porción posible de felicidad sobre el mayor número posible de ciudadanos”. ¿Qué me cuenta? Ojalá fuera el objetivo que guíe a todos nuestros gobernantes. Paula Albarracín, su madre, le quiso poner Domingo pero no pudo. Por eso en su partida de nacimiento figura como Faustino Valentín Quiroga Sarmiento. A los 4 años ya leía de corrido y a los 15 ya era maestro, su principal condición que no abandonó jamás. Hasta en la cárcel mientras fue preso político se dedicó a enseñar a sus compañeros de celda.

Y luego se convirtió en un monumento vivo a los docentes y no paró nunca de construir bibliotecas populares. El filósofo Tomas Abraham lo definió como el hombre más grande que dio esta tierra. Su himno que es el himno que nos ilumina, reclama honor y gratitud para él y lo bautiza como corresponde: Domingo Faustino Sarmiento, Padre del Aula. Maestro inmortal y está todo dicho. Nació un día como hoy. Vale la pena recordarlo.
Rodolfo Páez, try más conocido como Fito, es un exitoso artista rosarino que supo admirar al Che Guevara y sentir asco por  la mitad de los porteños. Aunque no lo dijo, por carácter transitivo se supone que ahora también siente asco por más de la mitad de los argentinos que votaron al presidente que le produjo esa sensación de repugnancia.

Poco antes de las elecciones bajó el poster del Che y colgó el de Aníbal Fernández para quien hizo un concierto privado en su casa. Tomaron vino del bueno como amigos de toda la vida. La empleada doméstica que servía tenía guantes blancos. Y tanto Aníbal como Martin Sabbatella, su compañero de fórmula, estuvieron con sus esposas y corearon las canciones más emblemáticas.

Ahora Aníbal se dejó la barba y aunque sea muy canosa es lo único que tiene del Che: la barba.

Que Fito se haya sumado a la campaña de uno de los dirigentes con mayor imagen negativa es curioso. Es el que dijo que había solo una sensación de inseguridad y que en Alemania había más pobres que en Argentina. El que pidió que se metieran la marcha peronista donde usted ya sabe. Y sobre todo fue en plena ofensiva de la Iglesia Católica contra el jefe de gabinete al que por lo bajo describen como el diablo de la droga. Los resultados fueron peor de lo esperado. Fito no les dio suerte a los muchachos que perdieron en la provincia en una de las derrotas más importantes de la historia del peronismo que los llevó a perder incluso en sus distritos, donde más los conocen. Aníbal mordió el polvo de la derrota en Quilmes y Sabbatella en Morón.

La doctora Elisa Carrió también responsabilizó al quilmeño de ser una suerte del patron del mal de los narcos. Y hasta su propio compañero de militancia kirchnerista y ex intendente de Quilmes, Francisco “El Barba” Gutierrez se sumó al deporte de pegar a Anibal con la venta de estupefacientes. Y que Fito no me venga a decir que el Barba es de derecha y también le produce asco.

Hablo de Fito porque fue el principal convocante de un acto del cristinismo que se hizo en Parque Saavedra ante una multitud de militantes, sobre todo de La Cámpora.

Fue un hecho político legítimo porque cada uno tiene derecho apoyar y criticar  a quien quiera. En este caso los besos fueron para Cristina y los palos para Macri. Hasta ahí,“ tudo legal”, como dirían los brasileños. Sobre todo porque esta vez, por lo menos esta vez, el resto de los argentinos no pusimos un peso. Antes hacían este tipo de manifestaciones pero bancados con el dinero del estado, es decir se hacían los clasistas y combativos pero con nuestro bolsillo.

Los artistas más cristinistas estuvieron eufóricos. Pablo Echarri y su esposa Nancy Duplaa, el ex menemista Gerardo Romano, Luisa Kuliok, Victoria Onetto, Mercedes Morán, Gastón Pauls, Cecilia Roth, la ex pareja de Fito, que caracterizó al gobierno como una derecha rara, y hasta Teresa Parodi que fue cómplice de persecución y listas negras en la cultura y que diez días antes de irse nombró a 50 ñoquis en el ministerio para que lo paguemos entre todos. El problema es que en ese recital, además hubo un stand que parodiaba un juego de la computadora que instaba a tirarle proyectiles a cubos que tenían las fotografías de algunos personajes odiados por esta “izquierda papanata”, como diría Andrés Calamaro. Son los soldados de una Cristina que “dividió al país”, como dijo Joaquín Sabina.

En ese escrache con incitación a la violencia participaron hasta los chicos de algunas familias que fueron a expresar su bronca por haber perdido las elecciones. Había que ver a pibes tirando pelotazos a las fotos del presidente Macri, electo por el pueblo hace 40 días hábiles. Al mismo flamante jefe de estado que ganó en Capital, Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Jujuy entre otros lugares. Los proyectiles para voltear muñecos, como si fuera una kermese del autoritarismo, eran también para Patricia Bullrich, María Eugenia Vidal la argentina como mayor imagen positiva, Hernán Lombardi, Alfonso Prat Gay, entre otros, todos de probadas fe democrática y sin una sola acusación de corrupción. También hubo proyectiles para Héctor Magnetto, CEO del grupo Clarín al que recurren desesperadamente la inmensa mayoría de esos artistas insurreccionales cuando necesitan promocionar sus espectáculos. Es lastimoso ver como se arrastran por un minuto de aire en TN o Mitre o unos centímetros en Clarin los mismos que decían que esos medios estaban manchados en sangre y que gritaban “devuelvan los nietos” a los trabajadores del grupo en referencia a una mentira, según lo determinó la justicia que sostuvieron Cristina y Estela Carlotto y que jamás los llevó a pedir disculpas a nadie por semejante nivel de estigmatización.

Una forma tradicional de saber si algo está bien y es moralmente aceptable, es colocarse en el lugar del otro. ¿Se imaginan a artistas e intelectuales macristas, que los hay, convocando a tirarle proyectiles a unos muñecos con la foto de Cristina, Máximo, Lázaro Báez, Ricardo Jaime, Sergio Schocklender, Hugo Curto, Gildo Insfran, Fito Páez y Pablo Echarri? Denunciarían hasta en la luna que se trata de un hecho fascista y multiplicador del odio. Y tendrían razón. La cobardía es la degradación del ser humano. ¿Se imaginan lo que diría el CELS  absolutamente cooptado por el doble agente Horacio Verbitsky?

Clarín pone la otra mejilla. Y todos los días entrevista y elogia a un artista kirchnerista en sus páginas. Gesto democrático que muchas veces se le vuelve en contra. Igual que Macri que a través de los medios de comunicación en manos del estado dejó trabajando en radio nacional, por ejemplo, a periodistas militantes que sin embargo, ante la mano tendida, ofrecen su puño cerrado.

Son los mismos que llamaron a juzgar periodistas en plaza pública como hacían los seguidores de Mussollini y a escupir retratos de colegas que no se arrodillaron ni ante el látigo autoritario ni ante la chequera corrupta del kirchnerismo.

Los cristinistas más fanáticos quieren profundizar la fractura social expuesta. Disfrutan y se hacen fuerte en la grieta mientas este gobierno se esfuerza en cerrarla. Tal vez el gobierno sea también, igual que Clarín, un poco ingenuo. Para dialogar y construir puentes de acercamiento, igual que el tango, se necesitan dos. Si uno no quiere, dos no pueden. El camino es claro. Para los que acepten esa idea tan “reaccionaria” (entre comillas) como la de disentir con respeto y sin odios, la mano debe estar siempre tendida. Pero para los beligerantes que solo quieren tirar piedras, escupitajos o proyectiles la mejor solución es ignorarlos. Por suerte son una minoría dogmática, minoría intensa pero minoría al fin. Matarlos con la indiferencia los va a convertir en consumidores de su propio veneno. Como dijo Calamaro: “Son los que nos quieren mostrar una presunta superioridad moral desde la izquierda de un río que huele a podrido”. Nauseabundo  de corrupción y autoritarismo, agregó yo.

Si alguien cuelga el poster de Aníbal Fernández en su casa está todo dicho. Está cegado por la ideología del odio. Y es capaz de creer que los delincuentes son los mejores hombres. Y eso es imperdonable.

Fito y compañía, ¿Quien dijo que todo está perdido?… yo vengo a ofrecer mi papelón.
Rodolfo Páez, sale más conocido como Fito, doctor es un exitoso artista rosarino que supo admirar al Che Guevara y sentir asco por  la mitad de los porteños. Aunque no lo dijo, salve por carácter transitivo se supone que ahora también siente asco por más de la mitad de los argentinos que votaron al presidente que le produjo esa sensación de repugnancia.

Poco antes de las elecciones bajó el poster del Che y colgó el de Aníbal Fernández para quien hizo un concierto privado en su casa. Tomaron vino del bueno como amigos de toda la vida. La empleada doméstica que servía tenía guantes blancos. Y tanto Aníbal como Martin Sabbatella, su compañero de fórmula, estuvieron con sus esposas y corearon las canciones más emblemáticas.

Ahora Aníbal se dejó la barba y aunque sea muy canosa es lo único que tiene del Che: la barba.

Que Fito se haya sumado a la campaña de uno de los dirigentes con mayor imagen negativa es curioso. Es el que dijo que había solo una sensación de inseguridad y que en Alemania había más pobres que en Argentina. El que pidió que se metieran la marcha peronista donde usted ya sabe. Y sobre todo fue en plena ofensiva de la Iglesia Católica contra el jefe de gabinete al que por lo bajo describen como el diablo de la droga. Los resultados fueron peor de lo esperado. Fito no les dio suerte a los muchachos que perdieron en la provincia en una de las derrotas más importantes de la historia del peronismo que los llevó a perder incluso en sus distritos, donde más los conocen. Aníbal mordió el polvo de la derrota en Quilmes y Sabbatella en Morón.

La doctora Elisa Carrió también responsabilizó al quilmeño de ser una suerte del patron del mal de los narcos. Y hasta su propio compañero de militancia kirchnerista y ex intendente de Quilmes, Francisco “El Barba” Gutierrez se sumó al deporte de pegar a Anibal con la venta de estupefacientes. Y que Fito no me venga a decir que el Barba es de derecha y también le produce asco.

Hablo de Fito porque fue el principal convocante de un acto del cristinismo que se hizo en Parque Saavedra ante una multitud de militantes, sobre todo de La Cámpora.

Fue un hecho político legítimo porque cada uno tiene derecho apoyar y criticar  a quien quiera. En este caso los besos fueron para Cristina y los palos para Macri. Hasta ahí,“ tudo legal”, como dirían los brasileños. Sobre todo porque esta vez, por lo menos esta vez, el resto de los argentinos no pusimos un peso. Antes hacían este tipo de manifestaciones pero bancados con el dinero del estado, es decir se hacían los clasistas y combativos pero con nuestro bolsillo.

Los artistas más cristinistas estuvieron eufóricos. Pablo Echarri y su esposa Nancy Duplaa, el ex menemista Gerardo Romano, Luisa Kuliok, Victoria Onetto, Mercedes Morán, Gastón Pauls, Cecilia Roth, la ex pareja de Fito, que caracterizó al gobierno como una derecha rara, y hasta Teresa Parodi que fue cómplice de persecución y listas negras en la cultura y que diez días antes de irse nombró a 50 ñoquis en el ministerio para que lo paguemos entre todos. El problema es que en ese recital, además hubo un stand que parodiaba un juego de la computadora que instaba a tirarle proyectiles a cubos que tenían las fotografías de algunos personajes odiados por esta “izquierda papanata”, como diría Andrés Calamaro. Son los soldados de una Cristina que “dividió al país”, como dijo Joaquín Sabina.

En ese escrache con incitación a la violencia participaron hasta los chicos de algunas familias que fueron a expresar su bronca por haber perdido las elecciones. Había que ver a pibes tirando pelotazos a las fotos del presidente Macri, electo por el pueblo hace 40 días hábiles. Al mismo flamante jefe de estado que ganó en Capital, Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Jujuy entre otros lugares. Los proyectiles para voltear muñecos, como si fuera una kermese del autoritarismo, eran también para Patricia Bullrich, María Eugenia Vidal la argentina como mayor imagen positiva, Hernán Lombardi, Alfonso Prat Gay, entre otros, todos de probadas fe democrática y sin una sola acusación de corrupción. También hubo proyectiles para Héctor Magnetto, CEO del grupo Clarín al que recurren desesperadamente la inmensa mayoría de esos artistas insurreccionales cuando necesitan promocionar sus espectáculos. Es lastimoso ver como se arrastran por un minuto de aire en TN o Mitre o unos centímetros en Clarin los mismos que decían que esos medios estaban manchados en sangre y que gritaban “devuelvan los nietos” a los trabajadores del grupo en referencia a una mentira, según lo determinó la justicia que sostuvieron Cristina y Estela Carlotto y que jamás los llevó a pedir disculpas a nadie por semejante nivel de estigmatización.

Una forma tradicional de saber si algo está bien y es moralmente aceptable, es colocarse en el lugar del otro. ¿Se imaginan a artistas e intelectuales macristas, que los hay, convocando a tirarle proyectiles a unos muñecos con la foto de Cristina, Máximo, Lázaro Báez, Ricardo Jaime, Sergio Schocklender, Hugo Curto, Gildo Insfran, Fito Páez y Pablo Echarri? Denunciarían hasta en la luna que se trata de un hecho fascista y multiplicador del odio. Y tendrían razón. La cobardía es la degradación del ser humano. ¿Se imaginan lo que diría el CELS  absolutamente cooptado por el doble agente Horacio Verbitsky?

Clarín pone la otra mejilla. Y todos los días entrevista y elogia a un artista kirchnerista en sus páginas. Gesto democrático que muchas veces se le vuelve en contra. Igual que Macri que a través de los medios de comunicación en manos del estado dejó trabajando en radio nacional, por ejemplo, a periodistas militantes que sin embargo, ante la mano tendida, ofrecen su puño cerrado.

Son los mismos que llamaron a juzgar periodistas en plaza pública como hacían los seguidores de Mussollini y a escupir retratos de colegas que no se arrodillaron ni ante el látigo autoritario ni ante la chequera corrupta del kirchnerismo.

Los cristinistas más fanáticos quieren profundizar la fractura social expuesta. Disfrutan y se hacen fuerte en la grieta mientas este gobierno se esfuerza en cerrarla. Tal vez el gobierno sea también, igual que Clarín, un poco ingenuo. Para dialogar y construir puentes de acercamiento, igual que el tango, se necesitan dos. Si uno no quiere, dos no pueden. El camino es claro. Para los que acepten esa idea tan “reaccionaria” (entre comillas) como la de disentir con respeto y sin odios, la mano debe estar siempre tendida. Pero para los beligerantes que solo quieren tirar piedras, escupitajos o proyectiles la mejor solución es ignorarlos. Por suerte son una minoría dogmática, minoría intensa pero minoría al fin. Matarlos con la indiferencia los va a convertir en consumidores de su propio veneno. Como dijo Calamaro: “Son los que nos quieren mostrar una presunta superioridad moral desde la izquierda de un río que huele a podrido”. Nauseabundo  de corrupción y autoritarismo, agregó yo.

Si alguien cuelga el poster de Aníbal Fernández en su casa está todo dicho. Está cegado por la ideología del odio. Y es capaz de creer que los delincuentes son los mejores hombres. Y eso es imperdonable.

Fito y compañía, ¿Quien dijo que todo está perdido?… yo vengo a ofrecer mi papelón.
Lo que está pasando en el hospital Posadas no tiene nada que ver con la verdadera política. Es la degradación de la condición humana, discount es la prostitución de la militancia que tiene que tener siempre el objetivo solidario y ético de ayudar a transformar la sociedad para hacerla más justa e igualitaria.

Le cuento los datos básicos para que sepa de qué estoy hablando. El flamante director de ese gigantesco centro médico, check el doctor Alberto Díaz Legaspe hizo varias denuncias gravísimas que hacen sospechar que un grupo de ñoquis de la agrupación de Martin Sabbatella y de la barra brava de Deportivo Morón  están haciendo distinto tipo de sabotajes y amenazas porque temen ser despedidos.

El más grave, ed el más espectacular desde el punto de vista de la imagen, es ver esa silla de ruedas incrustada en un resonador magnético. Ese aparato sofisticado de alta complejidad es el único que existe en toda esa zona Oeste del conurbano. Dicen que le tiraron la esa silla metálica para que el poderoso imán la tragara y se destruyera algo tan útil y tan escaso. El que hizo eso, le pido disculpas, es un energúmeno hijo de puta que merece la cárcel. En ese lugar se hacen alrededor de 30 estudios por día y ahora hubo que suspenderlos hasta que arreglen el aparato. Dicen que repararlo va a costar la friolera de 45 mil dólares. El que hizo eso no puede ser definido como militante. Porque esa bajeza inmunda no perjudica a Macri ni a María Eugenia Vidal. Eso es un atentado contra el pueblo trabajador y los sectores más débiles y necesitados de la sociedad. Ellos que se llenan boca hablando a favor de los pobres y en contra de las corporaciones económicas deberían saber que ese sabotaje perjudica a los más humildes. Por eso quiero creer que no fue un militante de la izquierda pituca o papanata como dice Andres Calamaro. Quiero creer que es uno de los violentos lúmpenes barrasbravas que hicieron entrar como fuerza de choque en la última etapa del cristinismo. Esos salvajes no entienden de hombre nuevo ni de socialismo. Son patoteros de profesión y resuelven los conflictos a los palazos, a las trompadas o a los tiros. De hecho tiraron unos panfletos y  hay unas pintadas en las cercanías del hospital que son amenazantes, terribles y autoincriminatorias: “Que te quede claro, detrás de un trabajador hay una familia. Dejar a un trabajador en la calle es igual a destruir un hogar. Si te metés con mi familia, yo me meto con la tuya. Ojo por ojo”. Esa amenaza del ojo por ojo es típica del autoritarismo fachistoide. La venganza violenta, la presunta justicia por mano propia. Ojo por ojo y al final nos quedamos todos ciegos. Porque ese tipo de atentados violentos se sabe cómo empiezan pero no como terminan.

Pero esa brutalidad y salvajismo no fue todo. Hubo muchas cosas más que hicieron estos tipos que tienen aterrorizados a los médicos, enfermeros y pacientes que hacen su trabajo con abnegación. Un día hicieron dejar de funcionar en forma simultánea los 25 ascensores que tiene el hospital. Se robaron las plaquetas que controlan el sistema. No fue un accidente. Fue un incidente. Otro día, los muy criminales, quemaron todas las heladeras con una sobrecarga de energía. Tuvieron que salir corriendo en emergencia para llevar las vacunas a otros lados para que no perdieran la cadena de frío. Son vacunas carísimas, escasas y que salvan vidas de los más pobres de los pobres. Los ricos como Cristina Fernández, Lázaro Báez, Víctor Hugo Morales o Fito Páez no se atienden ahí.

El gobierno nacional de Mauricio Macri resolvió hacer una denuncia penal para terminar con esos delincuentes en la cárcel. Los sospechados, los dueños del hospital en la gestión anterior dicen que ellos también van a hacer una denuncia penal por las graves difamaciones. Dice Martin Sabbatella que todo es “una burda mentira para justificar los despidos y seguir poniendo al estado al servicio de las corporaciones”.

Es la justicia y la investigación policial la que tendrá la última palabra. Pero desde la política hay que hacer un esfuerzo para no fagocitarse al adversario. El canibalismo que bebe odio y come enemigos nos lleva al peor de los mundos. Los cristinistas lejos del poder y la caja están brotados. Su fanatismo en lugar de calmarse se multiplicó y ahora ven feroces derechistas y dictadores donde hay funcionarios elegidos hace apenas 40 días hábiles por el 52% de  los argentinos. Y encima, son los mismos que ganaron las elecciones nacionales y en la provincia de Buenos Aires, en Morón (la cuna del sabbatellismo) y en Capital, entre otros distritos.

Son los perdedores seriales, los sin votos los que se comportan de manera más autoritaria y agresiva. Cristina les dijo a los opositores que si no estaban de acuerdo, tenían que formar un partido y ganar las elecciones. Y eso es lo que hizo la sociedad. Armó una coalición como Cambiemos y ganó las elecciones. Hay que saber perder y volver al llano. Hay que militar con el esfuerzo y no con el dinero del estado. Hay un hartazgo social sobre muchos dirigentes que hablan de democracia y patria pero que admiran a Hugo Chávez y no se bancan la alternancia ni la división de poderes que es la base de toda república.

No se puede llenar de ñoquis al estado para que el pueblo les subsidie la militancia. Ese dinero hay que utilizarlo para lograr la pobreza cero. No se puede convertirse desde el estado en un topo saboteador que solo quiere poner palos en la rueda y que todo estalle por los aires. Sueñan con Macri huyendo con el helicóptero y trabajan para eso. Ese sueño K es la pesadilla del resto del país.

Fueron intolerantes en el ejercicio del poder y hubo que poner el pecho ante tanto atropello y patoterismo de estado. Pero ahora, desde el llano quieren seguir teniendo los mismos privilegios y enseñarnos que es lo que tenemos que pensar. Eso se terminó en la Argentina. No hay más lugar para los golpistas ni para los corruptos. No hay más lugar para los violentos ni los extorsionadores.

Ojalá la justicia se ponga las pilas y pueda identificar a los autores de estos crímenes de lesa insensibilidad. Ojalá pronto sepamos quieren fueron los autores intelectuales y materiales de semejante irracionalidad. Juicio, castigo y condena para los que para defender sus curros ponen en peligro la vida de los pacientes.

Destruir el hospital Posadas es atentar contra la salud del pueblo pobre. Y nuestro himno lo dice claramente: al gran pueblo argentino, Salud.
Lo que está pasando en el hospital Posadas no tiene nada que ver con la verdadera política. Es la degradación de la condición humana, ask es la prostitución de la militancia que tiene que tener siempre el objetivo solidario y ético de ayudar a transformar la sociedad para hacerla más justa e igualitaria.

Le cuento los datos básicos para que sepa de qué estoy hablando. El flamante director de ese gigantesco centro médico, hospital el doctor Alberto Díaz Legaspe hizo varias denuncias gravísimas que hacen sospechar que un grupo de ñoquis de la agrupación de Martin Sabbatella y de la barra brava de Deportivo Morón  están haciendo distinto tipo de sabotajes y amenazas porque temen ser despedidos.

El más grave, el más espectacular desde el punto de vista de la imagen, es ver esa silla de ruedas incrustada en un resonador magnético. Ese aparato sofisticado de alta complejidad es el único que existe en toda esa zona Oeste del conurbano. Dicen que le tiraron la esa silla metálica para que el poderoso imán la tragara y se destruyera algo tan útil y tan escaso. El que hizo eso, le pido disculpas, es un energúmeno hijo de puta que merece la cárcel. En ese lugar se hacen alrededor de 30 estudios por día y ahora hubo que suspenderlos hasta que arreglen el aparato. Dicen que repararlo va a costar la friolera de 45 mil dólares. El que hizo eso no puede ser definido como militante. Porque esa bajeza inmunda no perjudica a Macri ni a María Eugenia Vidal. Eso es un atentado contra el pueblo trabajador y los sectores más débiles y necesitados de la sociedad. Ellos que se llenan boca hablando a favor de los pobres y en contra de las corporaciones económicas deberían saber que ese sabotaje perjudica a los más humildes. Por eso quiero creer que no fue un militante de la izquierda pituca o papanata como dice Andres Calamaro. Quiero creer que es uno de los violentos lúmpenes barrasbravas que hicieron entrar como fuerza de choque en la última etapa del cristinismo. Esos salvajes no entienden de hombre nuevo ni de socialismo. Son patoteros de profesión y resuelven los conflictos a los palazos, a las trompadas o a los tiros. De hecho tiraron unos panfletos y  hay unas pintadas en las cercanías del hospital que son amenazantes, terribles y autoincriminatorias: “Que te quede claro, detrás de un trabajador hay una familia. Dejar a un trabajador en la calle es igual a destruir un hogar. Si te metés con mi familia, yo me meto con la tuya. Ojo por ojo”. Esa amenaza del ojo por ojo es típica del autoritarismo fachistoide. La venganza violenta, la presunta justicia por mano propia. Ojo por ojo y al final nos quedamos todos ciegos. Porque ese tipo de atentados violentos se sabe cómo empiezan pero no como terminan.

Pero esa brutalidad y salvajismo no fue todo. Hubo muchas cosas más que hicieron estos tipos que tienen aterrorizados a los médicos, enfermeros y pacientes que hacen su trabajo con abnegación. Un día hicieron dejar de funcionar en forma simultánea los 25 ascensores que tiene el hospital. Se robaron las plaquetas que controlan el sistema. No fue un accidente. Fue un incidente. Otro día, los muy criminales, quemaron todas las heladeras con una sobrecarga de energía. Tuvieron que salir corriendo en emergencia para llevar las vacunas a otros lados para que no perdieran la cadena de frío. Son vacunas carísimas, escasas y que salvan vidas de los más pobres de los pobres. Los ricos como Cristina Fernández, Lázaro Báez, Víctor Hugo Morales o Fito Páez no se atienden ahí.

El gobierno nacional de Mauricio Macri resolvió hacer una denuncia penal para terminar con esos delincuentes en la cárcel. Los sospechados, los dueños del hospital en la gestión anterior dicen que ellos también van a hacer una denuncia penal por las graves difamaciones. Dice Martin Sabbatella que todo es “una burda mentira para justificar los despidos y seguir poniendo al estado al servicio de las corporaciones”.

Es la justicia y la investigación policial la que tendrá la última palabra. Pero desde la política hay que hacer un esfuerzo para no fagocitarse al adversario. El canibalismo que bebe odio y come enemigos nos lleva al peor de los mundos. Los cristinistas lejos del poder y la caja están brotados. Su fanatismo en lugar de calmarse se multiplicó y ahora ven feroces derechistas y dictadores donde hay funcionarios elegidos hace apenas 40 días hábiles por el 52% de  los argentinos. Y encima, son los mismos que ganaron las elecciones nacionales y en la provincia de Buenos Aires, en Morón (la cuna del sabbatellismo) y en Capital, entre otros distritos.

Son los perdedores seriales, los sin votos los que se comportan de manera más autoritaria y agresiva. Cristina les dijo a los opositores que si no estaban de acuerdo, tenían que formar un partido y ganar las elecciones. Y eso es lo que hizo la sociedad. Armó una coalición como Cambiemos y ganó las elecciones. Hay que saber perder y volver al llano. Hay que militar con el esfuerzo y no con el dinero del estado. Hay un hartazgo social sobre muchos dirigentes que hablan de democracia y patria pero que admiran a Hugo Chávez y no se bancan la alternancia ni la división de poderes que es la base de toda república.

No se puede llenar de ñoquis al estado para que el pueblo les subsidie la militancia. Ese dinero hay que utilizarlo para lograr la pobreza cero. No se puede convertirse desde el estado en un topo saboteador que solo quiere poner palos en la rueda y que todo estalle por los aires. Sueñan con Macri huyendo con el helicóptero y trabajan para eso. Ese sueño K es la pesadilla del resto del país.

Fueron intolerantes en el ejercicio del poder y hubo que poner el pecho ante tanto atropello y patoterismo de estado. Pero ahora, desde el llano quieren seguir teniendo los mismos privilegios y enseñarnos que es lo que tenemos que pensar. Eso se terminó en la Argentina. No hay más lugar para los golpistas ni para los corruptos. No hay más lugar para los violentos ni los extorsionadores.

Ojalá la justicia se ponga las pilas y pueda identificar a los autores de estos crímenes de lesa insensibilidad. Ojalá pronto sepamos quieren fueron los autores intelectuales y materiales de semejante irracionalidad. Juicio, castigo y condena para los que para defender sus curros ponen en peligro la vida de los pacientes.

Destruir el hospital Posadas es atentar contra la salud del pueblo pobre. Y nuestro himno lo dice claramente: al gran pueblo argentino, Salud.
Dentro de una hora, click en la plaza Lavalle, nurse un grupo de fiscales reclamará verdad y justicia por Alberto Nisman. Muchos de sus compañeros van a exigir de frente al palacio de los Tribunales que se investigue a fondo que es lo que realmente pasó y que no haya impunidad para nadie. También van a reclamar que se abra nuevamente la causa por la que perdió su vida. O por la que entregó su vida, sildenafil mejor dicho. Hay que tener el coraje bien puesto para denunciar a la presidenta de un país y su canciller de encubrir a los terroristas de estado que produjeron el atentado más grave de la historia argentina con la voladura de la AMIA. De hecho, hoy mismo Interpol informó que siguen vigentes las alertas rojas para 3 ex funcionarios de Irán acusados por el ataque a la mutual judía.

Esta columna es una forma de estar presente. Me gustaría estar en ese acto como un ciudadano más acompañando a los fiscales y a la familia. Pero debo hacer mi programa de radio. Por eso, ojalá estas palabras, sean interpretadas como una forma de decir “Alberto Nisman presente/ ahora y siempre”.

Las últimas novedades indican que un ex agente de inteligencia de la Aeronáutica declaró ante la justicia que “a Nisman lo mataron”. Carlos Alberto Rodríguez, conocido como “Moro” vive en España, se definió como amigo del fiscal muerto y ante la jueza Fabiana Palmaghini dijo con toda contundencia que se trata de un crimen. El fiscal general Germán Moldes dijo que vio muchas causas por suicidio en su larga carrera pero que todas se resolvían en 60 o 90 días.

Creo que los periodistas y la sociedad podemos hacer una humilde contribución y es no olvidar. Decir las verdades por más duras que sean.

Recordar por ejemplo que Cristina no tuvo ni siquiera el mínimo gesto humano de expresar sus condolencias a la familia del muerto. Todo lo contrario, la ex presidenta ordenó a su jauría mediática que destruyera la memoria y las denuncias del fiscal Alberto Nisman y que tapara con impunidad esa muerte.

Macri recibió en su propio hogar y con la calidez de su familia, a las hijas del muerto y juntos leyeron unas plegarias de paz y justicia que aportó el rabino Marcelo Polakoff. El actual presidente tomó varias medidas que apuntan a aclarar cómo ocurrieron los hechos y facilitar todo lo que los tribunales necesiten para llegar a la verdad.

Cristina y Macri. El día y la noche. El esclarecimiento y el ocultamiento. Dos actitudes absolutamente antagónicas. Asi reaccionaron ambos frente a esta muerte que conmovió a la Argentina y al mundo. Hoy se cumple un año de aquella marcha multitudinaria bajo la lluvia que fue un alarido de indignación.

Cristina enojada y confundida pasó con la misma vehemencia de asegurar que era un crimen a decir que se trataba de un suicidio. Sus soldados con subordinación y valor se metieron en la vida íntima del fiscal para llenarlo de barro y tratar de matarlo por segunda vez.

Macri, sereno junto a su esposa e hija, saludó con afecto a Iara de 16 años y a Kala de 9, las hijas de Nisman, les prometió hacer justicia con la memoria de su padre y dispuso tres medidas que van en esa dirección. Dejó caer el tenebroso pacto con Irán, autorizó a los espías para que puedan declarar todo lo que sepan, abrió todos los archivos con el mismo criterio y designó a Mario Cimadevilla al frente de una Unidad Especial de investigación del ataque a la AMIA que produjo 85 muertos. Muchos dicen que Alberto Nisman fue el muerto número 86 de aquel asesinato masivo cargados de odio racial.

Cristina fue acusada de lo peor por Nisman. De haber encubierto a  los iraníes sospechados de haber sido autores de aquel hecho de terrorismo de estado. La presidenta y su canciller, el traidor a su pueblo, Héctor Timerman, nunca pudieron explicar los motivos que tuvieron para impulsar semejante claudicación. Algunos dicen que fue un tema comercial, otros que tiene que ver con las necesidades nucleares de Irán y las relaciones carnales de los Kirchner con Hugo Chávez. Pero nada alcanza para explicar un viraje semejante.

Para Sara Garfunkel, la madre del fiscal no hay dudas sobre lo que pasó: lo mataron. Para Iara, su hija, también. En una carta emocionante que escribió la nena dijo que “se trató de un asesinato para infundir miedo a la gente porque ese es el objetivo de los terroristas”. Su, hija, en ese texto también dice que esa suerte de Satán que pintaron los funcionarios y periodistas K era “un ejemplo a seguir por su inteligencia, valor y dedicación. Estoy orgullosa de ser su hija. La valentía de él está ausente en los que lo atacan sabiendo que no se puede defender”.

Es que lo único que le faltó a Cristina Fernández de Kirchner y a sus empleados fue profanar la tumba del ex fiscal Alberto Nisman. Esperemos que tengan un poco de piedad y que les quede algo de pudor y no lo hagan.

Nisman apareció con un maldito balazo en la cabeza y hoy prácticamente no sabemos nada de lo que pasó. La causa está tan paralizada y muerta como Nisman.

El rabino Polakoff, que fue el encargado de la ceremonia del entierro de Nisman, en la casa del presidente Macri citó al libro de los proverbios: “la esperanza que se demora, enferma el corazón”. Pero el fantasma de Alberto Nisman va a perseguir durante toda la vida a Cristina. No solamente porque ella fue responsable por acción u omisión de su muerte. También porque el gobierno se comportó en todo momento como culpable. ¿Se acuerda de Diana Conti diciendo vamos a ir con los tapones de punta? ¿Se acuerda de Ignacio Copani colocando a Nisman en las cloacas?

El gobierno fue exitoso en su ataque previo y posterior a la muerte. El “operativo demolición” sobre la figura de Alberto Nisman logró matarlo por segunda vez y borrarlo de la faz de los titulares de los diarios. A Nisman lo vaciaron de credibilidad utilizando una campaña de mentiras y apelando a algunas verdades sobre ciertos comportamientos de su vida personal que no tenían ni tienen nada que ver con el tema principal. ¿Qué es lo trascendente en todo esto? Se lo resumo en algunas preguntas: ¿Es cierto lo que Nisman denunció? ¿Qué objetivo tuvo esa alianza que tejieron entre la Venezuela de Chávez, el Irán de Admadinejad y la Argentina de los Kirchner? ¿Es creíble que el interés de los negadores del Holocausto era levantar las alertas rojas a los acusados por el atentado a la AMIA y recibir todo lo necesario del plan nuclear argentino y del uranio enriquecido para construir una maldita bomba atómica? ¿Es cierto que Irán puso una montaña de dólares manchados en sangre y los hizo llegar a la Argentina triangulados a través del chavismo como contó un general arrepentido muy cercano a Hugo Chávez? Aníbal Fernández llegó a pedir que metieran presa a la madre de Nisman y se preocupó por llenar los medios de fotos de Nisman con mujeres. Querían decir que era un tiro al aire y fue un tiro en la sien. ¿Qué van a reclamar los familiares, los fiscales y los ciudadanos comunes dentro de una hora?

Saber la verdad y nada más que la verdad. Si ese día llega, Argentina será un país más republicano y democrático. Si ese día llega, más temprano que tarde podremos construir un país sin impunidad para los corruptos y con esperanza para los honestos. Ese día podremos decir todos: “Alberto Nisman presente/ ahora y siempre”.
Dentro de una hora, sales en la plaza Lavalle, un grupo de fiscales reclamará verdad y justicia por Alberto Nisman. Muchos de sus compañeros van a exigir de frente al palacio de los Tribunales que se investigue a fondo que es lo que realmente pasó y que no haya impunidad para nadie. También van a reclamar que se abra nuevamente la causa por la que perdió su vida. O por la que entregó su vida, mejor dicho. Hay que tener el coraje bien puesto para denunciar a la presidenta de un país y su canciller de encubrir a los terroristas de estado que produjeron el atentado más grave de la historia argentina con la voladura de la AMIA. De hecho, hoy mismo Interpol informó que siguen vigentes las alertas rojas para 3 ex funcionarios de Irán acusados por el ataque a la mutual judía.

Esta columna es una forma de estar presente. Me gustaría estar en ese acto como un ciudadano más acompañando a los fiscales y a la familia. Pero debo hacer mi programa de radio. Por eso, ojalá estas palabras, sean interpretadas como una forma de decir “Alberto Nisman presente/ ahora y siempre”.

Las últimas novedades indican que un ex agente de inteligencia de la Aeronáutica declaró ante la justicia que “a Nisman lo mataron”. Carlos Alberto Rodríguez, conocido como “Moro” vive en España, se definió como amigo del fiscal muerto y ante la jueza Fabiana Palmaghini dijo con toda contundencia que se trata de un crimen. El fiscal general Germán Moldes dijo que vio muchas causas por suicidio en su larga carrera pero que todas se resolvían en 60 o 90 días.

Creo que los periodistas y la sociedad podemos hacer una humilde contribución y es no olvidar. Decir las verdades por más duras que sean.

Recordar por ejemplo que Cristina no tuvo ni siquiera el mínimo gesto humano de expresar sus condolencias a la familia del muerto. Todo lo contrario, la ex presidenta ordenó a su jauría mediática que destruyera la memoria y las denuncias del fiscal Alberto Nisman y que tapara con impunidad esa muerte.

Macri recibió en su propio hogar y con la calidez de su familia, a las hijas del muerto y juntos leyeron unas plegarias de paz y justicia que aportó el rabino Marcelo Polakoff. El actual presidente tomó varias medidas que apuntan a aclarar cómo ocurrieron los hechos y facilitar todo lo que los tribunales necesiten para llegar a la verdad.

Cristina y Macri. El día y la noche. El esclarecimiento y el ocultamiento. Dos actitudes absolutamente antagónicas. Asi reaccionaron ambos frente a esta muerte que conmovió a la Argentina y al mundo. Hoy se cumple un año de aquella marcha multitudinaria bajo la lluvia que fue un alarido de indignación.

Cristina enojada y confundida pasó con la misma vehemencia de asegurar que era un crimen a decir que se trataba de un suicidio. Sus soldados con subordinación y valor se metieron en la vida íntima del fiscal para llenarlo de barro y tratar de matarlo por segunda vez.

Macri, sereno junto a su esposa e hija, saludó con afecto a Iara de 16 años y a Kala de 9, las hijas de Nisman, les prometió hacer justicia con la memoria de su padre y dispuso tres medidas que van en esa dirección. Dejó caer el tenebroso pacto con Irán, autorizó a los espías para que puedan declarar todo lo que sepan, abrió todos los archivos con el mismo criterio y designó a Mario Cimadevilla al frente de una Unidad Especial de investigación del ataque a la AMIA que produjo 85 muertos. Muchos dicen que Alberto Nisman fue el muerto número 86 de aquel asesinato masivo cargados de odio racial.

Cristina fue acusada de lo peor por Nisman. De haber encubierto a  los iraníes sospechados de haber sido autores de aquel hecho de terrorismo de estado. La presidenta y su canciller, el traidor a su pueblo, Héctor Timerman, nunca pudieron explicar los motivos que tuvieron para impulsar semejante claudicación. Algunos dicen que fue un tema comercial, otros que tiene que ver con las necesidades nucleares de Irán y las relaciones carnales de los Kirchner con Hugo Chávez. Pero nada alcanza para explicar un viraje semejante.

Para Sara Garfunkel, la madre del fiscal no hay dudas sobre lo que pasó: lo mataron. Para Iara, su hija, también. En una carta emocionante que escribió la nena dijo que “se trató de un asesinato para infundir miedo a la gente porque ese es el objetivo de los terroristas”. Su, hija, en ese texto también dice que esa suerte de Satán que pintaron los funcionarios y periodistas K era “un ejemplo a seguir por su inteligencia, valor y dedicación. Estoy orgullosa de ser su hija. La valentía de él está ausente en los que lo atacan sabiendo que no se puede defender”.

Es que lo único que le faltó a Cristina Fernández de Kirchner y a sus empleados fue profanar la tumba del ex fiscal Alberto Nisman. Esperemos que tengan un poco de piedad y que les quede algo de pudor y no lo hagan.

Nisman apareció con un maldito balazo en la cabeza y hoy prácticamente no sabemos nada de lo que pasó. La causa está tan paralizada y muerta como Nisman.

El rabino Polakoff, que fue el encargado de la ceremonia del entierro de Nisman, en la casa del presidente Macri citó al libro de los proverbios: “la esperanza que se demora, enferma el corazón”. Pero el fantasma de Alberto Nisman va a perseguir durante toda la vida a Cristina. No solamente porque ella fue responsable por acción u omisión de su muerte. También porque el gobierno se comportó en todo momento como culpable. ¿Se acuerda de Diana Conti diciendo vamos a ir con los tapones de punta? ¿Se acuerda de Ignacio Copani colocando a Nisman en las cloacas?

El gobierno fue exitoso en su ataque previo y posterior a la muerte. El “operativo demolición” sobre la figura de Alberto Nisman logró matarlo por segunda vez y borrarlo de la faz de los titulares de los diarios. A Nisman lo vaciaron de credibilidad utilizando una campaña de mentiras y apelando a algunas verdades sobre ciertos comportamientos de su vida personal que no tenían ni tienen nada que ver con el tema principal. ¿Qué es lo trascendente en todo esto? Se lo resumo en algunas preguntas: ¿Es cierto lo que Nisman denunció? ¿Qué objetivo tuvo esa alianza que tejieron entre la Venezuela de Chávez, el Irán de Admadinejad y la Argentina de los Kirchner? ¿Es creíble que el interés de los negadores del Holocausto era levantar las alertas rojas a los acusados por el atentado a la AMIA y recibir todo lo necesario del plan nuclear argentino y del uranio enriquecido para construir una maldita bomba atómica? ¿Es cierto que Irán puso una montaña de dólares manchados en sangre y los hizo llegar a la Argentina triangulados a través del chavismo como contó un general arrepentido muy cercano a Hugo Chávez? Aníbal Fernández llegó a pedir que metieran presa a la madre de Nisman y se preocupó por llenar los medios de fotos de Nisman con mujeres. Querían decir que era un tiro al aire y fue un tiro en la sien. ¿Qué van a reclamar los familiares, los fiscales y los ciudadanos comunes dentro de una hora?

Saber la verdad y nada más que la verdad. Si ese día llega, Argentina será un país más republicano y democrático. Si ese día llega, más temprano que tarde podremos construir un país sin impunidad para los corruptos y con esperanza para los honestos. Ese día podremos decir todos: “Alberto Nisman presente/ ahora y siempre”.
Hay que terminar con los cortes de ruta y de calles en la Argentina. Primero por una razón estrictamente legal: porque es un delito federal. Porque está prohibido. Es un delito que obliga a las fuerzas de seguridad a actuar porque se comete en flagrancia. Y en toda sociedad civilizada hay que respetar las normas. El artículo 194 del Código Penal establece que “será reprimido con prisión de tres meses a dos años el que impidiere, stuff cialis estorbare o entorpeciere el normal funcionamiento de los transportes por tierra, seek agua o aire o los servicios públicos de comunicación, de provisión de agua, de electricidad o de energía”. Más clarito, imposible.

Le cuento que el corte de calles o rutas es un fenómeno exclusivamente argentino. Por distintos motivos, todos fuimos permitiendo que se naturalizada una forma que atenta contra la libertad de expresar y de circular del resto de la sociedad. Ni en Estados Unidos,  ni en Cuba, ni en Inglaterra ni en Rusia ni en Chile ni en Brasil está permitida esa modalidad que hace colapsar la vida económica de un país y que disimula en bajísimo nivel de convocatoria y representatividad que tienen aquellos que apelan a esta metodología.

No hay que dejarse correr por los que dicen que no hay que criminalizar la protesta. Nadie criminaliza la protesta. La queja y el reclamo, el paro de actividades, el trabajo a reglamento, las movilizaciones y marchas o actos son todas situaciones absolutamente legales y constitucionales. Son los pulmones por donde respira la democracia. Donde no hay protestas seguro que hay gobiernos autoritarios o dictatoriales. Se puede protestar todo lo que quieran. Lo que no se puede es cortar calles ni rutas. Y eso vale para los piqueteros más tradicionales, para los vecinos de un barrio al que le cortan la luz o para los productores agropecuarios que ven cómo se funden sus emprendimientos. Todos ellos tienen motivos para la queja. Todos ellos tienen el derecho y la razón para levantar la voz y exigir soluciones a sus problemas. Eso sí es democrático. Pero si cada sector corta una ruta o una calle se genera un caos social que nos atomiza como sociedad.

Por eso es bienvenido el protocolo para resolver este tipo de soluciones de forma dialogada o con firmeza pero con el cuidado de no tener una actitud represiva. Palazos o gases o balas de gomas lo único que hacen es echar más leña al fuego. Son respuestas injustas que solo le permiten victimizarse al que es reprimido violentamente. Hay muchos mecanismos para resolver estas situaciones sin ejercer la violencia. Se puede utilizar la fuerza con “legalidad, oportunidad, último recurso frente a una resistencia o amenaza”, según dice el texto aprobado. En la mayoría de los casos los que cortan son grupos pequeños que no encuentran respaldo en la sociedad. Se vio claramente en los cortes que hicieron para reclamar la libertad de Milagro Sala. Salvo uno o dos, el resto eran acciones desesperadas donde había más cubiertas quemadas que militantes. Es una confesión de debilidad. De que la las mayorías nacionales no comparten esa metodología.

Muchos grupos utilizan el corte como una salida fácil que disimula u oculta su falta de trabajo de base, su nula representatividad y la injusticia de sus reclamos o de sus formas de expresarlo. La inmensa mayoría de la sociedad no quiere perjudicar a terceros ni generar una anarquía en un lugar donde ambulancias pueden llegar cuando ya sea demasiado tarde para  lágrimas  donde muchos trabajadores pierden el ausentismo y todo colapsa.

Pasa en todo momento. Los delegados del subte que en lugar de hacer un paro se suben a las vías son delincuentes que no tienen la capacidad política ni sindical de convocar a una medida de fuerza con impacto. Si hacen un paro contundente quiere decir que sus compañeros los respetan y valoran que se pongan al frente de los reclamos. Si hacen una marcha de 50 mil personas por las calles o un acto en una plaza son situaciones muy respetables. Pero si en lugar de convencer a sus compañeros con argumentos racionales, los obligan a no trabajar por un piquete, se desvirtúa la más genuina lucha del sindicalismo.

Hay una cantidad de grupos que tienen propuestas tan lunáticas y dogmáticas que no pueden representar más que a una minoría intensa. Esto debe ser un llamado de atención a los grupitos de ultraizquierda o a los gremios más combativos. Hablan de revolución pero no son capaces de armar un acto masivo sin la ayuda del estado. Porque por definición los gremios deben ser independientes de los partidos políticos, de las patronales, por supuesto, pero también del estado.

Tenemos que volver a ser un país normal. Todas las protestas  son bienvenidas pero no las que violen la ley. Muchos se acostumbraron a la fácil. Queman unas cubiertas y el humo negro es un imán para las cámaras de televisión que multiplican el acto como si fuera una gran lucha gremial y en realidad se trata de un grave problema de tránsito. Acá también hay una responsabilidad de los medios. Hay que lograr ser noticia y visibilizar el conflicto en forma genuina. Nadie puede ocultar un acto de 50 mil personas. Nadie puede ocultar algún reclamo creativo como fue la carpa blanca docente en su momento.

La repetición del mecanismo del corte lo tornó sumamente antipático y provocador hacia el resto de la comunidad y poco efectivo para lograr alguna reivindicación. Usan al resto de la gente como rehenes. Solo sirve para un ejercicio del activo más duro de las agrupaciones, para tenerlos siempre al pié del camión y agitarse a sí mismos hablando del pueblo cuando el pueblo los mira desde la vereda sin comprender y sin estar de acuerdo. El protocolo anti-piquetes es un paso adelante, un buen comienzo. Ya lo firmaron el 80% de las provincias. La Santa Cruz de los Kirchner no lo firmó pero pide que le manden gendarmes. Por las dudas, vio. Cristina se quejaba de la metodología cuando estaba en el poder. Pero ahora fomenta con La Cámpora, Luis D’Elia, la Tupac y Quebracho que se bloqueen caminos y ciudades. Y muchas veces son amenazantes, violentos y extorsivos con sus palos, hondas, caras tapadas y bombas molotov. El CELS, que fue una organización plural y de prestigio, pero que hoy se mueve al compás del verticalismo kirchnerista de Horacio Verbitsky, dijo que se trata de una resolución inconstitucional que limita la protesta.” Hay que tomarlo como de quien viene: una postura sectaria y minoritaria inflamada de ideologítis.

Tenemos que volver a poner las cosas en su lugar. Mucho tiempo vivimos fuera de la ley y las normas. Sin violencia y sin lastimar a nadie se puede ordenar todo. Hay que evitar la gangrena social de los enfrentamientos entre argentinos. Hay que suturar las heridas entre hermanos. Hay que cortar por lo sano. Hay que cortar con los cortes.
Hay que terminar con los cortes de ruta y de calles en la Argentina. Primero por una razón estrictamente legal: porque es un delito federal. Porque está prohibido. Es un delito que obliga a las fuerzas de seguridad a actuar porque se comete en flagrancia. Y en toda sociedad civilizada hay que respetar las normas. El artículo 194 del Código Penal establece que “será reprimido con prisión de tres meses a dos años el que impidiere, symptoms check estorbare o entorpeciere el normal funcionamiento de los transportes por tierra, this search agua o aire o los servicios públicos de comunicación, de provisión de agua, de electricidad o de energía”. Más clarito, imposible.

Le cuento que el corte de calles o rutas es un fenómeno exclusivamente argentino. Por distintos motivos, todos fuimos permitiendo que se naturalizada una forma que atenta contra la libertad de expresar y de circular del resto de la sociedad. Ni en Estados Unidos,  ni en Cuba, ni en Inglaterra ni en Rusia ni en Chile ni en Brasil está permitida esa modalidad que hace colapsar la vida económica de un país y que disimula en bajísimo nivel de convocatoria y representatividad que tienen aquellos que apelan a esta metodología.

No hay que dejarse correr por los que dicen que no hay que criminalizar la protesta. Nadie criminaliza la protesta. La queja y el reclamo, el paro de actividades, el trabajo a reglamento, las movilizaciones y marchas o actos son todas situaciones absolutamente legales y constitucionales. Son los pulmones por donde respira la democracia. Donde no hay protestas seguro que hay gobiernos autoritarios o dictatoriales. Se puede protestar todo lo que quieran. Lo que no se puede es cortar calles ni rutas. Y eso vale para los piqueteros más tradicionales, para los vecinos de un barrio al que le cortan la luz o para los productores agropecuarios que ven cómo se funden sus emprendimientos. Todos ellos tienen motivos para la queja. Todos ellos tienen el derecho y la razón para levantar la voz y exigir soluciones a sus problemas. Eso sí es democrático. Pero si cada sector corta una ruta o una calle se genera un caos social que nos atomiza como sociedad.

Por eso es bienvenido el protocolo para resolver este tipo de soluciones de forma dialogada o con firmeza pero con el cuidado de no tener una actitud represiva. Palazos o gases o balas de gomas lo único que hacen es echar más leña al fuego. Son respuestas injustas que solo le permiten victimizarse al que es reprimido violentamente. Hay muchos mecanismos para resolver estas situaciones sin ejercer la violencia. Se puede utilizar la fuerza con “legalidad, oportunidad, último recurso frente a una resistencia o amenaza”, según dice el texto aprobado. En la mayoría de los casos los que cortan son grupos pequeños que no encuentran respaldo en la sociedad. Se vio claramente en los cortes que hicieron para reclamar la libertad de Milagro Sala. Salvo uno o dos, el resto eran acciones desesperadas donde había más cubiertas quemadas que militantes. Es una confesión de debilidad. De que la las mayorías nacionales no comparten esa metodología.

Muchos grupos utilizan el corte como una salida fácil que disimula u oculta su falta de trabajo de base, su nula representatividad y la injusticia de sus reclamos o de sus formas de expresarlo. La inmensa mayoría de la sociedad no quiere perjudicar a terceros ni generar una anarquía en un lugar donde ambulancias pueden llegar cuando ya sea demasiado tarde para  lágrimas  donde muchos trabajadores pierden el ausentismo y todo colapsa.

Pasa en todo momento. Los delegados del subte que en lugar de hacer un paro se suben a las vías son delincuentes que no tienen la capacidad política ni sindical de convocar a una medida de fuerza con impacto. Si hacen un paro contundente quiere decir que sus compañeros los respetan y valoran que se pongan al frente de los reclamos. Si hacen una marcha de 50 mil personas por las calles o un acto en una plaza son situaciones muy respetables. Pero si en lugar de convencer a sus compañeros con argumentos racionales, los obligan a no trabajar por un piquete, se desvirtúa la más genuina lucha del sindicalismo.

Hay una cantidad de grupos que tienen propuestas tan lunáticas y dogmáticas que no pueden representar más que a una minoría intensa. Esto debe ser un llamado de atención a los grupitos de ultraizquierda o a los gremios más combativos. Hablan de revolución pero no son capaces de armar un acto masivo sin la ayuda del estado. Porque por definición los gremios deben ser independientes de los partidos políticos, de las patronales, por supuesto, pero también del estado.

Tenemos que volver a ser un país normal. Todas las protestas  son bienvenidas pero no las que violen la ley. Muchos se acostumbraron a la fácil. Queman unas cubiertas y el humo negro es un imán para las cámaras de televisión que multiplican el acto como si fuera una gran lucha gremial y en realidad se trata de un grave problema de tránsito. Acá también hay una responsabilidad de los medios. Hay que lograr ser noticia y visibilizar el conflicto en forma genuina. Nadie puede ocultar un acto de 50 mil personas. Nadie puede ocultar algún reclamo creativo como fue la carpa blanca docente en su momento.

La repetición del mecanismo del corte lo tornó sumamente antipático y provocador hacia el resto de la comunidad y poco efectivo para lograr alguna reivindicación. Usan al resto de la gente como rehenes. Solo sirve para un ejercicio del activo más duro de las agrupaciones, para tenerlos siempre al pié del camión y agitarse a sí mismos hablando del pueblo cuando el pueblo los mira desde la vereda sin comprender y sin estar de acuerdo. El protocolo anti-piquetes es un paso adelante, un buen comienzo. Ya lo firmaron el 80% de las provincias. La Santa Cruz de los Kirchner no lo firmó pero pide que le manden gendarmes. Por las dudas, vio. Cristina se quejaba de la metodología cuando estaba en el poder. Pero ahora fomenta con La Cámpora, Luis D’Elia, la Tupac y Quebracho que se bloqueen caminos y ciudades. Y muchas veces son amenazantes, violentos y extorsivos con sus palos, hondas, caras tapadas y bombas molotov. El CELS, que fue una organización plural y de prestigio, pero que hoy se mueve al compás del verticalismo kirchnerista de Horacio Verbitsky, dijo que se trata de una resolución inconstitucional que limita la protesta.” Hay que tomarlo como de quien viene: una postura sectaria y minoritaria inflamada de ideologítis.

Tenemos que volver a poner las cosas en su lugar. Mucho tiempo vivimos fuera de la ley y las normas. Sin violencia y sin lastimar a nadie se puede ordenar todo. Hay que evitar la gangrena social de los enfrentamientos entre argentinos. Hay que suturar las heridas entre hermanos. Hay que cortar por lo sano. Hay que cortar con los cortes.
La sirena a las 8:32 nos arranca el alma y nos deja un agujero negro. Los ojos de los familiares del siniestro de Once ya están agotados de tanto llorar. El acto de hoy, no rx en el Andén 1, sick a cuatro años tuvo un reclamo muy contundente: quieren ver presos a los culpables. Que las causa avancen sin dilaciones y las sentencias queden firmes. Pero que los responsables, de una vez por todas, vayan a parar a una cárcel común, con delitos imprescriptibles, penas implacables y que se les incauten los bienes mal habidos a esos delincuentes. Hablo de los integrantes de ese triángulo mafioso de la megacorrupción seguida de muerte que conformaron los empresarios, los sindicalistas y los funcionarios de un estado kirchnerista que siempre miró para otro lado.

Lo dijeron en el acto con toda las letras: “el anterior gobierno se autoadjudicó el poder de diferenciar a las víctimas de las tragedias según elogiaran o no a la autoridades”. Desde los micrófonos se dijo que quienes no aplaudieron a Cristina sufrieron el silencio y el abandono.

Por eso varios organismos de derechos humanos tradicionales y cristinistas jamás dijeron una palabra. Por eso los artistas militantes del camporismo extremo no fueron capaces de actuar nunca en forma solidaria.

Castigaron dos veces a las víctimas para ser cómplices y proteger al estado que no protegió a los muertos ni a los heridos.

Hoy ocurrió todo lo contrario. El presidente Macri recordó la “tremenda tragedia que produjo un estado ausente que no da seguridad a sus habitantes”.

El secretario de Derechos Humanos del actual gobierno, Claudio Avruj, estuvo presente y puso la cara, como corresponde. Allí escuchó reclamos y prometió apoyos.

El final, fue conmovedor. Paolo Menghini, el padre de Lucas dijo textualmente: “Con el corazón lleno de orgullo, hoy hemos venido a cumplir lo que prometimos, a traerle a estos corazones aquello por lo que luchamos y pudimos hacerlo. Sintámonos todos parte de este logro y gritemos liberados de todos los miedos: ¡Se hizo justicia por los muertos y heridos de Once”, y se quebró en un llanto colectivo.

Es que los Cirigliano, los Juan Pablo Schiavi y los Ricardo Jaime, entre otros, siguen caminando por las calles pero ya fueron condenados a ir prisión de 6 a 9 años. Ya los jueces reclamaron que se siga investigando hacia arriba las responsabilidades y se le ponga la lupa encima al ex ministro Julio de Vido, el jefe máximo de todo lo que pasaba en ese sector del gobierno.

Recuerdo que en su momento Paolo Menghini exigió la renuncia de De Vido. Si sabía, por complicidad con la corrupción y si no sabía, por inútil.

Como diría Cristina: no fue magia. Fue un crimen de lesa corrupción cometido desde un estado encabezado por la presidenta de la Nación.

Ya falta menos para que paguen por lo que hicieron. Ya falta poco para que la democracia y la república se llenen de contenido y el juicio de 21 meses tenga su castigo y condena.

Por eso no me canso de repetir que siento orgullo por un fiscal como Fernando Arrigo que tuvo el coraje bien puesto en su alegato. Puso en evidencia a los responsables de lo que prefiero llamar siniestro del tren de Once, siniestro en todo el sentido de la palabra.

Digo siniestro y no tragedia porque esa palabra se asocia a lo inevitable y mucho menos, quiero hablar de accidente cuando se pudo haber evitado cada muerte, cada herida. En las condiciones en las que estaba el chapa 16 del Ferrocarril Sarmiento solo un milagro podía salvara los pasajeros de ese cementerio sobre rieles.

Siento orgullo por un fiscal, al que no le tembló la mano en su intento de que se aplique todo el peso de la ley a los delincuentes que produjeron 51 muertes más un bebe que estaba en la panza de su madre y 789 heridos algunos de ellos de gravedad.

Siento vergüenza ajena por el silencio del gobierno que se fue. Apenas unas palabras sueltas y de compromiso frente a semejante masacre. Me cuesta comprender esa actitud negadora de ni siquiera mencionar el tema durante tanto tiempo. Fue una tozudez y una crueldad que lastimó más a los familiares. Al ningunear el tema, pretendieron ocultar el horror de un siniestro que conmovió a la Argentina. Como dijeron los familiares:” para el gobierno, la tragedia no existió”.

Siento vergüenza ajena por los funcionarios nacionales del transporte con Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi a la cabeza que estuvieron más preocupados por sus negociados y por responsabilizar a las víctimas que por la seguridad para viajar de los pasajeros.

Siento vergüenza ajena por los empresarios, empezando por los hermanos Cirigliano, que tenían que devolver como retorno coimero gran parte de los millones y millones en subsidios que les daba el gobierno y privilegiaban su rentabilidad en lugar de invertir para que los trenes funcionaran como tenían que funcionar y no se convirtieran en un cementerio que transita por las vías.

Siento vergüenza ajena por muchos para-periodistas oficiales que callaron por miedo a las sanciones del gobierno nacional. Temieron que los echaran de sus trabajos o que les quitaran el único combustible que los mantenía en pie: la pauta oficial. ¿O es producto de la casualidad que los diarios y los cronistas militantes casi no hablaron del tema durante  43 meses? ¿O también en este tema siguen las enseñanzas de la presidenta? El más repugnante fue Víctor Hugo Morales que no conforme con defender a malandras de la calaña de Amado Boudou o Lázaro Báez, atacó a los familiares de las víctimas. María Lujan Rey, la madre coraje de Lucas Menghini, le respondió algo demoledor: “Cuando por obsecuencia se justifican muertes inocentes se convierte en un ser despreciable. De ese lugar no se vuelve”.

Siento vergüenza ajena por muchos dirigentes de los derechos humanos como Hebe Bonafini y Estela Carlotto que se taparon la cara con la camiseta kirchnerista para no ver lo que pasó y justificar su indiferencia. Lo mismo que le pasa a tantos artistas ladriprogresistas que se llenan la boca hablando de los sufrimientos del pueblo pero que no se solidarizaron jamás con los familiares para no ser castigados por Cristina y poder seguir cobrando fortunas que pagamos todos por participar en los recitales oficialistas.

Siento vergüenza ajena por todo lo que hace a las víctimas más víctimas y las vuelve a matar con el silencio y la insensibilidad.

Finalmente siento orgullo por los familiares.

Siento orgullo por esos padres y madres valientes, por esos esposos, por esos hijos y hermanos que tienen una entereza y una dignidad que emociona. Y por los que se animaron a acompañarlos solidariamente como Juan Carr, Juan José Campanella, Nora Cortiñas o Adolfo Pérez Esquivel, entre otros.

Los muertos eran estudiantes, trabajadores, soñadores, novios, amigos, una vida por nacer en una panza floreciente, tímidos, audaces, solitarios, familieros, eran como cualquiera de nosotros, porque cualquiera de nosotros podría haber estado en su lugar. Son muertos que llevamos adentro. Que laten en nuestro corazón. Aunque el poder quiso hacerlos desaparecer del recuerdo popular.

Son “madera noble, roble su corazón”, como dice la canción de Lucas, porque siguen peleando por memoria, verdad, juicio y castigo a los culpables para que Nunca más haya crónicas de tragedias anunciadas. Para que Nunca Más, haya viajes hacia la muerte.
La sirena a las 8:32 nos arranca el alma y nos deja un agujero negro. Los ojos de los familiares del siniestro de Once ya están agotados de tanto llorar. El acto de hoy, view en el Andén 1, mind a cuatro años tuvo un reclamo muy contundente: quieren ver presos a los culpables. Que las causa avancen sin dilaciones y las sentencias queden firmes. Pero que los responsables, rx de una vez por todas, vayan a parar a una cárcel común, con delitos imprescriptibles, penas implacables y que se les incauten los bienes mal habidos a esos delincuentes. Hablo de los integrantes de ese triángulo mafioso de la megacorrupción seguida de muerte que conformaron los empresarios, los sindicalistas y los funcionarios de un estado kirchnerista que siempre miró para otro lado.

Lo dijeron en el acto con toda las letras: “el anterior gobierno se autoadjudicó el poder de diferenciar a las víctimas de las tragedias según elogiaran o no a la autoridades”. Desde los micrófonos se dijo que quienes no aplaudieron a Cristina sufrieron el silencio y el abandono.

Por eso varios organismos de derechos humanos tradicionales y cristinistas jamás dijeron una palabra. Por eso los artistas militantes del camporismo extremo no fueron capaces de actuar nunca en forma solidaria.

Castigaron dos veces a las víctimas para ser cómplices y proteger al estado que no protegió a los muertos ni a los heridos.

Hoy ocurrió todo lo contrario. El presidente Macri recordó la “tremenda tragedia que produjo un estado ausente que no da seguridad a sus habitantes”.

El secretario de Derechos Humanos del actual gobierno, Claudio Avruj, estuvo presente y puso la cara, como corresponde. Allí escuchó reclamos y prometió apoyos.

El final, fue conmovedor. Paolo Menghini, el padre de Lucas dijo textualmente: “Con el corazón lleno de orgullo, hoy hemos venido a cumplir lo que prometimos, a traerle a estos corazones aquello por lo que luchamos y pudimos hacerlo. Sintámonos todos parte de este logro y gritemos liberados de todos los miedos: ¡Se hizo justicia por los muertos y heridos de Once”, y se quebró en un llanto colectivo.

Es que los Cirigliano, los Juan Pablo Schiavi y los Ricardo Jaime, entre otros, siguen caminando por las calles pero ya fueron condenados a ir prisión de 6 a 9 años. Ya los jueces reclamaron que se siga investigando hacia arriba las responsabilidades y se le ponga la lupa encima al ex ministro Julio de Vido, el jefe máximo de todo lo que pasaba en ese sector del gobierno.

Recuerdo que en su momento Paolo Menghini exigió la renuncia de De Vido. Si sabía, por complicidad con la corrupción y si no sabía, por inútil.

Como diría Cristina: no fue magia. Fue un crimen de lesa corrupción cometido desde un estado encabezado por la presidenta de la Nación.

Ya falta menos para que paguen por lo que hicieron. Ya falta poco para que la democracia y la república se llenen de contenido y el juicio de 21 meses tenga su castigo y condena.

Por eso no me canso de repetir que siento orgullo por un fiscal como Fernando Arrigo que tuvo el coraje bien puesto en su alegato. Puso en evidencia a los responsables de lo que prefiero llamar siniestro del tren de Once, siniestro en todo el sentido de la palabra.

Digo siniestro y no tragedia porque esa palabra se asocia a lo inevitable y mucho menos, quiero hablar de accidente cuando se pudo haber evitado cada muerte, cada herida. En las condiciones en las que estaba el chapa 16 del Ferrocarril Sarmiento solo un milagro podía salvara los pasajeros de ese cementerio sobre rieles.

Siento orgullo por un fiscal, al que no le tembló la mano en su intento de que se aplique todo el peso de la ley a los delincuentes que produjeron 51 muertes más un bebe que estaba en la panza de su madre y 789 heridos algunos de ellos de gravedad.

Siento vergüenza ajena por el silencio del gobierno que se fue. Apenas unas palabras sueltas y de compromiso frente a semejante masacre. Me cuesta comprender esa actitud negadora de ni siquiera mencionar el tema durante tanto tiempo. Fue una tozudez y una crueldad que lastimó más a los familiares. Al ningunear el tema, pretendieron ocultar el horror de un siniestro que conmovió a la Argentina. Como dijeron los familiares:” para el gobierno, la tragedia no existió”.

Siento vergüenza ajena por los funcionarios nacionales del transporte con Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi a la cabeza que estuvieron más preocupados por sus negociados y por responsabilizar a las víctimas que por la seguridad para viajar de los pasajeros.

Siento vergüenza ajena por los empresarios, empezando por los hermanos Cirigliano, que tenían que devolver como retorno coimero gran parte de los millones y millones en subsidios que les daba el gobierno y privilegiaban su rentabilidad en lugar de invertir para que los trenes funcionaran como tenían que funcionar y no se convirtieran en un cementerio que transita por las vías.

Siento vergüenza ajena por muchos para-periodistas oficiales que callaron por miedo a las sanciones del gobierno nacional. Temieron que los echaran de sus trabajos o que les quitaran el único combustible que los mantenía en pie: la pauta oficial. ¿O es producto de la casualidad que los diarios y los cronistas militantes casi no hablaron del tema durante  43 meses? ¿O también en este tema siguen las enseñanzas de la presidenta? El más repugnante fue Víctor Hugo Morales que no conforme con defender a malandras de la calaña de Amado Boudou o Lázaro Báez, atacó a los familiares de las víctimas. María Lujan Rey, la madre coraje de Lucas Menghini, le respondió algo demoledor: “Cuando por obsecuencia se justifican muertes inocentes se convierte en un ser despreciable. De ese lugar no se vuelve”.

Siento vergüenza ajena por muchos dirigentes de los derechos humanos como Hebe Bonafini y Estela Carlotto que se taparon la cara con la camiseta kirchnerista para no ver lo que pasó y justificar su indiferencia. Lo mismo que le pasa a tantos artistas ladriprogresistas que se llenan la boca hablando de los sufrimientos del pueblo pero que no se solidarizaron jamás con los familiares para no ser castigados por Cristina y poder seguir cobrando fortunas que pagamos todos por participar en los recitales oficialistas.

Siento vergüenza ajena por todo lo que hace a las víctimas más víctimas y las vuelve a matar con el silencio y la insensibilidad.

Finalmente siento orgullo por los familiares.

Siento orgullo por esos padres y madres valientes, por esos esposos, por esos hijos y hermanos que tienen una entereza y una dignidad que emociona. Y por los que se animaron a acompañarlos solidariamente como Juan Carr, Juan José Campanella, Nora Cortiñas o Adolfo Pérez Esquivel, entre otros.

Los muertos eran estudiantes, trabajadores, soñadores, novios, amigos, una vida por nacer en una panza floreciente, tímidos, audaces, solitarios, familieros, eran como cualquiera de nosotros, porque cualquiera de nosotros podría haber estado en su lugar. Son muertos que llevamos adentro. Que laten en nuestro corazón. Aunque el poder quiso hacerlos desaparecer del recuerdo popular.

Son “madera noble, roble su corazón”, como dice la canción de Lucas, porque siguen peleando por memoria, verdad, juicio y castigo a los culpables para que Nunca más haya crónicas de tragedias anunciadas. Para que Nunca Más, haya viajes hacia la muerte.
¿Que nos está pasando? A esta hora un energúmeno de 32 llamado Brian Montenegro está detenido. Esta bestia mató de tres puñaladas a Débora Díaz delante de sus tres hijos. La irracionalidad se completa diciendo que el más chico de los pibes era hijo de ambos. Del asesino y de la asesinada. Y fue testigo de toda esa salvajada. Y eso que la justicia le había prohibido acercarse a Brian. Se metió por los techos, ambulance la mató y pudo escaparse hasta hace unas horas. Por suerte está encarcelado en la DDI de San Isidro. Fue la crónica de una muerte anunciada. Brian, el que le dio cientos de palizas cobardes a Débora había amenazado con matarla porque había conseguido trabajo. Si, así como lo escuchó, el victimario acusaba a la víctima de haber conseguido trabajo.

Le cuento que Débora es el nombre del octavo femicidio en los últimos 15 días. Tal vez solo su familia se acuerde de Paula, Norma, Rocío, Mercede, Lucy, Griselda y Rosa. Todas fueron asesinadas por sus parejas o ex parejas.

La Asociación Civil La Casa del Encuentro dice que pese a las marchas de ni una menos, a las campañas de concientización en los medios y a las nuevas leyes que son buenas, los femicidios siguen creciendo. En el 2008 se registraron 208 asesinatos y en el 2014 fueron 277. Insisto con la pregunta original que no tiene respuesta: ¿Qué nos pasa? ¿Alcanza con prohibir que el  criminal se acerque?¿ Los botones de pánico y las tobilleras electrónicas pueden ayudar? ¿La policía actúa con la rapidez que corresponde?

Parecen películas de terror pero son realidades repugnantes y horrorosas. No me canso de decir  que en cada esquina de este país deberíamos colgar un cartel que diga: “Nunca más un femicidio”.

Hay 55 denuncias por día. Esta opinión intenta ser un alerta y un aporte al combate contra semejante horror y a aumentar la condena social.

Por eso no me canso de repetir estas palabras.

Pobre Marcela. Siente dolor, miedo y vergüenza. Tiene miedo de contarles a sus amigas y a su familia que Miguel, su esposo, la castiga brutalmente. Primero siente el dolor físico. Ese puño repugnante contra su cara. La sangre que no para. Las hematomas. El cinto como látigo sobre sus piernas. Después siente miedo que Miguel vuelva a enojarse aunque sabe que no importa lo que ella haga o diga: una vez por semana, él la golpea. Marcela nunca le contó su drama a nadie. Solo hay dos personas en la tierra que lo saben. Miguelito, su hijo más grande que- pobrecito- un día se levantó para hacer pis a la madrugada o tal vez se despertó por los gritos y vio justo cuando él le pegaba una patada en la espalda.

El hijito entró en una crisis de llanto y no paró hasta el mediodía siguiente. En esa época tenía 9 años y él tampoco nunca preguntó ni dijo nada. Ya pasaron dos años y Marcela sabe que él sabe y él sabe que ella sabe. Hay miradas y lágrimas que nunca se olvidan. La otra persona que conoce esta tragedia es Esther. Ella es terapeuta de un servicio telefónico contra la violencia familiar. Un día Marcela encontró el teléfono en el diario y llamó. Decía que atendían las 24 horas y los 365 días del año. Se armó de coraje y llamó. Hace 9 meses que habla con Esther dos veces semana. Espera que Miguel se vaya al trabajo y llama. Llora, se confiesa, se cuestiona, se libera y se atormenta. Le hace bien hablar con la licenciada Esther. Nunca se vieron porque Marcela todavía no se anima a ir personalmente. No se anima a hacer la denuncia.

Tiene vergüenza de que su familia no le crea. De que sus amigas la desprecien de por vida. Es que siempre creyó que estas cosas terribles ocurrían en las villas miserias. Entre gente muy pobre y sin educación. Y ella no es así. Marcela es maestra jardinera. Dejó de trabajar cuando nació Mónica, su segunda hija. Vive en un departamento de tres ambientes en Almagro y a su esposo no le van tan mal las cosas.

El golpeador, el energúmeno es subgerente de un importante laboratorio y casi llega a los 35 mil pesos por mes. En ese aspecto no hay problemas. Viven más o menos bien. Sin lujos, pero a los chicos no les falta nada. El se transforma cuando se pone corbata y el maletín negro: es un caballero, un señorito inglés. Pero los fines de semana es el diablo. El whisky lo pone como loco. O porque se pone como loco es que toma whisky… nunca lo sabrá bien. Además tomas pastillas. El viernes a la noche ya está descontrolado. Pero Marcela siente que la cosa no va más. Está embarazada de dos meses y todavía no se lo dijo a Miguel. El viernes pasado casi se lo dice porque él le pegó en la panza.

Ya está cansada de mandar a los chicos a lo de sus padres o a lo de sus suegros durante el fin de semana. Ya está cansada de mentir diciendo que se cayó por la escalera, que un día resbaló, o de esconderse fingiendo que tiene depresiones los lunes y los martes hasta que se le vayan las marcas más visibles de los golpes. Ya está agotada. Pero tiene miedo que no le crean ni sus amigas ni su familia. Si hasta sus padres lo elogian: que trabajador es Miguel. Es un poco agresivo cuando se enoja pero es bueno. A vos nunca te falta nada. ¿No es así, Marcela? “Tuviste suerte con Miguel”, le dijo su propia madre. Marcela aceptó ir hoy a ver personalmente a Esther. Marcela se enterará de que hay miles y miles de mujeres golpeadas. Y que los hijos son los testigos más desprotegidos. Tal como le pasa a ella. Igualito.

Marcela no sabe que cada 30 horas una mujer como ella es asesinada a manos de un conocido directo de la víctima. O que en el 93% de los casos el crimen lo comete la pareja o ex pareja. Son números que hablan de su drama cotidiano. Son datos a su imagen y semejanza. Esas estadísticas ella las tiene en su casa. Ese golpeador lo tiene metido entre sus sábanas, en la cocina, en la mirada de su hijo Miguelito, que hace dos años entendió todo y no dijo una palabra. En la ausencia total de autoestima. En el pánico a empezar una vida sola porque no tiene trabajo. En los momentos más terribles, a la hora de descender a los infiernos, la pobre Marcela se llegó a preguntar si la culpable no era ella. Si no era ella la responsable de que ese dandy de maletín y celular se transformara en un monstruo.

Hasta tanto llegó la humillación que ella, la víctima, llegó a dudar de su condición. Llegó a pensar que por su culpa él pasaba de ser un ángel a ser un demonio. Es que los domingos a la tarde él le pide perdón. Le dice que la quiere, le hace un regalito, le pide que la ayude, le dice  que ella es lo más importante que tiene en la vida y ella accede, no tiene otra salida y accede. La semana que viene se cumple un año del día en que Miguel le fracturó un brazo. Hoy Marcela le va a contar todo a Esther. Está decidida a pedir un abogado que la asesore y a hacer la denuncia. Sabe que no puede condenarse ella ni condenar a sus hijos a tener un padre golpeador. Está decidida a empezar de nuevo. Marcela está muy dolorida pero hay algo que aprendió para siempre. Sabe que está dando el paso más importante de su vida. Y que es para salvarse de la muerte.

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