Recuperar la patria – 20 de mayo 2016

Una canción de los Quilapayún, http://cuencahighlife.com/wp-content/plugins/jetpack/modules/sitemaps.php allá por los 70 se preguntaba: “qué dirá el Santo Padre que vive en Roma, http://cooperativenet.com/wp-content/plugins/simple-lightbox/includes/class.utilities.php que le están degollando a su paloma”. Era una crítica irónica y combativa porque estallaban las guerras en todos los rincones del planeta mientras el Vaticano pregonaba formalmente la paz. Hoy no se puede repetir ese cuestionamiento porque el Papa Francisco hizo y sigue haciendo mucho por la convivencia y por desactivar todo tipo de conflictos. Francisco, es el jefe de la Iglesia que más se comprometió con hechos concretos, y no solo con rezos, para el milagro del deshielo que produjo entre Cuba y los Estados Unidos y el acercamiento entre todas las religiones, sobre todo entre las que practican árabes y judíos. Francisco es un apóstol de la paz.

El Papa argentino es un pastor con olor a oveja y nadie hizo tanto para combatir el hambre y la exclusión y la persecución hacia los refugiados. Es el Papa de los pobres.

No es poco que un Papa nacido en el barrio porteño de Flores se haya convertido en un intelectual admirado por todos los líderes mundiales por su apuesta a la educación y por su prédica permanente dentro de la iglesia contra los curas pedófilos y la corrupción bancaria de la jerarquía vaticana. El Papa Francisco es, a mi criterio, el mejor de la historia porque avanza en la modernización y democratización de la iglesia con una actitud abierta hacia los divorciados, las mujeres y los homosexuales.

Por eso el padre Jorge, como le gusta llamarse, tiene toda mi admiración y respeto.

Pero me niego a ser hipócrita. Creo que esta sería una opinión incompleta de mi parte si además de esas luces maravillosas de las que le acabo de hablar no les planteo también las crecientes sombras que están envolviendo la figura de Jorge Bergoglio.

Ya saben que muchas de estas críticas ya se las hice a través de una carta abierta que me costó que los kirchneristas me atacaran en forma salvaje, pero que, me dio la máxima satisfacción profesional de mi vida: el Papa me llamó por teléfono y me escribió un correo valorando mi trabajo y agradeciendo mi crítica. Por vías distintas el Papa me hizo llegar dos bendiciones y su último libro dedicado especialmente. Todo eso lo agradezco. Pero para ser absolutamente honesto intelectualmente y para cumplir con el pedido del Papa de hacer lío, debo decir una vez más que me cuesta entender, me duele y me desilusiona profundamente el rol que Bergoglio está cumpliendo en la Argentina. En su momento, ya expresé que les había concedido demasiados privilegios políticos a Cristina y su séquito. Que les dio un trato preferencial y les permitió que lo utilizaran electoralmente cuando llevaron a un candidato para una foto que luego convirtieron en afiche y que exhibieran una camiseta de La Cámpora.

También manifesté varias veces la señal contradictoria que envía el Papa a los argentinos cuando predica contra los corruptos y simultáneamente recibe a algunos mafiosos enriquecidos ilegalmente en la función pública. Y no hablo solamente de Cristina y parte de su gabinete. Hablo de varios dirigentes gremiales malandras pero, especialmente de Omar “El Caballo” Suárez, el preferido de Cristina que tiene su despacho tapizado de fotos de las muchas entrevistas que tuvo con el Papa mientras la justicia investiga extorsiones y estafas que hizo aprovechando su cargo. Tal vez la nostalgia de su juventud compartida en la agrupación peronista Guardia de Hierro, haya empujado a Francisco a darle un trato de rey a Guillermo Moreno. Un patotero semejante tiene una de las imágenes más negativas en todas las encuestas. Sin embargo Moreno tiene ingreso libre a la intimidad papal. Tanto que fue Moreno el que gestionó la entrevista que dentro de dos semanas Hebe de Bonafini va a tener con el Papa. Cuesta creer que el Papa tenga tanta misericordia jesuítica como para poner tantas veces la mejilla. La jefa de las Madres de Plaza de Mayo es quien más insultó groseramente al Papa y a sus fieles: lo trató de basura fascista. Hebe es la que encabezó aquella repugnante herejía de haber convertido al altar de la Catedral en un baño. Es la que se mostró más autoritaria con todos los que expresaron una mirada distinta y, como si esto fuera poco, manchó su pañuelo blanco con dos casos de corrupción: el vaciamiento de la Universidad de las Madres con una deuda monumental de la que nos tuvimos que hacer cargo todos y el tema de las pesadillas compartidas con fortunas que les dio Julio de Vido para que hicieran viviendas populares y que junto con Sergio Schocklender hicieron desaparecer en el aire como por arte de magia. Algo parecido pasó con la bendición que le envió a Milagro Sala que está detenida por haberle robado el dinero a los pobres de Jujuy.

Los sucesos preocupantes se van acumulando. Ayer Margarita Barrientos una santa de la solidaridad popular contó con mucha tristeza que Francisco no la recibió y que en ese mismo momento estaba saludando a Estela Carlotto, la Abuela de Plaza de Mayo. Tal vez hubo un error de protocolo. Eso también sería grave. Pero ameritaría una disculpa formal del Vaticano que hasta ahora no llegó. Solamente hubo un trascendido anónimo y poco creíble.

El trato frío y distante que Francisco le dio al flamante presidente Mauricio Macri fue otro dato clave. En aquel momento titulé mi columna: “Una sonrisa por el amor de Dios”. Macri fue despachado en 23 minutos, con caras estudiadamente serias pese a que se trataba de un jefe de estado elegido democráticamente. Bergoglio como Arzobispo de Buenos Aires tuvo un trato respetuoso y cordial con Macri que fue durante 8 años jefe de gobierno de la ciudad. El contraste era muy fuerte con un gobierno nacional que persiguió a Bergoglio. Lo hicieron espiar por Antonio Stiuso, sacaron los festejos patrios de la Capital y lo definieron como lo hizo Néstor Kirchner, como el jefe de la oposición que muchas veces se convierte en un diablo vestido con sotana.

El titular de la Pastoral Social, monseñor Jorge Lozano recibió institucionalmente a Fernando Esteche comandante de Quebracho y a Luis D’Elía. Se trata de dos personajes que fomentan la violencia. Esteche lidera los escuadrones que desfilan con las caras tapadas y palos y bombas molotov y de hecho estuvo preso por incendiar la casa de Neuquén en Buenos Aires. D’ Elía tomó una comisaría, trompeó a un productor agropecuario y encima no se le cae la palabra fusilar de la boca. Ambos son los dirigentes que más defendieron a Hugo Chávez y su régimen autoritario y con presos políticos por los que el Papa nunca reclamó y a Ajmadinejad, el líder iraní que niega el holocausto.

Hace unas horas, el sacerdote católico Eduardo de la Serna propuso que el presidente Macri tenga la dignidad de renunciar pese a que asumió hace 150 días. La cúpula de la iglesia se entrevistó con el presidente Macri por otros temas y le dijo que De la Serna era un cura marginal que no reflejaba el pensamiento oficial eclesiástico. Puede ser. Pero a expresiones públicas se les responde con expresiones públicas y no con secretos en reunión que es mala educación.

A veces, medio en broma y medio en serio, pienso cuanto falta para que el Papa Francisco reciba a Lázaro Báez. O se estreche en un abrazo con Aníbal Fernández, al que bajo cuerdas acusaba de favorecer el narcotráfico o con Horacio Verbitsky, que fue el que  denunció a Bergoglio por entregar curas a las catacumbas de una dictadura que los hizo desaparecer. ¿Qué dirá el Santo Padre que vive en Roma?, decía la vieja canción combativa. Por lo pronto una antigua amiga del Papa como la diputada Elisa Carrió dijo que como cristiana siente vergüenza ajena de que el Papa no haya recibido a Margarita Barrientos y que gracias a Dios, siempre se negó a ir al Vaticano.

Yo me pregunto lo mismo. ¿Qué dirá el Santo Padre de todo esto? Por lo pronto, con todo respeto, me dedico a no callar estos temas inquietantes y a poner el grito en el cielo. Dios proveerá.
Nuestro compañero Jorge Lanata no solamente tiene el Martín Fierro de oro. Tiene las bolas de oro. Invitó a los cobardes que lo chiflaban para que subieran al escenario y dieran la cara como siempre da la cara él. Y los guapos del anonimato arrugaron. Nadie se atrevió. Son los mismos que se hacen los valientes cuando están en el poder o cuando escriben un insulto tuitero en 140 caracteres.

Anoche, doctor Jorge Lanata dio dos mensajes. Uno explícito y otro implícito. El primero, cure cuando dijo claramente delante de sus hijas, Lola y Bárbara que quiere para ellas un país donde los ladrones vayan presos y devuelvan todo lo que se robaron. La inmensa mayoría de los argentinos piensa y necesita eso. Después, sin decirlo, con su sola actitud y contenido dejó establecido que jamás hay que rendirse cuando se trata de luchar por la libertad. Nada vale tanto como la libertad. Siempre me gusta decir que con libertad se puede hacer un periodismo bueno, malo o regular pero que sin libertad solo es posible la propaganda. La libertad es el principal insumo del periodismo y de la democracia republicana. Y hay que tener el coraje de defenderla aunque vengan degollando como venían degollando los integrantes de la dinastía Kirchner, los fundadores de una cleptocracia feudal.

Jamás voy a olvidar que los paraperiodistas del aparato propagandístico K llegaron a hacer barbaridades, hijoputeces que no tienen nombre. Como poner a Lanata al lado de Jorge Videla. Justo a él que fundó Página 12 y se convirtió en el diario que más investigó, denunció y condenó a los terroristas de estado. Justo a él que, en un hecho inédito en la historia, publicó todos los días reclamos por los desaparecidos firmados por sus familiares. Le hicieron de todo pero recuerdo lo de Videla como el ejemplo más grande del despropósito de la cadena oficial de la mentira. No fue el único destinatario de los venenos y agresiones kirchneristas. Hubo muchos periodistas y dirigentes políticos atacados. Pero él fue el que más recibió. Le dieron para que tenga. Y el gordo se defendió como pudo y como sabe. Redobló la apuesta. Los puteaba en cámara, los ridiculizaba y seguía firme diciendo todo lo que se le ocurriera con libertad y fomentando investigaciones para destapar las ollas de la corrupción y el engaño del  ladriprogresismo.

Los peores, los más forros, los que más le dieron fueron algunos traidores que se formaron a su lado. Algún mediocre que se hace llamar profesor y apenas si vomita en castellano y al que Martín Sabbatella llenó de dinero. Lanata figura en todas las encuestas como el periodista más querido, valorado y creíble. Fracturado como está nuestro oficio, dividido como nunca, así y todo, Lanata apareció primero lejos y por paliza en todas las encuestas. Y ojo que no lo estoy endiosando. Creo que es un periodista que escribe muy bien, que tiene coraje y una creatividad asombrosa. Inventa cosas todo el tiempo. No se calla nunca. Pero también creo que el análisis político no es su fuerte. Se nota que no es lo que más le gusta. Sin embargo, muy a pesar de él la realidad lo fue convirtiendo en un referente. No en un hombre de partido ni en un posible funcionario. No duraría dos minutos en ningún cargo porque es anarquista y odia hasta la mínima burocracia. El gordo trascendió las fronteras del periodismo y se convirtió en un ícono de la rebeldía. Demostró que está más allá de todo y que no le tiene miedo a nada. Los lacayos de Chávez en la Argentina, sobre todo dos legisladores que crecieron chupándole las medias, fueron tan caraduras que pusieron en duda los aprietes que sufrió en Venezuela en su momento por los patoteros de los servicios de inteligencia. Otra vez superaron un límite. Dudaron de la víctima y lo obligaron a dar explicaciones como si fuera el victimario. Retrocedieron al peor subproducto cultural de la dictadura: pensar que el desaparecido se lo había buscado. Que algo había hecho para que le pasara eso. Decir que la víctima provoca es como decir que el violador es menos violador porque la violada usaba minifalda.

Jamás trabajé con Lanata. Pero creo que es, largamente, el mejor periodista de todos los tiempos. Logró productos novedosos y exitosos en radio en tele y en gráfica. Algunos caceroleros gritaban “se siente, se siente/ Lanata presidente”. Nadie cree que eso sea posible. Saben que es una chicana y un grito de protesta. Hoy el nombre de ese periodista que convoca multitudes en los rating y en las calles es un elemento más para incluir en el análisis político. No porque Jorge vaya a ser candidato a nada. Ni Dios los permita. Pero si porque marca que la valentía todavía tiene reconocimiento social. Porque demostró que no tuvo miedo y se puso como objetivo destruir los temores de la sociedad. Los incitó a que le hicieran “fuck you” al pánico. Y se atrevió a jugar de igual a igual contra el monopolio de medios kirchneristas. Y no digan que se hizo el guapo desde canal 13 porque ya rompía todos los moldes desde el humilde canal 26. El gordo tiene defectos, como todos. Seguramente se equivocó cien veces, como todos. Habrá cometido injusticias mientras dirigió algunos medios, como todos. Pero hoy en una bandera de libertad. Por eso anoche le dedicó el premio a Cristina que lo mira por tevé. Porque su esfuerzo de investigación monumental, contra viento y marea, finalmente se confirmó hasta el último detalle. Como él dijo: había bóvedas, había bolsos, eran socios, nunca hubo un gobierno tan corrupto en toda la historia democrática argentina. Lanata incluso se acordó de denunciar a Horacio Verbitsky, el más grande encubridor de Cristina, cuando dijo que esa misma mañana había escrito que “la corrupción es una excusa”. Es increíble como el fanatismo puede fabricar cómplices. Jorge Lanata ganó el Martín Fierro de oro entre otras cosas porque supo interpretar muy bien lo que dijo Edward Murrow, el gran periodista norteamericano perseguido por el macartismo: “una nación de ovejas engendra un gobierno de lobos”. Y Lanata nunca quiso ser oveja. Lanata es el símbolo de un periodismo corajudo que no se arrodilló ante ningún poder. No se dejó domesticar ni por la pauta publicitaria coimera ni por los latigazos de Cristina, Néstor y su grupo de tareas de comisarios y vigilantes políticos. Cuando los libros estudien lo que ocurrió durante los más de 12 años de kirchnerato, nadie podrá ignorar que hubo un antes y un después de Jorge Lanata. Fue el que demostró que se podía quebrar al estado opresor. Que se podía soñar con una sociedad sin censuras ni aprietes autoritarios. Finalmente demostró lo que la historia ya demostró en varias ocasiones: que la libertad no se negocia y que la esperanza vence al miedo. Por eso Lanata vale oro.
Nuestro compañero Jorge Lanata no solamente tiene el Martín Fierro de oro. Tiene las bolas de oro. Invitó a los cobardes que lo chiflaban para que subieran al escenario y dieran la cara como siempre da la cara él. Y los guapos del anonimato arrugaron. Nadie se atrevió. Son los mismos que se hacen los valientes cuando están en el poder o cuando escriben un insulto tuitero en 140 caracteres.

Anoche, clinic Jorge Lanata dio dos mensajes. Uno explícito y otro implícito. El primero, seek cuando dijo claramente delante de sus hijas, Lola y Bárbara que quiere para ellas un país donde los ladrones vayan presos y devuelvan todo lo que se robaron. La inmensa mayoría de los argentinos piensa y necesita eso. Después, sin decirlo, con su sola actitud y contenido dejó establecido que jamás hay que rendirse cuando se trata de luchar por la libertad. Nada vale tanto como la libertad. Siempre me gusta decir que con libertad se puede hacer un periodismo bueno, malo o regular pero que sin libertad solo es posible la propaganda. La libertad es el principal insumo del periodismo y de la democracia republicana. Y hay que tener el coraje de defenderla aunque vengan degollando como venían degollando los integrantes de la dinastía Kirchner, los fundadores de una cleptocracia feudal.

Jamás voy a olvidar que los paraperiodistas del aparato propagandístico K llegaron a hacer barbaridades, hijoputeces que no tienen nombre. Como poner a Lanata al lado de Jorge Videla. Justo a él que fundó Página 12 y se convirtió en el diario que más investigó, denunció y condenó a los terroristas de estado. Justo a él que, en un hecho inédito en la historia, publicó todos los días reclamos por los desaparecidos firmados por sus familiares. Le hicieron de todo pero recuerdo lo de Videla como el ejemplo más grande del despropósito de la cadena oficial de la mentira. No fue el único destinatario de los venenos y agresiones kirchneristas. Hubo muchos periodistas y dirigentes políticos atacados. Pero él fue el que más recibió. Le dieron para que tenga. Y el gordo se defendió como pudo y como sabe. Redobló la apuesta. Los puteaba en cámara, los ridiculizaba y seguía firme diciendo todo lo que se le ocurriera con libertad y fomentando investigaciones para destapar las ollas de la corrupción y el engaño del  ladriprogresismo.

Los peores, los más forros, los que más le dieron fueron algunos traidores que se formaron a su lado. Algún mediocre que se hace llamar profesor y apenas si vomita en castellano y al que Martín Sabbatella llenó de dinero. Lanata figura en todas las encuestas como el periodista más querido, valorado y creíble. Fracturado como está nuestro oficio, dividido como nunca, así y todo, Lanata apareció primero lejos y por paliza en todas las encuestas. Y ojo que no lo estoy endiosando. Creo que es un periodista que escribe muy bien, que tiene coraje y una creatividad asombrosa. Inventa cosas todo el tiempo. No se calla nunca. Pero también creo que el análisis político no es su fuerte. Se nota que no es lo que más le gusta. Sin embargo, muy a pesar de él la realidad lo fue convirtiendo en un referente. No en un hombre de partido ni en un posible funcionario. No duraría dos minutos en ningún cargo porque es anarquista y odia hasta la mínima burocracia. El gordo trascendió las fronteras del periodismo y se convirtió en un ícono de la rebeldía. Demostró que está más allá de todo y que no le tiene miedo a nada. Los lacayos de Chávez en la Argentina, sobre todo dos legisladores que crecieron chupándole las medias, fueron tan caraduras que pusieron en duda los aprietes que sufrió en Venezuela en su momento por los patoteros de los servicios de inteligencia. Otra vez superaron un límite. Dudaron de la víctima y lo obligaron a dar explicaciones como si fuera el victimario. Retrocedieron al peor subproducto cultural de la dictadura: pensar que el desaparecido se lo había buscado. Que algo había hecho para que le pasara eso. Decir que la víctima provoca es como decir que el violador es menos violador porque la violada usaba minifalda.

Jamás trabajé con Lanata. Pero creo que es, largamente, el mejor periodista de todos los tiempos. Logró productos novedosos y exitosos en radio en tele y en gráfica. Algunos caceroleros gritaban “se siente, se siente/ Lanata presidente”. Nadie cree que eso sea posible. Saben que es una chicana y un grito de protesta. Hoy el nombre de ese periodista que convoca multitudes en los rating y en las calles es un elemento más para incluir en el análisis político. No porque Jorge vaya a ser candidato a nada. Ni Dios los permita. Pero si porque marca que la valentía todavía tiene reconocimiento social. Porque demostró que no tuvo miedo y se puso como objetivo destruir los temores de la sociedad. Los incitó a que le hicieran “fuck you” al pánico. Y se atrevió a jugar de igual a igual contra el monopolio de medios kirchneristas. Y no digan que se hizo el guapo desde canal 13 porque ya rompía todos los moldes desde el humilde canal 26. El gordo tiene defectos, como todos. Seguramente se equivocó cien veces, como todos. Habrá cometido injusticias mientras dirigió algunos medios, como todos. Pero hoy en una bandera de libertad. Por eso anoche le dedicó el premio a Cristina que lo mira por tevé. Porque su esfuerzo de investigación monumental, contra viento y marea, finalmente se confirmó hasta el último detalle. Como él dijo: había bóvedas, había bolsos, eran socios, nunca hubo un gobierno tan corrupto en toda la historia democrática argentina. Lanata incluso se acordó de denunciar a Horacio Verbitsky, el más grande encubridor de Cristina, cuando dijo que esa misma mañana había escrito que “la corrupción es una excusa”. Es increíble como el fanatismo puede fabricar cómplices. Jorge Lanata ganó el Martín Fierro de oro entre otras cosas porque supo interpretar muy bien lo que dijo Edward Murrow, el gran periodista norteamericano perseguido por el macartismo: “una nación de ovejas engendra un gobierno de lobos”. Y Lanata nunca quiso ser oveja. Lanata es el símbolo de un periodismo corajudo que no se arrodilló ante ningún poder. No se dejó domesticar ni por la pauta publicitaria coimera ni por los latigazos de Cristina, Néstor y su grupo de tareas de comisarios y vigilantes políticos. Cuando los libros estudien lo que ocurrió durante los más de 12 años de kirchnerato, nadie podrá ignorar que hubo un antes y un después de Jorge Lanata. Fue el que demostró que se podía quebrar al estado opresor. Que se podía soñar con una sociedad sin censuras ni aprietes autoritarios. Finalmente demostró lo que la historia ya demostró en varias ocasiones: que la libertad no se negocia y que la esperanza vence al miedo. Por eso Lanata vale oro.
Adrián Paenza fue cómplice de la persecución hacia los periodistas independientes. Adrián Paenza miró para otro lado, site se lavó las manos y no dijo una palabra pese a que el ataque brutal del estado kirchnerista incluyó a algunos colegas que eran muy amigos suyos como el doctor Nelson Castro. El que calla otorga y el calló frente al despiadado plan sistemático para destruir a Jorge Lanata. En este caso tal vez primó el resentimiento y la bronca porque Jorge lo acusó en una ocasión de haberle robado su programa en América TV. Dijo que se fue un tiempo de vacaciones y cuando volvió Paenza se había trepado al lugar de conductor en “complicidad con las autoridades del canal que lo podían manejar más fácilmente”. Son declaraciones textuales de Lanata que recuperé del archivo.

Por eso digo que Adrián Paenza fue cómplice y militante fanático del gobierno que más atentó contra la libertad de prensa. Todos los argentinos tuvimos que pagar 140 mil pesos semanales para que hiciera su programa sobre ciencia en el canal que en lugar de ser del estado era solo de Cristina y sus caprichos. Es un dinero importante. En un mes, supongamos de cuatro programas, todos poníamos de nuestro bolsillo  560 mil pesos para que Claudio Martínez pudiera realizar la producción. No se sabe con certeza cuando de esos 560 se llevaba Paenza como honorarios. Algunos empleados de canal 7 dicen que la mitad era para el conductor y el resto para la realización del programa. Otra vez: 280 mil de sueldo mensual por un programa semanal es un dinero que en la actividad privada hay que romperse el lomo para ganarlo. O ser una figura muy popular y   atractiva para el rating. Eso solo lo ganan las estrellas.

Pero el tema del dinero no es lo fundamental. Paenza lo hacía por la patria porque dinero le sobra. Adrián Arnoldo Paenza que la semana pasada cumplió 67 años, es un millonario más del kirchnerismo que, igual que sus admirados Cristina y Víctor Hugo Morales, viven como reyes acaudalados pero hablan como si fueran guevaristas recién llegados de la Sierra Maestra. Adrián heredó varias decenas de millones de dólares de Ernesto, su padre que fue uno de esos empresarios que administró los negocios encubiertos que el Partido Comunista tenía para financiarse. Con relaciones privilegiadas con la Unión Soviética muchos aprovecharon esos contactos para su propio bolsillo y embolsaron montañas de dinero en nombre del socialismo de Marx y Lenin. Fue muy redituable la militancia clasista para los Paenza.

Nunca se supo porque Adrián Paenza prefiere vivir en la ciudad de Chicago, el corazón de los Estados Unidos imperialistas ni porque Víctor Hugo compró su departamento en Nueva York ni cómo es que Cristina vive en mansiones de Calafate y de Puerto Madero, sus dos lugares en el mundo. Ni Ricardo Lagos, Ni Pepe Mujica, ni Tabaré Vázquez, ni Bachellet, viven como monarcas ni son potentados porque les dedicaron la vida a sus pueblos y lucharon coherentemente por sociedades más igualitarias. Hacen lo que dicen y vive como piensan. Tal vez sería una chicana pedirle a Adrián Paenza y a Víctor Hugo que hagan una prueba y vivan un tiempo en la Caracas chavista y en la Cuba castrista que tanto admiran y que luego cuenten si pudieron ejercer su trabajo con libertad.

Paenza si que hablo con libertad en el arranque de la nueva temporada en canal 7. Como recordó Hernán Lombardi, Paenza fue tan contradictorio que cuesta creer que se trate de la misma persona que el gran difusor de la matemática que es.

Reapareció en la pantalla pública y sintió la necesidad culposa de hacer un discurso político contra Mauricio Macri y el actual ministro de Ciencia, Lino Barañao. Para empezar su alucinado discurso dijo que no quería trabajar para el gobierno de Macri. Aquí ya hay varios problemas de comprensión. Primero trabajar en el canal de estado es trabajar para todos los argentinos porque el estado es de todos y no de Macri. Tal vez antes Paenza trabajaba para Cristina pero eso se terminó el día que Scioli perdió las elecciones. Segundo tema: Si no quería trabajar en esta etapa de la televisión realmente pública, ¿Por qué firmó el contrato? ¿Quién lo obligó? ¿Alguien le puso una pistola en la cabeza? Ayer pase por la puerta del edificio del viejo canal 7 y en el techo hay una gigantografía de las grandes figuras del canal. Y ahí estaba Adrián en primer lugar, con cartel francés, como si fuera Tomás Eloy Martínez o Lanata. Se ve que la gente del canal lo quiere  y lo valora mucho. O se ve que todavía hay mucha militancia K tomando decisiones importantes.

Durante el reinado de Néstor y Cristina en el canal gobernó La Cámpora con mano dura. En Fútbol para Todos los muchachos más obsecuentes tipo Javier Vicente, (alias) “el relator militante”, obligaban a algunos a cantar la marcha peronista delante de todo el equipo. Los Araujo y los Tití Fernández íntimos amigos de Paenza bajaban línea y obsecuencia hacia el oficialismo y nadie recuerda ningún periodista que expresara una sola voz crítica en ningún sector horario ni programa. El día que uno de ellos se atrevió a hacer una pregunta sencilla a Andrés  “El Cuervo” Larroque, como si fuera un patrón de estancia de Lázaro, al aire lo amonestó y Juan Miceli, que de él se trata, dejó de trabajar en el canal. Lo censuraron por una pregunta aunque hay que decir para ser justos, que Miceli hacía rato que venía tragando sapos patagónicos en silencio.

Adrian Paenza también hizo silencio frente a ese grosero caso de censura y discriminación. Todo sea por la patria liberada y el socialismo de Puerto Madero o el Frente para la Valija.

Bien dijo Jorge Sigal, el Secretario de Medios, ahora “no se palpa de ideología a los trabajadores, somos locatarios del poder y no sus dueños. Hay que acostumbrarse a vivir en la diferencia. Muchas de las peores tragedias de la humanidad comenzaron con la pretensión de que todas las personas pensaran igual”.

Paenza no se privó de nada. Fue durísimo con el ministro Lino Barañao al que lo trató casi de cobarde porque no se pronuncia contra el gobierno de las corporaciones de Macri. Hasta hace unos meses para Paenza, Barañao era Gardel, el responsable del crecimiento de la ciencia en la Argentina. Pero la madre de todas las luces y avances de la Argentina para Paenza es Cristina. Ella representa todo lo que Paenza sueña para el pueblo argentino. Es tan gran matemático que es al único que le cierran las cuentas de Cristina, Máximo y Lázaro Báez. Entre millonarios revolucionarios no se van a pisar la manguera. Paenza debería resolver un problema, algo que le gusta tanto:  ¿Cómo hizo Cristina trabajando siempre para el estado y Lázaro Báez en 12 años para pesar la plata y levantarla en pala para esconderlas en bóvedas. Es un gran desafío intelectual y aritmético resolver ese problema. Tal vez solo lo pueda resolver la justicia.
Adrián Paenza fue cómplice de la persecución hacia los periodistas independientes. Adrián Paenza miró para otro lado, pills se lavó las manos y no dijo una palabra pese a que el ataque brutal del estado kirchnerista incluyó a algunos colegas que eran muy amigos suyos como el doctor Nelson Castro. El que calla otorga y el calló frente al despiadado plan sistemático para destruir a Jorge Lanata. En este caso tal vez primó el resentimiento y la bronca porque Jorge lo acusó en una ocasión de haberle robado su programa en América TV. Dijo que se fue un tiempo de vacaciones y cuando volvió Paenza se había trepado al lugar de conductor en “complicidad con las autoridades del canal que lo podían manejar más fácilmente”. Son declaraciones textuales de Lanata que recuperé del archivo.

Por eso digo que Adrián Paenza fue cómplice y militante fanático del gobierno que más atentó contra la libertad de prensa. Todos los argentinos tuvimos que pagar 140 mil pesos semanales para que hiciera su programa sobre ciencia en el canal que en lugar de ser del estado era solo de Cristina y sus caprichos. Es un dinero importante. En un mes, viagra supongamos de cuatro programas, todos poníamos de nuestro bolsillo  560 mil pesos para que Claudio Martínez pudiera realizar la producción. No se sabe con certeza cuando de esos 560 se llevaba Paenza como honorarios. Algunos empleados de canal 7 dicen que la mitad era para el conductor y el resto para la realización del programa. Otra vez: 280 mil de sueldo mensual por un programa semanal es un dinero que en la actividad privada hay que romperse el lomo para ganarlo. O ser una figura muy popular y   atractiva para el rating. Eso solo lo ganan las estrellas.

Pero el tema del dinero no es lo fundamental. Paenza lo hacía por la patria porque dinero le sobra. Adrián Arnoldo Paenza que la semana pasada cumplió 67 años, es un millonario más del kirchnerismo que, igual que sus admirados Cristina y Víctor Hugo Morales, viven como reyes acaudalados pero hablan como si fueran guevaristas recién llegados de la Sierra Maestra. Adrián heredó varias decenas de millones de dólares de Ernesto, su padre que fue uno de esos empresarios que administró los negocios encubiertos que el Partido Comunista tenía para financiarse. Con relaciones privilegiadas con la Unión Soviética muchos aprovecharon esos contactos para su propio bolsillo y embolsaron montañas de dinero en nombre del socialismo de Marx y Lenin. Fue muy redituable la militancia clasista para los Paenza.

Nunca se supo porque Adrián Paenza prefiere vivir en la ciudad de Chicago, el corazón de los Estados Unidos imperialistas ni porque Víctor Hugo compró su departamento en Nueva York ni cómo es que Cristina vive en mansiones de Calafate y de Puerto Madero, sus dos lugares en el mundo. Ni Ricardo Lagos, Ni Pepe Mujica, ni Tabaré Vázquez, ni Bachellet, viven como monarcas ni son potentados porque les dedicaron la vida a sus pueblos y lucharon coherentemente por sociedades más igualitarias. Hacen lo que dicen y vive como piensan. Tal vez sería una chicana pedirle a Adrián Paenza y a Víctor Hugo que hagan una prueba y vivan un tiempo en la Caracas chavista y en la Cuba castrista que tanto admiran y que luego cuenten si pudieron ejercer su trabajo con libertad.

Paenza si que hablo con libertad en el arranque de la nueva temporada en canal 7. Como recordó Hernán Lombardi, Paenza fue tan contradictorio que cuesta creer que se trate de la misma persona que el gran difusor de la matemática que es.

Reapareció en la pantalla pública y sintió la necesidad culposa de hacer un discurso político contra Mauricio Macri y el actual ministro de Ciencia, Lino Barañao. Para empezar su alucinado discurso dijo que no quería trabajar para el gobierno de Macri. Aquí ya hay varios problemas de comprensión. Primero trabajar en el canal de estado es trabajar para todos los argentinos porque el estado es de todos y no de Macri. Tal vez antes Paenza trabajaba para Cristina pero eso se terminó el día que Scioli perdió las elecciones. Segundo tema: Si no quería trabajar en esta etapa de la televisión realmente pública, ¿Por qué firmó el contrato? ¿Quién lo obligó? ¿Alguien le puso una pistola en la cabeza? Ayer pase por la puerta del edificio del viejo canal 7 y en el techo hay una gigantografía de las grandes figuras del canal. Y ahí estaba Adrián en primer lugar, con cartel francés, como si fuera Tomás Eloy Martínez o Lanata. Se ve que la gente del canal lo quiere  y lo valora mucho. O se ve que todavía hay mucha militancia K tomando decisiones importantes.

Durante el reinado de Néstor y Cristina en el canal gobernó La Cámpora con mano dura. En Fútbol para Todos los muchachos más obsecuentes tipo Javier Vicente, (alias) “el relator militante”, obligaban a algunos a cantar la marcha peronista delante de todo el equipo. Los Araujo y los Tití Fernández íntimos amigos de Paenza bajaban línea y obsecuencia hacia el oficialismo y nadie recuerda ningún periodista que expresara una sola voz crítica en ningún sector horario ni programa. El día que uno de ellos se atrevió a hacer una pregunta sencilla a Andrés  “El Cuervo” Larroque, como si fuera un patrón de estancia de Lázaro, al aire lo amonestó y Juan Miceli, que de él se trata, dejó de trabajar en el canal. Lo censuraron por una pregunta aunque hay que decir para ser justos, que Miceli hacía rato que venía tragando sapos patagónicos en silencio.

Adrian Paenza también hizo silencio frente a ese grosero caso de censura y discriminación. Todo sea por la patria liberada y el socialismo de Puerto Madero o el Frente para la Valija.

Bien dijo Jorge Sigal, el Secretario de Medios, ahora “no se palpa de ideología a los trabajadores, somos locatarios del poder y no sus dueños. Hay que acostumbrarse a vivir en la diferencia. Muchas de las peores tragedias de la humanidad comenzaron con la pretensión de que todas las personas pensaran igual”.

Paenza no se privó de nada. Fue durísimo con el ministro Lino Barañao al que lo trató casi de cobarde porque no se pronuncia contra el gobierno de las corporaciones de Macri. Hasta hace unos meses para Paenza, Barañao era Gardel, el responsable del crecimiento de la ciencia en la Argentina. Pero la madre de todas las luces y avances de la Argentina para Paenza es Cristina. Ella representa todo lo que Paenza sueña para el pueblo argentino. Es tan gran matemático que es al único que le cierran las cuentas de Cristina, Máximo y Lázaro Báez. Entre millonarios revolucionarios no se van a pisar la manguera. Paenza debería resolver un problema, algo que le gusta tanto:  ¿Cómo hizo Cristina trabajando siempre para el estado y Lázaro Báez en 12 años para pesar la plata y levantarla en pala para esconderlas en bóvedas. Es un gran desafío intelectual y aritmético resolver ese problema. Tal vez solo lo pueda resolver la justicia.
Cleptocracia es el gobierno de los ladrones. A esta altura hay pocas palabras tan precisas para definir los más de doce años de la dinastía Kirchner en el poder. Insisto con un concepto: fue el gobierno más corrupto de la historia de la Argentina democrática. Por su magnitud, viagra sale por su extensión y por su profundidad podemos afirmar que Néstor y Cristina instalaron un gigantesco aparato para enriquecerse en forma ilegal y que ese ejemplo fue seguido por la inmensa mayoría de sus funcionarios. Le soy sincero: cuesta encontrar un funcionario decente. Hay que buscar demasiado para señalar un kirchnerista que no haya integrado la patota autoritaria que saqueó el estado. Hubo por lo menos tres funcionarios honrados pero que tuvieron que irse del gobierno para mantener sus principios: Gustavo Béliz, Sergio Acevedo y Horacio Rosatti. La verdad que trato de encontrar los motivos de semejante bulimia por los billetes de todos los colores y no es fácil. Yo lo atribuyo a una enfermedad, a una obsesión por el dinero fácil y el choreo. Pero tal vez algunos se autoengañan y tomaron como verdad revelada el rezo laico de Néstor cuando dijo que “hay que tener mucha plata para hacer política”. Tal vez sus subordinados vieron a su jefe levantarla en pala y robarse montañas de dólares y euros y decidieron seguir su ejemplo revolucionario.

No habrán faltado los mas setentistas, que recordaron las viejas épocas de Montoneros cuando los secuestros extorsivos como los de Born eran decodificados como una forma de que el dinero de la burguesía o el imperialismo vuelva al pueblo para sostener la lucha por la liberación y en contra de la dependencia.

Ni le cuento algún histórico del peronismo al que se le habrá cruzado por la cabeza las antiguas luchas de la resistencia peronista durante los 18 años de proscripción. Recuerdo que hasta el propio Herminio Iglesias confesó en su momento que, a veces,  los dineros de la organización se mezclaban en el bolsillo con los propios porque muchos vivían en la clandestinidad y necesitaban fondos para esconderse y “recuperar” para los más humildes algo de lo que les habían robado los oligarcas.

Otros como Amado Boudou son culturalmente malandras de estado. Son atorrantes sin un solo escrúpulo ni moral ni estómago. Roban todo el tiempo. Mientras más alto trepan en el escalafón del estado, mas roban. Pero llevan la delincuencia siempre a su lado como una sombra. Por eso tienen papeles truchos del auto que le quieren robar a su ex mujer, o dan domicilios falsos en sus DNI, o le roban al pueblo pobre de Formosa por un asesoramiento que no hicieron, o intentan quedarse con la fábrica de billetes o, como si esto fuera poco, falsifican facturas de hoteles y de traductores como rateros de cuarta. Cantan canciones emancipadoras con La Mancha de Rolando pero se manchan la conciencia y el alma la tienen más sucia que un chiquero. La verdad, no puedo creer como Amado Boudou, que viene cometiendo delitos desde joven, todavía no está preso.

Pero lo más inquietante es que la estafa y las coimas y los sobreprecios fueron una norma y no una excepción. El lavado de dinero de Lázaro y Cristobal con Néstor y Cristina con alquileres mentirosos. Las 240 propiedades que no se pueden explicar, los 900 vehículos, las estancias que suman más tierra que la Capital Federal multiplicada por 20. ¿Habrá en América Latina un terrateniente de semejante envergadura? Lo dudo. Y encima un tesoro en documentos y arte peronista, y las dudas tremendas sobre la transparencia del mismísimo mausoleo de Néstor Kirchner, y la compañía Helvetic que dicen que no es de ellos pero el dueño no aparece y Fariña dice que es de la sociedad Báez- Kirchner, y la cara de piedra de Cristina que dice que nunca tuvo hoteles pero le pagó sueldos a 70 personas por trabajar en sus hoteles.

Todo es mentira. Todo es falso. Es un castillo de engaños que se desmorona todos los días. Da vergüenza ajena. Sus acusaciones de que se trata de una campaña del gobierno o de los medios son insostenibles. A esta altura no se las cree nadie. Y hay algunos caraduras que quieren ensuciar a Margarita Stolbizer que vive hace años en una casa sencilla de clase media de Morón.

Y Julio de Vido con sus dibujos en la obra pública, su responsabilidad en el siniestro de la estación Once, su triangulación con las universidades igual que Alicia Kirchner, la embajada paralela con Chávez, el barco ruso de gas licuado que desapareció en el triángulo de las Bermudas de Río Gallegos.

No alcanzan las palabras ni el tiempo para hacer el diccionario de la corrupción K. Es una enciclopedia. Ricardo Jaime, corrupto confeso, Carlos Kunkel utiliza con su mujer dos autos del gremio del Caballo Suárez, otro corrupto que va a recorrer tribunales. ¿Es posible que todos hayan seguido el mismo camino inmoral de los Kirchner? Ricardo Echegaray que protege a Báez de las facturas truchas o mira para otro lado con los 8 mil millones de deuda de Cristobal. ¿Será posible que no se salve nadie? Aníbal y la efedrina y el fútbol para todos o el Plan Qunitas. Ni el ex defensor del comunismo albanés, Carlos Zannini se salva si miran a dos de sus amigos/testaferros: Carlos Liuzzi y el cuevero financista Guillermo Greppi. Y ni que hablar de los vaciadores de empresas seriales y fusiladores mediáticos de periodistas independientes y políticos opositores llamados Sergio Szpolsky y Diego Gvirtz.

El colmo es que estén investigando a Lázaro por haber comprado un terreno en El Chaltén, en el Parque Nacional los Glaciares. Quiero creer que es un error. Que no se sentían tan impunes e intocables y que no son tan tontos. Son demasiado vivos.

Dicen que Cristina está en su peor momento judicial y en las encuestas sube con ritmo en la imagen negativa.

Al principio yo creía que el dineroducto del Frente para la Valija solo iba a parar a los bolsillos de la familia presidencial. Pero la realidad está demostrando que se democratizó el afano. Que los inmorales nos han igualado. Que el que no llora no mama y el que no afana es un gil. Que el cambalache se hizo Cleptocracia. Que falta de respeto, que atropello a la razón. Cualquiera es un señor. Cualquiera es una ladrón.
Cleptocracia es el gobierno de los ladrones. A esta altura hay pocas palabras tan precisas para definir los más de doce años de la dinastía Kirchner en el poder. Insisto con un concepto: fue el gobierno más corrupto de la historia de la Argentina democrática. Por su magnitud, treat por su extensión y por su profundidad podemos afirmar que Néstor y Cristina instalaron un gigantesco aparato para enriquecerse en forma ilegal y que ese ejemplo fue seguido por la inmensa mayoría de sus funcionarios. Le soy sincero: cuesta encontrar un funcionario decente. Hay que buscar demasiado para señalar un kirchnerista que no haya integrado la patota autoritaria que saqueó el estado. Hubo por lo menos tres funcionarios honrados pero que tuvieron que irse del gobierno para mantener sus principios: Gustavo Béliz, there Sergio Acevedo y Horacio Rosatti. La verdad que trato de encontrar los motivos de semejante bulimia por los billetes de todos los colores y no es fácil. Yo lo atribuyo a una enfermedad, pharm a una obsesión por el dinero fácil y el choreo. Pero tal vez algunos se autoengañan y tomaron como verdad revelada el rezo laico de Néstor cuando dijo que “hay que tener mucha plata para hacer política”. Tal vez sus subordinados vieron a su jefe levantarla en pala y robarse montañas de dólares y euros y decidieron seguir su ejemplo revolucionario.

No habrán faltado los mas setentistas, que recordaron las viejas épocas de Montoneros cuando los secuestros extorsivos como los de Born eran decodificados como una forma de que el dinero de la burguesía o el imperialismo vuelva al pueblo para sostener la lucha por la liberación y en contra de la dependencia.

Ni le cuento algún histórico del peronismo al que se le habrá cruzado por la cabeza las antiguas luchas de la resistencia peronista durante los 18 años de proscripción. Recuerdo que hasta el propio Herminio Iglesias confesó en su momento que, a veces,  los dineros de la organización se mezclaban en el bolsillo con los propios porque muchos vivían en la clandestinidad y necesitaban fondos para esconderse y “recuperar” para los más humildes algo de lo que les habían robado los oligarcas.

Otros como Amado Boudou son culturalmente malandras de estado. Son atorrantes sin un solo escrúpulo ni moral ni estómago. Roban todo el tiempo. Mientras más alto trepan en el escalafón del estado, mas roban. Pero llevan la delincuencia siempre a su lado como una sombra. Por eso tienen papeles truchos del auto que le quieren robar a su ex mujer, o dan domicilios falsos en sus DNI, o le roban al pueblo pobre de Formosa por un asesoramiento que no hicieron, o intentan quedarse con la fábrica de billetes o, como si esto fuera poco, falsifican facturas de hoteles y de traductores como rateros de cuarta. Cantan canciones emancipadoras con La Mancha de Rolando pero se manchan la conciencia y el alma la tienen más sucia que un chiquero. La verdad, no puedo creer como Amado Boudou, que viene cometiendo delitos desde joven, todavía no está preso.

Pero lo más inquietante es que la estafa y las coimas y los sobreprecios fueron una norma y no una excepción. El lavado de dinero de Lázaro y Cristobal con Néstor y Cristina con alquileres mentirosos. Las 240 propiedades que no se pueden explicar, los 900 vehículos, las estancias que suman más tierra que la Capital Federal multiplicada por 20. ¿Habrá en América Latina un terrateniente de semejante envergadura? Lo dudo. Y encima un tesoro en documentos y arte peronista, y las dudas tremendas sobre la transparencia del mismísimo mausoleo de Néstor Kirchner, y la compañía Helvetic que dicen que no es de ellos pero el dueño no aparece y Fariña dice que es de la sociedad Báez- Kirchner, y la cara de piedra de Cristina que dice que nunca tuvo hoteles pero le pagó sueldos a 70 personas por trabajar en sus hoteles.

Todo es mentira. Todo es falso. Es un castillo de engaños que se desmorona todos los días. Da vergüenza ajena. Sus acusaciones de que se trata de una campaña del gobierno o de los medios son insostenibles. A esta altura no se las cree nadie. Y hay algunos caraduras que quieren ensuciar a Margarita Stolbizer que vive hace años en una casa sencilla de clase media de Morón.

Y Julio de Vido con sus dibujos en la obra pública, su responsabilidad en el siniestro de la estación Once, su triangulación con las universidades igual que Alicia Kirchner, la embajada paralela con Chávez, el barco ruso de gas licuado que desapareció en el triángulo de las Bermudas de Río Gallegos.

No alcanzan las palabras ni el tiempo para hacer el diccionario de la corrupción K. Es una enciclopedia. Ricardo Jaime, corrupto confeso, Carlos Kunkel utiliza con su mujer dos autos del gremio del Caballo Suárez, otro corrupto que va a recorrer tribunales. ¿Es posible que todos hayan seguido el mismo camino inmoral de los Kirchner? Ricardo Echegaray que protege a Báez de las facturas truchas o mira para otro lado con los 8 mil millones de deuda de Cristobal. ¿Será posible que no se salve nadie? Aníbal y la efedrina y el fútbol para todos o el Plan Qunitas. Ni el ex defensor del comunismo albanés, Carlos Zannini se salva si miran a dos de sus amigos/testaferros: Carlos Liuzzi y el cuevero financista Guillermo Greppi. Y ni que hablar de los vaciadores de empresas seriales y fusiladores mediáticos de periodistas independientes y políticos opositores llamados Sergio Szpolsky y Diego Gvirtz.

El colmo es que estén investigando a Lázaro por haber comprado un terreno en El Chaltén, en el Parque Nacional los Glaciares. Quiero creer que es un error. Que no se sentían tan impunes e intocables y que no son tan tontos. Son demasiado vivos.

Dicen que Cristina está en su peor momento judicial y en las encuestas sube con ritmo en la imagen negativa.

Al principio yo creía que el dineroducto del Frente para la Valija solo iba a parar a los bolsillos de la familia presidencial. Pero la realidad está demostrando que se democratizó el afano. Que los inmorales nos han igualado. Que el que no llora no mama y el que no afana es un gil. Que el cambalache se hizo Cleptocracia. Que falta de respeto, que atropello a la razón. Cualquiera es un señor. Cualquiera es una ladrón.
Es tan profunda la grieta que dejó el kirchnerato que una santa de la solidaridad popular como Margarita Barrientos quedó en una vereda y el Papa Francisco, tadalafil en otra. Es tan grande el odio que inocularon Néstor y Cristina en la sociedad que dos compatriotas tan luminosos que entregaron su vida a ayudar a los pobres, hoy están separados por un océano. Francisco en el Vaticano y Margarita en Los Piletones. Ayer este programa confirmó que el Santo Padre invitó a Roma a la santa madre pero que Margarita avisó que no puede ir porque tiene mucho trabajo. El diablo metió la cola en una relación que debiera ser maravillosa y fraternal. Se abrió una herida que con el tiempo, seguramente, se va a suturar. Los oyentes de esta radio se dividieron en sus opiniones. La inmensa mayoría ama al Papa y a Margarita. Pero muchos están dolidos por algunas actitudes políticas del jefe de la iglesia católica.

No quiero profundizar esa división. Describo una realidad y punto. Solamente me interesa contarle a mucha gente un hecho mágico y maravilloso que ocurrió con Margarita en este programa. Un día le hicimos una entrevista como tantas. Pero los diarios habían publicado que Baltazar Garzón,  el ex juez español, estaba cobrando del gobierno de Cristina 70 mil pesos por mes como asesor en Derechos Humanos. Se nos ocurrió preguntarle a Margarita que haría ella con tanto dinero. Y ella confesó que su sueño era construir un Centro de Atención para las Víctimas de Violencia Familiar. Como Margarita siempre piensa en los que más sufren, se acordó de tantas mujeres que por las noches llegan a su casa pidiendo auxilio frente a los golpes brutales de sus maridos, muchas veces borrachos. Como siempre, los gravísimos problemas de la marginalidad y la exclusión, Margarita los vive en carne propia. Nadie le tiene que contar que es lo que pasa con los excluidos. Es ella la que pone el cuerpo cuando llega una mujer llorando, con sangre en su rostro, cargando uno o varios chicos y que pide protección. Muchas veces Margarita no se da cuenta pero evita que haya asesinatos. Una vez ella sacó a cachetazos limpios a un hijo de puta que quería seguir trompeando a su esposa. Margarita, su cuerpo, su coraje, su conciencia es un refugio para los más débiles y para las víctimas de ese despreciable delito que es la violencia de género. Por eso ella soñaba con un refugio. Y ese sueño se convirtió en realidad por el milagro de la radio y la generosidad. Un empresario español que se casó con una argentina y se quedó para siempre resolvió donarle ese edificio que tanta utilidad le va a dar Margarita. La gran noticia, la inmensa novedad esperanzadora es que Emilio Quesada, de él se trata, nos contó que falta muy poco para que se inaugure ese lugar extraordinario que tiene todas las condiciones para albergar a quien lo necesite. En ese lugar las mujeres golpeadas van a recibir el cariño y la contención de Margarita pero también la asistencia profesional que haga falta. La relación entre Margarita y Emilio dio sus frutos. Obreros de la construcción en cooperativa de trabajo liderados por otro gran hombre como Lalo Creuss finalmente cumplieron su tarea y Margarita ya tiene un lugar en el mundo para las mujeres de la villa cuya vida era un calvario.

La luz se hizo. El milagro de la esperanza no cayó del cielo. Fue construido por hombres y mujeres que aman a su prójimo como a sí mismos. Es emocionante ver como Margarita siempre florece. Desde chico, siempre lo llevé a mi hijo Diego al comedor Los Piletones. Para que se formara como un ciudadano íntegro que nunca se olvide de sus hermanos, de nuestros hermanos, que más necesitan y menos tienen.

Y para que todos aprendamos a ser mejores personas de la mano de Margarita. Ella levantó ese complejo solidario que hoy tiene guardería, un centro de jubilados, consultorios médicos, una biblioteca donde hay clases para apoyar a los chicos, un taller de costura, y hasta una veterinaria. En los últimos tiempos y como parte de su combate frontal contra la exclusión y la droga, inauguraron una escuela de carpintería que enseña un oficio y que además fabrica los muebles que se utilizan en este faro de la fraternidad instalado atrás de la cancha de San Lorenzo.

Por eso no me canso de repetir que Margarita es un símbolo de la Argentina que florece. Ella tiene nombre de flor y es la más bella del barrio. Hace ya muchos años en esta columna la definimos como la madre Teresa del bajo Flores. Es la amada Margarita Barrientos. Muchas veces contamos su historia de sacrificio. Margarita Barrientos a esta altura es un ejemplo del tipo de líderes sociales que necesitamos. Humilde, alegre, de esas que no bajan los brazos nunca, de las imprescindibles. Tiene 10 hijos a los que les enseña a valorar la vida y a pelear para progresar. Porque si algo extraordinario pasa en el comedor los Piletones de Margarita es que siempre se está construyendo, en todos los sentidos de la palabra. Siempre hay ladrillos para levantar una nueva utopía. Cuando la Argentina se caía a pedazos en el 2.001 y todo se destruía yo fui a Los Piletones para ver que necesitaban, para darles una mano. Y no hizo falta. Ellos me ayudaron a mí y calmaron mi angustia porque ellos estaban construyendo y remontado la esperanza, como un barrilete. Se planifica el horizonte. Se ofrece afecto, abrazos, educación, contención y dos platos de comida caliente.

Las injusticias y las adversidades le han pegado siempre en el pecho y ella siempre respondió con más esfuerzo y con más alegría. Margarita es la cocinera de los milagros. La que prepara todos los días, con sus manos generosas y su mirada limpia el sabroso milagro de un desayuno, un almuerzo y una cena para 2.300 vecinos, sobre todo chicos y abuelos de la villa. Cada vez que recibe una donación ella lo transforma en ayuda a sus semejantes. El escudo de Margarita es el delantal.

No se lo saca nunca. Siempre está cocinando, o comprando o limpiando. ¿Qué lleva a una persona a ser solidaria hasta los huesos? A dar hasta que duela como decía la Margarita Barrientos de Calcuta. Y allí está, edificando un futuro para sus hijos y para sus vecinos. A media hora del obelisco como si estuviera en medio del monte chaqueño. Cuidando las garrafas como si fueran de oro y la manteca y dulce de batata como si fueran lujos de príncipes.

Ella sabe desde la cuna lo que es la pobreza. Le pasó de todo allá, en el fondo de Santiago del Estero, en un pueblito que está lejos de todos los pueblitos. Su madre murió temprano. Su padre los abandonó y eran once hermanos. Eso suele pasar demasiado seguido en los subsuelos de la patria. Margarita sabe desde la cuna lo que es el hambre y lo que provoca. No se lo contó nadie. Sabe muy bien cuando la panza duele porque está vacía. Se sienten como cuchillos invisibles que se clavan. Por eso hace lo que hace. Lo hace porque sueña con un país donde nunca más nadie sienta esos dolores quemantes de la miseria. Hace mucho tiempo viene lavando nuestras miserias y nuestros pecados en los piletones del Bajo Flores. Está lejos de Calcuta y muy cerca de las necesidades más profundas. Ella los ama como a sí misma. Se llama Margarita y es una flor que nos perfuma la vida.

Entre tantas pálidas y malas noticias, entre tanta polémica política mezquina que nos divide, entre tanta distancia entre el Vaticano y el Bajo Flores, bien vale la pena ver la Argentina que amanece todos los días buscando un mejor amanecer para todos. Como Margarita. Ella es de las imprescindibles. De las que luchan toda la vida. La madre Teresa del Bajo Flores. La flor más bella.
Es tan profunda la grieta que dejó el kirchnerato que una santa de la solidaridad popular como Margarita Barrientos quedó en una vereda y el Papa Francisco, purchase en otra. Es tan grande el odio que inocularon Néstor y Cristina en la sociedad que dos compatriotas tan luminosos que entregaron su vida a ayudar a los pobres, unhealthy hoy están separados por un océano. Francisco en el Vaticano y Margarita en Los Piletones. Ayer este programa confirmó que el Santo Padre invitó a Roma a la santa madre pero que Margarita avisó que no puede ir porque tiene mucho trabajo. El diablo metió la cola en una relación que debiera ser maravillosa y fraternal. Se abrió una herida que con el tiempo, seguramente, se va a suturar. Los oyentes de esta radio se dividieron en sus opiniones. La inmensa mayoría ama al Papa y a Margarita. Pero muchos están dolidos por algunas actitudes políticas del jefe de la iglesia católica.

No quiero profundizar esa división. Describo una realidad y punto. Solamente me interesa contarle a mucha gente un hecho mágico y maravilloso que ocurrió con Margarita en este programa. Un día le hicimos una entrevista como tantas. Pero los diarios habían publicado que Baltazar Garzón,  el ex juez español, estaba cobrando del gobierno de Cristina 70 mil pesos por mes como asesor en Derechos Humanos. Se nos ocurrió preguntarle a Margarita que haría ella con tanto dinero. Y ella confesó que su sueño era construir un Centro de Atención para las Víctimas de Violencia Familiar. Como Margarita siempre piensa en los que más sufren, se acordó de tantas mujeres que por las noches llegan a su casa pidiendo auxilio frente a los golpes brutales de sus maridos, muchas veces borrachos. Como siempre, los gravísimos problemas de la marginalidad y la exclusión, Margarita los vive en carne propia. Nadie le tiene que contar que es lo que pasa con los excluidos. Es ella la que pone el cuerpo cuando llega una mujer llorando, con sangre en su rostro, cargando uno o varios chicos y que pide protección. Muchas veces Margarita no se da cuenta pero evita que haya asesinatos. Una vez ella sacó a cachetazos limpios a un hijo de puta que quería seguir trompeando a su esposa. Margarita, su cuerpo, su coraje, su conciencia es un refugio para los más débiles y para las víctimas de ese despreciable delito que es la violencia de género. Por eso ella soñaba con un refugio. Y ese sueño se convirtió en realidad por el milagro de la radio y la generosidad. Un empresario español que se casó con una argentina y se quedó para siempre resolvió donarle ese edificio que tanta utilidad le va a dar Margarita. La gran noticia, la inmensa novedad esperanzadora es que Emilio Quesada, de él se trata, nos contó que falta muy poco para que se inaugure ese lugar extraordinario que tiene todas las condiciones para albergar a quien lo necesite. En ese lugar las mujeres golpeadas van a recibir el cariño y la contención de Margarita pero también la asistencia profesional que haga falta. La relación entre Margarita y Emilio dio sus frutos. Obreros de la construcción en cooperativa de trabajo liderados por otro gran hombre como Lalo Creuss finalmente cumplieron su tarea y Margarita ya tiene un lugar en el mundo para las mujeres de la villa cuya vida era un calvario.

La luz se hizo. El milagro de la esperanza no cayó del cielo. Fue construido por hombres y mujeres que aman a su prójimo como a sí mismos. Es emocionante ver como Margarita siempre florece. Desde chico, siempre lo llevé a mi hijo Diego al comedor Los Piletones. Para que se formara como un ciudadano íntegro que nunca se olvide de sus hermanos, de nuestros hermanos, que más necesitan y menos tienen.

Y para que todos aprendamos a ser mejores personas de la mano de Margarita. Ella levantó ese complejo solidario que hoy tiene guardería, un centro de jubilados, consultorios médicos, una biblioteca donde hay clases para apoyar a los chicos, un taller de costura, y hasta una veterinaria. En los últimos tiempos y como parte de su combate frontal contra la exclusión y la droga, inauguraron una escuela de carpintería que enseña un oficio y que además fabrica los muebles que se utilizan en este faro de la fraternidad instalado atrás de la cancha de San Lorenzo.

Por eso no me canso de repetir que Margarita es un símbolo de la Argentina que florece. Ella tiene nombre de flor y es la más bella del barrio. Hace ya muchos años en esta columna la definimos como la madre Teresa del bajo Flores. Es la amada Margarita Barrientos. Muchas veces contamos su historia de sacrificio. Margarita Barrientos a esta altura es un ejemplo del tipo de líderes sociales que necesitamos. Humilde, alegre, de esas que no bajan los brazos nunca, de las imprescindibles. Tiene 10 hijos a los que les enseña a valorar la vida y a pelear para progresar. Porque si algo extraordinario pasa en el comedor los Piletones de Margarita es que siempre se está construyendo, en todos los sentidos de la palabra. Siempre hay ladrillos para levantar una nueva utopía. Cuando la Argentina se caía a pedazos en el 2.001 y todo se destruía yo fui a Los Piletones para ver que necesitaban, para darles una mano. Y no hizo falta. Ellos me ayudaron a mí y calmaron mi angustia porque ellos estaban construyendo y remontado la esperanza, como un barrilete. Se planifica el horizonte. Se ofrece afecto, abrazos, educación, contención y dos platos de comida caliente.

Las injusticias y las adversidades le han pegado siempre en el pecho y ella siempre respondió con más esfuerzo y con más alegría. Margarita es la cocinera de los milagros. La que prepara todos los días, con sus manos generosas y su mirada limpia el sabroso milagro de un desayuno, un almuerzo y una cena para 2.300 vecinos, sobre todo chicos y abuelos de la villa. Cada vez que recibe una donación ella lo transforma en ayuda a sus semejantes. El escudo de Margarita es el delantal.

No se lo saca nunca. Siempre está cocinando, o comprando o limpiando. ¿Qué lleva a una persona a ser solidaria hasta los huesos? A dar hasta que duela como decía la Margarita Barrientos de Calcuta. Y allí está, edificando un futuro para sus hijos y para sus vecinos. A media hora del obelisco como si estuviera en medio del monte chaqueño. Cuidando las garrafas como si fueran de oro y la manteca y dulce de batata como si fueran lujos de príncipes.

Ella sabe desde la cuna lo que es la pobreza. Le pasó de todo allá, en el fondo de Santiago del Estero, en un pueblito que está lejos de todos los pueblitos. Su madre murió temprano. Su padre los abandonó y eran once hermanos. Eso suele pasar demasiado seguido en los subsuelos de la patria. Margarita sabe desde la cuna lo que es el hambre y lo que provoca. No se lo contó nadie. Sabe muy bien cuando la panza duele porque está vacía. Se sienten como cuchillos invisibles que se clavan. Por eso hace lo que hace. Lo hace porque sueña con un país donde nunca más nadie sienta esos dolores quemantes de la miseria. Hace mucho tiempo viene lavando nuestras miserias y nuestros pecados en los piletones del Bajo Flores. Está lejos de Calcuta y muy cerca de las necesidades más profundas. Ella los ama como a sí misma. Se llama Margarita y es una flor que nos perfuma la vida.

Entre tantas pálidas y malas noticias, entre tanta polémica política mezquina que nos divide, entre tanta distancia entre el Vaticano y el Bajo Flores, bien vale la pena ver la Argentina que amanece todos los días buscando un mejor amanecer para todos. Como Margarita. Ella es de las imprescindibles. De las que luchan toda la vida. La madre Teresa del Bajo Flores. La flor más bella.
El sol del 25 viene asomando. El miércoles saldrá con toda su potencia libertaria. El sol del 25 de todos los argentinos y no solo de los que simpatizan con el gobierno como pasó en los tiempos de cólera de los Kirchner. Es un día que debería unirnos y no dividirnos. Aquel día fue el más glorioso de nuestra historia. Es que parimos la patria. Con mucho esfuerzo y sacrificio, malady dimos a luz como pueblo. Dejamos de ser colonia para pelear por nuestra verdadera libertad. Tal vez todavía hoy, cialis lo estemos haciendo. Los criollos estaban reunidos en la Plaza Mayor. La historia escolar nos habla de paraguas, escarapelas y coraje. Veníamos de rechazar en las invasiones inglesas, a uno de los ejércitos más organizados y aguerridos de la época. Demostramos que estábamos en condiciones de defendernos por nuestra cuenta. Que en pocos años más nos íbamos a merecer nuestro propio himno, nuestra bandera idolatrada. Desde aquellos días heroicos el pueblo quiere saber de qué se trata. Desde que asomó el sol del 25 venimos repitiendo con cierta emoción: feliz día de la patria. Porque ese día se formó nuestro primer gobierno patrio. Es una buena ocasión para preguntarnos ¿Que es la patria? No es una gigantesca porción de tierra con límites que figura en los mapas. La patria no es una ilusión cartográfica. Yo le estoy hablando del territorio de nuestros sueños colectivos. Leopoldo Marechal decía que “la patria es un dolor que nuestros ojos no aprender a llorar/ la patria es un dolor que aún no tiene bautismo”.

Julia Prilutzky Farny dijo que la patria es el primer misterio inapelable y que se ama una tierra como propia y se quiere volver a sus entrañas…Allí donde partir es imposible/ donde permanecer es necesario/Donde nunca se está del todo solo / donde cualquier umbral es la morada/ Allí donde se quiere arar y dar un hijo/ Allí donde se quiere morir… allí está la patria.

¿Cómo se hace patria? Construyendo un futuro digno para nuestros hijos. La patria somos todos y la herencia que dejamos. Los valores que recibimos de nuestros padres y de nuestros abuelos. La cultura del trabajo y el esfuerzo. La mano tendida de la solidaridad. La honradez puesta en un altar inviolable. El respeto de la ley, la apuesta eterna por la democracia que rechaza todo tipo de autoritarismo. La justicia social que permita la igualdad de oportunidades y una educación para todos. Y las agallas para enfrentar las adversidades. Manuel Belgrano, que fue un gran patriota de verdad, lo definió así: “La patria es el sentimiento de libertad que es capaz de transformar en héroes a los ciudadanos más simples”. Es una forma maravillosamente actual de ver la patria. De convertirla en la plataforma de lanzamiento de las innovaciones, de la creatividad puesta al servicio del progreso colectivo. Esos son los laureles que nos supimos conseguir. La patria no es la codicia de unos pocos ni los que meten la mano en la lata ni los que estafan al pueblo, ni los que viven sacando ventajas y especulando. Esos son los burdeles que no supimos eliminar. De esa batalla cotidiana entre los laureles y los burdeles que nos supimos conseguir y que no supimos eliminar, nace todos los días la patria que tenemos. Hay que mirarla hacia el futuro como la patria que queremos. La que tenemos que sembrar. La que hay que refundar. La patria somos todos y es lo que somos. Vale la pena tomar por asalto el cielo celeste y blanco. Un periodista patriota y revolucionario como Mariano Moreno ofreció su corazón por la educación. Escribió que “si los pueblos no se ilustran, si no vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y, después de vacilar algún tiempo entre mil certidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía.” En esa sabiduría están los cimientos de la patria. Ellos parieron la patria con esa lucidez y esa valentía. Porque fueron capaces de dar la vida por esa patria que nacía. A esta epopeya estamos convocados todos los días. Y mucho más cuando decimos, feliz día de la patria. Para que el pueblo sepa realmente que es lo que pasa. Ayer, hoy y siempre. Para que el sol del 25 siga asomando para todos. Y esa construcción colectiva llamada patria nos llene de orgullo y bizarría como esa bandera que a San Lorenzo se dirigió inmortal. Habíamos dado el primer paso, habíamos sembrado la primera semilla. Seis años después, lograríamos nuestra independencia. Y recién allí amanecería en esta tierra una nueva y gloriosa Nación.

Toda la información que dispongo dice que el presidente Mauricio Macri nos va a ayudar a recuperar ese día luminoso para todos. No importa que camiseta partidaria tengamos puesta. Participará del Tedeum en la Catedral Metropolitana y luego compartirá pastelitos, empanadas y sueños con referentes sociales como Margarita Barrientos. Esos que de verdad hacen patria todos los días. Podremos colocarnos con orgullo la escarapela y eso no significará adherir a ningún gobierno ni a ningún partido. Los Kirchner, entre otros gestos autoritarios y sectarios, se habían apropiado hasta de la palabra patria. El Instituto en el que trabaja Cristina ahora se llama así. Es como una forma de decirnos que la patria son ellos y todos nosotros somos la antipatria. Eso también se terminó. Todas las colectividades celebrarán en la Avenida de Mayo con sus comidas y bailes típicos. Habrá guitarras de tierra adentro y chamamé. Más de 100 parejas bailarán el emocionante Pericón Nacional. Seremos todos argentinos sin distinciones. Con austeridad, sin la fastuosidad faraónica de los grandes despilfarros del kirchnerismo. La fiesta se terminó y hay que pagar los platos que rompieron Cristina y sus cómplices. Hay que recuperar los símbolos patrios porque el kirchnerato también se apropió de eso. Las fiestas patria no son para hacer campaña electoral ni proselitismo del chiquitaje. Es un día de gloria para todos. Otra vez recurro a Mariano Moreno. Ante tanto chupamedia verticalista y culto a la personalidad quiero citar esta frase que para mí, es el cimiento del buen periodismo y del país en el que quiero vivir:” Quiero más una libertad peligrosa que una servidumbre tranquila”. Viva la patria. Recuperemos la patria. Porque la patria somos todos.

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