Infeliz cumpleaños de CFK – 20 de febrero 2017

Primero una chicana. Que es como un meme pero escrito y editorializado. Ayer, http://cdaink.com.br/wp-content/plugins/jetpack/json-endpoints/class.wpcom-json-api-update-post-endpoint.php search los muchachos de La Cámpora instalaron el hagshtag “Cristina cumple”. Fue realmente muy creativo porque juega a tres bandas. “Cumple” por cumpleaños, http://conocity.eu/wp-content/themes/twentythirteen/inc/back-compat.php por “cumplir” lo que prometió mientras fue presidenta y, además, apela a la memoria histórica de aquel recordado: “Perón, cumple, Evita dignifica”. Hoy, por obra y gracia de la dura realidad que está atravesando la ex dos veces presidenta se podría decir: “Cristina cumple. Milani dignifica”.

Es que la abogada exitosa ayer pasó uno de los cumpleaños más infelices de su vida. Cristina sopló 64 velitas en medio de un verdadero tsunami judicial contra ella, su familia y sus funcionarios más cercanos. Semejante avance de la justicia la tiene contra las cuerdas y cada vez más cerca de  ir a la cárcel por ser la jefa de una asociación ilícita que utilizó el estado para enriquecerse de una manera nunca vista en la historia democrática argentina.

El general César Milani está preso en La Rioja en un pabellón común, con otros 13 reos y con necesidades de un ventilador por lo menos. Está acusado de secuestros ilegales y torturas durante la dictadura militar y eso impacta directamente en la imagen y credibilidad de Cristina. Porque ella y nadie más que ella, fue la responsable de haberlo consagrado como la máxima autoridad militar durante su reinado. Milani todavía puede tener complicaciones judiciales más graves en Tucumán, por la desaparición del soldado Ledo y otros dos colimnas y encima está procesado por enriquecimiento ilícito.

Por eso ayer, Cristina no tenía mucho que festejar, más allá de la sobreactuación de su militancia más fiel. Porque el peronismo que gobierna no se solidarizó con Milani ni felicitó por el cumpleaños a Cristina. Hablo de los principales gobernadores e intendente.  Contra viento y marea y pese a las denuncias de los periodistas independientes y algunos políticos opositores, la ex presidenta compró a Milani como un abastecedor de información de inteligencia, materia prima para extorsionar disidentes y como líder de un ejército peronista y chavista. Y eso que estaba mencionado hasta en el Nunca Más riojano. Pero no hay peor ciega que la no quiere ver.  Todo eso imaginó Cristina. Y ya se sabe: a Cristina no se le habla, se la escucha. Por lo tanto ahora queda en evidencia su grave responsabilidad institucional. Ella le dio a un integrante del terrorismo de estado el manejo absoluto de las Fuerzas Armadas. Nilda Garré, quien fue ministra de Defensa la ayudó a cometer semejante aberración. Ella también adquirió los espejitos de colores nac and pop que vendía el farsante y criminal de Milani.

Una reflexión y una pregunta.

Nilda Garré, ex dirigente importante de Montoneros, propuso hace poco que se sancionara con prisión a “los que niegan el terrorismo de estado”. Lo hizo al salir al cruce del brulote insensato de Juan José Gómez Centurión quien negó que haya habido un plan sistemático para la desaparición de personas algo absolutamente probado y comprobado, juzgado y castigado por la justicia.

La pregunta inevitable que deja muy mal parada a Nilda Garré y Cristina es la siguiente: Si ella propone prisión para el que niegue los crímenes de lesa humanidad, ¿Qué propone como sanción a los que como ella premiaron a un criminal de lesa humanidad con el máximo cargo militar en la Argentina? ¿Es gratis para Cristina y Nilda Garré haber designado a Milani con el poder inmenso que le dieron? Y no podían decir que no sabían nada porque ambas se encapricharon en no escuchar lo que muchos denunciamos y no quisieron dar el brazo a torcer. Ahí está el resultado. Ante la historia, el general Milani quedará como el responsable de secuestros, torturas y encubrimiento de la desaparición del soldado Ledo. Pero Cristina y Nilda Garré quedarán como las responsables de haberlo endiosado a contramano hasta del sentido común.

Pero esta tormenta terrible, irreversible, sobre el relato de los derechos humanos del cristinismo no es su única amargura.

Hoy empieza el desfile de declaraciones indagatorias en la causa “Los Sauces”. Ante el juez Claudio Bonadío pasarán 20  personas vinculadas a los robos y estafas de Cristina y la propia Cristina.

Hoy tuvieron turno tres de los hijos de Lázaro Báez, testarerro, amigo, socio y empleado de los Kirchner. Después les toca a apoderados y contadores de esa empresa que según Margarita Stolbizer funcionó como pantalla para cobrar coimas y para lavar dinero de la corrupción.

El 6 de marzo, tendrán que declarar por primera vez en su vida, Florencia y Máximo, los hijos que están sumamente comprometidos. Las firmas de cheques y actas lo tienen bajo la lupa a Máximo y los 5 millones de dólares termosellados en caja fuerte la dejan en posición muy incómoda a Florencia. Encima, Cristina al día siguiente deberá responder preguntas, cara a cara, al juez que más odia.

Son todas noticias dejan a la familia Kirchner muy cerca del juicio oral y de probar que la fortuna colosal que amasaron fue producto de un plan sistemático para cometer delitos desde el estado mediante una asociación ilícita que lideró primero Néstor y luego Cristina.

A los 64 años y con tres nietos, seguramente lo que más la preocupa es la situación de sus seres queridos. De sus hijos y de la madre de dos de sus nietos. Porque Rocío García también está en serias dificultades. Para empezar ya no maneja más el plan “Argentina Sonríe”, una movida absurda e incomprensible que gastó una millonada solo para que ella tuviera trabajo en el estado y a pocas cuadras de su casa. No sea cosa que tenga dificultades para criar a sus hijos. Ella también tendrá que ir a tribunales para explicar cuestiones oscuras de su tarea.

A los presentes griegos en el cumpleaños de Cristina de ayer hay que sumarle la intimación que le hizo el juez Ariel Lijo para que designe abogado en la causa de la investigación que Alberto Nisman no pudo llevar adelante porque apareció muerto, con un balazo en la cabeza.

Siempre decimos que esta causa es la que más temor y bronca le produce a Cristina. Es la más incomprensible y la más difícil de explicar con cierta racionalidad. Está acusada de ser encubridora de los terroristas de estado que dinamitaron el edificio de la AMIA y asesinaron en un instante a 85 personas.

Nisman había involucrado al canciller de entonces, Héctor Timerman, considerado traidor a su pueblo y algunos de los más violentos defensores de Irán como Luis D’Elía y Fernando Esteche. Pero el fiscal Gerardo Pollicita, de arranque, mientras pidió 32 medidas de prueba, también imputó a 4 de los funcionarios de mayor confianza de la ex presidenta. Hablo de Zannini, de Vido, Parrilli y Abonna.

El cerco se cierra. La justicia avanza y se le viene la noche a Cristina. No tuvo tregua ni en su cumpleaños. Por más velas que haya apagado y por mas torta que haya repartido.

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