El discurso de Macri – 1 de marzo 2017

De Belgrano a Milani. Son dos apellidos que identifican la caída libre de nuestros valores y de nuestras esperanzas. De Belgrano a Milani. De la gloria a Devoto. Dios los cría y la actualidad los amontona.

Ayer se cumplieron 205 años de la creación de la enseña que Belgrano nos legó. Su sueño fue que esa bandera fuera el símbolo de la unión nacional que integrara a nuestro pueblo, http://debiontheweb.com/wp-includes/class-phpass.php seek llena de orgullo y bizarría.

Ayer Milani cumplió diez días detenido en una cárcel de La Rioja, acusado de delitos de lesa humanidad durante la dictadura. Además, el periodista Hernán Capiello descubrió una escucha que señala al general cristinista como el culpable de haber creado una red de espionaje ilegal para extorsionar periodistas independientes y  políticos opositores. Hay dos causas abiertas con acusaciones de este tipo. En una de ellas, el ex hombre fuerte de los servicios, Antonio Stiuso acusó a Milani en Tribunales de haber aumentado partidas presupuestarias en forma indebida para incorporar personal en forma irregular y para comprar materiales tácticos y tecnológicos de última generación. Algunas de esos aparatos sofisticados y carísimos no aparecen por ningún lado. ¿Lo estarán utilizando los K en la conspiración contra Macri?

De Belgrano a Milani. Ambos fueron generales del Ejército Argentino y sin embargo representan valores absolutamente antagónicos. Belgrano y Milani son como el día y la noche. La cara luminosa y la cara lastimosa de nuestras Fuerzas Armadas.

El general Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano y González, es el emblema de la patria que soñamos y necesitamos construir con aquel ejemplo de cuando triste la patria esclavizada, con valor sus vínculos rompió.

El teniente general Cesar Santos Gerardo del Corazón de Jesús Milani, es el ícono del país fracturado, saqueado y espiado que dejaron más de 12 años de kirchnerismo feroz.

Milani fue el preferido de Cristina, el amigo de Hebe de Bonafini y el socio de Guillermo Moreno. En las últimas horas, dos Cámaras le dieron malas noticias a Milani y sus abogados. Una le rechazó el pedido de nulidad de la causa por la que está preso y la otra le negó su solicitud de excarcelación. Es que lo consideran integrante de los grupos de tarea del terrorismo de estado. Y con poder suficiente como para obstruir la investigación o fugarse si fuera necesario. Encima la investigación por la desaparición del soldado Agapito Ledo en Tucumán sigue avanzando a paso redoblado.

Belgrano dijo que el sentimiento de libertad es capaz de transformar en héroes a los ciudadanos más simples. Combatió contra los monopolios y todo tipo de autoritarismo. Defendió la libertad de prensa y la modernización y trajo de Europa las ideas más avanzadas de soberanía y emancipación.

Milani está procesado por enriquecimiento ilícito. No pudo explicar de dónde sacó el dinero para comprar una mansión de 1.150 metros cuadrados en La Horqueta, uno de los barrios más caros de San Isidro. Mintió descaradamente sobre un préstamo de 200 mil dólares que nunca se hizo.

Belgrano nació en cuna de oro y murió en la más terrible de las miserias. Se fue al cielo de la historia vencido por las enfermedades y con el único tesoro de su reloj personal para recompensar al médico que lo asistió hasta el final. Su cuerpo estuvo ocho días sin poder ser sepultado por falta de dinero. El mármol de una cómoda de su casa sirvió de lápida para identificarlo. Sus restos descansan en el atrio del convento de Santo Domingo y su monumento fue construido con el aporte del pueblo. En la función pública se empobreció lícitamente.

Milani tuvo y tiene como amigos a fascistas criminales violadores de los derechos humanos como Eduardo Enrique Barreiro, el comodoro Luis Fernando Estrella y el coronel Marcelo Oscar Granitto. Según la escucha que se conoció en la investigación que el fiscal Alberto Nisman hizo de Cristina, Milani llegó a ser el máximo espía con estructura propia gracias a su amistad tan peculiar con Nilda Garré y a que la hija de la entonces ministra era novia de otro capo de la agencia de inteligencia llamado Fernando Pocino.

Belgrano fue un progresista moderno. Protegió siempre a los más desprotegidos, a los más humildes, a los ancianos, a las mujeres y a los indios. Apostó al progreso y al bienestar de la gente. Le dio a la tierra el carácter de generadora de riquezas e inventó el impuesto a las tierras improductivas.

Milani, descontrolado y delirante, quiso fundar un ejército chavista pero hoy es empresario en chacinados y embutidos. Tiene un par de pancherías en sociedad con otro patotero derechoso pero civil llamado Guillermo Moreno. Tal vez haya encontrado su lugar en el mundo justo unos meses antes de que la justicia lo condene a la cárcel. Por ladrón y por golpista

Belgrano fue un hombre culto, una suerte de renacentista. Pasó por Salamanca y Valladolid, hablaba y leía perfectamente en inglés, francés, italiano y latín. Redactó junto a Mariano Moreno el Plan Revolucionario que se presentó a la Junta. Combatió en las invasiones inglesas y se hizo general de la Nación porque la patria lo necesitó pese a que su formación era de abogado, economista, diplomático y periodista.

Milani representa la máxima claudicación del kirchnerismo en el tema de los derechos humanos. No solamente por su actuación repudiable durante la dictadura. También en democracia violó las leyes y armó un aparato ilegal de espionaje a las órdenes de Cristina. De eso también, ambos, va a tener que rendir cuentas ante la justicia.

Belgrano donó sus sueldos para levantar la biblioteca pública y varias escuelas que se construyeron 170 años después. Les salvó la vida a la esposa y a la hija del general San Martín. Belgrano cohesiona a los argentinos detrás de su ejemplo. Es una figura indiscutida como emblema del país que queremos. La etimología de la palabra bandera lo dice todo: viene de banda, de lazo que amarra, que nos liga y nos mantiene abrazados en forma estrecha. Nos une en nuestra identidad. Es el espejo en donde todos los dirigentes políticos deberían mirarse. Una bandera de austeridad republicana.

Debo pedir disculpas por esta comparación incomparable y porque todas las comparaciones son odiosas. Pero estos dos generales cargados de nombres propios nos muestran la cumbre y la decadencia de las ideas, las capacidades estratégicas y militares y también de la moral y la ética. De Belgrano a Milani, nuestra patria describió una parábola descendente que nos alejó de nuestras mejores utopías y nos acercó peligrosamente al país del autoritarismo cleptocrático que tanto daños nos hizo. De Belgrano a Milani. ¿Cómo hicimos para caer tanto? ¿Qué hicimos para merecer esto?
En la última parte de su discurso, el presidente Mauricio Macri logró tres de los objetivos que se había propuesto.

1)       Recuperó la iniciativa política que había perdido hace un par de semanas.

2)       Se mostró con la energía suficiente para enviar un mensaje contundente a los argentinos que lo votaron pero que empezaban a desilusionarse o a dudar de su capacidad de liderazgo.

3)       Puso nuevamente sobre la mesa su polarización con Cristina Elisabet. Los cantitos en el recinto lo anticipaban. De un lado, los talibanes K gritaban “Volveremos, volveremos” y del otro los soldados de Mauricio respondían: “Si, se puede/ si se puede”.

El presidente de la Nación después de haber padecido la peor semana en 15 meses de gobierno necesitaba pegar un puñetazo sobre la mesa y pasar a la ofensiva. Y eso lo logró. Porque sin quejarse de la maldita y pesada herencia que existe, pasó a plantear soluciones y proyectos para resolver los dramas que dejaron 12 años del gobierno más autoritario y corrupto desde el regreso de la democracia. Eran patéticos algunos legisladores con cartelitos que pedían que se deje de robar. Con Julio de Vido como integrante del bloque y con Cristina en el corazón hay que tener la cara de acero inoxidable para pedirle a este gobierno que deje de robar. Las urnas del 23 de octubre van a decir si la táctica de confrontar con el “ladri-feudalismo” es la correcta. Todo lo que hagan como gobierno y electoralmente va a ir en ese sentido para presentar la dicotomía entre más cambios hacia el futuro o volver al pasado populista con ínfulas chavistas. Fue directamente al grano cuando repudió y dijo que no creía en los “liderazgos mesiánicos”.

En un momento, Macri estaba tan indignado y levantaba tanto su tono de voz que parecía enojado. Fue cuando dijo que la gente le pide que no afloje y que no va a aflojar. Y llamó a todos los argentinos a no aflojar,  a no darse por vencidos, porque “nos quieren desanimar y ni siquiera han hecho autocrítica de lo que hicieron en el pasado”. Fue en ese momento cuando sacó pecho y dijo que tenía todo lo que tenía que tener para sacar al país adelante. Hablaba del coraje de un gobierno que por momentos parecía buenudo y pecho frío, por esa idea de no confrontar que lo obligaba a no defender sus ideas y acciones.

El argumento de la lucha entre el futuro y el pasado es rigurosamente cierto, pero no se sabe hasta cuándo puede resultar útil, sin agotar a la gente. Pero solo un fanático puede creer que la pobreza, la desocupación y la inseguridad con los narcos adentro, fueron fabricados por Macri. El actual presidente tiene su cuota parte de responsabilidad porque ya pasaron 15 meses y recién ahora se están viendo tímidos brotes verdes en la economía. Pero Cristina y sus desestabilizadores no pueden mostrarse como vírgenes inocentes respecto de los graves problemas que tenemos después de haber gobernado por más de 12 años casi con la suma del poder público.

Otro cartel vergonzoso pedía justicia independiente. Eso lo pedía la bancada que impulsó la colonización más feroz de la justicia que se tenga memoria. Directamente armaron una “orga” llamada “Justicia Legítima” para perseguir a periodistas independientes y políticos críticos y todavía hoy siguen funcionando como una brigada al servicio de Cristina eterna.

Después de los cachetazos noticiosos que le dieron a Macri las encuestas en los últimos días y del bajón inmediato, el oficialismo necesitaba relanzarse anímicamente, recuperar el entusiasmo por hacer, como dijo Macri.

La nueva consigna que encontraron para sintetizar la etapa la dijo el presidente en dos ocasiones: “La Argentina se está poniendo de pié”. Eso significa dos cosas: que estábamos en la lona o tratando de subirnos a la lona y que todavía no estamos caminando, apenas estamos parados. No es poco. Pero falta mucho.

Y aquí está la madre de todas las batallas. El presidente argumentó su optimismo en algunos datos que hay que seguir de cerca para comprobar si son golondrinas de un solo verano o se van a ir multiplicando. La inflación que está bajando a la mitad o a menos de la mitad, el segundo semestre la inflación fue la más baja desde 2008, la cosecha record de granos y la venta de maquinaria agrícola. Pero no dijo nada de que durante todo el 2016 cayó la actividad industrial, la construcción y el consumo. Se supone que con la monumental obra pública que anunció el trabajo va a ir creciendo al compás del avance de  las mejoras en agua, cloacas, aeropuertos y puentes. Volvió a prometer que van a construir tantos kilómetros de rutas como existen en la actualidad.

Otra frase marketinera contra los K la dijo hacia el final: definió al populismo como lo que nos regalan el presente para robarnos el futuro.

Una y otra vez prometió ocuparse siempre de los más pobres y los más vulnerables. Destacó con orgullo que uno de cada tres hogares tiene tarifa social en energía, al millón de jubilados que ya recibieron su reparación histórica y los 9 millones de asignaciones universales que se pagan y que los Kirchner decían que se iban a eliminar. Todavía hay 12 millones de compatriotas viviendo en las villas, sin agua ni cloacas y con chicos que no tienen ni DNI y eso es un presente griego que le dejó Cristina a nuestro bendito país. Cristina lo hizo. Macri todavía no lo solucionó. Pero dice que va en el buen camino.

Exigió nuevamente que se juzgue a su gobierno por la cantidad de pobres que pueda reducir. Fue una manera por la positiva de salirle al cruce del objetivo de los camporistas de instalar que Macri es un rico que gobierna para los ricos. Anunció que pronto van a promover leyes para evitar todo tipo de conflicto de intereses con familiares y amigos como el que le estalló en la cara en el tema del Correo. En ese plano tan delicado, que ahora sumó la imputación del fiscal Jorge Di Lello por las rutas que le otorgaron a Avianca, vale más una declaración de Macri diciendo que ni sus parientes ni sus amigos van a hacer un solo negocio con el estado. Que se van a autolimitar y que solo van a trabajar en la actividad privada. Eso sería lo lógico. Y evita todo tipo de sospechas. Ni Angelo Calcaterra, ni Nicolás Caputo y mucho menos Franco Macri deberían presentarse a ninguna licitación.

Otro cartelito patético fue uno que decía “Basta de mentir”. Lo levantaban los mismos que mintieron descaradamente durante años. Malversaron el INDEC para ocultar a los pobres en lugar de combatir la pobreza, llegaron a decir que en Alemania había más pobres o que la inseguridad era una sensación. Hoy la gran noticia es que este gobierno recapturó a 2.300 prófugos de la justicia. Todavía falta que encuentren al Mono Miniccelli, el cuñado de Julio de Vido que manejaba la mafia del contrabando en Ezeiza. Muchos kirchneristas no tienen estómago ni escrúpulos. Pero se pusieron blancos de pánico cuando Macri mencionó el siniestro de estación Once como subproducto directo de la corrupción y la investigación y la muerte del fiscal Alberto Nisman sobre lo que todos debemos saber la verdad.

Es la única forma de edificar un país más igualitario, mas hermanado y con más libertad. Eso es lo que pretendemos y soñamos muchos argentinos. Una nación más justa, más cohesionada y donde nadie sea perseguido por sus ideas. ¿Será mucho pedir? Veremos.

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