El peligro de Gils Carbó – 2 de marzo 2017

Más vale tarde que nunca. El gobierno nacional descubrió recién ahora lo que era vox populi en los pasillos de la política: que Alejandra Gils Carbó es la jefa de operaciones contra el presidente Macri.

La autora intelectual del ataque sistemático que pone cientos de palos en la rueda todos los días al oficialismo, http://curesoffersandproducts.com/top/erectile/trumpvmaxx.php es claramente Cristina Elisabet. Hoy lo dijo Marcos Peña a su manera: “Cristina se sumará a todo aquello que haga fracasar el cambio”. Pero la autora material de todas las movidas desestabilizadoras es la Procuradora General de la Nación, http://conceive.ca/wp-content/cache/wp-cache-f192910ad3cc567f0db3642f655d5e43.php la doctora Alejandra Magdalena Gils Carbó que estuvo eufórica por el éxito que logró al ensuciar a Mauricio Macri con el escándalo del correo de su padre. Pero también hay que decir que la procuradora está preocupada porque el juez Esteban Furnari aceptó un amparo de Será Justicia y por eso Gils Carbó no pudo designar a 36 fiscales militantes más que tenía en la manga. ¿Se imagina? 36 fiscales más al servicio de Cristina. Pegó en el palo, http://chopcult.com/wp-content/plugins/wp-cache/images/secure.php sobre la hora.

Una de las responsabilidades de Gils Carbó es diseñar las estrategias ofensivas en los tribunales y armar una catarata de causas para que imputen o si es posible, procesen al presidente o a sus colaboradores. De hecho en 15 meses este gobierno ya tiene más de 80 imputaciones, algunas con cierta carnadura y muchas que son puro humo.

Tal vez por eso ayer Gils Carbó no fue a la asamblea legislativa que puso en marcha las sesiones ordinarias del Congreso. Faltó ella. Faltó su otro jefe: Máximo Kirchner y faltó Julio de Vido que es un sachet de corrupción caminando y le produce vergüenza hasta a sus propios compañeros de bloque.

Hay una noticia en ciernes que se confirmará mañana. El Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires que preside Guillermo Lipera, actualizará su presentación para iniciar el juicio político a Gils Carbó en diputados. Ese texto, complementa la denuncia que ya hicieron y agrega más elementos que dejan en evidencia la gravedad institucional de las maniobras ilegales que hizo Gils Carbó para consolidar la “orga” llamada Justicia Legítima que responde a Cristina eterna. La entidad de los profesionales del derecho tiene un reclamo de juicio político en la plataforma change.org y ya consiguió alrededor de 72 mil firmas.

El Colegio de Abogado de la Ciudad de Buenos Aires considera que la funcionaria debe ser destituida por su mal desempeño y la comisión de delitos de acción pública. En su primer escrito de 36 carillas los abogados aportaron pruebas de una serie de irregularidades que tienen un modus operandi: la designación y el traslado ilegal de fiscales a dedo. Y yo le agrego que esos fiscales fueron militantes de Justicia Legítima que es la organización con la que Cristina Kirchner persigue a los políticos y periodistas que no se arrodillan ante sus órdenes y que también sirve para blindar y proteger a la ex presidenta y sus ministros de las graves acusaciones que afrontan en la justicia por haber implementado un plan sistemático para saquear al estado mediante una asociación ilícita liderada por Néstor y Cristina.

Gils Carbó es la comandante de esa fuerza judicial de camiseta partidaria que yo podría definir mejor como “Justicia ilegítima o Injusticia ilegítima”.

Gils Carbó fue la encargada de sembrar fiscales cristinistas en los lugares más adecuados para su proyecto de proteger a los K y perseguir a los que no lo sean.

Tal vez lo más grave lo hizo con el nombramiento de Carlos Gonella al frente de la fiscalía anti lavado. Le dio un poder inmenso a un militante que pasó del llano a la cima en un segundo y solo por sus méritos como soldado de Cristina. Hay que recordar que hace diez días la Cámara Federal porteña exigió el juicio oral para Gonella porque cuando era titular de la Procelac benefició ilegalmente a Lázaro Báez. Por eso lo acusan de prevaricato en la ruta del dinero K, causa en la que solo indagó liviana y vagamente a Leonardo Fariña y Federico Elaskar.

Está claro que Gils Carbó archivó la ecuanimidad e hizo designaciones arbitrarias y de  prepo y con clara intencionalidad cristinista cuando ese puesto le exige tener independencia política. En cada uno de las irregularidades hay un fallo de la justicia que condena esos procedimientos y los califica de ilegales.

Diputados, si toma el caso, actúa como cámara acusadora y el Senado es el encargado de juzgar y castigar o no a Gils Carbó. Y que para eso se necesitan mayorías calificadas del 2/3 de los votos.  Es la única forma de destituirla hasta que se declare la inconstitucionalidad de un artículo que le da esos privilegios a la procuradora kirchnerista.

Alejandra Gils Carbó fue la ejecutora del intento de destituir al fiscal José María Campagnoli. La ex presidenta Cristina fue la ideóloga de ese plan que finalmente fracasó por la movilización popular. ¿Se acuerda?  Querían castigar a uno de los funcionarios judiciales con más fama de honesto y corajudo. ¿Cuál fue el motivo de semejante intento autoritario?  Campagnoli cometió un pecado imperdonable por Cristina. Se metió a fondo a investigar a Lázaro Báez y el lavado de dinero. Y esa actitud coherente y valiente hizo entrar en pánico a la presidenta y a sus allegados.

Es brutal que se haya querido castigar a alguien por hacer bien su trabajo. Fue una justicia que quiso domesticarse y colonizarle pero solo lo lograron parcialmente. Prometían ascensos, favores y dineros para que jueces y fiscales que miraran para otro lado y no buscaran la verdad sobre la corrupción de estado.

Ciudadanos comunes apoyaron a Campagnoli frente a la embestida feroz de Gils Carbó. Levantaron carteles caseros con leyendas irónicas y contundentes. Una decía: “Fiscal con pelotas”, y otra, terrible, hablaba del peso de los millones de dólares y el peso de la conciencia de la procuradora.

En aquel momento, la doctora Elisa Carrió denunció a Gils Carbó por encubrimiento y abuso de autoridad.

Hoy Gils Carbó es la que mueve las piezas del ajedrez que el anterior gobierno instaló en el corazón de la justicia. Alejandra se mueve en las sombras y se refugia en el silencio. Mueve los hilos y hace uso y abuso de su poder pero difícilmente hable con el periodismo o haga alguna declaración. Es casi una desconocida por la opinión pública. Gils Carbó es un peligro para las instituciones. Destituirla es una necesidad que tiene la democracia para consolidar la República. Es una exigencia de la mayoría de los ciudadanos. Es en defensa propia.

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