Le quiero hablar de los oligarcas. Pero de los oligarcas de verdad. Algo ya le comenté el viernes cuando un fanático energúmeno atacó a Nicolás Wiñazki. El salvaje le pegó una trompada en un ojo con una ferocidad que merece ser castigada con todo el peso de la ley. Nico todavía tiene el ojo en compota y por suerte y de casualidad no le pasó nada más grave. No quiero ni imaginarme lo que hubiera pasado si este atorrante hubiera tenido una piedra o un palo en la mano. Todos sabemos lo delicado que es el ojo.
El viernes, yo soñaba, con que el título fuera: “Fue detenido el agresor del periodista Wiñazki”, pero no pudo ser. Es tan grande la ineficiencia de las fuerzas de seguridad que pese a las cámaras que hay en la calle y a que los muchachos de TN aportaron una filmación el patotero kirchnerista todavía sigue libre e impune. Quiero creer que pronto va a ser detenido.
Le quiero transmitir algunas informaciones que no se conocieron lo suficiente el viernes y que agravan mucho más los hechos. Primero: los colegas que acompañaron a Nico en el copete que estaba grabando para TN también recibieron golpes de este tipo que al parecer sabía pegar y gritar: “oligarcas, oligarcas de mierda”, repetía como un autómata. Y otro dato. Luciana Geuna, la compañera de Nico en el canal estaba en otro auto en otra parte de la ciudad de La Plata grabando otros aspectos de la vida de la madre de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Dos tipo torvos en un auto la estuvieron siguiendo y filmando durante todo el tiempo. Una actitud peligrosa e intimidatoria que, sin embargo no va a lograr su objetivo de hacer callar a dos de los mejores periodistas de su generación. Son profesionales de excelencia, honrados intelectual y moralmente y encima corajudos. Nico y Luciana van a contar esta noche como Ofelia Wilhelm la madre de la ex presidenta también cometió un delito y tiene dinero sucio que no se puede explicar. ¿Qué me cuenta? Todo está documentado y esta noche va a conocer los detalles. Pero la ex dirigente sindical e hincha de Gimnasia y Esgrima también está salpicada por la mugre de la corrupción igual que su hija y sus nietos. Le estoy dando un anticipo de lo que se viene y que va a generar una ola de indignación.
Como si esto fuera poco, otra obsecuente de Cristina que niega la realidad como su jefa, justificó y casi celebró la agresión y la violencia que sufrió Nicolás. Anita Montanaro, quien manejó y luego se apropió de la cuenta de twitter de la Casa Rosada, salió a decir que Nico no es una víctima. Que las víctimas son ellos “por las montañas de mentiras que nos metieron en la cabeza”. Increíble su incitación a la violencia. Cobarde.
Estamos hablando de un periodismo ejemplar como Wiñazki que descubrió mil estafas y chanchullos y mostró todas las pruebas que después la justicia pudo certificar. Por algo el informe de los fiscales Gerardo Pollicita e Ignacio Mahiques denuncia “el plan sistemático para saquear al estado mediante una asociación ilícita comandada primero por Néstor y luego por Cristina”.
Wiñazki ya sufrió a la patota kirchnerista. Su auto apareció envuelto en alambres de púa y recibió infinidad de amenazas de muerte por teléfono. Incluso durante un tiempo tuvo que andar por la calle con policías de custodia.
Pero quiero volver a la palabra oligarca. Hoy se utiliza como un insulto hacia aquellos millonarios que humillan a los pobres y a los más necesitados y trabajan para enriquecerse sin límites. No es el significado literal de la palabra pero actualmente se la utiliza de esa manera.
Oligarca jamás puede ser Nicolás Wiñazki porque hace poco que dejó de ser monotributista y se gana la vida dignamente en la actividad privada en por lo menos tres trabajos. Se rompe el lomo investigando y trabajando para mantener a su familia, a su pequeña hijita y a los mellizos que vienen en camino. Es una persona austera que vive con sencillez y sin lujos. No le falta nada pero tampoco le sobra nada. Es un digno hijo de su padre Miguel, bohemio, filósofo, escritor, rector universitario y periodista con manos limpias y cabeza abierta. Aman mucho más los libros que las joyas que Cristina exhibió hasta que Graciela Ocaña denunció que no estaban declaradas y que no hay una sola factura de compra de aros, pulseras, collares y relojes dignos de un oligarca.
Oligarca con K es Cristina Fernández que no sabe cómo ocultar las cataratas de dinero sucio que robo. Las decenas de propiedades que posee y la cadena de cuatro hoteles construida mientras fue funcionaria pública.
Oligarca es Lázaro Báez, uno de los mayores terratenientes de la Patagonia. El socio, cómplice, empleado y testaferro de la familia Kirchner que protagonizó el gobierno más corrupto de la historia democrática.
Oligarca, escupió el cobarde que le pegó la trompada a Nicolás. No tiene idea de lo que habla. Los magnates de estos tiempos han sido la mayoría de los funcionarios de Cristina. Hablo de Boudou, De Vido, Aníbal y José López solo por nombrar algunos. Ya le dije el viernes que “el che pibe” de Néstor, Daniel Muñoz, tiene propiedades por 65 millones de dólares en Estados Unidos. ¿Escuchó bien? No estoy hablando de De Vido. Daniel Muñoz hasta que falleció era el correveidile de Néstor, un cadete de saco y corbata y se robó 65 palos verdes. ¿Serán de él y de su familia o también era plata robada por la familia Kirchner? Veremos. Por ahora lo que si sabemos es que el golpe artero a Nicolás estuvo fogoneado todo este tiempo por Cristina y su guardia pretoriana. Desde el poder diseminaron su odio a los periodistas independientes e incitaron todo el tiempo a la violencia. Quisieron callar a muchos y comprar a otros. Solo lo lograron con los para periodistas y alcahuetes de los medios kirchneristas. Pero no pudieron domesticar ni hacer arrodillar a los periodistas a los que aman su oficio y buscan la verdad caiga quien caiga, como Nicolás Wiñazki.
El inicio fue con Hebe de Bonafini haciendo juicios populares y musolinianos en la plaza pública a periodistas. Instando a chicos para que escupieran las fotos de esos periodistas. Y utilizando el aparato del estado como una maquinaria implacable para mentir, difamar, insultar y atacar a todos los que osamos decir la verdad o plantear una mirada diferente de las cosas. Los Kirchner, los Chávez, Los Putin, los Trumps aún hoy están convencidos de que los enemigos son los medios de comunicación y los que trabajamos en ellos. Odian la libertad de expresión. No comprenden que nuestro trabajo es ser independientes y mirar críticamente al poder político y económico. Y que nuestros únicos jueces son los oyentes, los lectores, los televidentes y los límites del código penal.
No quiero ponerme como víctima pero yo también padecí en carne propia y todavía quedan algunos vestigios, la persecución feroz de los autoritarios que únicamente escuchan su propia voz y se sienten dueños de la Argentina. El ladriprogresismo tuvo en un sector del periodismo argentino una barrera de contención para sus estafas y para la instalación del chavismo en nuestro país. Ellos no lo olvidan. El odio que disparan fomenta que fanáticos que temen que puedan meter presa a Cristina sean capaces de hacer cualquier locura. Como pegarle una trompada a Nico o intimidar a Luciana. Cristina debería llamar a la calma a sus esbirros. Debería solidarizarse con un periodista que solo utiliza palabras y condenar a un delincuente que solo utiliza violencia. Esta vez fueron sus puños. ¿Qué hubiera pasado si el troglodita tenía una cadena como suelen tener la escuadra de Quebracho que lidera Fernando Esteche?
Para el final dos expresiones de deseo. Que pronto todos los argentinos sepamos quien golpeó a Nicolás y sea sometido al juicio, castigo y condena correspondiente. Y que cualquier persona que utilice la palabra oligarca sepa que en nuestro país después de 12 años de megacorrupción de estado hay cientos de oligarcas que se escriben con “K”. Con Ka de Kirchner.
Archivos Mensuales: noviembre 2016
Abbona – 11 de noviembre 2016
Hay una persona que no es muy conocida por el gran público pero que fue una pieza clave en el ajedrez corrupto que instaló el kirchnerismo durante más de 12 años. No es ningún ángel pero se llama Angelina Abbona y fue la Procuradora del Tesoro de la Nación durante los 5 últimos años de Cristina, los peores, los más dañinos.
La información judicial dice que el juez federal Sergio Torres la citó a declaración indagatoria. El magistrado sospecha que Abonna cometió el delito de peculado de servicios. La denuncia la hizo el doctor Germán Moldes, fiscal ante la Cámara Federal en febrero del año pasado. Traducido al lenguaje cotidiano la acusación concreta es que Abonna utilizó recursos del estado para defender a Cristina ante la denuncia que el fallecido fiscal Alberto Nisman le hizo a la ex presidenta a su canciller Héctor Timerman y otros personajes como Fernando Esteche, por ejemplo. Estamos hablando de la acusación que más preocupa y ocupa a Cristina. Por el encubrimiento en el atentado terrorista a la sede de la AMIA.
¿Qué hizo concretamente Abbona? Ella y dos de los funcionarios que la secundaban, presentaron un escrito de defensa ante el juez Daniel Rafecas que tenía la causa en ese primer momento. En el escrito se decía, textualmente, que “Ninguna actuación de las autoridades del gobierno argentino tuvo por objeto la desincriminación de los ciudadanos iraníes, en particular aquellos alcanzados por las notificaciones rojas de Interpol”.
¿Qué planteó el doctor Moldes? Que la presentación de Nisman no estaba dirigida contra el Estado Nacional -lo que habría habilitado la intervención de la Procuración del Tesoro- ; en cambio sí se había acusado a funcionarios públicos del kirchnerismo y a otros ciudadanos que no ostentaban cargos públicos.
Moldes en segundo término dijo que Abbona, presentó el escrito, todavía no existía causa judicial porque el fiscal Gerardo Pollicita no había impulsado la investigación hasta ese momento.
En dos palabras, fue tanta la desesperación de Abbona que violó la ley con tal de defender a Cristina y fue tanta su ansiedad que lo hizo con instrumentos que no correspondían y antes de que fuera necesario.
Pero eso no es todo. Cristina, Axel Kicillof y Angelina Abbona, también están acusados de destruir pruebas sobre lavado de dinero de cerca de 500 millones de dólares de socios, amigos, testaferros y empleados de la familia Kirchner. ¿Se da cuenta de la gravedad de los hechos? Se acusa a Abbona de haber destruido, de haber hecho desaparecer discos rígidos y correos electrónicos con información ultra sensible que incrimina a Martín Báez, y otros personajes que podríamos ubicar como integrantes del “Cartel de la Rosadita” o del Frente para la Valija.
Es lo que mostró Lanata en su momento.
Los CristiLeaks. Eso es complicidad y encubrimiento de corrupción y de lavado de dinero. Eso es muy grave jurídicamente.
Y ni le cuento lo que hoy se confirmó: el procesamiento de Cristina en la causa por fraude en los contratos de venta de dólar a futuro. La sala 2 de la Cámara Federal dejó a Cristina a un paso del juicio oral y con un embargo por 15 millones de pesos porque confirmó el procesamiento del juez Claudio Bonadio.
Angelina Abbona como procuradora general del tesoro debía defender los intereses del pueblo de la Nación, es decir de todos nosotros. Pero por orden de Cristina defendió los intereses de todos los malandras que aportaban sus coimas a Cristina.
La exitosa abogada sabe todo esto desde el 2010. Leonardo Fariña contó que, en la quinta de Olivos ella le reprochó a Lázaro Báez que estuviera sacando fortunas del país. Y le gritó no porque estuviera cometiendo un delito. Lo retó porque ella decía que esa plata era suya. La embajada de los Estados Unidos le había adelantado la información que Cristina destruyó por intermedio de Angelina Abbona.
La fiesta de terminó. ¿Y ahora quien “Abbona” los platos rotos”. La funcionaria y su esposo son gente de la mayor confianza del matrimonio Zannini y lo fueron de los esposos Kirchner. Abbona trabajó con Néstor desde que era intendente de Rio Gallegos. Siempre lo cuidó para que pudiera robar tranquilo y que no le robaran a él. Néstor y Cristina siempre fueron poco agradecidos con su gente y muy desconfiados. Hoy Abbona se refugió en el aguantadero de Santa Cruz con la gobernadora Alicia y con su hija Romina Mercado, presidenta de Hotesur, otra que bien baila.
Angelica María Ester Abbona y su esposo Eduardo Enrique Mengarelli insultaron y agredieron al colega de canal 13, Ignacio Otero. ¿Se acuerda? Los K viajaron a Rio Gallegos en el mismo vuelo que Otero. El periodista se acercó respetuosamente para hacerle una pregunta. Estaba armado con una birome y un anotador. Mengarelli le pegó un cachetazo que le produjo a Nacho una leve contusión que luego fue certificada por los médicos del aeropuerto. Están muy nerviosos porque no solamente perdieron los curros, los puestos y parte del poder. Sienten que su libertad también está en juego. Por eso Angelina insultaba a Otero y por eso Mengarelli en clara actitud patotera no solo le pegó un cachetazo. También lo amenazó con cagarlo a trompadas delante de la comisaria de a bordo. Tal vez la filmación y la azafata sean buenos testigos para el juicio que ahora Mengarelli va a tener que soportar.
Los Mengarelli y los Zannini son íntimos desde los años 70 cuando todos militaban en la Vanguardia Comunista, organización que glorificaba el stalinismo de Albania. Todos se fueron al sur escapando del terrorismo de estado y del genocida de Luciano Benjamín Menéndez. Y allá se hicieron peronistas y amigos de Néstor.
Tan amigos son que, mediante un enroque laboral, se designaban en cargos unos a otros. Por ejemplo: Zannini designó a Mengarelli en su despacho debajo de Carlos Liuzzi el que está acusado de enriquecimiento ilícito y de haber designado 23 parientes y amigos.
A cambio, Angelina nombró en un cargo de su área a Francisco, uno de los hijos del Chino. Otro que batió todos los records. Sus cuatro hijos fueron empleados por el estado K igual que los dos hijos de Angelina Abbona.
Lo primero es la familia. Buenos Muchachos que protagonizan pesadillas en la autodenominada cinéfila Cristina. Esas pesadillas son realidades que apenas tienen nombre de película: Cristina y Angelina, defraudaron a la Argentina. Se lo digo en verso: Cristina y Angelina, atrapadas sin salida.
Educar aunque sea por miedo – 10 de noviembre 2016
Ramona tiene 25 años y tres hijos. Nació en Paraguay pero ama la Argentina porque le permitió ganarse la vida con dignidad y que sus chicos estudien y puedan progresar. Ella tiene un sueño: que los gurises terminen la primaria y la secundaria. Se emociona cuando lo cuenta: “Usted sabe, don Alfredo. Yo apenas llegué a tercer grado. Apenas aprendí a escribir. Yo quiero lo mejor para ellos”.
Ramona tiene varios problemas. Su casita humilde está en una calle de tierra y no tiene cloacas. El colectivo pasa a 8 cuadras y tiene que tomar dos para llegar a la casa donde hace el trabajo doméstico. En varias esquinas hay chicos que tienen la cabeza quemada por el Paco y varios ladrones que roban para drogarse. Eso lo sufre muchísimo. Siempre está con miedo.
Juan Gabriel es albañil y es su esposo. O mejor dicho su concubino porque nunca se casaron. Pero se quieren y el la cuida. Jamás le levantó la mano. Ella dice que es el amor de su vida. Trabaja 10 horas por día o más en la construcción. Es media cuchara pero está progresando. No falta nunca para ganar más dinero y terminar una pieza en el fondo para la nena más grande que ya tiene 8 años.
El otro problema grave que tiene Ramona me lo contó hoy. ¿Qué le pasa Ramona que la veo triste y usted nunca está triste? “Es que hay paro de maestros. Otra vez, Ya no aguanto más”. Ella vive en el corazón más pobre de La Matanza. “Voy a pagar y a los chicos los voy a mandar a un colegio privado parroquial. Ellos siempre dan clase. Nunca falta un profesor ni hacen paro. En cambio ahora, en cada paro, tengo que llevar los chicos a la casa de mi comadre Zunilda que vive a una hora y media de mi casa. Me levanto a las 5 y llevo a los chicos para que se queden con alguien. Porque el Juan y yo no queremos faltar al trabajo y no tenemos con quien dejarlos cuando no van a la escuela. Y yo me doy cuenta que aprenden mucho menos. ¿Se da cuenta, don Alfredo?
Si Ramona, me doy cuenta. Claro que me doy cuenta. Me subleva que algunos dirigentes que viven eternamente atados a sus cargos sindicales no se den cuenta o no les importe esto que usted dice. Piensan en ellos y en su poder político. Por ejemplo Roberto Baradel, el de Suteba. Le interesa más apoyar a Cristina y a Sabbatella que educar a los pibes. No se pierde una manifestación en contra de Macri ni en contra de todo. Siempre está en primera fila. Tiene asistencia perfecta a todas las marchas. Ya es el sexto paro que hacen estos muchachos. Y esta mañana prometió que el conflicto va a crecer el año que viene. Claro, hay elecciones. Y votos no tienen. De hecho su líder, Sabbatella perdió hasta en su distrito histórico de Morón.
Todos queremos que los maestros ganen mucho más. Por supuesto. Pero hay un acuerdo paritario firmado y como dice la gobernadora Vidal, “la inflación todavía no superó ese número pactado”. Estoy seguro que no es posible mejorar la educación con docentes mal pagos. Pero tampoco se puede capacitar a nuestros chicos con paros a cada rato y por cualquier cosa. Un paro docente tiene que obligar a reflexionar mucho tiempo antes de ser decretado. Porque millones de alumnos en general y los más pobres en particular, son los más perjudicados. Como los tres hijos de Ramona y Juan Gabriel.
No se puede tomar a los chicos de rehenes. Se llenan la boca hablando del pueblo y la educación pública y resulta que cada vez hay más deserción y ausentismo y cada vez más familias se llevan a sus hijos a colegios privados. Tantos paros y tantos palos en la rueda agotan la paciencia de cualquier padre.
Baradel es un ejemplo pero son varios los sindicalistas que defienden más su posición de poder y su carguito sindical que la estrategia de crecimiento educativo para producir una sociedad más igualitaria, para construir ciudadanía y generar mayor inclusión social. Todas las Ramonas de la Argentina se lo merecen. Nada de lo que haga ningún sector debe complicarles más la vida. Todo lo contrario, cada decisión de los gremios o del gobierno, primero debe pensar en los que menos tienen y más necesitan de la presencia del estado.
Estamos tocando fondo educativamente. Es urgente que despeguemos de una vez. Le doy los datos más brutales y preocupantes:
Más del 50% de jóvenes que entran en secundario no lo logran terminar en tiempo y forma. Y de los que van a la universidad solo se reciben 20 de cada 100.
El 54% de jóvenes de 15 años no logra comprender un texto simple.
El 67% de jóvenes de 15 años no logra resolver un problema matemático simple.
Argentina mide el peor clima escolar de los 65 países del mundo evaluados por PISA en 2012: Clima escolar se refiere al nivel de conflictividad en las escuelas, respeto, escucha, tiempo para ordenarse y comenzar a trabajar, vínculos interpersonales, entornos propicios de aprendizaje…
Argentina es el país con mayor ausentismo de alumnos de los 65 países (correlación directa con el clima escolar).
Sólo el 1% de jóvenes del 5to quintil socio-económico logra graduarse con un título universitario.
¿Se da cuenta? Estamos consolidando un país cada vez más fracturado y desigual. Más pobreza, más exclusión social, más penetración de los narcos y menos futuro.
Está bien que los ciudadanos de este país estén preocupados por la inseguridad, la inflación, el desempleo, la corrupción y la salud. Pero está muy mal que no nos demos cuenta que la falta de educación es la madre de todos los problemas, pero que además, se puede convertir en la madre de todas las soluciones.
Albert Einstein dijo: “Si la educación les parece cara, prueben con la ignorancia”. Los datos del fracaso educativo de esta década aplazada dan vergüenza ajena y meten miedo sobre el tipo de sociedad que estamos construyendo o en realidad sobre la forma en que estamos destruyendo a la sociedad que nos dejaron nuestros padres.
Hay que volver a poner de pie a los maestros para que se conviertan en pilares del país que viene. De un país donde un joven tenga más posibilidades de estar en clases o en el trabajo que robando o en la cárcel. Ya en su época, Sarmiento decía que si no se educa a la gente por una razón de estricta justicia, por lo menos, se la debería educar por miedo. Es casi un teorema: lo que se malgasta en educación se multiplica en inseguridad. Nuestro sueño colectivo debe ser el de iluminar tanta oscuridad. De convertirnos en predicadores de la civilización contra la barbarie. Se necesita una revolución educativa con los docentes como abanderados y los padres como escolta. Y el aporte de la sociedad civil. Un rediseño absoluto del sistema. Hay mucho por hacer. Construir el mismo amor por la libertad que por la ley. Apuntar a la deserción cero. Más todavía, a la ignorancia cero. Es por nuestros hijos que es una forma diferente de nombrar a la patria que viene. Ramona es paraguaya y sus tres hijos son argentinos. Ese color blanco que los chicos tienen en los guardapolvos es el color de la esperanza…