El diccionario no miente. Dice que xenofobia es el odio y la hostilidad hacia los extranjeros. Es lo que expresó hacia peruanos, bolivianos, sirios y paraguayos el senador Miguel Angel Pichetto, presidente del bloque del Frente para la Victoria. Primero lo hizo por canal 26 ante Roberto García y levantó la indignación de todo el arco democrático. Pero anoche ratificó y amplió su discriminación racial en TN, ante Julio Blanck y Eduardo van der Kooy.
El Instituto Nacional contra la discriminación informó que va a tomar cartas en el asunto frente a la queja de las embajadas. El Inadi hizo lo que corresponde.
Hebe de Bonafini salió a cruzar a Pichetto. Le pidió que tenga las pelotas de renunciar a su banca, que se vaya del país y lo trató de hijo de mil putas. Típico de Hebe. Después vamos a escuchar los audios de ambos personajes que trabajaron más de 12 años al servicio de Néstor y Cristina Fernández de Kirchner. Pero hay dos antecedentes que corresponde recordar para contar toda la película y no solo este último capítulo. Primero, cuando Pichetto dijo que en el atentado a la Amia murieron argentinos- argentinos y argentinos-judíos. Y segundo cuando Hebe en plena plaza de Mayo insultó a un grupo que portaba un ataúd “váyanse de acá bolivianos de mierda, la plaza es nuestra”. Llevaban un albañil asesinado en el féretro y a modo de protesta y reclamo de justicia, querían velarlo en la plaza de todos.
Pero hay más todavía. Hebe en una entrevista que quedó grabada dijo que Horacio Verbitsky era “un judío sirviente de los Estados Unidos a sueldo de la fundación Ford.” Fue su respuesta vomitiva a las críticas que Verbitsky le había hecho por celebrar el atentado a las Torres Gemelas.
Pichetto, Hebe y Verbitsky fueron tres soldados de Cristina. Tal vez la ex presidenta tiene algo para decir aunque sea por tuiter.
Mientras algunos trogloditas apuestan al huevo de la serpiente, a modo de respuesta y toma de posición, se me ocurrió repetir mi opinión sobre los inmigrantes.
Pedrito Guerra lo dice en forma maravillosa: “Contamíname, pero no con el humo que asfixia el aire /ven, pero sí con tus ojos y con tus bailes / Lo proponía también Pedro Arcanjo, el personaje extraordinario de Jorge Amado en Tienda de los Milagros: la mixtura de las razas como freno a todas las guerras y como apuesta definitiva a la paz.
Su teoría decía que si todos los hombres y todas las mujeres nos mezclamos y nos casamos todo el tiempo con gente de otras latitudes, razas, y creencias, vamos a terminar siendo todos parientes. Y ya nadie va a querer discriminar a nadie porque todos vamos a tener un gen de todas las razas corriendo por nuestra sangre. ¿No le parece una utopía maravillosa y poética? Sería el mejor de los milagros de esa tienda: la integración. El fin de la discriminación. La instalación definitiva en esta tierra de la mejor contaminación, del cruce de culturas, saberes y experiencias. Sería el fin del odio racial. El amanecer de un nuevo planeta llamado convivencia.
La palabra inmigrante me conmueve hasta las lágrimas. Porque inmigrantes somos todos. Nuestros padres, nuestros abuelos de algún lugar vinieron. Dicen que el hombre desciende del mono pero que el argentino desciende de los barcos.
Eso porque pensamos en una sola de las oleadas de inmigrantes. En los tanos, los gallegos, los rusos, los turcos, todos los que así fueron llamados cariñosamente y como una forma del abrazo en nuestra bendita argentina. Pero yo también valoro la otra ola de inmigrantes. Tan o más discriminada que la anterior. ¿No se acuerda de los gallegos brutos, o los judíos tacaños? Hoy pasa lo mismo cuando nuestra degradación es capaz de hablar de bolitas, o los chinos del super o los negros de todo tipo que vienen a usar nuestros hospitales y nuestras escuelas. ¿No escuchó nunca acaso ese exabrupto? Yo me alegro de que este país sea una puerta abierta a los “hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”, como dice el Preámbulo de nuestra biblia laica que es la Constitución Nacional.
El artículo 25 dice que “El gobierno federal fomentará la inmigración europea y no podrá restringir, limitar, ni gravar con impuesto alguno la entrada en el territorio argentino de los extranjeros que traigan por objeto labrar la tierra, mejorar las industrias e introducir y enseñar las ciencias y las artes”.
Y esta tierra se hizo y se sigue haciendo grande con la sangre, el sudor y las lágrimas de quienes se sumaron a los criollos para construir el futuro.
A esa mixtura maravillosa del abuelo gringo que llegó y se arremangó con el abuelo indio que jamás se resignó, como dice la canción. Ese es nuestro crisol de razas. El mejor ejemplo que podemos dar al mundo de integración, cohesión y convivencia pacífica. Hemos sumado a nuestra identidad otras identidades. En sus músicas, en sus comidas, en sus costumbres y lenguajes. La diversidad cultural es nuestra mejor carta de presentación. Es la paleta con todos los colores posibles. Es la contracara del nazismo que creía en una raza superior. Es la celebración de que todas las razas somos superiores. Y que todos somos iguales ante la ley y ante Dios. Mucho más todavía porque la xenofobia está resurgiendo en muchos países del mundo.
El odio racial y religioso y los gobiernos que condenan a su gente a la miseria son los principales motores de la mayor inmigratoria que se da desde la Segunda Guerra Mundial y del primer genocidio que vemos como se produce en tiempo real. Los chicos sirios que tanto conmovieron al mundo huyen del exterminio de los fundamentalistas. Solo en Siria asesinaron a 12 mil pibes y muchos de ellos fueron quemados o enterrados vivos. ¿Se da cuenta del nivel de crueldad del que estamos hablando? Y muchos de esos terroristas de estado ejecutan una masacre cotidiana en nombre de Dios y la religión. A las mujeres las convierten en esclavas sexuales. Quieren fundar un califato y por eso matan miles y miles de cristianos. ¿Se acuerda que Cristina había dicho que los fanáticos del Estado Islámico eran una puesta en escena y un montaje hollywoodense ¿ Se acuerda de semejante barbaridad presidencial? Es tanta la desesperación de estos hermanos que se lanzan al océano en barcazas que son verdaderas cáscaras de nuez y son capaces de tirarse en las vías, delante de los trenes? El crimen de un solo chico debería sublevarnos como pide el Papa Francisco. ¿Qué parte de la condición humana se ahogó con aquel chiquito Aylan que se ahogó en las costas de Turquía. Repudiar a Pichetto y Hebe Bonafini es darle una mano al que, por suerte, es diferente y por suerte es semejante. La migración es un derecho natural, esencial e inalienable de la persona. Una buena manera de festejar el día es acompañar a Pedrito y disfrutar de esa contaminación positiva. Contaminarnos pero no con el humo que asfixia el aire pero si con tus ojos y con tus bailes.
Contamíname, mézclate conmigo
Que bajo mi rama tendrás abrigo. Los inmigrantes son hermanos nuestros llenos de sueño que andan buscando su destino.
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Lealtad con uno mismo – 3 de noviembre 2016
Le quiero contar algo curioso que me pasó. Dos amigos que no se conocen entre sí me mandaron el mismo poema. Uno de ellos está luchando a brazo partido contra un maldito cáncer y el otro cambió sus creencias históricas y saltó de la militancia política socialdemócrata a la devoción por el Cura Brochero. En el medio le pasó algo tremendo en su vida que prefiero no contar. Lo obligó a reciclarse. Decidió empezar una nueva vida.
Los dos andan por los 60 años. Cuando vi el título del poema ya me pareció un desafío apasionante. Se llama: “Lealtad con uno mismo”. Yo lo traduje al idioma de Litto Nebbia y dije: “solo se trata de vivir”. El autor de ese texto iluminado es Mario de Andrade, un escritor y musicólogo brasileño fundador de la corriente modernista de ese país.
De él, solo había leído “Macunaíma” allá por los 70. Era la historia heroica de un indio del Amazona que de alguna manera invade y derrota a la cultura europea. Leyendas, coloridos y fantasías de la mano de lo que se conoció mundialmente como el realismo mágico con Gabriel García Márquez. Después se hizo la película y los jóvenes de entonces nos prendíamos por horas en el debate de su contenido revolucionario. De paso mirábamos las chicas que luego iban a ser objeto de nuestros intentos de seducción. Teníamos el pelo largo y la rebeldía como bandera.
Macunaíma es considerada una de las obras capitales de la literatura brasileña.
Mario de Andrade fue un niño prodigio en el piano y leía en francés a Rimbaud cuando tenía edad para jugar a los autitos con sus amigos de la calle Aurora al 320 donde vivía en San Pablo. Hoy la biblioteca municipal de esa megalópolis lleva su nombre: Mario Raúl de Morais de Andrade.
Mario murió en 1945 y apenas tenía 52 años y una sabiduría y un talento fuera de serie. Hace 71 años que falleció de un infarto del miocardio y sin embargo escribió un poema que considero una suerte de hoja de ruta para ser feliz. Algunos dirán que es un poema de autoayuda. Yo creo en las cosas sencillas de la vida. En lo que Facundo Cabral pregonaba cuando cantaba: “vuele bajo porque abajo está la verdad”.
Le pido que escuche con atención este poema titulado: “Lealtad con uno mismo”. Vale la pena. No se va a arrepentir. Ahí va:
Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora…
Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces: los primeros los comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente.
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.
Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.
No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.
No tolero a manipuladores y oportunistas.
Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.
Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…
Sin muchos dulces en el paquete…
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reír, de sus errores.
Que no se envanezca, con sus triunfos.
Que no se considere electa, antes de hora.
Que no huya, de sus responsabilidades.
Que defienda, la dignidad humana.
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas…
Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.
Sí… tengo prisa… por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan…
Estoy seguro que serán más exquisitos que los que hasta ahora he comido.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.
Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando te das cuenta que sólo tienes una.
Lealtad con uno mismo.
¿Qué me cuenta? Una maravilla que me hizo reflexionar de tantas urgencias y ansiedades inútiles. Eso de correr para cualquier lado. De llegar siempre tarde a donde nunca pasa nada.
Creo haber aprendido de Mario de Andrade que hay que vivir intensamente lo que nos queda de vida sobre todo porque no sabemos cuánto nos queda de vida. Eso significa huir de burócratas que todo lo formatean como una estadística y que son capaces de medir hasta la bronca y los sentimientos. Basta de bancarse a los que hacen que hacen a los que fingen lo que no son. No tengo tiempo ni ganas de bancarlos. Me gané el derecho a mandarlos al carajo. Me tienen hartos los envidiosos, los que siempre se sienten mejores que los mejores pero que son un compendio de excusas. Esa cultura tan argentina que dice: Yo jugaba en las inferiores de Boca, Papa. Era mejor que Maradona. Pero mis viejos me mandaron a estudiar. A veces me canso hablar de lo que pasa y no de lo que nos pasa. O de lo que me pasa. Con esa receta que me dio el doctor Daniel López Rossetti: “Aumentar la dosis de sano egoísmo personal”.
Eso es que nuestra búsqueda es la utopía de encontrar nuestro lado más pájaro del alma. Y enseñarle eso a nuestros hijos. Para reírse de las torpezas que cometemos todos los días. Para celebrar que somos imperfectos. Para apostar a ser mejores en la ética y la estética. La belleza es un derecho humano. Y combatir a los corruptos es una obligación moral.
Andrade me hizo acordar de aquella reflexión que me ayudó a vivir. Dice así:
Cuando llegues a la cima:
Tómate un tiempo para disfrutar,
El camino ha sido largo y difícil;
Tómate un tiempo para ayudar a otros, mucho es lo que se te ha concedido;
Tómate un tiempo para compartir tu triunfo, quienes te aman también subieron a tu lado;
Tomate un tiempo para mirar de donde partiste, te juzgarás con menos severidad.
Tómate un tiempo para descansar un poco, hay una nueva cumbre por conquistar.
Yo entendí que Mario de Andrade y mis amigos que me mandaron el poema me estaban diciendo: “camina por la vereda del sol. Aprende que con poco se puede ser muy feliz. Y sobre todo que el secreto de la vida es ser leal con uno mismo. No mentirse ni engañarse. Hacer lo que se quiere y lo que se puede. No siempre lo que se debe.
La frase que más me conmovió del poema lo dice todo: Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando te das cuenta que sólo tienes una.
¿No le parece?.
Báez detonó a su familia – 2 de noviembre 2016
Tal vez sea el peor de sus pecados. Lázaro Báez, siguió el ejemplo de muchos otros corruptos del kirchnerismo y convirtió a sus hijos en delincuentes. Esa actitud perversa está hoy en el centro de la escena política. Es patético y humillante como la familia del reo que se encuentra detenido en Ezeiza no se pone de acuerdo ni en la estrategia judicial a seguir. Báez detonó a su familia. La incineró en el altar de los Kirchner solo para hacerse millonario con el dinero de todos los argentinos. Esa familia está quebrada en tres pedazos. Por un lado el jefe, Lázaro y su lugarteniente e hijo mayor Martín. Uno está preso y el otro está imputado y tiene la espada de Damocles sobre su cabeza. Martin en el 2013 declaró un patrimonio de 30 millones de pesos y dos años antes lo único que tenía eran deudas. Y no se sacó la lotería. Se dio todos los gustos el pibe. Autos de alta gama, dinero fácil, mujeres más fáciles todavía y la presidencia del club Boca de Rio Gallegos. En un acto de la institución se dio el lujo de llevar a la mismísima reina Cristina Fernández y al emperador que consolidó la mafia en el fútbol: don Julio Grondona.
La otra parte de la familia son los hijos más chicos. Luciana que es directora de Austral Construcciones, nave insignia del Holding Báez que acaba de iniciar su camino a la quiebra. Ya decretó el concurso de acreedores.
Después viene Leandro que fue titular en el directorio y también hizo una fortuna a la velocidad de la luz. Y tampoco se ganó la lotería.
Y por último está Melina, la más inocente o la menos culpable. Ella solo figuraba como empleada de Austral pero no tiene ninguna empresa a su nombre.
Los tres tienen como abogado a Santiago Viola y un manejo diferente de la causa. Ellos quieren que Lázaro se declare arrepentido y cuente toda la verdad: es decir que Néstor y Cristina son los dueños de la mayoría de los bienes que figuran a nombre de Lázaro y que fue pieza clave del plan sistemático para saquear al estado. Sus hijos le tienen bronca a Cristina porque ella está libre pese a que es la responsable y culpable de todo y su padre que sólo fue un engranaje, hace 6 meses que está encerrado.
La tercera parte de la familia es unipersonal. Es Norma Calismonte, una señora de barrio que se casó con un sencillo empleado bancario, con un monotributista y en diez años se encontró con un magnate acostado en su cama. La madre de los hijos de Báez no puede creer como su vida cotidiana estalló por los aires y sus seres queridos están ardiendo en tribunales y en los medios de comunicación.
Hasta las mafias italianas siempre le dieron un rol preponderante a la familia.
En la investigación de la ruta del dinero K, el juez Sebastián Casanello tiene detenido a Lázaro e imputado a Martin, el que aparece fumando habanos, tomando whisky y contando montañas de dólares sucios en el video de La Rosadita.
Pero también citó a los 4 hijos porque la Unidad de Investigación Fiscal descubrió que los muchachos eran gente ahorrativa y tenían 25 millones de dólares de empresas offshore radicadas en Panamá y Uruguay. ¿Cómo juntaron 25 palos verdes? Son sumas descomunales para cualquiera.
Las grandes novedades de estas últimas horas es que después que Cristina dijera que no es socia ni amiga de Lázaro, el abogado de los chicos la contradijo. El doctor Santiago Viola planteó con toda contundencia que en el expediente hay constancias de los negocios que tenían en común. Y la otra sorpresa la dio Lázaro a través de su abogado al decir que el juez Casanello lo intimidaba y que por lo tanto iba a declarar ante Daniel Rafecas. Además su línea de defensa se diferencia y quiere despegarse de Cristina. Dice que Báez nunca fue funcionario y que no se le puede hacer la misma acusación a quien como Cristina dirigió los destinos del país. El resto, todo copiado del discurso cristinista: hay persecución, no responde preguntas y presenta un escrito y pide la nulidad de la causa y que se perite toda la obra pública. Sería maravilloso. Y que caigan todos los corruptos sin que importe su camiseta partidaria.
La gran pregunta es hasta cuanto aguantará el silencio y la omertá de Lázaro. Sus hijos les ruegan que diga toda la verdad y que ensucie a Cristina para salvarse él. Lázaro duda. Por momentos cree que pronto saldrá en libertad y no puede mostrar semejante traición a Cristina a la que le tiene pánico. Y por el otro tiene pesadillas que lo muestran en la cárcel por el resto de su vida con Cristina en libertad.
Es cierto que hay mucha impunidad todavía. Que muchas causas se engordan y dan vueltas en círculo en lugar de avanzar. Hay cierto hartazgo en amplios sectores de la población y en el propio ministro de justicia que llamó a los jueces a hacer bien y rápido trabajo. Para que manden a juicio oral lo que esté en condiciones y que produzcan condenas. Porque es cierto que los pescados gordos que están presos tienen más que ver con sus propios errores que con la celeridad y eficiencia de la justicia. Lázaro Báez intentó escapar en su avión. Ricardo Jaime es un confeso corrupto y José López un atorrante inútil al que agarraron con nueve millones de dólares que intentó esconder en el monasterio. Lo agarraron con las manos en la masa, infraganti.
Los ciudadanos reclaman algo bien democrático y republicano: juicio, castigo y condena. Para que todos los argentinos seamos iguales ante la ley y no haya ladrones con coronita. El que las hace las debe pagar es una regla de hierro de la democracia honesta. Mariana Zuvic siempre dijo que los Báez eran empleados de los Kirchner y anoche planteó que el monotributista del 2003 hoy es un potentado que multiplicó su patrimonio por 45.000%. Parece un chiste de humor negro. Pero es la mas cruda de las realidad.
Según el evangelio, Lázaro de Betania ya estaba muerto y sepultado. Pero llegó Jesucristo que era su amigo y lo resucitó en un instante y con una frase: “Lázaro, levántate y anda”. Este Lázaro de estos tiempos de cólera, se parece más a otro personaje bíblico que es casi su contracara. A Poncio Pilatos, el que se lavó las manos y con ese gesto, selló la condena a muerte de Jesús. Es el símbolo del oportunismo, la vileza y la traición. Por los siglos de los siglos. Amen. No es el cartonero Báez. Lázaro se levantó y anduvo. Anduvo caminando derechito hacia la cárcel y de paso, detonó a su familia.