El gobierno de los Fernández no es de
científicos. Es un gobierno de cómplices con el terrorismo de estado de Maduro, con la corrupción kirchnerista y con los delincuentes comunes.
Tanto Cristina como Alberto han demostrado que, en todos los casos, se ponen del lado de los que violan la ley en cualquiera de sus formas. La señal hacia la sociedad es ética y culturalmente demoledora.
Utilizo la palabra “cómplice”, porque es la definición a la que apeló el actual presidente de la Nación hace apenas 4 años. El tuit de Alberto fue contundente: “En Venezuela se ha quebrado la convivencia democrática y el gobierno ha cometido abusos imperdonables sobre DDHH. El silencio es complicidad”.
Si en el 2017, Alberto definía así lo que pasaba en la dictadura chavista, cualquiera se puede imaginar la cantidad de crímenes de lesa humanidad que han cometido durante todo este tiempo. Siempre repito que el informe que hizo Michelle Bachellet es irrefutable. Por la rigurosidad para denunciar los asesinatos, las desapariciones, censuras y torturas y los millones de exiliados que huyeron del régimen atroz de Nicolás Maduro. Y a esas precisiones, hay que agregarle la irreprochable trayectoria de Bachellet. Nadie en su sano juicio la puede acusar de oligarca, derechista o pro imperialista. Salvo que vivan en el reino taliban del cristinismo. Ella fue presidenta democrática de Chile, ganó y perdió elecciones, no se enriqueció, no tiene una sola sospecha de corrupción y pertenece al partido del socialista Salvador Allende.
Todos los países democráticos del mundo repudian y condenan el sometimiento al que Maduro condenó a su pueblo. Todos, menos las autoridades o los gobiernos más irracionales y autocráticos como Cuba, Nicaragua, Irán Rusia y, tristemente, ahora Argentina. Son los mismos que apoyan al grupo terrorista Hamas cuando no condenan sus atentados misilísticos. En el caso de Cristina, el vínculo con el poder venezolano, también es de corrupción de estado por los negocios sucios que hicieron Néstor y Chávez.
Uno de los pocos activos en valores que Argentina tiene en el mundo se lo debemos al doctor Raúl Alfonsín. Hablo de la condena a todo tipo de violación a los derechos humanos sin que importe el signo ideológico de los violadores. Siempre del lado de las víctimas. Siempre del lado de la libertad y la democracia republicana. Ese capital simbólico fue destruido por Alberto y Cristina que de la boca para afuera dicen admirar a Alfonsín. Los Fernández le ordenaron a Felipe Solá que cometiera este crimen de lesa imbecilidad ideológica. Primero, retiraron a nuestro país del Grupo de Lima y ahora, nos borraron de la denuncia ante la Corte Penal Internacional de la Haya por el terrorismo de estado que hoy rige en Venezuela. Una vergüenza histórica de la que no podrán regresar. Encima, Venezuela fue uno de los países que albergaron con generosidad al exilio argentino durante la dictadura de Videla. El propio Alberto ya había dicho que los problemas de derechos humanos en Venezuela estaban “desapareciendo”.
Hace 4 años, Alberto, en el llano, dijo que el silencio era complicidad. Hoy como presidente se convirtió en un secuaz o en un encubridor de las atrocidades del chavismo.
Pero la complicidad lleva directamente a estos personajes nefastos, a convertirse en partícipes necesarios del robo más grande de la histórica democrática perpetrado por Cristina y su Cartel de los Pingüinos. El único plan que tiene este gobierno y que cumple a rajatabla es la impunidad y la venganza que exige Cristina. La justicia la acusa de ser la jefa de una asociación ilícita que se dedicó a saquear al estado. Ella, su familia y casi todos sus funcionarios se retiraron ultra millonarios del gobierno. Hasta los secretarios privados, hoy muertos, Daniel Muñoz y Fabián Gutiérrez se convirtieron en magnates solo con robarles los vueltos a sus jefes. Eso da la magnitud de la cleptocracia y el latrocinio. Hay pruebas documentales contundentes, y arrepentidos de ambos lados del mostrador que describieron con lujo de detalles el plan sistemático de enriquecimiento ilícito. Por eso todas y cada una de las medidas que impulsa a los empujones en la justicia el gobierno tienen el mismo objetivo: salvar a Cristina y su banda de la cárcel, liberar a todos los ladrones y estafadores que ellos llaman presos políticos y atacar a lo que tuvieron la osadía de denunciarlos o investigarlos. Defienden a los malandras de Venezuela y a los de Argentina. Pero no solamente a los estafadores de la política.
El falso garantismo que Eugenio Zaffaroni inoculó, colocó siempre a los kirchneristas del lado de los victimarios y en contra de las víctimas en crímenes, asaltos y violaciones. Vatayón Militante en las cárceles, liberación indiscriminada de presos peligrosos con la excusa del covid que casi no se cobró víctimas en los penales y una permanente mirada prejuiciosa de todos los servidores públicos con uniforme. Sus militantes han adherido a falsedades brutales como que la inseguridad es una bandera de la derecha y de los ricos, pese a que los humildes son los más perjudicados. Pero el fanatismo jurásico, los ciega y no les permite ver que los policías, gendarmes y demás fuerzas de seguridad no son los mismos de la dictadura que terminó hace 38 años. Hace 38 años. El policía Luis Chocobar, ayer cumplió 34 años. Es nacido y criado en democracia. Es una persona humilde, trabajadora que fue educado en valores democráticos y honrados. En cualquier lugar del mundo, su valentía para salvarle la vida a un turista extranjero sería reconocida. Podría haber mirado para otro lado y seguir su camino y hoy estaría feliz en su casa. Pero cumplió con su deber y defendió a la víctima y salió a perseguir al victimario. Toda la cultura kirchnerista está en contra de Chocobar. Lo acusan de gatillo fácil y de cualquier otra barbaridad. La querella del doctor Pablo Rovatti que integra la Defensoría General de la Nación, pidió “prisión perpetua” para Chocobar. En todas las encuestas aparece un apoyo masivo de la sociedad civil a Chocobar. Los ciudadanos honrados y pacíficos, necesitan agentes que los defiendan y los protejan dentro de la ley. Pero la irracional inflamación ideologica del falso progresismo K, los lleva, insisto a defender delincuentes de todo tipo. De Maduro a Kukoc, pasando por Lázaro Báez, José López o la mismísima Cristina.
Confirmo lo dicho. Este no es un gobierno de científicos. Este es un gobierno de cómplices.
Que Alberto, Ginés y Pfizer, digan la verdad – 26 de mayo 2021
El presidente de la Nación, Alberto
Fernández, el ex ministro de Salud, Ginés González García y el laboratorio Pfizer deben decir la verdad. Tienen muchas preguntas que contestar con datos y documentos probatorios y sin tirar la pelota afuera. Primero, ante la opinión pública, después en los tribunales, en la causa que tiene abierta el juez Julián Ercolini y después, en los Estados Unidos. Un gerente de un laboratorio multinacional que no es Pfizer, me comentó que esa empresa farmacéutica, probablemente se haya auto denunciado en una corte norteamericana. Y que si eso no ocurrió todavía, un damnificado podría abrir una causa en esos tribunales para obligar a Pfizer a contar la rigurosa verdad de los hechos.
El escándalo y el oscurantismo que hay alrededor de esta compra no realizada de 13 millones de vacunas tiene dimensiones de extrema gravedad institucional. Estamos hablando de una causa que se podría convertir en una de las más graves de la historia argentina.
Superamos los 75 mil muertos, muchos especialistas dicen que podríamos llegar al horror de los 100 mil muertos, producto principalmente de la falta de vacunas y resulta que este gobierno no compró las 13 millones de dosis que la farmacéutica tenía previsto como prioridad para nuestro país.
Pfizer debe decir lo que pasó. Y que está pasando ahora, que Brasil acaba de adquirir 200 millones de vacunas en dos etapas, o que México compró 50 millones de dosis o que la Unión Europea reservó 1.800 millones de dosis. ¿Y Argentina? Porque motivos nosotros no tuvimos las vacunas y por ahora no hay una nueva negociación para tenerlas. Los argentinos necesitamos saber quien cometió esta locura y cuáles fueron los verdaderos motivos.
El laboratorio utilizó la colaboración de 5.762 voluntarios argentinos que generosamente se prestaron a ser conejillos de indias para las pruebas que se realizaron en el Hospital Militar. Ellos son los primeros que deberían tener las explicaciones correspondientes. Muchos se sumaron a esos experimentos, los más numerosos del mundo, porque lo encabezaba un infectólogo de mucho prestigio como el doctor Fernando Polak. En esa época, respondía al llamado de los medios de comunicación y desarrollaba sus explicaciones. En un momento, Polak dejó de atender al periodismo, bajó su perfil a cero y no se sabe que piensa de todo esta dolorosa situación.
Pfizer debería explicar en los Estados Unidos, si es cierto que el ministro Ginés le exigió que tuvieran un socio local en la operación. En casi todos los rubros de negocios, el kirchnerismo utilizó esta matriz para direccionar el rumbo del comercio y en varios casos para quedarse con fortunas a modo de coimas. Hoy Joaquín Morales Solá escribió textualmente en La Nación: “más tarde se supo que el Ministerio de Salud le había reclamado a Pfizer un socio local y la transferencia de tecnología”.
¿Ocurrió esto o no? Le exigieron a Pfizer que se asociara con algún experto en mercados regulados?
Después del escándalo Enron, en Estados Unidos, la legislación castiga con mucha dureza y la cárcel en varios casos, a los empresarios que pagan coimas, o mienten ante los tribunales. Están obligados a decir la verdad. Allá no es tan fácil extorsionar o manipular a un juez o que el magistrado cajonee por años una causa de tanta gravedad.
Eso, por el lado del laboratorio.
Pero el presidente Alberto Fernández también está en el centro de esta inquietante inmoralidad.
En su aparición en la CNN, según cuenta el periodista Eduardo van der Kooy, respondió que “no sabía” lo que había ocurrido para que de pronto, de un día para el otro, se haya roto la negociación con Pfizer. En otra parte del reportaje, Alberto dijo textualmente: “¿Saben cuál fue la primera vacuna que se aprobó en la Argentina? La Pfizer. Entonces, explíquenme por qué, si aprobé la vacuna, después no la compré”.
Señor presidente, con todo respeto, no son sus interlocutores lo que tienen que explicar. Usted mismo tiene que iniciar una investigación sumaria para establecer que pasó. Porque pudo existir desde un mal desempeño como funcionario público a alguna variedad de corrupción. Eso es gravísimo. Y mucho más tratándose de la vida y la muerte de los argentinos. Si se cometió algún delito y el presidente lo sabía o lo averiguó después, como funcionario público está obligado a denunciarlo. Si no lo hace, se convierte en cómplice o en encubridor. Y si no sabía, su responsabilidad es averiguar. Su presidencia y su vida van a quedar marcada a fuego con este suceso.
En otro segmento de la entrevista en CNN, el presidente apeló no a la rigurosidad de los datos, sino a un pálpito. Dijo textualmente: “Yo la impresión que tengo, es que en algún momento, Estados Unidos resolvió preservar para su población todas las vacunas y Pfizer dijo no firmo más contratos, porque si tengo que dejar las vacunas en Estados Unidos, no voy a poder cumplir”. ¿Por qué si todo venía tan bien, de golpe el gobierno no atendió más a Pfizer? ¿Por qué le sacaron a Ginés la negociación con ese laboratorio y pasó directamente a manos de Vilma Ibarra y Cecilia Nicolini?
Y Ginés tiene que sentarse en el banquillo de los acusados y responder una ametralladora de consultas. Por una radio K, se lo escuchó dubitativo, tal vez con fatiga cognitiva porque dijo que era fácil explicar lo que pasó con Pfizer: “nos exigieron una serie de condiciones que no se amoldaban a nuestra ley”. ¿Qué dice? ¿Qué significa eso, señor ex ministro? ¿Cuáles fueron esa serie de condiciones?
Otra excusa insólita fue que la diputada cristinista Cecilia Moreau, colocó la famosa palabra “negligencia” en la ley. Hoy insistió con esa falacia, Santiago Cafiero. Juntos por el Cambio se ofreció a corregir esa palabra para remover los obstáculos y que se puedan comprar las vacunas. Y el gobierno ni contestó.
¿Y ahora, que pasa? Este gobierno que necesita vacunas con desesperación, no tiene interés en abrir una nueva negociación con Pfizer? ¿Está cerrada para siempre esa puerta?
¿Estamos ante un Pfizer-gate? Que las autoridades ofrezcan una conferencia de prensa abierta y que los periodistas pregunten y repregunten hasta averiguar la verdad. El pueblo quiere saber de que se trata. Esto es lo más peligroso de todo lo que ha ocurrido con el manejo ineficiente y turbio de la pandemia. Pero también en algún momento tendrán que rendir cuentas sobre los traficantes de vacunas con Carlos Zannini y Horacio Verbitsky a la cabeza, con las vacunas que fueron al hospital de Calafate y que no están registradas en ningún lado, con la militancia camporista inmunizada, con las aplicaciones en locales partidarios y sindicales, y con el rosario de barbaridades que dijeron y promesas que incumplieron. Ni hablar de los delirios de los talibanes K que llegaron a decir (y creer en algunos casos) que Pfizer había pedido las Cataratas del Iguazú o el Glaciar Perito Moreno como garantía.
Por eso, el caso Pfizer, es la prioridad.
El laboratorio, líder a nivel mundial en su rubro, y el presidente de la Nación deben jurar decir la verdad y nada más que la verdad. Aunque sea por respeto a tantos muertos.
La patria es de todos, no de Cristina – 25 de mayo 2021
Feliz día de la patria y la libertad. Esa libertad, es la que nos obliga a denunciar que hoy, la patria está en peligro. Porque el autoritarismo chavista, avanza todos los días a paso redoblado y tambor batiente, mientras gran parte de los argentinos está ocupado, preocupado y aterrado por la pandemia criminal. Es muy razonable porque además de la hecatombe económica, hay casi 75 mil muertos y aún faltan 8 millones 400 mil vacunas para cubrir con dos dosis a los mayores de 60 años. Es respetable y comprensible que una mayoría de los compatriotas que hoy tienen su escarapela en el pecho, estén tratando de vivir y sobrevivir y no morir en el intento. Pero la sabiduría popular de “El Dipy” definió el dilema con mucha claridad: “Entre la salud y la economía, eligieron salvar a Cristina”.
Hoy Cristina dictó e hizo publicar un documento firmado por los cristinistas más extremos donde anticipan que se viene un default con el Fondo Monetario y el Club de Paris y que semejante infantilismo irresponsable será presentado como un gesto patriótico, humanitario y emancipador. Esta es la principal conclusión que se puede extraer del texto titulado: “Proclama del 25 de mayo”. Allí explican que nuestro país, por su estado de emergencia social y económica, producto de Mauricio Macri y la pandemia, no está en condiciones de afrontar los compromisos con los organismos internacionales. Y propone destinar todos los recursos a preservar la vida y la salud de los argentinos.
Este escrito fue interpretado por el diario Clarin como que “el kichnerismo duro le dice a Alberto Fernández como tiene que negociar”. La Nación tituló “el kirchnerismo reclamó la suspensión del pago de la deuda”.
Infobae dice que “le explican a Alberto Fernández como negociar la deuda”.
Cristina, Axel y Máximo, no firmaron la proclama porque son los autores intelectuales. Ellos la redactaron. Alberto no la firmó porque se enteró por los diarios. Pobre presidente títere, finalmente se dio lo que tanto despreciaba. Quedó más claro que nunca que el poder está en Uruguay y Juncal y no en la Casa Rosada. Es patética la imagen del presidente humillado por su propia vice, dialogando con Angela Merkel para que le dé una mano en la negociación con el Fondo. ¿Para que le hacen perder tiempo a Merkel y a todos nosotros, si Cristina ya decidió que no se le tiene que pagar a nadie?
Esta mojada de oreja para Alberto va en el mismo sentido que el tema del jefe de los fiscales. Alberto dijo varias veces: “mi candidato sigue siendo Daniel Rafecas” y Cristina dice: “Ese es el candidato de Juntos por el Cambio”.
Es impresionante como la reina, el príncipe heredero Máximo y el hijo putativo Axel, han vaciado de poder en tan poco tiempo al presidente electo por las urnas. Un verdadero golpe palaciego. Le han expropiado el sillón de Rivadavia.
Pero este texto, firmado por la crema del cristinismo más irracional, también es un certificado de defunción política para el ministro Martín Guzmán al que todos los días le hacen un agujero más en su barquito. ¿Se quedará Guzmán para ser el ministro del Default? Veremos.
Por ahora, está visto que el verdadero poder en la Argentina lo tiene la jefa del jefe del estado. Cristina es la que pudo nuclear en su apoyo a firmantes como Eugenio Zaffaroni, Pablo Moyano, Luis D’Elía, Amado Boudou, Gildo Insfrán, Víctor Hugo Morales, Roberto Baradel, Rita Cortese, Mario Secco, el intendente que citó a Galtieri, Rafael Bielsa, Milagro Sala, Alicia Castro y Diego Molea, insólitamente el actual presidente del Consejo de la Magistratura.
Esa proclama es casi un programa de gobierno del cristinismo del siglo XXI, o del nacional populismo autoritario y cleptocrático. Allí también se exige que se avance con la querella criminal contra Mauricio Macri y los funcionarios responsables de su gobierno y del FMI por el crédito que el organismo le otorgó al gobierno anterior.
Y digo programa de gobierno porque todo esto fue implementado por la diputada Fernanda Vallejos, quien suele expresar y anticipar las posiciones más radicalizadas de Cristina. Discípula de Kicillof y admiradora de Boudou, la legisladora fue la que propuso expropiar a Vicentín y que fomenta el aumento de las retenciones agropecuarias y la estatización de la Hidrovía y la que calificó de “maldición” que Argentina fuera exportadora de alimentos. Está todo dicho. Estamos en el horno.
Insisto, esta legisladora es la abanderada de lo que se viene. Quien quiera oír que oiga. Quien crea que no está en peligro el sistema republicano y la división de poderes, que se haga cargo cuando ya sea demasiado tarde para lágrimas.
La patria es de todos, no de Cristina.
Por eso le digo que si “el pueblo quiere saber de que se trata”, debe saber que todas y cada una de las medidas que se tomaron y se van a tomar en la justicia son para colonizarla, para ponerle la camiseta de Cristina y para que todos los corruptos de estado queden en libertad lo más rápido posible y para que los jueces, fiscales y periodistas que se animaron a investigarlos la pasen lo peor posible. Ejemplos sobran. Y los venimos marcando desde el principio. Pero en los últimos tiempos, hay una orden de Cristina de pisar el acelerador a fondo.
No hay que permitir que cercenen las libertades que nos supimos conseguir en aquel 25 de mayo de 1810. Ya en aquel momento nuestros patriotas decretaron el otoño de los virreyes. Los indignados de mayo destituyeron al virrey Cisneros y entronizaron al primer gobierno patrio encabezado por Cornelio Saavedra.
La patria está en peligro. Estamos atrapados sin salida. Es un círculo vicioso y confiscatorio entre Santa Cruz y Venezuela pasando por Formosa.
Quieren instaurar un nuevo régimen, contrario a la República. Populismo de cuarta. Autocracia jurásica.
Hoy se cumplen 211 años de aquel 25 de mayo.
No hay futuro sin una democracia moderna, con división de poderes, libertad absoluta, federalismo en serio y con igualdad de oportunidad para todos sin corruptos ni golpistas. Podemos y debemos apoyarnos en las ideas y pasiones de aquel 25 que fue el más glorioso de nuestra historia.
Julia Prilutzky Farny dijo que la patria es el primer misterio inapelable y que se ama una tierra como propia y se quiere volver a sus entrañas…Allí donde partir es imposible/ donde permanecer es necesario/Donde nunca se está del todo solo / donde cualquier umbral es la morada/ Allí donde se quiere arar y dar un hijo/ Allí donde se quiere morir… allí está la patria.
Manuel Belgrano, que fue un gran patriota de verdad, lo definió así: “La patria es el sentimiento de libertad que es capaz de transformar en héroes a los ciudadanos más simples”.
A esta epopeya estamos convocados todos los días. Ayer, hoy y siempre. Para que el sol del 25 siga asomando para todos. Y esa construcción colectiva llamada patria nos llene de orgullo y bizarría como esa bandera que a San Lorenzo se dirigió inmortal. Después de haber cruzado el continente, exclamando a su paso, libertad.