Massa, más cristinista que Cristina – 19 de mayo 2021

Sergio Massa es el autor material de un
crimen de lesa constitucionalidad. La autora intelectual de ese intento de someter a la justicia es Cristina, quien además, es su principal beneficiaria con la impunidad que tanto la desespera.
Massa, como presidente de la Cámara de diputados, se convirtió en la locomotora que arrastra los votos hacia la consumación de una ley de extrema gravedad institucional. Tirar por la ventana a Eduardo Casal, un jefe de los fiscales honrado e independiente y permitir que Cristina coloque a un soldado o a un esclavo de sus deseos es un abismo del que Massa difícilmente pueda volver.
Está claro que, una vez más, está reformateando su perfil. Su anterior personaje perdió muchísimo apoyo. Se nota en todas las encuestas y en las redes. Es que se vendió como una persona que iba a moderar la locura chavista de Cristina. Se ofreció como un reaseguro de la defensa de la racionalidad capitalista, de la clase media y de la lucha contra la inseguridad, pero su alianza con Cristina y su guardia de hierro, La Cámpora, lo vació de credibilidad. Apostó durante un tiempo a diferenciarse tibiamente de los K pero los K no te lo permiten. Esa jugada no le salió bien a Massa. Por eso ahora eligió pegar un volantazo y pasar a ser más cristinista que Cristina.
Yo jamás le creí a Massa. Hizo de la mentira una militancia. Prometió terminar con los ñoquis de La Cámpora y ahora es el principal socio y cómplice de Máximo Kirchner. Prometió meter preso a los corruptos y ahora pilotea la ley para reformar el ministerio fiscal que termina con la división de poderes y pone una pistola en la cabeza de los fiscales.
Son datos de la realidad. Un sector de la sociedad y de los periodistas compró esa falsa postura de Massa y ahora, prefieren olvidar todo lo que dijo y lo que hizo. ¿Se acuerda de aquel discurso en voz alta, en la cancha de Vélez, cuando garantizó que iba a barrer a los ñoquis camporistas? Los definió como “parásitos que están tomando el control del estado”. Hoy es el principal socio (y cómplice) de Máximo Kirchner, el comandante en jefe de la Orga.
Hoy, no solamente no barrió a ningún ñoqui. Se puso una fábrica de pastas con Máximo.
¿Se acuerda cuando propuso ponerle fin a los corruptos?
Hoy es un guarda espaldas de la impunidad de Cristina, sus hijos y los integrantes del Cártel de los Pingüinos. Una banda de millonarios y no precisamente porque sean de River.
Hoy Sergio Tomás Massa es más cristinista que Cristina. Y la banda millonaria le pide todos los días una prueba de amor. Es que no terminan de confiar en su palabra. Y hacen muy bien. La palabra de Sergio Massa está hecha añicos, igual que la de Alberto Fernández.
Cuenta el colega Ricardo Roa que Massa le dijo a los opositores que no perdieran tiempo tratando de convencer a los diputados para que no votaran ese esperpento contra los fiscales independientes. Les aseguró que: “El gobierno ya puso todo lo que tenía que poner”. ¿Hacen falta más precisiones para comprender cuales fueron las miles de razones que puso el gobierno para comprar el voto de algunos diputados? Roa sugiere que hubo contratos y subsidios originados en Aysa, Ferrocarriles y Transporte, tres de las áreas que le tocaron a Massa en la repartija del botín electoral.
Laura Alonso, la ex titular de la Oficina Anticorrupción del gobierno anterior, apuntó al mismo lugar. Acusó a algunos legisladores de haber vendido su voto y de ser traidores a la patria
Y en un tuit, la ex diputada Alonso puso una foto de José Luis Ramón y escribió que se trataba de “un falso opositor que habría “arreglado” sus votos para sancionar una ley que destruye todo atisbo de independencia judicial en la Argentina”.
Ramón, un tránsfuga impresentable, le mandó una carta documento donde intima a Alonso para que se retracte y la amenaza con iniciarle acciones civiles y penales. Incluso por radio, la acusó de “agorera del mal” y de una falta de ética “que roza el delito por la infamia y la persecución”.
Pero Laura Alonso no retrocedió ni se dejó intimidar. Le contestó lo siguiente: “Señor, opino lo que quiero. Soy una ciudadana privada y libre. Usted es un diputado y tiene fueros y cumple una función pública. Rinda cuentas. No abuse de su posición porque el demandado va a ser usted. Esto es temerario y la Constitución me ampara”.
Hace menos de dos meses, Sergio estuvo descansando en la imponente estancia que el empresario Daniel Vila tiene en Mendoza. Y ese solo hecho, alcanzó para que el diputado Álvaro de Lamadrid le recordara su reclamo en cuestión de privilegio. Es un pedido de informe por la grave denuncia que hizo en su momento Julio de Vido por tráfico de influencias y coimas por la venta de Edenor.
Es cierto que es grave el contenido de la denuncia. Y encima no proviene de un dirigente opositor ni de un periodista independiente. Julio de Vido fue durante casi tres décadas el gerente de coimas, retornos y lavado de Néstor y Cristina. Es un verdadero experto en el tema.
Fue un contragolpe porque Massa se opuso a un posible indulto para los corruptos ex funcionarios kirchneristas.
A De Vido le alcanzó con un tuit dirigido a Massa que decía “ya que te preocupa tanto la cuestión de la corrupción, sería bueno investigar desde el Congreso la operación de venta de Edenor, tanto a los compradores como al vendedor, pero fundamentalmente a los que desde el estado, intermediaron la operación”.
De esa movida se colgó otro preso K con detención domiciliaria como el piquetero Luis D’Elía. Fue más duro y agresivo, fiel a su estilo: “a vos, gil, forro de los gringos, que te crees que hacer política es hacerse el vivo haciendo negocios a espaldas del pueblo. Enterate que tengo toda la documentación sobre el multimillonario negocio del cloro en la Argentina”.
Alicia Castro fue más ideológica y dijo que Sergio Massa era lo mismo que el PRO por “descartar un indulto o amnistía para los presos políticos del macrismo y erosionar a Venezuela al compás de Estados Unidos”.
Son los riesgos que siempre corrió Sergio Massa por jugar a tantas puntas.
En su momento, fue a elecciones por afuera del peronismo y se convirtió en uno de los responsables de la derrota de Cristina en las elecciones parlamentarias. En el 2019, se dio vuelta en el aire y se convirtió en todo lo contrario: en uno de los responsables del triunfo y el regreso al poder de Cristina. Intentó diferenciarse y no le funcionó. Y ahora, repito, Massa se dio vuelta de nuevo y es más cristinista que Cristina.

¿El primer exiliado de la democracia? – 18 de mayo 2021

Estamos ante una decisión individual que
tiene graves consecuencia políticas e institucionales. Uno de los abogados, asesor y amigo más cercano del ex presidente Mauricio Macri, podría convertirse en el primer exiliado desde la recuperación de la democracia en 1983.
Vamos a los hechos concretos.
Fabián Rodríguez Simón, apodado “Pepín”, anunció anoche, desde Uruguay y en el programa de Carlos Pagni que había pedido “asilo político como refugiado” en ese país.
Es una noticia de alto impacto y con consecuencias todavía imprevisibles. Rodríguez Simón es sexta generación de abogados, fue socio de José Torello, uno de los íntimos amigos del ex presidente Macri y debe ser una de las personas con mayores relaciones con el poder económico y las familias tradicionales de la Argentina. Esta persona que además, es legislador del Parlasur, aseguró que está sometido a una persecución judicial implacable y que tiene miedo de ir preso en forma indebida. ¿Quiénes lo persiguen? Simón identificó al empresario cristinista Cristóbal López en complicidad con la jueza federal María Servini. Y acusó al presidente Alberto Fernández de dos cuestiones peligrosamente escandalosas: de avalar la persecución y de cobrar de Cristobal hasta poco antes de jurar como Presidente.
Simón agregó que el dueño de C5N “tiene más poder que la política” y que nunca le perdonó que lo haya hecho pagar el impuesto a los ingresos brutos. Se refirió a la época en Macri era jefe de gobierno de la Ciudad y Cristóbal manejaba gran parte del juego en el hipódromo y dos barcos casino. Rodríguez Simón dice que apenas asumió el ministro Martín Soria, el abogado de Cristina, Carlos Beraldi pidió su declaración indagatoria y comenzó una campaña en su contra porque todos “los alcahuetes del gobierno empezaron a repetir “Pepín va a ir preso”.
Simón confirmó que no piensa regresar al país hasta que cese la persecución a la que es sometido por los medios de comunicación que responden a Cristóbal y a Cristina.
Esto es grave desde varios puntos de vista. Es la primera vez desde la recuperación democrática de 1983 que alguien se proclama perseguido por la justicia y pide asilo político como refugiado. Todavía no hay ningún pedido formal aunque Pepin citó los términos de la Convención de Ginebra de 1951. Aún no se sabe si el gobierno de Luis Lacalle Pou le va a conceder esa situación similar al exilio y con protección estatal. Es una decisión importante para Uruguay. Porque en general, este tipo de albergues se otorgan atendiendo a cuestiones humanitarias y ciertos criterios objetivos establecidos en una ley. Pero si Uruguay lo hace, estaría confirmando indirectamente que en la Argentina hay perseguidos políticos que no pueden transitar las calles con tranquilidad por temor a ser detenidos en forma ilegal. La voz de Uruguay es muy importante para Estados Unidos y los países desarrollados. Es un país chico pero muy respetado por su gran tradición democrática y pluralista que se expresa en la convivencia cordial entre las distintas fuerzas políticas. Lo que Uruguay resuelva también afectará las relaciones con Argentina. Muchos pueden recordar que así comenzó la etapa dictatorial del chavismo. Con censuras, extorsiones, asilados y exiliados. Con empresarios, dirigentes políticos o periodistas que huían del país porque nadie les garantizaba su seguridad personal para desarrollar sus tareas en paz. Ya viven en Uruguay un puñado de los dueños de algunas de las empresas más importantes del país.
Pero hay otras implicancias en este anuncio de Rodríguez Simón. Todo parece indicar que fue una actitud inconsulta con la conducción de su partido, el PRO. El cristinismo, probablemente, utilizará esta postura personal para diseminar la idea de que “los macristas se fugan del país” y no se someten a derecho. Esta es la encrucijada que está intentando resolver a esta hora la dirigencia partidaria y la de Juntos por el Cambio. ¿Respaldarán el pedido de Rodríguez Simón? ¿Fomentarán que otros ex funcionarios o dirigentes partidarios tomen el mismo camino frente a las acusaciones de la justicia? ¿Hay espacio para pelear en nuestro país dentro de las instituciones? Hay mucho debate y grandes dilemas que tiene que enfrentar el Pro. Nadie puede ponerse en el pellejo de alguien que siente que lo van a meter preso. El monto de pánico es subjetivo y se debe respetar a cada persona. Pero políticamente, esta situación genera un alto impacto en el gobierno nacional y también en el partido de Macri que hoy preside Patricia Bullrich. Muchos argentinos republicanos y democráticos han sufrido agresiones, escraches, extorsiones, persecuciones, amenazas y hasta palizas de todo tipo por parte de un sector del cristinismo. Pero todos, hasta ahora por lo menos, aguantaron a pie firme y se defendieron en la justicia y con sus acciones políticas sin irse del país.
A Rodríguez Simón no lo ví en mi vida. Si me lo cruzo por la calle, no lo reconozco. Pero gente que me merece mucho respeto me asegura que es incapaz de haber apretado a Cristóbal para que sus medios apoyaran al gobierno macrista, como lo acusa Cristóbal. Y Cristóbal López es uno de los socios mayoritarios de Cristina en la corrupción más grande que sufrió este país
Insisto que es un caso grave por donde se lo mire. Veremos que posición toma el gobierno de los Fernández, el de Lacalle Pou y la agrupación de Macri. Por ahora, todos están callados, pero más temprano que tarde van a tener que definirse. ¿Hay un primer exiliado en la Argentina de Cristina? ¿No hay espacio para dar la batalla legal dentro de nuestras fronteras? ¿Habrá más exiliados en el mediano plazo? Todas preguntas inquietantes que todavía no tienen respuestas.

¿El primer exiliado de la democracia? – 18 de mayo 2021

Estamos ante una decisión individual que
tiene graves consecuencia políticas e institucionales. Uno de los abogados, asesor y amigo más cercano del ex presidente Mauricio Macri, podría convertirse en el primer exiliado desde la recuperación de la democracia en 1983.
Vamos a los hechos concretos.
Fabián Rodríguez Simón, apodado “Pepín”, anunció anoche, desde Uruguay y en el programa de Carlos Pagni que había pedido “asilo político como refugiado” en ese país.
Es una noticia de alto impacto y con consecuencias todavía imprevisibles. Rodríguez Simón es sexta generación de abogados, fue socio de José Torello, uno de los íntimos amigos del ex presidente Macri y debe ser una de las personas con mayores relaciones con el poder económico y las familias tradicionales de la Argentina. Esta persona que además, es legislador del Parlasur, aseguró que está sometido a una persecución judicial implacable y que tiene miedo de ir preso en forma indebida. ¿Quiénes lo persiguen? Simón identificó al empresario cristinista Cristóbal López en complicidad con la jueza federal María Servini. Y acusó al presidente Alberto Fernández de dos cuestiones peligrosamente escandalosas: de avalar la persecución y de cobrar de Cristobal hasta poco antes de jurar como Presidente.
Simón agregó que el dueño de C5N “tiene más poder que la política” y que nunca le perdonó que lo haya hecho pagar el impuesto a los ingresos brutos. Se refirió a la época en Macri era jefe de gobierno de la Ciudad y Cristóbal manejaba gran parte del juego en el hipódromo y dos barcos casino. Rodríguez Simón dice que apenas asumió el ministro Martín Soria, el abogado de Cristina, Carlos Beraldi pidió su declaración indagatoria y comenzó una campaña en su contra porque todos “los alcahuetes del gobierno empezaron a repetir “Pepín va a ir preso”.
Simón confirmó que no piensa regresar al país hasta que cese la persecución a la que es sometido por los medios de comunicación que responden a Cristóbal y a Cristina.
Esto es grave desde varios puntos de vista. Es la primera vez desde la recuperación democrática de 1983 que alguien se proclama perseguido por la justicia y pide asilo político como refugiado. Todavía no hay ningún pedido formal aunque Pepin citó los términos de la Convención de Ginebra de 1951. Aún no se sabe si el gobierno de Luis Lacalle Pou le va a conceder esa situación similar al exilio y con protección estatal. Es una decisión importante para Uruguay. Porque en general, este tipo de albergues se otorgan atendiendo a cuestiones humanitarias y ciertos criterios objetivos establecidos en una ley. Pero si Uruguay lo hace, estaría confirmando indirectamente que en la Argentina hay perseguidos políticos que no pueden transitar las calles con tranquilidad por temor a ser detenidos en forma ilegal. La voz de Uruguay es muy importante para Estados Unidos y los países desarrollados. Es un país chico pero muy respetado por su gran tradición democrática y pluralista que se expresa en la convivencia cordial entre las distintas fuerzas políticas. Lo que Uruguay resuelva también afectará las relaciones con Argentina. Muchos pueden recordar que así comenzó la etapa dictatorial del chavismo. Con censuras, extorsiones, asilados y exiliados. Con empresarios, dirigentes políticos o periodistas que huían del país porque nadie les garantizaba su seguridad personal para desarrollar sus tareas en paz. Ya viven en Uruguay un puñado de los dueños de algunas de las empresas más importantes del país.
Pero hay otras implicancias en este anuncio de Rodríguez Simón. Todo parece indicar que fue una actitud inconsulta con la conducción de su partido, el PRO.
Cristina aprovechó este caso para intentar instalar la idea de que los macristas se fugan del país y no se someten a derecho. La vice presidenta en su texto caracterizó a Simón como “un apretador serial de jueces y empresarios” y dijo que este es “el verdadero rostro del macrismo, la mentira, el cinismo y la verdadera impunidad, la de ellos”. Y destacó que todos los imputados, indagados, procesados y presos del kirchnerismo no se “sustrajeron de la acción del derecho”.
Esta es la encrucijada que está intentando resolver a esta hora la dirigencia partidaria y la de Juntos por el Cambio. ¿Respaldarán el pedido de Rodríguez Simón? ¿Fomentarán que otros ex funcionarios o dirigentes partidarios tomen el mismo camino frente a las acusaciones de la justicia? ¿Hay espacio para pelear en nuestro país dentro de las instituciones? Hay mucho debate y grandes dilemas que tiene que enfrentar el Pro. Nadie puede ponerse en el pellejo de alguien que siente que lo van a meter preso. El monto de pánico es subjetivo y se debe respetar a cada persona. Pero políticamente, esta situación genera un alto impacto en el gobierno nacional y también en el partido de Macri que hoy preside Patricia Bullrich. Muchos argentinos republicanos y democráticos han sufrido agresiones, escraches, extorsiones, persecuciones, amenazas y hasta palizas de todo tipo por parte de un sector del cristinismo. Pero todos, hasta ahora por lo menos, aguantaron a pie firme y se defendieron en la justicia y con sus acciones políticas sin irse del país.
A Rodríguez Simón no lo ví en mi vida. Si me lo cruzo por la calle, no lo reconozco. Pero gente que me merece mucho respeto me asegura que es incapaz de haber apretado a Cristóbal para que sus medios apoyaran al gobierno macrista, como lo acusa Cristóbal. Y Cristóbal López es uno de los socios mayoritarios de Cristina en la corrupción más grande que sufrió este país
Insisto que es un caso grave por donde se lo mire. Veremos que posición toma el gobierno de los Fernández, el de Lacalle Pou y la agrupación de Macri. Por ahora, todos están callados, pero más temprano que tarde van a tener que definirse. ¿Hay un primer exiliado en la Argentina de Cristina? ¿No hay espacio para dar la batalla legal dentro de nuestras fronteras? ¿Habrá más exiliados en el mediano plazo? Todas preguntas inquietantes que todavía no tienen respuestas.