A esta altura, la grieta que los Kirchner cavaron en la Argentina, ya tiene dimensiones de abismo. Pero semejante drama, a Cristina, no le parece suficiente. La jefa del presidente Fernández, fomenta más división todavía, para seguir reinando. Para garantizar la continuidad de la dinastía con el príncipe Máximo. Fogonear un enfrentamiento entre porteños y bonaerenses es de una irresponsabilidad muy peligrosa. Y eso es lo que hizo Cristina en sus últimas apariciones. Con hipocresía y mentiras estadísticas dijo más o menos, que los porteños viven como reyes y que, los habitantes de La Matanza, como mendigos. Exageró al plantear que en Capital hasta los helechos tienen luz y agua y que se cambian las baldosas a cada rato para que las veredas estén cada día más brillantes mientras que los matanceros viven chapaleando en el barro porque ese territorio se inunda cada vez que llueve.
Directamente entró en un delirio cargado de resentimiento al descalificar el Paseo del Bajo, una de las obras de infraestructura, más útiles para bajar la contaminación que producen los camiones y para mejorar su rendimiento productivo porque se ahorran mucho combustible y tiempo. Para Cristina, eso solo fue un túnel para que los vecinos ricos de Puerto Madero no tengan tantos problemas con el tránsito.
El doble discurso es patético. Hace que defiende a los pobres con las palabras, pero en la realidad, Cristina vive en el corazón de la Recoleta hace años y compró departamentos y cocheras en Puerto Madero. Son dos de los barrios donde más caro cuesta el metro cuadrado. Quiere ser una líder popular pero no come vidrio. Porque sería una jugada coherente con su relato que Cristina se mudara a algún barrio de La Matanza. Así sería más creíble su discurso. ¿Se imaginan los títulos de los diarios? La vice presidenta se mudó a La Matanza? De hecho Fernando Espinoza se lo insinuó: “esta es la capital del peronismo y fue, es y será tu casa, Cristina”.
La demagogia y la falsedad hacen que Cristina no se pregunte porque La Matanza en particular y la provincia de Buenos Aires en están con un nivel de deterioro brutal. Porque es verdad que no hay cloacas ni agua suficientes y que las calles son un desastre y la luz y el gas falta en muchos lugares.
Cristina debería saber, en realidad lo sabe, pero finge que no sabe, que en 36 años de democracia recuperada, la provincia que representa casi el 40 % del padrón, fue gobernada solo en dos períodos de 4 años por no peronistas: Alejandro Armendáriz, empujado por el huracán alfonsinista y María Eugenia Vidal. Esa provincia tan golpeada y con tantas carencias fue gobernada durante 28 años, repito 28 años, por el peronismo en todas sus variantes. Y ni que hablar de La Matanza. Federico Russo, Héctor Cozzi, Alberto Balestrini, Fernando Espinoza, Verónica Magario y ahora nuevamente Fernando Espinoza. En los últimos 36 años solamente gobernaron dirigentes peronistas. Ellos son los responsables de las humillaciones a las que han sometido a los ciudadanos y de las necesidades básicas insatisfechas que tiene ese distrito.
Cristina nos quiere hacer creer que la culpa la tienen los porteños. O una mala asignación de los recursos coparticipables. La Nación recibe el 25% de su recaudación de la ciudad de Buenos Aires que, solamente, recupera el 3,5%. La gran diferencia es que en la Ciudad, en general, se gobernó con eficiencia y honradez y que en la Matanza, se hizo clientelismo populista y corrupto.
Basta de construir nuevas grietas. ¿No le alcanza a Cristina con las que ya instalaron? ¿Con peronismo- antiperonismo? ¿O con el pueblo contra los oligarcas? ¿O los chavistas revolucionarios enfrentados a los capitalistas republicanos? ¿Es necesario sumar una pelea entre porteños y bonaerenses?
A esta altura está claro que Cristina volvió peor. Más autoritaria y más fantasiosa. Su invento sobre la mariposa, más que poesía sonó a autoengaño. Dijo que una mariposa la acompañó todo el tiempo en La Matanza. Y que la leyenda o una fábula que nadie conoce, dice que dentro de cada mariposa anida un guerrero o un combatiente. Su conclusión es que el espíritu de Néstor Kirchner la cuidó todo el tiempo en ese lugar. Muchos recordaron que algo parecido había dicho Nicolás Maduro sobre un pajarito que no era de Twitter y que le hablaba como si fuera el comandante Hugo Chávez.
Otro momento que definió el estado de ánimo y sicológico de Cristina fue cuando le habló públicamente a su hija Florencia desde un escenario en Avellaneda. Como justificando la falta de dedicación a su hija, le pidió que se imaginara lo que hubiera ocurrido con un hijo de Perón y de Evita. Dijo que no quería compararse con ellos, pero se comparó. Una forma de sacarse las culpas de encima y engañarse a sí misma al pensar que todos los problemas serios de salud que tiene Florencia, se deben a la persecución judicial a la que la someten para castigar a Cristina por ser una líder popular que elige el afecto de la juventud y los trabajadores. Todo el mundo sabe que no es así. Hasta Víctor Manzanares, el propio contador de la familia dijo que Florencia nunca quiso saber nada con las dos obsesiones de sus padres: el poder y el dinero. La metieron de prepo en un baile nefasto de militancia no querida y de millones de dólares termosellados en su caja de seguridad y la hicieron firmar en varios directorios y balances que ahora la comprometen ante las investigaciones de la justicia. Fue Cristina la que metió a Florencia en esta trampa. Y es ella como madre, la que tiene que hablar estos temas en un mano a mano afectivo y constante con Florencia. No creo que la sufriente hija, mejore su estado de salud que al parecer es muy delicado, con palabras pronunciadas desde un acto político.
En pocos días Cristina demostró que fue exitosa su táctica para volver al poder, pero que vuelve recargada de chavismo y sed de venganza.
Saludar con desprecio al presidente Macri que se va, cantar la nueva estrofa de la marcha que la nombra a ella, darle consejos al presidente frente a la multitud en plaza de Mayo y pedirle que no se asuste con “la tapa de un diario”, son apenas perlitas de un collar que la muestra menos sincera y más agresiva que antes. Con sus joyas y zapatos de 1.300 dólares. Con los retos y desplantes que le hizo a los jueces del tribunal que debe decidir sobre la banda delictiva que lideró para saquear al estado y enriquecerse colosal e ilegalmente. Momento histórico e intimidatorio cuando aseguró que la historia ya la absolvió y que van a ser los magistrados los que tengan que contestar preguntas.
Con contradicciones brutales que vacían de credibilidad sus palabras respecto de su apoyo y rechazo a la doble indemnización. Hasta fustigó a Macri porque la había vetado ¿En qué quedamos Cristina?
Las falsedades están a la orden del día. Otra de las estrofas que los muchachotes de la Campora le agregaron a la marchita peronista dice que resistieron en los 90. Bad information, doctora. En los 90 los Kirchner fueron 7 veces en la boleta electoral con Carlos Menem y Néstor lo definió como uno de los mejores presidentes, incluso superior a Perón y ahora Alberto lo abrazó en su asunción y Cristina lo sumó al bloque de senadores que ella va a manejar.
Esa intolerancia baja como línea directa a sus discípulos más amados, con perdón de Boudou. Axel Kicillof, además de nombrar dos funcionarios procesados, convirtió ese disvalor en algo heróico. Dijo que son perseguidos por sus ideas. ¿Quién conoce las ideas de Daniel Gollán y Cristian Girard? Es el primer paso formal hacia una amnistía encubierta con premio sorpresa. Los procesados por las justicia por casos de corrupción serán contratados nuevamente con medalla y beso. Ya no deberán bajar la cara de vergüenza, podrán sacar pecho con orgullo revolucionario. Por el mismo camino fue el Pami y dicen que hasta el escribano de Hebe y Schocklender también fue subido al barco de los Fernández.
Y Axel, el niño mimado y mejor alumno de Cristina, encima rescató de la derrota electoral a Florencia Saintout para ponerla al frente de un nuevo organismo que va a coordinar la política universitaria. Resultado: habrá más adoctrinamiento burdo a los alumnos por parte de quien hizo profesor a Fernando Esteche y homenajeó a Hugo Chávez por su aporte a la libertad de prensa. Esa furia tóxica llevó a Tristán, el ministro de propaganda y venganza, a vomitar un panfleto hecho película que pagamos todos los argentinos y a copar el edificio y de paso, arrancar y romper el aparato que controlaba en el presentismo. Algo parecido pasó con Luana Volnovich en el PAMI. Vienen por todo. Y volvieron peores.
De todas maneras, lo más grave fue la proclama golpista y la apuesta a la tiranía que hizo el general preferido de Cristina y Hebe Bonafini. César Milani, que fue salvado por la justicia de las acusaciones de violación de los derechos humanos durante la dictadura más criminal que el integró y que todavía tiene un juicio por enriquecimiento ilícito.
Milani demostró que estaba sacado, fuera de sus cabales, y que fue una grave provocación darle poder a este chavista de pacotilla que además hizo inteligencia paralela con aparatos sofisticados que ahora nadie sabe dónde están. Como guardaespaldas desde los afiches, Evita y el Che Guevara fueron testigos del lenguaje y los conceptos fascistas de izquierda que indignan a los que quieren democracia republicana. Su presentador dijo que lo atacaron desde la derecha y la izquierda y el denunció sin una prueba que Clarín y La Nación lo quisieron extorsionar. “Los Magnetto están acá”, dijo y acusó a “la derecha reaccionaria de atacar a la compañera Cristina” y levantó las figuras, obviamente de Rosas y Dorrego. Fue defendido por Guillermo Moreno que quedó afuera de todo y llamó al ejército nacional y popular tomar el poder verdadero. Patricia Bullirch pidió que la justicia lo citara por esta proclama absolutamente golpista y destituyente.
Lo de Milani fue muy grave. Y ningún peronista ni kirchnerista le salió al cruce. Callan y otorgan. Construyen todos los días, igual que Cristina, una grieta más profunda, un abismo donde la Argentina se hunde.
Kovadloff, el poeta de la República – 13 de diciembre 2019
Mañana cumple 77 años el poeta de la República. O el filósofo de la libertad. Usted elige cual es la definición que más le gusta de Santiago Kovadloff.
No es un hombre grande. Es un gran hombre. Un representante cabal de lo mejor de nuestra especie
Pocas veces leí algo tan bello y movilizador para explicar lo que somos. Dice Santiago:”Si un milagro es un hecho infrecuente e irrepetible, cada uno de nosotros, es un milagro, puesto que no tenemos repetición. Somos uno y por una única vez”. Suele citar a Octavio Paz para certificar que “los hombres estamos hechos de palabras. Somos lo que hacemos con el lenguaje y lo que el lenguaje hace con nosotros”.
Santiago querido es de esas personas que es un diamante con varias caras, una mejor que la otra. Por eso hoy quiero repetir, corregido y aumentado, este humilde homenaje.
La encuesta de Poliarquía, realizada en mayo entre líderes de opinión, colocó a Santiago Kovadloff en el primer lugar, entre los intelectuales y científicos más destacados del país por encima de Beatriz Sarlo, Juan José Sebrelli, Gabriel Rabinovich, Facundo Manes, Pablo Gerchunoff y Juan Martín Maldacena. Todas mentes privilegiadas. Asamblea multitudinaria de neuronas.
Los saberes de Kovadloff son tan diversos que muchos, no saben cómo definirlo. ¿Es filósofo, poeta, ensayista, traductor? Es todo eso junto, pero falta una palabra mayor para calificar su estatura ética y republicana. Es un terapeuta de las enfermedades psicológicas de la patria y un custodio permanente de las ideas que vienen a refundarla. Como un candelabro, una menorá, para decirlo en hebreo, Kovadloff sostiene la luz que ilumina todas las oscuridades.
Santiago además es una persona que disemina por la vida, semillas de afecto y abrazos con todo el cuerpo. Confía en que florezcan en la tierra fértil de Argentina. Su porte elegante, su voz seductora y potente, suele despertar los suspiros de las mujeres. Pero él tiene su corazón y su vida entrelazada y eterna con Patricia, su compañera ideal. Ojalá todos los enamorados podrían escribir lo que él escribió para ella: “Fe que me das/ lo que entró en mi como una fiesta/mano tendida mujercita/ los muchos años que con sombras y luz nos vieron, hermosa voz, abismo en que reposo”.
La tesis con la que se recibió en Filosofía y Letras fue sobre Martin Buber y se llamó “El oyente de Dios”. A partir de ahí construyó una trayectoria difícil de igualar. Es académico de la lengua en Argentina y miembro correspondiente de la Real Academia Española. Fue designado para abrir el Congreso de la Lengua que se hizo en Córdoba junto al premio nobel Mario Vargas Llosa. Es profesor honorario de la Universidad Autónoma de Madrid.
Tuvo que exiliarse cuando la dictadura de Videla venía degollando libertades y aprovechó para perfeccionar el portugués con el que tradujo al castellano a próceres como Fernando Pessoa y Vinicius De Moraes. Al revés llevó al portugués textos de Joan Manuel Serrat y Les Luthiers. Pocos saben que también es un tierno autor de relatos para niños. Muchos saben de sus textos memorables: “Las huellas del rencor”, “El silencio primordial” o “La Nueva ignorancia” y “Locos de Dios”.
Sus tesoros son la sonrisa de su mujer al despertar, su intercambio intelectual y sensual con ella, y el yacimiento de amor entrañable por sus hijos, Diego que vive en Londres, Valeria y Julia. Eduardo Galeano, en “El libro de los abrazos”, cuenta que cuando Santiago llevó a conocer al mar a su hijo, el chico atropellado por la inmensidad y la belleza, le pidió a su padre que lo ayudara a mirar. Ese día Diego hizo su primer poema.
La biblioteca de su casa está desborda de libros muy antiguos que Santiago acaricia como a un bebé. Pero la reliquia que venera, tiene que ver con sus genes. Es un samovar del níquel y cobre fabricado en 1898 que de pibe él llamaba “la casita del té” y que estaba en la casa de sus abuelos donde el idish era una campanita de alegría. Los cuatro vinieron de Rusia, de Odesa y de Kiev, huyendo de los pogroms zaristas. Tal vez por eso, Santiago tiene marcado a fuego la palabra libertad en sus neuronas.
Arriba de los escenarios muestra su carisma comunicativo. En el teatro dirigido por su hija o en el café concert bajando a la tierra y a la seducción de las personas comunes a Borges, Cortázar o el mismo Pessoa acompañado por músicos de aquellos. Su firma está en todas las solicitadas a favor de la República y las mentes abiertas y en contra de todo tipo de fanatismos. Su cuerpo está en todas las manifestaciones que pelean por una justicia ejemplar que esté a la altura de lo que necesitamos en este momento de la historia nacional.
Tal vez por eso, los kirchneristas lo atacaron y lo atacan tanto. Incluso alguno de los que fueron sus más brillantes discípulos. Es que los dogmáticos del autoritarismo presuntamente revolucionario y los negacionistas del robo del siglo K, no se pueden permitir dudar con las certezas que predica Santiago. Un energúmeno fascista como Juan Labaké, tuvo la caradurez de acusarlo de “traidor a la patria”, ridiculez que fue rápidamente desestimada. Un par de ignorantes ediles kirchneristas de Bragado trataron de evitar que fuera declarado ciudadano ilustre durante la Feria del Libro. Su conferencia fue exitosa y masiva y se tituló “La Aventura de leer”, que bien le hubiera venido a esos muchachos que hacen ostentación de su ausencia de neuronas y su falta de lectura. Acusar a Santiago de estar a favor de la dictadura es no entender nada. Ni de política, ni de la vida.
Con mi hijo Diego, tuvimos el honor de que Santiago prologara nuestro libro urgente que llamamos “Cuidáte changuito”. Ahí dijo cosas que nos inflaron el pecho y el orgullo, con el título: “Dos hombres de palabra”. Y aseguró que Diego “ha entendido que significa heredar. Heredar es transformar lo recibido mediante los propios recursos creadores”.
Pero si de frases lúcidas se trata, se podría citar una montaña de Kovadloff. Yo elijo algunas:
• La muerte no es algo que va a sobrevivir. Uno viviendo se va muriendo y deja de morir cuando expira. Para poder morirse hay que estar vivo.
• La política es un ejercicio moderado de la maldad, pero a la vez es imprescindible porque sin ella no hay organización social.
• La Argentina es una sociedad donde la experiencia no logra transformarse en enseñanza.
• Creo que este texto no resume el océano de creatividad que lo habita pero, por lo menos, es muy representativo y dice así:
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• Mi casa es esta mujer que ahora duerme a mi lado. Como ella, con ella, todo a mi alrededor reposa. Cuando ella despierte, también lo harán las cosas. Volverán a abrirse las puertas, correrá el agua otra vez, los pasos avivarán la vieja escalera, caerá de nuevo la luz sobre las plantas. Yo retornaré a mi mesa, a las palabras, y su voz, como un halo, circundará mi día. Cuando ella se haya ido a su trabajo, alzaré los ojos de la página, y un tapiz, un clavel, un amuleto inesperado en la cocina de la casa repetirán el nombre de esta mujer que todo lo pobló con su presencia y el acierto de sus manos. Ella es mi casa, puerta mayor de acceso al sentido de estos cuartos. Si el egoísmo o la indiferencia quiebran nuestro encuentro, la casa se oscurece. Como una dura denuncia de soledad sin remedio, las paredes se cargan de presagios, se repliega el color de cada cosa, la casa se vacía, y habitarla es quedar a la intemperie. Mi casa es esta mujer que ahora duerme a mi lado. Cuando ella anda lejana, todo es lejano en la casa; con ella se van en tropel las cosas de mi entorno, y estar aquí se vuelve una tortura; acosa cada sitio, cada paso lastima, rincones y objetos se hacen inservibles. Y la casa recuerda, en un susurro triste, que alguna vez supimos ser mejores. Si renace la alegría, renace la casa. Cuando la lucidez o el deseo vuelven a reunirnos, la casa otra vez se ilumina: tienen sentido mis papeles, cada cuarto es la evidencia de un proyecto. La casa entera es una fiesta y por la vieja escalera vuelve a correr el aliento suave y denso de la vida.
Santiago Kovadloff, me honra con la palabra hermano. Ojalá yo pudiera estar a esa altura.
Pero para el cierre, quiero decir algo más:
Es cierto que Santiago es el poeta de la República. O el filósofo de la libertad. Pero también es el gran escritor del amor.
El pan dulce de la dignidad – 12 de diciembre 2019
Todos los años, casi como un rito, me gusta hablar sobre la cooperativa La Juanita con la excusa de su pan dulce, que es el más dulce de todos porque es el pan de la solidaridad y de la dignidad. Ayer recibí ese manjar y me acordé que debo difundir la obra de Silvia y Toty Flores. Ya vendieron más de 35 mil kilos. ¿Escuchó bien? En plena crisis lograron un record absoluto de vender más de 60 mil pan dulces. Y van por más porque todavía falta para Navidad. En la caja tienen la siguiente leyenda: “Cuando con otros, somos nosotros”.
Además, hay momentos en que uno se intoxica con el veneno que todos los días arrojan Evo Morales, un representante chavista de terror, Boudou o Lázaro Báez. Hay momentos en donde conviene abrir una ventana de aire fresco para confirmar que no todos los dirigentes o funcionarios son iguales. Que hay muchos que tienen sensibilidad, grandeza, buen trato y nos transmiten esperanza en lugar de diseminar bronca, corrupción y autoritarismo.
Este grupo heroico de compatriotas, se cayó cuando la Argentina se derrumbó, pero decidió levantarse con su propio esfuerzo, militando en la cultura del trabajo cooperativo. Hoy La Juanita es un faro de luz. Muchos creen que allí, solo se producen remeras, guardapolvos y los mejores pan dulces del mundo. Pero hay otro extraordinario impacto que salió de la cabeza innovadora y patriota de Juan José Campanella: los potreros digitales. Son centros de capacitación para jóvenes desde los 18 años, que en el 80 %, ya consiguieron trabajo en la actividad privada. Casi como jugando con las computadoras, aprenden programación, robótica, inglés y habilidades interpersonales para poder afrontar con éxito una entrevista con un empleador. Insisto, 8 de cada 10 muchachos y muchachas de los que estudiaron en esos potreros digitales de La Juanita, ya tuvieron su salida laboral. Son pibes que están orgullosos. Zafaron de la marginalidad, del clientelismo de muchos grupos piqueteros y entraron a una vida digna y pueden ejercer su libertad de elección en forma absoluta. Las empresas van a buscar ahí la mano de obra digital y los títulos que se otorgan tienen la certificación de la UTN y Google. Es una experiencia tan exitosa, que se está replicando en otros lugares.
Es una manera de afrontar y superar el analfabetismo tecnológico para integrarse a los nuevos trabajos que se vienen.
Es cierto que todas las manos todas, generan muchos de esos productos. Pero la edificación más grande que han levantado es la capacidad de juntarse y avanzar colectivamente.
Hoy tienen hasta un call center donde trabajan 54 personas que antes eran vendedores ambulantes o empleadas domésticas. Hay que verlas, felices, con aire acondicionado y frente a sus computadoras. O los servicios digitales que prestan a distintas empresas. Es emocionante. Repito: son libres. Dependen de su esfuerzo y de su capacidad. Se igualaron sus oportunidades. Eso es progresismo de verdad. Con problemas o peleítas como en todos lados, por supuesto. Pero con un objetivo de libertad absoluta que solo se consigue cuando todos se convierten en uno y uno se transforma en todos. En la Juanita nada se pierde, todo se transforma y se multiplica como los panes y los peces. Amanece que no es poco. Es el milagro de la dignidad.
Venga conmigo. Lo quiero invitar a un viaje a la esperanza. Vamos juntos al corazón pobre de La Matanza, a Gregorio de Laferrere. Allí donde se fabrica la dignidad. Allí donde no hay resentimientos y se combaten los prejuicios. Donde un grupo de argentinos admirables, levantaron con sus propias manos y con el sudor de su frente la cooperativa La Juanita. Tienen una energía renovable y perfumada porque su motor funciona a Flores. A Toty Flores, la génesis del fundador y a Silvia Flores, la utopía en marcha. El padre y la hija son el eje de una comunidad que resolvió pelearle a las injusticias con las mejores armas de la integración y la educación.
En pleno terremoto del sálvese quien pueda, los piqueteros del MTD (Movimiento de Trabajadores Desocupados) de la Matanza hicieron un gesto revolucionario y pacífico: le dijeron no a los planes asistenciales y al clientelismo que los encarcela. Decidieron no rendirse jamás, no bajar los brazos pero no cambiar dignidad por votos. Cada uno se la arreglaba como podía para darle de comer a sus hijos y para subsistir. Los del MTD del Toty Flores eligieron otro camino más largo tal vez, mas sacrificado seguro, pero infinitamente más profundo y definitivo. El camino de los valores.
De la revalorización de los mejores sentimientos y comportamientos que tenemos los seres humanos. Decidieron actuar en defensa propia ayudándose, ayudando a los demás. Crecer como seres humanos y dejar de depender de los humores, los caprichos, el panquequismo y la arbitrariedad de los punteros políticos. Saltaron el abismo y se pusieron a reconstruir los lazos solidarios. Desde abajo, ladrillo por ladrillo, tomados de la mano, afrontando con alegría y coraje todas las dificultades. Y no pararon nunca de crecer.
Por algo el logotipo que los identifica en su orgullo es una mano tendida que florece. La tarea cotidiana que realizaron se convirtió en un espejo donde mirarse. En un imán que incita a integrarse y a participar.
Es el milagro de la dignidad. Por eso Martín Churba se empeñó en capacitarlos en el arte del diseño. Un talento sin igual, puesto al servicio de los que más necesitan. Por eso Maru Botana les reveló los secretos de sus mejores manjares y le enseño el oficio de amasar el mejor de los “pan dulces”, el de la solidaridad. Por eso Los Faerman, también ponen su granito de arena.
Por eso el maestro, Oscar Alvarado, antes de morir, les dejó lo mejor que tenía. Y solo estoy nombrando a algunos pero son cientos los que se sintieron convocados por la potencia que transforma gente con necesidades básicas insatisfechas en ciudadanos plenos. Solo hay que darse una vuelta por la cooperativa para sentirse contagiado por esa experiencia. Los cimientos son los valores. Nada se regala. Todo se logra por esfuerzo propio. Y así pasa con las serigrafías y esas remeras que exportaron a Italia con la consigna que en el pecho dice “La fibra de la dignidad”. O esos guardapolvos que se vendieron a Japón con diseño made in La Juanita y Churba. O ese jardín de infantes donde nacen los arcos iris que no cobra un centavo a nadie pero obliga a que los padres y las madres participen del proceso pedagógico de sus hijos. Potencian el aprendizaje. Le dan solidez a la familia.
Se plantan con su identidad en la tierra como las mejores raíces. Como ese árbol de eucaliptus que les dio sombra desde siempre y que ahora les da aliento y les abre los pulmones. Con esas ramas eternas que mezclan sus hojas para convertirse en techo de las mejores asambleas.
Por eso la más grande de las utopías que tenían se hizo realidad y nosotros pudimos acompañarlos en esa marcha contra la dependencia y la sumisión. Y así surgió después de grandes esfuerzos y manos callosas y espaldas partidas, la escuela primaria, “Crecer en Libertad”, que es un verdadero modelo de como la solidaridad puede transformarse en cemento. Ese edificio escolar se llenó de sol y sabiduría y un día nació el mayor de los tesoros que es la igualdad de oportunidades para todos.
Como es habitual, pidieron un crédito y lo pagaron en tiempo y forma a pulmón.
Hay más informaciones para este boletín de la utopía. La justicia recuperó un predio de 1.800 metros cuadrados en donde funcionaba un boliche llamado Mambo, en Isidro Casanova donde corría la droga, entre otros delitos. Ahora le entregaron esos terrenos a La Cooperativa La Juanita que ya está limpiando ese lugar para convertirlo en un templo del estudio, el trabajo y de la cultura.
Hoy que la economía solo trae malas noticias, hoy que la desocupación y la pobreza están creciendo, hoy que estamos transitando un túnel muy complicado hasta ver la luz de un país mejor, vale la pena multiplicar el ejemplo de La Juanita.
Los argentinos estamos hartos del roba pero hace. Eso tiene patas cortas como la mentira. Igual que el clientelismo que te deja cautivo del que te da un plan cuando quiere. Hay otra Argentina posible. Por eso es tiempo de levantar la bandera de La Juanita. Son hombres y mujeres que luchan toda la vida y por eso son imprescindibles. Ellos no roban pero hacen. Son lo mejor de una patria que viene.