Hoy es el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Y hoy, el caso más escandaloso, es la gravísima denuncia penal contra José Alperovich que hizo su sobrina de 29 años. No hay antecedentes de una acusación de semejante magnitud contra uno de los políticos con mayor poder de la Argentina. Alperovich gobernó con mano de hierro Tucumán durante tres períodos, es decir por 12 años seguidos, hoy es senador nacional con mandato hasta el 2011, y es uno de los dirigentes de mayor confianza de Cristina Fernández de Kirchner. No es un perejil. No es un legislador del montón. Estamos hablando de alguien que colonizó la justicia, doblegó a varios medios de comunicación y perpetró un nepotismo pocas veces visto. Sembró el estado con sus parientes. Mientras fue el jefe de Tucumán multiplicó su fortuna varias veces sin poder explicarlo con claridad. De la concesionaria de autos pasó a las empresas constructoras, inmobiliarias, financieras, campos con ganado y soja y exportación de cítricos. Usó el avión sanitario provincial para temas personales.
Por eso lo podemos ubicar dentro de la categoría del “ladri feudalismo K”. Por algo, un sector amplio de los tucumanos lo bautizó como “El Zar”. El rechazo que provoca su figura lo llevó a salir cuarto en las últimas elecciones, detrás de Ricardo Bussi, el hijo del temible genocida.
Todo esto le da una potencia inédita a las acusaciones que hizo su sobrina mediante una carta que publicó La Gaceta y con dos presentaciones ante la justicia tucumana y la porteña. Es que las violaciones se produjeron en ambos distritos: en el departamento de Puerto Madero de Alperovich y en una casa que utilizó como sede de campaña en la capital tucumana.
No se puede revelar la identidad de la denunciante pero Alperovich, en otra muestra de impunidad canallesca, lo hizo a través de las redes porque está de vacaciones en Miami. Nosotros la llamaremos simplemente Florencia.
Le pido a los oyentes que si hay chicos que están escuchando los alejan de la radio porque quiero relatar con toda la crudeza necesaria lo que Florencia dice que le hizo su tío segundo. Hoy declaró tres horas ante la fiscal María del Carmen Reuter que fue designada por Alperovich como muchos de los integrantes del poder judicial tucumano. En los próximos días va a declarar ante el fiscal porteño Santiago Vismara.
Florencia era asistente personal de Alperovich que designó como abogado a Mariano Cúneo Libarona. En un fragmento de su texto, Florencia dice: “No quería que me besara. Lo hacía igual. No quería que me manoseara. Lo hacía igual. No quería que me penetrara. Lo hacía igual.”. Lo trata de monstruo y da detalles de cómo la violó en forma reiterada durante un año y medio. “El avasallamiento fue demoledor. Nunca lloré tanto en mi vida”, escribió la chica.
Un par de hijos de Alperovich salieron a defenderlo en las redes, prácticamente, con el mismo texto. Alperovich declaró que todo eran mentiras y que por eso no iba a tomar licencia en la Cámara Alta. Que él había denunciado a Florencia por amenazas aunque no las ratificó en la justicia y que se trata de “chantajeadas”, un neologismo que seguramente junta chantada con chantaje. En otra parte, Alperovich revela que Florencia es amiga de su hija Sarita y que solían ir juntas al gimnasio.
Una cosa que llama mucho la atención es el silencio de su polémica esposa, la zarina Beatriz Rojkés. Ella no lo acompañó a Estados Unidos y bajó su perfil político desde que confirmó su salvajismo inhumano frente a un humilde tucumano que le reclamaba maquinaria para solucionar un tema de inundaciones en su barrio. La Zarina le dijo textualmente: “Pedazo de animal, vago de mierda, yo tengo diez mansiones”.
Hay que ver que actitud toma el Senado de la Nación. Muchos legisladores están reclamando el desafuero de Alperovich o que pida licencia mientras el caso esté en plena investigación. Otros como el abogado Gustavo Morales están exigiendo que se le quite la banca por “inhabilidad moral”. Veremos cuál actitud toma con el Machirulo el bloque que responde a Cristina. ¿Lo van a proteger o le van a exigir que explique todo ante la justicia? Por lo pronto ya hubo tres buenas reacciones. La senadora Norma Duranga de La Pampa y los diputados Felipe Solá y Leonardo Grosso exigieron que Alperovich pida licencia.”Callarnos, sería volvernos cómplices”, aseguró Grosso. Y tiene razón
Alperovich tiene algunos antecedentes nefastos en su relación con las mujeres. Durante una entrevista con la periodista Carolina Servetto, se comportó agresivo, desafiante y en forma misógina. Le dijo: “Esta chica me encanta, es el perfil que a mí, me gusta. Sos una preciosura”. Eso fue en vivo, en pleno reportaje. Y ante la incomodidad y el enojo de la periodista, expresó: “No te sale ponerte en mala. No te sale, sabés. A mí, vos me haces acordar a mi señora”.
También tuvieron mucha cobertura mediática los rumores de una relación del Zar con Mariela Mirra, una joven que había ganado el reality Gran Hermano en el 2008. Le había dado un empleo pagado por el estado provincial pero cuando estalló el conflicto, intervino la Zarina y lo trató de abuelito a Alperovich y Mariela dejó de trabajar para Tucumán.
Hay que decir que el senador también tiene que ir a declarar a tribunales acusado de encubrimiento por el asesinato de la joven estudiante de periodismo Paulina Lebbos. La lucha incansable de Alberto, su padre siempre puso bajo la lupa a la familia Alperovich.
Florencia, la chica que denunció al ex gobernador tiene custodia policial porque tiene miedo que la maten y fue relevada de concurrir al senado donde estaba colaborando con Beatriz Mirkin, que ocupa la otra banca de Tucumán y es pariente de Alperovich.
La justicia tiene que actuar con gran velocidad. Es muy grave la denuncia y es muy poderoso el denunciado. Tal vez con una pericia sicológica de Florencia se pueda avanzar rápidamente.
Porque según datos de la Defensoría del Pueblo de la Nación, cada semana es asesinada una chica menor de 18 años. Está en la tapa de Clarín. En 10 meses se registraron 229 femicidios. Una de cada tres mujeres en el mundo sufrió violencia sexual. Eso es imperdonable. Porque el odio se traduce en asesinados, muchas veces perpetrado por su actual o ex pareja, o en el propio domicilio compartido. Y la ferocidad hace que sean apuñaladas, estranguladas, degolladas, descuartizadas, quemadas, torturadas, arrojadas al vacío envenenadas y que este año 122 hijos se hayan quedado sin madre.
Según lo ONG, “La Casa del Encuentro” en estos últimos 11 años hubo 3 mil femicidios. Ada Rico, su titular, en relación a José Alperovich fue breve pero letal: “Abusador de privilegios y poder para lograr impunidad. El patriarcado, expresándose”.
Hoy hay varias marchas y actividades de protestas. Empiezan los 16 días de activismo contra la violencia de género. Empalman con el 10 de diciembre que el día de los derechos humanos. Muchos sectores hiper ideologizados que utilizan partidariamente estos reclamos cometen el error de pedir por la libertad de Milagro Sala que, en todos los expedientes, figura como golpeadora brutal de mujeres. A muchas las redujo a la servidumbre y les pegaba latigazos y cachetazos. No es el mejor ejemplo de lucha contra la violencia contra la mujer. Igual que Evo Morales que dijo que soñaba con un retiro tranquilo junto a su “charango, su coca y una quinceañera”.
Hay que combatir a todos los golpeadores y violadores sin que importe la camiseta partidaria. Un par de muchachos de La Cámpora fueron acusados y la agrupación hizo todo para ocultar el tema, Lucas Carrasco fue condenado antes de morir a 9 años de prisión por violación, un profesor universitario ex integrante de 678 también fue señalado por varias alumnas y militantes K.
Ojalá el caso de Alperovich no corra la misma suerte y no traten de esconderlo bajo un manto de silencio.
Las consignas son claras.
Ni una menos. Ni una violada más.
Ni un violador más.
A ellas, vivas las queremos.
A ellos, presos los queremos.
La pistola de Langer – 22 de noviembre 2019
Sergio Langer fue contratado para ilustrar las notas de la revista oficial de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, cuya decana es Carolina Mera. La publicación se llama “Espoiler” y tiene una bajada que dice: “Sabemos cómo termina”.
Sergio Langer perpetró uno de sus múltiples dibujos el 25 de octubre de este año. Juega con una especie de afiche de una película llamada “La bala de plata”. Arriba de todo aparece el siguiente texto: “Nisman Entertainments Presenta”. Hay una bala de un lado y del otro, un gusano con la cara del fiscal asesinado Alberto Nisman.
Abajo, como si fuéramos los protagonistas de ese film tenebroso, están Luis Majul, Jorge Lanata, Alfredo Leuco, Luis Novaresio y Nicolás Wiñazky, por orden de aparición.
Sergio Langer le dibujó una pistola a Majul y se la puso apuntando a su cabeza, en el típico gesto del suicidio. Estamos todos muy juntos y Majul dice:
“¡No hay salida individual!”, obviamente sugiriendo que el suicidio sea colectivo. Y como si esto fuera poca atrocidad repugnante, al final de este esperpento está la frase: “La salida es colectiva”.
Traté de contar por radio un mamarracho complejo y esa tarea no es fácil, pero creo que se entiende. Por las dudas lo vamos a subir a mi twitter para que todos lo vean.
Esa caricatura no es todo. Al comienzo de la nota hay otra ilustración que muestra a un grupo de soldados de la Alemania de Hitler y yo estoy encabezando esa despreciable imagen.
Esto también lo vamos a subir a la red para que todo el que quiera lo pueda certificar.
Sergio Langer, al que nunca ví en mi vida pese a que trabajó en Clarín, al parecer es una persona muy inteligente. Y como yo soy un tonto que no entiende nada, me voy a permitirá hacerle algunas preguntas al aire.
Sergio Langer: ¿Qué este periodista que le habla aparezca con un uniforme y casco nazi, no le parece una banalización del Holocausto? ¿No cree que es una brutalidad expresar su desprecio hacia mí apelando a la Shoa, el genocidio más grave de la historia que eliminó a 11 millones de judíos, comunistas, gitanos, y homosexuales, entre otras minorías?
Yo a usted lo considero una gotita de veneno, pero jamás se me ocurriría compararlo con Joseph Goebbels. Es inhumano e inmoral humillar a las víctimas y utilizarlas para cualquier insulto.
Yo sé que no es la primera vez que lo hace. La editorial Planeta le publicó un libro llamado “Judíos”, donde entre otras basuras, usted publica a un prisionero en un campo de concentración con el traje a rayas, la estrella de David amarilla en el pecho y con el número de su teléfono celular grabado en el antebrazo. Esos números eran la forma de deshumanizar y convertir en parte de una planilla a los que en su mayoría murieron en los campos de exterminio y las cámaras de gas. Tengo tres tías abuelas, Frida, Pérele y Pola que estuvieron en Auschwitz y le aseguro que ese número tatuado eran condenas a muerte.
Sergio Langer: hablando de muerte. En el dibujo donde estamos todos los periodistas hay otras cuestiones que no entiendo por mi poca materia gris y quería consultarlo.
¿Usted cree que el fiscal Nisman fue un gusano? ¿No cree en el magnicidio que peritos absolutamente rigurosos confirmaron? ¿Por qué se habría suicidado unas horas antes de denunciar el pacto de encubrimiento con los terroristas de estado que volaron la AMIA y que responsabilizaba a Cristina Fernández de Kirchner? Supongo que habrá leído que hasta el propio presidente consagrado, Alberto Fernández dijo por televisión que su actual vice, Cristina había firmado el pacto como forma de encubrimiento de los criminales? Insisto: no lo digo yo. Lo dijo Alberto Fernández.
Pero permítame seguir con las preguntas. En su caricatura usted sugiere que todos esos periodistas nos vamos a suicidar colectivamente? ¿O es solamente una expresión de deseo de que eso ocurra? Seguramente me odia y odias mis ideas políticas, pero apelar a una pistola y a la posibilidad de la muerte no es el mejor camino democrático. Vivimos un genocidio en la Argentina a manos de los terroristas de estado entre los que estaba, César Milani, el general preferido de Hebe y Cristina. ¿Usted se atrevería a ponerle un uniforme nazi a Milani o cree que fue un militar nacional y popular que no vió ni uno solo de los miles de desaparecidos como el soldado Agapito Ledo, entre otros?
Le cuento que yo no le deseo la muerte ni el suicidio a nadie. Solo deseo la muerte de la pobreza, el hambre, el autoritarismo, el odio discriminador y la corrupción. Pero no quiero que muera nadie. Ya murieron demasiados argentinos.
Me enteré que en la Facultad de Ciencias Sociales hay un escándalo grande con todo esto. Las máximas autoridades son adoradoras de Cristina. Me refiero a la decana, Carolina Mera y el responsable directo de la publicación, el secretario de Gestión Institucional, Guillermo Levy.
Me permito una reflexión. La gloriosa facultad de las ideas, donde debería haber asambleas de neuronas y pluralismo, es casi un cuartel donde se adoctrina a los alumnos. Hay uniformidad y cero pluralismo. Es una lástima porque se tornan aburridos y burócratas a sueldo y violan la belleza del debate del pensamiento. Pero es lo que hay. Hoy me avisaron que el rector de la UBA, el respetable doctor Alberto Barbieri que además integra el consejo contra el hambre que propuso Alberto, estaría por pedirles la renuncia a algunos de los responsables de todos estos atropellos.
Le aclaro que Micaela Baldoni, la socióloga que escribió la nota, ni siquiera puso el nombre de ningún periodista. Fue un análisis interesante y conceptual con el que disiento, pero no tuvo ni una sola agresión y no mencionó a ninguno de los que Sergio Langer estigmatizó.
Tanto la decana Mera como el secretario Levy son profesores muy ilustrados y con títulos académicos valiosos. Lamentablemente el dogmatismo, el fanatismo y la ideologitis, la inflamación de la ideología, los ha convertido en gerentes de la fábrica de cuadros kirchneristas, les guste o no les guste a los alumnos. Y los argentinos, no les pagamos para eso. Hay 25 mil personas que trabajan, estudian e investigan en esa facultad. Me niego a creer que todos piensen igual que Sergio Langer.
Mi padre llegó de Polonia cuando era muy chico y se transformó en el primer profesional de su familia. Se recibió de farmacéutico en la gloriosa Universidad Pública de Córdoba. Yo viví la primavera del pensamiento crítico de los 70 en la Facultad de Ciencias de la Información. El día que el fascista de Pinochet derrocó a Salvador Allende, me tocó repartir la palabra en la radio libre que habíamos hecho los alumnos. Había 32 oradores porque había 32 agrupaciones que pensaban distinto. Ahí aprendí que los claustros universitarios son el templo de las ideas. Y que las ideas no se matan, ni se suicidan. Salvo que Langer y su pistola decidan lo contrario.
Navidad K, sin políticos presos – 21 de noviembre 2019
Durante todas las últimas dictaduras que sufrimos los argentinos, cuando se acercaba esta fecha, los aerosoles clandestinos y valientes dibujaban en las paredes: “Por una Navidad sin presos políticos”. Era una exigencia, un clamor popular y una expresión de deseo de que se produjera alguna amnistía generalizada. En algunos pocos casos, eso se producía. Ya le comenté hace un tiempo que otra de las consignas era: “Libertad/Libertad/ a los presos por luchar”.
El cambalache ideológico del ladri progresismo autoritario, alteró todos los conceptos. Hoy la presión del chavismo K es para que haya una “Navidad sin políticos presos” y podrían cantar aunque les daría vergüenza: “Libertad/ Libertad a los presos/ por robar”.
Hay una conversación telefónica legal en donde Agustín Rossi habla con Amado Boudou y lo llena de elogios y esperanzas emancipadoras. Delfina, la hija de Rossi le pido que le pase el teléfono y le dice a Amado Boudou, textualmente aquella consgina de los 70: “Amado, vamos a militar para tener una Navidad sin presos políticos”. Y en otra charla con el operador de inteligencia Hora Verbitsky, el ex vicepresidente plantea que le gustaría que volviera la doctrina Irurzun de las prisiones preventivas para que los macristas fueran a la cárcel y sufrieran lo que el está sufriendo.
Le recuerdo que Amado Boudou no está preso por una versión ni por un capricho. Fue condenado por la justicia a mas de 5 años de prisión por la maniobra que hizo para apoderarse de la empresa Ciccone, la fábrica de billetes. Y le recuerdo que el amante de la Mancha de Rolando tiene además otras causas muy graves como la de enriquecimiento ilícito y la coima feroz que le cobró al pueblo pobre de Formosa por refinanciar la deuda provincial mientras fue ministro de economía. Boudou está preso por ladrón, no por sus ideas. Sin embargo tres cristinistas de la primera hora, Los Rossi, padre e hija y Verbitsky tratan a Boudou como si fuera Agustín Tosco.
Todas estas tristes realidades abren más la grieta de confianza que existe entre los ciudadanos y la justicia. Pero esa es la triste realidad, que es la única verdad.
Lamentablemente, hasta el Papa Francisco se convirtió en el principal vocero global de este delirio.
El Sumo Pontífice argentino y peronista, recitó el padre nuestro de la Lawfare y denunció que “ las imputaciones falsas contra dirigentes políticos promovidas concertadamente por medios de comunicación, adversarios y órganos judiciales colonizados, (…) retacean los derechos sociales y promueven un sentimiento anti política del que solo se benefician quienes aspiran a ejercer liderazgos autoritarios”. ¿Qué dirá el Santo Padre que vive en Roma de los ladrones de estado más grandes que tuvo esta tierra como fue la familia Kirchner o de la narco dictadura chavista de Nicolás Maduro? Lo pregunto porque estuvo presente en el seminario el doctor Roberto Carlés quien fue impulsado para integrar la Corte Suprema de Justicia por Cristina en el 2015. Y en el anterior encuentro, quien le entregó una carpeta con sus ideas fue Eugenio Zaffaroni, el ex miembro de la Corte y hoy principal asesor de Cristina.
No se le cae a Zaffaroni la cara de vergüenza cuando insiste que la causa de los cuadernos es un show de las fotocopias, aunque ahora, cinco de los cuadernos originales hayan renacido de las cenizas. La causa elevada a juicio oral que prueba con datos, testimonios y documentos el sistema de corrupción de la obra pública es para Zaffaroni “una persecución disparatada”.
Sin aportar una sola prueba denuncia que han forzado la declaración de los imputados para que se arrepientan. La verdad, que es la única realidad, dice que los aportes de los 31 arrepentidos fueron dados por válidos, legales y ciertos por la Cámara.
Como si esto fuera poco, Zaffaroni dice que todo esto se armó con jueces cómplices y propone poner en “comisión a todos los magistrados que participaron en golpes de estados gorilas”.
Zaffaroni no ve la paja en su ojo. Se olvida que él ya tuvo relaciones carnales no con una dictadura, sino con dos de lás más gorilas y sangrientas. Sin embargo, jamás se le escuchó una sola crítica a su compañero de militancia cristinista, el general César Milani acusado por violaciones a los derechos humanos durante el terrorismo de estado y por enriquecimiento ilícito.
Pero volvamos al corazón del “Operativo Impunidad para Cristina y libertad a los ladrones”. Zaffaroni es el responsable de buscarle un disfraz más digerible o no tan grosero a semejante afrenta. Dijo que el indulto no le gusta, porque no anula el delito. Que la amnistía tampoco, porque debe ser general y estos son casos particulares. Aquí tiene razón: es una ley a medida de los autores del robo del siglo, de la asociación ilícita liderada por Cristina que se dedicó a saquear al estado como nunca antes había ocurrido en democracia.
Por eso Zaffaroni, en su incontinencia oral, propone una ley de revisión extraordinaria que sea aprobada por el Congreso y luego ratificada por una Corte Suprema con sus miembros ampliados con militantes, tal como propuso en su momento el intendente de San Antonio de Areco, Francisco “Paco” Durañona, la propia Cristina y el escriba Mempo Giardinelli.
Su objetivo es salvar a “todos los presos políticos”, como el los llamó. Pero Zaffaroni insiste en sembrar ideas nefastas y reaccionarias disfrazadas de inteligentes y progresistas. Está funcionando a toda máquina el operativo “Impunidad para Cristina y libertad a los ladrones”.
Trabajan a paso redoblado por un 10 de diciembre con multitudes en las calles celebrando el triunfo del pueblo, reclamando venganza y cárcel para los magistrados, los políticos y los periodistas traidores.
Con un sincericidio, Zaffaroni, confesó ante una radio K, que impulsará “una ley de revisión extraordinaria para liberar a los presos políticos”. De tan claro fue provocador. Llamar presos políticos a los delincuentes comunes, cómplices y testaferros del kirchnerismo es, entre otras cosas, profanar la memoria de los verdaderos presos políticos que fueron encarcelados por las dictaduras por defender la ley y la libertad.
Pero lo más grave es que el presidente proclamado, Alberto Fernández, será el ejecutor, el autor material de este verdadero crimen de lesa indignidad a la justicia.
Ya lo había dicho con toda claridad: “Cristina y yo somos lo mismo”.
Muchos empresarios obsecuentes y genuflexos le hacían propaganda diciendo que Alberto venía a poner racionalidad democrática al autoritarismo feroz de Cristina y respeto a la división de poderes republicana. Era toda una ficción. Muchos compraron el discurso del Alberto bueno que viene a limitar a la Cristina mala.
Pero lo más repudiable es que Alberto dijo que Cristina es una perseguida política y que no pudo ser condenada porque no hay pruebas. En ese momento se le cayó la careta. Es una mentira grande como la Patagonia. Cristina fue la jefa de una asociación ilícita dedicada a saquear al estado. Lo dice la justicia que la tiene procesada por 10 causas y con 5 pedidos de prisión preventiva, uno de ellos confirmado por Corte Suprema de Justicia que tiene mayoría peronista, no mayoría gorila. Hay pilas de pruebas. Cruces telefónicos, papeles y evidencias contundentes. Hay 31 testigos arrepentidos de haber participado del festival de la coima y la corrupción. Víctor Manzanares, el propio contador de los Kirchner, confesó todo y aportó libros contables que certifican el robo del siglo y el monumental enriquecimiento ilícito de la familia Kichner y su cártel de los Pinguinos.
Alberto dijo que no hay pruebas. Es la confirmación de que el cemento que la unió nuevamente con Cristina es la impunidad para todos y todas. No hay otra explicación.
No quiero exagerar mi pesimismo ni ser agorero. Pero temo que si Alberto dijo que Cristina es víctima de un sistema judicial que persigue a los líderes populares con el apoyo del periodismo, pronto van a estar todos libres. Ya todos están repitiendo el mismo discurso. Lázaro Báez, Cristóbal, De Vido, Boudou. Todos son angelitos perseguidos por sus ideas revolucionarias y jamás se quedaron con un vuelto. Todos dicen que los que se arrepintieron fueron extorsionados por el gobierno de Macri que logró quebrarlos. No solamente van a salir en libertad todos los ladrones de estado. También van a perseguir a los funcionarios políticos, jueces, fiscales y periodistas que hicieron su trabajo de denuncia e investigación y no se arrodillaron ante el altar de Cristina.
La sociedad republicana debería estar alerta. Todavía no asumieron y ya atropellan a la justicia y agreden e insultan.
Pero es inaceptable que nos mientan en la cara. No podemos quedarnos callado cuando Alberto Fernández dice que todas las causas contra Cristina son un invento y que no hay pruebas. A Alberto se le cayó la careta. Pero no se le cayó la cara de vergüenza.
Por algo Julio de Vido, el gerente general de las coimas y el lavado, inventó la verdad número 21: “En un gobierno peronista no puede haber presos peronistas”. A don Julio no le importa si son asesinos seriales, violadores, estafadores o ladrones de guante blanco. Si son peronistas, tienen que estar en libertad.
En este proyecto nefasto y autoritario todos los delincuentes son inocentes. Desde Lula hasta José López y Amado Boudou o el Pata Medina, pasando por Correa. Todos angelitos revolucionarios víctimas de la oligarquía y de los poderosos.
Solo tiene el apoyo del kirchnerismo más extremo y del (FIP) Frente para la Impunidad de los Pinguinos .Todos trabajan para tener una Navidad sin políticos presos, un regalo del arbolito para los malandras de estado. No creo que mucha gente brinde por eso.