Pinky, la señora televisión – 12 de noviembre 2019

Esta columna la escribí ayer. Pero me obligué a postergarla porque pensé que periodísticamente, el estallido de Bolivia era ineludible.
La escribí ayer porque fue el cumpleaños de Lidia. Y le quise hacer un humilde homenaje. La historia de vida de Lidia es de las más increíbles y novelescas que yo conozca. Habría que hacer una miniserie para Netflix.
Lidia nació en San Justo, en el corazón de La Matanza. A los 12 años ya trabajaba en los talleres textiles. Era traviesa y desafiante. Tenía una belleza y una personalidad difícil de igualar. A los 15 años, sus padres la echaron de la casa. Pobre Lidia, encontró consuelo y refugio en la casa de una amiga del barrio: Ana Cohen.
A los 20 años debutó en la televisión y en poco tiempo se hizo muy famosa. Lidia Elsa Satragno pasó a ser Pinky. Y comenzó a formar una leyenda a la que se conoce como “La Señora Televisión”. A los 23 años estaba en la cima. Fue declarada la mujer del año y tuvo la posibilidad de cenar con el canciller alemán Konrad Adenauer y con el alcalde Willy Brandt en Alemania.
Pinky siempre fue una estrella por su rostro y su estampa incomparables y por su cerebro repleto de neuronas. A Juan Manuel Fangio, de chiquita, le regaló un trébol de 4 hojas para que tuviera suerte en las carreras. Fue en el club Huracán de San Justo que presidía su padre. Fangio era una gran promesa, pero todavía no había ganado ni uno de los 5 títulos de campeón de mundo que logró.
Pinky era modelo, presentadora publicitaria, locutora, conductora de radio y tele y actriz. Vale la pena ver “la Caída” en la que fue dirigida por Leopoldo Torres Nilson.
Pinky sufrió todos los males del mundo y también pudo disfrutar de todos los placeres y reconocimientos.
El romance con Paul Newman que la alentó para ser fuerte y ni siquiera pensar en un suicidio como se le había cruzado alguna vez por su cabeza. El galanteo de Antonhy Quinn o la romántica actitud de Omar Shariff. Nadie podía dejar de mirar y admirar a Pinky.
Era una diosa y una genia, como dirían hoy los muchachos.
Tuvo pérdidas brutales. Su hermana Noemí que falleció muy joven, su adorado hijo Leonardo que murió de cáncer a principio de este año y su gran amigo del alma, Héctor Ricardo García.
Además de Leonardo que le dejó de herencia dos nietos maravillosos como Isidoro y Miranda) también tuvo a Gastón con el Negro Raúl Lavié, con quien además de casarse tuvo uno de los amores más volcánicos de su existencia. En la actualidad, todavía se ven y se quieren.
Hoy comparte una residencia para personas mayores con otro de sus hermanos de la vida: Cacho Fontana. Y en su regreso a la televisión pública fue acompañada hasta que volvió al aire por su admirado y referente político, Rodolfo Terragno, actual embajador ante la Unesco. Hace poco tomó un cafecito en la casa de gobierno con el presidente Mauricio Macri a quien aprecia. Su tío Tonino decía que Pinky había tenido en brazos a Mauricio cuando era poco menos que un bebe. Es que los Macri eran de San Justo y todos se conocían. Sobre todo cuando Franco, maltratado y subestimado por su padre, se fue de su casa a trabajar como peón en las obras en construcción.
Ella siempre fue muy fuerte. Pero con una salud muy débil. Dice sin bromear que tuvo cáncer hasta en la oreja. Que tuvo que andar en silla de ruedas por un problema de motricidad y que cuando fue diputada nacional, se amargó tanto, la persiguieron tanto que hizo una trombosis y casi se muere.
Su paso por el Congreso lo define como “uno de los momentos más brillantes y podridos de su vida”. No quiso una jubilación de privilegio y se le fue tanto dinero para atender la fragilidad de su salud que tuvo que vender algunas obras de arte y recuerdos que tenía para poder pagar las cuentas. Tuvo tantas veces muy grave que Pinky suele definir su vida como “un ensayo general para la muerte”. La hermosa casa frente al Jardín Botánico quedó más vacía.
Siempre combatió y despreció a los autoritarios y por eso recuerda como “un día siniestro” cuando le tuvo que tomar juramento a Néstor Kirchner en la Cámara Baja. La tenían amenazada, le hacían la vida imposible. Estuvo a punto de ser intendente de La Matanza por consejo de Terragno y con la boleta de la Alianza. Algunos dicen que le robaron la elección, ¿Se imagina que hubiera sido de La Matanza gobernada por la honradez y la capacidad de Pinky? ¿Las mafias la hubieran dejado hacer lo que había que hacer? Nunca lo sabremos.
Pinky tuvo dos momentos durante la dictadura que la marcaron a fuego. Una vez que le dijo que no a Ramón Camps, el general más sanguinario, y el le dijo que la iba a tirar en un zanjón como represalia. Y después el tema de aquel programa de las “24 horas por Malvinas”. Al principio ella se negó, pero después Cacho Fontana la convenció con un argumento demoledor: “vamos a juntar fondos para los soldaditos que sufren y necesitan de todo”. En el corto plazo, todos nos enteramos que la jerarquía militar y algunos intermediarios se robaron gran parte de las joyas y los bienes que el pueblo argentino había donado generosamente.
Lidia había debutado a los 20 años en el canal 7. Fue la encargada de presentar la transición entre la televisión de blanco y negro a color. Ese día estaba refulgente y con una gran emoción al comprender ese momento histórico para la industria del entretenimiento y la cultura.
Jamás olvidará aquel camarín número 16, esos estudios que ella considera un lugar sagrado y el único consejo que le dieron un minuto antes de arrancar: “Cuando se prenda la luz colorada, habla.” Y asi fue construyendo ese entrañable edificio humano llamado Pinky. Es la madre fundadora de la televisión argentina. Se cansó de hacer éxitos.
Tenía 20 años cuando ingresó a esos estudios. Ahí nació a la pantalla. Si usted hoy quiere disfrutar de sus historias apasionantes y de sus archivos increíbles, en ese mismo canal donde fue parida, en esa misma televisión pública, se la puede ver a las 21 hs todos los sábados junto a Kari Araujo en su programa que se llama “Memorias desordenadas”.
Lidia se hizo Pinky en las pantallas que entraban a nuestros hogares. Fue tan titánica su tarea y su aporte que se convirtió en un pedazo grande de nuestra historia. Lidia fue primero Pinky y después la Señora Televisión. Feliz cumpleaños atrasado para todas ellas. Y que semejantes mujeres sean muy felices.

Más democracia para Bolivia – 11 de noviembre 2019

La ultraizquierda sin votos de los ’70 tenía un lema: “Ni golpe ni elección: revolución”. Hoy aprendimos dolorosamente que la democracia es el sistema menos malo de todos. Que tiene debilidades que habrá que corregir, pero que los problemas de la democracia, solo se arreglan con más democracia. El lema de los ciudadanos más republicanos y honrados debe ser “Ni Golpe ni revolución: elección”. Esto quiere decir que la verdad y el camino está en las urnas y en la soberanía popular. Los militares fascistas solo apuestan a la dictadura y los violentos foquistas le hacen el juego porque son profundamente antidemocráticos y también quieren imponer sus ideas a sangre y fuego.
Hoy y siempre, Bolivia necesita más y mejor democracia. Que se mantenga el esquema sucesorio que marca la Constitución Nacional y que las autoridades que surjan de la Asamblea Legislativa convoquen a elecciones en 60 días. Esos comicios deben ser supervisados por la OEA con el máximo de rigurosidad para que no haya trampas ni fraudes como los que hizo Evo Morales. Su adicción al poder, sus sueños de caudillo eterno fueron castigados primero en las urnas y ahora debe ser la justicia la que lo sancione. No debe ser gratis violar la Constitución y la ley electoral manipulando groseramente el escrutinio.
Evo fue un buen presidente hasta que el síndrome de Hubris le contagió la borrachera de poder. Son populistas que se creen los salvadores de la patria, los únicos que están en condiciones de conducir los destinos de pueblo. Y eso los hace desbarrancar y pasar de ser líderes democráticos que administraron bien el país en casi 14 años a personajes autoritarios que solo tiene el objetivo de eternizarse en el poder. Eso les hace perder el sentido común y hasta la sensibilidad y el olfato popular. Gran parte de los bolivianos lo voto cuando iba por el camino correcto. Bajó la pobreza muchísimo. Mejoró la situación de los que más necesitan y la distribución del ingreso. El PBI creció casi al 5% durante 13 años, bajó en analfabetismo. Fue el primer presidente indígena en un país donde más del 60 % de la población pertenece a los pueblos originarios. Eran tiempos en que ganaba por más del 60% de los votos. Tenía el respaldo de su gente y el visto bueno del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional por su economía ordenada y creciente.
Pero a Evo se le metió en la cabeza los delirios de la monarquía. No le parecieron suficientes 14 años. Empezó a forzar la Constitución y no le alcanzó. Pero miró para otro lado. Llamó a un referéndum y perdió. El “No” a la reelección sacó más del 51% de los votos. Pero ignoró la voz del pueblo. Ya había caído más de 15 puntos en las urnas, pero igual quiso ir por otro mandato y no supo, no quiso o no pudo parir un heredero a su imagen y semejanza. En medio del escrutinio, se dio cuenta que iba a la segunda vuelta y que en esa instancia perdía la elección con el socialdemócrata, periodista y ex presidente Carlos Mesa. ¿Qué hizo? Aceptó el resultado como cualquier personas democrática que se precie de tal? De ninguna manera. Abruptamente dejaron de contar los votos. Se congeló misteriosamente el escrutinio y como por arte de magia apareció un resultado que según Evo Morales, lo daba ganador en primera vuelta. Nadie le creyó. Fraude, gritaron los opositores en las calles y la violencia entre ambos bandos fue creciendo hasta que se desbordó en secuestros, heridos, incendios de domicilios, y por lo menos tres muertos, una verdadera batalla campal con pronóstico de guerra civil.
La Organización de Estados Americanos emitió un informe demoledor. Dijo que las irregularidades eran tan tremendas que hacían inválidas la elección, que hubo falsificación de actas y firmas y que metieron la mano en el sistema informático. De inmediato, recomendó que se llamara a nuevos comicios. Evo reconoció implícitamente la estafa y su delito y aceptó llamar a nuevas elecciones. Pero la violencia en las calles siguió su dinámica cruel y devastadora.
Un fascista civil como Luis Fernando Camacho salió a cazar pobres y morochos. Mesa se mantuvo prudente pero el huracán de los terribles enfrentamientos se lo llevó por delante y un sector importante de la policía se amotinó y abandonó sus lugares, sin la intención de reprimir. Muchos edificios públicos quedaron a merced de la turba enardecida. Domicilios de funcionarios fueron tomados y destruidos. El fuego se hizo incendio. Fue en ese momento cuando las Fuerzas Armadas hicieron su aparición golpista y le recomendaron a Evo Morales que renunciara. Dos reflexiones: La Fuerzas Armadas no tienen que participar de la política y por lo tanto no le pueden recomendar nada a un presidente que es su comandante en jefe. Los militares no recomiendan, deben acatar las órdenes de sus superiores que son las autoridades democráticas. Y el otro tema es que una sugerencia o recomendación de un ejército armado tiene la gravedad de una orden. Por lo tanto hay que destituir a las autoridades militares y juzgarlas por golpistas. Aunque no se hayan levantado en armas contra el gobierno.
Lo extraño de esta situación es que la COB; la poderosa Central Obrera Boliviana, de gran alianza con el gobierno pluricultural de Evo, también le pidió la renuncia para evitar el baño de sangre.
Y Evo Morales renunció. Primero, dijo que era un golpe civil apoyado en algún sector de la policía. Se lo puede escuchar clarito en el audio de su renuncia que pasamos al principio de esta columna. Después, en consulta con otros líderes bolivarianos latinoamericanos empezó a radicalizar su discurso y a decir que había sido derrocado por un golpe militar y que Mesa y Camacho iban a pasar a la historia como racistas y golpistas. El grupo Puebla, reunido casualmente en Buenos Aires pasó de idolatrar a Lula y celebrar su libertad a respaldar a Evo y a condenar el golpe de estado que lo volteó.
Y Alberto se subió a esa movida con la intención de hacer politiquería interna con el drama de los hermanos bolivianos. Sin papeles ni pruebas, personajes como Juan Grabois empezaron a decir que Macri colaboró con el golpe y que Gerardo Morales también tuvo un apoyo logístico. Una gigantesca mentira funcional a su mirada bipolar del mundo que dice: nosotros somos la patria y el resto son golpistas oligarcas de derecha y pro imperialistas.
De hecho, Carlos Romero, ministro de gobierno, clave en el gabinete de Evo recibió refugio en la embajada Argentina. Nadie busca asilo en un país sospechado de haber colaborado con los golpistas.
Alberto Fernández enseguida sacó sus conclusiones prejuiciosas y dogmáticas: “Hay una clase dominante en Bolivia que no se resigna a perder el poder. Evo es el primer presidente que se parece a su pueblo”. No tiene en cuenta la complejidad de la situación en la que la propia central obrera boliviana (que tiene cero de clase dominante) también pidió que Evo renunciara. Y también fue un aplaudidor de las violaciones a la Constitución que Evo hizo primero y de la trampa y el fraude que hizo después.
Alberto y el cristinismo calificó de golpe lo ocurrido en Bolivia, pero no dijo una palabra de los pedidos de renuncia con violencia callejera a Sebastián Piñera en Chile. Esa doble vara también se vió con De la Rúa, reclamó Patricia Bullrich:
“Para ellos, fue resistencia popular contra un gobierno oligárquico. Pero lo de Bolivia es golpe”.
Fue la crónica de una pérdida anunciada de popularidad desde que se empecinó en seguir siendo presidente vitalicio.
La democracia es el menos malo de los sistemas y se basa en la alternancia y en el acatamiento de las leyes. El sistema es tan imperfecto como los seres humanos. Y creo que debe encontrar formas más innovadoras para atender las nuevas demandas de los ciudadanos que con las redes sociales se han convertido en dinamizadores veloces de los procesos callejeros y las protestas. Es imperfecta. Pero es el sistema menos malo y solo se corrige con más democracia. Ni golpe ni revolución: elección.

El Milagro de la impunidad – 8 de noviembre 2019

Para mí, siempre estuvo muy claro. Pero ahora no hay excusas para que nadie mire para otro lado.
El principal objetivo que une a Alberto y Cristina es el “Operativo libertad a los presos e impunidad para todos y todas”.
Es absolutamente repudiable que Alberto Fernández y Eugenio Zaffaroni hayan dicho lo que dijeron para sacar de la cárcel a Milagro Sala. Son dos hombres de derecho. El presidente electo es profesor de la UBA y el autor ideológico de toda esta movida, fue integrante de la Corte Suprema de Justicia. No pueden decir las burradas que dijeron.
Alberto le dijo a Rafael Correa, un prófugo que lo entrevistó para la televisión rusa que “Milagro Sala no merece estar presa” y que “su detención es ilegal”. ¿Quién decide en una república quien merece estar preso y quien merece estar libre? La justicia. Pregunto: Alberto Fernández, ¿Es o pretende ser un monarca, Alberto?
En un país democrático y con división de poderes, no interesa la opinión del presidente. No debe interesar y no debe servir como elemento de presión ante otro poder.
Zaffaroni a esta altura parece haber enloquecido en su desesperación para que todos sus amigos corruptos recuperen la libertad. Ahora propuso directamente intervenir el poder judicial de Jujuy. Es de un nivel de autoritarismo antidemocrático típico de quien trabajó durante dos dictaduras, una de ellas, el genocidio más terrible que sufrió nuestro país.
Por algo Julio de Vido, el gerente general de las coimas y el lavado, inventó la verdad número 21: “En un gobierno peronista no puede haber presos peronistas”. A don Julio no le importa si son asesinos seriales, violadores, estafadores o ladrones de guante blanco. Si son peronistas, tienen que estar en libertad. Es lo mismo el que labura/ noche y día como un buey,/ que el que vive de las minas,/ el que mata o el que cura o está fuera de la ley.
A principios de año, Cristina sostuvo el mismo discurso que articula a todos los ladri progresistas de América Latina. Ellos dicen que no han robado en forma colosal. Ellos sostienen que son perseguidos políticos del imperialismo y sus dos aliados, la justicia y los periodistas. Hasta Lázaro Báez dijo que es un perseguido por sus ideas que nunca se conocieron.
En este proyecto nefasto y autoritario todos los delincuentes son inocentes. Desde Lula hasta José López y Amado Boudou o el Pata Medina, pasando por Correa. Todos angelitos revolucionarios víctimas de la oligarquía y de los poderosos. Todos bendecidos por el Papa Francisco que repitió la teoría del Lawfare y la dio como cierta.
Mintió Cristina cuando dijo que hay una brutal persecución a Milagro Sala “a la medida de Macri y Gerardo Morales”. El Tribunal en lo Criminal Número 3 de Jujuy condenó a 13 años de prisión a la comandante de la Tupac Amaru por ser la jefa de una asociación ilícita que les robó 60 millones de pesos a los pobres y al estado nacional. Era dinero destinado a construir viviendas populares que nunca se hicieron. Por eso también la sentencia la encontró culpables de “fraude a la administración pública y extorsión en concurso real” y le han prohibido ejercer cargos públicos. Los jueces actuaron con total autonomía y emitieron esta rigurosa condena luego de escuchar los testimonios de 104 testigos y de analizar pruebas de documentos reveladores y videos que les sirvieron para reconstruir el circuito del dinero negro que se robaron.
Mintió a principios de año Evo Morales. El presidente de Bolivia desde su tuit llamado “evo es pueblo” aseguró que “la hermana Milagro fue condenada injustamente por luchar por una vida mejor para los pobres y los indígenas de su país”. Evo Morales, está muy mal informado y es motivo de rechazo nacional que se meta en los asuntos internos de nuestro país.
Milagro atravesó 5 meses de audiencias orales y públicas (no secretas). Y los delitos son tan graves que los fiscales pidieron 22 años de prisión y la oficina anticorrupción de Jujuy solicitó 18 años de cárcel. Los acusadores sostuvieron que Milagro Sala lideró “una nefasta asociación ilícita que asoló la provincia… que afectó el orden público y funcionaba como un estado paralelo”. Es textual. Y como si esto fuera poco se dispuso la recuperación de 6 inmuebles y 14 vehículos que ni la familia ni el estado mayor de la Tupac Amaru pueden explicar. Miente Evo Morales. Ella no combatió la pobreza. Ella combatió, maltrató y agredió a muchos pobres. Los estafó.
Miente Milagro Sala cuando se victimiza y dice que la persiguen por negra y coya.
La diputada Mabel Balconte que fue condenada a 8 años de prisión, denunció que parte del dinero robado se lo llevaban en valijas y bolsos a Máximo Kirchner a la quinta de Olivos.
Esta corrupción disfrazada de ayuda social fue vista en vivo y en directo por televisión cuando en diciembre de 2015, hace casi cuatro años, nos provocó repugnancia como sacaban el dinero en efectivo directamente de la ventanilla del banco y lo subían en bolsos a las camionetas. ¿Cómo funcionaba esa mafia? Las cooperativas emitían facturas por la construcción de viviendas que muchas veces no se hacían y otras se sobrefacturaban y cuando llegaba el cheque de Cristina, los tupaqueros al servicio de Milagro Sala los obligaban, incluso con castigos físicos, para que endosaran esos cheques a nombre de Milagro. Eran cheques de 50 mil pesos para evadir autorizaciones y mayores controles.
Milagro ya fue condenada a tres años de prisión en suspenso por instigar escraches muy violentos y daño agravado contra el actual gobernador Gerardo Morales cuando era senador.
Y este castigo fue confirmado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Milagro todavía cree que tiene el poder y es “la gobernadora”, como le decían en épocas de Cristina y cree que sigue gobernando ahora que está presa.
Mienten los que dicen que es una líder social de masas. Le recuerdo que Milagro Sala, no consiguió jamás que alguna movilización realmente importante pidiera en Jujuy por su libertad. Le recuerdo que en las elecciones sacó menos votos que la cantidad de afiliados que tiene su organización, la Tupac Amaru. Y eso demuestra que mucha gente se había afiliado por miedo o para conseguir una vacante en el colegio para sus hijos o para aspirar a una vivienda popular.
Solo tiene el apoyo del kirchnerismo más extremo y del (FIP) Frente para la Impunidad de los Pinguinos que comandan el ex juez Eugenio Zaffaroni, el ex periodista Horacio Verbitsky y ahora Alberto.
Milagro desvió hacia su bolsillo los fondos que les mandaban Cristina, De Vido y la tía Alicia. Y eso es delito.
Fue tan poderoso el estado paralelo y los grupos de choque violentos que Milagro Sala lideró que todavía despierta miedo en mucha gente. Sobre llovido, mojado. Milagro está acusada porque le dieron 1.300 millones de pesos para construir 2.200 viviendas populares que nunca se construyeron. ¿Dónde está esa fortuna entonces? La justicia lo tiene que establecer.
Juan Grabois puso el grito en el cielo y su amigo, el Papa Francisco, le mandó un rosario bendecido. Pero Milagro Sala, fue condenada, por una justicia independiente con muchos magistrados de origen peronista que hace más de 30 años que están en los tribunales.
Escuche esto por favor:
Cuatro instancias judiciales, el juez, la Cámara de Apelaciones, el tribunal de Casación y el Superior Tribunal de Justicia confirmaron que Sala es la comandante de un grupo de choque con ropa y costumbres castrenses y militaristas que anduvo metiendo miedo a Dios y a María Santísima.
Miente Amnistía Internacional y el CELS que siguen las órdenes de Horacio Verbitsky. Miente la cúpula de Ni Una Menos. Ojo que no hablo de las miles y miles de mujeres comprometidas y luchadoras. Hablo de la conducción que fue copada por el kirchnerismo y colocan a Milagro como un emblema de la violencia contra la mujer y es todo lo contrario. Los expedientes están repletos de pruebas, testimonios e indicios que certifican sus violaciones a la ley y la terrible violencia que ejerció especialmente contra las mujeres.
Las castigaba con cachetazos y latigazos. Las reducía a la servidumbre. Están los testimonios crueles de las víctimas en los expedientes. Quien quiera leer, que lea. Milagro no puede ser emblema de Ni Una Menos: estamos hablando de una terrible golpeadora de mujeres.
Fue discriminadora con los homosexuales cuando dijo, “Callate puto, te haces custodiar por la policía, marica”. El Inadi K no dijo una palabra.
Milagro se movilizaba en caravana de autos cero kilómetros y era parte de la barra brava de Gimnasia y Esgrima de Jujuy. Tiene un crecimiento patrimonial inexplicable. Milagro fue patotera con su organización vertical y castrense. “Les voy a poner una bomba en la comisaría y los voy a hacer volar a la mierda”, amenazó a dos policías y esa es otra de las causas abiertas que tiene en la justicia.
Hay que sacarle la careta a los que mienten. Las mentiras no hacen milagros. La impunidad son delitos que vuelven. Solo la verdad nos hará libres.