Progresismo jurásico – 9 de octubre 2019

“Progresismo berreta”. Así tituló el colega Ricardo Roa su gran columna editorial. El texto tiene varios méritos, pero el principal es que provoca intelectualmente la reflexión sobre algunos sucesos que demuestran la pérdida de rumbo y valores de aquellos que dicen defender al pueblo y lo terminan perjudicando. Más que progresismo, parecen actitudes reaccionarias y jurásicas. Son conceptos dogmaticos anquilosados que merecen ser revisados y puestos en cuestión. Sobre todo el prejuicio con el que Axel Kicillof se refirió a los pobres, a la confusión respecto del lugar de la víctima y el victimario en la defensa de un delincuente que hizo Victoria Donda y en el autoritarismo patotero de un encargado de un bar que quiso hacerse el progresista expulsando a Alfredo Casero por ser macrista.
Estos no son los únicos hechos que demuestran la decadencia y falta de autocrítica de algunos actores de la izquierda en general y del ala izquierda del cristinismo en particular.
El hecho más grave de todo es el apoyo en silencio cómplice al ladri progresismo feudal. Es natural y democrático que existan fuerzas y dirigentes que expresen o defiendan los postulados de la izquierda en sus diversas vertientes. Pero lo que es insostenible es que esa tarea los obligue a ser cómplices de una asociación ilícita que se enriqueció colosalmente saqueando al estado, es decir a todos los argentinos. Que defiendan los derechos de los trabajadores y de los sectores más necesitados es algo muy valioso. Se trata de los equilibrios de una sociedad que quiere avanzar con igualdad de oportunidades. Otro día discutimos los fundamentos ideológicos y la metodología. Pero no hay nada que justifique que en ese camino tengan que ocultar los delitos del grupo político que más delitos cometió en democracia.
Pero además de este pecado original, todavía existen pensamientos que se toman como verdad revelada y que a la hora de cotejarlo con la realidad se revelan como profundamente equivocados.
Lo de Axel Kicillof fue patético. Dijo que muchos pobres que se quedaron sin trabajo, se dedican a la venta de drogas porque es la manera de llevar comida para sus hijos. No solo es demagógico. Es absolutamente falso y estigmatizante. La línea divisoria de ese debate pasa por la gente honesta de las villas que es la inmensa mayoría y los delincuentes que lo primero que hacen es robar en el barrio y luego quemarle la cabeza a los chicos del vecindario con el Paco y otros venenos. Siempre en política y en la vida ayuda analizar quienes son las víctimas y quienes son los victimarios para saber de qué lado colocarse. En los barrios con mayores necesidades básicas insatisfechas las principales víctimas son los jóvenes que no tienen trabajo y que además, son hostigados por los malandras que integran las bandas de narcos. Basta darse una vuelta por una villa para ver como las madres celebran cada vez que las fuerzas de seguridad dinamitan un bunker donde se vende droga y donde se destruye las neuronas y la dignidad humana de los hijos de esas madres. No ven a la policía ni a la Gendarmería como represores ligados a la dictadura, Piden que no se vayan los uniformados, los aplauden a su paso. Son los que los cuidan de los ladrones y criminales. Son los que les permiten llegas sanos y salvos a sus humildes casas después de un día tremendo de esfuerzo por el trabajo o la búsqueda de trabajo, que deben realizar, además, con viajes penosos que duran horas. La inmensa mayoría de los pobres es absolutamente honrada y odia a los que les roban sus zapatillas, sus mochilas o celulares para comprar o comerciar droga. Kicillof debería defender a los honrados y ayudarlos a combatir a los delincuentes que cruzaron la línea y se transformaron en “lumpenes”, que dicho sea de paso, en el lenguaje de ellos, se transforman tarde o temprano en contra revolucionarios. Jamás se puede justificar a los delincuentes. Kicillof se tiró un par de tiros en sus pies porque además, esos pobres, no aparecieron ahora. Habrá más cantidad, pero ya estaban en su gobierno y Axel se negaba en dar a conocer las cifras con la excusa de no estigmatizarlos y Cristina y Aníbal mentían descaradamente diciendo que en Argentina había menos pobres que en Alemania. Suena increíble. Mucha gente se olvidó pero yo no me olvido. Hay que eliminar la indigencia, la pobreza y el hambre en la Argentina. Pero eso no se hace intentando burdamente decir que los narcos crecieron por culpa de la desocupación. Ese es un falso diagnóstico y un mensaje lamentable que no define claramente donde están las víctimas y donde los victimarios.
Algo parecido le pasó a la diputada nacional ahora kirchnerista Victoria Donda. La doctrina Zaffaroni se metió demasiado en los conceptos y los análisis. No hay sociedad más justa sin premios para los honrados y castigo para los delincuentes. Donda sacó energía y su carné y de diputada para evitar que la Policía de la Ciudad cumplirá con la orden de un juez y detuviera a un joven llamado Brian. Según su mirada, quiso defender a un pobre muchacho de la represión de la policía. Pero la pifió de acá a la luna. Porque ese joven tenía dos pedidos de captura de jueces y ya había cometido varios delitos. La mayoría de sus robos fueron contra mujeres y en varios casos contra mujeres mayores. En este caso, las damnificadas, el sujeto a tutelar, tienen que ser las señoras que sufrieron el robo y los golpes y empujones de este muchacho que Donda defendía. Incluso se puede tener hasta una mirada de género en este tema. La especialidad de Brian era golpear a mujeres mayores y robarles la cartera, el celular, o alguna cadenita. A ellas hay que proteger. Y una manera es que el que las humilló y les robó tenga su castigo con todas las garantías constitucionales, como corresponde. Velar por la seguridad de los argentinos no es una política nazi ni discriminatoria. Todo lo contrario. Pocas cosas tan democráticas como una policía renovada y bajo las indicaciones de la justicia y de las autoridades elegidas por el pueblo. ¿Comprenderán los progresistas que nunca deben defender a los delincuentes? Ni a los que roban en la calle o en el tren a los trabajadores ni a los ladrones de guante blanco como Cristina o Amado Boudou. ¿O Amado es un Robin Hood que robo para los pobres? Su abogado y amigo íntimo es el doctor Eugenio Zaffaroni y al parecer cree que Boudou es una suerte de Che Guevara formado con los Alsogaray y vecino de Puerto Madero. ¿O Cristóbal López, que entre otros delitos se quedó con 8 mil millones de pesos del estado donaba sus ganancias a los luchadores revolucionarios? Aníbal Fernández los defiende y eso se llama coherencia. ¿A quién podría defender Aníbal si no es a los cómplices del gobierno de Cristina?
Y por último, quiero analizar lo que le pasó al talentoso actor Alfredo Casero. Estaba tomando un cafecito con su abogado y el responsable del bar en ese momento lo quiso echar porque era macrista. “Andá a tocar el tambor para Macri”, le gritó. Y después lo amenazó tanto que Casero le preguntó si lo quería matar. Se armó una discusión y un revuelo en el bar. Pero lo curioso es que la mayoría de los parroquianos que estaban sentados en otras mesas, salieron a respaldar a Casero que no había hecho nada malo y a repudiar la actitud patotera, discriminatoria de quien se había erigido en capanga del lugar. Casero se levantó y se fue. Muchos de los clientes lo imitaron y prometieron no volver nunca más a ese lugar del maltrato que elige a sus clientes por lo que piensan. Seguramente en un minuto de autoritarismo kirchnerista, el bar perdió varios clientes. Y en el barrio se corre la bolilla para que las personas democráticas no vayan más y le hagan una suerte de boicot. Después, el propietario del bar llamó por teléfono a Casero para disculparse pero esa es otra historia.
El que estaba detrás del mostrador en ese momento quiso censurar o castigar a Casero por su pensamiento. Y el tiro le salió por la culata. Igual que a Donda y a Kicillof. Progresismo es otra cosa. Es amar y defender la libertad en todos sus aspectos, es apostar a una sociedad más igualitaria y repudiar a todos los corruptos y ladrones y a todos los golpistas. A veces vale la pena recordar los valores del progresismo. Para que no sea berreta ni jurásico.

El peligro de Esteche libre – 8 de octubre 2019

Fernando Esteche, tal vez uno de los símbolos de los grupos más violentos en la Argentina, muy suelto de cuerpo, apenas fue liberado, dijo que el fiscal asesinado Alberto Nisman fue, en realidad, el principal encubridor y que las autoridades de las instituciones judías son “los que nos deben muchas explicaciones a todos los argentinos”.
Lo dijo con convicción, soberbio y agrandado porque siente que Cristina vuelve al poder y ella está de su lado igual que Luis D’Elía.
El caso Esteche es emblemático.
Todos comprendimos las escuchas donde decía que el tenebroso pacto con Irán fue escrito por él. ¿Se acuderda?
Encima, ahora nos enteramos que estar preso por tercera vez, no le trajo ningún tipo de inconveniente económico: siguió cobrando alrededor de 80 mil pesos por mes como docente de la Facultad de Periodismo. En ese lugar, fue contratado por Florencia Saintuot quien podría ser la próxima intendente de La Plata, si el pueblo la vota.
El 23 de agosto de 2006, Esteche amenazó con armas a un grupo jóvenes judíos que quisieron hacer una protesta frente a la embajada de Irán, país que según nuestra justicia, es responsable del atentado a la AMIA. Esteche salió al cruce y dijo: “No es que queremos impedir, vamos a impedir. No vamos a permitir que ningún fanático, ningún fundamentalista y mucho menos gente que no es argentina como este grupo auspiciado por la embajada de Israel, vengan a provocar a un gobierno y a un pueblo amigo como es el de la República Islámica de Irán”. A raíz de esta amenaza, el entonces líder de Quebracho fue procesado por el delito de amenazas coactivas agravadas por el uso de armas.
Uno de los párrafos de la proclama de Quebracho decía textualmente “Basta de mentiras. Dejen de hacer acusaciones falsas y digan que esto fue un autoatentado y que Irán y la resistencia heroica del Hezbollah, no tienen nada que ver con esto. Y sepan que no tenemos el apoyo del gobierno, somos el gobierno.” Además acusaron al fiscal Alberto Nisman de “estar al servicio del imperialismo anglo sionista americano”, para terminar con otra amenaza que hoy sigue muy vigente: “No ven Venezuela, no ven lo que se les viene?”
Insisto que esto ocurrió en 2006, en la presidencia de Néstor y terminó con el procesamiento se produjo en 2011 con la jefatura del estado a cargo de Cristina.
Pero en otro momento insistieron: 20 patoteros del mismo grupo de Esteche irrumpieron en un acto de la comunidad judía con palos y cadenas para agredir a los participantes.
En todo lo que Cristina y sus cómplices hicieron respecto del encubrimiento a los terroristas que volaron la AMIA, la condena más clara estuvo a cargo de Alberto Fernández, su actual compañero de fórmula y bendecido por ella como candidato a presidente. Por eso, tal vez, Alberto ahora prefiera olvidar su histórica columna en La Nación y sus declaraciones en TN a nuestro colega Nelson Castro. Ahí aporta, con toda claridad y argumentos legales que el encubrimiento fue el pacto mismo, la firma del tratado y que en términos penales Cristina fue la instigadora del delito y Héctor Timerman el autor. Alberto también dijo que las dos principales máculas del gobierno de Cristina fueron dos leyes para encubrir delitos, una para proteger a Boudou que fue la estatización de Ciccone y la otra la ley sobre el acuerdo con Irán que es casi una ley de auto amnistía.
Le recuerdo que a esta altura, Fernando Luis Esteche, es un símbolo de lo peor del kirchnerismo. Nadie, ni siquiera Alberto, se atreve a condenar su salvajismo agresivo pero ni los peronistas lo quieren.
Incluso sus ex compañeros de Quebracho intentaron asesinarlo y es un tema que insólitamente quedó casi en el olvido. Naturalizamos tanto las locuras de los fanáticos violentos que nos olvidamos de todo. Fernando Esteche fue atacado con piedras y facas tumberas por la tropa de Quebracho que supo liderar. ¿Se da cuenta de la enfermedad de la que estamos hablando? Lo tiraron al suelo y le clavaron varios puntazos de hierros de 8 milímetros. Si no hubieran intervenido algunos manifestantes lo hubiesen matado. No era la derecha oligárquica ni la dictadura macrista. Eran sus propios ex compañeros de militancia. ¿Si hacen eso con Esteche se imaginan lo que estos salvajes pueden hacer con un funcionario macrista si se lo cruzan por la calle? Dicen que se pelearon por los fondos que reciben.
Hay que averiguar quién financia a estos cuchilleros. El propio Esteche dijo que es la legislatura de la Provincia de Buenos Aires. Eso hay que investigar. Esteche no hizo la denuncia porque no cree en esta justicia y se fue a atender a una clínica de un médico adoptado casi como hijo por Hebe de Bonafini que también fue investigado por la compra de un sanatorio en Berisso, al parecer, con fondos de la Fundación de las Madres de Plaza de Mayo. No dejan nada limpio. ¿Todo lo ensucian y lo profanan?
Esteche definió a sus ex compañeros como “una pandilla de mercenarios que perdió el Norte”.
Le recuerdo que este “che” no es Guevara ni se llama Ernesto. Este “che” es Fernando y es un enemigo de la democracia, la república y la libertad. Usa barba y boinas pero sin las estrellas de cinco puntas. Varias veces hizo declaraciones claramente golpistas en las que prometió poner todos sus esfuerzos para derrocar al gobierno de Mauricio Macri. Dijo que «Este gobierno va hacia una crisis segura, que ayudaremos a desatar. Es un gobierno que va a caer, y que vamos a ayudar a que se caiga, porque gobierna contra el pueblo. Por lo tanto, vamos a hacer lo posible por no dejarlos gobernar».
Estuvo en primera fila cuando la facultad de periodismo de La Plata condecoró a Hugo Chávez por su aporte a la libertad de prensa. Un chiste de humor negro. Macabro a la hora de ver cuantos crímenes de lesa humanidad se cometieron en la Venezuela chavista. Le recuerdo que semejante masacre no fue denunciada por Trump ni por Bolsonaro. Fue un informe riguroso de un símbolo del socialismo honrado y democrático como el de la ex presidenta chilena Michelle Bachellet.
Aquí aparece con mucha inquietud y peligro el anuncio de Alberto Fernández de que, si se convierte en presidente, va a retirar a Argentina del Grupo de Lima que es uno de los pocos frenos que tiene Nicolás Maduro para su gobierno narco dictatorial. Sergio Massa lo dijo con todas las letras, pero Alberto todavía no se atrevió a llamar dictadura al régimen de Caracas.
El comandante Fernando Esteche, ya estuvo preso en dos ocasiones anteriores. Primero en la cárcel de Caseros por destrozos y por portación ilegal de armas. Después en el penal de Ezeiza durante un año y medio y fue liberado en forma condicional. Había sido condenado a casi 4 años por haber incendiado la casa de Neuquén en la ciudad de Buenos Aires en una de las cientos de acciones intimidatorias y violentas a las que nos tiene acostumbrado.
En uno de sus despachos de la facultad, tiene colgados en la pared los retratos que lo retratan ideológicamente. Conviven allí el Ayatola Ruhollah Jomeini, Hugo Chavez, Evo Morales y Fidel Castro. Ahora se proclama seguidor de Cristina y no oculta sus viajes a Irán y ni la defensa que hizo siempre junto a Luis D’Elía del régimen de Ahmadineyad que negaba el holocausto, de profunda raíz antisemita y violador de los derechos humanos y con una fuerte carga homofóbica. Dio clases en una universidad cercana a Teherán y no hay situación en la que no exprese su amistad con Mosshen Rabbani uno de los iraníes prófugos acusado de organizar el atentado criminal contra la sede de la AMIA. Como puede verse estamos hablando de un todo terreno del fundamentalismo.
Se arroga la representación del pueblo y es incapaz de ganar una elección a concejal o en un centro de estudiantes.
Pero el infantilismo ultraizquierdista no entiende razones. Se ven a sí mismo como la vanguardia iluminada y por eso pueden caer en alucinaciones insurreccionales. Por eso hay que encender una luz de alerta. Es cierto que son un grupito de poca inserción territorial y de nulo peso electoral. Son lumpenes del dogmatismo, pero tienen extrañas relaciones con brigadas de los servicios de inteligencia y alta capacidad de daño.
Es uno de los que valora positivamente y se siente continuador de la guerrilla de los 70. Como propuso Horacio Gonzalez.
Nadie quiere más suicidas ni criminales. Hay que defender la paz social que es un activo de todos. Las banderas de la justicia y la democracia tienen que flamear por encima de todos los violentos y los golpistas.

Libertad a los presos por robar – 7 de octubre 2019

En las próximas horas, Cristóbal López quedará en libertad y se convertirá en todo un símbolo de los tiempos de impunidad que se vienen para los ladrones de estado. Cristóbal y su socio Fabián de Sousa, acaban de completar el último trámite que les faltaba para abandonar la cárcel de Ezeiza. Presentaron un seguro de caución por 60 millones de pesos, tal como exigió el juez Claudio Bonadío. Dicen que no pudieron utilizar su fortuna colosal ni sus propiedades para pagar esa fianza porque tienen todos sus bienes inhibidos y/ o concursados. Su grupo tiene alrededor de 150 empresas, pero tienen embargos por 1.500 millones de pesos.
En los años 70, las manifestaciones pedían por los detenidos políticos y cantaban: “Libertad/ Libertad/ a los presos por luchar”. En estos últimos casos, irónicamente aunque no hay marchas pidiendo por ellos, deberían corear algo bien distinto: “Libertad/ Libertad/ a los presos por robar”. No hace falta que diga que son verbos muy distintos: luchar es una cosa y robar es otra muy distinta. Luchar por el regreso de la democracia o por una sociedad más igualitaria es parte del ADN de la República y robar los fondos del estado, es decir de todos los argentinos, es parte de los mega delitos y la corrupción a gran escala que cometieron el Cartel de los Pinguinos en asociación ilícita dedicada a saquear al estado cuya jefatura ejercieron primero Néstor y luego Cristina Kirchner.
Ahora que salen todos. Ahora que van a quedar muy pocos presos queda muy claro que el trabajo valiente y riguroso de muchos periodistas, fiscales y jueces va a caer en un agujero negro de la historia.
El otro día le dije que el objetivo inconfesable de Cristina y su banda es que Alberto ocupe el lugar de Macri para que Bonadio ocupe el lugar de Lázaro Báez en la cárcel de Ezeiza, Pichetto en lugar de Cristóbal y Lanata o Daniel Santoro en lugar del general violador de los derechos humanos y enriquecido ilegalmente, Cesar Milani. El Plan Venganza incluye la gente en las calles celebrando la liberación de los corruptos para recibirlos como si fueran héroes revolucionarios.
Así se podría resumir el acuerdo entre Cristina y Alberto. Para lograrlo están estudiando todas las variantes, a saber:
1) Reforma Constitucional que reduzca el poder judicial a un servicio de justicia.
2) Poner todos los jueces en comisión y despedir a los que se animaron a investigar a los K y llenar de jueces K los tribunales, Comodoro Py y la Corte Suprema de Justicia.
3) Copar el Consejo de la Magistratura para apoyar ese proceso de premios para los magistrados amigos y castigos para los enemigos.
4) Indultos selectivos, amnistía generalizada, leyes especiales de revisión extraordinaria, como propuso Zaffaroni que, además, se pueden complementar con jubilaciones de jueces.
5) Colocar en la Oficina Anticorrupción y en la Unidad de Información Financiera a militantes cristinistas que dejen de impulsar las investigaciones como querellantes de las principales causas.
6) Lo más peligroso y preocupante es que si ganan los Fernández, los arrepentidos que con tanto coraje aportaron datos van a ser custodiados por funcionarios kirchneristas que pueden ser sus verdugos o entregarlos atados de pies y manos. Alguno ya está pensando en arrepentirse de haberse arrepentido.
Todavía no encontraron solución para los condenados, por la justicia como los casos de Amado Boudou que, tal vez se convierta en el Pato de la Boda. Alberto Fernández no lo quiere porque, durante el gobierno de Cristina, expulsó de un cachetazo a su amigo Esteban Righi, el ex procurador, el Bebe, al que acaba de rendirle un homenaje emocionado. Y después porque fue condenado por haberse apropiado de Ciccone, la fábrica de billetes, 5 años y 10 meses de prisión y ese castigo fue confirmado por la instancia superior. Cristina lo designó a Boudou e intentó protegerlo por todos los medios. Aunque suene insólito, la ex presidenta estatizó Ciccone, autorizó que Amado se cargara a Righi pero se molestó cuando cayó en la cuenta de que Boudou quiso robarse para su bolsillo y no para la causa, semejante empresa. El ex vice, ese malandra de estado, también está condenado por haberle pirateado a su ex mujer la mitad de un auto para lo cual tuvo que falsificar documentos públicos. Eso habla de la catadura moral del reo. Hoy nadie defiende a Boudou. Solamente su amigo personal el ex juez Eugenio Zaffaroni que se sumó a su cuerpo de defensores. Pero en el peronismo, nadie lo quiere. Habían vaticinado que como Boudou, al igual que María Julia venía del palo ideológico de Alsogaray, era el único que iba a quedar preso. Y algo de esto hay. No es exactamente así porque Ricardo Jaime confesó su corrupción y también tiene condena firme. O porque José López y sus bolsos en el Monasterio lo condenaron al desprecio y el odio de Cristina pese a haberlo elogiado en su momento y a ser la mano derecha de Julio de Vido. Pero Lázaro Báez y Roberto Baratta van a salir en cualquier momento. Sobre todo después del 27 de octubre si ganan las elecciones Los Fernández. La nueva doctrina para adaptarse el nuevo clima político es que nadie se puede escapar ni entorpecer las investigaciones y por lo tanto pueden esperar las causas que nunca terminan en libertad. Es increíble que semejante mentira se haya aplicado con Oscar Thomas, el estafador de Yaciretá que estuvo 48 días prófugo. O que Lázaro haya sido detenido mientras intentaba fugarse en su avión sin plan de vuelo.
Pero la realidad indica que van a salir todos o casi todos.
Lo de Gerardo Ferreyra es otro ejemplo clarísimo. Apenas salió dijo una brutalidad digna de alguien que se considera orgullosamente chavista y anti imperialista y por lo tanto anti israelí. Dijo que la causa de los cuadernos no iba a terminar en nada tal como ocurrió con la voladura de la AMIA. Semejante comparación provocativa la completó exhibiendo en una fotografía la tobillera que utilizó en los últimos tiempos mientras disfrutaba de la mansión que ocupaba y que seguramente ganó con honradez y el sudor de su frente.
Pero hablando de la AMIA, otro reciente liberado, Fernando Esteche, tal vez uno de los símbolos de los grupos más violentos en la Argentina, muy suelto de cuerpo dijo que el fiscal asesinado Alberto Nisman fue, en realidad, el principal encubridor y que las autoridades de las instituciones judías son “los que nos deben muchas explicaciones a todos los argentinos”.
Lo dijo con convicción, soberbio y agrandado porque siente que Cristina vuelve al poder y ella está de su lado igual que Luis D’Elía. Ambos son una suerte de voceros informales de Irán y estuvieron juntos de visita en Teherán con algunos de los personajes acusados de terrorismo por la justicia argentina. El caso Esteche es emblemático también y necesita un capítulo aparte. Tal vez mañana lo haga, porque todos comprendimos las escuchas donde decía que el tenebroso pacto con Irán fue escrito por él y ahora nos enteramos que estar preso por segunda vez no le trajo ningún tipo de inconveniente económico: siguió cobrando alrededor de 80 mil pesos por mes como docente de la Facultad de Periodismo. En ese lugar, fue contratado por Florencia Saintuot quien podría ser la próxima intendente de La Plata, si el pueblo la vota.
Parecen informaciones increíbles pero son absolutamente reales.
Alberto Fernández, a quien le toca el papel de moderado y prudente en este vodevil de mentirar, ya dijo que las detenciones eran arbitrarias y apuntó concretamente y con nombre y apellido a los jueces que no quiere: Bonadío, Ercolini, Irurzun, etc. Van a tener que rendir cuentas de las barrabasadas que escribieron, dijo en un momento donde la prudencia se le escapó por la ventana. En realidad el dicho plantea que cuando la política entre por la puerta de los tribunales, la justicia se escapa por la ventana. Y eso es lo que va a pasar. Incluso Daniel Rafecas, que no se dignó ni siquiera a abrir la carpeta con el expediente de Nisman y que ayudó a más no poder a Amado Boudou, suena como el próximo procurador General de la Nación. En eso Alberto es bien peronista: “A los amigos todo, a los enemigos, ni justicia”.
Están tan apurados por liberar a todos que cometen torpezas increíbles. Le doy un ejemplo: Cristóbal y su socio fueron procesados por Bonadío. La Cámara todavía no se expidió confirmando o rechazando ese procesamiento. Se ve que no tuvieron tiempo. Pero si tuvieron tiempo para excarcelarlos. Una vergüenza ajena del tamaño de la Patagonia o del departamento de magnates que Daniel Muñoz con sus ahorros compró en el Plaza Hotel de Nueva York.
No habrá ni juicio ni castigo. Eso que quede claro. Es la piedra angular del acuerdo entre Cristina y Alberto. Después viene todo el resto. Primero la impunidad para Cristina y la libertad para los ladrones de estado. Después, el resto.