Los Fernández atacan al campo y la República – 22 de abril 2022

Aníbal Fernández tuvo que recular en chancletas. Se hizo el guapo y dijo que los productores agropecuarios “Ni sueñen” con entrar con tractores a la Plaza de Mayo a la protesta que mañana van a realizar. Le contestaron con dureza y con argumentos y tuvo que dar marcha atrás. Esta mañana estaba hecho una seda, un corderito patagónico. Dijo que el gobierno nacional no tenía nada que hacer frente a un reclamo absolutamente legal y pacífico y que desde la ciudad le confirmaron que habían extendido los permisos correspondientes. Que Aníbal ni sueñe con prohibir, frenar o reprimir el reclamo genuino de los argentinos que trabajan y que eligieron un sábado para molestar a la menor cantidad posible de ciudadanos.
Aníbal se tuvo que tragar sus palabras, pero Gabriela Cerruti, como siempre, quedó colgada del pincel. Dijo que los chacareros estaban protestando “por las dudas, contra un proyecto que no conocen” y que eso la transforma en una protesta política. Después dijo otra falacia monumental sobre Venezuela, que es una democracia que está mejorando. Pero eso es otro tema. La noticia de alto impacto es que mañana habrá una marcha masiva de compatriotas del campo y de la ciudad. Van a unir sus reclamos de justicia independiente, de basta de asfixia impositiva, de bajar el gasto político y de que dejen de meterle la mano en el bolsillo a los que trabajan. Hay otros gritos, por supuesto. Por la falta de gasoil, por el ataque permanente contra silos y conceptos del mundo agropecuario. Es insólito que el estado no haga nada cuando hay bloqueos a empresas por parte de los Moyano o que custodien a “los barras bravas” cuando van a la cancha. De eso Aníbal no dice nada.
Sebastián Quiroga, de la organización “Campo Más Ciudad” fue irónico y recordó algo de la historia negra de Aníbal que él niega: que tuvo que escaparse de la justicia de Quilmes en el baúl de un auto. “Tal vez por eso no le gustan los tractores, porque no tienen baúl”, dijo Quiroga.
Luis Etchevehere fue a fondo y dijo que esta situación es parecida a la 125. Que el campo produce el 75% de las divisas que entran al país.
Se han sumado casi 200 entidades de todo el país aunque la mesa de enlace se mantuvo al margen. Otros referentes cruzaron a Aníbal porque “tiene una doble vara. Los piqueteros cortan todos los días la 9 de julio y acampan sobre el Metrobus, en muchos casos financiado por el gobierno del Frente de Todos y no hacen nada.”
A las 15 hs van a llegar a Plaza de Mayo. Simbólicamente van a participar unos 20 tractores o pocos más. Pero habrá mucha gente en autos, motos, bicis, alguna cosechadora, camionetas y otros caminando con banderas democráticas y republicanas.
Por las dudas, varios diputados entre los que están Waldo Wolff y Ricardo López Murphy presentaron una medida cautelar en la justicia para que nada ni nadie altere un derecho constitucional a manifestar y a protestar. No estarán haciendo nada ilegal. Dijo Wolff que a la patota de los Fernández hay que responderle con más democracia, más libertad y más república. De hecho se van a repartir en forma gratuita diez mil libros de la Constitución Nacional. Todo un símbolo de racionalidad, de paz y de respeto a las normas vigentes.
Pero cuando digo que los Fernández atacan al campo no me refiero solamente a Aníbal. También a Alberto y Cristina.
La amenaza de Aníbal incita a la violencia, pero esa actitud, va a caer en saco roto. Salvo que algunos gurkas con K produzcan una provocación. Siempre hay salvajes dispuestos para todo servicio.
Este desgobierno de los Fernández no aprende nada. El fanatismo
ideológico, la fractura expuesta de la coalición y la desesperación por buscar la impunidad de Cristina, empuja al gobierno hacia el precipicio. Chocan y chocan contra las mismas piedras. Rolo Villar, con su humor tan filoso dijo: “Habiendo tantos errores nuevos por cometer, ¿Por qué siguen cometiendo los mismos viejos errores?” El genio de Albert Einstein definía a la locura como “hacer la misma cosa una y otra vez y esperar un resultado diferente”.
Otra vez los Fernández pisotean al campo. Otra vez le quieren meter la mano en el bolsillo y matar la gallina de los huevos de oro.
Y otra vez, los productores agropecuarios argentinos, los más competitivos del mundo, van a ponerse de pié para frenar los atropellos. “Allá vamos”, dice la consigna diseminada como semilla en la tierra fértil de la bronca campesina. Dicen que llegó la hora de la acción y que se terminó la paciencia de las palabras porque desde el gobierno no quieren escuchar.
Un trabajo de FADA (la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina) lo dice todo. De cada 100 pesos de la renta agraria, los estados nacionales, provinciales y municipales se quedan con 64,9 pesos. Hablamos de los cultivos de soja, maíz, trigo y girasol. Es absolutamente confiscatorio. Pisotea cualquier brote de crecimiento con inclusión. Expulsan las inversiones. Castigan al que trabaja. Así le va a este gobierno en descomposición que agravó todos los problemas y no resolvió ninguno.
Todas las medidas del gobierno son mensajes beligerantes. Les mojan la oreja a los productores agropecuarios, los desafían a otra guerra como en la 125 pero sobre todo, es un daño terrible para el país.
Nos costó sangre, sudor y lágrimas volver al mercado internacional y ahora tiramos todo ese esfuerzo a la basura por dogmas jurásicos que perjudican a todos y no benefician a nadie.
¿De dónde viene la vocación suicida de los Fernández?
Todo esto resurgió con la destrucción de silo bolsas solo por odio. Después siguió con el intento de expropiar Vicentín. Todos son misiles contra el campo. Nunca hay un gesto de apoyo. Un mimo. Las agresiones y el robo de ganado son sistemáticas. La ayuda por las sequías, es casi nula.
Incluso antes de la pandemia, el presidente Alberto Fernández había dicho que los “autoconvocados son opositores disfrazados de chacareros”. ¿Se acuerda?
En aquel momento, el mayordomo de Cristina, Oscar Parrillitudo los quiso humillar diciendo que era un “orgullo” que el campo haya declarado el paro. Dijo que es el sector de los “que se enriquecieron, fugaron el dinero y son los responsables de la crisis económica que vivimos”.
El escriba Mempo Giardinelli, trató de “terrorismo agrario” a los reclamos del campo de aquél momento. Fue más a fondo aún. Como un talibán K dijo que los que protestan “son multinacionales latifundistas que defecan sobre lo que votó el Congreso” y “se lanzan al golpismo para eternizar los privilegios que le dio el macrismo radicalismo genuflexo”.
Todos los K tienen el mismo pensamiento del atraso y la decadencia. En aquella ocasión Cristina los denigró como “piquetes de la abundancia con generales mediáticos” y su tropa habló de “agrogarcas”. Nadie se olvida. Hoy repiten lo que hicieron ayer. Siguen chocando con las mismas piedras. Con Cristina, Alberto y Aníbal a la cabeza, los Fernández siguen atacando al campo.

El chavismo de Cristina se cae de Maduro – 21 de abril 2022

¿Qué pretende Cristina con tanta conspiración y atropello institucional? ¿Hacia dónde se dirige con su permanente golpismo blando? Acusa de derechista al presidente que ella bendijo. Señala como delegado del Fondo Monetario al ministro Martín Guzmán. Fractura sus bloques y arma rancho aparte. Dispara misiles contra las máximas autoridades judiciales del país. Ordena que su hijo, el Príncipe Heredero renuncie a la jefatura del bloque. Transforma al títere del presidente en un espantapájaros y ni le atiende el teléfono. Le come la cabeza. Secuestra al Partido Justicialista y lo pone bajo su suela. Rechaza los fallos de la Corte Suprema. Comete los delitos de sedición y alzamiento contra la Constitución. Atrinchera a sus coroneles en el manejo de las cajas millonarias del estado. Embiste contra el estado de derecho y la división de poderes. Y milita la idea de que los jueces deben ser elegidos por el voto popular. Solo con estas cuestiones que acabo de enumerar, Cristina dinamita la democracia republicana. Tiene dos objetivos. Uno táctico, inmediato, que es lograr su impunidad porque tiene pánico a ir presa y otro estratégico, que es instalar otro modelo. Esa utopía revolucionaria de Cristina es un régimen nacional populismo autoritario y chavista. En Argentina, las clases medias y el mundo productivo no se lo va a permitir. Y las Fuerzas Armada están en los cuarteles absolutamente subordinadas a la democracia y las leyes. Pero el motor que la mueve es el esquema de poder cívico militar que diseñó Hugo Chávez.
Cristina admira a Vladimir Putin y obliga a que nadie del gobierno lo acuse de criminal de guerra al carnicero zarista y estalinista. Ella protege a Putin, a los herederos de Fidel, tan castristas como castrenses, al tiranozuelo de Nicaragua y, si la apuran, defiende el terrorismo de Hamas sobre la democracia israelí.
Todas las batallas que Cristina está desatando van en el rumbo de la guerra final contra el capitalismo y la libertad económica.
El árbol de sus mamarrachos cotidianos no nos debe tapar el bosque peligroso que hay al final del camino.
Es muy triste que el cristinismo y sus cómplices, Alberto y Sergio Massa, hayan colocado a nuestro país al lado de los más grande violadores de los derechos humanos del planeta. De esos países donde hay torturas, desaparecidos, presos políticos, asesinatos, censura y feroz persecución a los homosexuales. Robaron tanto que también nos despojaron del principal activo colectivo de la sociedad, la defensa de los derechos humanos que instaló el presidente Raúl Alfonsín.
Cristina coloca embajadores y su gente en esos países y también en China, Honduras y todo lo que huela a anti norteamericano. Le sirve como entramado para apoyar su proyecto político mientras pueda y para un exilio dorado si tiene que huir para escapar del calabozo.
Todos sus dogmas ideológicos han fracasado en el mundo. Solo han conseguido más pobreza, más persecución y menos futuro. Como en todos los temas, por acción o por omisión, lleva de las narices a Alberto.
El presidente llegó a decir hace unas horas que en Venezuela, “muchos de los problemas se han ido disipando con el tiempo”.
Todo eso para justificar que iba a designar a Oscar Laborde como embajador, por orden de Cristina. Y como si esto fuera poco, instó al resto de los países a hacer lo mismo: no dejar sola a Venezuela. Esto generó el repudio generalizado del mundo democrático y de la oposición argentina. Juan Guaidó lo acusó de tener una “actitud negacionista ante la dictadura y los crímenes de lesa humanidad”.
Como si esto fuera poco, Caracas designará como embajadora a
Stella Marina Lugo de Montilla quien tiene los peores antecedentes que van desde agresiones a la oposición hasta vínculos con el crimen organizado. El diputado Waldo Wolff alertó también sobre los fuertes vínculos de la inminente embajadora con Irán.
Es una chavista de paladar negro. Igual que nuestro presunto representante diplomático. Digo presunto porque Laborde, formado en el comunismo pro soviético, va a ser más un agente chavista que un embajador argentino.
Nunca vamos a olvidar que las relaciones carnales entre el chavismo y el kirchnerismo, estafaron a ambos pueblos: Prestamos de dinero a tasas del 15 % que nos perjudicaron muchísimo.
Bicicletas con el dólar en el mercado negro.
? Se acuerda de la embajada paralela de los negocios y negociados? La encabezó
Claudio Uberti, hoy arrepentido, confesó ante la justicia que en una sola operación trucha realizada con bonos de la deuda argentina en 2007, Néstor y Chávez se quedaron con 25 millones de dólares cada uno. Y que la parte del presidente argentino llegó al país en billetes verdes en aviones especialmente fletados.
Lo cierto es que hoy no se han disipado ni el hambre ni la miseria, ni los casi 6 millones de refugiados, ni los asesinatos de 19 mil personas o los 250 presos políticos que son torturados diariamente.
Debemos estar atentos a todos los embates de Cristina y su tropa contra la legalidad institucional. Pero también debemos señalar que su principal objetivo es destruir el sistema democrático. Y llevarnos a una especie de Santa Cruz venezolana. El chavismo de Cristina, se cae de Maduro.

Hecha la ley, la trampa es Cristina – 20 de abril 2022

Cristina sigue robando. Chocolate por la noticia. Eso no es una novedad. Afanar, para decirlo en criollo, es parte del ADN de la familia Kirchner. Por eso, ellos y el Cartel de los Pingüinos, son millonarios y casi nunca trabajaron en la actividad privada. Ella jamás fue una exitosa abogada. Nunca ganó un juicio, pero, al juicio, lo perdió varias veces. Por ejemplo ahora. La gran novedad no es el robo. Es lo que intenta robar. Porque esta vez no son dólares y euros sucios de la corrupción, las coimas y los sobre precios de la obra pública. Esta vez, Cristina superó todos los límites al intentar robarse una silla en el Consejo de la Magistratura. Su estrategia para el mal roza la perversión. Entre gallos y medianoche ordenó fracturar falsamente el bloque del oficialismo en el senado para reclamar el lugar de la segunda minoría entre los consejeros de la Magistratura. Fue tan clandestina, berreta y autoritaria la operación que los senadores se enteraron por los diarios que iban a estar en otro bloque. Y designó al senador camporista Martin Doñate que además se tuvo que cambiar de bloque a último momento. Un verdadero esperpento institucional.
Lo cierto es que esta estafa legislativa también va a fracasar. Porque el plazo legal para cubrir esas vacante ya venció el viernes pasado. Y porque la oposición le va a hacer una denuncia penal a Cristina por incumplimiento de los deberes de funcionaria pública. Luis Juez, quien será la principal víctima si este hurto se concreta, dijo que los delincuentes son aliados de la nocturnidad y por eso Cristina avanzó a esa hora con este delirio. Pero aclaró que también es una demostración de su debilidad política y “del pánico que siente ante la inminencia de tener que sentarse en el banquillo de los acusados de mega corrupción de estado en dos causas donde hay pruebas como para hacer dulce. Hasta el habitualmente moderado, Horacio Rodríguez Larreta dijo que “quieren quebrar el estado de derecho y la división de poderes”. En eso también tienen experiencia desde Santa Cruz.
La reina está desnuda. Cristina es una fiera acorralada. Siente que se hunde y por eso, en la desesperación, clava sus garras a medio mundo.
Esta artimaña de fingir que se partió el bloque, además de ser una nueva mentira, es la consagración del sueño totalitario que es una pesadilla para los argentinos. Ser oficialismo y oposición al mismo tiempo. Ser la patria y el pueblo. Ser todo. Vamos por todo. Totalitarismo chavista que mete a los ciudadanos en una pelea que no les pertenece. Desde el principio, Cristina solo busca impunidad y venganza. Pero la inmensa mayoría de la sociedad tiene llagas en la piel producto de la inflación, la inseguridad, la falta de trabajo, de progreso y de futuro.
La Corte Suprema hizo la ley y Cristina la trampa. Esta parada sobre arenas movedizas. Mientras más se mueve, más se entierra. En cuesta abajo en su rodada, por ahora se está llevando puesto al Partido Justicialista al que tiene secuestrado. Hay gobernadores e intendentes que ya están intentando, tibiamente, despegarse de las últimas imágenes del naufragio. El peronismo tiene una suerte de verdad número 21: Soy leal y te acompaño hasta la puerta del cementerio. Pero no me entierro políticamente con vos. Veremos si esa alarma funciona o si Cristina, con su sicopatía, los lleva al suicidio colectivo.
Hoy Alberto Fernández a través de su jefe de gabinete, Juan Manzur apoyó el mamarracho de Cristina. Dijo que era una medida que “está dentro de los parámetros legales permitidos”. No tienen estómago. Tragan toneladas de sapos y encima dicen que estaban muy ricos.
Sergio Massa no se atrevió a tanto y designó a quien corresponde: Roxana Reyes. Pero parece ir de la mano con Cristina hacia el precipicio institucional. Ya se olvidó cuando decía que iba a barrer con todos los ñoquis de La Cámpora. Ahora se puso una fábrica de pastas con Máximo Kirchner. Tal vez no le guste recordar cuando dijo que tuvo el valor de frenar a Cristina eterna.
Me permito utilizar el irrespetuoso concepto de sicopatía porque fue el actual presidente Alberto Fernández el que primero que se lo aplicó a su jefa.
Incluso Alberto, cuando estaba en el llano y era opositor a Cristina, fue el que reclamó averiguar quién la había aprobado en Derecho Constitucional porque no comprendía que la Corte Suprema es un contrapoder.
La sociedad civil va a jugar un papel. Está en ciernes una resistencia ciudadana y republicana con una marcha para el sábado que coincidirá con el tractorazo del mundo productivo agropecuario. Veremos qué capacidad de convocatoria tiene. La consigna es amplia y contundente: “Argentina dice basta”.
Es hora de hablar con toda crudeza. El país está en manos de un inútil y cobarde, sometido por una vice siniestra.
Ya no estamos ante un conflicto de poderes. Es mucho más grave. Se trata de un choque de planetas. De una sedición y un alzamiento contra la Constitución. Esperemos que no entren en la fase final que es la utilización de la violencia y la acción directa como ocurrió a lo largo de toda la historia del peronismo.
Esperemos que Dios y la patria se lo demanden. Que Dios nos libre y guarde. Y que el pueblo sepa votar.