Todos los argentinos que amamos a nuestro país compartimos la importancia de los tres objetivos centrales que prometió al asumir el presidente Mauricio Macri. ¿Quién se va a oponer a trabajar para llegar a la pobreza cero, a la paz social y la unidad nacional o al combate al narcotráfico? Pero esos son apenas tres pilares, los cimientos del nuevo país que hay que edificar después de la destrucción a la que lo sometieron más de 12 años de kirchnerato.
Yo le sumaría otro tema que necesita ser encarado con urgencia. Hablo de la megacorrupción de estado que instalaron tanto Néstor como Cristina. Es uno de los venenos que dinamitó el contrato entre el ciudadano y sus dirigentes. Frases como:” acá nadie va preso”. “nadie paga por lo hace” o “solo los ladrones de gallinas van en cana”, son la confirmación que hay una fuerte demanda social por un gobierno transparente y honrado, de manos limpias y uñas cortas que genere las condiciones necesarias para actúe la justicia con independencia y que todos los que robaron vayan a parar a la cárcel y para evitar que durante este gobierno se siga robando.
Corrupción cero, podríamos bautizar esa exigencia ciudadana. O “Paren de robar”.
¿Qué debe hacer el gobierno de Cambiemos, precisamente para sepultar esa suerte de cleptocracia casi sin antecedentes que nos estuvo gobernando? Y digo casi sin antecedentes porque estoy absolutamente seguro que los gobiernos del matrimonio Kirchner fueron los más corruptos desde el regreso de la democracia. Lo planteo y lo argumento en mi libro “Juicio y Castigo”. Creo que los Kirchner fueron muy creativos para el mal y para el delito. En todos los gobiernos hubo y hay corrupción. La coima, el retorno, el diego, la comisión, la mía, llámele como quiera. Eso existió y me temo que seguirá existiendo en todo el mundo. Pero los Kirchner inventaron por lo menos dos formas nuevas de enriquecimiento ilícito de dimensiones gigantescas. Es lo que pienso pero también lo dice la organización Transparencia Internacional que colocó a Argentina entre los países más corruptos del planeta en el 2015. Fuimos aplazados en honestidad y nuestra fama de malandras es muy alta.
El primer aporte inédito y nefasto que hicieron los Kirchner a las estafas de funcionarios fue elegir un amigo de ellos y utilizar el estado para enriquecerlo a más no poder. El caso más contundente es el de Lázaro Báez. Lo inundaron con dinero de todos nosotros para que hiciera obras públicas. De un sencillo cajero de banco se convirtió en el cajero ultramillonario del matrimonio que marcó a fuego los últimos tiempos. La metodología es bastante obvia. Por decisión del gobierno se le encargan cientos de obras a algunos pocos empresarios del palo. Algunos devuelven fortunas de coima por los servicios prestados y en el caso de Lázaro muchos dicen que se trata de algo más que un testaferro de los Kirchner y que en realidad es un empleado de la familia.
El otro mecanismo novedoso es abusar del estado y acosar hasta la asfixia a un empresario para obligarlo a vender a precio vil su empresa. Extorsionarlo con los servicios de inteligencia, hostigarlo con la AFIP y las protestas gremiales, hacerle la vida imposible con resoluciones hasta que la persona se quiebra y entrega por chauchas y palitos. lo que le costó una vida construir. Le pasó a Héctor Ricardo García con el diario Crónica y a varios más pero el caso emblemático fue el intento de apropiarse de la fábrica de billetes, la empresa de los Ciccone.
Nadie había llegado a tanto desde 1983.
Nadie se había atrevido a convertir al estado en una maquina recaudadora e ilegal para llenarle los bolsillos a unos pocos.
Algunos de esos personajes que están investigados por la justicia, deberían ir presos. Para romper esa idea de impunidad para los funcionarios poderosos. Para recuperar la confianza en las instituciones y en la política con mayúsculas que es el mecanismo para hacer más justa un país y no más ricos a sus dirigentes.
Hay varios kirchneristas que están bajo la lupa de los tribunales y que van a tener que explicar lo inexplicable. Empezando por la jefa, la patrona del mal, hablo de Cristina. La ruta del dinero lavado y Hotesur, los contratos de Aerolíneas Argentinas con sus hoteles son solo algunos de los expedientes que tienen preocupada a la ex presidenta, a su hijo Máximo y al resto de su familia.
Amado Boudou, directamente batió todos los records de delincuencia pública. Mintió todo el tiempo, engañó a medio mundo, cobró coimas, se quiso robar Ciccone y estafó al pueblo pobre de Formosa junto sus cómplices y al gobernador feudal Gildo Insfran. Tal vez por no pertenecer al justicialismo histórico, Amado sea el que menos protección política tenga y como María Julia en su momento, termine con sus huesos en un calabozo.
Ni hablar de Lázaro, Ricardo Jaime, confeso corrupto, Julio de Vido que tendrá que explicar el barco con petróleo que no aparece y el dinero negro y sucio que el chavismo intercambió con el gobierno anterior. Hebe de Bonafini, Sergio Schocklender y hasta Milagro Sala, también están en ese paquete, entre muchos otros.
Laura Alonso, convertida en una cruzada contra los corruptos desde su lugar institucional anunció que van a mandar tres proyectos de ley que van a ayudar mucho en este tema. La ley de acceso a la información para dar cristalinidad a todos los datos que jueces, fiscales y periodistas necesitemos; la ley del arrepentido que le permite a alguien dar información calificada sobre otro corrupto a cambio de que se le baje la pena y, finalmente, la norma que permite que el estado recupere los bienes que los funcionarios corruptos se hayan robado. Para que no vuelvan. Para que la devuelvan. Para que haya juicio y castigo. Que nadie quede en la impunidad.
Hace falta construir otra ética, otra moral pública que le haga honor a próceres de nuestra historia como Manuel Belgrano o políticos dignos contemporáneos como don Arturo Illia.
Se puede construir un nuevo país de cristal en sus cuentas y en sus licitaciones. Se debe castigar con todo el peso de la ley al que meta la mano en la lata. La corrupción mata como quedó demostrado en la tragedia de Once. Y la corrupción desvía dinero a bolsillos ajenos que deberían aportar al otro objetivo de pobreza cero.
Todos queremos vivir en un país más honrado y más decente. Ahora que pasó el festival del choreo es este gobierno el responsable de poner las cosas en su lugar. De que los ladrones vayan presos y de que no haya más ladrones.
No es fácil ni se va a lograr de un día para el otro. Pero hay que avanzar sin prisa pero sin pausa y con mucha firmeza. Que a nadie le tiemple la mano para expulsar a los estafadores de la vida en comunidad. Son como un cáncer social que debemos extirpar. Basta de corruptos. Basta de ladrones. Que vayan presos los que cometieron delitos. Asi todos podremos concretar un sueño: corrupción cero.