Todos los días el círculo se cierra un poco más sobre Cristina. Todos los días la ex presidenta se va hundiendo un poco más en esas arenas movedizas de la megacorrupción de estado. Todos los días pasa por tribunales algún integrante de la banda y deja más información que confirma que todos los caminos conducen a Cristina Elisabet de Kirchner. Es el arrepentido Leonardo Fariña el que ofrece la última clave para entender semejante bulimia por el poder y el dinero. El dijo ante los tribunales, con lujo de detalles informativos, que todo explotó el día que murió Néstor Kirchner. Era tanta la plata que habían robado con Lázaro Báez que la tenían enterrada, o en bóvedas y en containers. Cristina no participaba del día a día de este formidable aparato para saquear el estado. Ella gozaba de sus beneficios pero el encargado de liderar el operativo fue siempre Néstor. Cuando Néstor se muere, Lázaro Báez le regala a su amigo de toda la vida y a su cómplice o a su patrón, el mausoleo faraónico donde ahora me pregunto si descansan o sufren los restos de Néstor Kirchner. En ese momento, Lázaro por su cuenta, da por terminada la relación delictiva por fallecimiento del dueño de todos los negocios sucios. Lázaro decide que a partir de ese momento, todos los billetes de todos los colores, son para su colección. Fueron tan brutales los movimientos de dólares y euros negros que blanquearon que sonó la alarma en varios organismos dedicados a detectar esas operaciones de lavado que generalmente es dinero sucio que viene del narcotráfico o de las coimas y retornos de la política. Fue tan grande la montaña de dinero que hicieron bajar la cotización del dólar. El objetivo era sacar toda la plata posible al exterior. Sacarla de la Argentina y de la vista y del bolsillo de la familia Kirchner. Dicen que hasta la embajada de los Estados Unidos detectó ese dineroducto y le avisó a la presidenta Cristina que gente de su amistad estaba generando estos movimientos. ¿Qué hizo Cristina? ¿Denunció semejante choreo a la justicia como era su deber de funcionaria pública? No. ¿Llamó a conferencia de prensa y reveló que un grupo mafioso les estaba robando fortunas a los argentinos más pobres? No. ¿Qué hizo Cristina frente a una revelación tan delicada y peligrosa? Convocó a Lázaro Báez a Olivos y le dijo que esa plata era de Néstor: “Lázaro, me enteré que le están robando la plata a Néstor”. En realidad eran todos ellos los que le estaban robando a todos los argentinos. En este caso no sabemos si aplica eso de que el que roba a un ladrón tiene 100 años de perdón. Lo digo porque estos ladrones tienen que tener 100 años de castigo. Se deben unificar todas las causas y sancionar con todo el peso de la ley a los culpables. Es la gran oportunidad que tenemos de barajar y dar de nuevo. Hacer una suerte de mani pulite de verdad. Trazar una raya para que vayan presos todos estos pistoleros y malandras, que el estado recupere todo el dinero posible y enviar una señal ejemplificadora a la sociedad y a toda su dirigencia. Para que todos los que piensen utilizar el estado como botín para enriquecerse sepan a partir de ahora que el que las hace las paga y que no hay impunidad ni coronita para nadie. Ni siquiera para los que robaron para la corona, como le dije el otro día.
Por eso Fariña dijo que Néstor era el jefe de una asociación ilícita dedicada a saquear al estado. Néstor fue el autor intelectual y el principal beneficiario de este delito de lesa ilegalidad. Lázaro Báez, Jorge Chueco y Daniel Pérez Gadín fueron los autores materiales. Por eso están presos y es muy difícil que ellos y sus cómplices puedan recuperar la libertad. Porque fueron muy burdos. Dejaron los dedos pegados por todos lados. Les robaron a Néstor y Cristina que nos robaron a nosotros. Le robaron La Rosadita, la cueva principal por donde salió el dinero a Federico Elaskar y después empezaron a robarse entre ellos. Eso es lo que hizo eclosión. Ese choreo de todos contra todos es lo que no resistió y por eso toda esta historia nefasta se descubrió con pelos y señales. Néstor no se murió, Néstor vive en el pueblo, cantan muchos jóvenes ilusionados con su liderazgo. Pero la verdad es que si Néstor no se moría, jamás nos hubiéramos enterado de todos los detalles y tal vez se hubiera instalado un chavismo matrimonial y monárquico en el que hubieran gobernado cuatro años cada uno con la esperanza de que Máximo, el príncipe heredero, pudiese ocupar su lugar una vez que se jubilaran. El proyecto fracasó porque Néstor Kirchner no quiso cuidar su salud. Era tanta su codicia y su obsesión por el poder que no pudo parar ni siquiera cuando el cuerpo le envió señales letales.
Esta es la verdadera historia de estos tiempos de cólera. Esta es la triste historia de un cerco que se va cerrando sobre Cristina y Máximo y que lleva inevitablemente a algunos procesamientos y tal vez a la cárcel a estos personajes.
Dejaron a la corrupción menemista a la altura de un poroto. Fundaron nuevos mecanismos del patoterismo de estado y el ladriprogresismo feudal. Es incomprensible que muchos hombres sensibles a los sufrimientos de las mayorías populares todavía no lo vean o no lo quieran ver. Es muy terrible el desencanto y la desilusión. Después de haber convertido a Néstor y Cristina en dioses intachables, no es fácil reconocer que en realidad instalaron los peores diez año de la argentina con excepción de las dictaduras. No fue magia, fue magia. Kirchner lo hizo. Nestor primero y cristina después.