Siento una mezcla de indignación y lástima por Sofía Gala. ¿Escuchó usted lo que dijo la hija de Moria Casán? Aunque parezca mentira o una broma macabra pude certificar que Sofía Gala dijo textualmente: “Amo las drogas, me encantan y las defiendo a muerte”. Dan ganas de hacerle una denuncia por apología del consumo de droga. En estos momentos tan delicados donde hay miles y miles de padres y madres asustados y preocupados por sus hijos, Sofía Gala le tira un cascote a la educación y la cultura y dice muy suelta de cuerpo: “Amo las drogas, me encantan y las defiendo a muerte”. ¿Se da cuenta del nivel de irresponsabilidad? Hace pocos días 5 chicos se inmolaron en el altar de esas malditas drogas. Desde ese momento todas las familias están tratando de ayudar a sus hijos para que no consuman ese veneno y para que lo abandonen los que ya cayeron en esa trampa mortal. Porque otra vez lo quiero decir con todas las letras: no hay droga buena porque no hay muerte buena y la droga mata. Todas las drogas son absolutamente nocivas y dañinas. Todas las drogas te queman la cabeza y las neuronas. Una persona que tiene acceso a los medios y es entrevistada por televisión no puede decir semejante hijoputez. Debería pensar un segundo aunque sea en esos padres que dejan la vida en la rehabilitación para sacar de ese infierno a sus hijos. Lloran y sufren todos los días. Se sienten culpables. Se preguntan que hicieron para merecer eso. Hay pocos castigos en la vida tan terribles como que un hijo sea drogadicto. Esta presunta celebridad de Sofia Gala debería pensar aunque sea en algún momento de lucidez si es que lo tiene, en el Padre Pepe que le pone el cuerpo todos los días al combate contra el Paco que liquida a los pibes más pobres de las villas. En 6 meses le destruye las neuronas y los convierte en espectros humanos. Como me gustaría que Sofía Gala se arrepienta y para pagar por el disparate que dijo vaya a trabajar un par de semanas aunque sea con el padre Pepe. Siempre me ha contado lo mucho que le cuesta establecer la línea divisoria entre lo que está bien y lo que está mal. Son pibes con hambre y sin futuro y al padre coraje le significa un gran esfuerzo, un gasto de energía tremendo convencer a uno de esos chicos que la droga mata y que drogarse está mal. Y resulta que ahora viene una minita que se cree progresista y cool y dice “Yo amo las drogas, me encantan y las defiendo a muerte”.
La verdad, me revuelve el estómago esta chica que seguramente se cree una transgresora cultural y muy piola y acusa de caretas o hipócritas a los que estamos a muerte contra la muerte. Analicemos el principal concepto de Sofía: “Amo las drogas”. ¿Qué es eso? ¿Se ama una pastilla, una jeringa, un polvillo miserable que entra por la nariz? ¿Ese es el objeto de amor? Siempre pensé que se ama a los hijos, a la pareja, a los padres, a la naturaleza, a la libertad, a la vida. Pero nunca a la muerte. Un intelectual muy conocedor del tema dijo: “la adicción es una respuesta monstruosa a una carencia monstruosa”.
Es muy triste y da mucha pena escuchar a Sofía Gala. Sobre todo porque miente y se miente a sí misma. No sabemos con qué objetivo. ¿Necesita figurar? ¿Jugar a la revolucionaria? ¿Hacerse la vanguardista de pacotilla? ¿Darle prensa a un trabajo que no convoca a nadie en el teatro? Y digo que miente porque en otro momento de su vida, Sofía Gala confesó que estuvo muy complicada por sus adicciones. El 17 de junio de 2015 en Intrusos, Sofía reconoció que cuando le entregaba su hija al padre “hacía cualquier cosa, no atendía el teléfono”. Dijo que contaba eso porque hacía un año que estaba en rehabilitación. Fueron tiempos terribles para Sofía y la relación con Moria, su madre. Trabajaban juntas en un programa llamado “Malas Muchachas”. Un día Moria explotó porque su hija demoró tres horas la grabación y ella se tenía que ir a trabajar al teatro. No es un invento mío. Cualquiera lo puede buscar en youtube. Las cosas que dice Moria de su hija son de terror. Pide que la echen del trabajo, que se vaya del estudio. La acusa de tener el remise en la puerta y no contestar los llamados telefónicos. Delante de las cámaras y de todos sus compañeros la madre le dice a la hija que está “harta de mantener gente, de que la usen como una tarjeta Banelco, de que aspire mi fama y viva de mí”. La madre insiste y habla del esposo de Sofía, es decir del padre de sus dos nietos y dice: “Con el maridito forman un combo de ineptos”. Y finalmente revela algo terrible de la intimidad de su hija: “Durante muchos años tuvo ataques de pánico”. Sofía, la que ahora dice que ama las drogas, que le encantan y que las defiende a muerte, se levanta de la silla llorando desconsolada, humillada por su propia padre, con cara de dormida y le grita: “ Vieja loca, no vas a ver nunca más a tu nieta”.
El cierre de esa escena tenebrosa es Moria diciendo “no hay nada peor que trabajar con los hijos”.
¿Qué me dice? Yo primero le quiero refutar esa idea equivocada: Moria, no hay nada mejor que trabajar con los hijos. Es una bendición de la vida.
Recuerdo esto que fue público para demostrar el daño que hacen las drogas. La forma en que destruye el cerebro de los que coquetean con el suicidio y el estallido que produce en las familias.
Creo que los que tenemos un micrófono o pantalla debemos tenemos más responsabilidad en estos temas que los ciudadanos anónimos. Ruego que esta columna se escuche mucho más que la voz de Sofía Gala. Para que muchos chicos no se sientan tentados por el demonio que ella dice amar y defender a muerte. Sofía tiene dos hijos y supongo que no le gustaría que pasen por lo mismo que pasó ella. Me imagino que los ama y que los quiere proteger de los daños neuronales, renales, cardiovasculares, de las convulsiones y las muertes que la droga produce. Hay 5 familias que están llorando y todavía no terminaron de hacer el duelo por sus hijos muertos en Costa Salguero. Solo el año pasado y solo en el Hospital Fernández murieron 82 personas por culpa de su adicción a las drogas. No estamos hablando de cuestiones frívolas. No se puede dejar pasar como si nada lo que esta chica dijo. Nadie puede amar a la muerte, nadie puede amar a la droga porque la droga mata. Y si alguien se denigra tanto a sí misma como para decir que ama a la droga que lo haga en forma privada, que no haga propaganda de su vacío existencial y de su enfermedad porque puede perjudicar a otros que están en situaciones críticas. Nadie puede obligar a alguien a que no se suicide. Pero no se puede permitir que incite al suicidio a los demás.