La noticia disparó otra vez el debate. Puso de nuevo sobre el escenario de la polémica los negociados sucios que el kirchnerismo hizo con la cultura y el mundo del espectáculo.
Es que la actriz Andrea del Boca, el ex ministro Julio de Vido y la Universidad de San Martín, fueron denunciados ante la justicia por malversación de fondos públicos. El fiscal federal Federico Delgado investigará la presentación del doctor Ricardo Monner Sans que cayó en el juzgado del juez Sebastián Casanello. Este caso en particular tiene que ver con la novela “Mamá Corazón” a la que le asignaron la friolera de más de 36 millones de pesos en forma directa. O mejor dicho, con una triangulación entre el ministerio de Julio de Vido y la universidad de San Martin. Esa fue una maniobra típica para eludir los controles republicanos y repartir la plata de todos los argentinos a gusto y piacere de Cristina. Se calcula que don Julio repartió más de 1.100 millones de pesos para producir series que casi nadie vio, otras que ni siquiera vieron la luz y para cooptar actores y actrices y sumarlos al equipo de fanáticos kirchenristas.
Un par de aclaraciones.
No fue el ministerio de cultura. O el Instituto de Cine. El dinero lo puso Planificación Federal y obviamente es parte de lo que se debería haber invertido en cloacas, rutas, escuelas y hospitales.
Andrea del Boca y su padre, el director Nicolás, no son los únicos que participaron de lo que el ex ministro de Cultura de la Ciudad, Darío Lopérfido definió como “el mayor fraude de la historia audiovisual argentina”. Muchos actores y productoras fueron beneficiados con esos privilegios, casi regalos. Pero los del Boca saltaron nuevamente a la actualidad por dos motivos. Primero porque Hernán Lombardi dijo que la telenovela estaba casi terminada, que solo falta editarla y que, por lo tanto, le iban a pagar a los Del Boca los 8 millones que el estado les debía. Y segundo, porque la semana pasada, cuando el ministro de Cultura Pablo Avelluto anunció un plan de fomento al cine que va a costar 930 millones, participaron del acto además del jefe de gabinete Marcos Peña, tres figuras muy identificadas con el gobierno de Cristina. Hablo de Andrea del Boca, Ana María Picchio y Víctor Laplace.
En la tabla de posiciones de los que recibieron más dinero aparecen, además de los Del Boca, una miniserie llamada “El otro”, protagonizada por el cuñado presidencial, Alejandro Awada y Víctor Laplace. Ese proyecto fue premiado con la plata de todos con casi 14 millones de pesos. Y también estuvo involucrada como partícipe necesaria la Universidad de San Martín.
Hubo otros beneficiarios de la mano suelta de Julio de Vido que presentaron proyectos bizarros y muy berretas y algunos que, directamente, eran panfletos agresivos con imágenes y sonidos.
En “Milagros de Campaña” con Viviana Saccone y Osmar Nuñez hasta tuvo un pequeño papel Aníbal Fernández. Aunque no lo crea circularon un par de chistes obvios. Uno dice que aquel pequeño papel de Aníbal, en realidad, fue un papelón y el otro que su personaje se llamaba “La Morsa” pero que Aníbal no lo aceptó.
Escuche esto: a la Universidad Tres de Febrero, le dieron 16 millones para que filmaran algo para su canal que sale por internet. Creativos para el choreo, los muchachos.
Pero esto no es todo. Hay cosas mucho peores. Las hermanas Petriella se presentaron con “Cuatro Reinas” y el gestor fue Hugo De Vido, el hermano de don Julio. Pero todo queda en familia.
La esposa de don Julio, Alessandra Minicceli y la mujer de Guillermo Moreno, Marta Cascales también se sacaron esa lotería amañada. A través de la productora Tostaki filmaron “El Pacto”, una suerte de spot de propaganda del cristinismo que era una versión en imágenes del informe sobre Papel Prensa de Guillermo Moreno.
Hubo actores-militantes que trabajaron mucho como la talentosa Rita Cortese, hoy integrante del Instituto Patria o Pablo Echarri que también recibió dineros estatales para que desarrollara su arte cinematográfico. O productoras como las de Claudio Villarruel.
Podría seguir toda la tarde con estos ejemplos. Pero lo importante es comprender la matriz corrupta. Y que la justicia actúe en consecuencia.
El objetivo principal era poner a los actores, cantantes y escritores del lado de Cristina. Cooptarlos. Para los festivales musicales organizados por el estado solo eran contratados los que tenían la camiseta K. Desde Fito Páez hasta el sutil Ignacio Copani y ni en el Bicentenario fueron capaces de invitar a Jairo aunque sea.
En todas las ferias del libro en el exterior las delegaciones oficiales censuraban con listas negras obvias a los escritores independientes. En el salón del libro en Paris, brillaron por su ausencia, autores de la talla de nuestros compañeros de radio Jorge Fernández Díaz y Federico Andahasi o consagrados como Martín Caparros, Santiago Kovadloff, Beatriz Sarlo, Juan José Sebreli y Marcos Aguinis entre otros. Eso sí, la brigada combativa de Carta Abierta, viajó casi en su totalidad.
La justicia tiene mucho que decir en este tipo de contrataciones donde hubo por lo menos tráfico de influencias, malversación de fondos públicos e intercambio de favores con sus amigos. Esa grieta argentina, esa fractura social expuesta, la fabricaron en gran parte con la complicidad o por lo menos con la mirada hacia otro lado de una parte del colectivo cultural de nuestro país. Eso es grave. Porque hubo persecuciones y discriminaciones que afectaron la libertad que es el principal insumo de los artistas. Muchos fueron reducidos a la servidumbre y el verticalismo por ideologitis o por corrupción. La historia solo rescatará a los que tuvieron el coraje de denunciar el autoritarismo y el ladriprogresismo.
Esto que le acabo de contar no es ficción. Parece una novela negra o de terror pero es la cruda realidad. Los Kirchner no dejaron lugar de la sociedad sin aplicar su sello de autoritarismo y bulimia por el dinero ajeno. Es muy doloroso que un sector del mundo de la cultura haya sido integrante de la banda y escudo protector del gobierno más corrupto de la historia democrática. Es muy triste, pero nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio. Es la novela negra de De Vido. Y de Cristina.