El fracaso de Alberto frente al virus – 28 de abril 2021

Hay que pedirle el máximo de
explicaciones al presidente Alberto Fernández. Hay que convocarlo al Congreso para que nuestros representantes le hagan todas las preguntas que sean necesarias. Hay demasiadas torpezas, mala praxis y sospechas de manejos tan oscuros que podrían encubrir algún tipo de corrupción. La gestión que el gobierno de los Fernández hizo de la pandemia es un verdadero desastre. Ahora estamos pagando las macabras consecuencias en cantidad de contagiados y muertos y en falta de vacunas y previsiones sanitarias.
Llegó la hora de llamar a las cosas por
su nombre. Basta de eufemismos y medias verdades.
El maldito virus atacó a todo el planeta, es cierto. Pero en pocos países del mundo se produjeron los niveles de ineptitud, soberbia y fracaso que demostró Alberto Fernández, con la complicidad, desde la clandestinidad de Cristina. Lo asegura un trabajo de la agencia Bloomberg. Argentina, Polonia y Brasil son los tres países del mundo que peor actuaron en lo que va de la pandemia.
Semejante impericia con resultados horrorosos que todavía no terminan, merecen, como mínimo una explicación detallada para evitar que nos sigamos enterrando en el pantano de la sinrazón. Porque acá se están jugando vidas de argentinos. Y la respuesta del gobierno es un relato ideológico que intenta responsabilizar a la oposición y una incapacidad monumental para resolver hasta los mínimos problemas. Como en la Revolución de Mayo, el pueblo quiere saber de qué se trata. Las redes se llenaron de críticas muy duras. Diego Guelar, el ex embajador en China y los Estados Unidos, escribió un tuit donde se preguntó: “¿Si esto no es delito de lesa humanidad… que es?
Otros recordaron el concepto de “la corrupción mata”. El doctor Alejandro Fargosi fue a fondo: “La impericia y la negligencia pueden convertirse en delitos gravísimos, aún y sobre todo en pandemia”.
Por eso le digo que
Alberto y Cristina tienen muchas preguntas que responder. Trataré de hacer un resumen a modo de aporte ciudadano.
• ¿Es cierto que pudimos haber accedido a 38 millones de vacunas de la mejor calidad y tiramos a la basura esa posibilidad?
• ¿Es consciente el presidente y su jefa política de que la gran mayoría de los argentinos podríamos estar inmunizados a esta hora si no hubieran cometido la salvajada de no acordar con Pfizer y el Fondo Covax, como lo hicieron muchos países de la región?
• ¿Reconocen que en estos momentos solamente el 2% de la población fue vacunada con las dos dosis correspondientes y que esa situación es una bomba de tiempo frente a la potencia y velocidad de la segunda ola?
• ¿Se dieron cuenta que están dando señales de confusión muy angustiantes en la pandemia más grave y criminal de la historia argentina?
• ¿Es verdad que, como denunció Joaquín Morales Solá en La Nación, el laboratorio Pfizer ofreció darnos prioridad sobre 13,3 millones de dosis en reconocimiento a los 6 mil voluntarios que colaboraron en las pruebas que se hicieron en el hospital Militar?
• ¿Alguien puede explicar de verdad, con pruebas y testimonios creíbles, como se tomó esa decisión nefasta y quien se hará cargo de que hayamos cortado la relación con uno de los laboratorios más prestigiosos del mundo y al que la Unión Europea está a punto de comprarle 1.800 millones de dosis para aplicar el año que viene?
• ¿Podrían ordenarle al ex ministro Ginés González García que comparezca en el Congreso para dar detalles de la ruptura de las negociaciones con Pfizer? Cuando fue consultado por el periodismo solo dijo vaguedades como “requisitos inaceptables” o que pedían “activos soberanos”.
• ¿El resto de los países se arrodillaron ante los requisitos inaceptables que exigía Pfizer o pusieron como garantía sus embajadas como dijo insólitamente una cronista de un canal K?
• ¿Fue un tema ideológico, como dicen algunos escribas del cristinismo? Sin que se les cayera la cara de vergüenza aseguraron que uno de los más grandes fondos buitres es dueño de Pfizer?
• ¿O en realidad fue un negocio con la gente de Astra Zéneca y le quisieron dar prioridad a ellos que, al final, no pudieron cumplir con sus entregas?
• ¿Podrían mostrar la transferencia o el mecanismo que utilizaron para pagarle a Astra Zéneca los 60 millones de dólares de adelanto por el 60% de las vacunas que no llegaron?
• ¿Tienen presente que ninguna de las dos entidades más importantes del mundo en el control de medicamentos han autorizado a las vacunas Sputnik y Sinopharm? Hablo de EMA, el organismo europeo y de la FDA de los Estados Unidos. Y ojo que no estoy cuestionando la efectividad de las vacunas. Tal vez sean muy buenas. Pero el oscurantismo informativo, la censura y la autocracia de China y de Rusia me provocan inquietudes de este tipo.
• ¿Hay alguna posibilidad de contratar una vacuna cubana que llaman Soberana, como están anunciando? ¿Y las goticas milagrosas del revolucionario Maduro? Dejeme creer que solo un chiste de humor negro de las redes sociales y algunos fanáticos que ven el cielo en el infierno castro chavista.
• ¿Sabe que Axel Kicillof aseguró que compró un millón de vacunas a Rusia al comienzo de la pandemia y luego se las cedió al estado nacional? ¿Cuánto costaron? La provincia las pasó de mano en forma gratuita. ¿Por qué nos enteramos un año después?
• ¿Cuál fue el motivo racional y científico para que hayamos contratado solamente 2,5 millones con el Fondo Covax cuando podríamos haber adquirido 25 millones?
• ¿Se dan cuenta la gravedad de la catástrofe sanitaria que afrontaron con una impericia inédita? Han muerto casi 63 mil argentinos. Hoy en camas de terapia intensiva hay más de 5.100 compatriotas.
• Y eso que me estoy concentrando en el corazón de este drama. No quiero detenerme en esta ocasión en el rosario de frivolidades y chapucerías de Alberto y Ginés que nos dieron vergüenza ajena. Filminas con información falsa y agresiva con otros países, declaraciones acerca de que el dengue era más grave que el covid que además iba a tardar muchísimo en llegar. Ni hablar de los inmorales traficantes de vacunas, encabezados por Carlos Zannini, la bajísima cantidad de testeos y del lento y burocrático proceso de vacunación.
• Y por último, señor Presidente: ¿Me equivoco mucho sin pienso que ustedes son pésimos administradores del estado porque nunca trabajaron fuera de la política y el lobby? ¿Y que son muy malos negociadores porque están acostumbrados a someter al otro en lugar de buscar acuerdos y consensos?
• Para el final solo le pido señor presidente que no nos trate de Covidiotas. Este es un gobierno NS NC, no sabe, no contesta. El pueblo quiere saber porque nos vacunó a todos y, simultáneamente, no vacunó a nadie.

Lázaro Báez es Cristina – 27 de abril 2021

Hay una sentencia de 3.065 páginas que
confirman que Lázaro Báez es Cristina.
Los fundamentos de la condena a 12 años de prisión, aportan una catarata de datos y precisiones absolutamente irrefutables.
Responde con contundencia algunas preguntas claves.
¿De dónde sacó Lázaro los más de 3.500 millones de dólares que blanqueó?
Se los entregaron Néstor y Cristina por licitaciones direccionadas con coimas y sobre precios del 65% de promedio. Es lo que llaman “el delito precedente”. Eran fortunas sucias, productos de la mega corrupción de estado. “Fondos contaminados”, dice el expediente y por eso había que lavarlos.
No fue la ruta del dinero K, fueron cientos de autopistas del dinero K que conducían a Néstor y Cristina.
Lázaro puso en funcionamiento esa colosal maquinaria que no tiene antecedentes en la historia delictiva de la Argentina. Lázaro y Cristina deberían ingresar al libro de los récords Guinness. Nunca nadie robó tanto ni durante tanto tiempo. Fue tan inmenso el océano de dólares y euros que robaron que tuvieron que comprar la financiera SGI y que (según el expediente) los llevó a estudiar la posibilidad de comprar un banco en el exterior. Así de colosal fue el robo del siglo. En muchos casos los bolsos, las valijas y mochilas que desbordaban de dinero, fueron transportadas en el avión presidencial y otras en aeronaves de la empresa Top Air, también propiedad de Lázaro.
Los jueces del tribunal Oral Federal 4 definieron lo ocurrido como “un emprendimiento criminal” y “un consorcio delictivo” que impacta directamente en la causa llamada “Vialidad”, donde Cristina está procesada por ser la jefa de una asociación ilícita dedicada a saquear al estado. Es el único juicio oral que la jefa del jefe del estado tiene en pleno desarrollo.
Un par de funcionarios albertistas comentaron que a Cristina, la furia le salía por los ojos frente a estas verdades.
Lo cierto es que su empleado, socio, testaferro y amigo, Lázaro Báez, fue condenado a 12 años de cárcel y ese es un aviso inquietante para ella. Un alerta rojo en su tablero de comando del plan de impunidad y venganza. Pero también es verdad que semejante estafador está tranquilito en una mansión, disfrutando de la prisión domiciliaria. Ya se acostumbró a la tobillera electrónica. Es insólito que ladrones de gallinas estén entre rejas y que los protagonistas de una cleptocracia nunca vista, hayan sido excarcelados.
Pese a las amenazas y los aprietes que sufren por parte de Alberto y Cristina, los jueces y los fiscales, en su mayoría, siguen adelante. Es que hay muchas pruebas documentales, testimonios de arrepentidos que contaron todo, escuchas y planillas bancarias. Se robaron todo, eso está confirmado. Pero fueron demasiado soberbios. Estaban seguros de que nunca iban a pagar por lo que hicieron y dejaron los dedos pegados por todos lados.
Insisto. Los 12 años de prisión para Lázaro Báez repiquetean en la cabeza de Cristina de una manera muy especial. Como un anticipo.
Una locura que pagamos todos y todas. Nos metían la mano en el bolsillo a todos para enriquecerse unos pocos. Siempre le digo lo mismo. Vinieron a redistribuir la riqueza y cumplieron: la distribuyeron entre ellos.
La nave insignia de estas estafas seriales y monumentales fue la empresa Austral Construcciones. Lázaro la resucitó 12 días antes de que su amigo y patrón, Néstor Kirchner asumiera la presidencia de la Nación.
El expediente condenó a personajes nefastos y partícipes necesarios como Federico Elaskar, Leonardo Fariña o los abogados de la familia Báez.
Lázaro fue beneficiado por el arresto domiciliario y trató de defenderse al estilo Cristina argumentando que era un perseguido político por Macri pese a que todo lo destapó Jorge Lanata, antes de que llegara Macri al poder. A Lázaro no le creyó nadie. Un verdadero caradura que con su silencio cómplice y el pánico que le tiene a Cristina incineró a toda su familia en el altar del poder. Se sentían tan impunes que Lázaro compró 1.400 propiedades y más de 1000 vehículos, muchos de alta gama. Sin embargo hace 8 años, solamente había declarado 66 millones de pesos en la AFIP. La misma codicia y voracidad por el dinero que los Kirchner. Se robaron todo, montañas de dólares, propiedades, autos pero encima, no querían pagar impuestos o directamente dejaban obras sin terminar.
Lázaro fue el que construyó el mausoleo faraónico donde están los restos de Néstor.
Como se pensaban a quedar a vivir en el poder, Lázaro y Néstor y Cristina hicieron negocios entre ellos. Hubo compra venta de inmuebles, administración y alquiler de hoteles en los que se pagaban habitaciones que no se ocupaban, fideicomisos, terrenos en condominio y la ampliación de un hotel sobre los terrenos de Lázaro.
En su momento, los vecinos no lo dejaron entrar al country donde tiene dos propiedades. ¿Se acuerda?
Con carteles, huevos y piedras, impidieron en cuatro ocasiones el ingreso de Lázaro Báez a su arresto domiciliario. Se produjo una conmoción inédita. Patadas a la camioneta, jóvenes que se sentaron delante del vehículo y lo obligaron a dar marcha atrás y retirarse con un grito: “Volvé a la cárcel/ la puta que te parió”. Ni los abogados pudieron entrar al barrio cerrado. La indignación se hizo rebelión ciudadana.
Pocos se atreven a decirlo, pero todo el mundo lo sabe: Lázaro Báez es Cristina. Son lo mismo. No se movía una mosca en el gobierno de Cristina sin la orden de Cristina. Lázaro fue el amigo, testaferro, socio, empleado y cómplice del matrimonio Kirchner. Fue una pieza clave en el ladri progresismo feudal. Muerto Néstor, la jefatura de la asociación ilícita fue ocupada por Cristina. Y si a esto le llaman Lawfare o guerra judicial o persecución política es que viven en otro país. En el país del Frente para la Mentira.

El gobierno con cero meritocracia – 26 de abril 2021

Alberto Fernández suele hacer alarde de
lo que carece. ¿Se acuerda cuando dijo que el suyo era un gobierno de científicos? En poco tiempo, se confirmó que era todo lo contrario. La mayoría de los ministros y funcionarios son inútiles, vagos y mentirosos. Y en el equipo de Kicillof, pasa lo mismo. Resulta muy curioso que se les hayan dado responsabilidades tan extraordinarias a dirigentes muy mediocres. Y ojo que no hablo de sus dogmas ideológicos blindados. Su pertenencia afectiva y efectiva al chavismo y su admiración hacia autócratas nefastos como Vladimir Putin, los llevan, inexorablemente, a cometer torpezas que perjudican a los argentinos. Pelearse a muerte con Pfizer y elegir a países anti capitalistas y no democráticos que no pudieron cumplir con las entregas es solo un botón de muestra. Anti imperialismo jurásico y voracidad por las coimas y los sobre precios fueron los caminos que nos llevaron a la falta de vacunas suficientes para afrontar el momento más terrible de la pandemia criminal. Hoy, en estos momentos, las ciudades de Córdoba y Buenos Aires se quedaron sin vacunas para aplicar.
Pero no hablo de esto. Le aseguro que las malas decisiones, producto de su fanatismo primitivo, siempre las di por descontadas. No me sorprendió para nada. Si su modelo de dirigente sindical es un mafioso como Hugo Moyano y su ejemplo como gobernador es un señor feudal como Gildo Insfrán y admiran el fracaso integral de Cuba, no hay nada más que agregar. Nos llevan derechito el caos y a la sinrazón. Y no les queda otra que construir un enemigo y echarle la culpa de todos los males producto de su delirio anti republicano.
Eso no me sorprendió. Insisto: era esperable. Lo novedoso es su mala praxis en casi todos los planos. No pueden gestionar con eficiencia ni el mínimo aspecto de la realidad. Por eso se instaló con tanta rapidez en las redes y en la conciencia social que “este es el peor gobierno de la historia”. No quiero exagerar pero creo que Alberto y su gabinete no pegaron una. No tomaron una sola medida acertada. Alberto, como arquero que es, sabe que las que van afuera no las tiene que meter adentro.
Pero hizo todo mal. O casi todo mal.
Pola Oloxiarac describió en el diario La Nación, esta realidad como “la militancia ciega a la mediocridad errática del gobierno es, por ahora, la única estrategia sanitaria. El fin de la meritocracia es la única promesa que Alberto cumplió”.
Y creo que acá está la explicación para semejante fracaso. Militancia ciega, mediocridad errática y el fin de la meritocracia como única promesa cumplida.
La mayoría de los funcionarios de este cuarto gobierno kirchnerista no trabajó nunca en su vida. Siempre vivieron del estado y de la actividad política. Muchos de ellos como Cristina y su familia se hicieron mega millonarios sin trabajar. Siempre digo que la exitosa abogada nunca ganó un juicio pero lo perdió varias veces. Armaron un holding hotelero con coimas y sobre precios. Levantaron un imperio con dinero ajeno, pero ni así, tuvieron éxito. Obligaron a Lázaro Báez a que les llenara en forma ficticia las habitaciones de los hoteles. Les pagaban alquileres asombrosos, muy por encima del mercado, como una forma de blanquear las coimas. Todos sus ingresos fueron ilegales. Fueron incapaces de ganarse el pan con el sudor de su frente. O con la creatividad de sus neuronas.
Pero esta modalidad trasciende a Cristina e involucra a la gran mayoría de sus soldados.
Desprecian el mérito porque nunca produjeron nada en la actividad privada. Son pésimos administradores del estado porque nunca tuvieron que pagar sueldos a fin de mes, o innovar para superar a la competencia, o planificar presupuestos y cumplirlos religiosamente. Los trabajos genuinos fuera del estado exigen capacitarse y superarse todos los días. Hay premios y castigos. Los progresos se construyen, no caen del cielo ni surgen del relato épico de la militancia. Estos muchachos demuestran todos los días que son hábiles con la lengua y las mentiras. Pero son absolutamente inútiles para testear, para comprar vacunas y aplicarlas en tiempo y forma, para organizar en forma profesional y con estadísticas creíbles todo lo referente a la pandemia. Se la pasaron todo el tiempo sacando ventajas y vacunando amigos vip y especulando políticamente con pecheras camporistas y locales partidarios. No hicieron lo que tenían que hacer. No reforzaron el sistema sanitario. Todo fue pintar de un falso heroísmo los vuelos carísimos de Aerolíneas Pablo Biró, o los vacunados con los dedos en “ve”. Por eso a la hora de la verdad, cuando los contagiados y los muertos empiezan a llover sobre los responsables de este fracaso, se desesperan. Como no hicieron nada y no lo saben hacer, se dedican a culpabilizar a los otros. En este momento horrible estamos. Hospitales cerrados en la provincia pese a que se inauguraron varias veces con bombos y consignas.
Alberto que dice que la pandemia comenzó en la ciudad cuando obviamente entró por Ezeiza que queda en la provincia y encima en un aeropuerto que es responsabilidad nacional.
Exigen que las escuelas porteñas cierren y que los controles sean más estrictos y tienen el Conurbano detonado por miles de personas que no cumplen con los protocolos básicos.
Ya no saben que inventar para sacarse de encima la responsabilidad por el desastre que tenemos y por las angustias que se vienen. Mienten, mienten, que algo queda. No conocen otra reacción que apuntar a otro. En política es probable que la palabra, el discurso, la correcta caracterización de la etapa y las alianzas, sean útiles para llegar al poder. Pero a la hora de gobernar, las palabras no alcanzan. Tienen que trabajar. Planificar, cumplir profesionalmente, rodearse de los más capaces y no de los más fieles. Las abstracciones y los conceptos son útiles para pensar soluciones. Pero después hay que arremangarse para ejecutar. Poner manos a la obra.
Solo trajeron el 28% de las vacunas prometidas. Todavía no aplicaron todas las que tienen. Es lento y burocrático todo el proceso. Nos colocaron entre los países con mayor índice de miseria. Compartimos la cima de la tabla de posiciones con Venezuela, Zimbawe, Sudán, Líbano, Surinám, Libano e Irán. Haganse cargo, muchachos. ¿En que han convertido a la Argentina?
No pueden repartir los cargos más importantes por pertenencias partidarias. Convoquen a gente que sepa hacer. Terminen con la venta de humo. Están en la cubierta del Titanic con una actitud suicida. Lo grave es que en el barco vamos todos. ¿Cuándo van a entender que el verso no sirve para gobernar? Y mucho menos en una situación dramática como esta. Argentina necesita estadistas y los profesionales más capacitados para ejecutar las mejores soluciones. Basta de inútiles, vagos y mentirosos.