Hoy se cumple un año de fracaso sanitario. Una catástrofe que el gobierno de los Fernández solo pudo profundizar y que nos golpea el alma con más de 56 mil muertos. Es un aniversario macabro que marcará toda su vida a Alberto y a Cristina. No vamos a olvidar ni perdonar.
Como si esto fuera poco, para ponerle el broche de barro, anoche, el presidente apeló a la cadena nacional para no decir nada. El único anuncio que hizo fue que llegó el otoño. Ya lo sabíamos. Fue tan incomprensible que se abrieron varias especulaciones sobre los motivos de ese discurso de 12 minutos. ¿Quiso opacar el regreso al primer plano informativo de Mauricio Macri? Sería una locura y una estupidez pero no descarto nada en este gobierno lleno de mediocres y delirantes. ¿Quiso abrir el paraguas y crear un clima de temor para anunciar en las próximas horas medidas restrictivas para la circulación y volver a algún tipo de cuarentana y confinamiento mas estricto? Puede ser. Es cierto que hay que redoblar los cuidados porque la segunda ola está a la vuelta de la esquina y tenemos que estar alertas con barbijos dobles, alcohol en gel, distanciamiento social y evitar aglomeraciones bajo techo y los viajes que pueden diseminar los contagios de este maldito virus.
Como es su costumbre, el presidente delegado, mintió descaradamente. Hay ciertas dificultades para conseguir vacunas, pero el gobierno es el principal responsable del mal manejo que se hizo en este tema. Ginés que por suerte ya no está y Carla Vizzotti que lamentablemente, todavía está. Ellos fracasaron en las gestiones que hicieron con las vacunas. La justicia debería actuar de hecho o empujado por denuncias de legisladores, porque en el mundo de la industria farmacéutica, todos afirman en voz baja que al laboratorio Pfizer le pidieron que sobrefacturara las vacunas para quedarse con la diferencia. Esto amerita una investigación a fondo y urgente antes de que borren las huellas. Algo muy grave pasó porque somos el único país del mundo que no pudo comprar vacunas de Pfizer. Hace dos días, Brasil compró 100 millones de dosis. ¿Y nosotros? Cero. Ni diálogo tenemos con Pfizer. Insisto: algo grave pasó. Argentina rompió relaciones con el principal abastecedor de las vacunas más eficientes. ¿Qué pasó? El pueblo quiere saber, de qué se trata. Y si hubo pedido de coimas hay que castigar a los responsables con todo el peso de la ley. Porque ya se robaron todo durante más de 12 años. Pero traficar vacunas para seguir robando, es de una indignidad moral y ética que repugna la conciencia humana. Y la otra verdad es que los laboratorios exigen que Argentina pague en efectivo las vacunas. No nos dan crédito porque no tenemos credibilidad. Muchas veces no pagamos y encima ahora los grandes revolucionarios K andan todo el día haciendo declaraciones a favor de dictaduras como Venezuela y criticando a los países centrales. No nos creen y por eso no nos venden vacunas.
Otro tema: no puedo creer que ningún fiscal todavía no haya actuado de hecho con el tema Carlos Zannini. Es el caso más grave de los traficantes de vacunas. Porque malversó un documento público. Mintió y dijo que era personal de salud, igual que su esposa y ambos se vacunaron. Los padres de Vizzotti, los suegros de Sergio Massa, los Duhalde, los Moyano, Horacio Verbitsky, Eduardo Valdés, Jorge Taiana, decenas de muchaches de Le Campore. Todos ellos humillaron a los argentinos. Se pasaron de vivos porque creyeron que todos somos tontos. Pero Zannini, claramente violó la ley y debe ser castigado como corresponde.
Todavía no han vacunado a los verdaderos médicos y enfermeros que ponen el pecho en la trinchera del combate contra el covid. Todavía no fueron inoculados todos los adultos mayores que son nuestros padres, nuestros abuelos. Por favor, escuche estos datos que ayer nos dio Eugenio Semino, el Defensor de la Tercera Edad. El 83 % de los muertos son adultos mayores. El 90 % de las camas de terapia intensiva están ocupadas por jubilados. Y el 90% de los viejitos no recibió la vacuna. Y Zannini, Verbitsky y compañía ya se vacunaron. Inmorales, gente despreciable, hablan de proyectos colectivos, de que la patria, es el otro y son de un nivel de egoísmo e individualismo peor que los más codiciosos. Se robaron vacunas que es el bien más preciado. Eso es ser corrupto de alma.
Es la deshumanización cínica del kirchnerismo. Son los que más tienen y hablan en nombre de los que menos tienen. Hipocresía al palo.
Mañana hay un ruidazo de protesta. ¿Se acuerda de lo que dijo Semino y me estremeció el corazón? Los adultos mayores no queremos morir en silencio. Por eso se quejan. Y no se callan.
Estamos hablando de más de 56 mil muertos. Estamos hablando de un estadio lleno de compatriotas que fallecieron producto de la pandemia y de una pésima gestión. Se trata de 56 mil familias que hoy tienen un agujero negro en el alma y que perdieron algún ser querido. Estamos hablando de padres, hijos, novias, primos, abuelos y amigos. Es imposible olvidar cuando, desde el gobierno, se dijo que si hubiera estado Mauricio Macri de presidente, los fallecidos hubiesen llegado a 10 mil. Eso se llama escupir sangre para arriba. Eso se llama triunfalismo vacío.
Este crimen de lesa inutilidad tiene varios responsables, empezando por el presidente de la Nación, Alberto Fernández que se cansó de hacer mamarrachos con forma de filminas y de decir barbaridades dignas de una persona que no entendió nunca lo que estaba pasando. Alberto, además de instalar este clima triunfalista, futbolero, soberbio y provocador quiso compararse con Chile y Suecia, entre otros y el resultado fue un boomerang que nos llenó de vergüenza ajena. A Residente, el cantante rapero de Calle 13, el presidente Fernández le dijo que estábamos dominando al virus.
Eso fue el 30 de marzo del año pasado. Una fanfarronería irresponsable. Palabras demasiado livianas para un tema tan pesado. En otro momento, el Presidente, repitió como un loro una leyenda de los curanderos populistas y dijo que “había que tomar bebidas calientes porque el calor mataba al virus”. Ni hablar del rosario de promesas incumplidas. ¿O no aseguró que entre enero y febrero iban a vacunar a 10 millones de argentinos? Hoy llegaron vacunas rusas que alcanzan para tres días de vacunación. Un papelón gigante.
Producen tristeza y lástima aquellas palabras con las que prometió decencia y la equidad en la aplicación de las vacunas.
Dijeron que había que elegir entre la economía y la salud y fracasaron en los dos planos. En el 2020, Argentina cayó más del 10%, tuvo una inflación del 36 %, un aumento de la pobreza, el desempleo y cerraron más de 90 mil comercios. Otra vez, son 90 mil familias argentinas que se quedaron sin sus ingresos, sin la actividad que les permitía ganarse la vida con dignidad. Y eso que emitieron alrededor de dos billones de pesos. Si con “b” larga, dos billones de pesos. Exhibieron en forma obscena un nivel de insensibilidad social comparable solamente con las tiranías más reaccionarias.
El terremoto social y político que produjo la vacunación ilegal y clandestina, era lo único que faltaba para confirmar que es el peor gobierno desde el retorno de la democracia. Pura trampa y combate a la meritocracia. Los Fernández y su “ineptocracia”, están trabajando para quedarse toda la vida en el poder. El nuevo lema es, “A los amigos todo y a los enemigos, ni vacunas”.
Dejen de vender humo. Con la salud, no. Con la vida de los argentinos, no.
Faltan vacunas. No hay vacunas. Pero lo peor es que falta honradez y decencia.
Hoy se cumple un año de fracaso sanitario. Ni olvido ni perdón.
Los billetes, son la droga de los K – 18 de marzo 2021
La idolatría de los kirchneristas por los billetes, parece empujarlos a cantar siempre la misma melodía: “money, money, money”, aquel viejo tema del grupo Abba. ¿Se acuerda?
La relación que el kirchnerismo tiene con el dinero en efectivo, es absolutamente enfermiza. Los billetes físicos son su droga y su perdición. Toda la historia de los K está acompañada por bolsos, mochilas, valijas. Es la corrupción en estado puro, por supuesto. Pero también hay algo de fetichismo en todo eso. Tienen pasión por la guita. “Éxtasis” dice Néstor Kirchner con un tono casi de relación carnal, cuando se abraza a una caja fuerte.
Se trata de una codicia sin límites ni sentido común. Néstor y Cristina y su familia y sus testaferros y sus ex funcionarios y hasta los secretarios privados robaron mucho más de lo que podrían gastar en varias vidas. Es una suerte de bulimia por la guita. Insaciable. Una avidez por nadar en papel moneda, si es posible en dólares o euros, que muestra una voracidad insólita. Es gula, glotonería por el dinero ajeno.
¿Se acuerda de la valija de Antonini Wilson y los 800 mil verdes negros de la corrupción que les mandó Hugo Chávez para la campaña?
¿Y de la fábrica de marroquinería, que necesitaron para trasladar las fortunas que cobraban de coimas con los cuadernos de Centeno? La ruta del dinero K iba primero al departamento de Juncal y Uruguay, donde hoy vive Cristina. Ahí lo recibía Daniel Muñoz o Fabián Gutiérrez. Le recuerdo que ambos murieron millonarios. Después no iban a la localidad del Bolsón. Más allá de la chicana, los bolsos viajaban en avión hasta la casa de María Ostoic, la madre de Néstor en Río Gallegos. Incluso el piloto del avión presidencial confesó ante la justicia que esos bolsos y valijas jamás eran revisados en el aeropuerto.
Josesito López quiso que unas falsas monjitas, bendijeran los millones que llevó de madrugada a un monasterio. Apeló a Dios y lo atendió el diablo.
Todo el mundo sabe que cualquier persona decente casi no tiene posibilidades de manejar un poco de dinero en efectivo. Todo tiene que estar bancarizado para saber de qué cuenta sale y a que cuenta va. Es una forma universal de combatir el lavado de dinero. Sin embargo acá los muchachos siempre tienen pasta o biyuya o mosca en el bolsillo. Rosario Lufrano todavía tiene que explicar cómo es que retiraron más de 11 millones de pesos en efectivo del banco y los tenían guardados en bolsos en el corazón de la mal llamada Televisión Pública.
Fernando Navarro del Movimiento Evita tuvo que hacer malabares con el lenguaje para explicar de quien eran el millón 400 mil pesos distribuidos en sobres de papel madera, adentro de un bolso. Apelando a medias verdades y a eufemismos, reconoció que era para pagar los micros para un acto que hicieron por los 8 años de papado de Francisco. No hay factura, no hay boleta de depósito, no hay transferencia bancaria. Solo billetes. Y bolsos. Dice que son aportes voluntarios de los militantes y obligatorios de los funcionarios.
El flamante comandante del asalto final a la justicia, Martín Soria hacía más o menos lo mismo. Les cobraba el 6% de sus salarios a los funcionarios de la municipalidad de General Roca mientras fue intendente. El talibán de Cristina se los metía en el bolsillo y al parecer, fueron por lo menos 450 mil dólares.
El juicio que le iniciaron por malversación de fondos, se cerró mágica y casualmente, un día antes de que anunciaran que iba a reemplazar a Marcela Losardo. Toda plata en efectivo. Directo a la caja del jefe político. Ningún comprobante. Nada por aquí, nada por allá.
Ni hablar de los Báez contando el efectivo con maquinitas en La Rosadita. Con habanos, whisky y un nivel de impunidad que asusta.
Parece una de las 20 verdades del kirchnerismo. Necesitamos plata para hacer política. Una vez lo confesó Diana Conti por televisión. De esa forma explicó la fortuna de los Kirchner: “Es para hacer política”. El grave problema es que se trata de dinero robado al estado y el estado somos todos. Y que, como si esto fuera poco, los montos de dinero fueron colosales, alcanzan para hacer política toda la vida en varios países.
Cristina acaba de ganar la batalla para cobrar las dos jubilaciones de privilegio. Una pensión especial por Néstor Kirchner, su marido muerto y otra por haber sido presidenta de la Nación. Y además reclamó el retroactivo. La nada exitosa abogada se lleva a la cartera de la dama, Louis Vuitton, por supuesto la nada despreciable suma de 2 millones de pesos por mes y 100 millones de retroactivo. No está nada mal, doctora.
Por supuesto que fue obligada a renunciar a su sueldo como vice actual. Ya era Too much, como diría ella.
El concubinato alegre con el dinero ilegal es una marca en el ADN de la cleptocracia que transita su cuarto gobierno. Se manifiesta por primera vez en toda su magnitud, con los tristemente célebres fondos de Santa Cruz. Néstor llegó a tener más de mil millones de dólares en el exterior y nunca se vio una boleta de depósito o un resumen de cuenta. Todo oscuro, todo oculto. No se sienten obligados a rendir cuentas. Se sienten dueño de todos, también de la Casa Rosada y del país. Son los patrones del mal. Actúan con una codicia sin igual. Magnates, usureros, corruptos, el vínculo con los billetes es enfermizo. Es una característica de los especuladores. No hay poesía ni épica revolucionaria en esa actitud. Ya lo decía Francisco Quevedo: Da y quita el decoro/ y quebranta cualquier fuero, /Poderoso caballero/ es don Dinero.
Cristina robó, no es una perseguida política – 17 de marzo 2021
Joaquín Morales Solá advierte hoy en La Nación que el gobierno desató una guerra con la designación de Martín Soria. Y asegura que esto confirma “la vieja tara del cristinismo: los periodistas son meros escribidores de cosas que le dictan los dueños del poder”.
Cristina dice que es una perseguida política. Y esa, es la madre de todas las mentiras. Usa una palabra en inglés para referirse a un complot contra ella en el que – según sus delirios- participan, los poderes económicos concentrados, los ex funcionarios de Macri, jueces y fiscales y, por supuesto, el periodismo. Sus fanáticos más enfermos de ideologitis, suman incluso al imperialismo y hasta la CIA a la presunta confabulación. Del ridículo nunca se vuelve.
Eso que ella llama “Lawfare” es una falacia del tamaño de la Patagonia. Por supuesto que habrá algún periodista corrupto por ahí, que opine según el mejor postor. Ninguna profesión ni oficio está libre de gusanos. Pero en su inmensa mayoría, los medios de comunicación profesionales, ejercen con gran independencia su tarea que es informar e investigar con la mayor rigurosidad y después opinar de acuerdo a los hechos concretos.
El comandante del asalto final contra la justicia, el flamante ministro designado, Martín Soria, dijo que su principal tarea será desarmar esa conspiración contra su jefa espiritual y material. Habla de fantasmas que habitan en la mente de Cristina. No se puede desarticular lo que no existe. Salvo que esa sea la excusa para cortarles la cabeza a jueces y fiscales que investigan a la jefa del jefe del estado.
Hay muchísima documentación y pruebas, miles de indicios claros y decenas de testimonios de arrepentidos que cuentan con lujo de detalles como fue el plan sistemático de enriquecimiento ilícito colosal cuya jefatura ejerció primero Néstor y luego Cristina. Ocho procesamientos y varios juicios orales en marcha lo certifican. Cristina no es una perseguida política. Robó como nadie robó en la historia democrática argentina. Ella, sus hijos, sus testaferros, ex funcionarios y hasta a los secretarios personales del matrimonio, terminaron mega millonarios. Todas las causas son graves pero la de los cuadernos de las coimas es la radiografía más precisa de la cleptocracia que ahora transita el cuarto gobierno.
Esa investigación, encabezada por el prestigioso colega Diego Cabot, es seguramente la más importante de la historia del periodismo. Por la magnitud de la fortuna, por la extensión territorial y por la permanencia en el tiempo.
Los periodistas no participamos de ninguna conjura. Tenemos nuestro corazoncito, como todos. Pero no defendemos camisetas partidarias ni candidaturas ni funcionarios de ningún color. Defendemos valores. El primer valor es la verdad pura y dura. Y también protegemos los valores de la democracia, la paz, los derechos humanos, la justicia independiente, la seguridad, la libertad y la honestidad. No nos importa quién es el delincuente ni cuál es su ideología. Esa es una grieta moral. Los corruptos y mafiosos no tienen espacio en la sociedad civilizada.
Nuestro trabajo es descubrir las verdades, comunicarlas y fijar posición. Todos los días hacemos eso.
Le digo una verdad. El gobierno dispuso que mil empresas tengan que informar al estado sus costos, ventas y el stock disponible entre otras cuestiones. Esto que le cuento, es absolutamente cierto. Información chequeada. Ahora, opinión: un verdadero despropósito, inútil para contener la inflación. Un apriete a empresarios que ya se hizo cien veces, que no resuelve ningún problema y espanta a los inversiones que tanto necesitamos. Hubo un genocidio de empresas como dice Manuel Adroni, miles y miles de desocupados y los que producen no necesitan que el estado les de una mano. Necesitan que el estado les saque las dos manos de encima.
Son noticias. Dato, no relato. ¿Yo estoy persiguiendo a Gildo Insfrán si cuento como funciona esa tiranía feudal? Que el gobernador de Formosa pagó una coima de dos millones de dólares a Amado Boudou, que convirtió a la provincia poco menos que en una cárcel donde se violan los derechos humanos, sobre todo de la comunidad Wichi. O si le cuento que ayer, varios diputados del radicalismo fueron retenidos por la policía como si se tratara de bandidos de otro país.
Entre esos valores que los periodistas debemos defender con información y opinión, está el cumplimiento riguroso de las normas y las leyes. Y la mirada crítica no está puesta solamente sobre el gobierno nacional. Si los gobernadores de Juntos por el Cambio, les ordenan a sus legisladores que voten para modificar las fechas de las elecciones según su conveniencia, sería un verdadero escándalo que incluso, pondría en riesgo la unidad opositora. Y me refiero a Gerardo Morales, Gustavo Valdés, Rodolfo Suárez u Horacio Rodríguez Larreta. Veremos que hacen.
Otra información absolutamente certera que deriva en una crítica a todos los presidentes que pasaron en estos últimos 29 años. Hoy se cumple un aniversario del atentado terrorista a la embajada de Israel y ningún gobierno hizo nada importante y a fondo para que haya juicio, castigo y condena a los culpables de los 29 muertos y las decenas de heridos.
Hay distintos tipos de responsabilidades, por supuesto. Pero ningún jefe de estado puede decir que, desde el poder, produjo algún avance importante en esta investigación.
Daniel Carmón, en aquel momento era cónsul y en la explosión perdió a Eliora, su esposa. Casi tres décadas después, como balance, dice que le parece que “hay más gente que entiende que Irán y Hezbollah estuvieron detrás de este crimen masivo pero que eso, no alcanza para hacer justicia. El odio racial, el terrorismo y la complicidad local son asignaturas pendientes que no se resuelven con formalidades o palabras vacías de ocasión.
¿Para Cristina y Martín Soria, estaré ejecutando una acción de Lawfare si digo que no hay vacunas? Que si no llegan nuevas partidas la ciudad se queda sin vacunas este fin de semana. Que el fracaso de la compra de vacunas, de la aplicación y de la pandemia en general es inocultable. Todo esto es rigurosamente cierto. Y agrego que el tráfico de vacunas tiene un símbolo además de La Cámpora. Hablo de Carlos Zannini porque por su cargo debería haber dado el ejemplo y malversó un documento público porque se vacunó después de registrarse como “personal de salud”, al igual que su esposa. ¿Esto es Lawfare? Me llamaron jueces o los dueños de los medios para que diga esto? Por favor. ¿Se creen que somos tontos? ¿Se creen que somos títeres? ¿Se creen que somos corruptos?
No es así. Aunque el ladrón cree que todos son de su condición.
¿El periodismo debería haber ocultado que una vez más aparecieron bolsos llenos de dinero sucio en el camino del kirchnerismo? Que Rosario Lufrano no puede terminar de explicar cómo le pasaron más de 11 millones de pesos delante de sus narices. ¿El periodista que revela semejante salvajada cumple con su trabajo y su responsabilidad social o es un conspirador oligarca y gorila?
Todos coinciden que pusieron a Martín Soria porque es el patotero ideal para ese puesto. Para maltratar jueces, fiscales y periodistas. Yo le conté que en una ocasión le pegó una trompada a un colega que le preguntó por la cena de su padre con el criminal de guerra nazi, Erich Priebke. También agarró del cuello a un cronista en un acto de su padre. Y empujó a un histórico dirigente del PJ y lo tiró al suelo.
Ahora se supo que el 17 de octubre de 2018 en la localidad de Allen, Soria calificó de mierdas y delincuentes a los periodistas y prometió echar a los trabajadores de prensa radicales cuando fueran gobierno.
Soria cumple con todos los requisitos para dejar contenta a Cristina. Ella buscaba alguien que atacara a los jueces y periodistas que no se arrodillan y lo encontró. El problema ahora, es para Soria. Es imposible desarmar al Lawfare porque el Lawfare no existe. Y es imposible demostrar que Cristina es una perseguida porque nadie robó tanto y durante tanto tiempo como ella. Hay demasiadas pruebas de su latrocinio.