¿Juntos por el Cambio o por la Claudicación? – 4 de noviembre 2020

Le pido que preste atención un minuto señora oyente. Le hago una pregunta. ¿Quién escribió lo siguiente?:
“La resolución de Rafecas da asco moral y denota el mutuo pacto de impunidad que selló con la presidenta”.
¿Quién lo escribió? ¿Mauricio Macri? ¿Patricia Bullrich?
Le hago la misma pregunta. ¿Quién escribió este segundo tuit? :
“Está claro que Rafecas vendió su alma al diablo. Que Dios lo perdone y los tribunales se lo demanden”.
¿Fue Fernando Iglesias? ¿Tal vez Waldo Wolff?
No, de ninguna manera. Esa valiente y contundente toma de posición fue de la doctora Elisa Carrió. Claro que fue hace poco más de 4 años. En setiembre de 2016. Hoy sin embargo, la jefa espiritual de la Coalición Cívica, produjo un terremoto en Juntos por el Cambio. Propuso que le den los votos que Rafecas no tiene en el Senado para convertirse en el jefe de todos los fiscales, en lugar del acosado Eduardo Casal. El cargo de Procurador General de la Nación siempre fue muy importante. Pero con el nuevo sistema acusatorio y de por vida, pasa a tener más poder que un juez de la Corte Suprema de Justicia. Es el puesto clave para convertirse en jefe de la impunidad que tan desesperadamente busca Cristina.
Por eso es tan grave el cambio abrupto de opinión de Elisa Carrió. Es un volantazo a 200 kilómetros por hora que ha cosechado el rechazo de gran parte de sus seguidores que son muchísimos. Me cansé de escuchar en las radios y leer en las redes, mensajes desilusionados o doloridos con el mismo contenido: “Doctora, yo la voté siempre, y la admiro, pero esta vez, no la acompaño. No entiendo su cambio”.
La maniobra de Carrió logró el acompañamiento de Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal y todo indica que también el del presidente del radicalismo, Alfredo Cornejo.
Esto pone en riesgo la unidad de la oposición que es el activo más preciado que tienen. Porque las diferencias ya no son de discurso. La mayor o menor carga explosiva de las palabras, no es demasiado trascendente. Si Horacio es más blando o Patricia es más dura. Esto es mucho más grave porque se trata de un hecho concreto que, en mi humilde y respetuosa opinión, es un error de magnitud. Una bomba en la sala de máquinas del barco opositor.
Estoy convencido que entregar la única herramienta institucional para poner límites al poder casi absoluto del oficialismo, es un acto casi suicida. No cumple con el mandato de las urnas para que la oposición controle, vigile y se oponga a todo tipo de atropellos contra las instituciones republicanas. Y no representa a cientos de miles de votantes no cristinistas que no van a tolerar que se bajen esas banderas de manera tan incomprensible. Hoy las redes sociales arden con las consignas que convocan al 8N. Es el domingo que viene. Como de costumbre, piden Justicia independiente, respeto a la Constitución y Libertad. Pero ahora le agregaron el lema “No a Rafecas y un rechazo a la Corte Suprema por el fallo que favoreció a Cristina.
Ese “No a Rafecas”, es un reclamo para el gobierno, pero sobre todo, para Juntos por el Cambio. Porque tienen la cantidad suficiente de senadores para evitar esa humillación. Después del avance sobre la propiedad privada en Entre Ríos, de la hecatombe económica, del descontrol sanitario de muertos y contagiados, más la ferocidad de la inseguridad sembrada de linchamientos, injusticias por mano propia, motines y asesinatos de policías, no hay mucho espacio para que la oposición se meta una vez más en el pantano de la interna del peronismo. Es increíble que una oposición culposa caiga otra vez en esa trampa en la que cayó infinidad de veces en la historia. Una de las costumbres más peligrosas del peronismo, es meter a toda la sociedad en sus propias peleas de poder. Y Elisa Carrió está ingresando ingenuamente en ese territorio minado del que es muy difícil salir sano y salvo.
Pongo en el centro de mi análisis a Elisa Carrió porque fue ella la principal impulsora de la destitución de Rafecas y ahora, es ella, la principal impulsora de su consagración.
El 8 de setiembre de 2016 se publicó una solicitada que llamó la atención por la dureza de su exigencia y por la cantidad de firmas con importantes niveles de representatividad y pluralismo. Me detengo en algunos porque esta columna no alcanzaría para nombrarlos a todos. Menciono especialmente al doctor Alberto García Lema por su condición de histórico constitucionalista peronista, Gustavo Bossert ex ministro de la Corte Suprema, Roberto Cortes Conde que es historiador, sociólogo y abogado, Juan Carlos Parodi, uno de los cirujanos vasculares más trascendentes de este país, Julio Saguier, presidente del directorio del Diario La Nación y Delia Ferreira Rubio, hoy presidenta de Transparencia Internacional, entre otros.
El texto manifiesta su “deber cívico” de reclamar la destitución de Rafecas por “manifiesta inconducta” al desestimar en tiempo record la investigación de Alberto Nisman sobre “el mayor atentado terrorista de la historia argentina”, como lo fue el ataque a la sede de la AMIA donde hubo 85 muertos.
En esa solicitada brillaron las firmas de Graciela Fernández Meijide, Daniel Sabsay, Marcos Aguinis, Guillermo Lipera, Pablo Lanusse, Santiago Kovadloff, Juan José Llach, José Nun, Pilar Rahola, José María Poirier, Carlos Pérez Llana, Luis Alberto Romero, Federico Andahasi, Eduardo Kalina y Diana Wang.
También hubo empresarios como Gustavo Grobocopatel y Eduardo Elsztain. Periodistas como Marcelo Longobardi, Fanny Mandelbaum y un servidor, Alfredo Leuco.
Entre los pocos políticos, destaco a Jesús Rodríguez, Toty Flores, Horacio Jaunarena, Waldo Wolff que fue amenazado por Rafecas, Fernando Iglesias y (aquí esta lo más importante en la actualidad) Elisa Carrió.
La solicitada explicaba con suma gravedad que “encubrir un delito de lesa humanidad es también un delito de lesa humanidad”. Le recuerdo que en dos ocasiones, Rafecas, a libro cerrado y a la velocidad de la luz, rechazó abrir la investigación. Fue obsceno y quiso que se notara. No disimuló ni un minuto para pedir, aunque sea una sola medida de prueba. Hasta tuvo comentarios ofensivos sobre la salud mental de Nisman cuando todavía las heridas estaban abiertas.
El texto remata con emoción y dice: “No habrá mejor homenaje a la memoria de Nisman”.
Y como si esto fuera poco, en otra causa vinculada a la cima del poder, ayudó a Amado Boudou, al que tenía que investigar, aportando consejos por mensajitos telefónicos al abogado del ex vice presidente y actual reo en prisión domiciliaria.
¿Qué motivó a Elisa Carrió para que hiciera semejante giro? Siempre es difícil saberlo. Pero intentaré analizar un par de escenarios para tratar de demostrar que todos los caminos conducen a una crisis interna en la oposición y a pagar un alto costo en términos electorales sin que tengan ningún tipo de beneficio.
Si de verdad, Cristina no quiere a Rafecas, cosa que dudo, con los votos de sus senadores, puede bloquear esa designación. Sospecho que toda esta jugada está craneada por Cristina para que finalmente sea nominado quien tanto la ayudó a ella y a su vice. Si eso ocurre, el juez que más ayudó a Cristina y Boudou, sería empoderado como el candidato de Carrió. Increíble, pero cierto.
La actuación consiste en asustar a la oposición y generarle culpa. Amenazan con designar a alguien más fanático que Rafecas. Es como darte a elegir entre que te asesinen de un balazo o que te vuelen la cabeza con un misil. La muerte no cambia, solo el método.
Si Cristina modificara la ley para designar al Procurador con mayoría simple, eso habilitará a Juntos por el Cambio para que pueda hacer lo mismo y poner otro Procurador si es que logra sumar más diputados y senadores en las próximas elecciones.
Pero si tranza con el oficialismo, mucha gente va a interpretar que la oposición cedió y se arrodilló cómplice y, como consecuencia, la cantidad de votos en los próximos comicios, podría ser afectada seriamente.
Como puede verse es una trampa en la que siempre sale fortalecida Cristina y erosionada la oposición.
Y como si esto fuera poco, siguen cayendo en las emboscadas. Insisto con esto porque no puedo creer que tanto dirigente buenudo no sepa, no quiera o no pueda avivarse de que Cristina, aplica siempre el mismo mecanismo. Alberto se victimiza y les dice que Cristina le quiere hacer un golpe y les pide ayuda. Culposos y para no quedar como golpistas, algunos opositores corren en su ayuda y Alberto, cuando logra su objetivo, se da vuelta, los deja colgando del pincel y dice lo que viene diciendo a cada rato: “Cristina y yo, somos lo mismo. Viva la unidad del peronismo”. Ver para creer. Las palabras están más devaluadas que el peso. Hacen falta gestos republicanos profundos. Por ejemplo, que el próximo procurador sea una persona intachable, una eminencia del derecho de excelencia académica y sin ningún vínculo con los partidos políticos. Alguien respetado por todos y absolutamente independiente. Votar a esa persona sería un gran paso de calidad institucional y el germen de un acuerdo sano y sin puñales bajo el poncho. Se puede hacer. Votar a Rafecas sería convertir a Juntos por el Cambio en Juntos por la Conveniencia, o peor aún, en Juntos por la Claudicación. Votar por el mal menor, que no es tal, colocaría a Juntos por el Cambio en el lugar del mal menor. Y eso sería demoledor para el futuro democrático. Aumentaría brutalmente la temperatura de la bronca ciudadana y auto convocada en las calles. Abriría las puertas de los fantasmas que están empezando a exigir “Que se vayan todos”.

Los cortesanos de Cristina – 3 de noviembre 2020

La escandalosa decisión de la Corte Suprema abrió las puertas para que Cristina termine de diseñar una justicia adicta, a su imagen y semejanza y que le garantice la impunidad y la venganza que busca con tanta desesperación.
Si a esto le sumamos que van a designar al Procurador más fanático que encuentren y que la comisión Beraldi va a recomendar todo lo que la beneficie, estamos ante lo que alguna vez definí como “Cristinato”. Es una manera de rebautizar el “Unicato”, concepto que desde 1886, con la presidencia de Miguel Juárez Celman, resume el abuso y la concentración de poder basado en prebendas y castigos. Estos niveles de opresión parieron la “Revolución del Parque”, conducida por la naciente Unión Cívica de Leandro Alem, Hipólito Yrigoyen, Marcelo T de Alvear, Bartolomé Mitre y Aristóbulo del Valle, entre otros.
El Cristinato, no tiene piedad ni contemplaciones con nadie. Avanza en forma autoritaria, a paso redoblado y tambor batiente.
La decisión de los cortesanos de Cristina es de una extrema gravedad institucional y generó un verdadero terremoto que encendió las alarmas de muchos ciudadanos independientes, auto convocados que este domingo se van a expresar masivamente en el 8N. En las redes sociales se advierte que la temperatura de la desilusión y la bronca, aumentó geométricamente. Hasta ahora a las consignas habituales, se había agregado un rotundo: “No a Rafecas”. Pero en estos momentos crecen hashtag como “Corte traidora a la patria o jueces que avergüenzan”, por mencionar solo a los más respetuosos y que no insultan.
Ricardo Lorenzetti, Horacio Rosatti, Juan Carlos Maqueda y la doctora Elena Highton estarán en muchas pancartas de las exigencias de los banderazos del próximo domingo.
Alejandro Fargosi, ex miembro del Consejo de la Magistratura fue terminante en su tuit: “Listo. Chau República. Domina al Ejecutivo. Domina al Legislativo. Domina al Judicial. Y no estoy hablando de Luis XIV.” Fargosi no lo dijo pero yo aclaro que Luis XIV de Francia, fue el que pronunció la frase “El estado soy yo”, en el contexto de una monarquía absoluta. En este caso la referencia, es obviamente a Cristina. Por eso yo le hablé de Cristinato.
Mucha gente lo piensa y no todos los dicen, pero la Corte Suprema acaba de entregarle poco menos que la suma del poder público a este cuarto gobierno kirchnerista o la tercera presidencia de Cristina, como la bautizó Carlos Reymundo Roberts. Ojalá me equivoque pero esto desata un mayor nivel de inseguridad jurídica, algo que de inmediato se ve reflejado en la huida de las inversiones que tanto necesita la hecatombe económica en que nos metió el fracaso de este gobierno. Es que muchos dicen que entre otras barbaridades, la Corte se desdijo de lo que había opinando anteriormente cuando aseguró que un traslado de jueces, en la misma jerarquía y fuero no necesitaba de un nuevo acuerdo en el Senado. Fue en el 2018 y mediante dos acordadas por falta de una. Hoy intentaron disfrazar su tributo a Cristina diciendo que los jueces que ella quiso desplazar se van a quedar pero solo interinamente hasta que los magistrados definitivos se elijan por concurso. Un dibujo teórico que no engaña a nadie. Una sarasa teórica para ocultar lo verdaderamente imporante. Borraron con el codo lo que antes habían escrito con la mano. Es bueno dividir los tantos y separar la paja del trigo. Cuando hablo de la Corte, en este caso, hablo de todos sus integrantes menos de su presidente, el doctor Carlos Rosenkrantz que votó en contra de este despropósito. Escribió que “La Corte debía pedirle al Consejo de la Magistratura que cesara cualquier acto destinado a desplazar “a los jueces cuestionados por el gobierno nacional.
Le repito que la gente común que milita en las redes está que arde. Edgardo Garófalo, a quien no conozco, escribió que “la Corte le acaba de dar a la República a los peores enemigos de la República”. Para muestra, basta un botón. ¿Es el fin de la división de poderes? Los jueces desplazados a plazo fijo en sus presentaciones hablaron de “una violación a las garantías constitucionales de legalidad, división de poderes e inamovilidad en el cargo de la que gozan los jueces”. Trascendió que los tres magistrados que pusieron en la picota estudian la posibilidad de pedir licencia e incluso de renunciar. Es que Cristina se salió con la suya. Quedarán las vacantes necesarias para que ella las pueda cubrir con sus jueces militantes y controlar la Cámara Federal Porteña. Ahí morirán todas las causas de corrupción que Cristina debe afrontar. Ese era el objetivo principal y la Corte se lo concedió.
Como si esto fuera poco el ex jefe de inteligencia del gobierno de Cristina, el diputado Rodolfo Tailhade tiene como tarea principal voltear todos los testimonios de los arrepentidos. Ya están cuestionando la legalidad de esa ley que permitió recoger tantos testimonios y pruebas que incriminan con mucha rigurosidad a Cristina y al cártel de los Pinguinos Ladrones.
Alberto, al conocer al fallo de los cortesanos, se agrandó y pasó a ser mas cristinista que Cristina. En Avellaneda le dijo a los diputados que se dignen a tratar la ley de reforma de la justicia que envió a la Cámara Baja.
Es la consagración del sueño del nacional populismo chavista y corrupto. Digo sueño, porque hablo del poder de los Fernández. En realidad, es una pesadilla para millones de argentinos.
El resumen de tres palabras que hizo Jorge Lanata de la carta de Cristina puede servir para titular esta peligrosa actualidad: “A los botes”.
Hay que recordar que la persecución del estado nacional hacia los camaristas Pablo Bertuzzi y Leopoldo Bruglia fue porque en su momento ratificaron el procesamiento de Cristina como jefa de una asociación ilícita en la Causa de los Cuadernos de las Coimas que es el robo más sistemático y millonario que se hizo en la historia democrática de los dineros públicos. Néstor y Cristina lo hicieron. En el caso del juez Germán Castelli el castigo K es porque tiene a su cargo la etapa oral del juicio por el mismo robo, el más grande de la historia democrática.
El mecanismo de trasladar jueces, tiene una larga historia y todos los presidentes lo hicieron, incluida Cristina que lo hizo en 18 ocasiones.
Ahora viene lo peor. Porque no volvieron mejore. Volvieron más decididos a atropellar las instituciones.
Hace poco le dije y ahora le repito que
Pepe Nun no es un gorila ni un oligarca. Néstor Kirchner lo designó Secretario de Cultura de la Nación, cargo en el que estuvo durante 5 años. Es un abogado recibido con honores, un politólogo que llegó a investigador superior del Conicet, un intelectual muy respetado que completó su formación en Paris, Nueva York y Canadá. Si fuera un gorila o un oligarca, Kirchner no lo hubiera sumado a su gestión y Nun, tampoco hubiera aceptado.
Hoy, sus opiniones, son reproches durísimos contra Cristina y su gobierno. Pepe dijo que estamos viviendo una “autocracia absolutista” y calificó a Cristina como “la presidenta de facto que maneja el Senado a su antojo”. Muchas veces, utilizamos gobierno de facto como sinónimo de dictadura. En realidad,” facto” es un término latino que significa “hechos consumados”, o “por la fuerza de las circunstancias. Y es cierto. Cristina es la presidenta por la fuerza de las circunstancias y por un hecho consumado.
Yo apunto a lo mismo, pero lo digo de otra forma. La llamo la jefa del jefe del estado. Estoy convencido que es la principal anomalía que estamos viviendo. Y todos los problemas más complejos que estamos atravesando los argentinos derivan de ese pacto espurio entre Cristina y Alberto: vos me das la impunidad y yo te doy el sillón de Rivadavia. Tiene razón, Pepe Nun: no hay un doble comando como algunos ingenuos o transas, creían. Hay una usurpación del cargo por parte de Cristina que es la única que manda en el gobierno. Daniel Sabsay, tal vez el constitucionalista más importante definió el gobierno como un “régimen vice presidencial” y aseguró que esa es la principal violación de la Constitución, en el artículo 87 que define como “unipersonal” al Poder Ejecutivo. Alejandro Borensztein con humor, la llamó “la vice presidenta, en ejercicio virtual y remoto de la presidencia”
Tal vez ese inocultable sometimiento a cielo abierto y delante de todo el mundo, conmueva tanto el ánimo de Alberto que no pueda encontrar una plataforma de gobierno para ponerse de pié. Cristina pone de rodillas a todo el mundo. Es su estilo, su forma de vivir y de gobernar. Les mete pánico a los tímidos para el coraje o a los flojos de personalidad. Cuatro gritos y listo. Así construyó esta actualidad que podríamos llamar “Cristinato”. Los cortesanos de Cristina, acaban de sumar su granito de arena. Dios y la patria se lo van a demandar.

La columna de Borensztein – 2 de noviembre 2020

Alejandro Borensztein convirtió su talento narrativo y su filosa ironía política en una extraordinaria columna de opinión. Por eso, hoy, le doy mi palabra a él:
Contrariamente a lo que piensa la derecha extranjerizante, siempre indignada con el progresismo de Berni, De Vido, Insfrán, Mario Ishii y tantos otros, tal vez ha llegado la hora de deponer diferencias y aceptar el acuerdo político propuesto esta semana en una carta publicada por la esposa de un reconocido ex presidente ya fallecido.
Para poder acercar posiciones y sentar a todos alrededor de una mesa, habría que pasar por alto el delicioso blend emancipador con notas frutales bolivarianas que destila esta carta vicepresidencial cuyas ideas centrales tienen entre 40 y 50 años de añejamiento en barricas de robles francés (como ve amigo lector, hoy estamos poéticos porque si nos tomamos esto en forma literal, nos morimos).
El habitual tono enojoso con el que se expresa la reconocida empresaria hotelera ya procesada, parece ser el de una líder que dio su vida por la revolución, pero justo se quedó dormida el día que bajaron de Sierra Maestra y no salió en la estampita.
La convocatoria a un acuerdo político con la que cierra su carta viene precedida por un largo texto que se podría sintetizar así: “Yo siempre hice las cosas bien y todos ustedes son unos forros”. Lo que no está muy claro es el alcance de la palabra “ustedes”. Para algunos se refiere sólo a Macri, Nixon y Nico Wiñazki, mientras que para otros incluye también al presidente Fernández.
Dado ese tonito de supremacía, no es fácil lograr que los convocados al acuerdo acepten la propuesta. Es como si alguien te dijera “te invito a cenar, basura humana, te voy a dar de comer Dogui y te vas a quedar lavando hasta el último plato”. Un clásico del kirchnerismo: te proponen ir a un acuerdo pero a patadas en el culo.
La reconocida legisladora que militó la privatización de YPF, después de putear y culpar de todos los males a los sectores políticos, económicos, mediáticos y sociales, propuso en su texto “un acuerdo que abarque al conjunto de los sectores políticos, económicos, mediáticos y sociales”.
Es curioso que una convocatoria tan amplia y generosa no haya incluido de manera explícita y concreta al presidente Fernández. Una pena. Era una gran oportunidad para que Tío Alberto finalmente pudiera participar de una mesa en donde se decide algo importante.
El único reconocimiento al presidente Fernández que aparece en la carta es la repatriación desde Quito de la estatua de bronce de Kirchner. La pusieron en el hall del CCK. Espero hayan aprovechado que es lo suficientemente grande como para tapar las placas de mármol donde aparecen grabados los nombres de los dos funcionarios a quienes les debemos la licitación y construcción del edificio: Julio De Vido y José López.
A esta altura cabe decir que es una vergüenza que un Centro Cultural que lleva el nombre de Néstor Kirchner, y que ahora tiene en su hall principal una estatua también de Néstor Kirchner, esté emplazado sobre una avenida que se llama Leandro N. Alem. Todos sabemos que debería llamarse Leandro N. Kirchner. No sé qué esperan en el gobierno para reparar este error.
Si yo fuera el jefe de Gabinete cambiaría el nombre de la avenida ya mismo, antes de que la reconocida hincha de Gimnasia y Esgrima que apoyó a Cavallo publique la próxima carta.
Macri fue el primero en responder al convite. Lamentablemente en lugar de contestar con la altura y la generosidad que corresponde a un estadista inteligente, el tipo contestó chicaneando y así dio el segundo paso hacia la demolición de todo acuerdo.
El primer paso ya lo había dado la propia autora de la carta con el tonito, las acusaciones y la sarasa de siempre. No por nada estamos como estamos. Sabemos que nuestros líderes son muy superiores a Sanguinetti, Tabaré, Mujica y Lacalle Pou, pero lamentablemente nunca pudieron demostrarlo.
Rápidamente, el PJ en pleno salió a golpear al Gato con otro comunicado chicanero en donde dicen que Macri pisoteó la República. Caramba. De los creadores de los Montoneros, la Triple A, las privatizaciones y los indultos que liberaron a Videla y Massera, ahora llega “Macri pisoteó la República”. No da, muchachos. Estamos en pandemia. Si bien hay mucha gente que ya no está, todavía quedan unos cuantos que están vivos y tienen memoria. Vamos, un poco más de humildad. Así no habrá acuerdo que aguante.
Los radicales también deberían expresar su apoyo y tolerar que en el mismo momento en que se publicaba la carta, La Cámpora lanzaba un video en homenaje a Néstor Kirchner insistiendo con aquella inolvidable frase pronunciada en 2004 frente a la ESMA: “Vengo a pedir perdón en nombre del Estado Nacional por la vergüenza de haber callado durante 20 años de democracia tantas atrocidades”. La frase más desopilante de la historia del kirchnerismo.
En realidad, Néstor Kirchner debió haber pedido perdón, en su nombre, por no haber hecho nada al respecto durante 20 años. Como todo el mundo sabe, el Estado Nacional con Raúl Alfonsín hizo muchísimo organizando la Conadep y llevando adelante el Juicio a las Juntas que terminó condenando y encanando a todos los jerarcas del Proceso.
El hecho de que luego en 1990 el peronismo los indultara es un asunto que La Cámpora y el kirchnerismo deberán resolver en terapia. Bajando un par de cuadros, 20 años más tarde, no superás semejante trauma.
Los empresarios también deberían sumarse al acuerdo, aún aceptando que, para este gobierno, los principales referentes son Lázaro Báez y Cristóbal López.
Está visto que poco les interesa un Marcos Galperín o un Gustavo Grobocopatel, quien justamente acaba de anunciar que él también se va del país. Por suerte, en el mismo momento en que se nos va uno de los que más hizo en los últimos 20 años por el desarrollo y la modernización agropecuaria, apareció Grabois con su revolución agraria, sus rabanitos para la liberación y sus perejiles con diversidad e inclusión social. Estamos salvados. Dios es argentino.
La carta también convoca a los medios. Está claro que la reconocida abogada que prohibió debatir el aborto durante una década, los incluye en el acuerdo para reafirmar su idea de que los medios son un poder maléfico responsable, por ejemplo, de que en 2003 el dólar valía 3 pesos y ahora vale 170.
El único rol de los medios en un acuerdo político es sacar la foto, publicarla y comentarla. Pero si a ella la hace feliz le mandamos a Majul y listo.
Finalmente, la carta evita el fondo del asunto que no es otro más que la falta de confianza y el irrefutable dato de que su autora es justamente la principal fuente de esa desconfianza. Un problema que no tiene solución, a menos que todos los actores de la realidad estén dispuestos a ceder mucho. No sería el caso.
Pequeño comentario final. En la carta publicada por la reconocida inversora inmobiliaria de Puerto Madero ya embargada, hay un párrafo dedicado a la relación de los argentinos con el dólar en donde dice textualmente “circulan videos de un reconocido humorista ya fallecido” refiriéndose a Tato Bores, a quien evita nombrarlo vaya uno a saber por qué.
Curiosamente, nadie diría “un reconocido cómico rosarino ya fallecido” ni “un reconocido bandoneonista ya fallecido cuyo apellido rima con Guardiola”. Todos decimos Olmedo cuando hablamos de Olmedo y Piazzolla cuando hablamos de Piazzolla.
Supongo que Cristina Fernández de Kirchner jamás lee Clarín y mucho menos esta columna. Pero tal vez alguno de sus asesores lo haga, por supuesto clandestinamente. En tal caso, agradecería que le avisen que tampoco Tato Bores es un reconocido humorista ya fallecido. Tato Bores es Tato Bores.
Gracias. Saludos.