Todos los días el presidente Alberto Fernández se dispara tiros en los pies. Todos los días incinera su capital político en el altar de Cristina. Todos los días, Alberto se desploma en las encuestas. Todos los días, los Fernández maltratan a la democracia pero acusan a los demás de maltratarla.
Las últimas imágenes del naufragio, mostraron al presidente en Entre Ríos, acusando a opositores y medios de comunicación de tener posiciones muy extremas e irracionales que dañan y maltratan la democracia.
Es una mentira absoluta porque, aún los opositores más duros y los periodistas más críticos, no tiran toneladas de piedras al Congreso ni andan con un helicóptero en las marchas como hacía el cristinismo durante el gobierno de Macri.
Pero si el presidente, como gerente de Cristina, se refiere a la pólvora de las palabras, podemos recordarle su propio archivo reciente. Alberto fue el más feroz e irrespetuoso en sus acusaciones contra Cristina cuando era opositor y se paseaban por canales, radio y diarios a los que ahora acusa de mentir.
Yo soy sumamente crítico de Cristina y me enorgullezco de eso. Ya le dije que mi análisis político la define como la dirigente que más daño le hizo a la Argentina y la que más daño le puede seguir haciendo. Pero jamás se me hubiera ocurrido decir lo que dijo Alberto Fernández. Fue despiadado con sus ataques. Alberto fue el que le hizo los reproches más brutales. Lo hizo en casi todos los temas. Nadie se atrevió a calificar a Cristina como “cínicamente delirante”. Según la Real Academia Española. “cínica” es una persona que actúa con falsedad o desvergüenza descarada y es impúdica y procaz”. Algunos de sus sinónimos son: insolente, caradura, falso e hipócrita. El término delirante se refiere a una fantasía disparatada o a alguna postura enloquecedora.
Insisto: esto no lo digo yo. Lo dijo Alberto. “Cínicamente delirante”, le dijo Alberto a Cristina por televisión en vivo y en directo. Pero por tuit ya había traspasado la línea del machirulo y el buen gusto, cuando escribió que su gobierno era “psicótico” y que ella también actúa como una “psicópata”.
Otra vez el diccionario que encuentra estos sinónimos de psicópata: neurótica, desequilibrada, lunática, demente y loca.
Insisto con la aclaración: esto no lo estoy diciendo yo, un humilde cronista. Esto lo dijo el actual presidente de la Nación.
¿Fuerte no? Agresiones de alto calibre. Otro tuit decía: “No estoy a la altura de Cristina. No suelo vivir en la fantasía de los soberbios. Es penoso como ella somete a las instituciones. A Néstor lo acompañé pero con Cristina es imposible”.
Ayer Alberto dijo que la oposición es muy extrema e irracional. ¿Algún opositor fue más extremo e irracional que él contra Cristina?
Es una entrevista realizada en abril del 2015 para un programa de la televisión israelí, Alberto dijo con toda contundencia y seguridad que nadie cree en la Argentina que Nisman se haya suicidado. Y “que la primera que no lo cree, es Cristina. Ella dijo que lo habían asesinado producto de una “guerra de servicios” pero los servicios de inteligencia están bajo el mando y la responsabilidad del gobierno”. En una postura que hoy adquiere una actualidad impresionante, Alberto se quejaba de que la oposición todavía no le pidió las explicaciones suficientes a Cristina por estos temas tan dramáticos. Trató de tibios a los opositores de aquel momento y trata de extremistas e irracionales a los opositores de ahora. Eso se llama darse vuelta en el aire como un panqueque.
Si hay alguien que maltrata la democracia es Hebe de Bonafini. En su irracionalidad y por boca de Cristina, llamó turros y señores de la muerte a los miembros de la Corte Suprema y en su momento convocó a tomar el edificio donde funciona el máximo tribunal. Los hizo cómplices hasta de los desaparecidos.
Pablo Moyano, el de la dinastía que Alberto puso como ejemplo de sindicalismo, se negó en 5 oportunidades a prestar declaración indagatoria. Está acusado de asociación ilícita con los delincuentes de la barra brava de Independiente y no se lo ve apurado por probar su inocencia. Tal vez crea que ya lo absolvió la historia como Cristina, la jefa del jefe del estado.
Alberto, que como por arte de magia, cambió de raíz su pensamiento, no puede quejarse de que la oposición o el periodismo independiente, pida todas las explicaciones del caso.
Cristina y Alberto maltratan la democracia cuando dinamitan la independencia de poderes y les cortan la cabeza a los jueces que molestan a Cristina en su plan sistemático de impunidad y venganza. O cuando persiguen al jefe de los fiscales para poner un militante de La Cámpora, la guardia de hierro de Cristina.
Cristina y Alberto maltratan la democracia cuando quieren poner de rodillas a Horacio Rodríguez Larreta y asfixiar económicamente a la ciudad, sólo porque no es del palo y mide mucho mejor que ellos en las encuestas. Le hacen la vida imposible. Le sacaron 45 mil millones de pesos de un plumazo, ahora avanzan para quitarle más fondos todavía, no le dejan dar clases ni en los patios de las escuelas, no le reciben los presos de la justicia de la Ciudad, quieren expropiarle los terrenos transferidos por la Nación donde funcionan las comisarías y como si esto fuera poco, pronto le van a exigir que devuelvan 124 mil millones de pesos que según los K, le dio de más Mauricio Macri. ¿Cuánto falta para que se acaben los buenos modales y Larreta se vea obligado a jugar más fuerte, convocando a una marcha multitudinaria en Plaza de Mayo, por ejemplo?
Por estos mamarrachos, el presidente y la vice tienen más imagen negativa que positiva en todos los informes de las consultoras. Pero el trabajo de “Aciertos” es directamente letal para su actualidad política. Alberto tiene 50,3% de imagen negativa y el 61,7% de los consultados dice que el país avanza en la dirección incorrecta. Y como si esto fuera poco, los tres dirigentes con mayor imagen negativa son Máximo, Cristina y Sergio Massa.
Cristina y Alberto maltratan a la democracia cuando conducen un gobierno mediocre con un gabinete que lo menos que tiene son científicos. Es muy difícil encontrar un ministro que brille por sus iniciativas o por la eficiencia de su gestión. Por eso aparecen datos y no opiniones que son demoledores. La pobreza va a superar el 45% en el segundo trimestre según el observatorio de la Universidad Católica. La desocupación y subocupación afecta a 4 millones y medio de argentinos, el dato más terrible de los últimos 15 años, pese a que por ley están prohibidos los despidos. El dólar blue ya tiene una brecha del 100%, y el presidente se comporta como un comentarista. Como una expresión de deseo, dice muy suelto de cuerpo que debemos acostumbrarnos a ahorrar en dólares. Chocolate por la noticia. Son comentarios de café. Boludeces, con perdón de la palabra. El presidente tiene que generar las condiciones macro económicas para recuperar el valor del peso. Tiene que gobernar. Basta de comentarios livianos. Castiga la meritocracia que es lo único que va a potenciar la igualdad de oportunidades para poder salir de la movilidad social descendente. Insiste con esa idea de que siente culpa y vergüenza por la opulencia de la Ciudad. Presidente: con todo respeto. Tiene que tener una profunda vergüenza como integrante del Partido Justicialista que gobernó los 37 de democracia el distrito de La Matanza conocido como “La capital del peronismo”. Y la provincia de Buenos Aires que estuvo a cargo de su partido 29 años de los últimos 37. Eso le tiene que dar culpa. El partido que dice representar a los más pobres y el pueblo trabajador, los sometió a padecer falta de trabajo, de cloacas, de agua, de seguridad y de dignidad. ¿Y qué me cuenta de las usurpaciones de tierras que se diseminaron básicamente en la provincia y la Patagonia? ¿Y de la cuarentena eterna que resultó ser un fracaso muy doloroso por la cantidad de muertos, contagiados y empresas quebradas?
Y usted siente vergüenza y culpa por la Ciudad. ¡¡Por favor¡¡. Deje de pensar con el fanatismo de la inflamación ideológica y con el librito chavista de Cristina. No son los opositores ni los medios independientes. La democracia es maltratada por ustedes. Cristina y Alberto: Dejen de maltratar a la democracia.
Viajar al futuro con Maldacena – 23 de septiembre 2020
Quiero compartir con usted una gran noticia: es posible viajar al futuro. Pero eso no es todo. El autor de este maravilloso hallazgo, es el científico argentino Juan Martín Maldacena que está a un paso de ser Premio Nóbel.
Se puede viajar al futuro. ¿Se imagina?
Le quiero contar esta historia porque es la contracara de la oscura decadencia que estamos atravesando. Este gobierno nos empuja todo el tiempo al pasado y combate el mérito. Es incomprensible semejante actitud reaccionaria. Y encima se dicen progresistas y gobierno de científicos. Son regresistas o reaccionarios y es gobierno de mediocres. Por eso, creo que esta experiencia nos va a iluminar. Para no perder las esperanzas. Ni en el futuro, ni en el mérito que motoriza la movilidad social ascendente.
El trabajo de Maldacena parece un cuento de ciencia ficción, pero es la más pura realidad. Asegura que es posible que nos encontremos muy pronto con un agujero de gusano que pueda transportarnos a través de nuestra galaxia sin necesidad de nave alguna. Un agujero de gusano son dos agujeros negros conectados entre sí por túneles que tienen un ancho de 10 mil kilómetros, más o menos, el diámetro de la tierra. Estos objetos cósmicos de la física cuántica conectan dos lugares muy distantes en el universo. Pueden estar a miles de años luz de distancia. Dice Maldacena que viajar al futuro es posible sin violar las leyes de la física.
¿Quién es Maldacena? El año pasado, en Italia, el Instituto Nacional del Física Nuclear, le entregó la medalla Galileo Galilei. Dicen los expertos que a los 50 años ya recibió todas las máximas distinciones. Solo le falta el Nóbel. Teléfono para Suecia…
Maldacena es honesto, trabajador, solidario y un genio que no terminamos de reconocer. Pregunte en la escuela de su hijo si alguien conoce a Maldacena y muchos preguntarán en que equipo de fútbol juega. Así nos va. Está muy bien que nos llene de orgullo Lionel Messi y sus gambetas mágicas. Pero también tenemos que emocionarnos y convertir en ídolos o héroes sociales, en ejemplos a seguir, a los Messi de la ciencia.
Por eso no me canso de repetir la epopeya de Juan Maldacena que vivía a la vuelta de mi casa, en Caballito. Lo hago como una suerte de apuesta a la autoayuda. Para levantarnos el ánimo y no permitir que nos ganen los Lázaros, ni las Cristinas.
Juan Martín Maldacena fue el primer latinoamericano en recibir la “Medalla Lorentz” que otorga la Academia Real de Artes y Ciencias de los Países Bajos. Todo el mundo dice que es la antesala del premio Nóbel. Y aportan un argumento numérico: de los 21 científicos que recibieron esa medalla, luego 11 llegaron al Nobel.
Maldacena es un gigante de las neuronas y la materia gris. Lo vengo siguiendo desde junio de 1999. Hace 21 años escribí la primera columna sobre Maldacena jugando con el título de “El Einstein de Caballito”. Medio en broma y medio en serio yo decía que el nuevo Albert Einstein vivía a la vuelta de mi casa.
Usted va a pensar que estoy loco, que se me disparó un chip. Pero le estoy diciendo la verdad y nada más que la verdad. Es más, se lo repito por si no lo escuchó: el nuevo Einstein vivía a la vuelta de mi casa.
¿No me cree? ¿Quiere que le dé más datos? Maldacena apenas tiene 52 años. Nació en Caballito y supo estar en la tapa de varios diarios del mundo porque ganó el Yuri Milner que es un premio a la física fundamental que consta de tres millones de dólares. ¿Escuchó bien? Tres millones de dólares. Le doy un dato para comparar. El premio Nóbel otorga apenas un millón doscientos mil dólares. Otro dato emocionante: gran parte de ese premio se convirtió en una generosa donación para el Instituto Balseiro, a donde vuelve siempre para formar estudiantes. Pero esto no es todo. A los 30 años, Juan, recibió en Budapest uno de los mayores reconocimientos que existen en el campo de la ciencia y fue tapa del New York Times. ¿Qué me cuenta? Podríamos hacer una película titulada: “Juan, de Caballito a Budapest”. O mejor dicho, a Harvard, porque allí en Harvard, en la cumbre de la excelencia educativa se mueve este ex vecino del barrio de Caballito. Es el profesor vitalicio más joven de la historia de Harvard.
Permítame que le cuente esta historia luminosa que nos debería hacer inflar el pecho de orgullo a los argentinos. Es una forma de superar tanta irracionalidad y odio que a veces siembra la realidad cotidiana. Una manera de equilibrar tanta mala nueva. A Juan Martín Maldacena deberíamos subirlo a lo más alto del podio y otorgarle una medalla de oro gigante. Al mérito, por supuesto. Mal que le pese a Alberto. Maldacena es el creador de una teoría revolucionaria que lo convirtió en el niño mimado de la física moderna y en uno de los científicos más populares e influyentes del planeta. Muchas publicaciones científicas se preguntan si no estamos ante la presencia de un nuevo Albert Einstein. Es que precisamente, su gran descubrimiento tiene que ver con ese emblema universal del conocimiento. Juan formuló una nueva teoría que explica mejor como está formado y cómo funciona el universo. Una pavadita, ¿no? Repito: como está formado y cómo funciona el universo. Y yo muchas veces no puedo programar el control remoto de la tele. Esa teoría fue bautizada “La conjetura de Maldacena” y logró unificar trabajos que parecían irreconciliables: la teoría de la relatividad de Einstein y la de la mecánica cuántica. Por eso le digo que el nuevo Einstein nació a la vuelta de mi casa en Caballito. Y porque es profesor en la Escuela de Ciencias Naturales del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, el mismo en el que trabajó y murió Einstein.
Hasta los 15 años vivió en Avenida La Plata y Guayaquil. Juan es producto de la movilidad social ascendente de una típica familia de clase media que pudo enviar a su hijo a la universidad. Luis, ingeniero y Carmen, traductora de inglés, los padres de Juan les pudieron dar educación superior también a sus otras dos hijas. De aquel sueño de “Mi hijo el doctor” de Florencio Sánchez a esa utopía del progreso que es que nuestros hijos sean mejores y más felices que nosotros. Juan estudió dos años en Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires. Y después en nuestra meca científica del Instituto Balseiro de Bariloche. Insisto con esta propuesta: creo que historias como esta merecen ser contadas porque nos ayudan a levantar el ánimo entre tanta basura de inseguridad y mega corrupción con impunidad y el maldito virus. Es como una forma de decir que podemos. Si alguna vez pudimos, podemos. Como dice el lema de la maravillosa expedición argentina de Atlantis: “Que el hombre sepa que el hombre puede”.
Es emocionante recordar cuando recibió el premio “Javed Husain”, en Hungría ante 2.000 científicos, uno más bocho que el otro. Tenía 30 años. Y los más grandes centros científicos del mundo lo querían fichar en su plantel. Solo basta con decir ese apellido y entre los más más destacados intelectuales saben que se está hablando de Argentina. La CNN y la revista Time apostaron a él como futuro líder. ¿Y cuando dio la vuelta olímpica? Se lo trato de explicar con palabras sencillas tal como lo entendí yo que soy un humilde e ignorante mortal. Mi ex vecino de Caballito relacionó y unificó la “Teoría de la Relatividad” que describe el funcionamiento de objetos tan grandes como estrellas, galaxias o el propio universo con la teoría de la mecánica cuántica que analiza el comportamiento de los mundos infinitesimales como los electrones o los Quarks. Hasta ahí llego y no sigo porque me estalla el cerebro.
Juan es católico practicante y fue condecorado por Juan Pablo II igual que el fallecido Steven Hawking, con el que también trabajó y hace años ingresó como miembro a la Academia Pontificia de Ciencias.
Vive entre complejas ecuaciones, moléculas, el cosmos y los agujeros negros. Trabaja en un espacio con 5 dimensiones que se llama hiperbólico. Anota todo en papel y lápiz y la computadora la deja solo para contestar mails y navegar por internet. Pero Juan extraña las montañas de Bariloche que solía escalar, y nuestra música folklórica, con guitarra y bombo. Con sus neuronas Juan supo generar cosas insólitas. En una convención muy importante de estas mentes superiores, uno de la universidad de Chicago, cambió la letra de “Macarena” por “Maldacena”. ¿Se acuerda? “Dale alegría a tu cuerpo Maldacena” y todos se sumaron al coro de la canción más popular de la historia contemporánea en los Estados Unidos y que fue la base de la campaña electoral de Bill Clinton. Dale alegría a tu teoría Maldacena, cantaban los muchachos. Dale alegría a la Argentina, Maldacena, podríamos cantar nosotros en estos tiempos de cólera.
Aunque algún descreído diga: que va a cantar bien Maldacena si vive a la vuelta de casa. Es un Einstein celeste y blanco.
Los que entregan el Nobel ya saben que pueden viajar al futuro.
”Al enemigo, ni justicia”, piensa Cristina – 22 de septiembre 2020
La doctora Elisa Carrió conoce profundamente a Cristina. Son años de enfrentarla política y éticamente. Dijo que la jefa del jefe del estado “quiere ser Perón y por eso trabaja para un auto golpe”. Es una denuncia de extrema gravedad institucional porque confirma que, en su desesperación por la búsqueda urgente de su impunidad, Cristina, se lleva puesta a las instituciones en general y a la justicia en particular. La auto amnistía para ella, sus hijos y los integrantes del Cártel de los pingüinos que en asociación ilícita saquearon al país, es el drama más peligroso de la democracia. Lo definió magistralmente el filósofo y colega Miguel Wiñazki al plantear que si “se roban la justicia, no van a poder ser condenados por los robos anteriores”.
Si ella quiere ser Perón es porque la guía aquella definición del peor Perón de que “A los amigos, todo; al enemigo, ni justicia”.
De hecho, por ahora, la vice presidenta no tiene quien la juzgue en el caso de corrupción de estado más grave de la historia democrática argentina. La causa de los cuadernos acaba de perder a uno de los integrantes del tribunal oral. Hablo del juez Germán Castelli al que Cristina y 41 senadores súbditos tiraron por la ventana del Senado. ¿Se da cuenta de este mamarracho autoritario? Cristina se lo sacó de encima. Cristina desplazó al magistrado que tenía la responsabilidad de juzgarla en un expediente que debería estudiarse en las facultades de derecho del mundo. Es un ejemplo descarado del robo de los dineros del pueblo desde el estado, del lavado de esos dólares sucios y del mecanismo más formidable de sobreprecios y coimas que haya existido jamás. Es el corazón del latrocinio y la cleptocracia que instalaron los Kirchner en Santa Cruz primero y en toda la Nación, después. Por eso ella, le cortó la cabeza a quien debía juzgarla. Se robó al juez para que no la puedan condenar por los robos y estafas anteriores.
La historia dirá que ese fue el día de la impunidad, como planteó el honesto fiscal José María Campagnoli que aseguró que “este es el período más oscuro del atropello a la justicia” que le tocó vivir en democracia.
Y eso que Campagnoli sufrió en carne propia al gobierno de Cristina que lo persiguió, de todas las maneras posibles y sobrevivió en los tribunales gracias a que la sociedad salió a defenderlo y bancarlo. ¿Qué pecado había cometido Campagnoli para que se ensañaran tanto con él? Empezó a investigar a fondo a Lázaro Báez. Hoy la unidad contra los delitos financieros de Estados Unidos confirmó que Néstor Ramos, a través de Helvetic Service Groupe, lavó 33 millones de dólares de La Rosadita de Lázaro. Ya lo habían anticipado Jorge Lanata y Nicolás Wiñazki.
Pero el dato clave es que la causa de los cuadernos, investigada por nuestro colega Diego Cabot, es imposible de ocultar debajo de la alfombra sin romper el régimen democrático y la división de poderes. Y eso es lo que está haciendo Cristina. Llevar al límite la democracia. Ponerla al borde de un precipicio. Como dice la diputada Mariana Zúvic: “Nadie puede con Cristina. No tiene límites. El único que le ponía límites que era Néstor ya no está en este mundo. El paso del tiempo potencia sus miserias. El resentimiento es el vehículo para gerenciar la violencia”.
Por eso Cristina grita que la historia ya la absolvió. Y pretende que la justicia no la juzgue, porque no hay manera de ocultar o ignorar los 220 cuerpos que tiene la causa, las 231 medidas de pruebas realizadas en la instrucción, los informes de la AFIP, ANAC, Renar, las 26 cajas de documentación.
¿Cómo ocultar o ignorar los 172 procesados, 71 de los cuales fueron confirmados por la Cámara Federal, entre los cuales estaban Cristina, Julio de Vido, Roberto Baratta, José López y Oscar Centeno? ¿Sabe quiénes integraban esa Cámara Federal que confirmó los procesamientos? Bingo.
Los otros dos jueces desplazados por Cristina: Pablo Bertuzzi y Leopoldo Bruglia. Más clarito imposible. Venganza y búsqueda de impunidad al palo.
Pero esa causa que articula lo peor y más nefasto de la Argentina, también tiene procesados a más de 100 empresarios que cargaron altísimos sobre precios en las obras públicas que luego transformaron en coimas para que Baratta las llevara al domicilio de Cristina o a la casa en Río Gallegos de María Ostoic, la madre de Néstor. Como si esto fuera poco, hay 31 arrepentidos que confesaron con pelos y señales todo el sofisticado engranaje que le robó a los argentinos montañas de dólares de una magnitud difícil de imaginar.
¿Vamos a dejar sin juicio, castigo y condena a los autores de la estafa más grande de este país? ¿Es viable una democracia que tolera en liberad a semejantes delincuentes? ¿La Corte Suprema no tiene nada para decir?
El doctor Leopoldo Bruglia, con 40 años de carrera impecable dijo que “Si la Corte no se pronuncia a tiempo, podríamos terminar como el procurador, Eduardo Sosa”. Se refiere a otro escándalo institucional que marcó para siempre a Santa Cruz. Los Kirchner se cargaron al procurador porque era una persona honrada que no aceptaba la corrupción del gobierno. La Corte Suprema le ordenó en 5 ocasiones al gobernador Néstor Kirchner que lo restituyera en su cargo. ¿Qué hizo la dinastía K? Se colocó en rebeldía contra la Corte, desobedeció sus resoluciones y se pasaron sus órdenes por donde usted ya sabe. De todos modos se salieron con la suya porque jamás tuvieron ninguna sanción por eso. No pagaron ningún costo por humillar 5 veces al máximo tribunal argentino. Y a Sosa no lo pudieron quebrar en su dignidad ni ofreciéndole fortunas.
El juez Castelli, se manifestó como víctima de “una maniobra burda, pura prepotencia estatal”.
Jorge Lanata con su ironía de los soldaditos lo mostró con toda su obscenidad. Con la horca del tribunal de la venganza.
Miles y miles de ciudadanos firmaron la petición de change.org para que la Corte defienda a los tres jueces desplazados por Cristina. En el banderazo del sábado, muchos carteles apoyaban a las víctimas de Cristina y también a Eduardo Casal que sigue resistiendo con coraje, pero al que le tienen reservado el mismo destino.
Las marchas multitudinarias y autoconvocadas tienen un despliegue territorial que los medios tradicionales no alcanzan a registrar. Solo en las redes se pueden ver cientos de videos con protestas masivas tanto en pueblitos chicos como en grandes centros urbanos. La herramienta de ganar la calle y los símbolos patrios es la gran novedad de la política argentina que nadie controla ni puede manipular. De hecho, enseguida ya estaban organizando la próxima gran marcha para el 12 de octubre. Una de las agrupaciones que más participa, llamada Campo mas Ciudad, los Guardianes de la República ya viralizó una placa para la convocatoria. “Los ciudadanos honestos dicen basta”, es el planteo con barbijos con los colores de la bandera y distanciamiento social.
Aprovechan el 12 de octubre porque hay tiempo suficiente para intentar organizar la movilización más grande de todas. Es feriado y el día de la diversidad. Pretenden que la diversidad de reclamos se exprese al unísono pero cada uno con su cartel, su exigencia y reivindicación. Incluso hay versiones no confirmadas pero que navegan subterráneas en la red de que esta vez, si resulta muy grande la juntada, vayan a la Plaza de Mayo a días del 17 de octubre. Los partidos políticos no convocan ni van con sus pancartas. Solo participan algunos dirigentes a título individual. En esta última pudo verse a Patricia Bullrich, Waldo Wolff, Fernando Iglesias y Hernán Lombardi, entre otros. Suelen sumarse artistas como Luis Brandoni o intelectuales prestigiosos.
Lo distintivo de esta ocasión fue un cartel que rezaba: “Te están destrozando, Argentina de mi vida” y el hit de los cánticos en la puerta de la quinta de Olivos que decía: “Alberto cuidado/ el pueblo está cansado”.
Hay una gran fatiga social por tantas barbaridades que comete el gobierno en todos los rubros pero básicamente, hay una gran indignación y cansancio por la velocidad con que Cristina está consiguiendo su impunidad.
No se puede obviar en este análisis la última gran mentira de Cristina que demuestra su desesperación. Compró y distribuyó muy rápido una operación burda del Partido Justicialista bonaerenses que está repleto de dirigentes mafiosos. Con un comunicado bizarro le hicieron creer a Cristina que el allanamiento a la quinta de Macri había sido un auto allanamiento. Insólito: el ladrón cree que todos son de su condición. Era una mentira de patas muy cortas y por eso duró un ratito en las redes. Cristina quedó colgada del pincel con su tuit de “Fake allanamiento”. Decía que Macri se había auto denunciado para victimizarse. Pero rápidamente se conoció la verdad: el secretario de seguridad del municipio camporista de Malvinas Argentinas había hecho la denuncia formal y por escrito.
Las rebeliones antipopulistas, como las llama Fernando Iglesias o el movimiento popular republicano, como lo bautizó Jorge Fernández Díaz es un gigantesco dique de contención, pacífico y democrático contra los golpistas y los corruptos, que no tienen lugar en ninguna democracia. Estamos demasiado cerca de un colapso institucional. Asistimos demudados a fracasos seriales y a crisis concéntricas en todos los planos de la economía y la pandemia. Sería muy saludable que el gobierno frene, antes del abismo.