No al mérito, si al adoctrinamiento K – 21 de septiembre 2020

Este día del estudiante, debe ser el peor de la historia. Tanto en lo festivo, como en lo educativo. No hablo solamente de la cuarentena eterna que no permite los bailes, los recitales y las juntadas de los chicos en los parques. La alegría, los besos y la seducción de esta primavera, hoy tienen puesto el barbijo.
Me refiero también a la decadencia de la enseñanza, a las escuelas y facultades cerradas y a la férrea militancia a favor de la ignorancia anti mérito y el adoctrinamiento de los sectores más cristinistas del sindicalismo docente.
Hoy los estudiantes no tienen espacio para la celebración lúdica, pero tampoco para fortalecer los vínculos con sus pares, ni para sumergirse en la apasionante aventura del conocimiento. Y como si esto fuera poco, desde la cima del poder, Alberto y Cristina atacan al mérito y al esfuerzo necesario para progresar. Y hasta el propio Papa Francisco, emitió un tuit en ayuda y respaldo a un gobierno que lo tiene casi como el armador de la coalición que le permitió a Cristina volver al poder.
El estudiante tiene un panorama muy oscuro por delante. La involución cultural del cristinismo desalienta el crecimiento intelectual. Traducen todo a la conveniencia partidaria de una facción radicalizada que valora mucho más el verticalismo y la disciplina que el pensamiento crítico y libre. El comando que lidera esta movida tiene como figuras a ciertos personajes nefastos como Roberto Baradel, en provincia y Eduardo López en Capital. Son los que le pusieron el uniforme autoritario de Cristina a un gremio como CTERA que, históricamente, supo ser diverso y democrático como son la inmensa mayoría de los maestros.
Baradel y López, fueron los arietes de paros y huelgas seriales e irracionales que llevaron agua para su molino, pero que perjudicaron muchísimo a los chicos. Son los símbolos de una corriente que en todos los niveles de la educación, instaló el objetivo de adoctrinar a los alumnos. Para estos gremialistas, Néstor, Cristina y Chávez son la santa trinidad que hay que adorar. Y eso es lo que le tratan de inculcar a sus alumnos. Para una parte importante de los maestros que no se sienten representados por ellos, y para un sector muy grande de la sociedad, esas tres personas son el símbolo del populismo feudal y autoritario, de la instalación del odio y de la híper corrupción de estado.
Por eso, cualquier estudiante debe cumplir formalmente con lo que le piden en las aulas, pero necesita además apoyarse en su familia, en sus amigos y en muchos libros diversos, para tener una comprensión mayor y más plural de la realidad y no una mirada tan sesgada y mentirosa.
Para atacar a Horacio Rodríguez Larreta, como ordenó Cristina en todos los planos, estos soldados, se niegan a cualquier tipo de apertura educativa. Para eso, intentaron instalar la consigna de que “las plazas no son escuelas”. Miguel Wiñazki que además de compañero de radio Mitre es profesor y filósofo, les recordó que en todas las épocas, parte de la formación se impartía al aire libre, en los espacios públicos. No solamente en la antigüedad con Sócrates o Confucio, también con Sarmiento, el padre de la educación argentina. Lanata ayer mostró a los maestros japoneses dando clases en las calles, después de las tragedias que azotaron a su país.
Estos muchachos que boicotean la vocación maravillosa de la mayoría de los maestros de alma y de corazón, se creen revolucionarios pero son profundamente conservadores y reaccionarios. Tienen un cepo setentista en sus neuronas. Eduardo López llegó a decir una locura que no tiene perdón: que Larreta quiere que los chicos pobres se contagien. Semejante irracionalidad no tuvo repregunta. Porque sería bueno que este señor que cada vez que se presentó a elecciones en la ciudad fracasó estrepitosamente, explique porque motivo Larreta quiere que los chicos pobres se contagien. ¿Quiere que mueran para que haya menos pobres? ¿Es un monstruo oligarca y derechista que se come a los chicos crudos? ¿Quiere que el virus se propague en la ciudad que el administra? El fanatismo y la inflamación ideológica suelen ser peor que el ciego que no quiere ver. Y en un docente esa enfermedad es mucho más grave porque contagia a los chicos, sumisión a Cristina.
Como si esto fuera poco, estos primitivos sindicalistas son los que manejan el rumbo del ministerio de Educación nacional. Trascendió un audio que deja en evidencia esta grave realidad. Nicolás Trotta, hasta ahora, ha sido un vocero de la no educación. Claro que hubo y hay razones sanitarias para ser cuidadosos y prudentes. Pero Trotta no ensayó una sola idea para ir generando un camino paulatino de normalización educativa. Se aferran al cierre de las escuelas como talibanes. Trotta no camina.
El misil más poderoso lo tiró el presidente Alberto Fernández, en línea con el pensamiento retrógrado de Cristina respecto del mérito. Fue un bombazo para destruir la noción de que solamente la educación produce la igualdad de oportunidades. Más y mejor educación es lo que nos pone a todos en la misma línea de largada. Y a partir de allí, depende del esfuerzo, el sacrificio, la voluntad, la capacidad y el mérito que cada uno tenga para mejorar tu calidad de vida, la de tu familia y la de tu país.
Estuvo circulando por las redes un video de archivo del doctor René Favaloro que parece contestarle a los desvaríos conceptuales de Alberto Fernández.
Favaloro, precisamente, es un emblema de este país que mezcla lo mejor de nuestros valores culturales y sociales. Favaloro es un producto de su humildad, austeridad, honradez, inteligencia, solidaridad con el prójimo y excelencia profesional reconocida mundialmente.
En la entrevista televisiva, primero ubica el nacimiento de la inflación y la emisión en la Argentina en el primer gobierno peronista. Y asegura que este país venía de 50 años de inflación cero y acota irónicamente, “con gobiernos oligárquicos y entreguistas al extranjero”.
Después, Favaloro, apunta sus cañones contra el peronismo de 1973. Habla del Rodrigazo que destruyó la economía y dice que encima había sangre y triunfalismo, al que no quiere sumarse. Obviamente cuando habla de sangre se refiere a ese lucha criminal y terrorista entre el ala ultraizquierda y ultraderecha del peronismo representadas por los Montoneros de Firmenich y la Triple A de López Rega.
Pero lo más valioso del aporte de Favaloro y que hoy adquiere una actualidad inmensa, es su prédica en contra del pensamiento mágico y a favor de romperse el lomo con esfuerzo y sudar todos los días la camiseta para que este país salga adelante.
El final es como para ponerse de pié y aplaudir y venerar. Favaloro habla contra la ostentación frívola y rescata la ética y la decencia que debemos mantener en todo momento. Se indigna con la crisis moral que nos está destruyendo como Nación y confiesa que los zapatos, que tiene puestos, tienen media suela y que el saco, lo compró en una liquidación en Estados Unidos.
Parecía una respuesta a los disvalores que instala, promueve y son el motor que mueve a este gobierno. La corrupción no se condena, la libertad no es el valor supremo, y se manejan como dueños y no como inquilinos, de la Casa Rosada, el Senado y todas las instituciones. Para Alberto y Cristina, el mérito no sirve, es de burgueses individualistas y egoístas. El pobrismo sumiso y clientelar que iguala para abajo parece ser el horizonte que salió a respaldar el Papa Francisco en las redes.
En el día del estudiante, un maestro del fútbol y la vida como Gabriel Omar Batistuta, también dio cátedra con un tuit que decía textualmente:” Se me viene a la mente una pregunta. Mis padres me criaron en una casa de 5×3 metros. Trabajando, estudiando, confiando en la justicia me dieron un hogar más amplio. Yo continué sus ejemplos, sacrificándome y respetando al prójimo. Fui un idiota por respetar esos ideales?
Sacudió las redes sociales como antes lo hacía con las redes del arco rival. El goleador hizo un golazo, igual que el año pasado cuando sobre el mismo tema comentó lo siguiente:
“Desde siempre supe que cada cosa que logramos en la vida lleva muchísimo esfuerzo. Y lo confirmé en mi carrera como deportista: que para conseguir algo tenía que sacrificarme, entrenar, confiar en el otro, respetar las reglas de juego. Eso mismo hice cuando me retiré del fútbol y quise invertir en mi país cada peso que había podido ganar, y pagar los impuestos hasta el último centésimo, respetar las leyes, entregar alma y cuerpo. Ojalá que esta enseñanza no sea en vano y que quienes trabajamos día y noche para hacer crecer el país, para dar empleo o emplearnos, para aportar para la educación y la salud pública seamos respetados y estimulados para seguir trabajando, invirtiendo y confiando para sacar a la Argentina, de una vez por todas».
Batistuta invirtió casi todas las ganancias de su esfuerzo en el campo, en Reconquista, Santa Fe, donde están sus raíces. Sufre y padece todo lo que sufren y padecen los gringos que trabajan de sol a sol en la siembra y la cosecha.
Favaloro antes, Batistuta ahora y la inmensa mayoría de los argentinos sabe que hay que apostar a la educación y al mérito y no al adoctrinamiento de estado.
Esta es la mejor manera de combatir la pobreza y la desigualdad. La falta de educación es la madre de todos los problemas, pero que además, se puede convertir en la madre de todas las soluciones. Albert Einstein dijo: “Si la educación les parece cara, prueben con la ignorancia”.
La educación debe ser prioridad nacional. Para sembrar ciudadanía y recoger una mejor democracia. Hoy es el día del estudiante y este es el mejor de nuestros deseos.

Demoler a Larreta y a la República – 18 de septiembre 2020

Pocos recuerdan que Alberto Fernández fue, entre otras volteretas, el recaudador de fondos para la campaña de Duhalde Presidente. Ese es el nivel de confianza y amistad que ambos se profesan. Hasta hace unas semanas, Duhalde entraba a Olivos como pancho por su casa. Sin embargo acaba de propinarle al Presidente Fernández la crítica más dura y peligrosa que se le hizo desde que asumió. Le dijo que lo ve “grogui, como De La Rúa”. Es gravísimo porque De la Rúa se convirtió en un símbolo del desgobierno, con su huida en helicóptero desde los techos de la Casa Rosada y el horror de los muertos por las calles. Nadie puede discutir que Duhalde es peronista y es (o era hasta hace poco), amigo del presidente. Le dijo lo peor que se puede decir de un gobernante: que no gobierna.
De todos modos, lo de Cristina es más grave y expeditivo. Porque Cristina ya demolió a Alberto y a Sergio Massa. Y ahora, va contra Horacio Rodríguez Larreta y las instituciones republicanas. Su capacidad de daño no tiene límites y por eso, no le tiembla el pulso a la hora de empujar al régimen democrático al borde del precipicio. Su objetivo es convertir a la Argentina en Cristinalandia, un país medieval, en el que pueda reinar. Pretende que le hagan un monumento de homenaje como la mejor y la más honrada de la historia. Pero es imposible ocultar la realidad.
Desde lo ético, ella fue la jefa de la asociación ilícita que saqueó el estado y se enriqueció como nunca antes en la historia democrática.
Y desde lo político, ella lidera el proyecto autoritario y chavista del nacional populismo feudal. Por eso quiere destruir a Horacio Rodríguez Larreta. Eduardo Van der Kooy en Clarín tituló: “Al pelado hay que pisarlo”.
Eso fue lo que le ordenó Máximo, el príncipe heredero, a Sergio Massa que dicho sea de paso, es un amigo histórico del jefe de gobierno de la ciudad. A ese nivel llegó la locura de Cristina al ver cómo Larreta lidera la imagen positiva, en las encuestas.
Pero el tiro le salió por la culata a los Kirchner. De un zarpazo, Alberto le rapiñó el 10% del presupuesto a la ciudad opulenta por la que siente culpa y consiguió el efecto contrario. Subió a Larreta al ring nacional y lo consagró como el jefe de la oposición. La respuesta de Larreta, prudente pero firme, con altura y astucia táctica, lo anotó primero en la carrera presidencial para el 2023.
De todos modos, ni eso detiene a Cristina. Va a redoblar la apuesta contra Larreta. El próximo lunes, el senado le va a dar tratamiento veloz a una ley que encima, le quita más fondos a la ciudad.
Dicen que quieren quitarle al Banco Ciudad los fondos que recibe para pagar los juicios nacionales. Lo quieren desfinanciar. Larreta debería construir un techo de acero porque los misiles K, van a seguir lloviendo sobre los helechos de esta ciudad. Le van a tirar por la cabeza incluso con los presos detenidos por la justicia porteña. Pronto avanzarán con todo lo que pueda complicarle la vida y el gobierno a Larreta. Lo quieren asfixiar financieramente para quebrarlo políticamente. Cristina debería tener cuidado. Provocar a los mansos, mojarles la oreja, puede ser un boomerang feroz. Todo el mundo sabe que los mansos cuando se rebelan son más duros que los duros. No vaya a ser que Larreta se enoje de verdad y por ejemplo, convoque a un millón de personas a la Plaza de Mayo. Ojo que la oposición a Cristina ya demostró su alta capacidad de movilización. Cristina debería pensar dos veces si insiste en jugar con fuego.
El brillante humor editorial suele ser más gráfico que cien explicaciones sociológicas. Nik en su dibujo muestra a Larreta escuchando a un colaborador que le dice: “Ahora Cristina va por la reforma de la Marcha Peronista. Donde decía “Combatiendo al capital”, va a decir “combatiendo a la capital”.
Alejandro Borensztein, con talento y coraje, disparó con ironía sobre ese Máximo que le dijo a Massa que hay que pisar al pelado. Publicó en su muy leída columna que “Sergio Massa fue hisopado y dio positivo: tiene kirchnerismo. Y como se pudo apreciar en la última sesión de diputados, no es asintomático. Se ve que Máximo, cuando le transmite las órdenes de su madre, no usa barbijo”.
Cristina ya tiene a Alberto y a Massa en el bolsillo. Los redujo a la servidumbre y los vació de contenido. El Frente de Todos, ahora es una coalición que podría llamarse “Frente Cristinista para el Autogolpe y la Autoamnistía”. O “Agrupación Cristinista para la Liberación de Todos los Presos”. Para eso publicaron un meme que dice que Cristina demostró que era “una exitosa abogada porque en 9 meses logró la libertad de todos los detenidos”.
En muy poco tiempo, Alberto redujo a cero las ilusiones que, algunos por ingenuidad y otros por negocios o por ignorancia política, habían puesto en su moderación y en su capacidad de limitar la agresividad destructiva de Cristina. Esa posibilidad, nunca existió. Alberto, siempre fue menos de lo mismo. Así lo definí en la tapa de mi libro que reclamaba desde su título “Juicio y Castigo” a Cristina. Y fue publicado en junio del 2019.
Ahí, también anticipé que Alberto iba a ser el “testaferro político” de Cristina y hoy muchos lo definen como presidente testimonial o directamente como “títere”, porque el mismo lo dijo en su momento.
Le doy un solo dato. Cuando la policía bonaerense rodeó en forma peligrosa y antidemocrática la quinta de Olivos, todo el arco político salió a respaldar la investidura presidencial de Alberto. Todos hicieron una declaración, hasta los más opositores. Todos, menos Cristina que ni siquiera apareció por Twitter.
El desplome de Sergio Massa, está directamente relacionado a las promesas que hizo y que luego tiró por el inodoro del pragmatismo oportunista. Las redes se han llenado con esos recuerdos ingratos. Seguramente piensa: “que le hace una mancha más al tigre”. Pero en sus pesadillas del archivo, Massa dice eternamente: Voy a barrer los ñoquis de La Cámpora, voy a meter presos a los corruptos, jamás voy a volver al kirchnerismo y otros sincericidios muy viralizados. Pero apareció uno nuevo que es tremendo. Le preguntan porque no se queda a dar la batalla dentro del peronismo. Y Massa contesta: “Porque terminas mezclado con lo que vos no queres ser. Yo no me veo compartiendo una lista con La Cámpora. Entonces, a lo mejor, terminas en tu lista con gente que usa la interna para protegerse de la justicia, buscando fueros. Yo no quiero ser la recicladora de fueros de los que se escapan de la justicia”. Una explicación racional de lo que luego hizo con irracionalidad especulativa.
Alberto y Massa fueron los peldaños en donde pisó Cristina para subir la escalera y regresar al poder para liderar este cuarto gobierno kirchnerista. Solo que al elegir a Axel Kicillof, cometió el primer error de una serie de torpezas que la muestran a Cristina con una gran incapacidad de gestión, como lo destacó Jorge Fernández Díaz. Hasta ahora, ella era criticada por su odio vengativo e intolerancia o por la cleptocracia que instaló. Pero desnudó otra gran falencia: la ineptitud. Ella necesita convertir a la provincia de Buenos Aires en un bastión de su proyecto. Pero Kicillof demostró que no tiene uñas de guitarrero. Tiene la provincia detonada, repleta de tomas de tierras descontroladas, de delitos cada vez más criminales, de narcos, de una rebelión policial que no supo ver ni resolver y de una pandemia que no para de generar contagiados y muertos producto de un trabajo sanitario casi inexistente. Se vió al gobernador y a los encargados de la salud, más ocupados en criticar la tarea de Rodríguez Larreta que en tomar medidas a favor de los bonaerenses. Nada funciona bien en Buenos Aires. El autor material de semejante fracaso que ya había tenido como ministro de Economía, es Kicillof. Pero la autora intelectual de ese desastre es Cristina. Ella es la madrina y la tutora del chiquito, como lo llamó en público en su momento.
Cristina eligió a un muchacho con una formación ideológica que atrasa, que admira a tiranos como Hugo Chávez o Juan Manuel de Rosas, que nunca manejó un kiosco ni pagó un sueldo y que está paralizado por la complejidad de la administración de semejante distrito. Por eso cae todos los meses, en todas las encuestas y los principales enemigos que tiene son los intendentes del Partido Justicialista que lo consideran un inútil, un sapo de otro pozo. Como si esto fuera poco, los intendentes saben que Cristina y Kicillof preparan a sus amiguitos camporistas para ocupar sus lugares más temprano que tarde.
Cristina intenta demoler a Larreta y a la República. Va a contramano de la historia. Atropella la Constitución Nacional. Y construye una monarquía que repudia la gran mayoría de los argentinos.

La guillotina de la reina Cristina – 17 de septiembre 2020

Cristina lo hizo. Y Alberto, como si fuese su escribano, ya firmó el decreto. Con su atropello a la justicia, Cristina produjo un hecho de extrema gravedad institucional que no había ocurrido nunca en democracia. No hay antecedentes de semejante ataque con el único objetivo de poner de rodillas a los tribunales y conseguir una auto amnistía para ella, sus hijos y los integrantes del cártel de los Pingüinos. El desplazamiento de tres jueces que preocupan a Cristina, fue escandaloso pero eso, es apenas una parte de un plan mucho más peligroso. Las etapas que se vienen, las podemos encuadrar en un auto golpe que convierta el poder judicial en una unidad básica del kirchnerismo más chavista. Los tres magistrados removidos van a ser reemplazados con jueces militantes, dispuestos a inmolarse si es necesario para otorgarle a Cristina la impunidad que tanto espera y desespera. En unos días, van a plantear la nulidad de todo lo actuado por estos jueces porque su designación no estaba ajustada a derecho. Es como darse a la fuga y eludir a la justicia. De nada vale que corra, el incendio va con ella. Podrá zafar del juicio, castigo y condena. Pero la historia ya la condenó, no la absolvió como ella dijo.
La Reforma Judicial también está destinada a ese mismo objetivo. El copamiento de todos los juzgados con profesionales de La Cámpora, la guardia de Hierro que lidera Máximo Kirchner. El hostigamiento nunca visto contra el jefe de los fiscales, Eduardo Casal, es una pieza clave en este tenebroso camino hacia el nacional populismo autoritario. Quieren poner en su lugar a otro amigo de Cristina y de Horacio Verbitsky, llamado Víctor Abramovich. Y la frutilla del postre, o la consagración del sometimiento de la justicia, será cuando la comisión de amigos de Cristina liderada por su abogado, Carlos Beraldi, recomiende ampliar la cantidad de miembros de la Corte Suprema para instalar una mayoría automática como en los tiempos de Carlos Menem. Es la puesta en práctica de la vieja consigna peronista de “A los amigos, todo y a los enemigos, ni justicia”. Es lo que nuestro compañero Miguel Wiñazki sintetizó con maestría de filósofo: “Si se roban la justicia ya no serán condenado por robar”. Dos profesionales impecables en su ética y en su trayectoria profesional lo denuncian con todas las letras. El actual fiscal José María Campagnoli dijo que el 16 de setiembre “es el día nacional de la impunidad” y el ex fiscal Pablo Lanusse definió esto como “un zarpazo para destruir la independencia judicial. Estamos a un paso de que nos conviertan en Argenzuela. No es hora para tibios”. Incluso advierte sobre un posible fraude electoral el año que viene. Si se apropian de la justicia, se apropian de todo.
Ayer los argentinos fuimos humillados en nuestras convicciones republicanas cuando la reina Cristina accionó la guillotina y les cortó la cabeza a Pablo Bertuzzi, Leopoldo Bruglia y Germán Castelli. En el Palacio del Senado, convertido en castillo, desde su trono, la monarca del absolutismo, dio la orden a los verdugos que en este caso fueron 41 senadores, todos súbditos de la corona. La guillotina es una máquina que se utilizó para decapitar gente que había sido condenada a la pena capital. El mecanismo horroroso es una hoja de acero bien afilada que baja a velocidad sobre el cuello de la víctima. Así era en la Francia del 1700.
En épocas más primitivas y salvajes aún, se utilizaba directamente la espada o el hacha. La guillotina permite separar la cabeza del cuerpo del guillotinado y que la cabeza caiga en una canasta. El gran objetivo de la guillotina es comunicacional. Es exhibir esa salvajada para intimidar a lo que se arriesguen a enfrentar a la reina y como una demostración de su poder absoluto que no tiene ningún tipo de control. Por eso Cristina estaba tan contenta. Exhibió ante la televisión su capacidad de daño y les mandó un mensaje a fiscales y jueces involucrados en las 8 causas que tiene elevadas a juicio oral. Es como decirles: tengan miedo a Dios y un poquito a mí. Alberto tiene el botón rojo pero yo tengo la guillotina.
Entre los súbditos y cortesanos se multiplica la sumisión, la obediencia debida, el verticalismo y la subordinación y valor para defender a Cristina. Siempre hay un bufón que es el encargado de divertir a la reina con sus ocurrencias y absorber el maltrato y los insultos cuando está enojada. Ese rol lo cumple Oscar Parrilli que anticipó que estos jueces se iban a tener que ir de Comodoro Py.
Si continuamos con las metáforas del medioevo a donde nos quieren llevar, hay que decir que el papel que está jugando Cristina se parece más al de Luis XIV de Francia, conocido como el rey Sol. En este caso podríamos hablar de la reina Luna del Calafate. La comparación la hizo el senador Luis Naidenhoff por aquella majestad que, ante el Parlamento de Paris, pronunció aquella frase memorable: “El estado soy yo”. Nuestra majestad y su príncipe heredero Máximo podrían decir lo mismo. O repetir el concepto de Luis XV que fue más allí y dijo “Después de mí, el diluvio”.
Volviendo a estos tiempos de cólera mucha gente se pregunta porque Cristina decapitó a estos tres jueces independientes, de trayectoria intachable y de reconocida capacidad técnica. La respuesta es muy sencilla. Bertuzzi y Bruglia como camaristas, confirmaron el procesamiento de Cristina en la causa de los cuadernos que tiene la siguiente carátula en el expediente: “Cristina Elisábet Fernández. Asociación ilícita”. Y Castelli, integra el tribunal oral que la va a juzgar por este caso. La causa de los cuadernos, que investigó el colega Diego Cabot, descubrió el aparato estatal más colosal de corrupción de la historia argentina. Así de terrible. Nunca se robó tanto dinero desde el gobierno, nunca participaron tantos funcionarios y empresarios, nunca se hizo con un sistema tan organizado y nunca hubo tantas pruebas de semejante cleptocracia. Por eso Cristina accionó su guillotina. Porque hay cientos de pruebas, testimonio de arrepentidos tanto de los empresarios despreciables que pagaban las coimas religiosamente como de los funcionarios que recaudaban bolsos y valijas llenos de dólares sucios. Antes de lavar ese dinero, lo escondían en el departamento de Cristina o a la casa de la madre de Néstor. Robaron montañas de billetes. Por eso son todos millonarios y siempre trabajaron como empleados jerárquicos pero empleados al fin, del estado. Sin embargo tienen fortunas imposibles de explicar. Todos. La familia Kirchner completa. Fueron los jefes de esta asociación ilícita. Néstor fue el ideólogo porque lo empezó a hacer en Santa Cruz y luego de su fallecimiento, se hizo cargo Cristina. Pero fue tanta la magnitud del robo que alcanzó para que también se convirtieran en magnates los secretarios privados como el fallecido de cáncer, Daniel Muñóz y el asesinado Fabián Gutiérrez. Ellos le robaban al ladrón buscando los 100 años de perdón. Pero prácticamente todos los funcionarios y testaferros se convirtieron en potentados. Lázaro Báez, Cristóbal López, Amado Boudou, y casi todos los ministros empezando por Julio de Vido, tienen mansiones y patrimonios descomunales que no pueden explicar.
Por eso Cristina se empeñó en remover de su camino a estos tres jueces. Porque si la causa de los cuadernos avanza como debe, se lleva puestos a gran parte del estado mayor kirchnerista liderado por Cristina y a una parte de los empresarios estafadores que participaron de esa inmoralidad sin antecedentes.
Para salvar a la República de este latrocinio que transforma la democracia en un régimen represor y regresivo, solo nos queda la débil esperanza de la Corte Suprema de Justicia. El máximo tribunal puede ponerle límites a esta orgía delictiva del cristinato. Pero digo que la esperanza es débil, porque hasta ahora, esta Corte no se ha mostrado muy valiente que digamos para colocarse a la altura de la historia.
La reina los quiere convertir en cortesanos y si no se despiertan pronto, también irán a la guillotina. Cristina lo hizo. No fue magia, fue mafia. Y por eso, solo nos queda confiar en las multitudes de ciudadanos republicanos y populares que desbordan las calles con su dignidad. Y sentirnos acompañados por la honradez y la cultura de ética de María Elena Walsh.
Ella nos dijo y nos sigue diciendo:
Señora de ojos vendados
que estás en los tribunales
sin ver a los abogados,
baja de tus pedestales.
Quítate la venda y mira
cuánta mentira.
Señora de ojos vendados,
con la espada y la balanza
a los justos humillados
no les robes la esperanza.
Dales la razón y llora
porque ya es hora.