Vergüenza nacional es que, paso a paso, y todos los días, el cristinismo se va apoderando de todo. Quieren hacer realidad aquel premonitorio compromiso del “vamos por todo”. Cada uno de sus actos tiene el objetivo de copar y cooptar todas las estructuras del estado. Muchos de esos movimientos son sigilosos, clandestinos y otros se hacen públicos para arengar a la tropa que ve a Alberto Fernández como un tibio amigo de Horacio Rodríguez Larreta y los empresarios del establishment. No les alcanza o no le creen a Alberto, cuando dice que extraña a Hugo Chávez y que Hugo Moyano es su sindicalista fetiche. Quieren más acción. Quieren que Alberto se rinda incondicionalmente y avance en declaraciones y medidas concretas contra los jueces y fiscales, contra los medios y los periodistas independientes y contra el empresariado más desarrollado, donde incluyen por supuesto a lo que ellos siguen llamando agrogarcas.
Cualquier persona que esté atenta a las crónicas políticas advierte este plan que yo denomino: “Vergüenza Nacional”.
Vergüenza nacional es expropiarle el proyecto de reforma electoral que tenían Gustavo Béliz y Vilma Ibarra para imponer el de Eugenio Zaffaroni y Carlos Beraldi, el abogado de Cristina. Todos los cambios que proponen son para garantizar lo que Alberto le prometió a Cristina en aquel pacto espurio que firmaron. Hablo de la impunidad para todos y todas. Para Cristina, sus hijos y sus gerentes de la corrupción agrupados en el Cártel de los Pingüinos. Eso implica colocar a Daniel Rafecas como jefe de todos los fiscales y aumentar los miembros de la Corte Suprema de Justicia con abogados militantes para tener una mayoría automática como en épocas de Carlos Menem. Convertir a la Corte en un grupo de cortesanos del régimen vice presidencial que tenemos. Pero Cristina no solo persigue que su prontuario quede virgen. También quiere un monumento por todo lo que hizo. Es lo que puso en palabras Jorge Lanata el domingo. No tenemos odio. Pero si mucha bronca por el robo colosal al que sometieron al pueblo argentino y porque, encima, quiere que la felicitemos.
Y como si esto fuera poco, además de la impunidad, van por la venganza. Ese operativo salvaje de estigmatizar a todo al que se atreve a cuestionar a Cristina lo conduce el ministro Tristán. Para eso está en ese lugar. Para adoctrinar a los chicos y para editar escraches audiovisuales, donde Cristina ataca a periodistas con nombre, apellido y rostro, que es una manera de apuntarles con futuros castigos.
Vergüenza nacional es que los organismos de derechos humanos que tienen la camiseta de Cristina puesta no hayan dicho una palabra de las desapariciones y asesinatos cometidos por las policías del gatillo fácil de los gobiernos provinciales peronistas. Ni Bonafini, ni Carlotto, ni Pérez Esquivel ni Horacio Pietragalla ni Victoria Donda, reclamaron por la aparición con vida o el juicio y castigo a los responsables. Los mismos que armaron intensas campañas por el caso del policía Luis Chocobar o porque Santiago Maldonado se ahogó en el río, ahora hacen un silencio cómplice que vacía de contenido a funcionarios y a los que defienden los derechos humanos, pero con un solo ojo. Hay que levantar la voz y la exigencia por Facundo Astudillo Castro y Lucas Nahuel Verón de la provincia de Buenos Aires (teléfono para Sergio Berni), de Luis Espinoza en Tucumán, de la paliza salvaje, con abuso sexual incluido a la familia Qom en el Chaco o Florencia Magalí Morales en San Luis, solo por nombrar a los que más impacto social tuvieron. Pero la lista es más larga.
Vergüenza nacional es que Cristina se haya burlado del vandalismo vengativo contra el campo y de los arrepentidos, a días del asesinato de Fabián Gutiérrez, uno de los que la denunció por mega corrupción de estado. Dijo que le gustaba el humor inteligente y avaló un tuit provocativo donde una mulita aparece con la vista tapada y dice: “La primera mulita arrepentida se confiesa: Cristina me dijo que rompiera los silobolsas o me hacía escabeche”. Grosero y maltratador comentario contra los productores agropecuarios que ya sufrieron 80 ataques donde con navajas rompen silo bolsas y arruinan el trabajo de un año y queman campos y encima habla de arrepentidos. Ni registró que fue asesinado un arrepentido que estaba arrepentido de haber trabajado a su lado y que se hizo millonario con los vueltos que le robó. Cristinistas fanáticos y Hebe Bonafini convocaron a castigar a los chacareros.
Vergüenza nacional es que la nueva moratoria sea un traje a medida para Cristóbal López que además va a reclamar una indemnización que deberemos pagar todos los argentinos.
O que terminen condenados menos del 1% de los investigados por delitos de corrupción. O que menos del 2% de sus casos lleguen a juicio oral. Son datos duros de la auditoria del Consejo de la Magistratura.
Vergüenza nacional y una alarma muy peligrosa, es el robo de armas y chalecos antibalas en un destacamento de la Prefectura Naval en Ezeiza. Fue un grupo comando encapuchado. Ojo con esto que no parece un robo común. ¿Quién le roba armas a la Prefectura? O que haya personas que hayan intrusado un predio de la Fuerza Aérea guarnición Córdoba para instalar sus precarias viviendas. Agustín Rossi es el ministro de Defensa y algo debería hacer. ¿No le parece? Por lo menos expresar su preocupación.
Vergüenza nacional es que acusen de odiadores seriales los que instalaron la grieta y el odio cuando llegaron al gobierno y los que admiran a Chávez y Maduro que tienen una ley contra el odio que le permite meter preso a cualquiera que ellos consideren que odia. Jorge Fernández Díaz este domingo dijo que Cristina es “una de las más grandes odiadoras de la historia moderna” y su compañero de página, Joaquín Morales Solá escribió que “el odio es un juego que alimentan los que mandan”.
Pero tal vez la mayor vergüenza nacional sea que, una vez más, el peronismo traslada a toda la sociedad sus peleas internas. Hoy asistimos a una fuerte tensión y una pulseada entre Alberto y Cristina. Alberto fue amigo y enemigo íntimo de Cristina y Néstor. Ella lo puso como candidato a presidente para conseguir votos moderados y ganar las elecciones. Esa maniobra fue exitosa. Pero ahora intenta someter absolutamente a Alberto que por momentos acepta y dice que ella y él son lo mismo pero, por momentos, recibe las críticas, cada vez más duras y más públicas de ella y de sus soldados más radicalizados. Le pongo algunos ejemplos. El más trascendente es el de la propia vice contra el presidente. Cristina elogió una nota del periodista de Página 12, Alfredo Zaiat. “Es el mejor análisis que he leído en mucho tiempo. De lectura imprescindible para entender y no equivocarse”, escribió. ¿Y cuál es el problema? Que en la nota, Zaiat critica la relación de Alberto Fernández con empresarios del establishment que el cristinismo considera enemigos.
Algunos estuvieron sentados el 9 de julio en Olivos, mientras el presidente hablaba.
Cristina le dice a Alberto que no se equivoque y que lea la nota de Zaiat que define a estos empresarios como “conducidos políticamente por Techint y Clarín”, que “operan en áreas monopólicas”, y que “están alineados con la potencia declinante, Estados Unidos” porque “dolarizan y fugan al exterior sus excedentes “. Cristina piensa esto. Elogia a Zaiat y extraña con toda el alma, de verdad a Hugo Chávez.
Pero otros soldados de Cristina como Julio de Vido, Mempo Giardinelli, Bonafini y Alicia Castro, también fustigaron a Alberto por haber llamado “amigo” a Horacio Rodríguez Larreta. Bonafini dijo que tenía cara de pelotudo.
El ex ministro con prisión domiciliaria y tobillera le dijo que “con esos gestos amistosos, estamos armando al mejor candidato de la derecha. Creo que hay un acuerdo tácito con el macrismo. Yo no soy amigo de Rodríguez Larreta y de esa manera impulsan a movilizar a la derecha y a cagar a palos a uno de los periodistas nuestros. Cuando se anuncia algo, no hay que retroceder”, dijo en obvia referencia a cambio de planes en el tema Vicentín.
Don Julio dice que no es amigo de Horacio y es obvio. Está preso por ser amigo de lo ajeno. Y la última chicana: ¿Cuándo compró a los periodistas que fueron agredidos? Dijo periodistas “nuestros”, sonó un poquito a esclavitud.
Y la frutilla de la torta fue el comunicado de Hebe Bonafini contra Alberto. “Nos sentimos agraviadas y heridas en lo más profundo de nuestro corazón”, escribió. ¿El motivo? “Usted sentó a la mesa a todos los que explotan a nuestros trabajadores y a los que saquearon el país. Y lo más grave, y a los que secuestraron a muchos de nuestros hijos que lucharon por una patria liberada”. Con Hebe, Cristina movió su principal ficha simbólica para su propia tropa.
Una vez más la mejor idea para terminar con esta vergüenza nacional vino de afuera de la política. El talentoso actor Oscar Martínez lo resolvió en pocas palabras: “Hoy la verdadera revolución es respetar a rajatabla la Constitución Nacional y el Código Penal”. De eso se trata. Respetar la Constitución y el Código Penal. Parece sencillo. Pero con Cristina, parece imposible.
Cristina y Báez son lo mismo – 13 de julio 2020
Nadie se atreve a decirlo, pero todo el mundo lo sabe: Lázaro Báez es Cristina. Son lo mismo. No se movía una mosca en el gobierno de Cristina sin la orden de Cristina. Lázaro fue el amigo, testaferro, socio, empleado y cómplice del matrimonio Kirchner. Muerto Néstor, la jefatura de la asociación ilícita fue ocupada por Cristina.
Por eso sostengo que Báez es Cristina.
A esta altura no hay ninguna duda: el gobierno de la familia Kirchner fue el más corrupto de la historia. Los del menemismo fueron vueltos, chirolas, al lado de estas montañas de dólares y euros contados con maquinitas, transportados en bolsos y aviones, pesados en balanzas y en una parte, invertidos en el exterior a nombre de Daniel Muñoz, el secretario de mayor confianza de la familia K.
Vale la pena revisar la lectura de la acusación, por parte de la secretaria del juzgado cuando comenzó el juicio oral. Fue letal. Dijo que la catarata de dinero le había llegado a Lázaro producto de “una asociación ilícita de amplia corrupción institucional integrada por Néstor, Cristina, De Vido, Josesito López, Nelson Periotti de Vialidad en ese entonces y otro Kirchner más: Carlos Santiago.”
Más que pingüinos, son los buitres de Río Gallegos. Los que tienen niveles de codicia nunca vistos. Los que son capaces de vender a la madre y a las madres de plaza de mayo por una caja fuerte llena de miserables billetes.
Los Báez son socios de Cristina en el hotel La Aldea, de El Chalten. Báez juniors es dueño del edificio y la ex presidenta del terreno. Lázaro tiene 7 causas ante la justicia. Seis son por lavado y en dos está en el banquillo de los acusados junto a Cristina. Hicieron 15 operaciones inmobiliarias entre los Báez y los Kirchner. Y hablo solamente de las que blanquearon.
En su momento, Martín, el hijo de tigre supo tener el 48% de las acciones de Valle Mitre, la empresa que administró tres de los cuatro hoteles de la cadena “Kirchner, Resort All inclusive”. Las Dunas, era de Lázaro, pero se lo vendió a Néstor en cómodas cuotas. En el Alto Calafate se hizo esa vergonzosa operación de los 14 millones que Lázaro le pagó a Cristina por habitaciones que jamás usaron. Insólito.
Incluso Cristina fue el hada madrina de otro curro pero deportivo de Martín Báez, llamado club Boca, en Rio Gallegos.
¿Son muy tontos o demasiado vivos? O aplicaron el manual básico de lavado de dinero.
Los del Cartel de los Pinguinos, en realidad, son chorros de cuarta, ladronzuelos que les robaron las migajas a los verdaderos ladrones de guante blanco, los patrones del mal de Santa Cruz. Son los perejiles de un supermercado repleto de dinero como el que se guardaba en las bóvedas de Lázaro.
Los muchachos de la agrupación «Lázaro Báez para la Victoria y la Fortuna de Cristina”, pusieron al estado al servicio del enriquecimiento ilícito de la familia presidencial.
Revuelve el estómago de asco moral, como dijo Elisa Carrió. Nunca presentaron balances y los dibujos son groseros. Alguna vez escribí que Lázaro era el Alfredo Yabrán de los Kirchner. Un mafioso todo terreno.
Hay mucho misterio que develar en el caso más espectacular de movilidad social ascendente de toda la historia. Lázaro Báez pasó de empleado bancario a mega millonario. Y fue en apenas diez años, en la década ganada por los Kirchner y sus amigos y cómplices. Lázaro se levantó y anduvo. Prometieron distribuir la riqueza y la distribuyeron… entre ellos.
¿Quién es Lázaro? ¿Qué papel cumplió en el ladriprogresismo feudal? Es el terrateniente más grande del país con
412 propiedades y estancias que en tamaño son igual a 13 veces la Capital Federal. ¿Escuchó bien semejante locura? Las tierras que nos robaron las familias Kirchner y Báez, ocupan el mismo territorio que 13 veces la Capital Federal.
Y dos lujosos aviones que en realidad, eran tres y uno se incendió sospechosamente. Y siguen las estafas. Es interminable la lista de bienes y billetes que robaron. Record Guinnes. Por eso los Kirchner están entre los más corruptos del planeta.
Lázaro tiene (o tenía) la flota de vehículos más grande del país. Ni las empresas de transporte tienen 1.000 vehículos como él. Una colección de autos negros de alta gama que ni la mafia napolitana. La parte más bizarra de su historia es que fue el constructor, el donante y el vigilador en retiro efectivo del faraónico mausoleo de Néstor Kirchner. Ese monumento a la corrupción y la desmesura fue monitoreado on line por Cristina desde cualquier lugar. Es todo un dato. Es un mensaje clarísimo, aunque tiene su simbolismo.
La noche en que Néstor Kirchner se murió había estado cenando con Cristina y Lázaro. Según el evangelio, Lázaro de Betania ya estaba muerto y sepultado. Pero llegó Jesucristo que era su amigo y lo resucitó en un instante y con una frase: “Lázaro, levántate y anda”. Este Lázaro de estos tiempos de cólera, se parece más a otro personaje bíblico que es casi su contracara. A Poncio Pilatos, el que se lavó las manos y con ese gesto, selló la condena a muerte de Jesús. Es el símbolo del oportunismo, la vileza y la traición.
Todos los trámites que tuvieron que hacerse en el exterior arrojaron resultados positivos porque en Suiza y en Panamá, entre otros países encontraron cuentas y millones de dólares sucios de la corrupción que fueron lavados.
La información dura y pura dice que Lázaro, recibió 52 contratos por la friolera de 46 mil millones de pesos durante el reinado de la dinastía K. Austral Construcciones, se fundó 12 días antes de que Néstor jurara como presidente. Los Kirchner y los Báez formaron un concubinato para el delito. La convivencia fue obscena entre ellos. A Cristina y Lázaro Báez no los une el amor sino el espanto. Ella nunca lo quiso. Pero hoy más que nunca, uno está atado a la suerte del otro. Lázaro ya fue excarcelado, saldrá del penal de Ezeiza en un par de días y generó una rebelión de repudio en el country Aires de Pilar porque sus vecinos no quieren convivir con semejante ladrón de estado, por más tobillera electrónica que le pongan. Y eso que en ese barrio privado, uno de los más lujosos, Lázaro tiene dos casas y cuatro terrenos. Pero debe un millón de pesos de expensas.
¿Cómo fue que lo excarcelaron? Por una sumatoria de enfermedades crónicas que tiene la justicia. La Unidad de Información Financiera no pidió que siguiera detenido. Es que ahora la conduce un salieri de Zaffaroni llamado Carlos Cruz. Pero además, la culpa es de la cobardía, la corrupción, la ineficiencia y el cajoneo político que muchos jueces le dan a las causas que duran una eternidad. Y encima porque dos fiscales de Justicia Legítima, Abel Córdoba y Javier de Luca, en lugar de acusar como es su trabajo, defendieron y jugaron para Lázaro Báez de Kirchner. El doctor Córdoba, fue condecorado por Florencia Saintout como “fiscal de la patria”, hace 4 años. Más claro, imposible.
Esto generó la ola de excarcelaciones de los presos más cercanos a Cristina: Amado Boudou, Julio de Vido, Pata Medina, Luis D’Elia, Cristóbal, Fernando Esteche Roberto Baratta, el Caballo Suárez y sigue la lista de angelitos cristinistas.
Lázaro tiró a su hijo mayor y parte de su familia, debajo del camión de la corrupción. En eso siguió el ejemplo de sus jefes. Ahora dijo que está triste porque Martín Báez no va a salir en libertad por ahora (repito, por ahora) y tiene que seguir preso.
Martín fue uno de los actores principales en esa novela policial pero real, de los corruptos que cuentan fortunas en La Rosadita mientras Jorge Lanata lo muestra y lo denuncia por televisión.
La colosal corrupción comprobada, de la cleptocracia K nos permite rebautizar la ruta del dinero K como la Autopista del dinero K. Porque la magnitud del robo supera todo lo imaginable.
Entre otras salvajadas aparecen pagos a un remisero por 9 millones de dólares. ¿Escuchó bien? Una factura presentada dice que un remisero cobró 9 millones de dólares: lo tendría que haber llevado a dar la vuelta al mundo varias veces en su auto.
Por eso, el asesinado Fabián Gutiérrez, también tenía una fortuna inexplicable. Por eso han aparecido en la Patagonia, buscadores de oro que juegan a la búsqueda del tesoro K que es un dinero que debe ser doblemente lavado. Primero porque proviene de un delito y segundo porque muchas veces está sucio por haber sido enterrado o escondido en paredes o techos. Por eso se roban entre ellos. Nadie quiere perder su parte.
Ella dijo, igual que Fidel Castro que la historia ya la absolvió y que los jueces van a tener que responder preguntas. Pero todos la llaman la jefa y es cierto. Cristina es y fue la jefa. Y más temprano que tarde va a tener que pagar por eso. Son lo mismo. Báez es Cristina.
La independencia estuvo en las calles – 10 de julio 2020
La independencia se ejerció en las calles. Sin que nadie los obligara, sin aparatos clientelares que los movilizaran, sin liderazgos partidarios, miles y miles de argentinos, a lo largo y ancho del país, otra vez unieron sus reclamos contra el gobierno de los Fernández. Todas las voces todas, todas las banderas todas, fueron canción en el viento. Cada uno llevó su cartelito hecho en forma artesanal con su reclamo y exigencia. La diversidad de la protesta se unificaba en la crítica responsable, democrática y pacífica al gobierno nacional. Ese fue el denominador común que vinculó tantas expresiones distintas y plurales. La Nación tituló:
“Multitudinario banderazo contra el gobierno en diferentes puntos del país”. Clarín puso “Marchas en la ciudad, en el Conurbano y el interior con críticas al gobierno”. Página 12, tituló a un costado y chiquito: “El odio no usa tapaboca”. Que cada uno saque sus propias conclusiones. Es que le cuesta mucho al cristinismo comprender este nuevo fenómeno de la vida política argentina. Son ciudadanos comunes, hartos ya de estar hartos con muchos de los atropellos que consuma este gobierno. Mayra Mendoza, la intendenta camporista de Quilmes, que tiene tatuado en el hombro y parte de su brazo un retrato a todo color de Néstor Kirchner, hizo un balance muy equivocado. Producto de su fanatismo no puede ver lo que no quiere ver. Dijo que el banderazo fue antidemocrático y que promueve el odio y que fue impulsado por Macri, Patricia Bullrich y María Eugenia Vidal. Si hacen ese diagnóstico tan erróneo, nunca van a poder diseñar un remedio correcto. Primero, la protesta fue tranquila, en día feriado, solo con banderas argentinas y sin camiones y colectivos que los lleven. Fue profundamente democrática. Es el derecho a expresarse en libertad y con independencia en el día de la independencia. ¿Dónde está el contenido anti democrático? El cristinismo y sus aliados han hecho manifestaciones violentas, con caras tapadas, lapidando con toneladas de piedras el Congreso de la Nación, rompiendo toda la plaza, con un energúmeno disparando con su mortero hacia la casa de la democracia, de los diputados representantes del pueblo y los senadores, representantes de las provincias. Eso es ilegal y anti democrático. Romper todo. Tirar piedras.
Mayra Mendoza, en su momento, salió a incentivar esa intolerancia. Y encima ahora, sus socios piden la libertad del troglodita que disparaba ese mortero casero. Son tan dogmáticos y obedientes que dicen que a ese delincuente le están aplicando el Lawfare. Todo el mundo vió por televisión en vivo y en directo lo que hizo. ¿Dónde está la persecución? Huyó de la justicia y se refugió en Brasil y Uruguay. Ahora, los tribunales tienen la palabra.
La señora Mendoza dice que se promueve el odio. Bad Information, señora. Es cierto que apareció algún grupito minoritario que utilizó palabras agresivas y cargadas de bronca. De hecho, esa gente a la que repudiamos absolutamente, agredió a periodistas y rompió un móvil de C5N. Esa intolerancia destructiva debe ser rechazada absolutamente. Siempre lo digo. Todo tipo de violencia es antidemocrática. No me importa quién sea el agredido ni el agresor. Los escraches y las trompadas son las herramientas de los irracionales y los cobardes. Dicho esto, es un despropósito poner el eje en este grupito. La inmensa mayoría de la multitud que construyó ríos de gente celeste y blanca por las calles tuvo un comportamiento ejemplar, pacífico y profundamente republicano. Los agresores fueron la excepción y no la regla. Se pueden escuchar las consignas cantadas o leer los carteles. Pedían más democracia y república, menos ladrones y patoteros.
Mostraban su indignación por el avance de Cristina sobre la justicia para lograr su impunidad para todos y todas. La bronca contra la liberación de los corruptos de estado como Amado Boudou, Lázaro Báez, Cristóbal, Julio de Vido, Roberto Baratta y mafiosos violentos como el Pata Medina, Luis D’Elía o el Caballo Suárez. El genio de Rolo Villar lo resumió con ironía: “Al final se demostró que Cristina, era una abogada exitosa. En unos meses liberó a todos los presos”.
La rebelión de los mansos reclamaba por los miles de comercios cerrados y fundidos, por más de un millón de trabajadores que quedaron en la calle, por la tozudez en mantener a la sobrina de Cristina como fiscal del asesinato del ex secretario y denunciante de Cristina, por los ataques y estigmatizaciones de los periodistas que no se venden ni se alquilan, por la pobreza que se multiplica, por el avance de prepo contra la propiedad privada y por el delirio de un presidente que se disfrazó de moderado y ahora dice que extraña a Hugo Chávez, el fundador de un régimen narco dictatorial que solo produjo presos políticos, asesinatos, censura y llevó a la destrucción de su economía y la hambruna a millones de venezolanos que huyeron despavoridos de semejante salvajada. ¿Dónde está, el reclamo antidemocrático? ¿Dónde está el odio, señora Mendoza?
Tampoco se pusieron de acuerdo entre los más cercanos colaboradores de Alberto. Santiago Cafiero III dijo que las manifestaciones eran atendibles y propuso desmontar el discurso del odio. Pero cinco minutos después, Juan Pablo Biondi, el vocero presidencial cruzó al tuit del ex presidente Macri que había puesto solamente la palabra “Libres” y una foto de la marcha. Biondi le retrucó, exigiendo que se calle y tratándolo de inútil: “Mauricio Macri, libres de vos y tu inutilidad que nos hubiera llevado a contar muertos de a miles dentro del país fundido que dejaste. Por respeto a los argentinos que votaron hace menos de un año (capaz que no te acordas): silencio”. Viendo a Biondi uno concluye que no se acuerda que en democracia cualquiera puede hablar. Y que Macri guardó un respetuoso silencio durante meses. Y que su candidatura recibió el respaldo de más de diez millones de argentinos que también merecen el respeto del portavoz, del que habla en nombre del presidente.
La intendenta Mendoza también la pifió al identificar como los que construyeron esa gigantesca protesta a Macri, Vidal y Patricia Bullrich. Este tsunami de indignación es absolutamente espontáneo e independiente. No responden a las órdenes del Pro ni de Cambiemos. Por supuesto que entre sus filas había una mayoría de los que no votaron a los Fernández. Repito: son más de 10 millones de personas que con su voto se negaron al regreso de la cleptocracia K. Pero insisto, esta movida supera a toda la dirigencia política. Nadie la conduce. De hecho en muchos casos se expresaron argentinos que votaron a Alberto y hoy se sienten desilusionado y defraudados. Los dirigentes políticos opositores van atrás de los acontecimientos. La gente produce los hechos políticos, toma la iniciativa y fija la agenda. Muchos dirigentes partidarios se suman gustosos, pero otros están en contra de las marchas o por lo menos miran para otro lado. Esos dirigentes van a pagar el costo político que significa no acompañar a los críticos en momentos tan críticos. Muchas figuras de Juntos por el Cambio están empantanados en una confusa y tibia actitud bajo el rótulo de “palomas” o moderados. Ojo con eso. Es correcto ser democrático y prudente. Pero es un error brutal, entregar las banderas y quedarse en silencio sin darle un marco de contención a tantos argentinos desesperados.
Una de las pancartas decía “No soy anti cuarentena, soy anti ladrones”. En el obelisco apareció un muñeco inflable gigante con la cara de Cristina y el traje a rayas de presidiaria. Una señora se había disfrazado de presa y en su gorra podía leerse “CFK-678”. Mariana Zúvic y Pablo Lanusse anoche por TN, dijeron casi a duo que “la mafia nos está gobernando”. Y el presidente que trata de dividir a la oposición con cierto éxito en algunos casos dijo que vino a terminar con “los odiadores seriales”. Muy buena intención, Alberto. Si usted viene a terminar con Cristina y su banda, con Hebe Bonafini, con D’Elía o el Pata Medina que son claramente odiadores seriales, será respaldado. Ahora si usted cree que los odiadores seriales estuvieron en la calle protestando, va a generar que haya más marchas y con más gente participando. Recuerde que usted vivió en carne propia el odio que le prodigó Cristina. Usted mismo dijo que ella la espiaba, que lo censuraba, que era cínicamente delirante y sicópata.
Insisto: palabras suyas. Capaz que no te acordas, diría Biondi.
En el corazón productivo de Santa Fé, otra vez hubo una multitud reclamando que el estado deje trabajar en paz a Vicentín y que olvide la bronca por no haber podido expropiarla. Pero hubo dos situaciones incomprensibles de parte del gobernador Omar Perotti. Armó una contra marcha pero toda con agrupaciones kirchneristas, cuyos integrantes no viven en la zona: la Campora, Movimiento Evita, la gente de Grabois, etc. Y como si esto fuera poco mandó una cantidad de policías armados hasta los dientes como si fueran a combatir a los narcos. Nadie lo podía creer. Si querían intimidar, lograron el efecto contrario. Los productores les decían que fueran a buscar a los delincuentes que enloquecen la provincia y a los que rompen silo bolsas o queman campos con fanatismo y odio ideológico.
Ayer, en su día, la independencia nacional, estuvo en las calles. Con banderas de la patria y con la confirmación de que un hombre que grita hace más ruido que mil que callan, como dijo San Martín. Y sobre todo, comprendiendo que la victoria de los malos es producto de la cobardía de los buenos.