La patria está en peligro – 25 de mayo 2020

Feliz día de la patria y la libertad. Esa libertad, es la que nos obliga a denunciar que hoy, la patria está en peligro. Porque el autoritarismo chavista, avanza todos los días a paso redoblado y tambor batiente, mientras gran parte de los argentinos está ocupado, preocupado y aterrado por la pandemia criminal. Si “el pueblo quiere saber de que se trata”, debe saber que todas y cada una de las medidas que se tomaron y se van a tomar en la justicia son para colonizarla, para ponerle la camiseta de Cristina y para que todos los corruptos de estado queden en libertad lo más rápido posible y para que los jueces, fiscales y periodistas que se animaron a investigarlos la pasen lo peor posible. Ejemplos sobran. Y los venimos marcando desde el principio. Pero en los últimos tiempos, hay una orden de Cristina de pisar el acelerador a fondo. Saben que el virus es una gigantesca cortina de humo que les permite hacer casi cualquier cosa. Y aparecen situaciones insólitas por lo groseras. En Tigre se amenaza con cárcel de 6 meses a dos años a aquellos que quieran protestar porque quieren volver a trabajar y en Mar del Plata y en muchos otros lugares, las perchas de los comerciantes son un grito de necesidad. La pandemia es inédita. Y muchas de las cosas que permite, también. Amenazas de represión a los que quieren trabajar y absoluta libertad y cuidados a los que van al Obelisco a pedir más y más planes porque no quieren trabajar. El sistema clientelar es tan poderoso que se ha convertido en un mecanismo capaz de poner en jaque a los gobiernos no peronistas y de actuar de dique de contención del cristinismo y sus aliados peronistas.
Por eso no me asombra el cartel que el gobierno de los Fernández puso en todas las calles, contrabandeando propaganda proselitista e ideología detrás de medidas para atender la emergencia. Dicen que el 50% de los salarios los paga el gobierno nacional. Primero, ese dinero no le llega a todos. Segundo, es lo menos que puede hacer un estado que te cierra las puertas de las fábricas y comercios y te prohíbe trabajar pero te sigue cobrando impuestos. Y tercero, ese dinero no es de Cristina ni de Alberto. Es dinero de todos los argentinos. Parece que hoy dieron marcha atrás y van a cambiar la palabra “gobierno” por la palabra “estado”. Pero el daño ya está hecho. Y cuarto, encima la diputada Fernanda Vallejos, avisa que tal vez dentro de un tiempo, a cambio de esa ayuda, les van a pedir parte de las acciones de las empresas.
La patria está en peligro. Estamos atrapados sin salida. Es un círculo vicioso y confiscatorio. Cristinismo del siglo XXI. Chavismo santacruceño y pingüino. Un nuevo régimen contrario a la República.
Pero eso no es todo.
La reforma judicial en ciernes y el consejo de presuntos notables, se preparan para impulsar el aumento de miembros de la Corte Suprema con jueces adictos para terminar de un sablazo con la justicia independiente.
Todo el aparato del estado está en función de construir auto amnistía e impunidad para Cristina, todos y todas y para edificar el modelo que describió Gabriel Mariotto con lujo de detalles. Por un momento me hizo acordar a Carlos Menem. ¿Se acuerdan cuando confesó que si decía lo que realmente iba a hacer, hubiera perdido las elecciones? Salariazo y revolución productiva terminaron siendo Ladronazos y desocupación improductiva. Mariotto en otro sincericidio confesó que sin la simulación de moderado de Alberto, no hubieran ganado las elecciones. Pero exigió que se acabe la moderación. Axel Kicillof dice que se acabó la normalidad y Mariotto pide que se acabe la moderación. No andan con vueltas los muchachos. Mariotto, vice gobernador de Daniel Scioli en una de las gestiones más desastrosas que haya tenido jamás la provincia, quiere estatizar las empresas de servicios, el comercio exterior y que se ponga en marcha la ley de medios que intentó, controlar y censurar a los medios y los periodistas independientes.
La frutilla de la torta de Mariotto fue la siguiente: “No podemos permitir que la concentración mediática nos imponga la agenda. No podemos perder la pulseada contra quienes nos acusan de tener una propuesta de expropiación comunista, marxista”
Lo de Mariotto no fue un exabrupto. Fue un programa de gobierno. Un anticipo de lo que viene. Por eso en este 25 de mayo le digo que la patria está en peligro. Ayuda recordar que cuando la luz, el gas o los teléfonos, estaban en manos del estado, no había luz ni gas, ni teléfonos y los niveles de ineficiencia y corrupción superaban todos los límites. Esas empresas en lugar de invertir para mejorar los servicios y llegar agua y cloacas a todos los argentinos más pobres, se convertían en cotos de caza del peronismo para meter la mano en los bolsillos de los demás y para llenar de militantes la nómina de empleados. Nacionalizar el comercio exterior, con la Junta Nacional de Granos por ejemplo, como la que propuso Juan Grabois, implica que el gobierno les saque toda su producción a los sacrificados productores y que sean los Fernández los que decidan, cuánto vale su esfuerzo y si hay algún saldo, que se pueda exportar. Reparten el dinero, la innovación y el sudor ajeno. Y eso hace que la producción baje los brazos y que los productores se vayan a otros países o tengan que caer en las sombras de las coimas a los funcionarios. Una degradación absoluta. Populismo de cuarta. Autocracia jurásica.
Imaginan a estos funcionarios manejando las empresas de luz, gas, teléfono, internet y televisión. La utilizarán para cumplir el sueño de controlar a todos los ciudadanos y llevarán su ineficiencia a todos los lugares de la patria.
Hay que pensar en el papelón que hizo este gobierno autodenominado como “de los científicos”. Quieren manejar lo que no le corresponde al estado y viven metiendo la pata en el manejo del estado. Primero deberían hacer bien lo que les corresponde y después pensar en meterse en la actividad privada que es el motor del progreso y el crecimiento.
No pudieron hacer bien ni un simple cálculo matemático. Ni una planilla de Excel. Mandaron fruta en las cifras que Alberto mostró con sus famosas filminas. Chile se quejó, pero el descomunal error de cálculo fue en la medición de todos los países. Y no es que le erraron por un milímetro. Dieron cifras insólitas e incomprensibles. Y el presidente las repitió como si fueran verdades reveladas con la didáctica del profesor que dicta cátedra. Fue tan grande la metida de pata que tuvieron que sacar un comunicado reconociendo la equivocación. Lo firmó el ministerio de Salud, del cada vez más ausente, Ginés González García. Creo que no alcanza con reconocer el disparate. Alguien se tiene que hacer cargo y renunciar. Debe rodar alguna cabeza. Porque el presidente no puede permitir que le hayan hecho decir una barbaridad semejante sin que haya consecuencias.
Pero en esa conferencia de prensa nefasta por lo imprecisa y por la politización oportunista que le metió Axel Kicillof, el jefe del estado también tuvo otros tropiezos graves. El furcio de decir “Skanska” en lugar de Scania fue directamente para sumar a las obras completas de Sigmund Freud. Un acto fallido demoledor porque Skanska fue el primer gran caso de corrupción del gobierno de Néstor Kirchner e involucró a Julio de Vido mientras el actual presidente era Jefe de Gabinete. Pero lo más inquietante fue cuando Alberto, se convirtió en juez de las angustias de gran parte de los argentinos. “Dejen de sembrar angustias”, le enrostró a los periodistas y completó: “¿Es angustiante salvarse? Angustiante es enfermarse. Angustiante es que el estado te abandone”
En las redes sociales hubo una explosión de memes. Uno de los más creativos fue el que preguntó que aplicación hay que bajar para que nos permitan tener angustia. Y otro le contestó: “Angusti. AR”.
Hoy se cumplen 210 años de aquel 25 de mayo.
No hay futuro sin una democracia moderna, con división de poderes, libertad absoluta, federalismo en serio y con igualdad de oportunidad para todos sin corruptos ni golpistas. Podemos y debemos apoyarnos en las ideas y pasiones de aquel 25 que fue el más glorioso de nuestra historia. Es que parimos la patria. Con mucho esfuerzo y sacrificio, dimos a luz como pueblo. Dejamos de ser colonia para pelear por nuestra verdadera independencia.
No podemos permitir que pongan a esa patria en peligro.
Julia Prilutzky Farny dijo que la patria es el primer misterio inapelable y que se ama una tierra como propia y se quiere volver a sus entrañas…Allí donde partir es imposible/ donde permanecer es necesario/Donde nunca se está del todo solo / donde cualquier umbral es la morada/ Allí donde se quiere arar y dar un hijo/ Allí donde se quiere morir… allí está la patria.
Manuel Belgrano, que fue un gran patriota de verdad, lo definió así: “La patria es el sentimiento de libertad que es capaz de transformar en héroes a los ciudadanos más simples”.
A esta epopeya estamos convocados todos los días. Ayer, hoy y siempre. Para que el sol del 25 siga asomando para todos. Y esa construcción colectiva llamada patria nos llene de orgullo y bizarría como esa bandera que a San Lorenzo se dirigió inmortal. Después de haber cruzado el continente, exclamando a su paso, libertad.

Extrañamos tanto a Mundstock – 22 de mayo 2020

Hoy es un día muy especial en la casa de los Mundstock. Hoy se cumple un mes del fallecimiento del querido Marcos. Y encima este lunes cumpliría años. Era tan patriota que nació un 25 de mayo. Si nosotros extrañamos tanto a Marcos, se imaginan lo que sienten Laura, su mujer y Lucía su única hija. Funcionaba a la perfección ese triángulo de amor y alegría. Ahora ellas la siguen peleando. Tienen días buenos y otros mas o menos. Saben que hay que dejar que la tristeza se exprese. Que las lágrimas salgan. Las dos se llenan de actividades para pensar lo menos posible. Pero no es fácil. Fueron 14 meses tremendos de estar al lado de Marcos peleando con el contra esa maldita enfermedad. Las deja tranquilas que se hizo todo lo que se pudo y que Marcos se fue después de haber cumplido todos sus sueños.
Hace poco, Lu, su hija, escribió un texto pidiendo que no se hable en pasado de Les Luthiers. Ella dice, con toda razón, que Les Luthiers son inmortales. Que no murió con su papá. Les Luthiers era para Marcos, Daniel y todos los que se fueron un proyecto maravilloso de vida. Y la muerte no puede contra eso.
Dijo Lucía que Les Luthiers sigue hoy con Carlos y Jorge sobre el escenario, asi como con Tato, Martín, Tomás y Roberto”.
Es absolutamente cierto. Pero hace un mes que murió Marcos y desde ese día la Argentina tiene muchas lágrimas más y un genio menos. Hace un mes que se nos fue Marcos, un querido amigo que, seguramente ya está instalado en el cielo de la alegría. La estuvo peleando como un guerrero, pero finalmente, a los 77 años su cuerpo dijo basta. Digo su cuerpo porque su alma, su corazón, su talento y su voz irrepetible, quedarán para siempre en la memoria de todos los que amamos la risa producida por un torrente de neuronas como era su cerebro y el de sus compañeros de Les Luthiers. Era tan querible que levantaba carcajadas de afecto, solito y callado en el escenario. A un costado, con la luz cenital, parado con su smoking y el moñito, con la carpeta roja en la mano y frente a un atril. Un solo gesto, una mirada pícara o la presencia imaginaria de Johan Sebastian Mastropiero, le alcanzaban para hacer estallar el teatro de felicidad. Cuando nació Marcos, se rompió el molde. No habrá ninguno igual.
Se las rebuscaba bastante bien con el idish, el idioma que hablaban sus padres, que eran judíos que llegaron a esta tierra, con pasaporte polaco y buscando libertad y esperanza.
Marcos, además, fue un locutor sin igual y un creativo publicitario de padre y señor nuestro. Somos privilegiados los que hemos tenido la posibilidad de admirar su arte y encima, como en mi caso, de tener una relación muy cercana. Reviso mi teléfono y me encuentro con el último chat. Mayo de 2019. Yo había escrito una columna sumamente elogiosa de “El cuento de las Comadrejas”, la película de Campanella. Se llama: “Un monumento al cine”. Y celebraba que este país tuviera cuatro actores de la magnitud de Luis Brandoni, Graciela Borges, Oscar Martínez y Marcos Mundstock. Marcos la escuchó como en general escuchaba radio Mitre y me escribió lo siguiente: “Hola querido Alfredo. Te agradezco tus exaltadas opiniones sobre la película, aunque mi modestia me impide releer tu columna más de seis veces por hora. Gracias hermano”. La sutileza que lo marcó para siempre, está en ese comentario. Me alegro profundamente de haberle podido contestar: “Te quiero y te admiro. Deseo profundamente que te mejores pronto”. Por suerte se lo pude decir. Que lo quería y lo admiraba. Fue hace casi un año. Fue el año de la batalla descomunal que libró contra esa maldita enfermedad.
Que nadie se asuste porque no hay ninguna chance. Pero si un día me decidiera a convertirme en político, armaría mi propuesta y mi plataforma con la trayectoria de Marcos y de Les Luthiers. Si señora, me gustaría recoger su nombre y llevarlo como bandera hasta la victoria.
¿Sabe porque se lo digo? Porque los integrantes de Les Luthiers, además de haber generado uno de los hechos artísticos más importantes de los últimos 50 años en Argentina, además de todo eso que ya es muchísimo, Les Luthiers son un espejo para mirarnos. Para reflejarnos en su ejemplo. Esa es mi pequeña utopía. Y se la paso a explicar.
Porque su trabajo es para las multitudes, para las grandes mayorías. Podrían haberse quedado en el humor inteligente para pocos, en el elitismo culturoso. En esa actitud de algunos presuntos intelectuales que se creen que mientras menos gente va a verlos, más geniales son. Nunca fueron sectarios ni excluyentes. Supe como llenaron la cancha de fútbol del Sevilla en España y pude ver en persona, con mis propios ojos, como emocionaron hasta las carcajadas a 12 mil personas en el Festival de Cosquín, en el que muchos subestiman la inteligencia del pueblo y van a hacer demagogia con palmas y temas pegadizos. El otro día le conté a Jorge Fernández Díaz, en esta radio, que ellos me invitaron para que los acompañara a Cosquín. Estaban un poco inseguros, dudaban del recibimiento de un público con tanto amor por el folclore tradicional. Se enfundaron en ponchos blancos y, desde bambalinas, pude ver sus espaldas y de frente, las caras de esa maréa humana festejando tanto ingenio y música de calidad.
Les Luthiers fue parte de la educación que le dimos a mi hijo. Diego vió tantas veces los espectáculos que tenía en una caja llena de VHS que se sabía muchos pasajes de memoria. Yo como padre baboso, lo molestaba pidiéndole que los recitara delante de Marcos o de Daniel y ellos me decían: “Dejá tranquilo al pibe”.
Hablo de esa vocación por buscar la felicidad del pueblo a través de la risa. Uno sabe que volverán y serán millones de carcajadas. O como dice Lucía. Nunca se fueron. Siguen ahí arriba del escenario que viene.
Pero Les Luthiers también tiene lo mejor de la ética para ejercer su tarea creativa. Ganaron todo el dinero que se merecen por su trabajo, pero nunca cedieron a la tentación de la máquina de chorizos, de caer en el mercantilismo trucho que todo lo traduce a dólares y destruye el arte. Se respetaron a sí mismos y nos respetaron a nosotros. Y además la democracia interna que ejercían cotidianamente. Su propia existencia como grupo demuestra la posibilidad de la convivencia entre los distintos, la tolerancia, el pluralismo, esa manera tan maravillosa de enriquecernos con la opinión y la mirada del otro. ¿O alguien cree que es fácil que cinco talentos convivan durante tanto tiempo sin tener problemas entre ellos?
La moraleja es: si un grupo de trabajo puede, un país también puede. Y, finalmente, creo que Les Luthiers también tiene esa vocación por la igualdad, esa actitud mosquetero del todos para uno y uno para todos, ese elevar la palabra “compartir” a su máxima expresión y esa capacidad para discernir entre igualdad y uniformidad. Todos tienen los mismos derechos y las mismas obligaciones pero todos respetan las características personales de cada uno, su propio pensamiento, la singularidad que los hace seres irrepetibles y cooperativos.
Tienen una ley interna que es sagrada: la “ley del no jodás”, que se basa en el principio de la incomodidad respetable. Un teorema científico que dice así: cuando a alguno le jode demasiado que lo jodamos un poco, no lo jodamos ni siquiera un poco porque sería joderlo demasiado. Brillantes, brillaron en el Lincoln Center de Nueva York y en nuestro Teatro Colón. Pero ninguno olvidará y Marcos mucho menos, aquel recital en plena calle frente a 50 mil personas para festejar los 5 años de democracia recuperada cuando cambiaron el nombre del pirata Raúl por el de Fermín para que nadie interpretara nada raro teniendo un Raúl Alfonsín como presidente. Ninguno olvidará y Marcos mucho menos, cuando Felipe González los invitó al Palacio de la Moncloa o cuando recibieron el premio Princesa de Asturias y les otorgaron la nacionalidad española por carta de naturaleza.
Me pongo de pié para nombrarlos, queridos Luthiers: Marcos Mundstock, Daniel Rabinovich que en los escenarios del paraíso descansen y no se cansen de hacer travesuras bajo la dirección de su fundador, que también partió hace tiempo, Gerardo Masana. ¿Mi solidaridad en el abrazo fraterno y en el pésame en la despedida con Carlos Nuñez Cortes, Carlos López Puccio y Jorge Maronna, de la línea fundadora.
Ellos siguieron siempre en la huella, predicando con el ejemplo, no con el dedito levantado y sin bajar nunca una bandera y de la mano de Lino Patalano.
Por eso le digo que me gustaría tener un país Les Luthiers. Un país edificado por todos a su imagen y semejanza. Un país donde construyamos nuestros propios instrumentos para ganarnos la vida con la frente alta y las manos limpias y que por eso seamos respetados y muy bien recibidos en cualquier país del mundo. Un país en el que todos los argentinos cantemos la misma melodía y celebremos la vida con la alegría que no teme ni ofende, como la verdad. Las risas y la admiración que vienen cosechando hace más de medio siglo, son transparentes y genuinas, valientes y sensibles. Muy argentinas. Como el país que soñamos con Marcos como número cinco, repartiendo el juego en el medio campo. Porque era tremendamente futbolero. Lamentaba los problemas de su rodilla que no le permitían pegarle de chanfle como quería.
Hace un mes murió Marcos Mundstock. Se nos fue una parte de la mejor Argentina. Me hacía cantar de risa. Marcos y sus compañeros fueron admirados y amigos de Joan Manuel Serrat, Gabriel García Márquez, Yehuda Menuhim, Vinicius de Moraes, Toquinho, Manucho Mujica Lainez y la Negra Sosa, entre tantos.
Hace un mes que murió Marcos Mundstock. Muchos oyentes me pidieron que multiplicara este humilde homenaje. Me duele el alma y me inclino para rezar en el altar de la alegría que seguramente comparte con Tato Bores, Jorge Guinzburg y el Negro Fontanarrosa.
Te juro que te extrañamos muchísimo, hermano querido. Marcos Mundstock: no habrá ninguno igual, no habrá ninguno.

Entre Cristina y Alperovich – 21 de mayo 2020

Son muchos los vínculos entre los Kirchner y los Alperovich. Ambos matrimonios fueron socios políticos para llegar al poder, mantenerse como señores feudales y enriquecerse en forma colosal. El pingüino emperador Néstor y la reina Cristina, convirtieron a Santa Cruz en una gigantesca estancia de su propiedad. El zar José y la zarina Beatriz Rojkés, hicieron lo mismo en Tucumán. Autoritarismo, corrupción de estado y atropello a la división de poderes y la libertad de expresión, fueron los pilares de semejantes construcciones antidemocráticas.
Fue tanta la empatía entre las parejas que Cristina puso a Beatriz como presidenta provisional del senado, es decir, segunda en la línea sucesoria pese a que casi no tenía trayectoria política. Pero Cristina no la eligió por estadista. Buscó lealtad y complicidad.
Fue tanta la información calificada que compartieron Néstor y José que, ambos aprovecharon para comprar dos millones de dólares, unas horas antes de que el billete norteamericano pegara un salto monumental. Fue en octubre de 2008, en medio de los terremotos que producía la caída de Lehman Brothers y la estatización de las AFJP. Alperovich lo hizo a través de su padre León, Hugo Moyano no se perdió esa oportunidad y Néstor los compró a su nombre. Ganancias extraordinarias en una abrir y cerrar de ojos. ¿Astucia para los negocios o tráfico de influencias?
La codicia y la voracidad por el dinero ajeno, también unió a los Kirchner y los Alperovich. Ambas familias solían utilizar los aviones de la provincia para cuestiones personales.
Hoy Cristina y el senador José Alperovich están unidos por otras cuestiones muy inquietantes que hablan del poder que tienen ambos. Me indigna que la justicia ponga como excusa que no tiene acceso suficiente a internet para continuar con el juicio oral a Cristina en la causa que se conoce como “Vialidad”. Es una de las estafas más escandalosas y obscenas que se hicieron con el dinero de todos. Las pruebas y los testimonios son demoledores. Pero la justicia, o mejor dicho, una parte de la justicia, aprovecha la cuarentena y sigue tirando la pelota para adelante en el camino de la impunidad que Cristina busca.
El senador José Alperovich también fue beneficiado por el congelamiento por conveniencia de parte de la justicia. Digo por conveniencia, porque los tribunales están cerrados por feria, pero para excarcelar a Boudou y mandarlo a su casa, la justicia funciona como un relojito. Pero para avanzar en una investigación simple de 9 abusos sexuales cometidos por Alperovich, la justicia sigue cerrada. Es intolerable que tanto los tribunales tucumanos como los porteños no hayan avanzado un centímetro en este gravísimo expediente. Se lo recuerdo en dos líneas: una joven familiar y empleada de Alperovich lo denunció por violación. Esta violencia de género brutal ocurrió en el departamento de Puerto Madero (otra coincidencia con los Kirchner) y en la sede de campaña electoral, en Tucumán.
La Corte Suprema de Justicia debe decidir ante la controversia por la jurisdicción en la que debe desarrollarse la investigación y el juicio y por ahora no han dicho una palabra. Silencio. Cajoneo. La cuarentena no se abre para esto. ¿Esta denuncia no le parece suficientemente grave a la Corte y a los jueces tucumanos y porteños? Un hombre de los más poderosos de la Argentina viola a una empleada y familiar y hace seis meses que no se mueve un papel. Alperovich aprovecha su condición de senador, caudillo del peronismo, tres veces gobernador y millonario para demorar todo. Tiene el privilegio de que pase el tiempo y la justicia nunca llegue.
Pero acá hay otra situación muy delicada que vuelve a unir a Cristina y Alperovich. El próximo miércoles vence la licencia por seis meses que Alperovich solicitó en el Senado, obligado por el estrépito e indignación que su caso produjo en la opinión pública.
La víctima sigue sufriendo sin tener respuestas. La justicia mira para otro lado. Y el Honorable Senado de la Nación está a horas de reincorporar a su banca al nada honorable senador Alperovich. Cristina está en un dilema y en una encrucijada. Por ahora no dijo una palabra como el resto del kirchnerismo feminista. Pero ahora Cristina necesita el voto número 42 de Alperovich para la reforma judicial que consolide la impunidad o para designar a Daniel Rafecas como jefe de todos los fiscales. Para Cristina son cuestiones de vida o muerte. De libertad o de Cárcel. De impunidad o de justicia. El problema es que ella, como mujer, debería condenar con mucha energía a un senador acusado de violador con pruebas y testimonios muy creíbles. Políticamente le conviene que Alperovich se reincorpore al senado. Pero su imagen sufriría un fuerte deterioro incluso entre el sector de los colectivos defensores del género que la idolatran.
¿Qué hará Cristina y el bloque del oficialismo peronista? Alperovich está dispuesto a volver. La oposición piensa que Alperovich tiene que prorrogar su licencia y no volver hasta que la justicia se expida. Es un caso de gravedad institucional. Y no es tan complicado de investigar para la justicia si es que tiene ganas de investigar. Una jovencita que denuncia a su pariente y patrón por violación y otros abusos. ¿Qué están esperando para avanzar con velocidad y dar el veredicto? Si Alperovich fuera inocente debería estar interesado en que todo se aclare rápido. Para limpiar su buen nombre y honor, si es que tiene buen nombre y honor. Lo digo porque re victimizó a la víctima cuando desde Miami, en una sus habituales y frecuentes vacaciones en el exterior, la expuso con su nombre y apellido.
La víctima era compinche de su hija. Beatriz, la amiga de Cristina y todavía esposa de Alperovich no abrió la boca. Su familia es un hervidero. Pero lo más importante es cuidar a la víctima de este delito perverso y que haya juicio y castigo, como corresponde.
El sentido común y la corajuda lucha de las mujeres contra la violencia de género y los femicidios impone que Alperovich sea juzgado lo antes posible y en esta ciudad de Buenos Aires, tal como decidió la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional.
No hay antecedentes de una acusación de semejante magnitud contra uno de los políticos con mayor poder de la Argentina. Alperovich no es un perejil. No es un legislador del montón. Estamos hablando de alguien que colonizó la justicia, doblegó a varios medios de comunicación y perpetró un nepotismo pocas veces visto. Sembró el estado con sus parientes. Mientras fue el jefe de Tucumán multiplicó su fortuna varias veces sin poder explicarlo con claridad.
El rechazo que provoca su figura lo llevó a salir cuarto en las últimas elecciones, detrás de Ricardo Bussi, el hijo del temible genocida.
La víctima tuvo que declarar tres horas ante la fiscal María del Carmen Reuter que fue designada por Alperovich como la mayoría de los integrantes del poder judicial tucumano. Sus palabras fueron dramáticas: “No quería que me besara. Lo hacía igual. No quería que me manoseara. Lo hacía igual. No quería que me penetrara. Lo hacía igual.”. Lo trata de monstruo y da detalles de cómo la violó en forma reiterada durante un año y medio. “El avasallamiento fue demoledor. Nunca lloré tanto en mi vida”, escribió la chica.
El abogado Gustavo Morales, en su momento, directamente exigió que se le quite la banca por “inhabilidad moral a Alperovich” Impulsó una nueva denuncia contra Beatriz Mirkin, la otra senadora por Tucumán que nada casualmente, es prima de Alperovich. La acusa de “encubrimiento agravado” porque cuando la denunciante de la violación sexual se lo contó y le pidió ayuda, Mirkin le dijo “que se la aguantara hasta después de las elecciones”. Mirkin que suele hacer alarde de sus posturas feministas y en contra de la violencia de género, calló y ocultó lo que le comunicaron y lo que es más grave todavía, le comentó en un bar de un shopping que “no le extrañaba lo que le contaba porque Alperovich ya había tenido actitudes similares con una anterior secretaria de ella.
¿ Alperovich tiene algunos antecedentes nefastos en su relación con las mujeres. Durante una entrevista con la periodista Carolina Servetto, se comportó agresivo, desafiante y en forma misógina. Le dijo: “Esta chica me encanta, es el perfil que a mí, me gusta. Sos una preciosura”. Eso fue en vivo, en pleno reportaje. Y ante la incomodidad y el enojo de la periodista, expresó: “No te sale ponerte en mala. No te sale, sabés. A mí, vos me haces acordar a mi señora”.
También tuvieron mucha cobertura mediática los rumores de una relación del Zar con Mariela Mirra, una joven que había ganado el reality Gran Hermano en el 2008. Le había dado un empleo pagado por el estado provincial pero cuando estalló el conflicto, intervino la Zarina y lo trató de “abuelito” a Alperovich y Mariela dejó de trabajar para Tucumán.
La actual víctima, tiene custodia policial porque tiene miedo que la maten. Entre las pruebas que aportó, hay intercambios de mensajitos telefónicos donde ella habla siempre de trabajo y él le responde “Yo te voy a proteger siempre, sos mi dueña”. En este caso y en todos, las consignas son claras.
Ni una menos. Ni una violada más.
Ni un violador más.
A ellas, vivas las queremos.
A ellos, presos los queremos.