Las villas miserias del peronismo – 20 de mayo 2020

Cacho trabaja. Cacho no roba. Tiene la dignidad de sus ancestros, los tobas. Un día huyó de los suburbios de Resistencia en Chaco y se vino a Buenos Aires. A Cacho le pasó de todo en la vida y nunca tuvo miedo. Siempre apretó los dientes y le metió para adelante. Quiere ser un ejemplo para el Jonatan, el único hijo que tuvo con Matilde antes de que ella se le fuera con otro. Es raro su ranchito en la villa Puerta de Hierro, en el corazón de La Matanza. Es raro porque no vive mucha gente como en el resto de las casillas. A veces cambian las parejas pero los hijos siguen aumentando bajo el mismo techo. Cacho nunca tuvo miedo ni siquiera a las bandas de ladrones que son sus vecinos. No le roban la mochila y las zapatillas porque lo conocen hace años. Se podría decir que lo respetan. Varias veces lo invitaron para que se sumara a los transas, a esos soldaditos de los narcos que ganan dos o tres veces más que él que se levanta todos los días a las 5 de la mañana para ir a trabajar al Supermercado que queda en Capital. Cacho no tiene miedo a nada. O mejor dicho, no tenía miedo, porque ahora está aterrado por la pandemia. Me conocía de haberme visto en la tele algunas veces y me lo contó entre los pasillos y las góndolas, con los barbijos y la distancia como corresponde. Sus padres quedaron en Chaco y nunca pudo ir a verlos. Su único amor en la vida es su hijo. “Es mi changuito”, me dijo con lágrimas en los ojos. Y por eso Cacho tiene tanto miedo. Si el virus lo ataca al chico, puede morirse porque tiene algunos problemitas de corazón. Y si lo ataca a él, Ramón teme morirse y que su hijo se quede solito en la villa, sin un peso, sin un consejo y una guía en la vida. No lo dice pero en su mirada morocha y húmeda advierto que teme que su hijo, el Jonatán, acorralado por el hambre, se meta en la droga y el choreo. Tiene pesadillas, como todos. Se le aparece el Jonatan tirado en el suelo, en un pasillo oscuro y maloliente. No es el pasillo del súper donde conversamos. Son los pasillos de ese asentamiento que queda entre la avenida Crovara, el cementerio municipal Villegas y el Barrio 17 de marzo. Cacho está acelerado. Me cuenta todo rapidito, como si temiera que su supervisor lo rete. Jonatan se le aparece tirado en el pasillo y muerto. Ramón no sabe si es por el coronavirus o por una grupito de consumidores de Paco que en la desesperación de la abstinencia, son capaces de matar a la madre.
Puerta de Hierro, es uno de los asentamientos con mayores adicciones y delitos aunque, como Cacho, también vive gente honesta que se quiere ganar la vida en buena ley, sin violar la ley. Cada vez le resulta más difícil. Cacho está en negro en el súper porque no quiere perder el plan social. Entre esos dos ingresos, más o menos se la rebusca para parar la olla. No paga luz, agua ni luz, ni alumbrado barrio o limpieza por una sola razón: no hay nada de eso en la villa que ahora llaman barrios populares o barrios vulnerables. Hace algunas changas cuando esta de franco. Cacho, tiene fuerza de brazos y por eso lo llaman de suplente cuando falta alguien en la empresa de mudanzas que queda a 15 cuadras. El Jonatan va a la escuela. Cuando no hay paro y cuando está abierta. Tiene un celular que Ramón no le compró. El no se atreve a preguntar cómo lo consiguió. Pero ahí no hay clases virtuales ni remotas. Ni remotamente hay clases. Insisto: ese infierno de hacinamiento no tienen nada. Ni la tierra de la casilla de chapa en la que viven es de ellos. Literalmente, no tienen ni donde caerse muertos.
Cacho escucha radio Mitre y sabe que en las villas de la Capital ya empezó a crecer el contagio. En su villa, hace mucho que no ve un funcionario, un médico o un policía. La mayoría no se atreven a entrar. Por las noches se acuesta temprano y espera que su hijo se duerma. Los sábados, cuando vuelve del trabajo, se permite tomarse unos vinos y sonreír con sus cumbias villeras preferidas.
Yo me quedó con las ganas de darle un abrazo inmenso. Felicitarlo por el esfuerzo titánico que hace para no robar ni traficar. Y para criar a su hijo con el sueño de que sea una persona de bien. Si Kharta, el dios de los Toba lo ayuda, tal vez el pibe le dé una alegría y se salve. Juega de diez en la reserva de Lafe. La mueve bastante bien, el zurdito. Es habilidoso y es feliz cuando pisa el área del rival de Deportivo Lafferrere. A veces cuando vuelve del partido, trae debajo de la campera algunos alimentos que le dan los de la Comisión Directiva. Igual que Cacho que viene con cajas y bolsas que le dan en el súper para ayudarlo. La esconden para que nadie se las arrebate cuando bajan del tren en la Estación del Ferrocarril Belgrano Sur. Una lata de atún, o un paquete de arroz, son una fiesta.
Toda la vida de Cacho y Jonatan me impactó el alma y el corazón. Por eso se las cuento. Uno a veces se queja de tantas pavadas. Pero lo que más me impresionó además de la batalla homérica para que su hijo salga derecho es que me dijo que por primera vez en la vida tiene miedo: al maldito coronavirus. Cacho no quiere morirse para no dejar a su hijo solo, huérfano y en la intemperie. Y no quiere que se muera Jonatan porque es lo único que ama en la vida.
Y pensar que hay gente que se queja porque tiene que estar encerrada en una linda casa, con comida, internet, televisión y todo más o menos resuelto.
Yo me quedé pensando en el nombre de su villa: Puerta de Hierro. Ese era el nombre del barrio elegante donde estaba ubicada la quinta en la que Juan Domingo Perón vivió durante 13 años. Queda a 20 kilómetros de Madrid. Puerta de Hierro es un capítulo de la historia del justicialismo. Hacia esa meca iban todos los dirigentes a buscar instrucciones y palmaditas en la espalda de su caudillo.
Y creo que hoy Puerta de Hierro, la de La Matanza, también es un capítulo de la historia de este peronismo. Porque el dato más desgarrador de fracaso de la Argentina como nación, es tres millones de personas que viven en las villas. Este país, lleno de recursos naturales y humanos, que en algún momento fue un lugar de progreso y movilidad social ascendente, hoy tiene más de 4.200 villas o asentamientos. En total ocupan 330 kilómetros cuadrados. ¿Escuchó? ¿Se da cuenta de la dimensión? Más territorio que toda la Ciudad de Buenos Aires que tiene 203 kilómetros cuadrados. La mitad de esas 3 millones de personas viven en la provincia de Buenos Aires, con fuerte presencia en el Conurbano. Esa es la llaga abierta más dolorosa que tiene nuestro país. Y pienso en Puerta de Hierro porque creo honestamente que gran parte de la responsabilidad de semejante drama, la tienen los que más tiempo gobernaron: es decir el peronismo de todos los colores ideológicos. Y hablo de Argentina, de la provincia y de La Matanza.
En el país desde el regreso de la democracia, Menem fue presidente por 10 años, Néstor y Cristina, más de 12, Duhalde, un año y ahora Alberto. El peronismo gobernó durante 23 años en 37 años de democracia. No digo que el resto de los gobiernos no peronistas hayan hecho demasiado, pero el justicialismo debería pensar antes de levantar el dedito acusador. En la provincia, el PJ gobernó 29 de 37 años. El alfonsinista Alejandro Armendáriz al principio y María Eugenia Vidal, al final y listo. El resto estuvo a cargo d
Cafiero, Duhalde, Ruckauf, Solá, Scioli y ahora Kicillof. En La Matanza, directamente, solo gobernó el peronismo. Pasaron: Russo, Cozzi, Di Leva, Ballestrini, Espinoza, Magario y ahora Espinoza, de nuevo.
No hay otra forma de cerrar una herida de tanta magnitud si no es con un estado presente que no se aproveche de los pobres y los mantenga pobres para usarlos como mano de obra electoral. No hay tarea más importante que dar educación y trabajo y recuperar la cultura del esfuerzo y el sacrificio. Ese es el verdadero rol del estado. Basta de someter a la gente a la humillación de la marginalidad y a la dependencia de un plan o de un puntero político. La única manera de poner de pié a este país es generar las condiciones para que haya inversiones productivas y se multipliquen las pequeñas y medianas industrias y el trabajo privado que más mano de obra demanda. El virus y la pandemia no han hecho otra cosa que desnudar estas miserias en toda su dimensión. Por eso Cacho tiene miedo por primera vez en su vida. No podemos olvidar a esos argentinos como Cacho que tienen el sueño de ver a su hijo por el camino de la honradez, la dignidad y el progreso. Como dice Jairo, en homenaje a los tobas, los antiguos dueños de las flechas, con letra de Félix Luna y música de Ariel Ramírez: “Sombra errante de la selva/ Viejos brujos de los montes/ No abandonen a sus hijos/ Gente buena, gente pobre… Le ruego a todos los gobiernos: No abandonen a Cacho ni a Jonatan. Gente buena, gente pobre…

El chavismo y la autoamnistía de Cristina – 19 de mayo 2020

Mientras la inmensa mayoría de los argentinos está preocupado y ocupado con el drama de la pandemia, Cristina y su tropa, aprovechan para consolidar su proyecto chavista que incluye una repudiable autoamnistía.
La ley de autoamistía fue el último intento de fuga de la dictadura militar. El candidato a presidente del peronismo, en 1983, Italo Luder en campaña electoral, prometió garantizar la vigencia de semejante ilegalidad e inmoralidad que pretendía darle impunidad al terrorismo de estado. Luder perdió las elecciones, pero Cristina y Néstor, lo apoyaron con su militancia desde Río Gallegos.
Hoy Cristina está liderando un plan sistemático para lograr impunidad para ella, sus hijos y el cártel de los Pinguinos. Eso se llama autoamnistía.
Cristina sabe que mientras el cuarto gobierno kirchnerista esté en el poder, ella jamás va a ir a la cárcel. Pero, para quedarse absolutamente tranquila, quiere voltear todas las causas y a todos los jueces que la involucraron en los 8 procesamientos y juicios orales que tiene en marcha. Quiere hacer borrón y cuenta nueva. Que su prontuario quede virgen, en blanco, como si nunca hubiera sido la jefa de una asociación ilícita dedicada a saquear al estado. Y ya le dije que está muy apurada, casi desesperada por hacerlo cuanto antes. Todos los días hay un paso más, todos los días hay una señal del copamiento absoluto que están haciendo de la justicia. Lidera esto, el vice ministro Juan Martín Mena quien fue segundo jefe de los espías de la presidencia de Cristina. Todas las piezas fueron distribuidas estratégicamente en ese ajedrez de la “Injusticia Legítima”. Carlos Zannini, alter ego judicial de la actual vice, es el jefe de los abogados del estado. Después del reclamo de Oscar Parrilli, el actual Procurador del Tesoro, Carlos Zannini, hoy también pidió ante la Justicia la nulidad de la acusación en su contra en la causa por la firma del tenebroso pacto firmado con Irán. Asimismo, exigió que quede sin efecto la elevación a juicio oral del caso que tienen como principal acusada a Cristina Kirchner a Juan Martin Mena y al propio Zannini.
Hay que recordar que el 7 de diciembre de 2017 fue el juez Claudio Bonadio el que pidió el desafuero y prisión preventiva de la ex Presidenta. En aquel momento, la procesó por traición a la Patria, encubrimiento agravado y estorbo de un acto funcional, todo vinculado al pacto con Irán como supuesto beneficio para los acusados del atentado de la AMIA. Según la justicia, la ex Presidenta y sus funcionarios diseñaron un «plan criminal» para «dotar de impunidad» a los iraníes responsabilizados de la voladura de la mutual judía.
Los privilegios que le dieron a Amado Boudou van claramente hacia el mismo lado. El juez Daniel Obligado lo mandó a su casa pese a que diez días antes había rechazado esa prisión domiciliaria. El fiscal Javier de Luca se negó a apelar semejante arbitrariedad. En consecuencia, Boudou por ahora, no volverá a la cárcel hasta que la Corte Suprema de Justicia lo decida. ¿Qué tema para la Corte, no? ¿Callará la Corte? En este caso más que nunca, el que calla, otorga.
Javier de Luca, obviamente, es un abogado parido por Eugenio Zaffaroni, un soldado de Cristina que incluso en su momento, ya había determinado que en el caso Ciccone, no había delito. Y nadie olvida que pidió tres veces que se desestimara la denuncia de Alberto Nisman contra Cristina por el encubrimiento a los terroristas que volaron la AMIA. A De Luca solo le falta proponer que le hagan un monumento tanto a Cristina como a ese malandra de estado llamado Amado.
El caso Boudou en clave por varios motivos. Primero porque fue el vice de Cristina elegido solo por ella. Segundo porque está condenado en doble instancia a 5 años y 8 meses de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos y todavía tiene varias causas graves por delante, como la de enriquecimiento ilícito o la coima de dos millones de dólares que le pagó el gobernador de Formosa, Gildo Insfran.
Y además, queda claro que no estaba en prisión preventiva, ni tenía ningún riesgo ante el virus. Sin embargo ahora está en su casa con su familia.
La situación más explosiva es que Cristina quiere salvar a Boudou, pero para Alberto, eso es tragar un sapo del tamaño de Casa Rosada.
Alberto no lo quiere, porque Boudou volteó de un plumazo a Esteban Righi, uno de sus mejores amigos y porque en televisión dio por sentado que era culpable e involucró en el tema a su actual jefa, Cristina. Dijo que las dos máculas con las que se iba a ir Cristina del gobierno eran la estatización de Ciccone para borrar pruebas y el Pacto con Irán.
Otra pieza del rompecabezas de la autoamnistía es Felix Crous. El jefe de la Oficina Anticorrupción dejó de ser querellante en dos de las causas en la que Cristina y sus hijos están hasta las manos junto a sus dos socios: Lázaro y Cristóbal. Hablo de Hotesur y Los Sauces.
Juan Martín Mena, también está a cargo del programa de los testigos que se arrepintieron y denunciaron con pelos y señales los mecanismos del gobierno más corrupto de la historia democrática. Esa gente siente pánico. Los tiraron a la jaula de los leones.
El rol de Horacio Pietragalla operando para que liberen a Luis D’Elía, Ricardo Jaime y Martín, el hijo de Lázaro Báez es parte de ese engranaje del nacional populismo que se hace la víctima y que justifica todos los delitos que cometieron como si fueran perseguidos políticos. Ni ellos se creen esas falsedades.
Los Kirchner nunca respetaron los fallos judiciales. En Santa Cruz no cumplieron ninguna de las 6 órdenes que les dio la Corte para reponer al procurador Eduardo Sosa, separado de su cargo por su honradez y valentía.
Ya vimos como Cristina en su alegato histórico, repitiendo palabras de Fidel Castro, dijo que la historia la había absuelto y que los jueces iban a tener que responder preguntas.
Esa es la consolidación del vamos por todo. Y ese el nombre del totalitarismo. Apropiarse del estado para instalar un gobierno eterno que nunca más se vaya del poder. Tal como hicieron en Santa Cruz. El chavismo vino después como justificación ideológica. Pero el feudalismo ladri progresista fue un modelo que nació en Santa Cruz. Clientelismo feroz con catarata de empleados públicos, justicia domesticada y legislatura con mayorías absolutas. Si a eso le sumamos a los medios y los periodistas puestos de rodilla con pauta o látigo, llegamos a la suma del poder público. Eso fue y es Santa Cruz. Eso es Venezuela y en eso quieren convertir a nuestra sufrida Argentina.
Este objetivo demuestra que volvieron mucho peores, con actitud revanchista, y que tienen muy claro el rumbo. El proyecto de la diputada Fernanda Vallejos no es una casualidad o el descuelgue de alguien marginal de la política. Es la expresión ideológica de los que quieren quedarse primero con las acciones de las empresas a las que ayudan y después quedarse con todas las empresas. Esa fue una verdadera innovación en la corrupción K. Ni Menem lo había hecho. Hostigar desde el estado a las empresas privadas y luego comprarlas a precio vil. Ellos o sus testaferros. Perseguirlas con la AFIP y los servicios de inteligencia, sabotearlas con los gremios y, finalmente, quedarse con todo. Por eso es una actitud extorsiva. Mafiosa.
Es lo mismo que diseñan para el campo o la producción agropecuaria. La Junta Nacional de Granos, dinamitar el Mercosur, no darle créditos a los que ahorren más del 5% de soja o trigo, según lo que ellos ordenen y hasta la reforma agraria que propuso Juan Grabois, son mojones de un camino que nos lleva derechito a una autocracia sin división de poderes ni libertad de expresión. Ellos hablan de una revolución por etapas.
Esta idea absolutamente antidemocrática incluye cooptar a parte de la oposición y debilitar su poderío.
Por eso le digo que Cristina, no para de tirar más leña al fuego de una grieta que está al borde de caer en la violencia callejera. Es de una irresponsabilidad gigantesca. Con tal de salvarse es capaz de incendiar todo.
No paran nunca. Más dinero, más impunidad. Los super poderes para que Santiago Cafiero maneje como se le cante, sin control y en contra de la Constitución, la friolera de 498 mil millones de pesos, son un mamarracho que vacía de contenido el presupuesto y el Congreso de la Nación. Divide y reinarás sigue siendo el lema monárquico de la reina. Ya lo lograron con Ricardito Alfonsín, que es muy poco representativo. Pero van a ir por otros. Ya se habla de que algunos legisladores del radicalismo o del Pro serían capaces de votar a Daniel Rafecas como el próximo jefe de todos los fiscales. Esa sería la frutilla de la torta de la impunidad absoluta y de la colonización total de la justicia. Todo lo que sea legal y pacífico aporta a la defensa de la República, la democracia y la libertad. En eso estamos.

Cristina echa nafta al fuego – 18 de mayo 2020

Cristina no se cansa de echar nafta al fuego. Como si los argentinos no tuviéramos graves problemas, su bulimia de poder y dinero impulsa el plan sistemático de “impunidad para todos y todas”, en una verdadera “autoamnistía”, tal como la definió Jorge Fernández Díaz. Sus soldados más fanáticos fogonean proyectos para quedarse con las empresas, el campo y de esa manera instalar el chavismo K en estas tierras. Y en los últimos días, la falsamente exitosa abogada, ordenó a su tropa que dinamitaran a Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal y Mauricio Macri. Y Alberto Fernández y Santiago Cafiero, también se sumaron a la operación. De esta manera matan varios pájaros de un tiro. Abren el paraguas frente a una montaña de muertos que puede haber en el Conurbano en las próximas semanas y desde ahora, responsabilizan de ese posible horror a Horacio Rodríguez Larreta. El Nacional populismo de Cristina siempre se caracterizó por buscar culpables y no soluciones. Y por poner siempre la culpa afuera, en los otros. Si las tierras de los barrios más vulnerables de Buenos Aires se siembran de fallecidos por el virus, van a decir que semejante drama fue posible porque Rodríguez Larreta abrió un poco la cuarentena y porque Vidal no construyó hospitales en la provincia. Es lo que vienen diciendo. El ataque a Vidal fue tan sobreactuado y mentiroso que Alberto lo tuvo que repetir dos veces. Después vino el fuego cruzado de los intendentes más cristinistas. Algunos dijeron barbaridades como el caso de Juan José Mussi que llegó a proponer que se corten los puentes y los accesos a la Capital. La camporista Mayra Mendoza, calificó de “irresponsable” la posibilidad de que los porteños abran los negocios de cercanía y que el fin de semana los chicos puedan pasear una hora con sus padres. Eso es todo. No se abrieron las puertas de par en par. En tiempos normales, hay 6 millones 300 mil personas que viajan diariamente a trabajar a la Capital y que regresan a sus casas en el Gran Buenos Aires. Ahora lo están haciendo solamente 1millón 800 mil personas que cubren lo que se llama “trabajos esenciales” para que funcionen los supermercados, los bancos y los hospitales. Y tienen que trabajar en la Capital porque décadas de peronismo bonaerense no fueron capaces de generar trabajo genuino y abrir pequeñas industrias y comercios. Toman trenes y colectivos porque en su barrio no hay trabajo. De eso se tienen que hacer cargo. Nadie viaja dos horas por día porque le gusta. Fueron incapaces de crear fuentes de trabajo y combatir de verdad la pobreza y la indigencia.
Pero el ministro de Salud bonaerense olfatea que en dos o tres semanas el coronavirus puede impactar con mucha letalidad en los barrios más vulnerables de su distinto donde viven 2 millones de personas. Puede ser una catástrofe humanitaria. Eso desequilibró a Daniel Gollán que fue designado ministro por indicación de Cristina que también lo tuvo al frente de la gestión sanitaria cuando fue presidenta. Gollán fue y volvió hasta que resolvió, como siempre, culpar al periodismo. Publicó un mapa donde la Capital estaba en rojo y decía “que esa era el mayor riesgo de irradiación del coronavirus”. Y en radio dijo que no estaba de acuerdo con la moderada flexibilización que hizo la ciudad. Después hizo declaraciones más contemporizadoras, dando marcha atrás. Y al final dijo lo que todo el mundo le estaba diciendo a él: “Son cuestiones de vida o muerte. No jodan”. Y dijo que fueron los medios que “todo el tiempo están buscando conflictos”. Su par de la Ciudad, el doctor Fernán Quirós, le salió al cruce con elegancia: “Sus mensajes generan miedo y confusión”, le dijo.
Ojalá que no llegue nunca esa tragedia pero por las dudas, como el gobierno de Axel Kicillof no tiene soluciones, ya encontró culpables. De hecho fue Kicillof el que empezó la semana pasada con todo esto exhibiendo la cantidad de muertos cada 100 mil personas donde la ecuación demuestra que la situación es, por ahora, claramente, más grave en la ciudad.
Pero sacarse de encima las responsabilidades no es el único objetivo. También los cristinistas, aprovechan para marcarle la cancha a Rodríguez Larreta y a Alberto. Los desespera ver que pese a todo, hay un espacio de racionalidad y diálogo para enfrentar la pandemia. Santiago Cafiero atendió a Macri por radio y lo hizo cargo de todos los males del país y se lo notó incómodo porque no suele ser su estilo.
Ya Cristina en su momento había mostrado la hilacha al fomentar la pelea contra Rodríguez Larreta y contra una ciudad que, junto a Córdoba, siempre le fue esquiva y donde hay mayor cantidad de ciudadanos que la repudian y no la votarían jamás. ¿Se acuerda cuando Cristina metió cizaña y comparó la ciudad con el Conurbano? Potenciando el odio, la fractura social y el resentimiento dijo que en la ciudad “hasta los helechos tiene luz y agua y en el Conurbano, chapotean en agua y barro”. Después habló del privilegio de los porteños, de jardines colgantes que producen una gran desigualdad sin darse cuenta que la provincia fue gobernada durante 29 años por el justicialismo de todos los colores al que ella siempre adhirió. ¿O son tan caraduras de echarle la culpa de la marginalidad de los barrios más vulnerables a Armendariz y Vidal que solo gobernaron 4 años cada uno?
Fue en ese momento donde empezaron la ofensiva coordinada como la de ahora para quitarle fondos de la coparticipación a la Ciudad.
Por eso le digo que Cristina, no para de tirar más leña al fuego de una grieta que está al borde de caer en la violencia callejera. Es de una irresponsabilidad gigantesca. Con tal de salvarse es capaz de incendiar todo.
Como suele ocurrir, fue Julio de Vido el que lo expresó de manera más rústica y evidente cuando dijo en una nota que “Nuestra tolerancia va a hacer que Larreta sea presidente en 2023 para que vuelva a joder a los jubilados. Kirchner no era asi. A los delincuentes hay que denunciarlos, no tolerarlos.”
La justificación de la lucha es un infantilismo rayano con el fanatismo. El virus los trajeron los ricos y la marginalidad y la exclusión que quedó tan expuesta, es responsabilidad del neoliberalismo, de Macri, de los jueces y de los periodistas. Carlos Raimundi dijo que, directamente, la culpa era del capitalismo. ¿Cuál es el sistema que Raimundi fomenta? ¿China? Es el lugar donde nació el virus. ¿Rusia? Cada día tiene más muertos e infectados? ¿Irán? Se sabe poco y nada de la cantidad de afectados, pero el régimen de Teherán es la negación de la democracia y los derechos humanos.
Es vergonzoso la utilización de una señora fallecida en la villa 31. Ramona Medina no es producto del neoliberalismo. Su pobreza estructural es producto de los gobiernos peronistas que durante años prefirieron tener clientes y no dar trabajo y educación de verdad. Las oligarquías son las sindicales que viven como millonarios y se sientan por décadas en el trono de su gremio. Los millonarios sin trabajar, pertenecen en su mayoría a la familia Kirchner y a su entorno de cómplices que saquearon al estado durante más de 12 años.
Meter el chiquitaje de la pelea político partidaria y la ocupación de espacios de poder, en momentos tan dramáticos como éste, habla de la obsesión del cristinismo. No paran nunca. Más poder, más dinero, más impunidad. Cristina no quiere cerrar ninguna grieta. Se quiere salvar de ir a la cárcel. Y para eso tiene que diseñar un plan para quedarse para siempre. Aquélla frase de “Cristina eterna” solo fue un anticipo. El Vamos por todo, una confirmación. Y ahora está claro que volvieron, pero no para ser mejores. Para ser peores, mas impunes y para tirar mas nafta al fuego.
Hoy es el día de la escarapela y no debemos permitir que los autoritarios y corruptos nos roben también los símbolos patrios. Hay que construir un país con gente honrada, democrática que quiera una sociedad más igualitaria, con más libertad y donde todos nos esforcemos para progresar. Depende de nosotros.