Hay dos informaciones que instalaron en mi cabeza el recuerdo de un talentoso que admiro mucho. Hoy le quiero hablar de Federico, alguien que apenas vivió 38 años, pero no murió nunca. Hoy les quiero hablar de una leyenda que se llama García Lorca. Un día desembarcó en estas pampas y se quedó a vivir en el corazón de los argentinos. Toda su estadía fue en el Hotel Castelar de Avenida de Mayo 1152. Su habitación, en ese hotel tan señorial y maravilloso, fue convertida en museo. La noticia triste que es esta semana, crisis económica y pandemia mediante, cerró sus puertas ese alojamiento tan tradicional de Buenos Aires que fue construido hace 90 años.
La otra información que me despertó nostalgias de Federico García Lorca es que este domingo, en todo el mundo se conmemora el Día Internacional contra la Homofobia. Es a propósito de que un 17 de mayo la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud eliminó la homosexualidad de su lista de enfermedades. Este domingo se cumplen 30 años de aquel día en que muchas personas empezaron a dejar de ser discriminados por su elección sexual.
Es que dicen que para el amor, García Lorca, no tenía límites ni esquemas. Jugaba en todos los puestos.
De paso le recuerdo que ser gay o lesbiana, todavía es delito en 72 países y en 8 los castigan con la pena de muerte: Irán, por ejemplo, régimen al que tanto admiran los falso-progresistas del mundo, con los cristinistas a la cabeza. Y ya que hablamos de este tema le cuento que recién hace 10 años, Fidel Castro pidió disculpas por las persecuciones brutales a los que sometió a los “pajaros”, como llaman en Cuba a los homosexuales. Había campos de trabajo forzado para «reeducarlos” y en la puerta un cartel fascista de izquierda: “El trabajo los hará hombres”. Hoy no hay matrimonio igualitario y ni siquiera unión civil en Cuba. Legal y formalmente, ahora no tienen ningún castigo. Pero la policía brava de la tiranía los sigue acorralando contra el Malecón y son descartados en los trabajos.
No quería dejar pasar la oportunidad de decir estas verdades. Pero volvamos al admirado García Lorca. Federico nació en un hermoso pueblito granadino llamado Fuente Vaqueros. Y la mejor poesía del siglo pasado, escrita en castellano, parió a uno de los más grandes entre los grandes.
Federico García Lorca fue todo lo que un enamorado de la vida puede amar. Un poeta inigualable, un dramaturgo celebrado por todos, un disfrutador de los placeres de la vida, un pianista, un fabricante de palabras para poner en boca de la magia inocente de los títeres.
Fue profundamente popular y culto a la vez. Apasionado y fino. Gitano y una especie de anarquista que supo unir la gloria de la literatura al combate de la militancia anti franquista.
Por eso lo fusilaron los falangistas. Porque no podían soportar tanto sol y tanta vida. Por eso la dictadura y el mismísimo Francisco Franco ni se atrevían a nombrarlo. Su solo nombre, su recuerdo en el imaginario popular, era una gigantesca fogata que podía iluminar la noche que vino después de la guerra civil española.
Federico era Federico y sus pasiones. Amigo de Salvador Dalí, Luis Buñuel que le hizo una de las mejores fotos y de Rafael Alberti. En Granada lo supo homenajear Gabriel García Márquez y Darío Fo. No se podía haber elegido una mezcla mejor. En Gabo y Darío Fo seguro que vivió el duende andaluz y la luz de García Lorca.
Le confieso que digo García Lorca y siento que estoy nombrando la cultura de verdad. La cultura que habita en “La Casa de Bernarda Alba” o en “Las Bodas de sangre” que lo trajeron felizmente a la Argentina, invitado por Lola Membrives.
Fue un luminoso 13 de octubre de 1933. El diario “La Nación” publicó la información donde además se confirmaba que Victoria Ocampo, a través de su editorial Sur, le iba a publicar “El romancero gitano”.
Se puede decir que Buenos Aires hipnotizó a García Lorca. Y que él se entregó al caudaloso Rio de la Plata y se dejó llevar. Tres veces postergó su regreso a España. Aquí frecuentó al Malevo Muñoz a quien admiraba después de leer “La crencha engrasada”. A Enrique Santos Discépolo, a los hermanos González Tuñón y a Conrado Nalé Roxlo. Algo asi como una selección de talentos. Si hasta da bronca no haber vivido en esa época.
La pequeña habitación número 704 del hotel Castelar donde vivía Federico, siempre era una fiesta. Dicen que allí escribió dos actos de “Yerma”. Por las noches, el placer y la lujuria, explotaba en todas sus aristas. Era recitar poesías, tertulias literarias en cafés como El Tortoni, la peña “Signo” donde conoció a Alfonsina Storni y, nada menos que a Pablo Neruda. ¿Se imagina a García Lorca y a Neruda juntos? Uno podría soñar que solo faltaba Carlos Gardel. Pero ese sueño se cumplió. César Tiempo fue el que los presentó. Fue el autor del milagro. En el corazón de la calle Corrientes. ¿En qué otra calle podría ser? Fue en hall del teatro que ahora se llama “Blanca Podestá” y que en aquel entonces se llamaba Smart.
Gardel y García Lorca juntos. Toda la madrugada bebiendo la noche, cantando el mudo, recitando el poeta. El tango le había pegado fuerte en su sensibilidad. Como la música negra del Harlem cuando estuvo en Nueva York o las caderas seductoras del son cubano en La Habana.
Federico no se privó de nada. Conoció a Julio de Caro, a Luis Angel Firpo, boxeador mítico si los hay, a Enrique Cadícamo, a Juan Carlos Cobián.
Hijo de un campesino pudiente y de una madre culta que le enseñaba letras y músicas, el 19 de agosto de 1936 fue llorado por sus familiares y por toda la España republicana, camisa blanca de mi esperanza, diría Víctor Manuel. Lo habían acribillado contra un paredón en el barranco de Viznar para que naciera la leyenda. Lo enterraron en una fosa común y anónima. Cadáver entre cadáveres por el solo pecado de ser republicano. Todos recordamos su frase genial: “Como no me he preocupado por nacer, no me preocupo de morir”.
Hoy los argentinos lo recordáramos con sus últimas palabras sobre Buenos Aires.
Un periodista le preguntó si tenía previsto volver y él contestó:
– Ojalá. Pero yo no quiero ir a estrenar ni a dictar conferencias. Me gustaría ir para estar con mis amigos, para remar en el Tigre, para oír el magnífico alarido de los partidos de fútbol, para escuchar los tristes bandoneones de notas verdes y acongojadas, para beber el vodka ruso en las tabernillas de la calle 25 de mayo con el grupo de poetas más sensible y más simpático que he encontrado en mi vida.
Ese era el sueño de Federico. Sus últimos deseos, sus ganas de vivir, sus ganas de luchar para siempre hasta que las balas negras del franquismo lo condenaron a ser eterno. Lo acribillaron en el futuro de la cultura. Ojalá en paz nos recuerde como nosotros los recordamos a él. Federico García Lorca, emblema de la diversidad cultural. Monumento a la belleza en todas sus formas. Un canto a la libertad que ningún fascista pudo matar. Apenas se fue, Herido de amor…
Pandemia de impunidad K – 14 de mayo 2020
La información, es novedosa. La opinión, es la misma que vengo manifestando hace tiempo. Los Fernández firmaron un pacto de impunidad en ese matrimonio por conveniencia. Alberto al sillón de Rivadavia y Cristina hacia la impunidad absoluta.
La noticia dice que el titular de la Oficina Anticorrupción, Felix Crous, desistió de ser querellante en dos de las causas más emblemáticas de la cleptocracia de Cristina, sus hijos y el Cartel de los Pinguinos. Crous, sin que se le cayera la cara de vergüenza, dijo que van a desistir de querellar también en otras causas con argumentos insólitos y vergonzosos. Uno de ellos dice que necesitan más personal y que se van a dedicar a causas de mayor actualidad, en obvia referencia a la avanzada que los K ya están impulsando contra Mauricio Macri y sus funcionarios. Crous es de la línea fundadora de Justicia Legítima que yo prefiero llamar “Injusticia Legítima” porque son un grupo de tareas de jueces y fiscales dispuestos a ser soldados al servicio de su jefa: Cristina.
Todos los días hay una noticia respecto del avance a paso redoblado y tambor batiente del plan sistemático para lograr la Impunidad de todos y de todas. Lo vengo denunciando hace mucho tiempo. No tienen vergüenza ni medias tintas. Cristina ordena que volteen todas sus causas, que destituyan a todos los jueces, que les devuelvan el dinero que robaron y lavaron, que limpien todos los prontuarios y que fulminen a todos los hombres de la justicia, de la política y del periodismo que se hayan animado a enfrentarla con opiniones o investigaciones rigurosas y certeras. Todos probaron o denunciaron que Cristina comandó una asociación ilícita en el gobierno más corrupto de la historia democrática argentina. Los más de 12 años del matrimonio Kirchner en el gobierno están tapizado de sobre precios, coimas, lavado de dinero, estafas, enriquecimiento ilícito y corrupción de estado.
En la tapa de mi último libro, publicado en junio del año pasado llamado “Juicio y Castigo” dice, con la foto de la abogada falsamente exitosa, que “Alberto es menos de lo mismo” y hablo de la “Megacorrupción de estado”. Junio del año pasado, insisto. La frase que generosamente sumó Jorge Fernández Díaz tiene una actualidad extraordinaria: “Este libro es un combate contra la amnesia social que puede destruir la Argentina” Es lo que está ocurriendo ahora. Hago otra advertencia: cuidemos por favor la democracia, la división de poderes y la república. Esta gente no tiene reparos en llevarse por delante el estado de derecho. En muchos aspectos son el anti sistema. Chavismo K.
La historia va a recordar al gobierno de los Fernández por tres pandemias: el coronavirus, la economía quebrada y la impunidad consagrada. Y solo los muy ingenuos o los tontos o directamente los cómplices podrán seguir diciendo que Alberto es bueno y Cristina es mala.
Los K utilizan distintos caminos y herramientas diversas. Pero todos los caminos conducen a santificar a Cristina y evitar que haya juicio y castigo que es lo que corresponde. Como si esto fuera poco lo hacen en medio de la cortina de humo y pánico que genera la pandemia entre gran parte de los argentinos. Yo avise en su momento. El barbijo no será mordaza, por lo menos en mi caso. Alberto Fernández dijo con toda claridad en su momento: yo soy igual a Cristina. En su momento, apenas Alberto selló la alianza con Cristina, hizo declaraciones en apoyo a esa mentira del Lawfare que la actual vice utiliza como excusa. Alberto compró o fingió que compró que Cristina era inocente y le salió a dar duro a varios jueces. Hace un año, dijo textualmente por televisión: “Algún día Ercolini, Bonadio (hoy fallecido),Irurzun, Hornos y Gemigniani van a tener que explicar las barrabasadas que escribieron para cumplir con el poder de turno”. Semejante apriete anticipó que: “vamos a tener que revisar sus sentencias que carecen de todo sustento jurídico y de toda racionalidad jurídica. Las cosas que han dicho de Cristina, son dantescas”.
Por eso ahora, Alberto y Cafierito van con dureza contra Macri y María Eugenia Vidal con Horacio Rodríguez Larreta sentado a su lado. “Es la consagración del pacto de impunidad”, dijeron en un comunicado, las más altas autoridades de Juntos por el Cambio. Se lo anticipé la semana pasada por estos micrófonos y el martes en TN. ¿Se acuerda?
Si alguien quiere conocer en forma detallada, cual es el plan de Cristina para lograr la impunidad para ella, su familia y el cartel de los pingüinos, tiene que repasar una pieza antológica, cargada de autoritarismo chavista. Hablo de su alegato de más de tres horas y media frente al tribunal que la está juzgando por ser la jefa de una asociación ilícita que se dedicó a saquear al estado mediante las obras públicas direccionadas y con sobreprecios y coimas monumentales. Es una exposición histórica. Es el pensamiento más descarnado y prepotente de Cristina. La causa está tapizada de pruebas, documentos y de testimonios que la incriminan. Pero ella, después de descalificar a medio mundo, terminó citando el discurso de Fidel Castro en 1953. Miró en forma amenazante a los jueces y les dijo: “Este tribunal, el del Lawfare, seguramente tiene la condena escrita. No me interesa. A mí la historia ya me absolvió. La historia me va a absolver. Y a ustedes, seguramente los va a condenar la historia”.
Cristina, altanera y enardecida alteró los tantos. Estaba en el banquillo de los acusados pero se transformó en acusadora. Tomó sus carpetas en forma enérgica, con bronca y comenzó a caminar hacia la salida. El presidente del tribunal le recordó, tímidamente que tenía la opción de responder preguntas. Ella pegó media vuelta, volvió sobre sus pasos, tomó el micrófono y gritó: “¿Preguntas? Preguntas van a tener que contestar ustedes”.
Es el ADN de su proyecto y el motor que la mueve.
El problema que apareció en estos días es la ansiedad y el apuro de Cristina. Ella exige impunidad ya. Es ahora o nunca. Y esa es la factura que le está pasando a Alberto. Dicen que este fue el tema central del último cruce que protagonizaron en la quinta de Olivos, a solas y por más de tres horas. No dieron ninguna información de lo que hablaron. Es muy difícil reconstruir esa reunión. Pero varias fuentes de funcionarios cercanos y de colegas que siguen de cerca el tema, coinciden en que Cristina cuestionó fuertemente a Santiago Cafiero y a Marcela Losardo. Algunos dicen por lo bajo que llegó a pedirles la renuncia pero no puedo dar esto por cierto. Casi, casi, sería un golpe palaciego. Pero, insisto, no lo tengo confirmado. Obligar a Alberto a que se desprenda de las dos personas más cercanas que tiene en el gabinete, es igual a ponerle una pistola en la mano para que se suicide políticamente. Cafiero, es su jefe de gabinete y mano derecha en todos los temas. Y Losardo fue hasta su socia en el estudio jurídico.
Todo indica que aquellas tres horas en Olivos fueron suficientes como para que Alberto se sumara sin chistar al operativo “Impunidad ya”. Lo de Felix Crous de hoy, lo certifica.
¿De qué se queja Cristina con la agresividad que todos le conocemos?
De la lentitud en cumplir con el Pacto de Impunidad.
El eje central del plan es colonizar definitivamente a la justicia. Ponerle camiseta partidaria. Transformar a los tribunales en Unidades Básicas K. Por eso en estos momentos tan complejos insisten con la idea de la reforma judicial. Y muchos jueces se van acomodando por las dudas.
Alberto Fernández, confesó por televisión que un grupo de expertos lo va a asesorar respecto de ampliar los miembros de la Corte. Es la vieja trampa que propuso el ex intendente de San Antonio de Areco, Francisco Durañona: llenar de militantes incondicionales la Corte y extirpar a los jueces débiles, independientes o vacilantes.
La frutilla del postre del asalto a la justicia, será el intento de poner como jefe de todos los fiscales a Daniel Rafecas. Sería un verdadero escándalo de complicidad que algún senador del radicalismo o del PRO, vote por este hombre que se movió con tanta parcialidad y que tantos favores importantes le hizo a los actuales gobernantes.
Ese pacto de impunidad, ese pacto negro, es el núcleo duro de coincidencias de Alberto y Cristina. Ella está sumamente apurada y no se fija en formalidades republicanas. Nunca respetó la Constitución. Mucho menos lo va a hacer ahora.
El virus populista – 13 de mayo 2020
El ex presidente Mauricio Macri lo dijo a principios de marzo: “El populismo es mucho más peligroso que el coronavirus”. El titular de la Unión Cívica Radical, el ex gobernador mendocino, Alfredo Cornejo ahora planteó algo muy similar: “Usan la pandemia como excusa para cometer los peores abusos de poder del kirchnerismo”. Y explicó las causas: “De un plumazo, quieren eliminar las instituciones. Tenemos que decirle: no al partido único del autoritarismo”.
Patricia Bullrich, jefa del Pro no se quedó atrás: “Esta es una democracia de imposición. Tenemos que seguir con nuestra movilización digital aunque al presidente no le guste. Chau Parlamento. La plata de toda la sociedad en las manos de un solo funcionario”.
Y Maximiliano Ferraro, líder de la Coalición Cívica tras el paso al costado de Elisa Carrió, puso el dedo en la llaga: “Alberto Fernández quiere dividir a la oposición y por eso debemos estar en contra de cualquier intento totalitario”.
Las palabras claves que hacen sonar las alarmas son: populismo, autoritarismo y totalitarismo. A mí me gusta sintetizarlo diciendo Chavismo K. Es que todos los populismos, de derecha o izquierda, tienen varios denominadores comunes. Uno es el de inventar un enemigo para fracturar la sociedad. Divide y reinarás. Instalar el odio al que piensa distinto y estigmatizarlo como garca, gorila, extranjerizante, pro dictadura y cualquier otro insulto. Ernesto Laclau, lo planteó con toda claridad. Anoche en la tele pasé un fragmento histórico de Juan Domingo Perón cuando dice que “A los amigos, todos y a los enemigos, ni justicia”. Por eso, Alberto más allá que proclama la necesidad de deponer las peleas políticas para atender en forma mancomunada el ataque del virus, no puede con su genio y le pega con un caño a María Eugenia Vidal con una mentira monumental. O dice no me van a torcer el brazo los que quieren que salgamos de la cuarentena, mientras anuncia una salida parcial de la cuarentena y se queja de las presiones a los que lo somete no se sabe quién con el tema de la deuda. Parece absolutamente planificado. Fríamente calculado, diría yo, porque Axel Kicillof hace exactamente lo mismo. Fustiga con falsedades groseras a Vidal y se hace el guapo frente a un enemigo que nadie conoce y nadie ve. Alberto y Axel parecen dos títeres que hablan por boca de Cristina. Pero darle una épica de lucha contra un enemigo de la patria es uno de las apuestas de todos los populismos y sobre todo del cristinismo.
El otro pilar, es buscar siempre la suma del poder público, cooptar todas las instituciones, limitar o colonizar la justicia y el Congreso y poder utilizar cajas millonarias sin el control de nadie. Arbitrariedad total para el clientelismo desencajado. Eso es lo que pasó con ese Decreto de Necesidad y Urgencia que Alberto firmó entre gallos y medianoche. Lleva el número 457 y es la síntesis del sueño totalitario del kirchnerismo. Le da a Santiago Cafiero el manejo absoluto y discrecional de 498 mil millones de pesos. ¿Escuchó bien? Cristina lo hizo durante diez años. Después, el gobierno de Macri, puso un límite del 5% para disponer del presupuesto, sin rendir cuentas. Pero ahora, con los artículos 4 y 6, el gobierno dispuso que el 100 por ciento del dinero puede ser reasignado a cualquier lugar sin la más mínima supervisión parlamentaria. Una verdadera locura antidemocrática, ilegal y también inconstitucional.
Por eso los opositores, esta mañana, pusieron el grito en el cielo y están exigiendo la derogación de semejante atropello institucional. Incluso los bloques del lavagnismo y otros que habitualmente votan junto al oficialismo, ahora tuvieron que manifestar su rechazo. Veremos si los Fernández acceden a cambiar eso o insisten con lo peor del kirchnerismo como dice Cornejo o con el intento totalitario, como dice Ferraro.
El tercer pilar de esta violación a las reglas republicanas es mostrarse como víctimas de una persecución y conseguir la impunidad para todos y todas empezando por Cristina, sus hijos y sus cómplices del estado mayor pingüino. El objetivo era volver para ser impunes, no mejores. Ya le comenté que este ataque a la justicia tiene varios frentes y que el ejecutor es el vice ministro, Juan Martín Mena, el encargado de apretar jueces y el segundo jefe de los espías durante el Cristinato. La reforma judicial va en ese sentido. La modificación de la cantidad de integrantes de la Corte para poner jueces militantes, también. Y la consolidación, la frutilla de la torta, viene por el lado de designar al juez Daniel Rafecas como jefe de todos los fiscales. Eso les permitiría ponerle camiseta de Cristina a toda la justicia más allá de algunos jueces valientes y honrados que seguramente darán batalla pero que van a ser destituidos, si triunfa este proyecto anti sistema.
Hay una gran parte de la sociedad que está dispuesta a luchar en forma pacífica y democrática contra el virus del populismo que puede liquidar la República. Hay una parte de los dirigentes de la oposición que también tienen claridad respecto de que esta, es la tarea de las tareas. Pero hay otro sector de la oposición que está demasiado callado. En los que tienen que gobernar provincias o municipios, se puede comprender más esa actitud porque están atajando los penales de la pandemia y tratando de evitar que haya muchos muertos en sus distritos. No tienen tiempo ni cabeza para ocuparse demasiado de las cuestiones políticas. Pero también es verdad que una cosa es la prudencia, la moderación y otra cosa es un silencio demasiado parecido a la complicidad. La sociedad o gran parte de ella está en un momento tremendo, tal vez como nunca en su historia, llenos de pánico, ansiedades, angustias, inseguridades y necesita de sus líderes para sentirse contenidos, acompañados y para que si pueden, les marquen la mejor ruta posible. Hay momentos de la historia donde los referentes agigantan su figura por coraje o inteligencia o al revés, caen por falta de protagonismo y brillan por su ausencia cuando más se los necesita.
El peronismo kirchnerista no tiene culpas ni estómago, ni escrúpulos. Alberto utiliza a Horacio Rodríguez Larreta para sugerir que hay unidad nacional contra el virus. Pero no le tiembla el pulso, ni a él ni a Kicillof, a la hora de ensuciar al gobierno anterior de Macri o a María Eugenia Vidal, por ejemplo. Horacio Rodríguez Larreta, por su función y por su estilo, jamás sería muy duro con Cristina en estos momentos. Sentiría que está dinamitando esa relación institucional que ayuda a achatar la curva de contagios y muertos. Pero Alberto y Axel, no tienen problemas. Dicen que estamos todos en el mismo barco pero cachetean con fuerza a los tripulantes que no piensan como ellos o que tienen otra camiseta partidaria. Esto es para reflexionar y debatir. María Eugenia Vidal se quedó callada y puso la otra mejilla. Eso conspira contra sus posibilidades futuras y deteriora la relación de ella con la gente. Por la tarde salieron a defenderla Alex Campbell y María Lujan Rey, entre otros. Pero todavía son dirigentes pichones al lado de grandes buitres como Alberto y Kicillof. No hay equivalencias. Son jugadores de distintas ligas. Campbell fue subsecretario de asuntos municipales de Vidal y le contestó al presidente: “No abrimos nuevos hospitales, porque los que estaban se caían a pedazos. Hicimos obras para mejorar 55 guardias de hospitales. Primero tuvimos que arreglar los que había, no cortar cintas para las fotos o inaugurar varias veces lo mismo.” También otras voces recordaron que se creó el SAME en la provincia y que la actual vice gobernadora se negó a implementarlo en La Matanza cuando era intendente. La diputada María Luján Rey en su tuit fue demoledora: “Para ayudar a la memoria selectiva y distorsionada, que tiene el presidente, le recuerdo que durante “la década ganada” se inauguraban hospitales vacíos que nunca funcionaron. Además es justo recordar que la gobernadora recibió 80 hospitales de los cuales 53 tenían riesgo edilicio”.
Las banderas de la República no se deben bajar jamás. Libertad, Igualdad y Fraternidad para todos, frente a los virus populistas autoritarios y corruptos. No se puede aflojar, por más pandemia que haya. Todas las esperanzas siempre se fortalecen con más democracia y nunca con menos.