La provocación de Boudou – 12 de mayo 2020

Arturo Pérez Reverte, es uno de los escritores más talentosos y leídos de habla hispana. Nos dejó una frase que me sacudió la conciencia: “El problema no es que alguien con poder sobre vidas y economías, mienta. Todos lo hacen, tarde o temprano. El problema grave es cuando a demasiada gente no le importa en absoluto que le mientan.
¿Producirá algún tipo de reacción el asesoramiento económico de Amado Boudou al gobernador de La Rioja? ¿El gobernador Ricardo Quintela, pagará algún costo político por semejante provocación? Tiene la provincia fundida, al borde del default y con graves índices de pobreza y atraso social y tiene la cara tan dura como para pedirle consejos a un delincuente condenado en segunda instancia e inhabilitado de por vida para desempeñar cargos públicos? ¿No le importa el fallo de la justicia a Quintela? ¿Le moja la oreja y humilla a los jueces que condenaron a su flamante asesor económico por coimas en el intento de apropiarse de la fábrica de billetes? ¿No hay sanción alguna para un gobernador que se burla asi de la ley y de la mayoría de los ciudadanos que quieren un país sin corruptos y con división de poderes? ¿Se atreverá a decirle algo Alberto a Quintela? Porque esa mugre lo salpica al presidente y a Cristina y a todo el peronismo. Boudou no estaba con prisión preventiva. Insisto: está condenado en segunda instancia. Cinco años y diez meses de prisión que estaba cumpliendo por malandra, por ladrón de los dineros del pueblo. Ahora tampoco está libre. Está en prisión domiciliaria producto de un fallo vergonzoso del juez Daniel Obligado. Ahora mismo la justicia está revisando semejante atropello a la razón. ¿Qué pasará si la instancia revisora decide que Boudou debe volver a la cárcel? ¿Hará home office o calabozo office en un trabajo remoto por Zoom? ¿A tanta obscenidad hemos llegado? ¿Los violadores de la ley no tienen miedo de que la gente no los vote nunca más?
El gobernador Quintela debería saber que Boudou ya tuvo relaciones carnales y pornográficas con otro gobernador. Hablo del señor feudal, Gildo Insfran. Boudou era ministro de Economía y asesoró con su consultora trucha a Insfran en la renegociación de la deuda provincial. Por arte de mafia, todos los argentinos pasamos a tener que pagar gran parte de la deuda de los formoseños. Eso le costó dos millones de dólares que el pueblo pobre de Formosa perdió porque su gobernador le pagó esa cifra como coima por los servicios prestados. Esa causa está muy avanzada en la justicia. Si Cristina y la cuarentena quieren, pronto se puede reanudar y condenar nuevamente a Boudou. Hay muchas pruebas y testimonios de ese robo de estado.
El gobernador Quintela informó que Boudou no fue contratado formalmente por el estado provincial. Pero el delincuente condenado va a asesorar al condenado gobernador en la estatización de la deuda que tienen los empleados públicos de la provincia. Se calcula que los empleados deben a distintas empresas de consumo 6 mil millones de pesos. Y que el gobierno va a hacerse cargo de eso. ¿Un clientelismo sin límites? Los muchachos compraron televisores, lavarropas, o tarjetearon por arriba de sus posibilidades y los más pobres de los pobres riojanos, que tal vez ni trabajo tienen, van a tener que pagar una deuda que no es de ellos. Insólito. El colmo del populismo. Mire si a Alberto Fernández se le ocurre hacer lo mismo. Los empleados públicos de todo el país los van a votar toda la vida. Compran electrodomésticos, no pagan las cuotas y después, el estado se hace cargo. El gran negocio es comprar muy por encima de tus posibilidades y después que pague mongo. O mejor dicho el estado que somos todos.
Para eso Quintela necesita el asesoramiento de Boudou. Sería más barato y rápido que Quintela le de en mano, a cada empleado lo que debe y listo. Subsidio, regalo de Papa Noel Quintela. Con Boudou todo le va a salir más caro y va a hacer un papelón nacional como ya está haciendo ahora.
Salvo que estén preparando la fórmula del peronismo para 2023: Quintela presidente, Boudou vice, Cristina reina.
Quintela por radio dijo que lo emocionó ver a Boudou con una sonrisa y que va a ir a la vanguardia de este proyecto. En eso tiene razón. Boudou siempre fue a la vanguardia. Fue el primero que estafó con la mitad de su auto a su propia ex esposa. Fue el primero en vivir en un médano. Fue el primero en pasar en un suspiro del neo liberalismo de Alsogaray al marxismo del Che Guevara y Chávez, fue el primero en irse a vivir a Puerto Madero con nuestro dinero y fue el primero en el mundo en querer apropiarse de la fábrica de billetes. Batió todos los records. Ni a los narcos se les había ocurrido robarse la fábrica de billetes. Aunque hay que ser justos. La idea se le ocurrió a Néstor Kirchner y Boudou se la robó apenas el ex presidente se murió.
Alberto Fernández no lo quiere a Boudou. Es que de un plumazo volteó en su momento, a Esteban Righi que era el procurador y uno de los mejores amigos del actual presidente. Y en televisión, canal 9 para más datos, Alberto dijo que Cristina estatizó la empresa para borrar pruebas. Textualmente dijo: “No entiendo como no se arrepienten de haber bancado a Boudou. Estatizaron Ciccone para borrar pruebas”. Cualquiera lo puede ver al video en las redes. Encima, muchos actuales diputados votaron esa salvajada institucional y no hay antecedentes en el planeta de que ningún empresario haya reclamado la indemnización por una empresa privada que pasó a manos del estado. Nadie reclamó. No se puede creer.
Parece que en la Argentina somos incapaces de achatar la curva de la corrupción y la impunidad. Parece que los delincuentes de estado siempre encuentran una forma de escaparse del juicio y castigo que merecen. Amado Boudou está en su casa y en nuestro país hay una injusticia más y la indignación, para la mayoría de los ciudadanos que son honrados, se convirtió en pandemia.
La bronca social no es solamente porque Amado Boudou salió de la cárcel de Ezeiza. Es, además, porque no hay un solo motivo, pero ni uno solo, que justifique semejante humillación a los compatriotas honestos. Habrá que investigar al juez Daniel Obligado para que cuente porque se sintió obligado a cometer semejante ilegalidad. Sus argumentos son de una fragilidad notable. ¿Está Boudou entre los grupos de riesgo? No. De ninguna manera. Según el informe médico que está en manos de la justicia, Amado Boudou tiene 57 años y está en perfecto estado de salud.
Le recuerdo que la condena a Boudou que Quintela se pasa por donde usted ya sabe, surgió de un juicio con todas las garantías que duró un año. Como si esto fuera poco, esta condena fue ratificada por unanimidad, en segunda instancia por la Cámara de Casación Penal. Poco antes de ser liberado, la propia Corte Suprema de Justicia rechazó un recurso que habían presentado sus abogados defensores. Y escuche esto que directamente una locura: 10 días antes, el mismo juez Obligado, junto a sus pares del tribunal, rechazó el pedido de detención domiciliaria. Y después, aprovechó que se quedó solo por la feria, cambió totalmente de opinión y lo mandó a la casa. ¿Qué pasó en el medio?
Sigamos buscando algún argumento más o menos razonable. ¿Hay un contagio masivo de coronavirus en las cárceles argentinas? No, De ninguna manera.
Sin embargo el doctor Obligado lo liberó. Dijo que es por el riesgo del virus y porque la sentencia aún no está firme. Es un verdadero despropósito que en algún momento, el juez debería explicar ante el Consejo de la Magistratura que, en el caso de que existiera la justicia en este país, debería estudiar su destitución como magistrado.
El caso Ciccone es un emblema de la corrupción de la cleptocracia K. Boudou y su testaferro José María Nuñez Carmona se apropiaron de Ciccone tal como lo confesó en el expediente hasta su empleado, Alejandro Vanderbroele. Para concretar esa maniobra fraudulenta manipularon la AFIP y la Casa de la Moneda. Cuando Ciccone estuvo en sus manos, el gobierno de Cristina le encargó que fabricaran billetes y el Frente para la Victoria que confeccionaran las boletas electorales.
Boudou es un monumento a la corrupción. Y que haya asesorado al gobernador de La Rioja es una afrenta a todo el pueblo honrado. Solo falta que salga Lázaro Báez y lo contraten en Vialidad Nacional como asesor o José López y que se sume al ministerio de Desarrollo social y enseñe como repartir el dinero ajeno. ¿Y qué tal si le dan a don Julio de Vido algún puestito en YPF o como embajador en Venezuela?
Yo no quiero venganza ni persecución para nadie. Pero quiero que los ladrones de estado paguen con la cárcel por lo que hicieron. No hay país posible con impunidad para todos y todas.

Cacerolazos exitosos – 11 de mayo 2020

No fueron en vano las protesta masivas y extendidas de los cacerolazos. No cayeron en saco roto los cientos de miles de firmas en change.org. No pudieron hacerse los tontos frente a los gritos que aparecieron en las encuestas con el 83% de los argentinos repudiando la excarcelación frívola e irresponsable de asesinos, violadores y saqueadores. El presidente Alberto Fernández que al principio había encontrado razonable la suelta de presos, tuvo que dar marcha atrás y les transfirió la responsabilidad a los jueces. Lo mismo hizo Axel Kicillof. Se sacaron de encima la papa caliente que les hizo pagar un alto costo político. Pero la Asociación de Magistrados, les respondió haciéndolos cargo a ellos de la resolución de fondo de estos dramas que es la construcción de cárceles amplias y adecuadas.
Muchos intentaron desde el cristinismo, culpar al periodismo de haber agitado este tema. Pero lo cierto es que quedó claro ante la opinión pública que el plan sistemático para excarcelar delincuentes fue ideado y ejecutado por funcionarios y militantes del kirchnerismo. El marco político y teórico fueron aportes de Cristina y Zaffaroni, respectivamente. Pero el jefe de operaciones fue Juan Martín Mena, el actual vice ministro de Justicia. Y la cara más visible, por lo grosero de su sobreactuación fue el juez Víctor Horacio Violini.
La inmensa mayoría de la sociedad no se quedó callada. Hizo todo lo que estaba a su alcance para rechazar semejante decisión por peligrosa e irracional. Y eso generó por lo menos tres grandes decisiones positivas.
1) La Suprema Corte bonaerense falló contra la liberación masiva de presos y ordenó que sean los jueces naturales los que intervengan en estos casos.
2) Usina de Justicia pidió el juicio político, es decir el primer paso hacia su destitución, del juez Violini y
3) la oposición de la provincia presentó un proyecto para formar una comisión legislativa para evaluar la actuación de cada juez en esta circunstancia, con la idea de sancionar a los magistrados que hayan violado la ley.
Es decir que desde el máximo tribunal provincial, desde uno de los organismos de derechos humanos más prestigiado de la sociedad civil y desde la política, con diputados y senadores, se hicieron eco de la exigencia del ciudadano común. Todo eso es una buena noticia.
Que la sociedad se haya comprometido y no se haya resignado. Que la justicia haya reaccionado para custodiar el cumplimiento de la ley, que las asociaciones civiles hayan jugado a fondo y que los partidos políticos opositores se hayan sumado aportando su granito de arena. Así funciona la democracia. Pero vamos por partes:
La Suprema Corte primero aceptó el recurso de queja que presentó el fiscal general, Carlos Altuve. Y hoy se pronunció en forma contundente contra la salvajada que hizo el doctor Violini y ordenó que se deje sin efecto su fallo del “habeas corpus”, masivo que en un minuto y con su sola firma mandó 700 detenidos a su casa. La Corte también respaldó lo obvio: que son los jueces naturales los que tienen que entender en estos casos. Porque es lo que marca la ley y porque son los que mejor conocen la realidad de cada preso. El dictamen que había aportado el procurador general bonerense, Julio Conte Gran había solicitado la revocatoria.
Este fallo de la Corte fue unánime, sin disidencias ni agregados y le da mayor solidez al pedido de juicio político al juez Violini que impulsaron Diana Cohen Agrest como presidenta de Usina de Justicia con el patrocinio del doctor Fernando Soto. En la rigurosa y minuciosa presentación de 27 carillas, Usina pide el juicio político por “mal desempeño, incapacidad o negligencia en el ejercicio de sus funciones” y por “el incumplimiento de los deberes inherentes a su cargo.” De prosperar esta solicitud, que va en línea con lo señalado por el fiscal general y la propia Corte, Violini quedaría al borde del precipicio de su destitución como juez de Casación Penal bonaerense.
Usina es una organización que defiende los Derechos Humanos de las Personas Víctimas de Delitos y en ese carácter es miembro de la Organización de Estados Americanos (OEA). En su texto, Usina define como de “gravedad institucional” el habeas corpus colectivo por varios motivos, a saber:
Se violó la ley de víctimas porque no se las convocó para que sean parte del proceso.
Se saltó por encima del juez de primera instancia e intervino directamente Casación. Violini no era el juez competente y vulneró la garantía de juez natural.
Se liberó a un número “ingente (es decir enorme) e indeterminado de detenidos porque dijo que todos los que luego en el futuro, se sumaran a la lista del poder ejecutivo también quedaban comprendidos en su decisión. Y de paso, delegó en el gobierno de Axel Kicillof una potestad de la justicia en “un acto de inusitada gravedad, arbitrariedad manifiesta y notorio apartamiento de la ley”.
Usina de Justicia dice que todo esto generó “una total alteración del orden constitucional y legal”.Violini argumentó con la emergencia por la pandemia cuando, en realidad, es en estas situaciones que tiene más sentido el cumplimiento de las normas. Entre durísimas críticas, que justifican el pedido de remoción de Violini, la entidad que tiene entre sus miembros honorarios a Marcos Aguinis, Daniel Sabay y Alejandro Fargosi, entre otros, denunció que el escandaloso fallo de Violini fue “unipersonal, genérico y abstracto. Contradictorio en sus aparente fundamentos y temerario en su obrar”.
En síntesis, Violini debe ser destituido para Usina de Justicia porque “violó el principio conceptual del debido proceso con clara y directa afectación del sistema republicano de gobierno”.
Dice también que el magistrado que, a partir de ahora, queda en la cuerda floja inventó “una categoría punitiva que no existe en la legislación penal” al hacer diferencias entre delitos leves y graves y que su decisión está llena de “falencias, omisiones, imprecisiones y abstracciones en las que ha incurrido deliberadamente”.
La presentación culmina con un concepto demoledor para Violini: “Jamás vimos este tipo de resoluciones en la historia judicial argentina”.
Finalmente se solicita que se suspenda en sus funciones al juez Violini para que comience el sumario que lo lleve al juicio político. Y se reserva el derecho a recurrir a la Corte Suprema de Justicia y a organismos internacionales en caso de que su petición sea rechazada.
¿Quién el tristemente célebre Violini?
Cristina lo celebró en su momento cuando criticó a Comodoro Py. Es el mismo que defendió a Hugo Moyano y dijo que la de Independiente, era una causa armada y que quiso, pero no pudo, ser candidato a intendente de La Plata por el kirchnerismo. Amigo de Julio Alak, le permitieron hacer dos veces su examen porque en la primera instancia no había alcanzado el puntaje necesario. Le recuerdo que Alak fue Ministro de Justicia de Cristina y lo es de Kicillof.
¿Que hizo Violini, además de liberar en un abrir y cerrar de ojos a 700 delincuentes?
Para muestra basta un botón: se llama Pedro Olmos y violó salvajemente a una adolescente que era su vecina. Estuvo 5 meses prófugo. Después fue apresado y condenado. Todavía no había cumplido medio año en prisión y el juez Víctor Violini lo liberó porque tiene hipertensión y osteoporosis, dos enfermedades que afectan a una gran parte de la población. Pero lo más repugnante a la condición humana es que ese violador se fue a vivir a metros de su víctima, en Burzaco. La familia y la chica están aterradas.
Finalmente la política a través del Parlamento y de la oposición, también hizo su aporte para corregir lo que claramente fue un intento de liberar a la mayor cantidad de presos en el menor tiempo posible con música y letra del Cartel de los Pingüinos.
Con la firma de Maximiliano Abad, el jefe del interbloque de diputados de Junto por el Cambio se presentó un proyecto para que una comisión legislativa evalúe a cada uno de los jueces que enviaron a los presos a sus domicilios. Dicen que “no es admisible que se utilice la pandemia para mandar a su casa a criminales, violadores o saqueadores del estado”. El propio Sergio Berni, ministro de Seguridad de la Provincia y al que nadie puede acusar de anti kirchnerista dijo que “nadie sabe a quién se liberó y a donde están” y reveló que hay “juzgados y comisarías que están tarifados”
Aquí corresponden un par de preguntas.
¿Qué va a pasar con los delincuentes que ya fueron liberados y no tienen ni tobillera electrónica? ¿Volverán por sus propios medios o aprovecharán para fugarse? ¿En ese caso, habrá sanciones para los jueces que los soltaron? Y la más grave de todas. Si Sergio Berni dice que hay juzgados y comisaría que están tarifadas, es decir que cobran para dejar en libertad a criminales, femicidas o ladrones, ¿Qué está esperando para hacer las denuncias correspondientes? Berni es funcionario y está obligado a presentar una denuncia ante el conocimiento de un delito. De lo contrario el que comete el delito es él. Se transforma en cómplice. O encubridor.

El ejemplo de Mandela – 8 de mayo 2020

Mañana se cumple un aniversario del día glorioso en el que Nelson Mandela asumió la presidencia de Sudáfrica.
Las Naciones Unidas decretaron que el día de su nacimiento debe dedicarse a estudiar y reflexionar sobre esta figura monumental “en reconocimiento al aporte que hizo a la cultura de la paz y la libertad”. Junto a la Madre Teresa y el Mahatma Ghandi, entre otros, son los líderes que más admiro del siglo XX.
Precisamente, una de las frases que Mandela solía repetir era de Gandhi: “Has de ser el cambio que buscas”. Y también: “Tienen que saber que los líderes son de carne y hueso. Si piensan que eres un mesías, sólo cabe la decepción”
Otra reflexión: “Si yo tuviese el tiempo en mis manos, haría lo mismo, otra vez. Lo mismo que haría cualquier hombre que se atreva a llamarse a sí mismo un hombre”.
Esta es una de las herencias conceptuales que dejó un gigante de la historia de la humanidad que murió a los 95 años. Nelson Mandela es un altar ante el que me arrodillo con gusto, respeto y devoción. Porque su cuerpo es un templo para rezar y pelear por los derechos humanos y la dignidad del hombre. Una suerte de santo laico para los olvidados de la tierra y todas las tribus religiosas del mundo. San Nelson Mandela de la Igualdad y la Libertad. Hijo de la negritud y padre de la patria diversa. Mandela ganó una de las grandes batallas de la historia. Venció al odio. Le quebró el espinazo a la discriminación. Expulsó de su tierra al ¨Apartheid¨, un régimen de supremacía blanca, como se autodefinían, superioridad de la raza, nazismo africano en estado puro.
Si tuviera que elegir un epitafio para la tumba de Mandela, me quedaría con Bertolt Brecht:
«Hay hombres que luchan un día y son buenos.
Hay otros que luchan un año y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos.
Pero hay los que luchan toda la vida:
Esos son los imprescindibles».
Estuvo 27 años preso. Muchos en una celda fría y húmeda donde solo podía dar tres pasos. Eso le metió veneno en los pulmones y tuberculosis para siempre. Acostado tocaba con su cabeza una pared y con sus piernas la otra. Había sido confinado a una celda como sus hermanos habían sido confinados a los guettos, unos barrios solo para negros, como si fueran de segunda selección, gente de carne y hueso pero considerada descartable por los salvajes fascistas. Mandela conmueve y se transforma en un imán para todos. Con su cabeza blanca, su piel negra y su corazón multicolor, su arcoiris de dignidad. Vi su cara de Mahatma Ghandi negro pintada en los muros del Harlem en Nueva York. Estaba abrazado a Malcom X, Martin Luther King y Desmond Tutu en la celebración callejera por el triunfo electoral de Barack Obama. Esas catedrales humanas de la fe y la lucha parieron a Obama. Jamás se hubiera consagrado un presidente negro en los Estados Unidos sin ellos. Jamás hubiera salido campeona del mundo la selección de Francia, integrada por tantos jugadores negros.
Fueron los sembradores del mañana que Obama, cosechó. Incluso llegó a decir que él se había dedicado a la política inspirado en Mandela. Obama no podría haber sido presidente sin que antes existiera Martin Luther King, un Mandela, pero nacido en los suburbios de Atlanta, en Georgia.
El 11 de febrero de 1990 fue un día luminoso para el planeta. Una marea humana bailó en las calles celebrando la liberación de Mandela. El dijo que no se sentía profeta, solamente un servidor de su pueblo y así fue. Austero, generoso, dialoguista, fomentó la desobediencia civil, la resistencia pacífica y las huelgas pero no la violencia. Superó incluso sus propios resentimientos por haber estado diez mil días tras las rejas. Por eso, recibió el premio Príncipe de Asturias y en el 93, ganó el premio Nobel de la Paz junto a Frederik De Klerk. Al año siguiente, ganó las elecciones con el 62% de los votos y no aceptó postularse para la reelección que hubiera ganado con facilidad. Sonó un tiro para el lado de la justicia universal porque se convirtió en el primer presidente negro de su patria e instaló un gobierno de unidad nacional y la Comisión de la Verdad y la Reconciliación. Lo castigaron mucho desde los extremos radicalizados pero el pueblo sencillo se lo agradeció eternamente. Logró un estado multirracial e igualitario. No solucionó todos los problemas pero extirpó el cáncer moral del cuerpo social de Sudáfrica. Repasando su vida por los portales de la red vi sus fotos con todos los líderes políticos y figuras del mundo de la cultura y el deporte. Todos soñaron con conocerlo y pudieron lograrlo. Pero la imagen que más enternece y conmueve es la que está abrazado con su bisnieta Zenani, sangre de su sangre, etnia de su etnia, la negrita hermosa llena de trenzas que también pertenece al clan Madiba de la etnia Xhosa. Era la continuidad de Mandela. Porque a hombres como él no se los llora. Se los estudia, se los imita y se los reemplaza. Es especialmente impactante la camiseta con el número 46664 que Mandela se puso para ahuyentar los fantasmas que lo acechaban por las noches. Las pesadillas de aquel hueco donde lo encerraron con el número de interno capicúa del horror, 46664.
Hoy seguramente estará en el cielo de los buenos descansando en paz por toda la eternidad. Los más humillados y perseguidos se sienten un poco huérfanos.
El 18 de julio de 1918 en Mvezo, El Cabo, Unión Sudafricana, nacía como Roli hla hla “el que sacude los árboles”, en xhosa, el idioma de su pueblo. A los 7 años, una profesora del colegio metodista al que lo enviaron sus padres, – nadie en la familia había ido a la escuela antes- , la señorita Mdingane, siguiendo una costumbre de aquellos tiempos, resabio de la influencia británica en la educación del país, le daría su nombre inglés, Nelson. Para su gente sería Madiba, la denominación de su clan. Con el tiempo, los años y la lucha, en su patria y en el mundo, alcanzaría simplemente con su apellido, Mandela, para honrar a uno de los ejemplos de todos los tiempos.
En su legado conceptual hay que apuntar lo siguiente: “No creo que sea saludable que la gente piense que eres un mesías. Si lo hacen, sólo cabe la decepción. Tienen que saber que los líderes son de carne y hueso, que son humanos. Eso es lo que quiero que piensen de mí. Si te creen un salvador, sus expectativas son demasiado altas. Que piensen que eres un héroe, vale, pero una leyenda, no… Las leyendas son escasas; pero en la actualidad hay miles de héroes en Sudáfrica. Un héroe es un hombre que cree en algo, que es valeroso, que arriesga la vida por el bien de la comunidad”, fue la respuesta que dio al periodista Richard Stengel, con quien trabajó codo a codo a lo largo de casi tres años en su autobiografía, “El largo camino hacia la libertad”, autor también de “El legado de Mandela”.
“He batallado contra la dominación blanca y también contra la dominación negra. He anhelado el ideal de una sociedad libre y democrática en la que todas las personas vivan juntas en armonía y con igualdad de oportunidades. Es un ideal por el que espero vivir y que espero lograr. Pero si es necesario, es un ideal por el que estoy dispuesto a morir”. Ese texto conmovedor fue parte del discurso que pronunció en el Proceso de Rivonia en 1964, pero su alegato no le evitó la condena a prisión perpetua con trabajos forzados por traidor a la patria.
En el homenaje a la leyenda de Mandela podemos recordarlo con palabras de nuestros negros castigados: Mandela no murió. Apenas está dormido soñando con su pueblo. Duerme, duerme, negrito. Que si el negro no se duerme viene el diablo blanco y zas, le come la patita.