Hoy es el primer día de un año que puede ser clave para el nuevo gobierno y para todos los argentinos. El 2020 marcará el rumbo con sus medidas y las palabras dejarán lugar a los hechos. No hay relato mentiroso que derrote a la realidad que cada uno vive en carne propia. Por eso me comprometo a estar alerta por lo que viene. A no bajar los brazos ni dejarme seducir por el canto de las sirenas. Ya le confesé y le ratifico, que no soy para nada optimista por lo que ya ocurrió y por lo que viene.
En 20 días, el cuarto gobierno kirchnerista ya mostró sus primeros despropósitos. Una Cristina recargada y más chavista que nunca. No quiero ser agorero ni aguarle la fiesta a quienes votaron con esperanza. Pero tampoco quiero ser falso ni mentiroso. Me rebela la hipocresía. Por eso le quiero decir exactamente lo que siento y lo que pienso. Aunque vaya en contra de la corriente mayoritaria. Yo por supuesto que quiero que nos vaya bien a los argentinos. Pero no creo que con los Fernández nos vaya bien.
No soy para nada optimista porque trato de ver lo que pasa y de leer la realidad con la mayor rigurosidad posible.
Cristina en 20 días utilizó dos veces el patrimonio de todos los argentinos como es la página oficial del senado para criticar a los diarios Clarín y La Nación. Está en todo su derecho de expresar sus rechazos a través de twitter o sus redes sociales o por medio de entrevistas. Pero la página del senado es de todos los argentinos. Parece un tema menor. Pero demuestra una confusión mayor. Otra vez, aparece el mismo problema de siempre. Cristina y sus seguidores, no se sienten inquilinos por 4 años del poder. Se sienten los dueños.
Cristina le dio la mano con asco y mirando para otro lado al presidente saliente. Eso puso feliz a Hebe Bonafini que confesó su malestar porque Alberto Fernández le dio tres abrazos a Macri. “Es el enemigo”, se alteró la presidenta de Madres de Plaza de Mayo. Cristina le dio consejos (¿O eran advertencias?) delante de la multitud a Alberto. Le dijo que no se asustara por la tapa de un diario. Pero lo más grave para todos es que Cristina colocó a sus más fanáticos en el área de justicia, de propaganda y venganza y en las principales cajas del gobierno.
Por eso hay que estar alerta por lo que viene.
Yo escuché al presidente Alberto Fernández decir que no hay pruebas para condenar a Cristina y que es una perseguida política. Alberto dijo,
: “Cristina y yo somos lo mismo” Y eso se lo creo.
Alberto se manifestó conmovido, casi feliz, por el ataque furioso que su jefa hizo contra el tribunal que la estaba juzgando. El dijo que varios jueces van a tener que rendir cuentas por las barrabasadas que escribieron y acaba de plantear que hay medios que los quieren hacer pelear cuando es muy claro que la unidad pende de un hilo y que mucha de la información que publican los periodistas sobre enfrentamientos y diferencias entre Cristina y Alberto, son suministradas por gente que está al lado de Cristina y Alberto. Hoy Alberto dice con la misma vehemencia exactamente todo lo contrario de lo que decía hace 6 meses cuando acusaba a Cristina de muchas cosas que ahora, no le conviene recordar. Pero los periodistas, estamos obligados a recordarlo. Y encima, en una injerencia intolerable en el poder judicial, exige que salgan en libertad, incluso los condenados que no tengan condena firme. Si eso se confirmara, de pronto saldrían a la calle miles y miles de presos que están en esas mismas condiciones. Hoy están en libertad Julio de Vido, Roberto Baratta, Fernando Esteche, El Caballo Suárez, Gerardo Ferreyra, Cristóbal López, Fabián de Souza, el Indio Castillo de la Salada y Oscar Thomas de Yacyretá, entre otros.
Pronto saldrán libres y aclamados patriotas como el contrabandista y cuñado de De Vido, el Mono Miniccelli, Lázaro, D’Elía, Boudou y el resto. Medio en broma y medio en serio, digo que tragicómicamente, Carlos Robledo Puch, el asesino serial más famoso de la historia tenga un poco de paciencia. Ya le va a tocar a él. Seguro que dirá que es un perseguido político y que lo extorsionaron para que denunciara a Cristina. Todos repiten lo mismo.
Por eso hay que estar alerta por lo que viene.
Veo una Cristina alterada emocionalmente que no fue ni a la misa de la convivencia pacífica que propuso la iglesia en Luján. Y eso que se trata de una iglesia que, mayoritariamente, tiene sus simpatías del lado del peronismo. Todos pudimos observar a una Cristina desencajada y agresiva culpando de todos su males, incluso de la muerte de Néstor o de la enfermedad de Florencia a los jueces y a los periodistas. Nada de eso es cierto. Ya le dije que Cristina no es decente ni inocente. El deliro mayor fue desmentirse a sí misma. Dijo que los periodistas inventaron eso de que ella se negó a entregarle los atributos de mando al presidente Macri. Y ella misma en su libro “Sinceramente”, confesó que lo veía como una rendición. Y jamás dijo una palabra hasta hace unos días de una presunta prohibición de la justicia.
La estructura que Cristina armó es para garantizar su impunidad absoluta y la de su familia en todas las causas que le siguen por corrupción. Una a una se están cayendo las prisiones preventivas y para eso armó un equipo poderoso: Carlos Zannini, Juan Martin Mena, Felix Crous, el hermano de Wado de Pedro, Cristina Caamaño titular de Justicia Legítima y tal vez Daniel Rafecas. Cada uno es una pieza clave en el ajedrez de la impunidad para todos y todas, pero sobre todo para la reina.
Por eso hay que estar alerta por lo que viene.
Cuando analizo el gabinete, veo que dejaron afuera a los gobernadores. Ninguno pudo mojar el pancito en el plato. Solo el señor feudal Gildo Insfrán, el menos progresista de todos, pudo colocar un ministro. Veo que Sergio Massa cobró un premio menor pese a que fue clave para la victoria. Un ministro de Transporte que viene del radicalismo y su esposa al frente de la empresa de Aguas. Pero en los puestos claves para impulsar el Frente para la Venganza y la Impunidad K están los mismos talibanes de siempre. En esa tarea tiene la inestimable ayuda de un cineasta de trayectoria mediocre que se llama Tristán Bauer. Panfletos audiovisuales cargados de mentiras llevó a la pantalla con “El camino de Santiago” y con “Tierra Arrasada” donde me da el privilegio de aparecer en pantalla para que toda la hinchada de Víctor Hugo y Cristina me putee con ganas. Tristán, tan tan tan fanático como poco peronista es el flamante Ministro de Cultura que casi tomó por asalto la sede de su cartera y que permitió que los empleados rompieran la computadora que controlaba el presentismo laboral.
Bauer agradeció a la vida que Pino Solana estuviera presente en el estreno. Se siente heredero de su cine militante. Hay algunas escenas pornográficas que no deberían pasarse nunca más para que Cristina y su cineasta Bauer no se pongan nerviosos. Pino Solanas y Alberto Fernández fueron dos de los más feroces críticos de Cristina. Carta abierta se cerró. Pero vuelve Zamba y 678? Pregunto.
Por eso hay que estar alerta por lo que viene.
Las medidas que hablan por sí solas son demoledoras de su credibilidad. Un impuestazo a la clase media y al campo y un freno a los aumentos automáticos de los jubilados es presentado como una ley de solidaridad. Y un aumento de las retenciones agropecuarias como un remedio aunque sea peor que la enfermedad.
Otro impuestazo feroz pero de Axel Kicillof, en algunos rubros es casi confiscatorio pero su ministro niega la realidad y mira para otro lado: “¿Dónde está el impuestazo que no lo veo?, se pregunta provocador.
La ministra de inseguridad avanza contra las víctimas y tiene mano blanda con los delincuentes. Todas sus medidas son para empoderar y fortalecer a los que violan la ley. Es una insólita postura hija del pensamiento de Zaffaroni y Verbitsky.
Encima, veo que Evo Morales, especialista en fraude electoral, se pasea entre nosotros como si fuera un Dios de la democracia y nos dicta cátedra junto a otra demócrata como Hebe de Bonafini. Eso nos lleva derechito a reconstruir las relaciones carnales con el narco dictador Nicolás Maduro, el castrismo jurásico que somete al pueblo cubano y los negacionistas del holocausto de Irán.
Por eso hay que estar alerta por lo que viene.
Yo quiero que nos vaya bien a todos los argentinos y sobre todo, a los que más necesitan. Pero reconozco que ni Alberto ni Cristina, su jefa, me despiertan esperanza ni optimismo. No quiero ni puedo fingir una falsa ilusión. No soy necio y si hay avances y medidas positivas las voy a apoyar. No soy necio y si de verdad terminan con la persecución y el odio, lo voy a celebrar. Pero voy a resistir con este y con cualquier gobierno a los patoteros, a los autoritarios, a los mafiosos a los ladrones y a los golpistas. Estaré alerta por lo que viene.
Resistiré.
La mejor noticia – 31 de diciembre 2019
Se lo dije hace tres semanas. En este balance del último día de 2019, tal vez sea la mejor noticia política del año.
Perdió el club del helicóptero.
Ganó la República. La democracia recuperó uno de sus pilares fundamentales: la alternancia. Los argentinos tenemos una vergüenza menos porque aprobamos una de nuestras principales asignaturas pendientes. El presidente Mauricio Macri entregó los atributos de mando en tiempo y forma, al presidente entrante Alberto Fernández. Y hubo tres abrazos, más allá de la mano falsa y la cara de Cristina, que puso la actual vice presidente. Algo que es normal en cualquier institución del mundo, pero que aquí, no ocurría desde hace 91 años. Nunca, en todo este tiempo, un presidente no peronista logró finalizar su mandato. Esta vez, Macri consiguió que esta gloriosa nación, se sacara esa mochila de piedra. Quedo dinamitada esa idea nefasta y antidemocrática de que solo el peronismo podía gobernar este complicado país. El sector más chavista del cristinismo apostó desde un principio a convertir a Macri en Fernando de la Rúa. Hicieron todas las maldades posibles para que un huracán social se lo llevara puesto y Macri tuviera que huir de la Casa Rosada en helicóptero como lo hizo el ex presidente radical. No ocultaban sus intenciones golpistas. Hasta regalaban helicópteros de juguete en las marchas. El concepto lo sintetizó el diputado Fernando Iglesias. Llamó a estos mafiosos destituyentes, “El Club del helicóptero”. Esta vez, por suerte para todos los argentinos, no lograron su perverso objetivo. Esta vez ganó la República y la alternancia que es el ADN de toda democracia que se precie. Si no hay por lo menos dos partidos o coaliciones en condiciones de conducir los destinos de la patria, esa democracia minusválida, se transforma en unicato o en cristinato, como ya lo padecimos.
Este es el principal saldo favorable que deja la administración de Cambiemos como herencia. El día de la concentración más grande en mucho tiempo realizada en el Obelisco se convirtió en una suerte de 17 de octubre republicano. Fue el momento del parto de algo nuevo. Jorge Fernández Díaz lo bautizó con precisión y talento: “El Movimiento Republicano Popular”. Hoy todavía está en gestación y es un rompecabezas que la dirigencia debe saber armar con inteligencia y sin mezquindades. Ese tsunami de ciudadanos argentinos, ocuparon las calles que solía ser propiedad exclusiva del peronismo. El último sábado de Macri en el gobierno, una vez más, llenaron la Plaza de Mayo, sin micros ni punteros, y llevaron al presidente Macri en andas. Esa parte del pueblo que tiene 10 millones y medio de votantes, se puso el presidente al hombro y dejó en el basurero de la historia la imagen de un jefe de estado escapando de la anarquía y la muerte por las calles. Esa imagen, de Macri sostenido por la gente, le extendió el certificado de defunción a ese concepto jurásico, nacional populista y profundamente autoritario, de que solo el peronismo puede.
El domingo, Fernández Díaz ubicó a Raúl Alfonsín como el primer republicano que derrotó al nacional populismo autoritario del peronismo y le dio a la palabra “republicano”, el mejor de los contenidos: el de los españoles que combatieron el oscurantismo falangista y dictatorial de Francisco Franco.
Esta gran novedad política del Movimiento Republicano Popular, no tiene la conducción de Macri. Incluye a Macri que por supuesto, es una suerte de principal referente en su carácter de ex presidente. Pero no todos los republicanos populares que participan y salen a la calle contra los corruptos y los patoteros golpistas son del PRO. Por el contrario, se trata de una movida todavía en ciernes que incluye a radicales, seguidores de Elisa Carrió, peronistas republicanos de Pichetto y de Monzó y a un inmenso sector de gente independiente que no se siente representada por ninguna de estas camisetas partidarias. Faltaría crear otra agrupación que sume a Graciela Ocaña, Gerardo Milman, Adrián Pérez o figuras claves de la vida cultural como Juan José Campanella que tienen una identidad social demócrata o social cristiana que no encuentran en el radicalismo. Ese espacio, hasta podría seducir a Margarita Stolbizer que con manos limpias y buenas intenciones, quedó nadando sin rumbo entre los tiburones del peronismo.
Vuelvo a citar a Jorge Fernández Díaz: “sin al antikirchnerismo no se puede, pero con el antikirchnerismo no alcanza” y agrego una idea organizativa.
Si quieren convertir a esta coalición en algo serio y duradero, en una oposición sensata y severa que no baje ninguna bandera de honradez y libertad, deberían institucionalizarla. Los presidentes de estos partidos deberían formar un consejo directivo permanente que fije agendas, que arme mesas políticas en todas las provincias y en todos los pueblos sumando a las expresiones vecinalistas. Que tenga vida orgánica, que discuta ideas en seminarios y convoque a intelectuales de diversos pensamientos y que se proponga dirigir gremios, centros de estudiantes, consejos profesionales, clubes, y todo tipo de instituciones intermedias. Es la mejor manera de comprender las raíces de los problemas y de estar junto a otros ciudadanos que tienen dificultades, inquietudes y muchas veces, aportan soluciones creativas. Si esa marea popular se institucionaliza como la Concertación Chilena, por ejemplo y tiene vida propia, con líneas internas y elecciones democráticas va a adquirir una fortaleza en el tiemplo que luego en las elecciones va a llenar de legisladores el Parlamento y se va a colocar en la línea de partida para volver a gobernar la Argentina.
Esto que acabo de describir se llama hacer política. Esa nueva instancia, superadora de Cambiemos debe armar un gabinete en las sombras. Especialistas y técnicos honrados y de excelencia profesional que sigan y monitoreen cada medida que tome cada ministro de los Fernández. Que critique lo malo, apoye lo bueno y proponga alternativas superadoras. Esa es la mejor manera de hacer una oposición razonable, que convoque a la epopeya de construir un país mejor. Con más del 40% de los votos movilizados tiene la gran misión de evitar todo tipo de desmesuras y locuras de Cristina y Alberto, de poner límites a las persecuciones que ya empezaron y de elegir el próximo presidente en el 2.023.
Le recuerdo lo siguiente. Macri no debería liderar esto. La conducción debe ser colectiva y multipartidaria. Macri debe actuar como una suerte de coordinador, como ex presidente y como el partero de las candidaturas que vienen que incluyen una renovación generacional, entre otros, con Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal, Martín Lousteau, Mario Negri, Rogelio Frigerio, Alfredo Cornejo y todos los liderazgos que vayan apareciendo y se vayan consolidando en los próximos años.
Esta sería la mejor manera de no ventear semejante energía republicana. Hay que darle cauce y continuidad sin encerrarla en burocracias y formalidades. Tiene una potencia impresionante. Pero debe tener una referencia para no dispersarse en peleas intestinas y evitar que la diversidad multicolor tan útil, se transforme en una desbande en donde cada uno haga lo que se le ocurra.
Este es el saldo más valioso que la historia le reconocerá a Cambiemos y a Macri. Con aciertos y errores. Con luces y sombras.
La vuelta de la Argentina al mundo racional y el alejamiento de tiranías reaccionarias como de Venezuela, Cuba o Irán es otro dato muy positivo. Las obras de infraestructura, el combate eficiente y corajudo contra la inseguridad, los narcos y las barras bravas, la recuperación de la energía que habíamos perdido, el valor de la verdad en el INDEC, la coparticipación no extorsiva y el federalismo que los gobernadores peronistas ya están extrañando, seguramente van a integrar la lista de los grandes aciertos.
Entre los fracasos, el más grande está cuantificado en los números horrorosos de la economía. Subió la desocupación, la pobreza, la deuda y la inflación. Bajó el consumo, la actividad y el crédito. El pecado original de Macri fue su tozudez en no querer tener un súper ministro de Economía. No quiso tener un súper ministro pero, finalmente, no tuvo ministro ni plan económico. Perdió a varios economistas muy capaces de todos los matices ideológicos producto de su respaldo casi irracional a Marcos Peña. Su trabajo en la comunicación y en la construcción de la política, también fue una suma de errores y tiros en los pies. Recién al final se valorizó el contacto con la gente, la ampliación de la base de sustentación y la apertura a otros pensamientos y la idea de que todos los ministros o funcionarios fueran gladiadores en los medios para dar la batalla cultural. Eso se entendió muy tarde y no alcanzó.
En el balance que debe hacer Cambiemos desde el llano, se debe hablar claro sobre lo bueno y lo malo. Si no se identifican los problemas es muy difícil solucionarlos. Pero hay que potenciar los aciertos y darle respuesta y representación genuina permanente a esos más de 10 millones 500 mil argentinos que conforman lo más nuevo de la política. Hay futuro si lo manejan con astucia y sin soberbias ni especulaciones personales. Esto recién empieza y la base es muy sólida. No significa que todo ya está hecho. Por el contrario, el movimiento republicano popular recién ha nacido. Todavía le falta aprender a caminar. Pero va por el buen camino. Mañana empieza otro año y otra historia.
Sandra, libertad y coraje – 30 de diciembre 2019
Le doy una humilde primicia: hoy viene Sandra Mihanovich a la radio. A las 19 hs, vamos a celebrar juntos, todo lo bueno que vamos a construir el año que viene. Porque somos nosotros los que tenemos que superar las pérdidas y la bronca y edificar la mejor pareja, la mejor familia y el mejor país que podamos. ¿Se entiende? La expresión de deseo de “que tengas un año maravilloso en el 2020” o “que se cumplan todos sus sueños” es eso, una expresión de deseo que es bienvenida pero que no alcanza. Yo creo que deberíamos decirnos los unos a los otros: que puedas construir un año maravilloso. Que puedas lograr con tu esfuerzo que se cumplan todos tus sueños. No soy voluntarista. Yo sé que no todo depende de nosotros. Pero mucho, depende de nosotros. Las cosas no son gratis y no caen del cielo. Cuestan sangre, sudor y lágrimas y las tenemos que fabricar nosotros con nuestra energía positiva, con nuestra solidaridad, con nuestra pelea permanente por la libertad y contra todo tipo de autoritarismo patotero y corrupto.
Y esa actitud positiva la vamos a celebrar con alegría y con Sandra Mihanovich. Por eso, a modo de presentación, rescaté esta columna que escribí hace un año. ¿Se acuerda? Dice así:
El sábado fui el Maipo y disfruté de un show maravilloso de Sandra Mihanovich. Desde el escenario, ella se encargó de liderar un gigantesco fogón que le sacó lo mejor a cada espectador y lo hizo cantar, emocionarse, sentir las texturas y la piel de otras épocas. Su carisma iluminó toda la sala, incluso, cuando se cortó la luz por unos instantes. Sandra no necesita levantar el dedito para bajar línea. Ella, su voz descomunal y su sensibilidad son sus banderas en alto. Se proclama una mujer feliz y eso se nota en cada nota musical y en cada palabra. No pide nada. Dice que Argentina es el mejor país del mundo y nos sugiere dejar de repartir culpas y ponernos las pilas para comenzar a construir algo mejor. No casualmente se tatuó la palabra gracias.
Desfila con elegancia por todos los géneros musicales y hace estallar los dogmas y los encasillamientos. Se mueve bajo los reflectores por momentos como una pantera y por momentos como una mariposa. Tal vez todos esos saberes le vienen de la cuna. De aquel sótano de la casa de su abuelo Mihanovich en la calle Montevideo al 1.700 donde pasaron las mejores figuras de la época: Ella Fitzgerald, Maurice Chevallier, Lalo Schifrin y hasta el Gato Barbieri.
Sandra se da todos los gustos y nos dá todos los gustos. Acaricia la frente de su hermano Vane y con ese gesto dice todo. Se enciende al presentar a su sobrina Sol como sangre nueva. Y le da la bienvenida a Marilina Ross para cantar un par de temas y un himno: Puerto Pollensa.
Se dicen mutuamente que sus: “cuerpos festejaron juntos /ese deseado y esperado encuentro/ y un sol muy rojo te guiñaba un ojo /mientras se disfrazaba de aguacero.
Y sin dormir nos fuimos a la playa
y nos amamos descaradamente
alucinando al gordito de gafas
que fue corriendo a cambiarse los lentes.
Pasa un rato y como por arte de magia se suma una leyenda: Nito Mestre, flaco como siempre, canoso como nunca. Aparecen las lágrimas de la nostalgia y de lo que fuimos. Aprender a ser formal y cortes, cortándose el pelo, una vez por mes.
Con “Canción para mi muerte”, nadie se queda callado. Y todos coreamos “Hubo un tiempo que fue hermoso/ y fui libre de verdad”.
Sandra es libre de verdad. Su sonrisa es un emblema. Reparte esperanza y alegría y otros valores como la diversidad, la cabeza abierta, las neuronas despiertas y esa garganta que fabrica maravillas de placer.
Ella supone que su noche de gloria fue el 24 de agosto de 2015 y tal vez tenga razón. El Teatro Colón lleno para escuchar sus versiones y homenajes a Ella Fitzgerald, la voz de terciopelo, a Sarah Vaughan, Cole Porter y hasta George Gershwin en un alarde de su talento.
Sandra es la dueña del escenario. Lo transita con una personalidad impresionante. Es que la actriz siempre está al lado o adentro de la cantante. Esa actriz que conoció a Alejandro Lerner, su gran amigo, en una obra de teatro de Pepito Cibrián y que estalló a la popularidad en la tele con Vulnerables o en el cine con “Los Miedos”.
Sandra es una de las mejores artistas que tenemos. Hace 40 años que juega en primera. Está en la selección nacional pero no se saca la camiseta de Boca. Su vida está llena de gestos de valentía. Pero hay dos que la singularizan. Tienen que ver con su cuerpo. Con su corazón y su riñón.
El corazón la empujó a los brazos del amor de mujeres y le puso el pecho a tanto prejuicio y pacatería. Se paró en su dignidad y le gritó al mundo “Soy lo que soy”: Tenemos una sola vida sin retorno
Por qué no vivir/ Como en verdad somos
No quiero fingir /No voy a mentir yo
Soy lo que soy /Paren de censurar
Hoy quiero gritar /Yo soy lo que soy.
Y cantó las canciones de María Elena Walsh y compartió todo con Celeste Carballo. Y un día que no olvidará se casó con María Paz Novaro, con la decisión de hacer un festejo íntimo y celebrar la vida en común.
Ese gesto la puso en el Olimpo de Sandra Coraje. Pero faltaba todavía la mano tendida y el dar hasta que duela como decía la Madre Teresa. El 13 de agosto de 2012 le donó un riñón a Sonsoles Rey Obligado, su ahijada, la hija de Marita, su pareja. Fue la puesta en acto de otro himno pero de Eladia llamado “Honrar la vida”.
Es la máxima solidaridad posible. Y Sandra se animó. Y la tuvo que pelear incluso en la justicia porque estaba prohibida la donación entre personas vivas que no fueran familiares directos. Por eso la autorización la tuvo que dar un juez. Y el milagro se hizo. Y ese milagro me permite hacer tachín/ tachín y darle manija a la donación de órganos.
Un solo donante, escuche bien por favor, un solo donante puede salvar la vida de 7 personas. Es la generosidad solidaria que se multiplica. Es una forma de procreación al alcance del ser humano por ser humano. ¿A cuántos hermanos podemos salvar? ¿Cuántos compatriotas pueden recibir semejante bendición? ¿Se lo preguntó alguna vez? ¿Hay otra forma superior de la entrega y el servicio hacia los demás?
Los periodistas, los docentes, los religiosos, los políticos, los artistas, los deportistas y todos los que tenemos un micrófono, una tribuna o un púlpito desde donde difundir informaciones y pensamientos tenemos la responsabilidad social, la obligación moral de incitar a la esperanza, de fomentar la donación, de multiplicar la solidaridad de hacer una propaganda constante de los valores que nos hermanen más y nos hagan mejores personas y mejores argentinos. No hay otra. Un nuevo país solo tendrá mejores cimientos con mejores ciudadanos. Hubo campañas de todos los colores. Una que decía: escribir un libro, plantar un árbol, tener un hijo y donar un órgano.
Sandra hoy tiene un programa en radio Nacional. En su página web oficial dice “No ser donante no es una opción”. Es feliz y nos quiere hacer feliz a todos. Fue edificando su carrera cantando en pubs y boliches de intimidad. Hasta que fue la primera mujer que hizo un recital en Obras, el templo del rock. En eso también hizo punta y fue vanguardia. Sin sobreactuar ni producir un solo escándalo. Humilde y cercana. Tienen 11 discos de oro y 2 de Platino. La carátula de su álbum “soy lo que soy” de 1984, recién recuperada la democracia la muestra, desnuda de la cintura para arriba y con sus cabellos tapándole los pechos. Su mirada es natural e inocente. Después fue subiendo la montaña de su carrera y de su felicidad. El sábado a la noche lo pude comprobar en el Maipo. Sandra sabe profundamente que “Durar y transcurrir no es lo mismo que vivir” y apuesta a honrar la vida. Como Sandra coraje. Coraje y libertad.