Los argentinos estamos en graves problemas. No solo por la inflación y la pobreza que no bajan o la ocupación y el consumo que no suben. De esos dramas, podemos y vamos a salir. Lo más complicado es la degradación moral. El “roban pero hacen” que se multiplicó hasta el infinito. Hay 12.200.000 compatriotas que votaron a Cristina en las PASO y no les importó en lo más mínimo que sea la mujer que más delitos cometió durante más tiempo en la historia democrática argentina. A muchos les dio un poquito de vergüenza y por eso no lo confesaron ante las encuestadoras. Pero superaron ese pudor y pusieron en las urnas los millones de votos que le permiten a Cristina tener muchísimas posibilidades de volver al poder para completar su objetivo de ir por todo. Insisto que el “roban pero hacen” de Carlos Menem se multiplicó por mil. Quedó hecho un poroto. Eso habla de una sociedad degradada en sus valores éticos y morales y de una apuesta permanente al pensamiento mágico de que un salvador llamado Diego va a salvar a Gimnasia del descenso y una salvadora llamada Cristina va a salvar a Argentina del descenso social y económico.
Es un pensamiento que está siempre destinado al fracaso. Es una forma de facilismo y pereza, una manera de lavarnos las manos y mirar para otro lado. ¿Cuándo vamos a entender que para que las cosas salgan bien en Gimnasia o en Argentina hay que hacer las cosas bien? No hay atajos. Nada bueno se logra sin sacrificios y sin honestidad. Lo que viene de arriba y fácil, se va enseguida. Ya deberíamos saber que a caballo regalado hay que mirarle bien los dientes.
¿Cómo es posible que a 12.200.000 habitantes no les interese que Cristina tenga 13 procesamientos, (un record mundial para alguien que fue dos veces presidenta), varios pedidos de prisión preventiva y que no esté presa junto a su banda solamente por el blindaje que le da la impunidad de los fueros parlamentarios.
¿Hay cierto nivel de síndrome de Estocolmo? Esto de creer que los que nos sometieron a la cleptocracia y el latrocinio son los que nos van a llevar por el buen camino. Esto de confiar en el que prendió fuego al país para que apague el incendio es algo incomprensible.
Dentro de pocas horas, el juez Claudio Bonadío va a elevar a juicio la causa de los cuadernos que Cristina definía con sorna como “el expediente de las fotocopias”. Hoy esa causa es la más importante de la historia de la mega corrupción de estado en democrática. Y se conoce como la de “los cuadernos” pero actualmente está absolutamente probada por el testimonio de 31 imputados colaboradores.
El fiscal Carlos Stornelli, hizo un trabajo riguroso de 678 páginas, está repleto de medidas probatorias. Son 525 entre “oficios a organismos, informes de inteligencia, declaraciones testimoniales, pericias sobre computadoras o memorias telefónicas, allanamientos y lista de vuelos oficiales”, entre otras.
Gente de la máxima confianza y cercanía de Cristina, Néstor y Máximo, como su contador Víctor Manzanares y 30 arrepentidos más dieron testimonios de todos los mecanismos del robo y de las coimas y del colosal enriquecimiento ilícito de la familia Kirchner, del cártel de los Pingüinos y de muchos empresarios cómplices. Todas estas denuncias fundamentadas fueron certificadas por la prueba recolectada. Cada palabra fue corroborada por la realidad. No hubo inventos ni fantasías. Todas son dolorosas verdades que prueban un mecanismo gigante de una asociación ilícita para el cobro de coimas como no hubo jamás en este país y casi sin antecedentes en el mundo. Pero más de 12 millones de personas se niegan a creer esa verdad y creen las mentiras de que es un invento del imperialismo, los periodistas y los jueces. Hay que ser muy fanático para negar una realidad tan concreta. Es algo así como “mentíme, que me gusta”.
¿Qué más hace falta para que nadie dude de que Cristina no es inocente ni decente?
Cuando se eleve la causa a juicio oral, el tribunal que salga sorteado deberá fijar la fecha del inicio. Es difícil que esto ocurra antes de fin de año. Por lo tanto Cristina deberá afrontar el juicio más grave de su vida como vice presidenta de la Nación, si ganan las elecciones o como senadora por la minoría, si Macri logra la muy difícil reelección.
A las órdenes de Cristina, el cártel fue liderado por tres organizadores: Julio de Vido, el gerente general, Roberto Baratta y Josesito López. A cargo del engranaje financiero, estuvo Ernesto Clarens y Carlos Wagner, fue el coordinador de todos los empresarios que participaron de la estafa. Le recuerdo que muchos de estos empresarios dicen que fueron obligados, extorsionados pero en muchos casos, ellos estaban felices de participar en esa cartelización nefasta. ¿Sabe por qué? Porque no estaban obligados a competir, ponían el precio que más le gustaba y le cargaban sobreprecios de hasta el 50% o más en algunos casos y de allí, salían las coimas, el retorno, o como usted las quiera llamar. ¿Se entiende? Los empresarios no pagaban las coimas de sus ganancias. De ninguna manera. La sacaban de los sobreprecios. Por lo tanto todos los argentinos pagamos esas malditas retornos.
La gran luchadora por la honradez, la diputada Graciela Ocaña, dijo hoy que todos los presos del kirchnerismo estafador van a salir libres el 10 de diciembre si Alberto asume la presidencia. Los detenidos en esta causa son 7: Julio de Vido, Roberto Baratta, Lázaro Báez, Cristóbal López, Fabián de Sousa, Oscar Thomas y en forma domiciliaria, con tobillera electrónica, Gerardo Ferrerya. También hay 172 procesados.
Estamos en un país con una fuerte instalación cultural del populismo facilista, corporativo y corrupto cuya religión es la trampa y la evasión. Por eso tenemos los dirigentes políticos que tenemos. Son paridos por nuestros riñones, a nuestra imagen y semejanza. No los importamos de Japón. Viven entre nosotros.
Como dijo Rodolfo Terragno: las mayorías pueden equivocarse. Pero aunque no tengan razón, tienen el derecho inapelable a imponer su voluntad. Eso no significa que no los critiquemos y vayamos contra la corriente. Si yo creo que Maradona es un remedio peor que la enfermedad para Gimnasia y que Cristina solo viene en búsqueda de impunidad y de eternizar a La Cámpora en el poder, debo decirlo con toda honradez intelectual. Tengo la obligación de analizar los resultados electorales pero también de expresar mis convicciones más profundas.
Llegó el fin de la instrucción en la causa de los cuadernos. Ya no hay nada que investigar. La justicia cree que está absolutamente probado que Cristina ahora y Néstor antes fueron los jefes de la asociación ilícita destinada a cobrar coimas durante años y por millones de dólares.
Esto es solo la punta del iceberg. La estafa de los pingüinos buitres al pueblo pobre de la patria tiene dimensiones colosales. Y en muchos casos, está probado que ese dinero sucio e ilegal iba a tres lugares básicamente: a la quinta de Olivos, al departamento de Juncal y Uruguay y a la casa de María Ostoic, la madre de Néstor. Se sintieron tan impunes que dejaron los dedos pegados por todos lados.
Ya nadie puede dudar que Cristina fue la “jefa” que sucedió a Néstor, el jefe.
Está claro que cuando Néstor se murió, ella asumió la conducción política de su espacio pero también la gerencia administrativa de coimas, lavado y mega corrupción de estado.
Cristina está cercada legalmente. Encima le han descubierto 14 propiedades nuevas sin declarar. La mayoría, por alquiler o construcción, ligados a Lázaro Báez. Acaban de comenzar las indagatorias precisamente por la distribución de la obra pública y Cristina y Lázaro están asociados en el delito, aunque a ella la autorizaron a declarar en último día. Pero Cristina confía en que los votos derroten a los cuadernos. Que las urnas superen a la ética. En Misiones, al final de su acto, bailó una cumbia que dice que “Macri y Vidal ya fueron y que si vos querés, Larreta también”.
Todos los caminos de la corrupción conducen a Cristina. Ningún gobierno democrático cometió tantos delitos por tanto dinero y por tanto tiempo. Las pruebas que hay en todos los expedientes son demoledoras. Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver.
En los cuadernos de Cristina está escrito que ella quedó atrapada y sin salida entre la posibilidad de volver al poder por la urnas, o ir a la cárcel por la verdad y la justicia. Del pueblo argentino depende.
La sabiduría de la vejez – 6 de septiembre 2019
Esté claro que la masiva marcha del 24-A, les dolió en el alma a los kirchneristas más fanáticos. No la esperaba nadie y ellos tampoco. Miles y miles de compatriotas salieron en forma espontánea a respaldar la República y la Justicia y a manifestar su preocupación frente a la posibilidad de que Cristina vuelva al poder y vaya por todo, tal como prometió. En sus intentos de bajarle la importancia a semejante concentración apelaron a todos sus insultos. Pero esta vez acusaron a muchos de los participantes del delito de ser viejos.
Eso provocó un texto anónimo que vale la pena reproducir:
“Son los viejos que te pueden salir de garantes en el banco porque son decentes.
Son los viejos que tienen factura hasta de la Spica que compraron hace 40 años y tienen todo a su nombre.
Son los viejos de «clase media», que arrancaron comiendo fideos blancos y hoy tienen su casa, su auto o una vida digna después de romperse el lomo 40 o 50 años.
Son los viejos que hicieron los talleres o comercios donde hoy laburan los que laburan, o son los viejos a los que obligaste a cerrar sus negocios o talleres asqueados de tanto apriete para pagar coimas y mantener vagos.
Son gente decente que hizo lo poco que hoy queda en pie.
Son tipos que fueron con la tarjeta SUBE o en subte y que las 7 u 8 cuadras que tuvieron que caminar les dolieron y el frío les hizo mal pero igual fueron.
No los cargaron en micros, ni les pagaron el día, ni les tomaron lista, ni les dieron el refrigerio, ni le cobraron al patrón los del sindicato para después tirarles unos mangos.
No rompieron patrulleros.
No saquearon comercios.
No apedrearon policías.
No destruyeron la plaza… «porque la pagaron ellos».
No remataron a palazos a policías desmayados por sus pedradas.
No pidieron que los mantengan sin trabajar, muchos de ellos son jubilados, tienen achaques y aún trabajan.
Muchos ganan muchísimo menos que un maestro promedio.
Son los que con su Anses te pagaron por años el Fútbol gratis.
Son los que te pagaron automovilismo para todos, computadoras para todos y planes para todos.
Son tus abuelos, tus tíos o tus papás, los que viste levantarse a las 4 am y volver a casa después de las 10 de la noche.
Son a los que vas a buscar cuando estás en el horno para que te salven, te salgan de garantes, te gestionen un crédito o a los que les pedís que te den una mano con tus hijos.
Son los que no duermen tranquilos si no pagaron un impuesto en fecha.
Es la gente decente que formó todo lo que ves a tu alrededor.
Son los que entendieron que «el derecho a una vivienda digna» era el derecho a romperse el culo para poder tenerla y no pidieron nunca que les den nada de arriba, solo pedían que los dejen trabajar y no los jodan.
Son los que compraron el terreno, los que hicieron el pozo del agua, y el pozo ciego ellos y levantaron las paredes con sus manos y hoy tienen el chalet nada lujoso pero digno.
Esa gente es la que te dijo basta.
La gente decente, de callos en las manos de muchos, muchos años.
Sean menos insolentes y cierren la boca.
Sólo por respeto a los mayores”.
Este texto, que circuló por las redes y no me pertenece me obligó a recuperar algunos conceptos que si me pertenecen y que van en el mismo sentido.
No puedo creer semejante prejuicio y discriminación que los especialistas llaman “viejismo”. Es la última de las discriminaciones “aceptadas socialmente”. Encima si tienen más de 45 y son mujeres, hay doble discriminación todavía. En Estados Unidos si además es negra, están en serios problemas. Y Si es gay, ni le cuento.
Pero nadie se atreve a poner un aviso clasificado que diga mujeres, negras o gays, abstenerse. En cambio si ponen avisos que dicen que más de 45 años no reciben.
La discriminación siempre es un veneno social. Por cualquier motivo. Pero además creo que es una torpeza cargada de ineficiencia. Porque los que actúan así no solamente están cometiendo el delito de discriminar sino que se pierden en muchos casos trabajadores impecables.
¿Se da cuenta a dónde apunto? La edad cronológica es una forma jurásica de juzgar a las personas. Conozco pocas personas con la inteligencia, actitud, lucidez y capacidad corporal para colgarse artísticamente de techos y paredes como nuestro compañero de radio, el doctor Alberto Cormillot. Y tiene 80. Hace poco dijo que: “Se ve al viejo como un enfermo, senil, asexuado, pasado de moda, discapacitado, sin derecho y sin pertenencia. Además, se lo considera como gasto para la sociedad y que no contribuye en ella porque no produce. De alguna forma se lo ve como una persona que no tiene los mismos derechos que el resto”.
Si estudiamos un poco, descubriremos que en el 2050 habrá más personas mayores de 60 años que menores de 14. Se está produciendo un cambio fenomenal y no hay que subestimarlo. Y mucho menos despreciar a los que cumplen años. La vida cada vez se prolonga más gracias a los avances científicos y la natalidad es cada vez menor culpa de la locura de la vida moderna y su hiper actividad.
La vejez nos iguala. Es el lugar al que vamos a llegar todos. Y solo si tenemos buena salud y suerte. Es raro, pero el viejismo se discrimina a si mismo, pero con anticipación.
Hay que registrar este nuevo envejecimiento saludable, exitoso, productivo e inclusivo. Tener más de 60 o 70 no es igual a retiro o a jubilación. Hay millones de ejemplos de que es una etapa donde la gente suele hacer lo que quiere en el trabajo y en el amor.
Mucha gente llega con dificultades económicas brutales y ese tema de la jubilación no se puede ignorar y hay que denunciar. Pero hoy le quiero hablar de otra cosa. Del viejo como una persona que se descarta, muchas veces demasiado rápido y equivocadamente. A mí me gusta decirle viejos como le digo a mis viejos, a mis padres, porque lo hago con cariño y respeto. No es peyorativo. Pero es un tema tan complejo que ni siquiera encontraron un nombre para esas personas que denominan adultos mayores, integrantes de la tercera edad, o con horribles términos como ancianos, longevos o esa palabra cruel: gerontes.
No se preocupen por la edad, es un estado mental. Tienen sabiduría, experiencia en miles de batallas y un gran equilibrio a la hora de tomar decisiones. Hay miles de ejemplos en todos los países y todos los días.
Algunos sociólogos dicen que esta es la próxima batalla inclusiva que se viene: “La revolución senior”. Hay que combatir los prejuicios y abrir las cabezas. Hay mentalidades conservadoras que atrasan siglos.
En Argentina, más de un cuarto de la fuerza laboral tiene más de 50 años.
Una consultora explicó que “8 de cada 10 trabajos, búsquedas laborales excluyen explícitamente a mayores de 45 años”. Estamos todos locos.
Los mails y las redes son insumos que utilizan cada vez personas de mayor edad. No están fuera del mundo tejiendo escarpines en una mecedora o paseando el perro del vecino. Más allá de que algunos lo quieran hacer y están en todo su derecho.
Hay una cuenta matemática curiosa. Una encuestadora europea consultó a las personas sobre a qué edad considera que una persona es vieja. En general todos dicen un número que suele ser la raíz cuadrada de su edad más 8 años.
Por ejemplo, si le preguntan a un chico de 9 años, dice que los que tienen 24 son viejos. Pero si la persona consultada tiene 36 dice que a los 48, ya sos viejo.
Mayores de 60, somos 6 millones en nuestro país. Y todavía se asocia a valores negativos como la enfermedad o la dependencia. Más del 70% de los mayores de 60 están más sanos que una lechuga y ocupan gran parte de los puestos de conducción de la mayoría de las empresas, organizaciones sociales o clubes o en oficinas gubernamentales.
Varias de las personas más geniales que conozco superan esa edad. Santiago Kovadloff o Marcos Aguinis, por ejemplo.
O Palito Ortega o Serrat, o Los Rolling Stones o Paul Mc Cartney que cada día cantan mejor.
A aquellos que se pierden de contratar a gente maravillosa y eficiente por el prejuicio de un número en el DNI les digo en pocas palabras: la vejez es sabiduría y juventud acumulada. Viejos son los trapos.
Viejo es el viento y sigue soplando.
¿Maradona o Favaloro? – 5 de septiembre 2019
En un principio se creyó que este audio era de Juan Sebastián Verón pero el presidente de Estudiantes de la Plata lo desmintió. De todos modos, no importa quien la haya expresado: empuja a la reflexión. Podemos formular una pregunta disparadora. ¿Es positivo a tóxico para Gimnasia y Esgrima de la Plata su matrimonio con Diego Maradona? ¿Cuáles son los valores con los que debemos construir un equipo, una familia o un país?
Maradona no es precisamente, el mejor ejemplo para los jóvenes hinchas o jugadores del “Lobo”. Lo digo porque amo a Gimnasia porque mi viejo es uno de sus hinchas. Y creo, igual que Verón o el falso Verón, que el club debería buscar espejos donde mirarse en sus raíces, en lo mejor de su identidad. Dos grandes posibilidades son Pancho Varallo y René Favaloro.
Es cierto que Gimnasia está cerca de irse al descenso. Pero el peor descenso es la apuesta a un personaje que, lamentablemente, sintetiza la decadencia y la degradación de un ser humano. Es cierto que está enfermo y que hay que ayudarlo. No lo condeno por eso. No niego la admiración que me produjo y me sigue produciendo cada vez que veo los videos de sus gambetas mágicas y sus goles majestuosos. Pero no miro para otro lado frente al daño que se hizo a si mismo con su soberbia pendenciera y la manera en que dinamitó la relación con su esposa y con sus hijas y con varios de sus mejores amigos.
Hoy Maradona es la síntesis de lo que no debemos ser. Ni como personas ni como ciudadanos. La droga fue haciendo estragos en su cerebro y le cuesta juntar un grupo de palabras para expresarse. Quiere dirigir un equipo y no puede con su vida. Acusa de ladrona a la madre de sus hijas, que es la que le cuidó parte de su fortuna para que no la dilapidara en las adicciones ni en los caprichos. Ni él sabe cuántos hijos o nietos tiene. Se siente un Dios que solo tiene derechos y ninguna obligación. El pueblo venezolano padece una crisis humanitaria terrible, con censura, presos políticos y asesinatos y Maradona baila alegremente con el narco dictador al que le regala un reloj que cuesta 60 mil dólares. Ya perdió la dignidad y hasta el sentido común. Claro que antes había recibido un contrato millonario de Telesur que, a juzgar por las necesidades de los más pobres, es directamente pornográfico.
Maradona nació en una villa, llegó a la cumbre y la gloria y ahora cayó en el peor de los infiernos.
Favaloro también nació en un barrio humilde como “El Mondongo”, llegó a la cumbre y a la gloria y hoy está en el cielo de los próceres y los héroes sociales de la Argentina.
Está en nosotros elegir cuál país queremos construir para nuestros hijos. El país Maradona o el país Favaloro. El país del descontrol o el de la excelencia. El país del Maradona que admira a Fidel Castro y Hugo Chávez, que fueron dos dictadores jurásicos o el país del Favaloro que estudió con devoción la vida de San Martín y cruzó los Andes de la ciencia.
Hoy más que nunca los argentinos nos debemos hacer estas preguntas y reflexionar.
Hoy que estamos asistiendo tristes y preocupados al país de la desmesura y el fanatismo que viola todas las leyes y las normas de convivencia.
Un tuitero esclarecido resumió una parte del drama que vivimos: “Maestros kirchneristas que votaron a un gobernador kirchnerista cortan una ruta kirchnerista y son apaleados por sindicalistas petroleros kirchneristas que votaron un gobernador petrolero kirchnerista. Como respuesta, CTERA, un gremio kirchnerista, larga un paro nacional kirchnerista”. Y Baradel dice que la culpa es de Macri.
Esa es la anarquía y el caos que proponen los patoteros y mafiosos que en muchos casos son millonarios y que le roban a sus propios afiliados. Y las primeras víctimas son los trabajadores que no pueden ir a dignificarse con el trabajo y los estudiantes que pierden un día más de clase. Es una locura que no tiene perdón. Las burocracias y los jerarcas sindicales solo piensan en defender sus privilegios y sus quintitas. Muchos ya están presos como Balcedo, Medina, Juárez, Saillén y Suárez, pero no escarmientan. Se sienten impunes. ¿Y el pueblo al que dicen defender? Lo quieren bailando en las calles con la camiseta de Maradona.
El acampe de la Nueve de Julio es el estallido de la sinrazón. Una provocación de grupos ultra minoritarios que en las elecciones, con toda la furia, merodean el 2% de los votos y esos que salen todos los días por la televisión. El Partido Obrero acaba de expulsar a su fundador. No puede resolver ni su debate interno. Y sin embargo habla en nombre del pueblo y siembra de fogatas, carpas, chicos con frío que juegan a la pelota a metros del obelisco o inocentes bebes que son utilizados como escudos para evitar el accionar de la policía. Igual que Juan Grabois, acusan al FMI, Macri o los medios de comunicación. Pero cuando uno conversa tranquilo con los manifestantes se da cuenta que la mayoría, no todos, pero la mayoría, es rehén de alguno de esos punteros y no tiene la menor idea del motivo de la protesta y no ve la hora de ir a su casa.
Un autodenominado Movimiento de Resistencia Popular, con 100 personas atenta contra una de las industrias que más fuentes de trabajo produce y con menor contaminación: el turismo. Si hay algo que el mundo admira son nuestras Cataratas del Iguazú. El parque es un ejemplo de eficiencia y atención al público. Pero estos muchachos salvajes que dicen protestar contra un impuesto municipal, cortan la ruta hacia el aeropuerto y a los turistas que se bajan para ir caminando con sus valijas para no perder el vuelo, los agarran a trompadas como si fueran sus enemigos. Y son los que traen la plata para que el círculo virtuoso del trabajo siga circulando. Lo que funciona, también lo rompen. Creen en el “cuanto peor, mejor” del elitismo ideologista fracasado en todo el mundo. Hablan de reforma agraria para que la tierra sea del que la trabaja pero han instalado en sus seguidores la cultura del plan. Los han convencido que tienen que cortar calles y rutas y levantar banderas del Che para que les aumenten el subsidio que pagan todos los argentinos. No estoy tan seguro que muchos de esos compatriotas tengan ganas y mística para ir a labrar la tierra y esperar los frutos conseguidos con el sudor de su frente. Hoy se han acostumbrado a esa cultura humillante para ellos del clientelismo y del puntero proveedor.
Estamos en problemas serios. Es un tema profundo y cultural. Es un drama mucho más grave que el valor del dólar o la inflación que no baja. Hay grupos que fogonean el incendio social y no les importa que haya muertos o heridos. Por el contrario, buscan mártires para sumar a sus pancartas al lado de Kosteki y Santillán. Hasta algunos pilotos de avión mal representados por el kirchnerista recalcitrante, Pablo Biró, quieren parar por un tema administrativo que autoriza a una compañía viajar a Malvinas. El miedo a participar de la vida sindical y política termina en “el no te metás” o en el “mejor, cállate”, conceptos de Poncio Pilatos que son nefastos para un país democrático que debe debatir con libertad plena, en forma pacífica y sin que nadie sufra consecuencia por su pensamiento distinto.
Estamos en problemas. Hoy más que nunca, Argentina tiene dos caminos. El país Maradona o el país Favaloro. El descontrol o la racionalidad. El populismo o la República.