La luz de Magdalena – 4 de septiembre 2019

Aflora mucha basura y oscuridad en el juicio que se está desarrollando contra Lucas Carrasco al que me niego a llamar periodista. A lo sumo es un ex bloguero K que fue un militante fanático. En los tribunales está diciendo barbaridades terribles que hablan de su descontrol histórico. Llegó a decir que “las drogas y el alcohol”, son “las técnicas de su escritura”. Se nota. A confesión de partes, relevo de pruebas. Otra frase antológica que dijo: “Nunca tuve la intención de violar a nadie”. Es que si la justicia lo llega a encontrar culpable de abuso sexual con acceso carnal, se puede comer entre 6 y 15 años de cárcel. Pero tal vez mañana, si tengo ánimo para bucear en la indignidad, me meta con ese personaje tan nefasto que llegó ser un ídolo de La Cámpora y que luego pasó a ser un traidor.
Hoy prefiero la luz y el perfume de Magdalena. Hoy prefiero celebrar una vez más a nuestra querida Magda que en estos momentos está recibiendo la Mención de Honor “Senador Raúl Alfonsín” que otorga la Biblioteca del Congreso de la Nación. Ella si merece el título de periodista con mayúsculas y esta distinción como cientos que ha recibido. Este premio es la continuidad del que recibieron, entre otros, Rene Favaloro y María Elena Walsh. Por eso una vez más, no me canso de repetir esta columna titulada “Magdalena Muchamujer”.
Ella es la flor más bella de nuestro maravilloso oficio. Magdalena es la mujer que más alto llegó y que mejor representa a los periodistas argentinos. Por suerte está con nosotros. Es la sacerdotisa de este templo de la noticia llamado Radio Mitre. Magda juega para nuestro equipo con la camiseta número 10 de esta selección nacional del periodismo. Jugamos con ventaja. Y se la ve todos los días alegre y plena. Radiante. Parece que logró la felicidad de leer los diarios en la cama.
Pero hasta hace muy poco tiempo, ella, tempranísimo, producía el rito sagrado: miles y miles de argentinos encendían la radio para escucharla. Fue un clásico de nuestro país. Durante más de un cuarto de siglo, Magdalena Ruiz Guiñazú se convertía en un parlante de masas que despertaba a los ciudadanos dormidos, en todo el sentido de la palabra. Ella es capaz de navegar en todos los mares de las relaciones humanas. Desde la charla distendida, amable, con intenciones didácticas apostando al rol formador de los medios, hasta la discusión apasionada con un ministro poderoso al que no le permite que diga mentiras. Yo intentaría resumir su carrera en pocas palabras: Magdalena no se calla. Ante nada y ante nadie. Magdalena no se vende. A esta altura es la mejor periodista argentina, la más creíble, la que tiene una trayectoria impecable para mostrar.
Ocupó con dignidad y capacidad profesional todos los escalones de la profesión. Fue una movilera audaz que muchas veces caminó por la cornisa del peligro con tal de conseguir un testimonio. Cacho Fontana descubrió rápido sus saberes. Todavía hoy anda con un grabador en la cartera, siempre atenta, por si alguna noticia o protagonista se le cruza en el camino.
Se luce con su escritura en los diarios y las revistas; en televisión supo poner su impronta de rigurosidad para investigar y de transformar sus preguntas en estiletes al servicio del ciudadano. Escribió libros deliciosos porque dice que la ficción es la que le permite al periodista soportar tanto dolor cotidiano por las cosas que pasan. Y la radio. Es su lugar en el mundo. Ella dice que la radio es el ring side de la vida. Es la posibilidad de no perderse nada de lo humano. De poner el cuerpo aún en los momentos más difíciles. Cuando pudo denunciar atrocidades en la cara de los dictadores. Cuando se jugó entera a la hora de aceptar la invitación del presidente Raúl Alfonsín para integrar la CONADEP, esa Comisión Nacional para la Desaparición de Personas que realizó el informe más valiente y riguroso sobre el terrorismo de estado. Allí trabajó codo a codo con próceres de los derechos humanos como Ernesto Sábato, Rene Favaloro, Marshall Mayer, Graciela Fernández Meijide o el obispo Jaime de Nevares.
Supo pararle el carro a muchos soberbios y prepotentes que la quisieron llevar por delante. Fue la primera que le dio la posibilidad de expresarse en un micrófono a Hebe Bonafini cuando muchos huían del lado de las Madres de Plaza de Mayo y los Kirchner, en Santa Cruz, se negaban a recibirlas. No era gratis hacer esas cosas. Por eso quedó grabado para siempre el audio donde Hebe agradece y reconoce por ese gesto a Magdalena. Hasta que vinieron los Kirchner, y le pusieron la camiseta partidaria. El odio y el autoritarismo creció tanto que la misma Hebe fue la que impulsó aquel fascista y repugnante juicio popular en la Plaza de Mayo a varios periodistas entre los que estaba Magdalena, aunque no lo puedan creer. Hay pocas cosas tan terribles en la vida como ser desagradecidos.
Otro soldado de ese ejército del insulto y la descalificación como Luis D’Elía también llenó de agravios a Magdalena que nunca lloró como su nombre. Destituyente, oligarca, era lo más suave que le decían a una de las compañeras más generosas y honradas de este maravilloso oficio. Hubo afiches anónimos fogoneados por el gobierno de Cristina, despreciables actos donde se llamó a escupir fotos de periodistas. Ni Mussolini hubiera resucitado mejor los linchamientos a las voces críticas. Fomentar la intolerancia de estado es la peor herencia que nos dejó la década ganada por los amigopolios K. Y Magdalena podrá decir con orgullo que ni eso la hizo retroceder de sus convicciones.
Aquellos escraches que deberían avergonzar a todos los argentinos pero sobre todo a los que militan en los derechos humanos generaron un debate y Cristina Fernández de Kirchner dijo: “algunos periodistas deberían vacunarse contra la rabia”. Increíble respaldo a los victimarios. Una forma de sembrar más vientos.
¿Qué más decir de Magda? Se puede hablar de sus 12 premios Martin Fierro, de las condecoraciones por su trabajo a favor de los derechos humanos que le dieron desde las Abuelas de Plaza de Mayo hasta los gobiernos de Francia e Italia. De su coquetería y elegancia, que rompía corazones masculinos en el gremio de prensa. De los golpes duros que le dio la vida en lo personal. De la utilización de la ironía como arma de destrucción masiva. Ya en 1983 fue elegida la mujer del año por votación popular. Magdalena es un nombre de origen hebreo que significa: “La magnífica habitante del Torreón”. Hasta eso la marcó en su trabajo. La observación, la curiosidad es el principal motor que tenemos.
Fue pionera y vanguardia en los medios y por eso quise aportar este humilde reconocimiento. Porque no podemos estar en el Senado para abrazarla, apelamos a este abrazo en el aire libre. Magdalena es la reina madre de todos los periodistas. Es nuestra pachamama. Magdalena, flor y mujer. Magdalena coraje, ícono del periodismo que no se calla ni se vende, espejo para los estudiantes, bien vale recurrir al título de Martha Mercader para nombrarla: Magdalena Mucha Mujer y está todo dicho. Magdalena, la flor más bella.

Los K extremos espantan – 3 de septiembre 2019

Hay por lo menos 8 y tal vez más de 9 millones de personas que están preocupadas por la posible vuelta de Cristina al poder y aquella provocación del “vamos por todo”. Hoy, la exitosa abogada que nunca ganó un juicio pero lo perdió varias veces, está oculta detrás de la marioneta de Alberto y ambos fingen ser moderados y prudentes. Veremos cuanto les dura. Le han ordenado a los más salvajes y fanáticos que se queden callados y no digan una palabra para que no se conviertan en piantavotos. Algunos no pueden con su genio. No se aguantan y se les escapa algún exabrupto antidemocrático y discriminador. Juan Grabois y Marcelo Parrilli, por ejemplo, insultaron a las miles y miles de personas que marcharon en defensa de la justicia y la República y obligaron a Macri a salir al balcón de la Casa Rosada, acusándolos de “viejos”, como si la edad fuera un delito o como si ellos no fueran futuros viejos. Muchos consideran peligrosos a los kirchneristas extremos por más que ahora estén calladitos y esperando para integrar el Ministerio de la Venganza el 27 de octubre a la noche si es que las urnas le dan el triunfo. Hablo de Luis D’Elía, Fernando Esteche, Guillermo Moreno y Hebe de Bonafini, entre otros aunque la jefa de las Madres de Plaza de mayo no se privó de calificar de rata a Rodríguez Larreta y a los jueces que – según dijo – no se le van a escapar.
Pero estos militantes del odio son piezas menores del ajedrez de Cristina. Son la infantería que pone el cuerpo en el desembarco. Lo que más inquieta a los ciudadanos republicanos y pacíficos es la propia comandante en jefe. Es que no creen en ese personaje de la Cristina buena, de la Cristina que cambió y ahora es tolerante y democrática. Es difícil que la gente cambie tan de raíz su temperamento y Cristina es maltratadora hasta de sus propios colaboradores como ha quedado grabado en la memoria colectiva con aquel “pelotudo” serial con el que humilló a Oscar Parrilli.
José Manuel de la Sota, el ex gobernador peronista de Córdoba que tuvo la dignidad de no arrodillarse frente al autoritarismo de Cristina dejó en los archivos una clase magistral que define a la ex presidenta como nadie.
De la Sota, fallecido trágicamente, dice que Cristina concibe solo dos categorías políticas: los enemigos o los esclavos. Y que le quiso dar un castigo ejemplar a los cordobeses. Lo más importante es cuando asegura que Cristina “no va a cambiar nunca y que no hay manera digna de tener una relación con ella”.
Eso es lo que más asusta. Siempre es el látigo o la chequera. Siempre las extorsiones y los agravios. Y no lo digo yo. Lo dijo un peronista al que nadie le puede cuestionar esa histórica militancia.
Entre los que más inquietud generan, están, además de Cristina, las eternas patotas sindicales vinculadas al peronismo, muchos de las que tienen a sus capos mafiosos presos por enriquecerse ilícitamente con el dinero de los afiliados. Hablo de Marcelo Balcedo, el Pata Medina, el Caballo Suárez, Herme Juárez, que hoy goza de prisión domiciliaria y ahora la nueva estrella de los malandras, el cordobés Mauricio Saillén. Tiene mandato hasta el 2022 pero hoy está detenido en la cárcel de Bouwer. Comenzó como chofer de un camión recolector de residuos y llegó a ser un millonario que ostentaba su riqueza con viajes al Caribe o a Japón. Cuatro de sus hijos se encuentran imputados en la causa por asociación ilícita y lavado de dinero de la mutual: Micaela, Mauricio hijo, Darío y Franco, actual legislador K y candidato a diputado nacional en la lista de Alberto y Cristina.
Mauricio, es tan pesado que, se peleó en el 2013 con Hugo Moyano. Tuvieron varios enfrentamientos a balazos con causas que se están tramitando en la justicia. Los 30 trabajadores que se animaron a armar una lista opositora fueron despedidos de las empresas recolectoras y algunos de ellos agredidos tan ferozmente que terminaron en terapia intensiva. Pablo Carrasco incluso sufrió un intento de asesinato en 2019. La legisladora Laura Sesma de Cambiemos hizo una de las denuncias y el trabajo de los periodistas Sergio Carreras y Federico Tolchinsky sumó investigación rigurosa y coraje profesional.
A Saillén y su mano ultra derecha Pascual Catrambone le encontraron un verdadero arsenal, pistolas y escopetas de varios calibres, joyas, 11 vehículos, y más de un millón de dólares en efectivo. Estos muchachos llenaron el estadio Orfeo para apoyar la candidatura de los Fernández. Saillén, desde la cárcel tuvo la caradurez histórica de compararse con el gringo, Agustín Tosco, un dirigente clasista, honrado y combativo que jamás fue peronista.
Por supuesto que la máxima expresión de este tipo de gremialismo magnate con gran capacidad de daño es el clan Moyano. Tanto Hugo como su hijo Pablo tienen varias causas abiertas en la justicia por enriquecimiento ilícito y por el manejo corrupto tanto de su gremio como del club Independiente.
Antes de viajar a España, el candidato a presidente más votado, Alberto, pese a ser hincha de los bichos colorados de la Paternal, Argentinos Juniors, se sacó una foto con la camiseta de los rojos de Avellaneda y los patrones del mal.
Fue una manera de apoyarlos y de mantenerlo tranquilo porque sabe que si gana Alberto le van a dar el manejo de las obras sociales y varios de sus hombres ocuparán lugares claves en el posible gobierno. Por eso Moyano hoy está manso y tranquilo y dice que aunque “gobiernan los peores, no tiene sentido hacer un paro”.
De todos modos, kirchneristas de ultraderecha como el para periodista Santiago Cúneo, que es muy compañero de Moyano, no tienen problemas en tirar nafta al fuego de un golpe de estado civil que, mediante una rebelión callejera tumbe al gobierno democrático de Mauricio Macri. A las pruebas me remito. En su lenguaje cargado de groserías e insultos dice que le tienen las pelotas llenas los que pregonan respetar los tiempos de la Constitución y pide que se la metan en donde usted ya sabe. Dice que es tiempo de que el gobierno de Macri se vaya ahora mismo. Este antiguo militante de los carapintadas de Aldo Rico, caracteriza a Macri como genocida, llama cachivache a Luis Brandoni e impulsa terminar con el gobierno”.
Le recuerdo que es el mismo personaje acusado por las instituciones judías por sus provocaciones antisemitas y se siente con suficiente impunidad para proponer “sacar a esta lacra del gobierno antes del 27”.
Es el mismo que se sacó una foto con Máximo Kirchner en el mismísimo Instituto Patria. El general de La Cámpora, jamás dio una explicación al respecto.
Cúneo, con una nula representatividad convoca a no tener paciencia, habla del fin de las instituciones y trata de “bolsa de pus” a los jueces. Como candidato a gobernador bonaerense sacó apenas 20.500 votos, el 0,21% del padrón y su candidato a diputado, Julio de Vido, otro nacional populista amigo de Guillermo Moreno, sacó casi 200 votos menos. Sin embargo habla en nombre del pueblo.
En uno de sus últimos programas, saludó con admiración a Moreno convocó a las multitudes peronistas a poner fin al gobierno de Macri y ni el propio Moreno se sumó a ese delirio golpista. Le dijo que él puede integrar el próximo gobierno de Alberto porque todavía no llegó a la edad de bombero.
¿Sería Cúneo funcionario de los Fernández si ganan? ¿Moreno ya confesó que no lo quieren? Pero Saintout puede ser intendenta de La Plata, el camporista Andres Larroque , jefe de la policía bonaerense, Hugo Moyano ministro de trabajo y sigue la lista. Son los que yo llamo el kirchnerismo extremo. Son los que provocan espanto y son un verdadero peligro para la democracia. Que nadie diga que no sabía.

Saintout y el cristinismo extremo – 2 de septiembre 2019

Florencia Juana Saintout ocupa un lugar destacado entre los peligros del cristinismo extremo. El sábado, en la facultad de periodismo que sigue manejando como si fuera de su propiedad, tanto Cristina como Kicillof le levantaron la mano para ayudarla a que se convierta en la próxima intendenta de La Plata. Para lograrlo tiene que derrotar a Julio Garro de Cambiemos que va por la reelección.
Saintout es una apuesta de La Cámpora que la viene bancando en cada uno de sus cargos. Hoy es diputada provincial, fue concejal de la ciudad y con sus posturas radicalizadas e irracionales puso en guardia a los comerciantes de la capital de la provincia. Es que ella respalda a los manteros y a todo tipo de venta callejera ilegal de mercaderías que llevan a la quiebra a los pequeños negocios que cumplen con la ley, pagan sus impuestos y tienen a sus trabajadores en blanco. Lo mismo pasa con los que tienen sus casas en lugares más alejados del centro. Ella fomenta el autodenominado “Loteo social” que en muchos casos se convirtió en la coartada para la ocupación de tierras. Fomentó la usurpación de tierras por parte de los piqueteros K. Ni que hablar de las empresas constructoras que bajaron sus costos en un 30% desde que el Pata Medina está preso. La extorsión y las coimas que tenían que pagar a esa mafia de la UOCRA encarecía el valor de los departamentos y las casas y por eso, muchas compañías se fueron a trabajar a otros distritos. El Pata Medina siempre tuvo el respaldo del peronismo local y su patota paralizó de miedo a la justicia y muchas veces, a la policía que lo dejó actuar. Hoy está preso pero integrantes de su familia siguen apretando en su nombre, vandalizando edificios públicos y resolviendo a los balazos sus peleas por espacios de poder con otros grupos, también vinculados al kirchnerismo.
En La Plata, dicen que hasta las otras listas peronistas que compitieron con Saintout no se van a mover demasiado en las elecciones del 27 de octubre por el sectarismo y autoritarismo con el que ella se maneja.
En ese acto multitudinario de La Plata Cristina se quebró en llanto y dio por terminada la charla. Es que dijo algo que la bajonea todo el tiempo. Confesó que se siente responsable del estado de salud de su hija Florencia y que ya no está Néstor para ayudarla. La información que viene desde Cuba es que Florencia Kirchner culpabiliza de todos sus problemas sicológicos y de salud a su madre.
Antes de ese cierre abrupto, Cristina había acusado al presidente Mauricio Macri de “un mal ser humano” y por supuesto, tal como es su costumbre, atacó al periodismo con mentiras flagrantes. Dijo que los medios comenzaron esa batalla y que ella no tuvo más remedio que responderle. Claramente fue todo al revés. En Santa Cruz y en la Nación, tanto Néstor como Cristina, demostraron el odio que sienten hacia los periodistas. Les gusta controlar todo y que nadie los controle a ellos. Hay cientos de casos de agresiones, insultos, escraches callejeros, discriminaciones, juicios presuntamente populares en las plazas, escupitajos a afiches con la foto de periodistas, persecuciones con la AFIP o carpetazos de los servicios de inteligencia o abuso de autoridad de jueces o fiscales con la camiseta de Cristina puesta. Nadie agredió tanto al periodismo en democracia como el matrimonio Kirchner.
Quien representó ese pensamiento como decana de la Facultad de Periodismo en La Plata fue precisamente, Florencia Saintout. El cristinismo más extremo y dogmático hizo entrismo y copó las estructuras organizativas de los alumnos, los docentes y los no docentes.
Es tan brutal el adoctrinamiento y la bajada de línea que gran cantidad de alumnos se quejan. No son calificados en los exámenes por sus conocimientos sino por sus simpatías ideológicas. Le doy un ejemplo. En un examen de historia hay chicos que fueron bochados porque escribieron y argumentaron muy bien, que el chavismo es un movimiento que nació con un militar golpista que supo aprovechar la incapacidad de los partidos tradicionales y su falta de sensibilidad social para erigirse como líder de un gobierno autoritario y corrupto que produjo una fuerte censura sobre los medios y tiene presos políticos crímenes de lesa humanidad, por el solo hecho de ser disidentes. Eso está absolutamente correcto desde el punto de vista académico. Tiene una mirada ideológica, como todo. Pero no puede ser aplazado por eso. Los datos son rigurosos. Sin embargo otro alumno que escribe que el chavismo es un movimiento nacional y popular que llegó para liberar a Venezuela del imperialismo norteamericano y de las corporaciones económicas y periodísticas y favorecer a los más pobres, es recompensado con un diez en su examen. ¿Se dan cuenta lo burdo del asunto? Forman periodistas militantes, acríticos de sus amigos y cómplices de la corrupción y chupamedias de Cristina. Y eso lo hacen con los impuestos de todos los argentinos.
Esa mirada sesgada y dogmática los hace sentirse dueños de la verdad, de la patria y, por supuesto de la facultad.
Saintout designó como profesor a Fernando Esteche ex jefe de Quebracho que hoy está detenido pero que hasta que sus propios compañeros casi lo asesinan a cuchillazos. Es incomprensible pero cierto. ¿O no se acuerda cuando distinguió a Horacio Braga, uno de los asesinos de José Luis Cabezas. ¿Justo en la facultad de periodismo?
En su momento, la decana militante dio asueto en la universidad y cerró la unidad académica para que todos pudieran ir al acto que Cristina hizo luego de levantarse del banquillo de los acusados de Comodoro Py. ¿Se da cuenta? Florencia Saintout fue la nueva dueña de la facultad. La privatizó aunque nadie conoce donde está la escritura a su nombre. Tal vez se cree que una universidad de todos es una Unidad Básica o un local de La Cámpora o de Quebracho que son sus amores de cabotaje porque a nivel internacional es una adoradora de dictadores jurásicos tipo los hermanos Castro y siguen los consejos que desde el cielo revolucionario les da Hugo Chávez.
En su momento de mayor estrellato, le recuerdo que Florencia Saintout le entregó un premio a la libertad de prensa al comandante Hugo Chávez Frías. Pero si algo no se puede valorar y mucho menos premiar, es su contribución a la libertad de expresión. Es casi una broma macabra. Lo único que le faltó a la decana de entonces fue premiar en vida a Fidel Castro o a su hermano Raúl, que también expresan los aires de renovación generacional y libertad absoluta que hay en Cuba.
El Granma es un ejemplo de pluralismo y modernidad. Es un chiste de mal gusto para los periodistas independientes que se juegan la vida tratando de contar la verdad.
Los soldados de Cristina son tan cerrados que adoran al canal Telesur que es tan soviético en su estética propagandística que no lo miran ni los militantes.
Es ridículo. Es más o menos como darle un premio a George Bush por su lucha por la paz. O a Donald Trump por su lucha contra la discriminación. Un verdadero despropósito. Uno más y van…
¿Se imagina lo que podría ser Florencia Saintout como intendente en una ciudad como La Plata? El fin de semana Cristina y Axel Kicillof apoyaron su candidatura. El cristinismo extremo y autoritario es un peligro para todos y todas. Veremos que dicen las urnas.