Mandela de la libertad – 17 de julio 2019

Mañana es el día Internacional de Nelson Mandela. Las Naciones Unidas lo decretaron en homenaje al día de su nacimiento “en reconocimiento al aporte que hizo el ex presidente de Sudáfrica a la cultura de la paz y la libertad”. Junto a la Madre Teresa y el Mahatma Ghandi, entre otros, son los líderes que más admiro del siglo XX.
Precisamente, una de las frases que Mandela solía repetir era de Gandhi: “Has de ser el cambio que buscas”. Y también: “Tienen que saber que los líderes son de carne y hueso. Si piensan que eres un mesías, sólo cabe la decepción”
Otra reflexión: “Si yo tuviese el tiempo en mis manos, haría lo mismo, otra vez. Lo mismo que haría cualquier hombre que se atreva a llamarse a sí mismo un hombre”.
Esta es una de las herencias conceptuales que dejó un gigante de la historia de la humanidad que murió a los 95 años. Nelson Mandela es un altar ante el que me arrodillo con gusto, respeto y devoción. Porque su cuerpo es un templo para rezar y pelear por los derechos humanos y la dignidad del hombre. Una suerte de santo laico para los olvidados de la tierra y todas las tribus religiosas del mundo. San Nelson Mandela de la Igualdad y la Libertad. Hijo de la negritud y padre de la patria diversa. Mandela ganó una de las grandes batallas de la historia. Venció al odio. Le quebró el espinazo a la discriminación. Expulsó de su tierra al ¨Apartheid¨, un régimen de supremacía blanca, como se autodefinían, superioridad de la raza, nazismo africano en estado puro.
Si tuviera que elegir un epitafio para la tumba de Mandela, me quedaría con Bertolt Brecht:
«Hay hombres que luchan un día y son buenos.
Hay otros que luchan un año y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos.
Pero hay los que luchan toda la vida:
Esos son los imprescindibles».
Estuvo 27 años preso. Muchos en una celda fría y húmeda donde solo podía dar tres pasos. Eso le metió veneno en los pulmones y tuberculosis para siempre. Acostado tocaba con su cabeza una pared y con sus piernas la otra. Había sido confinado a una celda como sus hermanos habían sido confinados a los guettos, unos barrios solo para negros, como si fueran de segunda selección, gente de carne y hueso pero considerada descartable por los salvajes fascistas. Mandela conmueve y se transforma en un imán para todos. Con su cabeza blanca, su piel negra y su corazón multicolor, su arcoiris de dignidad. Vi su cara de Mahatma Ghandi negro pintada en los muros del Harlem en Nueva York. Estaba abrazado a Malcom X, Martin Luther King y Desmond Tutu en la celebración callejera por el triunfo electoral de Barack Obama. Esas catedrales humanas de la fe y la lucha parieron a Obama. Jamás se hubiera consagrado un presidente negro en los Estados Unidos sin ellos. Jamás hubiera salido campeona del mundo la selección de Francia, integrada por tantos jugadores negros.
Fueron los sembradores del mañana que Obama, cosechó. Incluso llegó a decir que él se había dedicado a la política inspirado en Mandela.
El 11 de febrero de 1990 fue un día luminoso para el planeta. Una marea humana bailó en las calles celebrando la liberación de Mandela. El dijo que no se sentía profeta, solamente un servidor de su pueblo y así fue. Austero, generoso, dialoguista, fomentó la desobediencia civil, la resistencia pacífica y las huelgas pero no la violencia. Superó incluso sus propios resentimientos por haber estado diez mil días tras las rejas. Por eso, recibió el premio Príncipe de Asturias y en el 93, ganó el premio Nobel de la Paz junto a Frederik De Klerk. Al año siguiente, ganó las elecciones con el 62% de los votos y no aceptó postularse para la reelección que hubiera ganado con facilidad. Sonó un tiro para el lado de la justicia universal porque se convirtió en el primer presidente negro de su patria e instaló un gobierno de unidad nacional y la Comisión de la Verdad y la Reconciliación. Lo castigaron mucho desde los extremos radicalizados pero el pueblo sencillo se lo agradeció eternamente. Logró un estado multirracial e igualitario. No solucionó todos los problemas pero extirpó el cáncer moral del cuerpo social de Sudáfrica. Repasando su vida por los portales de la red vi sus fotos con todos los líderes políticos y figuras del mundo de la cultura y el deporte. Todos soñaron con conocerlo y pudieron lograrlo. Pero la imagen que más enternece y conmueve es la que está abrazado con su bisnieta Zenani, sangre de su sangre, etnia de su etnia, la negrita hermosa llena de trenzas que también pertenece al clan Madiba de la etnia Xhosa. Era la continuidad de Mandela. Porque a hombres como él no se los llora. Se los estudia, se los imita y se los reemplaza. Es especialmente impactante la camiseta con el número 46664 que Mandela se puso para ahuyentar los fantasmas que lo acechaban por las noches. Las pesadillas de aquel hueco donde lo encerraron con el número de interno capicúa del horror, 46664.
Hoy seguramente estará en el cielo de los buenos descansando en paz por toda la eternidad. Los más humillados y perseguidos se sienten un poco huérfanos.
El 18 de julio de 1918 en Mvezo, El Cabo, Unión Sudafricana, nacía como Rolihlahla “el que sacude los árboles”, en xhosa, el idioma de su pueblo. A los 7 años, una profesora del colegio metodista al que lo enviaron sus padres, – nadie en la familia había ido a la escuela antes- , la señorita Mdingane, siguiendo una costumbre de aquellos tiempos, resabio de la influencia británica en la educación del país, le daría su nombre inglés, Nelson. Para su gente sería Madiba, la denominación de su clan. Con el tiempo, los años y la lucha, en su patria y en el mundo, alcanzaría simplemente con su apellido, Mandela, para honrar a uno de los gigantes de todos los tiempos.
En su legado conceptual hay que apuntar lo siguiente: “No creo que sea saludable que la gente piense que eres un mesías. Si lo hacen, sólo cabe la decepción. Tienen que saber que los líderes son de carne y hueso, que son humanos. Eso es lo que quiero que piensen de mí. Si te creen un salvador, sus expectativas son demasiado altas. Que piensen que eres un héroe, vale, pero una leyenda, no… Las leyendas son escasas; pero en la actualidad hay miles de héroes en Sudáfrica. Un héroe es un hombre que cree en algo, que es valeroso, que arriesga la vida por el bien de la comunidad”, fue la respuesta que dio al periodista Richard Stengel, con quien trabajó codo a codo a lo largo de casi tres años en su autobiografía, “El largo camino hacia la libertad”, autor también de “El legado de Mandela”.
“He batallado contra la dominación blanca y también contra la dominación negra. He anhelado el ideal de una sociedad libre y democrática en la que todas las personas vivan juntas en armonía y con igualdad de oportunidades. Es un ideal por el que espero vivir y que espero lograr. Pero si es necesario, es un ideal por el que estoy dispuesto a morir”. Ese texto conmovedor fue parte del discurso que pronunció en el Proceso de Rivonia en 1964, pero su alegato no le evitó la condena a prisión perpetua con trabajos forzados por traidor a la patria.
En el homenaje a la leyenda de Mandela podemos recordarlo con palabras de nuestros negros castigados: Mandela no murió. Apenas está dormido soñando con su pueblo. Duerme, duerme, negrito. Que si el negro no se duerme viene el diablo blanco y zas, le come la patita.

Macri contra la oligarquía sindical – 16 de julio 2019

Según el diccionario de la Real Academia, “oligarquía”, es un grupo minoritario y privilegiado que ejerce el poder en determinada circunstancia y lugar.
Para mí, la oligarquía sindical es una casta de dirigentes que están atornillados al poder desde hace años y lo abusan de manera autoritaria y corrupta. Generalmente ganan las elecciones con lista única y son cómplices de muchos patrones para evitar que haya representaciones genuinas e independientes entre los delegados y viven como verdaderos magnates berlusconianos, producto de altísimos niveles de corrupción y de la utilización de los fondos de los trabajadores.
La oligarquía sindical le declaró la guerra a Mauricio Macri y el presidente aceptó el desafío. Hay tres dirigentes gremiales que para el gobierno conforman “el eje del mal”. Hugo Moyano, Sergio Palazzo y Pablo Biró son tres figuras claves que trabajan para el regreso de Cristina y tienen gremios con mucho dinero y gran capacidad de daño.
El camionero puede bloquear plantas industriales y supermercados como ya lo hizo y paralizar el transporte de mercaderías, nafta, basura e incluso de dinero.
El bancario ya demostró que está en condiciones de fogonear una medida de fuerza que, por ejemplo, evite que se paguen los haberes a los jubilados y que se realicen transacciones comerciales.
El aeronáutico con un par de gritos puede hacer colapsar los aeropuertos de todo el país y dejar a todos los aviones en tierra lo que produce un descalabro económico de graves consecuencias y un mal humor social de grandes dimensiones..
Los tres, Moyano, Palazzo y Biró comparten actitudes patoteras y autoritarias y tienen una pésima imagen entre los ciudadanos con excepción de los afiliados a sus gremios.
Moyano es el líder máximo y el principal obstáculo que tiene el gobierno para generar una reforma laboral que modernice y haga más competitivas a las empresas argentinas. Pero también es el más expuesto a las investigaciones en la justicia producto del enriquecimiento colosal de su familia y de los negociados que hizo en su sindicato y en el Club Independiente. Moyano y su hijo Pablo (a) “El salvaje”, son los que más cerca de la cárcel están. Los jueces le tienen pánico, pero un nuevo triunfo de Mauricio Macri aceleraría los expedientes y podrían terminar entre rejas. Por eso Moyano, es el que está más nervioso y el que se maneja con metodología más mafiosa. Dice que sería un honor que un gobierno gorila como este lo meta preso. Dime de lo que alardeas y te diré de lo que careces. Se victimiza e incluso dice que está dispuesto a dar la vida.
El presidente Mauricio Macri y su gobierno resolvieron aceptar el desafío y recoger el guante. Por dos motivos fundamentales. Primero, porque están convencido de que si logran la reelección, deberán ganar esta, que es la madre de todas las batallas y segundo porque iluminan a los cristinistas que menos votos y más rechazo tienen entres los ciudadanos independientes. Moyano es el enemigo ideal para estas elecciones. Ellos dicen que es un impresentable que piantavotos.
El cuerpo de delegados del SOMU (Sindicato Obrero Marítimos Unidos) expulsó a Omar Suarez (a) “ El Caballo”, un verdadero delincuente que robó fortunas, utilizó armas para intimidar a los trabajadores, que tenía una insólita relación estrecha con el Papa Francisco y hasta una radio con su nombre y que fue a parar un calabozo. También fue un cómplice para todas las barbaridades que hizo Guillermo Moreno, sobre todo en Angola y produjo la confesión de Cristina de que lo quiere mucho. ¿Se acuerda?
Durante la administración de Mauricio Macri se intervinieron 23 sindicatos, entre ellos el del Caballo Suárez, se detuvo a otro violento extorsionador del mundo de los albañiles llamado Pata Medina. Un energúmeno de armas llevar, de darle palizas a la gente y de apretar a empresarios de la construcción. De hecho, hasta Gerardo Martínez, el jefe de la UOCRA nacional estaba enfrentado con él por su voracidad por el dinero y los atropellos agresivos. La edificación en La Plata y zona de influencias estaba paralizada porque nadie quería entrar en el territorio donde el jefe máximo era semejante pistolero. Una vez que el Pata Medina fue preso, la construcción se puso en marcha y los costos bajaron entre el 20 y el 40%. Eran las coimas y los sobreprecios. Pablo Moyano apoya al Pata. Tienen la misma impronta agresiva de resolver todo a las patadas o a los tiros.
En la entrevista con Marcelo Longobardi, el presidente Macri también apuntó con nombre y apellido, cosa que es infrecuente, contra Sergio Palazzo y Pablo Biró. Al titular de la bancaria le dijo “prepotente” y sobre el piloto que cobra 400 mil pesos por mes planteó que le debería dar vergüenza que más del 90% de los que no viajan en avión le tienen que pagar los privilegios y bancar la pérdida de Aerolíneas Argentinas que es de 2 mil millones de pesos por mes.
Sergio Palazzo quiere sumar a su gremio los trabajadores de Mercado Pago que es una de las empresas de Mercado Libre de Marcos Galperín y por eso dijo que por las buenas o por las malas iba en ese camino. Galperín levantó desde la nada una compañía monumental que tiene un valor de 30 mil millones de dólares. Son las denominadas “unicornios”. Es la empresa argentina más valiosa y está inserta en el futuro de los tremendos avances tecnológicos. Galperín utilizó esfuerzo pero mucha innovación y creatividad. En cualquier país del mundo lo pondrían como ejemplo a imitar y lo convertirían en un verdadero héroe del desarrollo nacional. Acá muchos empresarios prebendarios lo miran con sospecha y algo de envidia y un dirigente sindical se aferra al pasado y trata de llevar agua para su molino. Son visiones chiquitas de un país que no termina de morir y que necesita grandeza para terminar de nacer.
Pero lo más jurásico en términos institucionales, la actitud más grosera y antidemocrática fue la de Pablo Biró en un congreso de delegados que puso colorado a medio mundo. Nadie podía creer su mal gusto a la hora de las metáforas ni la propuesta golpista de voltear a un gobierno democrático.
La guerra está desatada. Moyano, Palazzo y Biró son la brigada que Cristina utiliza para esmerilar y desestabilizar al gobierno de Mauricio Macri. El presidente los subió al ring porque cree que le conviene en términos electorales.
Esto tiene un deja vu con el 83 y la campaña de Raúl Alfonsín. Salvando las distancias, el ex presidente radical aumentó su intención de votos el día que denunció “el pacto sindical militar” que la mayoría de los argentinos repudiaba. Burócratas de los gremios en complicidad con los terroristas de estado. Hoy no es tan grave la cosa porque no hay genocidas asociados a los gremios. Hoy sería el “Pacto sindical- cristinista”.
Y la respuesta de los millonarios jerarcas es bastante similar. A Alfonsín lo acusaron de ser el candidato de la Coca Cola. ¿Se acuerda? Era como asociarlo a un símbolo del imperialismo norteamericano. Esa era su intención que no pudo evitar el triunfo arrasador de Alfonsín. Hoy acusan a Macri de ser el candidato de Donald Trump y el FMI. Lo dicen los integrantes del “eje del mal” y también Alberto Fernández.
Moyano además le dijo de todo a Macri. No se detiene ni ante la investidura. “Este señor no está en condiciones de gobernar, no debe saber lo que es trabajar, es un niño bien al que no le gusta que lo contradigan y le pido que deje de hacer estupideces y gansadas”, son solo algunas de las definiciones del jefe de los camioneros y del clan.
La intolerancia y la acción directa potencian las peores actitudes y amenazas.
De todos modos, lo más preocupante es llegar a la utilización de armas de fuego y a resolver los conflictos naturales de la política a los balazos. Es lo que pasó en Chubut con el cierre de listas. Cristina designó como primer candidato a diputado a un muchacho de La Cámpora y Hugo Moyano impulsó a Jorge Taboada, uno de sus hombres más cercanos en el gremio. ¿Cómo se resolvió la discusión? Ganó La Cámpora y Cristina pero antes hubo heridos, destrozos y descontrol en la sede del Partido Justicialista de Rawson.
La violencia se espiraliza demasiado rápido. Se sabe cómo comienza pero no cuando termina. Un ultra kirchnerista incendió el auto del jefe del Pro de Entre Rios e intendente de Basavilbaso.
Dijo anoche Patricia Bullrich que Juan Grabois le rompió el brazo a un policía y programa para mañana colapsar la ciudad con ollas populares en todas las plazas y próximamente la marcha de San Cayetano que los asoció al Papa Francisco y los hizo más conocidos.
Pero lo más grave son las maniobras que están haciendo Eduardo Duhalde y el suspendido juez Luis Carzoglio para salvar a Pablo Moyano de ir preso. El violento sindicalista y el Carzoglio se habían puesto de acuerdo en una prolongada reunión donde corrió el champagna que ellos llaman “champusardo”. Allí pactaron la impunidad.
Hoy Carzoglio, una suerte de Oyarbide que produce vergüenza ajena, y que es bancado por la corporación peronista bonaerense, ya no está y el nuevo juez tal vez acepte mañana a Pablo Bebote Alvarez como arrepentido. El ex jefe de la barra brava denunció y va a ampliar sus declaraciones que acusan a Pablo Moyano de ser el jefe de esa asociación ilícita destinada a estafar los socios del rojo y a corromper a los hinchas más violentos. Al parecer, una computadora que fue secuestrada en los allanamientos que la justicia hizo en el gremio de camioneros, contenía información que respalda todo lo dicho por Bebote Alvarez. Veremos. Si asi fuera, Moyano hijo podría ir preso y la madre de todas las batallas entraría en una fase explosiva.
El 27 de octubre no solo hay que elegir entre Cristina y Macri. También hay que elegir entre la oligarquía de millonarios como Cristina o la oligarquía sindical, también de millonarios como la de los Moyano. El pueblo tiene la palabra. Y la llave del futuro.

Nuestro gran maestro del tenis – 15 de julio 2019

Nuestro Gustavo Fernández acaba de ganar el torneo de Wimbledon en forma heroica y es su tercer gran Slam de la temporada. Esto lo convierte en nuestro gran maestro del tenis. En un atleta que se instala entre los más ganadores de todos los tiempos y de todos los deportes.
Ahora Gustavo dice que se siente en medio de una locura de felicidad. Apenas venció al japonés Shingo Kunieda tiró su gorra al suelo y se abrazó a sí mismo, seguramente para llorar. Estaba eufórico. Levantó su mirada y sus brazos al cielo, como una plegaria. La cancha número 3 del All England Lawn Tenis and Craquet Club estalló en aplausos. Y el lobito se abrazó a su hermano y a sus sobrinitos, en especial a Helena. Esto lo coloca por tercera vez en el primer lugar del ranking. Gustavo, al que los cordobeses nos gusta llamar “El Lobito”, ya consiguió 5 Gran Slam y dejó a Guillermo Vilas en el segundo lugar con 4. Esto habla de la dimensión estadística de su hazaña. Le juro que cuando tiró la gorra me puse a gritar como si Boca hubiera ganado la copa Libertadores. Es que Gustavo estuvo aquí en estos estudios. Tuvo la gentileza de regalarme una pelota que dice Roland Garros 2018, cuando ganó el torneo, y la conservo en la biblioteca de mi casa, al lado de los premios Martin Fierro. Es que venimos siguiendo su carrera paso a paso.
Una vez más se ubicó el en Olimpo del deporte adaptado.
Gustavo Fernández es un héroe del tenis y la vida. Este atleta es un ejemplo de superación personal y profesional. Como Federer, Nadal o nuestro Juan Martín del Potro.
Hay momentos en que todos necesitamos, todos, ustedes y nosotros, un poco de aire puro para seguir creyendo en la condición humana. Para confirmar que los buenos somos muchos más que los malos aunque hagamos menos ruido. El cordobés Gustavo Fernández, “Gusti”, como lo dicen sus amigos de Rio Tercero, también fue campeón del Abierto de Australia el año pasado.
En el abierto de Bélgica logró su título número 40 y el tricampeonato. Pudo incursionar en el golf tirando unos golpes en Estados Unidos, de vacaciones con su familia.
Gustavo es un deportista de un coraje sin igual. Tiene apenas 24 años y una carrera extraordinaria en tenis adaptado o en tenis sobre silla de ruedas. Vale la pena verlo. La destreza, la capacidad de llegar a todas las pelotas sobre sus dos ruedas, el saque feroz que tiene con esos brazos de acero. Es conmovedora la manera en que sacó fuerzas de flaquezas. Todos los días supera un límite más. Todos los días corre la meta un poco más allá. Compite contra sí mismo.
La tragedia ocurrió cuando Gustavo tenía apenas un año y medio. Estaba jugando con su padre y se cayó. En el suelo, miró a su viejo y le dijo que no sentía las piernas. El mundo se derrumbó encima de la familia Fernández, una familia de deportistas acostumbrados al sacrificio y al esfuerzo cotidiano. En Argentina no supieron decirle que había pasado con su cuerpito. Todos sus ahorros fueron para hacer una consulta en Estados Unidos y allí le diagnosticaron “un infarto medular”, una enfermedad tan rara que solo se registra un caso en 20 millones. Después del llanto y el dolor, los Fernández decidieron ponerse de pié y ayudar a que su hijo pusiera de pié su alma y su corazón a pesar de que tenía paralizado su cuerpo desde el pecho para abajo. Sin darse por vencido y con mucha rehabilitación, Gustavo Fernández recuperó la sensibilidad hasta la cintura. De todos modos es el tenista con mayor discapacidad en el circuito de tenis profesional adaptado. La mayoría de sus competidores son amputados o gente que camina. Él tiene que hacer un esfuerzo superior para mantener el equilibrio porque no tiene uso del abdomen bajo. Le cuesta mucho hacer el balance en cada raquetazo o en cada arranque de su silla de ruedas.
Gustavo tuvo la suerte de nacer en una familia de deportistas donde el entrenamiento diario, la disciplina, la vida sana, la competencia y la mejoría permanente le dieron los instrumentos para convertirse en el tenista de elite que es hoy. Hizo básquet, natación y hasta fútbol.
Jamás olvidará su familia el día que llevó la bandera y encabezó la delegación de Argentina de los juegos Olímpicos en Rio de Janeiro 2016. Cuando entró al legendario estadio Maracaná haciendo flamear la celeste y blanca las lágrimas fueron agua bendita para la casa de Los Fernández. Gustavo “El Lobito”, el padre fue figura descollante de la Liga Nacional de Básquet y ahora es director técnico. Juan Manuel su otro hijo, siguió su camino en la selección argentina y en Europa. Y Nancy, su madre, fue la que le inculcó el bichito del tenis que ella practicaba solo como entretenimiento.
Muchos le dijeron a Gustavo que no iba a poder con semejante epopeya. Pero pudo. Apretó los dientes, hizo fierros y le puso una energía poderosa a cada entrenamiento. Gustavo disfruta la vida con la risa de sus amigos en los boliches, se divierte con su novia Florencia, le gustan las series de la tele, las milanesas caseras y siempre, anda con el bolso de las raquetas y la valija porque vive más en los aviones que en la tierra maravillosa del embalse del Rio Tercero.
En Gustavo deberíamos pensar todos los que nos enojamos o nos hacemos un drama terrible por cualquier pavada o dificultad de la vida cotidiana. En Gustavo deberían pensar lo que sufren alguna enfermedad o son discapacitados y creen que no van a poder salir adelante. Siempre tengo presente esa frase que dice que “el único discapacitado es el que no tiene corazón”. Y a Gustavo le sobra corazón. Para el amor, para la familia y para convertirlo en la garra y la actitud invencible con que afronta cada partido y cada torneo. Gustavo no tiene sus piernas en condiciones de caminar pero tiene resiliencia. Es la capacidad de recuperarse de la adversidad para seguir proyectando el futuro. Es la fortaleza de la autoestima. Del amor propio. La resiliencia es un concepto tomado de la ingeniería y la física. Es la aptitud de los materiales de regresar a su estado natural después de algún golpe fuerte. Un título de una película nos puede ayudar en la definición: “Retroceder nunca, rendirse jamás”.
Gustavo Fernández no retrocedió nunca ni se rindió jamás. Derrotó primero a sus propios temores y luego a los prejuicios de los demás. Gustavo tiene una frase que nos enseña: “No es cuestión de ver lo que no tenés, sino de saber qué es lo que hacés con lo que sí tenes.”
La historia del tenista de acero es inspiradora para todos. Aquel fin de semana fue subcampeón en Paris y después se fue para Rusia. Quiso alentar a Messi y compañía en el mundial de fútbol. Tenía entradas para ver el partido contra Nigeria en San Petersburgo. Gustavo juega con una intensidad envidiable. Aprendió que las derrotas enseñan más que las victorias y dice que no se siente un súper héroe porque no hace nada fuera de lo normal. Tiene tres medallas de oro y una de plata en los juegos para Panamericanos. A los 24 años le ganó cientos de partidos a aquel maldito accidente de niño.
Acaba de subir una vez más a la cima del tenis mundial adaptado: no es Nadal ni Del Potro. Pero es un orgullo para los argentinos. Es el tenista de acero que ya está pensando en su próximo triunfo. Y en quebrarle el saque a todas las adversidades que aparezcan.