Un día como hoy nació Raúl Alfonsín. Por eso es el día del militante radical. Frente a su monumento en la Plaza Moreno, se repartieron claveles rojos y blancos. Más allá de lo necesario que sería su estatura de estadista para el país y para su partido en estos tiempos de crisis, se presentará en un rato un sitio web con materiales históricos y en algunos casos inéditos de lo que denominaron “La epopeya democrática”. Hoy cumpliría 92 años. Dentro de 20 días se van a cumplir diez años de su muerte. Casi como una señal del destino, el padre de la democracia recuperada nació el día del Escudo Nacional. Y Alfonsín en vida (y ahora con su legado) fue un escudo contra la corrupción y todo tipo de autoritarismo.
Parece mentira pero ya pasaron 35 años y algunos meses de aquella epopeya refundadora de la democracia. Este sistema, que es el menos malo de los conocidos, llegó para quedarse por 100 años más. “Llegamos”, tituló Clarín con letras gigantes. Por eso Don Raúl está en la eternidad. Seguramente está tomando unos mates con don Hipólito Irigoyen y don Arturo Illia en el cielo de la austeridad republicana y la honradez. O saludando a la gente por las calles de la memoria, con dignidad y la frente alta, como le gustaba hacer aquí en la tierra
Don Raúl, el padre de la democracia recuperada, caminando lento, como perdonando el viento, según la poesía emblemática del día del padre. Don Raúl, firme en sus convicciones y peleando con coraje contra ese maldito cáncer que lo rompió pero que no lo pudo doblar, Como proclamaba Leandro Alem. Ahí está don Raúl que – mirado en perspectiva- fue uno de los mejores presidentes que nos supimos conseguir. Con todos sus errores, con todas sus equivocaciones, a 92 años de su nacimiento y a casi diez años de su muerte, creo que Alfonsín es mejor que la media de los presidentes que tuvimos y –si me apura- creo que es mejor que la media de la sociedad que tenemos. Ahí andaba don Raúl con las manos limpias, viviendo y muriendo en el mismo departamento de siempre, honrado como don Arturo, corajudo como Alem manda. No quiero decir que el doctor Raúl Alfonsín haya sido un presidente perfecto. De ninguna manera. Fue tan imperfecto y tan lleno de contradicciones como todos nosotros. La democracia es imperfecta. Pero nadie puede desmentir que Alfonsín fue un demócrata cabal. Nunca ocupó ningún cargo durante ninguna dictadura. Y eso que muchos de sus correligionarios si lo hicieron. Estuvo detenido por ponerle el pecho a sus ideas. Fue un auténtico defensor de los derechos humanos de la primera hora y en el momento en que las balas picaban cerca. Fue su bandera permanente. Se jugó la vida por eso. No fue por una cuestión de oportunismo ni para cazar dinosaurios en el zoológico. Fue defensor de presos políticos durante la dictadura, reclamó por los desaparecidos y fue co-fundador de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Vale la pena recordar que Alfonsín hizo todo eso. Como para respetar la sagrada verdad de los hechos. Por eso, con toda autoridad, después parió el Nunca Más y la Conadep y el histórico Juicio a las Juntas Militares que ningún otro país del mundo se atrevió a hacer con la dictadura en retirada pero todavía desafiante, poderosa y armada hasta los dientes. Tuvo sublevaciones militares carapintadas, paros salvajes de la CGT y golpes de mercado que intentaron derrocarlo. Es verdad que también existieron los errores y los horrores propios. La economía de guerra y el desmadre inflacionario. La gran desilusión frente al “felices pascuas” y “la casa está en orden”. O el Punto Final y la Obediencia Debida. Y el derrumbe de la confianza en la capacidad para gobernar y ese descontrol que terminó con la entrega anticipada del poder. Si tratamos de ser lo más ecuánimes y rigurosos posibles aparecen las luces y las sombras de una gestión. Pero el paso del tiempo y la comparación con lo que vino después, lo deja a Raúl Ricardo Alfonsín del lado bueno de la historia. En la vereda del sol. Entrando a los libros como un héroe que se definió como el más humilde de todos los servidores del pueblo. Nadie puede negar que fue un patriota. Cada día los extrañamos más. En estos tiempos de cólera su sabiduría nos podría iluminar el camino. Aquellas frases dichas casi como testamento: “Si la política no es diálogo, es violencia” y “gobernar no es solo conflicto, básicamente es construcción”. Algo así como decir que la palabra enemigo hay que extirparla del diccionario político. Que solo hay que marginar a los golpistas y los corruptos. Cada día es más necesaria su apuesta a la coexistencia pacífica de los diferentes, a una república igualitaria y a la libertad. Raúl Alfonsín fue el partero del período democrático más prolongado de toda la historia. Siempre será como un símbolo de la luz de las ideas que salieron del túnel de la muerte y el terrorismo de estado.
Jamás olvidaré una discusión muy fuerte que tuvimos. Yo fui muy irrespetuoso con su investidura. Como director de una revista edité y puse en tapa una investigación que dudada de su transparencia y la de su hermano. No lo hice con mala intención. No hubo real malicia, dirían los abogados. Fue el intento tozudo y permanente de mirar en forma crítica al poder y a los gobiernos. Había información correcta y otra que luego no pudo confirmarse. Alfonsín, gallego calentón como le decían sus amigos, me vino a buscar a la editorial con un bastón en la mano para defender su dignidad. Por un lado me avergüenzo y me autocritico por no haber sido todo lo riguroso que debería haber sido profesionalmente. Pero, por otro lado, me enorgullezco de haber sido amigo de casi todos los presidentes democráticos antes y después que lo fueran. Mientras duraron sus mandatos, tuve una mirada crítica como indica el manual básico de mi oficio. Pero me alegré de recuperar su amistad. La reconciliación fue gracias a Marcelo Bassani y Jesús Rodríguez que me ayudaron. Después fui varias veces a su casa. Vino muchas veces a mi programa de televisión. Y el día que murió hice el programa más conmovedor que me haya tocado hacer. En vivo y en carne viva. Con Pepe Eliaschev, Nelson Castro, Nacho López, Luis Brandoni y Jesús Rodríguez llorando en cámara, conmovidos por tanto dolor.
Emociona ver el monumento a Raúl Alfonsín. Conmueve esa figura granítica como su honradez. Está con las manos entrelazadas en la espalda, con la cabeza algo inclinada en su típica pose. Era la manera de pensar y de dialogar del ex presidente Raúl Alfonsín. Caminar por los jardines de la Quinta de Olivos y reflexionar en forma peripatética.
Hoy está ahí, erguido en la ética de sus convicciones y responsabilidades, como un vigía de la libertad, enclavado en la plaza Moreno de La Plata. Alfonsín murió pero su legado, su coraje sigue en el corazón y en las neuronas de los argentinos. Está frente a la Catedral, con su chaleco impecable, su austeridad franciscana y esa cara de bueno capaz de seducir hasta al más acérrimo de los enemigos.
Ya no es una metáfora. Alfonsín está en el bronce. En el lugar que merecía.
Ahora los argentinos que amamos la democracia, los derechos humanos y la libertad tenemos un lugar para ir a rezarle nuestros rezos laicos.
Como aquel texto emblemático que escribió Jorge Luis Borges ese día. Allí reconoció la derrota de su teoría de que la democracia era un abuso de las estadísticas. Decretó que con el 52 % de los votos, el Cosmos había derrotado al Caos y dijo que lo que fue una agonía puede ser una resurrección porque ya no estaremos a merced de una bruma de generales.
De la utopía de aquel preámbulo que sepultó todas las dictaduras por los siglos de los siglos, amén. San Raúl de la democracia. De aquella oración patriótica que recorrió e inundó el país para poner en un altar a la unión nacional, la justicia, la paz interior, la defensa común, el bienestar general y los beneficios de la libertad.
Hoy cumpliría 92 años. Tal vez nos ayude a parir el país que soñamos. Don Raúl ya tiene su monumento y su vida y obra está en un museo y en un sitio web: es hora de honrarlo.
Vivas las queremos – 8 de marzo 2019
Baleadas, apuñaladas, golpeadas, estranguladas, asfixiadas, ahorcadas, incineradas, degolladas y descuartizadas. De todas estas maneras, durante el año pasado, se registró un femicidio cada 32 horas. Así lo asegura el informe coordinado por la Asociación Civil, Casa del Encuentro.
El Ministerio de Justicia entregó 600 dispositivos electrónicos duales que tienen unidades de rastreo tanto en la víctima de la violencia de género como en el victimario. Es una gran decisión preventiva para que el estado pueda controlar el cumplimiento de las medidas cautelares. Para que el victimario no pueda acercarse y que si lo hace, una pantalla lo detecte inmediatamente por la geo referencia.
En diez días se pone en marcha la selección de profesionales para integrar el Cuerpo de Abogados y Abogadas para víctimas de violencia de género que van a dar asistencia de manera gratuita desde el estado.
Hay que terminar con esta verdadera pandemia de femicidios. Uno cada 32 horas. ¿Escuchó bien? No alcanzan a pasar dos días y hay “un asesinato cometido por un hombre hacia una mujer a quien considera de su propiedad”. Esa es la definición institucional. Pero vamos a la ferocidad de la vida real.
Esto pasó en Ingeniero Budge.
Un hijo de puta llamado Ángel que más que ángel es un demonio, asesinó a Carolina, una muchacha de 21 años que estaba embarazada de dos meses. Le metió un balazo en la panza. Caro era la amante de Ángel que ese mismo día tuvo un hijo con su esposa. Es una película de terror que se repite demasiado seguido. No se puede creer pero dicen que la cantidad de este tipo de delitos aberrantes en nuestro país es superior a la media de otros países con mucha violencia doméstica como México, por ejemplo.
La única mujer que integra la Corte Suprema de Justicia puso el grito en el cielo. La doctora Elena Highton de Nolasco dijo que las cifras de femicidios en la Argentina son “escandalosas, un verdadero suplicio”. Suplicio, según el diccionario es “una lesión o muerte aplicada como castigo o un sufrimiento moral que se puede asimilar a la tortura”.
Los datos son aterradores por donde se los mire.
El informe oficial, una verdadera radiografía de este drama, fue presentado por la ministra de seguridad, Patricia Bullrich. Ella definió al femicidio como “el asesinato de una mujer, o de quien se identifique como tal, por el solo hecho de serlo”. Ya le comenté las estadísticas del 2018. Pero las del 2017 muestran que el promedio en el país es de 1,31 muertes cada 100 mil mujeres. Insisto: ese es el promedio. Otro dato terrible: la mitad de las víctimas tenían menos de 30 años. Y el 44% compartía el techo con el victimario. Violencia doméstica.
Highton de Nolasco también denunció el machismo judicial y condenó la liberación temprana de los acusados o condenados por violencia de género. Yo le agregaría que la liberación a la velocidad de la luz de los delincuentes se verifica en todo tipo de delitos. Pero ese es otro tema.
Ahora hay que frenar los femicidios. Decir Nunca más. Basta. Hacer campaña por todos lados. Cambiar la cultura. Sembrar educación.
La prioridad absoluta es parar los femicidios. No desviar nuestra energía en temas menores. Primero la vida.
Le confieso que uno de los casos más repugnantes que recuerdo es el tristemente célebre “Caso Tiraboschi”. Es una gigantesca humillación de la condición humana y de género.
El doctor Eugenio Raúl Zaffaroni, ex integrante de la Corte Suprema de Justicia y asesor de Cristina Fernández de Kirchner, afirmó que el sexo oral no constituía violación porque no era una forma de acceder carnalmente a la víctima. Al imponer una débil pena por abuso deshonesto, sostuvo que no correspondía aplicar la pena máxima porque, entre otras razones, la víctima, una niña de ocho años, había sido abusada con la luz apagada y, en palabras de la sentencia, «el único hecho imputable se consumó a oscuras, lo que reduce aún más el contenido traumático de la desfavorable vivencia de la menor».
¿Se da cuenta de semejante barbaridad? Yo no escuché al ala kirchnerista de las mujeres que lideran “Ni una menos” que dijeran una palabra.
La prédica zaffaroniana de que casi todos los delincuentes son producto de » las injusticias del sistema capitalista», se hizo doctrina y dogma. Hoy muchos de los criminales de mujeres reincidentes y violadores caminan por las calles.
Por eso hoy, en el día de la mujer, emociona y conmociona ver y sumarse a miles de mujeres que en la calle se juran a sí mismas luchar hasta exterminar la violencia de género y los trogloditas criminales del machismo. Los carteles caseros lo vienen diciendo todo. Lo gritan, en realidad, lo exigen: “No nos maten más”, “Juntas somos infinitas” y “Vivas nos queremos”.
Claro que las queremos vivas, claro que nos queremos vivos y que juntos somos ciudadanos en movimiento que levantamos la guardia para defendernos y extirpar la parte más oscura y repugnante de una sociedad que denigra a la mujer, que la somete y la reduce a la servidumbre. Por momentos siento que algunos varones han retrocedido a la época de las cavernas, que han escupido a la civilización y que creen que pueden tener a una mujer en un puño con un puñetazo.
Hay que ser muy perverso. Una mujer es una mina que amamos, nuestra vieja querida del alma, la hija que tanto miedo nos provoca cuando tarda en llegar de la facultad, la madre que nos sembró de hijos nuestra existencia, nuestra abuela de la sabiduría.
En los momentos más terribles, a la hora de descender a los infiernos, las pobres mujeres llegan a preguntarse si las culpables no son ellas. Hasta tanto llega la humillación que ella, la víctima, llega a dudar de su condición. Llegan a pensar que por su culpa él golpeador, las golpea.
Por eso tienen que asesorarse con un abogado y hacer la denuncia. Saber que están dando el paso más importante de su vida. Y que es para salvarse de la muerte. Nada menos. Ni una menos. Ni una más. Nunca Más.
Las crónicas de los últimos tiempos están repletas de muerte y sangre. Una violencia de género cargada de un odio sin límites que extermina incluso a familiares o amigos en lo que se llama técnicamente «femicidios vinculados”.
Es tan grande el horror que la información parece inventada o salida de las novelas de la crueldad.
Hay que combatir a esos criminales que matan a sus seres queridos. A sus esposas o novias, a sus hijos a los familiares y a los amigos. Pretenden dinamitar todo vestigio de esas mujeres que no quieren ser propiedad de nadie. Saben que hace mucho se acabó la esclavitud. Todos los que rodean a una mujer amenazada tienen que hacer la denuncia y no dejarla sola. Estar cerca, acompañarla, protegerla y estar alertas, siempre con la guardia alta.
No me entra en la cabeza que algún animal que no merece ser llamado hombre pueda cometer semejantes aberraciones.
¿Que nos está pasando? ¿Cuál es el nivel de cobardía y de salvajismo de andar matando mujeres? ¿Cuántos casos por día hay de maltratos, de golpes brutales que terminan con la muerte femenina?
Insisto con la pregunta original que no tiene respuesta: ¿Qué nos pasa? Esta opinión intenta ser un alerta y un aporte al combate contra semejante horror y a aumentar la condena social. Todo el que sea víctima de violencia de género o conozca a alguien puede hacer la denuncia al teléfono 144 durante las 24 horas.
Son mujeres asesinadas por machos que, insisto, no merecen llamarse hombres. Son infames varones que avergüenzan al género y a la condición humana.
Estos energúmenos por lo general están cortados todos por la misma tijera. Responden al mismo patrón criminal. Primero les gritan a sus esposas, novias o amantes. Se sienten sus propietarios y no sus compañeros de afecto. Después les pegan, las humillan, las castigan con ferocidad, y les provocan un pánico que las paraliza. Muchas veces, los golpeadores se descontrolan con el alcohol o la droga. No los frenan ni los hijos en común ni los embarazos.
Son realidades repugnantes y horrorosas.
La canción de Axel y Soledad lo dice con toda claridad.
No es no
Y hay una sola forma de decirlo entiéndelo
No es no
Y no hace falta que lo justifique
Cuando digo no es no
No tengo que gritarlo ni sentir vergüenza al decirlo, no
No es no
No importa si lo digo sonriendo o llorando
No es no
En cualquier idioma se comprende y queda claro
Porque no es no
Con una vez alcanza no hace falta repetirlo
No es no. Debemos unirnos en la exigencia de juicio, castigo y condena a los culpables. En cada esquina de este país deberíamos colgar un cartel que diga: «Basta. Nunca más un femicidio. No es no.
El frente para la impunidad – 7 de marzo 2019
Para el futuro democrático de la Argentina hay algo mucho peor que un triunfo de Cristina en las elecciones de octubre. Hablo de la victoria del Frente para la Impunidad que ya está funcionando. Es cierto que una cosa depende de la otra. Para que haya borrón y cuenta nueva, para que se instale una suerte de amnistía generalizada es condición necesaria que triunfe en las urnas la ex presidenta Cristina. El Frente para la Impunidad también es conocido como el Frente de Liberación de Presos.
En este programa lo dijo con toda las letras el diputado Fernando Iglesias. El aseguró que el Frente para la Impunidad ya está funcionando. Y que tuvo varios éxitos. Es la continuidad del Frente para la Valija que desvalijó al país.
Primero, que Carlos Menem y Cristina Kirchner estén en libertad. El operativo para blindar a los ex presidentes liderado por el senador Miguel Ángel Pichetto rechazó los pedidos de desafuero de ambos senadores. De esa manera convirtieron al honorable senado de la Nación en un despreciable aguantadero de delincuentes. La señal hacia la sociedad es nefasta: nadie poderoso va preso, no importa cuanto haya robado.
La segunda batalla que el Frente para la Impunidad ganó es la de sepultar la Ley de Extinción de Dominio. Primero cajonearon y congelaron los diversos proyectos de ley bastante buenos que había y luego rechazaron en bloque el Decreto de Necesidad y Urgencia que envió el presidente Mauricio Macri. Todos unidos triunfaremos, dice la marchita. Es que el peronismo en bloque, casi sin distinción de matices partidarios, desde el PJ tradicional hasta el cristinismo pasando por los legisladores de Massa, por cuestiones menores abortaron la posibilidad de que el pueblo argentino pueda recuperar las cataratas de dinero que robaron casi todos los integrantes de la familia Kirchner y casi todos sus funcionarios y testaferros.
Iglesias involucró en ese Frente para la Impunidad también a Roberto Lavagna y Luis Majul sumó hoy hasta al mismísimo ex presidente Eduardo Duhalde. Lavagna que todavía ni siquiera lanzó su candidatura se apuró en decir que “no va a hacer campaña con el tema de la corrupción”. Dice que ya habló cuando tenía que hablar y denunció la cartelización de la obra pública y el capitalismo de amigos en el famoso coloquio de IDEA en Mar del Plata. Kirchner lo echó del gobierno una semana después. Ya le dije que Néstor no soportaba ningún margen de autonomía, que conducía con un verticalismo castrense, casi esclavista y que de paso se sacaba de encima a un posible testigo del robo del siglo, de la colosal montaña de dinero que robaron desde la intendencia de Río Gallegos hasta la presidencia de la Nación pasando por la gobernación de Santa Cruz. Cartelización, hubo. Los cuadernos de Centeno y las confesiones de los arrepentidos confirman eso con lujo de detalles. Sobre precios a todas las obras públicas para generar dinero negro y coimas repugnantes para enriquecer a todos y a todas y a todes. Capitalismo de amigos, hubo. Lázaro, Cristóbal, Gerardo Ferreyra, entre otros son el ejemplo más claro. Ultra millonarios que le chuparon la sangre al pueblo argentino y le metieron la mano en los bolsillos.
Pero ahora Lavagna aclaró de entrada que de esos temas no va a hablar. Es un grave error de Lavagna si quiere mostrar un camino distinto al de Cristina. La inmensa mayoría de la sociedad está harta de los ladrones de estado y ruega que tengan su juicio, castigo y condena correspondiente. Y que devuelvan todo lo que robaron. Si eso no ocurre, la democracia argentina será cualquier cosa menos una República y la justicia será una carcajada del destino mafioso.
Se equivoca Lavagna aunque supongo que si logra sumar a Margarita Stolbizer a su proyecto no habrá ninguna chance de que el silencio cómplice reemplace a las denuncias valientes contra todos los corruptos. Pero eso está en veremos.
Luis Majul, en La Nación, contó que Eduardo Duhalde está operando para favorecer a Hugo y Pablo Moyano y que es el abogado del juez Luis Carzoglio, el mismo que se negó a detener a Pablo por pedido del fiscal Sebastián Scalera. Carzoglio, un histórico de la ortodoxia peronista con todos sus vicios y actitudes jurásicas está suspendido y bajo proceso.
¿Solo la lealtad con un compañero peronista lleva a Duhalde a meterse en semejante barro? ¿O es parte del plan del Frente para la Impunidad que tiene como principales beneficiarios a la Cristina y su familia y a Hugo Moyano y su familia? Pregunto porque tanto Lavagna como Duhalde han sido humillados, estigmatizados y hasta perseguidos por Néstor y Cristina después de haber usado y tirado sus servicios. “El Pálido” le decían a Lavagna y Néstor se burlaba de su altanería y hasta de su honradez. Una vez le quiso tocar la cola delante del gabinete, como hacía con casi todos y Lavagna le paró el carro. Cristina fue clara cuando acusó de mafioso típico de la película “El Padrino” a Duhalde durante un congreso del Peronismo. Y los servicios de inteligencia, más algunos grupos piqueteros le hicieron la vida imposible a Duhalde y su esposa Chiche. Los escracharon hasta el fin del mundo por el asesinato de Kosteki y Santillán. Cristina lo hizo.
Hoy parece que Duhalde mira con simpatía la candidatura de Cristina, la de Máximo, la de Kicillof y la de Lavagna. Dice que entre todos le pueden ganar a Macri que es su principal objetivo. Ya hubo intercambio de mensajes entre Duhalde el desmemoriado y Cristina la buena y es probable que próximamente haya un encuentro cara a cara y que se publique la foto. Todos unidos triunfaremos, otra vez. El ADN peronista es unirse para llegar al poder y después vemos. Si para construir ese rancho es necesario utilizar barro y bosta lo hacen sin estomago ni escrúpulos. Lo dijo Peron y basta. Palabra Santa.
Hablando de palabra santa, hay que decir que el “Papa peronista y camionero”, como lo definió Pablo Moyano también cree que hay que olvidar lo pasado y comenzar algo nuevo. Es lo que se desprende de varias cosas. Primero de la tercera visita, como si fuera una estrella, de Pablo al Vaticano donde dijo que “el gobierno de derecha de Macri quiere suprimir los derechos laborales”. Estuvo acompañado de varios kirchneristas acérrimos como Gustavo Vera (el más recién llegado) y dirigentes gremiales de los aviones y los barcos que están al servicio de Cristina. Por otro lado, cada vez que Cristina va a declarar a Tribunales lo hace acompañado de los guardaespaldas de la fe: Eduardo Valdés y Juan Grabois. Ambos están entre los amigos preferidos de Jorge Bergoglio y Valdés aparece como una de las piezas claves del operativo para voltear la causa de los cuadernos y sacar del medio de Carlos Stornelli y Claudio Bonadio. Es decir que también forma parte del Frente para la Impunidad. Son el puente entre el Sumo Pontífice y Cristina.
Todo esto es más o menos conocido. Un análisis político permite juntar todas estas piezas. La gran novedad es el rol que están jugando Eduardo Duhalde, Roberto Lavagna y un grupo de empresarios muy importantes que están financiando todo este cambalache que degrada las instituciones argentinas. También hay viejos espías, patoteros pesados y para periodistas que cobran de Cristina y presos importantes que desde la cárcel están ansiosos por salir en libertad aclamados por la multitud al grito de “A la lata, al latero/libertad a los compañeros”, como fue la apertura de puertas a las cárceles que se hizo apenas asumió Héctor Cámpora. Insisto con este tema para seguir con la lupa: empresarios muy poderosos que participaron de la cartelización y cobraron y pagaron coimas hoy quieren impunidad, no para defender a Cristina sino para defenderse ellos. Y saben que la única forma de salvarse es que gane Cristina y que Stornelli y Bonadio vayan presos. Por ahora la exitosa abogada tiene 6 procesamientos, 5 causas elevadas a juicio oral, dos pedidos de prisión preventiva y un pedido de desafuero. Incluso hace una hora la Corte Suprema de Justicia dejó firme su prisión preventiva en el tema del pacto tenebroso con Irán.
Parte del plan siniestro de no castigar a los corruptos y que salgan todos en libertad es ensuciar y perseguir a los periodistas o políticos que le ponen tiempo, esfuerzo y coraje a las investigaciones. Graciela Ocaña, Paula Olivetto, Mariana Zuvic , entre otras, tienen que andar con custodia policial por las amenazas brutales que sufrieron. Y el periodista Daniel Santoro también es objetivo de estos muchachos peligrosos. Por eso hoy varios colegas firmamos una solicitada en su defensa, donde decimos que Cristina encabeza al aparato de propaganda K que intenta “voltear la causa de los cuadernos” y “limitar la libertad de expresión para evitar que la ciudadanía se informe. Y así poder sostener una estructura que facilitó y ahora pretende dejar impunes, gravísimos hechos de corrupción”. Esa solicitada firmada por gran parte de lo mejor del periodismo independiente lo dice todo. Si no derrotamos al Frente para la Impunidad, la Argentina no tiene futuro. Si no van presos los que robaron y no devuelven el dinero, la República se habrá rendido ante los corruptos.