La gobernadora María Eugenia Vidal le acaba de producir un gran daño a su candidatura y a la del presidente Macri. Con la excusa de “ayudar a Mauricio y no dejarlo solo” han cometido un error no forzado muy grave que puede tener consecuencias imprevisibles. La política tiene su lógica de sentido común y no hacen falta demasiadas sofisticaciones semiológicas para tomar las decisiones fundamentales.
Y Vidal, que es la persona con mayor imagen positiva de la provincia y con mayor intención de voto, se apuró a anunciar que decidió no adelantar las elecciones en la provincia. Las explicaciones son de una ingenuidad política peligrosa. Los argumentos son tan frágiles que levantan una sospecha: Vidal y Macri confunden ser buenos con facilitar que los engañen. Hay una diferencia sustancial entre ambos conceptos. No están gobernando en Suiza y no tienen como contrincante electoral a un partido político canadiense. El peronismo en general, es un artefacto político especialista en llegar al poder, mantener el poder y evitar que otro partido pueda gobernar en tiempo y forma hasta el último día. Hace exactamente 90 años que pasa eso. Desde Marcelo T de Alvear que solo el peronismo completa su mandato. Se disfrazan con el ropaje ideológico del momento y van mutando. Si hay que ser estatista y darle poder absoluto al gremialismo, ahí está el fundador, Juan Domingo Perón. Si hay que ser liberal y privatista llega Carlos Menem. Y si hay que ser chavista contra la justicia y los medios y corrupto contra los bolsillos de todos aparece el matrimonio Kirchner. Después todos dicen que Menem o los Kirchner no fueron peronistas. Que hay que recuperar el centro como dice Pichetto o Lavagna.
Al peronismo K no hay que subestimarlo. Se juegan la libertad ambulatoria. Sobre todo Cristina, su hija, sus ministros y casi todos sus secretarios. Todos se hicieron millonarios y ella condujo la asociación ilícita que más delitos graves cometió en la historia democrática argentina. Por eso son capaces de todo. De reformar la Constitución para poner la justicia al servicio del poder popular como dijo Diana Conti. De paralizar el país como proponen los Moyano y los Baradel y de expropiar los medios de comunicación como dijo por radio desde la cárcel don Julio de Vido. Espero que no sigan los consejos de Luis D’Elía que propuso fusilar opositores. O los de Hebe que exige que las pistolas eléctricas Taser se prueben con los hijos de Macri y Patricia Bullrich.
Por eso la pelea electoral y cultural contra estos mafiosos debe ser a suerte y verdad y con toda la artillería política que se pueda. Escudarse en las formalidades como eso de no cambiar las reglas del juego muy cerca de las elecciones o no “complicarle la vida a los bonaerenses”, es de una superficialidad que parece no comprender la dimensión de la batalla que se viene entre chavismo mafioso y democracia republicana.
Si Cristina vuelve al poder no les va a consultar para cambiar todo lo que sea necesario para quedarse a vivir, como Evo, como Maduro, como todos los fascistas de izquierda que quieren eternizarse. Y por supuesto, como casi todo los gobernadores actuales. Si creen de verdad que es un gasto innecesario, deberían pensar en las montañas de dinero que el kirchnerismo gastó y robó y las que va a robar si vuelven al poder. Es una excusa insostenible por su vuelo corto.
La forma más sencilla del análisis político es preguntarse sobre determinada media, a quien beneficia y a quien perjudica. ¿Quién está descorchando champagne? Cristina. ¿Quiénes se muerden los labios para no celebrar cantando la marchita? Los intendentes de la provincia de Buenos Aires. ¿Quiénes son los más perjudicados con esta decisión insólita? Macri y Vidal. Y todos los argentinos que confiaron en ellos para que cumplieran su misión más importante: generar las condiciones para refundar la república y que los populismo no vuelvan más al poder.
Hicieron todo lo contrario. Hoy Cristina está más cerca de volver al sillón de Rivadavia que ayer. Y le explico los motivos. Se lo dije a la propia gobernadora en vivo y en directo en el programa de Mirtha Legrand.
En el truco solamente hay una forma de perder teniendo el as de espada y el de basto. Jugando ambos en la misma mano. Y la forma de no perder jamás es haciendo primera. Cualquier deportista lo sabe. El primer gol en una final. El primer golpe muy fuerte en una pelea de boxeo. Suele dejar confundido y medio contra las cuerdas al rival. Si Vidal ganaba las elecciones con comodidad como dicen todas las encuestas, producía varios efectos positivos simultáneamente para Cambiemos. Derrotaba por tercer a cuarta vez a Cristina en el territorio donde mejor mide y más votos tiene. La dejaba al borde del nocaut político. Eso le generaba problemas muy difíciles de resolver a los intendentes bonaerenses del PJ que no iban a tener una figura taquillera que los empujara para arriba desde la boleta. Hoy Kicillof o Martin Insaurralde están a 20 puntos de Vidal. Pero ahora, con la elección unificada, Macri baja la potencia de la boleta de Vidal y Cristina sube la de los intendentes y el candidato a gobernador. ¿Cuánto? ¿En qué porcentaje? No se sabe, es difícil de precisarlo numéricamente. Pero no hay dudas que Vidal sola, con elección adelantada, sacaba una diferencia de votos abismal y le ofrendaba un triunfo a Macri que lo dejaba al borde de la reelección. Porque un peronismo derrotado en Buenos Aires iba a cambiar el clima económico e inyectar optimismo y porque Vidal podía pegarse al lado de Macri como una estampilla en la campaña electoral, con el sello de gobernadora reelecta al servicio de su líder político y presidente. Encima las PASO (que tampoco voltearon) le ayudan a ordenar al kirchnerismo lo que la mezquindad y el sectarismo de Cristina no pueden ordenar.
Vidal y Macri se tiraron un tiro en los pies. Ahora en el peor de los casos tienen más posibilidad de perder la elección. Y en el mejor de los casos, si Cristina vuelve a cometer alguna torpeza como en los últimos comicios, pueden ganar pero con menos margen. Y eso también influye en el gobierno que viene. Porque si ganan en forma muy ajustada, no van a lograr las mayorías parlamentarias que necesitan y dejan al kirchnerismo con vida política y competitivo a la vuelta de la esquina.
Ojalá me equivoque en el análisis. Pero Cambiemos se privó de ganar en el 38% del padrón y con ese triunfo abrazarse a la mística y al optimismo para dar la segunda batalla en octubre. Si la economía sigue dando pésimas noticias, el gobierno nacional se va a tener que romper el lomo. La tenía más fácil desdoblando la elección y buscó el camino más difícil con argumentos suecos. Se metieron solitos en un riesgo innecesario. Vidal ató su suerte a Macri y si realmente funcionan como equipo, Macri se tendría que haber atado a la suerte de Vidal. Eso es pragmatismo positivo. No es ningún delito adelantar las elecciones en la provincia. De hecho, casi todas las provincias peronistas lo hacen y a nadie se le caen los anillos.
Hay cierta culpa al ejercer el poder que Cambiemos debe erradicar de su administración. No robar, ni cometer delitos, ni extorsionar a nadie por supuesto. Eso los igualaría con los Kirchner. Pero la picardía del truco, la astucia, el sentido de la oportunidad que no es oportunismo, no son trampas. Eso es saber jugar adentro del reglamento y la ley pero generando las mejores condiciones para ganar una elección tan clave como la que viene. Es una elección histórica y sería imperdonable que dejaran pasar esta oportunidad. Le recuerdo que en la provincia no hay balojate. El que pierde por un voto, pierde. Y sanseacabó. Si pierde Vidal, sería un triunfo de las mafias policiales, sindicales, de los narcos y los del servicio penitenciario. No puede poner en riesgo eso por un prurito casi espiritual. La política no debe ser para los ladrones. Pero tampoco para los que juegan al dominó cuando sus rivales les tiran con misiles nucleares. Ser buenos es lo que corresponde. Ser excesivamente crédulos o candorosos es una forma de no ir a la madre de todas las batallas con todo el poderío intacto. Más que una picardía o equivocación grave, podría ser un suicidio político.
Los Beatles, flotando en el adiós – 30 de enero 2019
El genio de John Lennon estaba con su pelo largo al viento, con patillas y zapatillas. Sus lentes históricos y redonditos tipo Trotsky, pantalón y remera negra y un sacón de piel que le había robado a Yoko Ono que hoy sería un escándalo entre los protectores de animales. Es que hacía frío en Londres, sobre todo en la terraza del edificio de Apple, el bunker de grabación de los Beatles. Estaban los cuatro y hoy se cumplen exactamente 50 años de lo que fue la última actuación en vivo de aquellos talentos insuperables. Para la posteridad quedó un documental de 22 minutos y una leyenda que dice que George Harrison había amenazado con irse del grupo y que John dijo que si eso ocurría, iba a traer a Jimmy Hendrix o a Eric Clapton.
Yo tenía apenas 14 años y recuerdo la revolución que se produjo en el colegio cuándo nos enteramos que la policía flemática había frenado el show por una denuncia de ruidos molestos que hizo un vecino que censuró a la banda que cambió la historia de la música. “Ruidos molestos”, le llamaron a obras de arte como Get Back o Don’t Let Me Down. Demasiada sobriedad o un exceso de conservadurismo. Semejante acontecimiento ocurrió entre chimeneas, ventanas de departamentos y altillos bohemios y edificios con ladrillo a la vista. No tocaban desde 1966, en Los Angeles. Recién salía un long play que en la Noar, el club donde jugué al básquet, lo escuchamos hasta gastarlo: Revolver. Apenas grabaron su primer disco, los Beatles patearon todos los tableros.
Dicen que “Please, please, me” fue el primer tema con alusión al sexo oral. Curiosamente fue traducido en Argentina como “Por favor, yo”. El flaco Spinetta enloqueció después de escucharlo. Se conmovió con tanta poesía, música de calidad y un cambio que anunciaba una revolución. Ese grupo celestial lo formó alguien muy terrenal pero que está en el cielo: John Lennon. Hizo una pareja inolvidable con Paul McCartney con quienes parieron más de 200 canciones. En aquel debut discográfico con influencia de Chuck Berry, la mitad de los temas habían sido compuestos por ellos.
En 1963 también se producía en Estados Unidos uno de los asesinatos que más conmovieron al mundo, el de John Fitzgerald Kennedy. Para recordar aquello, yo quiero referirme a otro asesinato, de otro John, que hizo llorar a todo el universo el de John Lennon.
A veces pienso que su martirio fue una señal prepotente que nos advertía que dinosaurios como Reagan o Tathcher, Putin o Trump, no estaban dispuestos a darle una oportunidad a la paz. Por eso muchos creyentes y adoradores de los Beatles ven a Lennon como una suerte de Jesucristo que fue crucificado con 6 balazos en plena calle 72 en Nueva York y que tanto su nacimiento como su muerte fueron anunciadoras de nuevas culturas y de nuevos comportamientos aquí en la tierra como en el cielo.
Es verdad que su figura flaca y pelilarga nos llevaba a Jesucristo. Su cara angulosa, su mensaje y su prédica en el desierto, esa actitud de poner la otra mejilla y aquel impresionante escándalo que generó cuando, atrevido y provocador, dijo que los Beatles eran más famosos que Jesucristo. Nos estaba anticipando la sociedad mediática y millones de feligreses se dieron cuenta. Y le levantaron capillas en cada guitarreada y repartieron sus estampitas redondas de vinilo que levantaban la pasión de las multitudes en los estadios.
En 1969, Lennon dijo: “Todos somos Jesucristo y todos somos Hitler. Estamos tratando de hacer la palabra de Jesucristo contemporáneo, queremos que Jesús gane.” ¿Qué hubiera pasado con el mensaje de Jesús y de Lennon si hubiesen tenido las redes sociales actuales, el facebook o twitter?
Todavía se nos hiela la sangre de solo recordar aquel asesinato que derramó lágrimas globales. Aquel día, en estas pampas que Lennon nunca pisó, estábamos viviendo en medio del terror de estado y su muerte nos dejó más huérfanos todavía. Porque Lennon fue uno de los padres fundadores de nuestra identidad como generación. Porque fue uno de los ríos caudalosos a donde la juventud de todo el planeta fue a beber para empezar a ser mejores personas y para cambiar el mundo como fue cambiando con la música de los Beatles como banda sonora de esa película. Con sus comportamientos que dinamitaban la pacatería, con su loca psicodelia, con el flequillo casi naif mirado desde ahora, con el ácido lisérgico que taladraba cerebros de colores. Con Lennon como estandarte nos atrevimos a ser nosotros. A rechazar la obediencia debida en todas sus formas, a romper los acartonamientos y a desvestir a todos los santos. A tratar al sexo como algo común y silvestre, como un placer de todos los días. A ver a John y a Yoko completamente desnudos en aquella foto que escondíamos de nuestros padres. Es impresionante lo que hizo en tan poco tiempo. Vivió solamente 40 años. El día que nació los alemanes arrojaron bombas sobre Liverpool esa cuna proletaria, orillera, futbolera y portuaria que parió a los 4 fantásticos. Siempre quise pensar que esas bombas nazis fueron el más grande grito de guerra que dio la humanidad y sirvieron de bautismo doloroso a Lennon que, en venganza, imaginó con Imagina el más grande himno a la paz que cantó y que todavía canta todo el planeta.
No olvido que la madre de Lennon murió atropellada ante su mirada y no era casualmente mesera en un café de Penny Lane, la calle que después fue una sinfonía que coreó hasta el último de los terraqueos. El pequeño John Winston tuvo que ser criado por su famosa tía Mimi que un día, por suerte para todos, le compró su primera guitarra por 17 libras esterlinas.
John entró al mundo de la música con la cabeza abierta que recibió la impronta de Little Richard, Chuck Berry y Ray Charles. En la escuela de Bellas Artes John fue muy feliz y debutó en la gloria barrial con su primer grupo llamado Quarrymen donde conoció a un guitarrista que se las rebuscaba… un tal Paul McCartney. ¿Lo ubica? No faltó el escéptico que dijo: “¿Lennon y McCartney? No, no creo que funcione, no va a andar… Los compañeros del colegio se convirtieron en la dupla creativa más famosa y exitosa de la historia.
Después, hasta el nombre inventó Lennon. Jugó con las palabras y mezcló el Beat que quiere decir ritmo con el Beetle que quiere decir escarabajo. Y pasaron a ser bichos raros de la Caverna, esa cueva subterránea donde crecieron entre cajones de fruta barata y humedad. En poco tiempo se convirtieron en patrimonio de la humanidad, en Caballeros de la Orden del Imperio Británico, condecoración monárquica que luego devolvieron para seguir siendo reyes populares. El mundo se rindió a sus pies.
El nacimiento definitivo de la leyenda lo provocó el psicópata maldito llamado Mark Chapman que vació su revolver 38 sobre el cuerpo de Lennon que murió como quería, en los brazos de Yoko que abrazaba su cuerpo ensangrentado tirando en la calle con el asesino sentado en el cordón de la vereda esperando que llegara la policía.
Ese día la paz, los derechos humanos, la música celestial, la ética terrenal y la estética derramaron una lágrima gigante. Hoy hace 50 años que Lennon y sus amigos tocaron en vivo por última vez. Al final, John miró con ironía a los pocos presentes y dijo: “Espero que hayamos superado la prueba”. Quería recordarlo.
Vivos o pelotudos – 29 de enero 2019
Es hora de honrar como se merece al legislador riojano Lázaro Fonzalida. No sé si con algún monumento al estilo Néstor Kirchner o alguna calle con su nombre, como le pusieron a Julio de Vido en Granadero Baigorria, Santa Fé. Pero estoy seguro que merece nuestro reconocimiento porque Fonzalida, el prócer riojano del peronismo en su sincericidio puso las cosas en claro. Desnudó la verdadera dicotomía y grieta que hay en la Argentina. Ya no es más unitarios y federales, liberales o estatistas, peronistas o gorilas y ni siquiera, la diferencia entre nosotros es entre mafia autoritaria y democracia republicana. Gracias a Fonzalida hemos abiertos los ojos. Hoy la contradicción fundamental de la Argentina es “vivos o pelotudos”.
En la noche vergonzosa de La Rioja, convertida en Macondo más por su emboscada trágica que por su realismo mágico, nuestro flamante gurú sentenció su verdad irrefutable:
«No nos pongamos tristes si no hemos pasado el 50%, pongámonos contentos porque esa es la estrategia que se armó en la provincia junto con el gobernador, el fiscal de estado y los diputados que votamos la enmienda. Hay mucha gente que está de vacaciones.
Y en esa línea, marcó: «Ahí está la viveza, porque los peronistas somos vivos, no somos pelotudos. Somos bien vivos». Y de inmediato se generó una ovación y un aplauso de la concurrencia. No era para menos frente a semejante revelación. El carné de peronista viene con el valor agregado de ser muy vivo y el que no se afilia como yo, o como millones de argentinos, nos quedamos reducidos al rubro de pelotudos.
Fonzalida se enorgulleció de haber llamado a una votación para que vote la menor cantidad de gente posible. Por eso hicieron todo tipo de trampas e ilegalidades que repugnan la conciencia democrática y que espero que la Corte Suprema de Justicia (incluso con su mayoría de muy vivos) sepa corregir a tiempo. Le doy un dato. Hasta el ex gobernador Luis Beder Herrera que usa la camiseta de Cristina y de Perón pidió que la Corte rechace lo ocurrido por inconstitucional. Es que Sergio Casas, que fue su vice gobernador, le mojó la oreja a todos. Le faltó el respeto a todos los riojanos pero le tocó la cola a Beder. En su discurso había prometido que iba a cumplir este mandato y que se iba a retirar. Pero no lo cumplió. Pregunta para Fonzalida: El actual gobernador Casas y el ex gobernador Beder son peronistas. ¿Los dos son muy vivos o se les infiltró algún pelotudo? Porque no fue a las urnas el 56% de los riojanos.
Fuenzalida fue intendente de Chilecito y es un sachet del peor peronismo caminando. Está involucrado en una causa por la industrialización de ñoquis en su gobierno. Me hizo acordar cuando Luis Barrionuevo, otro emblema del ADN peronista dijo en su momento que “había que dejar de robar por dos años” para sacar el país adelante.
Le debemos a Fonzalida que nos haya introducido en el debate de los debates. Hasta ahora yo creía que el dicho que nos debía guiar era la frase sagrada del general San Martín: “Libres o muertos, jamás esclavos”. O la que más me gusta en mi condición de periodista: “Hace más ruido una persona que grita que cien que callan”.
Pero no señoras y señores. No estimable público. A partir de ahora vamos a clasificar y rotular a los argentinos según sean muy vivos o pelotudos.
Yo de entrada me anoto en la lista de los pelotudos. Creo en la mirada franca de la gente, en la mano tendida hacia el que más necesita, creo en la democracia y la libertad aunque vengan degollando los chavistas, amo la educación que iguale oportunidades, apoyo a los que se sacrifican en el trabajo, a los que cumplen las leyes a rajatabla, a los innovadores que se capacitan todos los días, en los que se esfuerzan para que su familia progrese y para que de esa manera progresen sus vecinos y todo el país. Creo que con esto ya tengo todos los requisitos necesarios para ser considerado un verdadero pelotudo por Fonzalida y su banda de repugnantes dirigentes.
No lo entrevisto en la radio porque me revolvería el estómago. Pero sería bueno preguntarle al nuevo pensador peronista si considera que entre los vivos, más allá que esté muerto, tiene que estar Néstor Kirchner. Supongo que por su mirada de la vida política calificaría a Néstor como el más vivo de todos. Mintió en el llano con los derechos humanos y nunca movió un dedo por los desaparecidos y después en el poder se apropió del tema, lo vació de contenido ecuménico, y le puso la camiseta partidaria y en algunos casos, los manchó con el dinero negro de la corrupción como en los mal llamados Sueños Compartidos: una verdadera pesadilla que ensució a Hebe de Bonafini, entre otros.
Eso fue digno de un vivísimo Néstor. Pero con eso no alcanza para llegar a la cumbre de la viveza criolla mal entendida. Néstor y casi toda su familia y casi todos sus funcionarios y casi todos sus secretarios se hicieron millonarios durante la década ganada por ellos y perdida por el pueblo argentino. Hay verdaderos magnates con Julio de Vido, Roberto Baratta, Lázaro, Cristóbal, Florencia y sus 5 millones de dólares termosellados, el vicepresidente Boudou que camina por la calle con una tobillera electrónica como símbolo de la vergüenza nacional. Este sí que fue vivo. No era peronista pero aprendió. Llevaba en su ADN la molécula de la viveza. Cagó a su ex esposa y no le dio la mitad del auto. Se fue a vivir a un médano. Se robó la fábrica de billetes. Le afanó 8 millones de pesos al pueblo pobre de Formosa y sin embargo se la pasaba disfrutando la vida de la viveza en sus motos carísimas. Ese sí que es vivo.
Pero no se puede dejar afuera a la jefa de los vivos, las vivas y los vives de la actualidad. La doctora Kirchner. Ella sí que se hizo rica ganando cientos de juicios en los tribunales. Ella supo esconder a tiempo las joyas y los relojes carísimos que solía lucir y que ahora nadie encuentra. La arquitecta egipcia decoró cuatro hoteles de su cadena revolucionaria con el mejor buen gusto y entre otros choreos le ordenó al fallecido Daniel Muñoz que comprara departamentos por 70 millones de dólares en Estados Unidos, no en Cuba ni en Venezuela y que luego los vendiera para lavarlos y convertirlos en billetes verdes y físicos. Esa causa está a punto de estallar. Hoy tal vez sea declarada arrepentida Carolina Pochetti, la viuda de Muñoz y hoy fue detenido el ex abogado de ella, Miguel Angel Plo porque viajó a Estados Unidos a borrar las huellas de la estafa descomunal que hicieron estos funcionarios vivísimos según la categoría del filósofo Fuenzalida.
En Estados Unidos están certificando todas las pruebas para citar a Cristina y sus cómplices. No es fácil comprar hasta un shopping, o varios departamentos en Miami de alta gama y el colmo de la farsa, un lujoso bulo nada menos que en Plaza Hotel donde solo viven magnate berlusconianos y jeques árabes. Los jeques santacruceños no llegaron a vivir ahí, porque los descubrieron a tiempo.
Estimado Fuenzalida, la pregunta es clarísima: ¿Cristina es una peronista muy viva? ¿Ese es el secreto de la vida? ¿Todos tenemos que seguir el ejemplo de Cristina y su banda? ¿Así vamos a construir un país de vivos? No quiero quitarle más tiempo Fuenzalida. Cuando Cristina vaya a hacer campaña a la Rioja y apoyar todo lo que ustedes hicieron dígale de mi parte que es muy viva. Que la mayoría del kirchnerismo ha sido muy vivo. Pero también dígale de mi parte que este bendito país, por suerte, esta también lleno de pelotudos como yo. Queremos honradez, manos limpias, uñas cortas, libertad en una Argentina más igualitaria, sin pobres ni desocupados y que todos los chorros vayan presos y devuelvan el dinero. Con eso nos conformamos. Tienen razón Fuenzalida. Somos unos pelotudos bárbaros. Pero tenga cuidado. Un día los pelotudos se juntan y van a las urnas y ganan elecciones. Un día la taba se da vuelta y sale el Arco Iris. Algo se está gestando/ Lo siento al respirar/ Es como una voz nueva/ que ya comienza a hablar…