Se viene la noche y se viene la cárcel para Luis D’Elía, uno de los personajes más violentos de la vida nacional. La Cámara Federal de Casación que es el máximo tribunal penal confirmó que este soldado de Cristina y de Irán, debe volver al calabozo en donde ya estuvo detenido. En este caso es por la toma de la comisaría 24 de La Boca. D’Elía no está preso todavía porque está pendiente una posible revisión de la Corte Suprema de Justicia. Si le rechazan la posibilidad de llegar a esa instancia, inmediatamente será encarcelado. Y eso es muy probable.
D’Elía fue condenado hace un año por los delitos de atentado contra la autoridad agravado, lesiones leves, instigación a cometer delitos, privación ilegal de la libertad y usurpación. El piquetero menos querido por Cristina convocó a 40 personas a tomar la comisaría, a romper y prender fuego a todo, incluidos los patrulleros policiales y el edificio.
¿La Corte Suprema evitará que D’Elía sea encarcelado nuevamente? Difícil. Pero hay que esperar.
Sobre llovido mojado. La tormenta de la justicia atormenta a Luis D’Elía. Como si esto fuera poco, La Cámara Federal le ordenó al juez Julián Ercolini que indague al violento piquetero por haber dicho que “vamos a clavar una pica con la cabeza del juez Bonadío en la vereda de Comodoro Py”.
Todo esto es muy peligroso teniendo en cuenta que en las reuniones del cristinismo de los últimos tiempos aparece la autocrítica sobre los motivos por los que perdieron la elección con un gato como Macri, lo primero que dicen es que fueron demasiado tibios. Eso es lo que creen. Que si vuelven al poder tienen que ser revolucionarios de verdad y no meros reformistas. Eso implica expropiar a los grandes medios de comunicación, encarcelar disidentes, quitarle las empresas a los oligarcas y millonarios (menos a Cristina y sus amigos, por supuesto) y al que asome la cabeza Fidel/duro con él”. Luis D’Elía ya lo dijo en forma explícita: “Nicolás Maduro tendría que fusilar a los opositores para que no le pase lo que le pasó a Perón”.
Es decir que Luis D’Elía ya había propuesto el mecanismo fascista del fusilamiento para zanjar debates políticos.
En julio, entrevistado por otro nazi que fue expulsado de Cronica TV por nazi, Luis D’Elía alentó a “fusilar a Mauricio Macri en la Plaza de Mayo y delante de todo el pueblo”. Justificó semejante locura criminal porque según él, “Macri es un mafioso, un ladrón y un hijo de mil putas”. Esta incitación pública al asesinato y a la violencia colectiva debería hacerse porque “tanto San Martin como Belgrano fusilaron a los traidores”. El delirio también incluyó un insulto a los argentinos a los que calificó de “Pueblo pelotudo”, tal como Oscar Parrilli fue bautizado por Cristina, la comandante en jefe de los golpistas y ladrones. En la cumbre de su delirio dijo que Macri quiere “un planeta gobernado por las corporaciones y sin democracia”
Y finalmente abrió el paraguas asegurando que Macri tiene el camino de la represión y el fraude porque manejan el correo y el sistema de votos.
Algunas reflexiones frente a tanta basura y resentimiento.
¿Quién decide a quien hay que fusilar? ¿Es solo a Macri o también a su gabinete? ¿La amenaza de asesinato también incluye a los votantes de Macri? ¿Cómo es que el kirchnerismo ganó 3 elecciones seguidas si hay una posibilidad de fraude?
A esta altura hay que decir que los compañeros de ruta de Luis D’Elía deberán salir urgente a repudiarlo. De lo contrario vamos a pensar que todos piensan como él y que esa es su propuesta electoral: fusilar a los que no piensan como ellos.
Le recuerdo que este energúmeno ya estuvo preso y salió por las garantías constitucionales que él prefiere no respetar. Uno de sus abogados es Juan Grabois, el amigo recomendado del Papa Francisco y ex asesor del Consejo Pontificio del Vaticano.
D’Elía, que es un fanático defensor de Chávez y Maduro, de Cristina y de Irán, aseguró que es un perseguido político por el presidente Mauricio Macri que utiliza al poder judicial como una fuerza de choque de su gobierno.
D’Elía tiene muchos problemas para interpretar la realidad. Pero el más grave es que se ve a sí mismo como un líder carismático de los humildes y es un muchacho rechazado una y otra vez por sus propios compañeros.
Su imagen es tan negativa. Está tan asociada a la violencia patotera y al stalinismo jurásico que solamente consiguió 15 mil votos en las elecciones y quedó afuera de todo. Ni siquiera pudo superar la barrera de las primarias.
Pero eso no es todo. Su propia jefa Cristina lo discrimina una y otra vez. Primero, no dejó que su partido llamado MILES se sumara a Unidad Ciudadana. Cristina no autorizó que se colgara de sus polleras. Después ocurrió algo más grave y denigrante. El mismo D’Elía confesó, a través de Twitter que Oscar Parrilli le pidió que no fuera en su momento al acto en la cancha de Racing porque era “piantavotos”.
Como puede verse no fue el imperialismo yanky ni el grupo Clarín o la oligarquía de La Nación los que lo ningunearon. Es el votante bonaerense y sus propios ídolos políticos.
Es tragicómico como D’Elía pone la otra mejilla. Cristina le pega un cachetazo y el agacha la cabeza y acepta. Una vez se cansó y dijo que, ante la detención de dos patriotas y héroes como Julio de Vido y Amado Boudou, Cristina no podía hacerse la pelotuda.
El fracaso más grande de alguien que aspira a ser dirigente político o social es que no lo quiera nadie. O muy poca gente. Y sobre todo que lo desprecien sus conductores. D’Elía tiene la peor condición de kirchnerista. La que quiere ser y no lo dejan. Los muchachos de La Cámpora huyen de su lado y el sigue llamando a la resistencia a este gobierno “dictatorial conducido por un mal parido como Macri”. Quiero creer que no va a pretender entrar a la Casa Rosada o al Congreso con 40 muchachos a las patadas como lo hizo en la comisaría de La Boca. Quiero creer que no va a empezar a los golpes de puño como hizo contra un manifestante, productor agropecuario, que protestaba contra la 125 durante la guerra que Cristina le declaró al campo.
Y eso que dinero no le faltó nunca. Hubo un momento en que él era diputado y tanto su esposa como sus cuatro hijos tenían cargos en el estado. Un país bancando la militancia de una familia entera. Disvalores del autoritarismo cleptocrático que nos gobernó más de 12 años. Incluso alguno de sus hijos tuvo que renunciar acusado de haber ingresado al ANSES sin los requisitos correspondientes y ahora tienen que dar explicaciones a la justicia.
Luis D’Elía está en problemas. No solo porque en cualquier momento será detenido y llevado nuevamente con chaleco antibalas y casco al penal de Ezeiza o de Marcos Paz. También porque tiene que dar explicaciones por el rol que jugó, según la denuncia de Alberto Nisman, en el encubrimiento de los terroristas de estado que volaron la AMIA.
Se lo puede ver en fotos con líderes extremistas iraníes y prófugos de la Justicia como Moshen Rabbani y personajes que apuestan o apostaron a la violencia como partera de la historia como Fernando Esteche (el ex comandante de Quebracho acuchillado por sus propios ex compañeros) o Roberto Perdía (el ex integrante del estado mayor de Montoneros). Antisemita fanático, permite que su amigo Jorge Khalil, trate al canciller Héctor Timerman de “ruso de mierda”. En esa conversación puede escucharse cómo su amigo Yussuf Khalil le cuenta que él había presentado un texto parecido redactado por Esteche y ambos ríen como burlándose de las víctimas y los familiares de la AMIA. Ese tramo de la escucha es directamente vomitivo. Es la expresión más cruda de un régimen homofóbico que niega el holocausto y la democracia. Horacio Verbitsky, el titiritero de Timerman, dijo que D’Elía es un vende humo y que exagera su llegada a la Casa Rosada para subirse el precio y fanfarronear.
Y como si esto fuera poco, sabemos que D’Elía alquiló a un grupito de la barra brava de All Boys para un acto a favor de Palestina y donde la consigna principal era “basta de sionismo nazi”. Se puede escuchar con nitidez la voz llorona de D’Elía decir que le tuvo que tirar unos “manguetes” a los muchachos que se portaron bien. Les dí 25 lucas, dice en un momento. Pregunta al paso: ¿Cuál es el gesto emancipador del hombre nuevo que paga peaje a unos salvajes barras bravas para que vayan a hacer número y despelote en un acto? ¿De dónde sacó los 25 mil pesos que en ese momento eran casi diez jubilaciones?¿Era dinero de sus ahorros y se trata de una donación generosa? ¿Es plata que le dio Parrilli, De Vido, Larroque o unos riales que es la moneda de Irán? ¿A cuánto estará el Rial en el blue? Lo digo porque el propio Sergio Szpolski, el empresario que más pauta publicitaria recibió del gobierno para que vaciara sus medios K, puso en twitter que Luis D’Elía era “un ladrón que recibía cheques de Irán”. Hoy los fantasmas se le acumulan a D’Elía. La impunidad se termina en la Argentina. Y está a un paso de volver a la cárcel aunque quiera fusilar a todo el mundo.
Nunca más violencia – 15 de noviembre 2018
Hay que encender una luz de alerta en el tablero de la democracia. Hay sectores que deben ser excluidos del sistema republicano porque son ladrones de estado, golpistas o apelan a la violencia en cualquiera de sus formas.
Los corruptos, los que quieren destituir a un presidente elegido legal y legítimamente por la soberanía popular y los que creen que el poder nace del fusil tienen un solo lugar y es la cárcel.
La democracia es tolerante al máximo de las disidencias y las protestas que no deben criminalizarse. Son el pulmón por donde respira la democracia. Pero la democracia no puede ser boba ni darle libertad a los que apuestan a dinamitarla.
Hay energúmenos que creen que los mejores argumentos para imponer sus ideas son la provocación de las caras tapadas, las bombas molotov, los cuchillos, las armas caseras, la intifada de las piedras, las hondas para tirar bulones y ahora, los artefactos explosivos.
Ayer tuvimos varios ejemplos de lo que digo. Lo más grave fue el intento de atentar con una bomba contra la vida del juez Claudio Bonadio que investiga en varias causas a la ex presidenta Cristina Kirchner como la jefa de una asociación ilícita para saquear al estado. A cien días, el expediente que comenzó con los cuadernos de Centeno ya tiene 47 procesados, 26 arrepentidos y 17 detenidos. El fiscal Carlos Stornelli dijo que la bomba de fabricación casera arrojada a la casa del magistrado era sofisticada y de alto poder. También aclaró que el intento de intimidar a Bonadío va a fracasar porque el juez tendrá defectos como todos, “pero es valiente”.
Todo indica que los autores materiales fueron los peligrosos loquitos anarquistas. Son junto con Quebracho y algunos grupos radicalizados cristinistas como Los Octubres, los más violentos y los que más atacan a las fuerzas de seguridad. Casualmente, o no tanto, hace un par de días, la Cámara Federal ordenó que se indague al piquetero pro iraní Luis D’Elía, por haber dicho que “vamos a clavar una pica con la cabeza del juez Bonadio en la vereda de Comodoro Py”. Es una amenaza muy grave en boca de cualquiera pero mucho más en boca de alguien que pidió que se fusilara a los que no estaban de acuerdo con Cristina.
Por eso pienso que más allá de los responsables directos del atentado a Bonadio, hay que mirar con lupa el rol que han jugado otras agrupaciones que defienden a Cristina y odian a Bonadio.
Estos anarquistas ya protagonizaron varios hechos de violencia gravísimos. Quemaron locales y motocicletas de la policía y pusieron un explosivo cerca del departamento central de la Federal. Atacaron dos cines. Son cómplices de Facundo Jones Huala y los usurpadores del título de mapuches y coordinaron varias acciones ilegales con ellos, sobre todo en los ataques a los gendarmes y lo que tiene que ver con Santiago Maldonado a quien los anarcos reivindican como un militante propio.
Ayer también una pareja intentó dejar otro caño lleno de pólvora en la tumba de Ramón Falcón, el jefe policial que fue asesinado por el anarquista Simón Radowitzky en el año 1909. A la mujer le explotó la bomba en la mano y hoy está grave internada con quemaduras en su rostro y sin tres falanges en su mano derecha.
Simultáneamente, en los alrededores del Congreso de la Nación, un grupito de marginales con pañuelos militantes, drogados o alcoholizados insultaban a los periodistas que cubrían la protesta por el presupuesto. Intentaron romper las veredas para utilizar pedazos de baldosas como proyectiles y algo lograron. Eran muy agresivos. Alguno tenía un cuchillo y vivaba a Pablo Moyano. Uno de ellos fue detenido.
En ese momento, otro salvaje pero kirchnerista estuvo un largo rato amenazando a una valiente colega de TN llamada Paula Bernini que en ningún momento perdió la calma. El victimario le decía que “le perdonaba la vida”. Y lo decía a cara descubierta, con su mano rozando el rostro de nuestra compañera. Se ponía tan cerca de ella que llegaba a escupirla en su arenga. Era apoyado por otro grupito y parecía muy valiente frente a una mujer apenas armada con un micrófono y su propia dignidad. El agresor subió el video de su cobarde actuación a una página cristinista.
Son los mismos grupos que lapidaron a la policía en su momento. Son los mismos que fueron protegidos por Andrés Larroque, comandante de La Cámpora, cuando en su momento, intentó detener el carro hidrante que, como se sabe, dispara un chorro de agua potente que es apenas disuasivo y no hiere gravemente a nadie.
El brillante actor Alfredo Casero denunció que lo amenazan de muerte telefónicamente casi todos los días. Que en las redes sociales y en la calle le dicen: “Un día vas a terminar colgado o muerto”. Una joven lo escupió en la calle y otro le tiró un balinazo con una pistola al parabrisas de su auto mientras estaba circulando.
Por ahora hay 13 detenidos. Tres fueron apresados infraganti y diez en el aguantadero, la casa tomada de la calle Pavon al 2.345 donde había pólvora, bulones, clavos miguelitos, amoladoras, caños, todos elementos para fabricar bombas. El juez Julián Ercolini los indagará por los delitos de intimidación pública, lesiones graves y tenencia de explosivos. Pregunto: ¿No les cabe aplicar la ley de defensa de la democracia?
Mientras tanto el presidente del partido Justicialista, José Luis Gioja, decía que no hay que detener a nadie. Es un dirigente que sigue colgado de la pollera de Cristina pese a que ella lo mandó a que se suture el orto. Hay audios que lo prueban. La indignidad de felpudo de los hombres, a veces no tiene límites.
Por eso sería muy bueno para la democracia que los presidentes de todos los bloques parlamentarios se pronunciaran en forma contundente rechazando todo tipo de violencia. Tienen que repudiar a los que pusieron bombas. Para que nadie piense que tienen algún tipo de complicidad. Hasta ahora no se escuchó a ningún dirigente del cristinismo rechazar esas metodologías. También sería de esperar que el colectivo “Ni una menos”, saliera en defensa de la movilera de TN humillada o de la diputada Graciela Ocaña insultada como “cucaracha” por Hugo Moyano.
Por ahora no se escucharon voces de repudio y en esto también, el que calla otorga. El doctor Raúl Alfonsín, dijo que si la democracia no es diálogo es violencia. Y vale la pena recordar que el primer contrato que firmamos todos los argentinos en 1983 es el de no resolver los conflictos ni con las armas ni con la violencia. Y ese pacto democrático y pacífico lo debemos cumplir todos a rajatabla.
El presidente Mauricio Macri reaccionó y dijo que van a actuar con todo el peso de la ley para desterrar estos hechos violentos, que hay absoluta conexidad y que los responsables van a tener que pagar las consecuencias.
Se lo dije al principio. Basta de energúmenos que creen que los mejores argumentos para imponer sus ideas son la provocación de las caras tapadas, las bombas molotov, los cuchillos, las armas caseras, la intifada de las piedras, las hondas para tirar bulones y ahora, los artefactos explosivos.
Basta de violencia. Violencia, nunca más.
El orgullo del Invap – 14 de noviembre 2018
Señor oyente, le confieso que hay algo que me emociona y me conmociona. Y que me hace feliz y me hace crecer la esperanza hacia el futuro en nuestra bendita tierra argentina. Es el Invap. Anoche recibió el Konex de Brillante en la disciplina “Instituciones- Comunidad- Empresas”. Su presidente, Héctor Otheguy dijo que Invap “es mucho más que una empresa. Es la demostración que es posible unir en la diversidad, para innovar y crear y conquistar al mundo con la inteligencia y el trabajo de los argentinos”. También recibieron el premio el fundador, Conrado Varotto y el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck. Invap es una sociedad del estado que nos puede servir como GPS para encontrar el país que necesitamos construir lo antes posible. En Invap aparecen todos los valores que nos pueden servir de cimientos.
La ética y la transparencia. Una trayectoria de más de 40 años impecable sin un solo caso de corrupción o malversación de alto impacto. Su exportación hace que sus balances deban ser públicos y absolutamente transparentes.
Trabajar en equipo. Muchas veces se dice el lugar común de que los argentinos somos buenos en forma individual pero que no podemos asumir proyectos colectivos. Invap desmiente ese prejuicio.
Compromiso. Los que trabajan tienen la camiseta puesta. Y la transpiran todos los días. Dejan su máximo esfuerzo y dicen “La empresa somos todos nosotros”. Tienen mística y espíritu de cuerpo.
Profesionalismo. La excelencia académica y laboral es un distintivo. Los mejores científicos y técnicos trabajan allí y los que no trabajan sueñan con trabajar en ese extraordinario laboratorio donde se diseña el progreso desde Rio Negro y en Bariloche para el mundo.
Federalismo. Que su sede central esté en ese paisaje colosal de Bariloche desmiente otro prejuicio: que Dios atiende en Buenos Aires.
Austeridad. Los dineros públicos se manejan como si fueran propios. Se cuidan los recursos, se gasta lo necesario y se prescinde de lo inútil o lo superfluo.
Patriotismo. Saber que se integra la selección nacional de las neuronas hace que cada integrante de Invap esté motivado al máximo, y entusiasmado hasta la diversión. Son felices de ir a trabajar.
Creatividad e innovación. No estancarse en los dogmas y el lugar de confort. Plantearse nuevos desafíos y ser audaz para tratar de entender cómo funcionan todas las cosas y transformarlas para que sean cada vez más útiles para la sociedad. El lema es: si algo tiene solución, la vamos a encontrar.
Flexibilidad. Salir de las rigideces de las burocracias y adaptarse a todos los cambios acelerados que el mundo produce.
Ganancias. No son investigadores que viven de lo que el estado les da. Es una empresa autosustentable con un alto flujo de negocios que da ganancias y permite el ingreso de divisas y prestigio al país.
Ellos son un reservorio de la materia gris argentina. Son investigación aplicada. Se encargan de diseñar, integrar y construir plantas, equipamientos y depósitos de alta complejidad para energía nuclear con fines absolutamente pacíficos, tecnología espacial y equipamientos médico y científico, entre otras cosas. Han ganado varias finales del mundo. Han construido reactores nucleares para Australia, Egipto, Argelia, Perú
Entregan llave en mano plantas para producir radioisótopos, conjuntos de haces de neutrones.
En Embalse de Rio Tercero aportaron al almacenamiento en seco de combustibles gastados de la central nuclear. Son responsables del reactor nuclear del Instituto Balseiro, otra joya de las mentes argentinas en Bariloche. Proveen a empresas de Estados Unidos y Canadá y han sido capaces de construir un reactor nuclear en la provincia de Sichaun en China, con todos los requisitos de seguridad y ambientales que tienen los países que son potencias.
Lo mismo con Holanda donde utilizan combustibles con uranio de bajo enriquecimiento. Suelen derrotar en las licitaciones a empresas de Corea del Sur o Francia, por ejemplo. No todo lo que viene de afuera es mejor que nuestra producción nacional. Los talentos de Invap también se destacan en el plano de la tecnología aeroespacial y satelital. Es la única empresa de América Latina que está en condiciones de poner en el espacio un satélite. El ingeniero Alejandro Ibañez, en uno de los seis casos, estuvo en el control central y jamás olvidará la emoción y la alegría que le producían cada paso exitoso del cohete y del satélite. El se recibió en el Balseiro y después hizo un doctorado en Estados Unidos.
El ingeniero electrónico Gilberto Hughes tiene 37 años y su trabajo le permitió quedarse en Bariloche para disfrutar de esquiar por esas montañas hermosas bañadas de nieve y recordar su infancia llena de mecanos y legos.
Federico Terán es ingeniero biomédico. Tiene 32 años y esa disciplina en la que se recibió en la Universidad Favaloro le permitió mixturar la herencia de su padre cardiólogo y su vocación por la tecnología.
Verónica Garea es ingeniera nuclear y tiene 46 años. Hizo una maestría en matemáticas. Es la responsable del departamento que debe cuidar a los que trabajan y a los habitantes para que no exista ninguna falla que perjudique su salud y su seguridad.
Todos responden al doctor Vicente Campenni, el ingeniero Marcelo Bacigalup y al Licenciado Carlos Montenegro, que integran la gerencia.
Uno de los satélites que diseñaron, construyeron y pusieron en órbita, mide la salinidad de los océanos a escala global. Ese proyecto, con el lanzamiento, fue valuado en 200 millones de dólares. El gobierno nacional ayuda otorgando las garantías bancarias necesarias para esos contratos internacionales.
Argentina recibe datos muy valiosos sobre pesca marítima, aguas subterráneas, estimación de cosechas y monitoreo de desastres naturales, incendios y contaminación.
Esto produce ingresos genuinos al Invap. Y producen con alto valor agregado, incluso en radares secundarios para control de tránsito aéreo.
En el área industrial el aporte es colosal. En energías alternativas con aerogeneradores, en alimentos, en medicina, en herramientas tele comandadas.
El Invap es la demostración que podemos. Significa Investigación aplicada y no recibe un solo peso de subsidio. Es una empresa milagrosa que puede competir contra los mejores del mundo. Podemos competir y ganar. Y no solo en fútbol.
Si un día de estos va de vacaciones a Bariloche no se pierda la magia del Nahuel Huapi ni los bosques de cipreses que parecen cuentos de hadas. Pero si pasa por la calle Comandante Luis Piedrabuena 4.950, le pido que se saque el sombrero o incline la cabeza en señal de respeto, agradecimiento y admiración. Es la sede del Invap. Allí 1400 genios argentinos fabrican radares, robots, centrales nucleares y satélites entre otras cosas. Pero lo más importante es que en Invap fabrican la Argentina que viene. Hacen historia. Construyen desde el sur, todos los días la Argentina que soñamos para nuestros hijos. Y nos confirma que los argentinos tenemos otra salida, además de Ezeiza.