Morir de inseguridad – 21 de noviembre 2018

Hoy el horror se llama Xiomara. Es una nena de 15 años que fue asesinada y nos estremeció a todos. A esta hora le están haciendo la autopsia y la familia de Xiomara tiene el alma desgarrada y no para de llorar. No lo pueden creer. Xiomara salió ayer a las 17.30 como todos los días del colegio en Carabobo y Bonifacio. Subió a un auto y hoy la encontraron muerta. Todo nos asusta y nos hace correr frío por la espalda. La edad de Xiomara, la forma terrible en la que la mataron y también el lugar donde la secuestraron. Porque no estamos hablando de un suburbio peligroso y alejado en medio de la madrugada. Fue a pleno sol y en el barrio de Flores, el corazón de la Ciudad de Buenos Aires. Ahora sus compañeritas preparan flores pero de luto para llevar a su tumba. Hasta ayer hacían la tarea del colegio, tomaban mate, escuchaban música, festejaban algún noviecito, lo que cualquier nena de 15 años hace.
Pero hoy todo es duelo y agujero negro en el corazón de todos los que la conocieron. Xiomara está muerta. Su cadáver fue encontrado en el asiento de atrás de un auto atado con precintos y sogas y oculto bajo sábanas y toallas. Murió por asfixia. Los hijos de puta eran dos. Luis Alberto Fernández de 40 años y su cómplice, Bruno Cortez de 36. Habían pedido un rescate de 30 mil pesos y droga. En las extorsiones telefónicas se escuchaba a la nena llorar con desesperación. La familia aterrorizada llevó el dinero y lo dejó debajo de un auto en el barrio de Boedo. Iban armados con una pistola semiautomática, con una daga y Fernández, cuando no, tenía antecedentes delictivos. Y digo cuando no, lo digo porque esto es parte del terror. Los criminales en general no es el primer delito que cometen. Ya han cometido varios y hubo jueces que los liberaron de inmediato o que les dieron unos días de cárcel. Hay demasiados magistrados que se formaron en la escuela nefasta del juez Eugenio Raúl Zaffaroni y creen que los victimarios tienen más derechos que las víctimas o sus familiares y deben tener privilegios porque hacen lo que hacen producto de la “explotación a la que los somete el sistema capitalista”. Son muy básicos y cómplices. En todos los sistemas políticos del mundo el delito se castiga con mucha dureza. Y en los países que Zaffaroni admira, mucho más todavía. Son implacables en Cuba o en Venezuela. Acá muchos jueces, por suerte, no todos, no respetan el derecho humano más esencial que es el derecho a la vida, a trabajar o estudiar en paz y compartir los días con nuestros seres queridos. El resultado de estos jueces injustos es que los malandras se envalentonan y aumentan la crueldad de sus crímenes porque saben que no hay castigos demasiado contundentes. Y porque además, el narco tráfico y la droga han convertido en sanguinaria casi todas sus actividades.
Xiomara salió ayer de la escuela y hoy está en la morgue en la mesa de las autopsias. Los delincuentes cobraron el rescate (controlado por la policía) y no devolvieron sana y salva a Xiomara. Todavía hay mucho que investigar. Todavía hay mucho que esclarecer. Pero todo esto que le cuento está absolutamente probado. En el acceso oeste, a la altura de Ituzaingó los asesinos chocaron el auto después de huir de un control policial. Fue en ese lugar donde los apresaron y donde encontraron la terrible noticia.
Por eso yo me pregunto: ¿Hasta cuándo? Eso me pregunto y les pregunto a los señores que gobiernan el país, las provincias y las municipalidades y también a los señores jueces. ¿Hasta cuándo tenemos que esperar los argentinos para lograr vivir en paz con nuestras familias y trabajar con tranquilidad? ¿Cuándo llegará el día en que podamos vivir con sensación de seguridad? ¿Hasta cuándo van a seguir demorando las medidas de fondo? Los
Representantes del kirchnerismo no aceptan ni que los que andan en moto puedan ser identificados con un chaleco y el número de su patente. Actúan como cómplices y el país está sembrado de motochorros y no podemos encontrar la solución. O mejor dicho, otros países encontraron la solución, pero acá, algunos presuntos revolucionarios son tan reaccionarios e inútiles que se niegan a aplicar las normas que dieron frutos en otros países.
¿Hasta cuándo?, me sigo preguntando en voz alta para que escuchen los funcionarios de todos los gobiernos.
¿Hasta cuándo? ¿Cuánto tiempo más van a llover piedras y ladrillos sobre las autopistas? ¿Hasta cuándo hay que acelerar por miedo a frenar y que te saquen hasta los calzoncillos y rogar que no te maten. ¿Hasta cuándo las entraderas, las salideras, los motochorros? ¿Hasta cuándo los muchachos del zafaronismo cristinista van a estar más preocupados por los victimarios que por las víctimas? ¿No entienden que son dos cosas distintas? Que no se puede justificar a los delincuentes porque nacieron en la exclusión y la marginalidad. El estado de Derecho dice que todos debemos hacernos cargo de nuestros actos. Y por supuesto que hay que atacar la pobreza, la exclusión. Nadie lo niega. Hay que ser duro con los delitos duros y duro con las causas que llevaron a esa persona a delinquir? Pero mientras tanto hay que proteger la vida de la gente. Hay que refundar el sistema de seguridad que está desbordado y desfinanciado.
Hay que reinventar el sistema carcelario, judicial, de capacitación policial y combatir el hambre y la miseria con educación igualitaria y trabajo para todos de verdad. Pero es una frivolidad reaccionaria justificar a un asesino porque no tuvo las mismas posibilidades que otros. Y eso lo piensan y lo ejecutan muchos jueces. Escuche esto, por favor: Solo 3 o 4 delincuentes van presos de cada 1000 casos que se denuncian.
Escuchó ese dato? Por eso nos ocurren tragedias sociales como el revanchismo, los intentos de injusticia por mano propia o el rebrote de extremismos autoritarios. Es una reacción absolutamente condenable frente a la inacción (también absolutamente condenable) de las autoridades de todos los estamentos.
Hay delincuentes a los que detienen dos o tres veces por mes y que no duran 24 horas en la cárcel. Los jueces los sueltan más rápidos que un bombero. Hay chorros que detuvieron 18 veces. ¿Escuchó bien? 18 veces. Es un delirio único en el mundo.
¿Cualquier persona puede salir a robar con un arma en la mano y que no tenga ningún castigo? ¿Estamos todos locos o anestesiados? ¿No se puede sancionar severamente al que empuñe un arma en cualquier lugar público? ¿Eso es mano dura o mano justa? ¿Eso es ser autoritario o humanista? La justicia debe revisar las excarcelaciones express. ¿Los legisladores creen que estas leyes son suficientes para cuidar la vida de sus compatriotas? ¿La policía y las fuerzas de seguridad tienen las mejores armas, la ética invicta, y la preparación de excelencia que necesitan para combatir al crimen organizado cruzado por el narcotráfico?
Luis Fernández y Bruno Cortez van a ser indagados mañana en los tribunales de Comodoro Py. Se los acusa de secuestro extorsivo seguido de muerte agravado por el cobro del rescate y por la edad de Xiomara que, repito, tenía penas 15 añitos. Si estos criminales son condenados es probable que les den cadena perpetua y pesen el resto de su vida en la cárcel. Ojalá.
Los K negaron el tema durante años. No le dieron la importancia grave que todos los ciudadanos le dan en todas las encuestas. La inseguridad no da tregua. Esos robos y asesinatos los padecen personas de carne y hueso, hermanos argentinos, no son números de estadísticas. Hay días que uno se harta de preguntarse hasta cuándo vamos a seguir preguntando hasta cuándo. ¿Hasta cuándo tendremos que seguir llorando las Xiomaras asesinadas? ¿Hasta cuándo, carajo?

Todos contra Macri – 20 de noviembre 2018

“Todos contra Macri es todos con Cristina”. Este es el título de una esclarecedora columna de Jorge Fernández Díaz. Y como suele ocurrir, es una suerte de consigna que resume la actualidad y sirve como radiografía de este momento de la historia nacional.
La ex presidenta tiene 6 procesamientos y 5 juicios orales y públicos que a partir de febrero la van a tener más tiempo sentada en el banquillo de los acusados que en su banca de senadora por la minoría por la provincia de Buenos Aires.
Pese a semejante mochila de piedras y de desprestigio, Cristina está unificando detrás de su candidatura presidencial a un abanico muy amplio de sectores y dirigentes, muchos de los cuales estaban peleados a muerte con ella.
Hay varios ejemplos de esto que le digo. Y es el dato más importante de los últimos tiempos. Cristina con astucia e hipocresía electoral está recomponiendo relaciones con todos los que están en contra de Macri. Unión Democrática Peronista lo definió Fernández Díaz.
Cristina dejó de lado su anterior idea sectaria de armar un partido de izquierda testimonial. Ayer lo dijo con toda claridad en el estadio de Ferro: quiere formar un frente cívico, social y patriótico lo más amplio posible: “No nos podemos permitir el lujo de la división”. Jugó muy fuerte incluso cuando dijo que quiere sumar a los pañuelos verdes y a los celestes. A las jóvenes militantes de La Cámpora no les gustó demasiado pero fue música para los oídos del Papa Francisco y para Juan Grabois, su hijo de la vida y su delegado ideológico. Ese frente es tan amplio que incluye de la derecha patotera que se referencia en ideas nazis como Guillermo Moreno y Santiago Cúneo hasta ex revolucionarios de izquierda como Victoria Donda. Personas que habían huido de su lado por el maltrato que recibieron como Felipe Sola o Alberto Fernández hoy están en el corazón del armado del proyecto “Cristina presidente 2019”. “La Moncloa de la mafia”, como castigó por tuit Juan José Campanella.
Podríamos hacernos un festival con el archivo viendo y/ o escuchando declaraciones durísimas contra Cristina de parte de alguno de ellos. Lo mismo pasa con el clan Moyano, liderado por Hugo. El líder camionero le dijo de todo a Cristina. Pero ahora a todos lo une el rechazo a Mauricio Macri, el síndrome de abstinencia de poder que les produce estar en el llano y la posibilidad de ir a la cárcel por las varias investigaciones que están muy avanzadas y que colocan a Cristina como la presidente más corrupta y que más delitos cometió en la Argentina democrática y si me apura, en el mundo occidental.
Personajes que vienen del Partido Comunista como Carlos Heller y Martin Sabbatella o de la guerrilla Montonera, como Horacio Verbitsky hoy se sientan al lado y aplauden junto al menemista, duhaldista, sciolista Alberto Samid en la primera fila. Y nadie puede asegurar que Samid sea un intelectual progre, estudioso de los textos del neo populismo de Chantal Mouffe ni de Ernesto Laclau.
Hay que ver a Sabbatella sostener un cartel que pide por la libertad de Amado Boudou, como regalo de cumpleaños. Estamos hablando de un delincuente y atorrante que le robó hasta al mismísmo Néstor Kirchner y a su ex mujer. Y que está condenado a 5 años y 10 meses de prisión por las coimas en el caso Ciccone. ¿Quién levantará pancartas por la libertad de Cesar Milani, Lázaro Báez, Ricardo Jaime, o José López? ¿También son héroes revolucionarios perseguidos por el neoliberalismo?
En su primer acto de campaña, en el estadio de Ferro, Cristina tuvo el apoyo de José Pepe Mujica un hombre honrado y pacífico que renunció a su candidatura porque dijo que estaba muy viejo y a Dilma Rouseff que salió tercera en su distrito en las últimas elecciones. La gente la repudió en las urnas igual que al Partido de los Trabajadores por el robo colosal que perpetraron y porque no fueron capaces de atender los reclamos de mayor seguridad de los brasileños a los que mataban como moscas.
Fue tan falso todo que Adolfo Pérez Esquivel dijo que la cumbre del G-20 era un instrumento de dominación. Ocultó que mientras fueron presidentas tanto Cristina como Dilma fueron a todas las reuniones de ese grupo de países. Cristina en 8 ocasiones. ¿Qué pasó? ¿Antes eran un instrumento de liberación y ahora de dominación?
Cristina llegó a decir que ella tenía muchos defectos pero que no era mentirosa. Un día de estos le va a crecer la nariz de Pinocho o Pinocha o Pinoche. Prometió hacer un país republicano e institucional como Alemania y nos puso al borde del precipicio de la Venezuela chavista. Puso de rodillas a medio mundo y los maltrató. Y cobró y repartió coimas como nunca.
Intentó ponerle camiseta partidaria a la justicia y casi lo consigue. Y en estas últimas horas dio un paso muy grande para intimidar a los jueces y para intentar que nadie la moleste más con investigaciones empezando por el doctor Claudio Bonadío. Esta es la verdadera dimensión del golpe de mano que el peronismo casi en su totalidad dio en el Congreso para arrebatarle el control a Cambiemos del Consejo de la Magistratura. Este es uno de los triunfos más importantes de Cristina y una de las torpezas más graves de Macri y su presunto mejor equipo de los últimos 50 años. Es una señal nefasta pero no es la única. Vamos por partes.
“Todos unidos triunfaremos”, cantaron la mayoría de los grupos de matriz justicialista (yo diría que todos menos los que responden a Juan Manuel Urtubey) y colocaron de consejeros a Eduardo Wado de Pedro de La Cámpora y a Graciela Camaño del frente de Sergio Massa. Nadie tuvo cargo de conciencia por asociarse y abrazarse con quienes hasta hace una semana eran sus enemigos para conseguir el objetivo de dejar a Mario Negri afuera del organismo que designa y castiga a los jueces. Nada menos. Hasta ahora el peronismo no kirchnerista había callado frente a la mega corrupción de estado o los había protegido con los fueros en el senado tanto a Menem como a Cristina. Pero ahora dieron un paso más adelante. Ahora les dicen a los jueces que no van a permitir que se castigue a ningún corrupto.
Es que van a manejar con mano de hierro ese instrumento de poder que Cambiemos tenía y que ahora perdió. Se lo resumo en dos palabras y algunas cifras: mientras el Consejo de la Magistratura tuvo mayoría de Cambiemos se cubrieron 201 cargos vacantes que el kirchnerismo prefería ocupar con jueces subrogantes amigos. En estos tres años se llevaron a cabo 36 juicios políticos a magistrados sospechados de mal desempeño, 30 jueces fueron destituidos o renunciados, 14 se fueron por conductas reprochables y las auditorías que realizaron fueron excelentes porque le pusieron luz a la oscuridad de muchos hombres de los tribunales porque dejaron en evidencia su vagancia, falta de capacidad intelectual y en algunos casos venalidad y complicidad con los delitos.
Ahora nada de eso será posible sin el acuerdo del peronismo o de algunos peronistas. Son una oligarquía que preside la comisión de acuerdos del senado que designa a los jueces desde la recuperación democrática de 1983.
Ahora la señal a los jueces es terrible. Es como que el peronismo les dice: dejen de joder con investigar a la corrupción. Tomen nota que si se meten con nosotros tienen poco futuro en los tribunales. Hay magistrados que se van a sentir intimidados y van a frenar las causas de corrupción que involucran a Cristina y su banda y a los empresarios que fueron cómplices, testaferros o socios del matrimonio presidencial. Es un retroceso brutal de la República. Es una extorsión a la justicia. Aunque muchos no se hayan dado cuenta todavía. La impericia, la desidia y la negación de la política por parte del PRO es estremecedora. Algo así dijo el radicalismo en llamas contra Marcos Peña.
Pero que el justicialismo pase a proteger o a castigar jueces como ocurrió durante el cristinismo es solo una de las noticias aterradoras.
La otra es una obviedad. Dice que todos los peronistas, todos, salvo alguna honrosa excepción, son capaces de unirse cuando sea necesario y las veces que sea necesario para apoderarse de algún instrumento de poder. Insisto: desde La Cámpora hasta Miguel Pichetto pasando por Pino Solanas. Comentario breve: el tuit del senador que ingresó de la mano y con los votos de Elisa Carrió lo dice todo: “En las propiedades de la Presidenta y Lázaro Báez está el dinero de los trenes y de los jubilados”. Esto lo escribió en el 2013, hace 5 años. Mintió en aquel momento o miente ahora. ¿Cristina era un demonio y ahora es una santa?
Como si esto fuera poco, Cristina llegó a decir que “los funcionarios del actual gobierno son los Hitlers modernos que acusan a los inmigrantes de que no haya trabajo”. Esta banalización del holocausto y del más grande genocida de la historia fue cruzada por el diputado Waldo Wolff con un tuit: “Señora, si no fuera que su gobierno me acusó de los mismo que a mis abuelos en Alemania creería que es usted solo una ignorante. Saludos a Ahmadinejad”.
Toda la movida fue para tener la hegemonía o para evitar la de Cambiemos en el Consejo de la Magistratura. ¿Se pueden imaginar lo que son capaces de hacer frente a la posibilidad de volver a la presidencia el año que viene de la mano de Cristina? Ella y sus soldados ahora se muestran amplios y generosos para juntar todo lo que puedan. Y después, ya lo anticiparon en sus documentos, van a reformar la Constitución para que los jueces sean elegidos en las urnas. Cristina dijo ayer que era “un poder vitalicio, rémora de la Monarquía”. También van a expropiar los medios de comunicación, entre otras acciones más chavistas que Chávez. En ese caso, volverían por todo. Reducirían la democracia a cenizas. Y la Argentina caería, otra vez, en las manos de una cleptocracia autoritaria recargada peligrosa y lamentable. Eso es todos con Cristina. Todos con el chavismo. Y vamos por todo.

Un héroe submarino – 19 de noviembre 2018

Los 44 son héroes. “Corazones de acero”, como dice una bandera de los familiares. Ahora sabemos que están descansando en paz en el lecho del mar. Que están a 907 metros de profundidad y a 500 kilómetros de Comodoro Rivadavia. Pero hay un lugar en donde siempre estuvieron: los 44 tripulantes del submarino San Juan vivirán eternos en el corazón de todos los argentinos. Ya pasó un año de la tragedia que conmovió al mundo. El dolor y el duelo empiezan a procesarse en medio de debates lógicos sobre la posibilidad de reflotar o no a ese casco resistente que hace las veces de féretro y monumento funerario.
Yo quiero hacer un humilde homenaje a esos marinos que arriesgaron su vida para defender y cuidar nuestras fronteras marítimas. Por eso le quiero hablar de uno de ellos que es como hablar de todos. Quiero contarles la historia de Aníbal Tolaba, el más chico de todos los que bajaron a las profundidades del mar para cumplir su sueño de servir a la patria en el subsuelo de nuestro territorio.
Aníbal tenía apenas 25 años y era cabo segundo. Aníbal era uno de los tres sonaristas del grupo y recibía un sueldo de 14.780 pesos que lo mantenía por debajo de la línea de pobreza. Aníbal era uno de los ocho jujeños que se jugaban la vida todos los días y encontraron la muerte. Salieron de la tacita de plata, cerca de las bellezas de Purmamarca, a 1.259 metros sobre el nivel del mar y, según dice la armada de los Estados Unidos, tuvieron el accidente a 380 metros de profundidad. Los especialistas dicen que se produjo una implosión de 40 milisegundos y que todo terminó. Y que en principio, la causa fue una falla mal reparada. Esa es la ciencia. Pero el amor de los familiares y los amigos dice otra cosa. Sueñan, ruegan, rezan y creen que pueden recuperar sus cuerpos para darles sepultura en la tierra. Y para saber qué fue lo que pasó y que los responsables tengan su correspondiente juicio y castigo. No se resignan. La esperanza es lo último que se pierde y por eso muchos, no todos, reclaman con desesperación que intenten reflotarlo. Algunos, los que tienen agua de mar corriendo por sus venas, prefieren que los tripulantes o sus restos queden en donde están, como un símbolo, como una siembra de soberanía en lo más profundo de un océano insondable. Uno de ellos tiene autoridad para decirlo. Es Jorge Bergallo y fue comandante del submarino ARA San Juan y de la Fragata Libertad. Y como si esto fuera poco, su hijo, Jorge Ignacio es uno de los 44 tripulantes.
En el barrio “El Chingo” de la capital jujeña vive Margarita Díaz, la madre de Aníbal. Ella estuvo enseguida en la Base Naval de Mar del Plata. Pero cada vez que le daban la información diaria, ella se descompensaba y la tenían que atender los médicos y los psiquiatras de la fuerza. En un momento no fue su madre, Margarita. Fue su hermana mayor, Antonia fue la encargada de cuidar a los más chicos de los 9 hermanos. Antonia se recibió con un esfuerzo monumental de maestra de grado y de profesora de teatro. Cada vez que Aníbal regresaba a Jujuy le pedía el manjar que se le hacía agua a la boca: la lasagna. Era su plato preferido. Siempre quería ese mimo del plato humeante en la mesa familiar cuando recorría los 1.500 kilómetros desde Buenos Aires para volver a Jujuy.
Aníbal siempre traía alguna foto de sus aventuras para dejarle de recuerdo a su madre. Con el uniforme de gala, blanco, impecable. O con el chaleco naranja salvavidas. La preferida, la que está en el espejo del living es la foto de Aníbal en el puerto de Tierra del Fuego, con el fondo de los picos nevados y el canal de Beagle. Aníbal y su rostro recio parecen mirar el horizonte. O recordar aquellas calles del barrio, de la canchita donde tantos jujeños a pura gambeta soñaban y sueñan con ser otro Burrito Ortega, millonario en todo el sentido de la palabra. Al fútbol se las rebuscaba. Pero la gloria de Aníbal era ir a pescar. Ya el agua y lo que hay debajo del agua le producía un misterioso atractivo. Pescaban con una cañita de morondanga y luego comían lo que fritaban en el sartén que habían tomado prestado de la casa de alguno de sus amigos.
Aníbal era prolijo, ordenado, buen alumno en la escuela primaria número 10, José de San Martin y en el comercial donde terminó el secundario. Estudió con un sacrificio tremendo en la Armada. Eran muy exigentes. El les decía a sus hermanos: “Hay que ser muy valiente para estar arriba de un barco y con uniforme militar”.
Margarita no se resigna. Es su hijo el que no está. Y nadie puede calmar su desgarro, el agujero negro que tiene en el alma. Aníbal alquilaba una vivienda humilde en Mar del Plata. La dueña de casa lo amaba por la buena onda y el afecto que siempre tenía. Si hacía un asadito con Karen, su novia, o con sus compañeros de trabajo siempre le acercaba a la propietaria un plato con alguna costilla o un matambre. Ella lo sigue llorando como si fuera su hijo.
Hay muchas explicaciones técnicas y tecnología de punta que logró encontrar al submarino querido. Hay videos y 67 mil fotos en 3-D a disposición de la jueza federal de Caleta Olivia, Marta Yañez que va a tener que tomar decisiones muy delicadas.
Hay muchas explicaciones pero ninguna alcanza. Los silencios son eternos, las lágrimas cotidianas y profundas. Hay familiares que todavía les siguen mandando mensajitos de texto a sus celulares. O que llevan sus fotos colgadas del cuello y dicen “prohibido olvidar” o “Todos somos los tripulantes del San Juan”.
Argentina es el octavo país del mundo en cuanto a la dimensión de nuestro territorio. Y nuestro gigantesco litoral marino duplica esa magnitud. Eso es lo concreto, lo tangible que custodiaban estos 44 héroes.
Quiso el destino que me tocara viajar con Antonia, la hermana de Aníbal Tolaba. Estaba con sus tres hijos y no sabía en qué asiento debía sentarse. Era la primera vez en su vida que viajaba en avión. La pude orientar con la tarjeta de embarque y ella me contó quien era. Me pidió que los periodistas y el gobierno no nos olvidáramos del submarino San Juan y de su gente. Le prometí que iba a contar la historia de su hermano como una manera de mantener la parte más humana de todo esto en primer plano. Y ella entre lágrimas, me contó muchos de los datos que utilicé para escribir este texto.
Aníbal trabajó siempre para pagar sus estudios. De lustrabotas o vendiendo diarios o haciendo changas. Pero apostó a los valores y a la dignidad en un barrio atravesado por las privaciones, la droga y el alcohol. Estaba orgulloso de vestir el uniforme de la patria y de ser el encargado como sonarista de registrar en una computadora todo tipo de ruidos y novedades que se escucharan bajo el agua. Ahora los encontraron a ellos. La inmensidad del océano se tragó una mole de 2.700 toneladas y 60 metros de largo pero está diseñada para no ser visualizada.
Antonia la hermana le enseñó a los dos hermanos más chicos a hacer esa lasagna que tanto les gustaba. Aníbal aprendió a hacerla pero Fernando, el más pequeño, también se alistó en la marina como cocinero y su especialidad es la lasagna. Herencias de familia, dice.
La última vez que Antonia vió a su hermano Aníbal le dio un abrazo profundo y le regaló un “devocional”, un libro que tiene una plegaria diaria bíblica que ayuda al rezo y a la reflexión. En un mural que se hizo en homenaje a los 44 gladiadores, en Rosario, aparece Jesús dibujado que dice “No busques en lo profundo lo que está en lo alto conmigo”.
Esa fe es la que le da fuerza a Margarita para seguir pese a que la vida le amputó un hijo.
Unos animales que se creen revolucionarios pintaron con anarquismo su odio: “44 menos”. Una cachetada a la condición humana que debemos superar con actitud humanista, solidaria y comprensiva del dolor de nuestros compatriotas.
Hay 44 héroes del submarino San Juan para honrar cada día. Prefiero no dar precisiones que ignoro. Para esto están los especialistas y los estudiosos del tema. Saber que pasó y como pasó es una necesidad porque la verdad siempre es sanadora y ayuda a elaborar la pérdida.
Los argentinos estamos de duelo. Las banderas a media asta lloran sus lágrimas por orden del presidente Macri.
Hay 44 héroes en la profundidad del mar custodiando nuestra soberanía. Los homenajeamos a todos. A Aníbal lo espera su madre Margarita y su hermana Antonia con un humeante plato de lasagna. Es lo menos que se merece el héroe más joven de un submarino lleno de héroes.