El Tortoni y sus fantasmas – 26 de octubre 2018

Hoy hay que hacer cola para entrar al legendario Café Tortoni. Es que los brasileños se sientan gustosos en esas mesas que nunca preguntan. Los alemanes perciben que la emoción se hace humo sobre los pocillos de café. Y los japoneses sacan fotos a un pedazo grande de la historia de Buenos Aires mientras las cucharitas chocan los cinco de la nostalgia. Qué bueno sería tener la magia de Serrat para convocar a los fantasmas del Tortoni como el hizo con los del Roxy. Que se tomen un cortado con nosotros. Que le pidan al mozo una medialuna de grasa o una leche merengada. Le confieso que me gustaría saber bailar un tango bien arrabalero para que se transforme en la danza ritual que convoque a los fantasmas del Tortoni que crecieron en el corazón de la Avenida de Mayo, en los últimos 160 años. Porque hoy se cumplen 160 años del glorioso Tortoni y por eso, en su homenaje, es el día de los cafés notables de Buenos Aires
¿Sabe de quién le hablo? Primero del número uno. De Gardel. De su voz que acaricia, de su figura engominada. ¿O no le gustaría amigo oyente que don Carlos Gardel nos cantara aquellas canciones que cantó y que rebotaron en esas mismas paredes cargadas de gloria?
Y si Gardel se anima y vuelve, y si se atreve y hace punta, el resto será más fácil. No habrá tanguero que se resista. Vendrá don Benito Quinquela Martín con su paleta mágica de colores, hoy más azules y amarillos que nunca, trayendo los sudores canyengues del puerto. En el subsuelo de la patria literaria formarán otra vez aquella peña y leerán sus escritos Baldomero Fernández Moreno, Carlos de la Púa y Raúl González Tuñón, Alfonsina Storni, Baldomero Fernández Moreno, entre otros duendes cachafaces. Y vendrá Homero Expósito y Cadícamo y Horacio Ferrer saltará al primer piso con su academia.
Baldomero recitará su poema a su padre muerto que también venía al Tortoni después de la esforzada jornada de trabajo a fumarse un habano perfumado y a escuchar unos tangos. Y llenarán el aire de recuerdos. Nos contarán cuando Juan de Dios Filiberto, enojado con otro parroquiano que no hablaba bien de Almafuerte, hizo el ademán de sacar el facón de entre las ropas y se armó un revuelo de aquellos. Guapos y ochavas, con aceros brillantes como en una coreografía digna de Carriego o de Borges, floreciendo en su gran Jacinto Chiclana. ¿Sabía usted que Borges también saboreó sus penas en estas mesas? Ángel Sosa, es el mozo más antiguo: hace 41 años que flota entre esos fantasmas y se emociona cada vez que recuerda que le sirvió un té a Jorge Luis Borges.
Gardel, Borges. ¿Qué más quiere? ¿Atahualpa? Si señora oyente. Atahualpa Yupanqui también estuvo ahí, cantando en el tablado de la bodega. Y Ernesto Sabato y Julián Centeya.
Si nos juntamos todos, seguro que viene el Polaco Goyeneche y nos alucina con su garganta con arena. Y escuchamos la militancia de don Osvaldo Pugliese tramando con Tuñón alguna acción solidaria con los republicanos y con Federico García Lorca que bien se merecía ocupar la mesa que dá contra la ventana. Si estaba Federico se aparecía Miguel de Molina y tantos queridos exiliados que la Guerra Civil Española tiró para este lado. Me gustaría ser una mezcla de Héctor Negro con Eladia y decirle al “viejo Tortoni de entonces, que en tu color están Quinquela y el poema de Tuñón y el tango aquél de Filiberto, como vos no ha muerto, vive sin decir adiós”. Pero nada será posible si no viene Alfonsina. Si no resucita de sus profundos ojos verdes como el mar. Si no trae su risa loca, su cabello color ceniza. Alfonsina Storni era la reina del Tortoni y sin ella nada sería igual. No existirían estas catacumbas de la cultura. Ni nos hubiésemos enterados que poemas nuevos vino a buscar.
Aguante el viejo café Tortoni. Artistas e intelectuales durante 160 años. Lola Membrives, Paulina Singerman, Ortega y Gasset, Roberto Arlt y los extranjeros que se fueron maravillados con tanta belleza, como Josephine Baker o el mismísimo rey de España, Juan Carlos de Borbón que rezó por Lorca al lado de una ginebra y de Luigi Pirandello en este primer café teatro de Buenos Aires. Las fotos amarilla certifican que también transitaron esos aromas Vittorio Gassman, Francis Ford Cóppola y Robert Duvall. ¿Cuántos poemas se habrán escrito? ¿Cuántos amores habrán nacido y se habrán quebrado en medio del concubinado de Avenida de Mayo y Rivadavia? Que vivan estos cafés de Buenos Aires que nos permiten mostrarnos y ocultarnos. Paladear de nuestra compañía o de la soledad. De la trampa y la tertulia. El café es la continuidad urbana del fogón donde la guitarra y el mate salían a dar la vuelta. Hoy estos cafés son la trinchera de resistencia frente a la avalancha del plástico, el vacío y el mundo líquido. Es un lugar de identidad, de pertenencia. En el barrio querido o en el centro que deslumbra. Sus ventanales son como barricadas virtuales contra los shoppings, es decir contra los no lugares de los 90. Aquí, en el café hay sinceridad e hipocresía. Murmullo amoroso y exaltación política. Hay dados, billar, en un mundo opuesto a la comida chatarra. Aquí se sirve el chocolate con churros en una jarra de bronce. Aquí en el bar hay miradas que lo dicen todo. Cara a cara. Las cosas no se mandan a decir por mensajitos del celular. En estas mesas se mira a las muchachas directamente a los ojos. O se espía sus escotes. No hay charlas de bajas calorías. Aquí en el Tortoni se han hecho carreras universitarias enteras, largas notas para diarios, varias revoluciones proletarias, citas de amantes furtivos, se han escrito miles de libros y se formaron tantas selecciones nacionales como en cualquier bar de la Argentina.
Aquí venía caminando desde la Casa Rosada el presidente Marcelo T de Alvear con su esposa Regina. Escuchaba con sus propios oídos las protestas de poetas que llamaban a las cosas por su nombre como Nicolas Olivari. No hay que olvidarse del altar donde debemos colocar a don Jean Tován, un francés que lo fundó en 1858 a imagen y semejanza de uno que había en Paris
Si usted me permite, ahora que ya están todos los fantasmas podemos pegar el grito:
-¡Marchen cuatro cafés para la mesa tres…que sean cinco y uno mitad y mitad. Y una lágrima para la señorita, por favor. Ella es la memoria ciudadana. Ellos son nuestros fantasmas que resisten.

Democracia o violencia kirchnerista – 25 de octubre 2018

La buena noticia es que ayer la democracia ganó una batalla.
La mala noticia es que el kirchnerismo violento y chavista no se rinde y va a insistir con este ataque a las instituciones republicanas.
La buena noticia es que la Cámara de Diputados, como representantes del pueblo, pudo cumplir su trabajo. Debatieron y le dieron media sanción al Presupuesto para el 2019. El resultado fue bastante contundente: 138 votos afirmativos, 103 negativos y 8 abstenciones.
La mala noticia es que Cristina, Moyano y sus hijos, Máximo y Pablo, tienen un único objetivo: destituir al gobierno elegido por el voto popular y ratificado en las urnas hace apenas un año. Está claro que utilizan una gran variedad de mecanismos autoritarios para llevar todos los conflictos al extremo y no dudan en utilizar fuerzas de choque con las caras tapadas que arrojan piedras, bombas molotov, hondas que disparan bujías o bolitas de acero y morteros caseros como parte de un arsenal interminable.
La buena noticia es que la inmensa mayoría de los ciudadanos ya se dio cuenta de esta actitud “pre insurreccional”, como la caracterizó esta mañana el senador peronista Miguel Ángel Pichetto. Hay una gran reserva moral en la Argentina que aprendió dolorosamente que no se puede convivir ni tolerar a los corruptos ni a los golpistas. Muchos se preguntan qué hubiera pasado si ayer, hubiese triunfado el Frente para la Victoria de la Violencia. Millones se preguntan qué hubiera pasado si Daniel Scioli y Carlos Zannini hubiesen ganando en la Nación y Aníbal Fernández en la provincia.
La mala noticia es que la justicia es demasiado lenta y complaciente con esos ladrones y esos vándalos destituyentes. En pocas horas fueron liberados los salvajes que intentaron tomar el Congreso de la Nación, uno de los pilares constitucionales de la patria. Y eso define su fascismo disfrazado de bolivariano.
La buena noticia es que el mecanismo perverso que utilizan quedó muy desnudo ante la televisión y la mirada de la gente. Ya no pueden engañar a nadie. Es un círculo vicioso que se retroalimenta. Funciona así: primero un grupo de lúmpenes pagos van a la movilización con nafta en botellas, martillos para romper todo y fabricar cascotes, armas caseras y máscaras anti gas como se vió a Hebe Bonafini. Atacan y provocan a la policía hasta que logran una reacción. Las fuerzas de seguridad, salen a restablecer el orden de la manera más cuidadosa posible pero con firmeza: no utilizan armas letales para evitar la tragedia de una muerte y apelan a la disuasión con elementos como el agua arrojada con presión por los carros hidrantes. Ahí se sacan la careta los jefes de esa asociación ilícita que tiene dos patas, una afuera y otra adentro del Congreso. Andrés Larroque (a) El Cuervo y otros integrantes del estado mayor camporista salen a frenar el accionar de la policía y denuncian la represión feroz del gobierno derechista de Macri. Simultáneamente, en un operativo coordinado, los diputados cristinistas también se suman a la provocación en el recinto con Leopoldo Moreau a la cabeza. Generan caos adentro y afuera. Insultan, reparten banderas de los Estados Unidos y exigen que se levante la sesión para que se frene la represión que ellos provocaron. Elisa Carrió con mucho criterio dice: “No hubo represión, hubo destrucción”. Hieren a 9 policías, destruyen la Plaza los Dos Congreso, incendian 9 motocicletas. Atentan contra la autoridad y contra la democracia y por eso se producen cerca de 30 detenciones. Agustín Rossi con la cara dura de siempre se deschava y dice: “Así no se puede sesionar”. Roberto Baradel busca los móviles de televisión y exige: “Deben quedar en libertad y en forma inmediata todos nuestros compañeros. No hay ningún motivo para que sigan detenidos”. Todo coordinado y organizado para voltear la sesión y si pueden, voltear al gobierno.
Los desespera la sola idea de que Cristina, Moyano y sus hijos Máximo y Pablo vayan presos por las causas de corrupción más graves de la historia democrática. Y ese es el motivo principal que los mueve: evitar que los delincuentes de estado vayan a la cárcel.
Tanto el senador Pichetto como los ministros Rogelio Frigerio y Patricia Bullrich plantearon que los cuatro extranjeros que fueron detenidos en los graves incidentes, deben ser deportados a sus países. Se trata de dos venezolanos, un turco y un paraguayo para los que se pide un juicio abreviado y su consecuente expulsión de nuestro país.
La buena noticia es que falta apenas un año para que los argentinos podamos elegir entre la democracia y la mafia o entre la democracia imperfecta y la violencia kirchnerista.
La buena noticia es que Mauricio Macri, les guste más o menos, cometa más o menos errores, no es Fernando de la Rúa y tiene el timón del país con la suficiente capacidad como para no prenderse en las provocaciones ni aflojar ante las extorsiones.
La mala noticia es que los K vienen sembrando veneno y odio hace mucho tiempo. Cristina dice vamos por todo, en claro sincericidio totalitario, Moyano dice que hay que erradicar a este gobierno, Bonafini plantea todo el tiempo un alegre y peligroso respaldo a los escrachadores y no tiene vergüenza en fomentar que el gobierno no finalice con su mandato. Varios actores K compiten a ver quién grita más fuerte que Macri se vaya lo antes posible. Intendentes fanáticos de Cristina se cuelgan de sus polleras, van a bancar la movilización destructiva y van por la reelección en sus distritos.
Las vallas alrededor del edificio del Congreso tienen como misión la de proteger a los legisladores para que puedan producir leyes sin amenazas de los que intentaron incendiar ese palacio, emblema del sistema menos malo que se conoce. Que estos delincuentes tiren las vallas es también un símbolo. No aceptan ningún límite para sus irracionalidades.
Los grupos que fogonearon la batalla campal son muy minoritarios. Mientras más sectarios son menos representativos y más violentos. Sebastián Romero, el gordo Mortero como se lo bautizó popularmente todavía está prófugo, dicen que en Brasil disfrutando de las playas. Ayer tuvo varios imitadores. Uno diseñó un arma tumbera que tiraba bombas de estruendo a repetición.
Cristina tiene 5 procesamientos, dos prisiones preventivas, un pedido de desafuero y cuatro juicios orales en marcha, uno de los cuales empieza en 4 meses. Moyano tiene 8 causas en la justicia donde lo acusan de lo mismo siempre: dejar vacías las arcas de Independiente, el gremio y la obra social de camioneros pero enriquecer a las empresas de su familia al tenerlos como únicos proveedores.
La mala noticia es que ni Cristina, ni Moyano ni sus hijos Máximo o Pablo han repudiado la intolerancia agresiva y destructiva de un grupito de esos manifestantes.
La buena noticia es que el peronismo que gobierna a través de diez gobernadores aportó más de 30 votos para que tuviera media sanción la ley de leyes. Frigerio dijo que el presupuesto con equilibrio fiscal es inédito y que eso nos robustece y hace menos vulnerable a la Argentina.
Ahora viene el Senado. Ojalá no se repita la película de terror que ayer provocaron adentro y afuera del Parlamento.
Ya está claro quien juega a favor de la democracia y quien conspira para instalar la violencia kirchnerista. Espero que el pueblo sepa votar…

Máximo corrupto – 24 de octubre 2018

Casi como una señal de malos presagios, solo El Cuervo, acompañó a Máximo Kirchner en su no declaración. Larroque, imputado de los mismos delitos, estuvo al lado de su comandante que hizo la Gran Cristina. Todos siguen a Cristina y se proclaman perseguidos políticos, recusan al juez y dejan un escrito. Pero son todos millonarios, hay montañas de pruebas y de testimonios de que fueron parte del sistema de recaudación ilegal más grande de la historia. En ese robo del siglo, el juez Claudio Bonadío tiene procesada a Cristina como la jefa máxima, incluso la jefa de Máximo.
José López, el corrupto arrepentido y ex mano derecha de Julio de Vido mandó al frente a Máximo Kirchner, a Cristina y al estado mayor de La Cámpora. Dijo que el príncipe heredero manejaba los fondos ilegales y las coimas por teléfono. Es muy probable que el juez Claudio Bonadío, en las próximas semanas, le dicte su procesamiento. ¿Será con prisión preventiva? Veremos. De todas maneras Máximo tiene fueros parlamentarios igual que su madre. Pero tiene dos situaciones que le provocan pánico. Primero, que don Julio, el gerente general de las coimas y estafas está preso y también tenía fueros como Máximo. Sin embargo por amplia mayoría le sacaron esos fueros y fue a parar a la cárcel. Máximo tiembla al responder a esta pregunta: ¿A él también le sacarán los fueros? Y la otra inquietud inquietante para Máximo es que le queda un año de fueros. Su mandado como diputado vence el año que viene y todavía no hay una lista que lo contenga para que pueda renovar su banca.
Máximo Kirchner es quien, según declaró Leonardo Fariña por televisión, también era de los que recaudaban dinero entre los empresarios. Máximo bajó mucho de peso, pero todavía se le podría decir la histórica frase de Raúl Alfonsín: “A vos no te va tan mal, gordito”. Es que acaba de declarar un patrimonio de 94 millones de pesos. No trabajó nunca y es un millonario que dice combatir a los millonarios.
Cristina adelantó su herencia a sus hijos pero Máximo está procesado por asociación ilícita y lavado en la causa Los Sauces y por blanqueo de activos en Hotesur.
El pen drive donde Hugo Martín Larraburu tiene toda la información archivada complica mucho a los que decían ser los pibes para la liberación y terminaron siendo los muchachones para la corrupción. Nadie sabía muy bien de donde sacaba el dinero La Campora para movilizarse con tanta estructura y aparato. Colectivos, carteles, pecheras.
Ese dinero sucio y sin recibo alguno se distribuía en la Casa Rosada a Larroque para la campaña en la provincia y a Ottavis bajo el rubro: campaña sucia. Es decir extorsiones, apretadas. Publicación de mentiras. Una pinturita los chicos.
José López también involucró al Cuervo Larroque. Dijo que le pidió “5 millones para un acto” en mayo del 2015. Josesito se negó y recibió la aprobación de Julio de Vido que le planteó que la plata había que canalizarla con Wado de Pedro porque es el que controla a Justicia Legítima. Esto también hay que investigarlo. ¿Qué jueces y que fiscales kirchneristas recibieron dinero ilegal?
Los soldados de Cristina no representan a nadie y se ganaron todos los lugares gracias su dedazo y a la genuflexión verticalista de sus actitudes. Ellos, solo quieren que vuelva Cristina y que Macri huya en el helicóptero. Ese es su sueño destituyente. Dicen que lo hacen por el bien de la patria pero en realidad es para conservar sus cajas de dinero, sus quintitas y sus módicos puestos porque si no es con Cristina no tienen otra forma de conseguirlos. Y para que ningún kirchnerista quede preso, por supuesto.
En su momento, Graciela Ocaña hizo una denuncia que no generó el suficiente escándalo e indignación. Dijo que el PAMI generó una estructura paralela para que todos los jubilados les paguen el sueldo a 6.000 militantes de La Cámpora. ¿Escuchó bien, semejante salvajada? A nuestros queridos abuelos no les dieron un haber digno ni los remedios, o las muletas o las prótesis que necesitan para poder vivir con cierta dignidad y los soldados de Cristina entraron en masa a hacer que trabajan. Es vergonzoso.
Evita anticipó que volvería y sería millones. Tal vez los muchachotes de La Cámpora hayan entendido mal el mensaje. Tienen tan poco conocimiento de la historia y tanto fanatismo ciego, que, tal vez interpretaron que los millones tienen que ser en euros y que hay que levantarlos en pala y metérselos en el bolsillo, tal como hizo su líder espiritual, Cristina Fernández.
Al Papa Francisco le regalaron una remera de La Cámpora, llevaron sus consignas partidarias a la peregrinación a Luján pese a que sus principales figuras silbaron en Tecnópolis al cardenal Jorge Bergoglio cuando fue ungido santo padre y se negaron a realizar homenajes en las cámaras de diputados de La Nación y la ciudad. Tuvieron el mismo pragmatismo feroz y la misma cara dura que Cristina en ese giro copernicano. Se dieron vuelta como un panqueque.
La Cámpora al banquillo de los acusados. Los pibes de la corrupción son
los incondicionales, los que dice todo que si y no cuestionan. Son jóvenes a los que les afeitaron la rebeldía. Les dieron un cheque en blanco. O mejor dicho, varios. Son la gendarmería de la ideología y la pureza del cristinismo. Son los gerentes del modelo. Los dueños de la marca Cristina. Más lazaristas que Lázaro.
La situación en Tribunales es muy delicada para Máximo. Porque es el único que puso su firma en todas las transferencias millonarias de dinero donde no hay facturas, papeles ni comprobantes. Manejó más de 100 millones de pesos de los cuales 55 terminaron como por arte de mafia en la caja de seguridad de Florencia. Ella tampoco la tiene fácil. Fue la gerenta de la sociedad familiar “Los Sauces” y cobró más de un millón de pesos en honorarios. Es propietaria del 22,5% de las acciones. Por eso el jefe del peronismo por el aguantadero y la impunidad, Gustavo Menéndez amenazó públicamente al juez Julián Ercolini. Ojo con tocar a Florencia. Si la tocan a Florencia que quilombo se va a armar. Hay que decir que los hermanitos Kirchner tienen inhibidos los bienes. Son 26 inmuebles, un auto, acciones de 3 empresas y muchísimo dinero físico.
Es el momento más delicado de la familia en la justicia. Y todavía falta lo peor. Los procesamientos, el juicio oral y tal vez la unificación de todos los casos en una megacausa que lleve a la cárcel a la jefa y principal beneficiaria de esa verdadera asociación ilícita y pantalla para blanquear el dinero negro de las coimas que fue Los Sauces.
Máximo es el máximo acusado. El máximo complicado. Fue desplazado por el juez Bonadio hasta de la “sucesión de su padre”. Ahí hay plazos fijos con intereses totalmente fuera de mercado. Tasas de interés del 500% exageradamente superior a la que recibe cualquier ahorrista.
Le recuerdo que hace poco Máximo en otra de sus arengas provocativas dijo en Florencio Varela que “si el pueblo no muestra los dientes, se lo van a llevar puesto”. Digo irresponsable porque no queda claro que significa mostrar los dientes? ¿Los cortes de ruta, las prepotencias y las posturas más radicalizadas con actitudes claramente golpistas. ¿Eso es mostrar los dientes? ¿Máximo, está incitando a la violencia?
La reina Cristina lo apaña desde chico. Ya lo había anticipado el hijo presidencial en la cancha de Argentinos Juniors cuando dijo “Nos vamos a ir del gobierno si perdemos las elecciones pero no del poder”. Y Sanseacabó. Máximo, el máximo irresponsable, el máximo acusado de máxima corrupción.