No quiero generalizar porque el que generaliza, discrimina. Y además, porque conozco jueces y fiscales que son ejemplares. Pero, algunos magistrados dinamitaron la credibilidad de la justicia que ya venía muy deteriorada. El fallo de la Cámara Federal que absolvió a Carlos Menem y dejó sin efecto la condena que tenía, es el reconocimiento del fracaso del sistema. A confesión de partes, relevo de pruebas. Hay varios elementos que producen vergüenza ajena y que, como dijo la doctora Elisa Carrió, desnudan: “la visceral impunidad que hiere gravemente a la República”. La cofundadora de Cambiemos anunció que iniciará un juicio político tanto al ministro Germán Garavano como al tribunal que dejó a Menem sin castigo ni condena.
Su definición fue certera sobre el círculo vicioso que asfixia las demandas de la sociedad de que los corruptos vayan a la cárcel y que devuelvan el dinero que le robaron al pueblo. Carrió escribió que “la política y la justicia impidieron una condena en plazos cortos y hoy, la misma política y la misma justicia impidieron el cumplimiento de la condena”.
Así, en un segundo, fueron a parar al basurero de la historia un expediente judicial que tiene 330 cuerpos y 73 mil fojas. Se tiraron por la borda el trabajo de cientos de empleados judiciales y el dinero invertido de todos los argentinos. ¿Se imaginan todos los recursos humanos y económicos que se invirtieron en este caso y en tantos otros? Verdaderas fortunas. Pasaron 27 años de los delitos y 23 de la denuncia. El juicio oral duró 3 años. Había jornadas en donde se tomaba un solo testimonio y pasaban a cuarto intermedio hasta el otro día. No tienen derecho. No hay derecho. No se ajustan a derecho. Es una burla a todos los ciudadanos de a pie, de carne y hueso, que hacen esfuerzos descomunales todos los días para trabajar honradamente, para educar a sus hijos y para pagar los impuestos feroces que, entre otras cosas, mantienen al Poder Judicial.
El colega Diego Cabot cuenta que, enterado del fallo, el fiscal Carlos Stornelli puso una frase en su perfil de WhatsApp que resume su opinión ya que Stornelli muy joven, fue el fiscal de esa investigación tan delicada. Es un texto del jurista brasilero Ruy Barbosa de Oliveira que dice asi: “ «De tanto ver triunfar las nulidades, de tanto ver prosperar la deshonra, de tanto ver crecer la injusticia, de tanto agigantarse los poderes en manos de los malos el hombre llega a desanimarse de la virtud, a reírse de la honra, a tener vergüenza de ser honesto».
El ministro Germán Garavano fue azotado por el huracán Carrió. El presidente Macri le ratificó su confianza pero su permanencia en el gabinete quedó al borde del abismo. Es que tuvo una actitud cómplice con lo que pasó o es de una ingenuidad inapropiada para un cargo tan relevante.
Aceptó un reportaje de un empleado de Cristina. De alguien que anunció el triunfo electoral de Scioli y Aníbal Fernández y que hace dos semanas, dijo públicamente que quiere que “Macri se vaya cuanto antes del poder y que va a hacer todo lo posible para que eso ocurra”. Son unos genios los asesores de comunicación de Garavano. Y después, su respuesta de que “nunca es bueno para un país que un ex presidente esté preso o se solicite su detención” fue música para los oídos de los cristinistas. Un día después, el máximo tribunal penal del país, absolvió a Menem y dejó sin efecto su condena. Un visionario, el ministro. Y como si esto fuera poco, dijo que era difícil creer que un ex presidente intentara fugarse o entorpeciera la investigación. Más música para los oídos de Menem y Cristina.
Garavano debería haber dicho, según mi humilde opinión, que lo grave es que dos ex presidentes de la Nación estén acusados de delitos tan terribles. De hecho, Carlos Menem había sido condenado a 7 años y medio de prisión y tiene otra causa por el pago de sobresueldos a sus ministros donde también fue castigado con 4 años y medio de cárcel. ¿Cuándo lo absolverán de esta condena también? Y Cristina tiene 6 procesamientos, 4 pedidos de elevación a juicio, dos solicitudes de prisión preventiva y un pedido de desafuero. Eso es lo grave, ministro Garavano. No hace falta ser político para darse cuenta de esto. Con caminar por la calle, alcanza.
Y lo segundo que dijo también es absolutamente repudiable: Tanto Menem como Cristina tienen todo el poder necesario para entorpecer las causas. Es lo que vienen haciendo hace años.
Carrio también tiene razón cuando plantea que: “los delitos de corrupción son imprescriptibles y están equiparados a la traición a la patria por el artículo 36 de la Constitución Nacional”.
El argumento de dos de los camaristas que absolvieron a Menem fue que “se violó la garantía del plazo razonable” porque pasaron demasiados años. Eso es cierto. La demora es intolerable. Pero la pregunta es quien tiene la culpa de que eso haya ocurrido. Sin duda, los jueces, los fiscales que intervinieron y el propio Menem que se cansó de poner chicanas, amparos, zancadillas para tirar la pelota para adelante.
El resultado es obsceno: el condenado por el delito y el corresponsable de la demora judicial, fue absuelto. Paso de victimario a víctima. Si a Menem le violaron las garantías del plazo razonable, ¿Que se puede decir de los ciudadanos a los que vienen violando en su inocencia una y otra vez?
Como si esto fuera poco estamos hablando de delitos graves. Contrabando de armas a Croacia y Ecuador y sus derivaciones como la voladura de la Fábrica Militar de Rio Tercero para ocultar pruebas que produjo una tragedia de muerte por las calles.
Ayer la justicia fue injusta e ilegítima. Desde los tribunales y desde el ministerio se emitieron señales lamentables.
Lo peor que nos puede pasar como argentinos es que no haya justicia. Si seguimos por este camino de impunidad para los poderosos, dentro de diez años, Cristina estará disfrutando de sus millones en libertad y sus causas por corrupción estarán durmiendo en el cajón de algunos jueces. Y digo una década porque una de las principales conclusiones de la rigurosa auditoría que se hizo por la justicia federal es que hay 50 causas que se están tramitando hace más de diez años. ¿Escuchó bien? Hay 50 causas que siguen dando vueltas desde hace más de diez años. Es indignante. Absolutamente antidemocrátic. Hay un dicho entre los magistrados que dice: “El tiempo que pasa es la verdad que huye”. Mientras más se demora todo, más complicado se hace impartir justicia y más fácil se hace todo para los delincuentes.
Es una vergüenza del tamaño del estado. Los ciudadanos honestos están hartos de que la impunidad les escupa en la cara. Son delitos de lesa indignidad. Injusticia ilegítima y está todo dicho.
No es casual que la última encuesta de la Universidad Católica haya arrojado un resultado demoledor: solo un argentino de cada diez confía en la justicia. Esto demuestra que la justicia tocó fondo y que debe ser reformulada a fondo. Refundada, diría yo.
Hay 2.200 causas por corrupción. Hay apenas 12 jueces federales y eso les da un poder inconmensurable. Con la excusa de que tienen mucho trabajo y pocos empleados, pueden frenar o acelerar una causa a cambio de dinero, favores o simplemente por simpatías políticas. Eso no se puede permitir más. Eso facilita a la corrupción. Por suerte no todos los jueces ni todos los fiscales son corruptos. Hay muchos hombres de ley honestos y capaces que deben ser los cimientos de la reconstrucción de una justicia que vuelva a ganarse el respeto y la confianza de todos los ciudadanos.
Hay un viejo dicho que dice: no se queje si no se queja. Que los ladrones de estado tengan juicio, castigo y condena. Basta de fueros y privilegios. Igualdad ante la ley. Que nadie tenga coronita. Ni siquiera la reina Cristina. Que todos paguen por lo que hicieron. Si todos quedan en libertad no tendremos futuro. Porque si no se condena a los corruptos se castiga a los honestos. La señal hacia la sociedad es terrible: sigan robando muchachos que no pasa nada.
La impunidad es un veneno mortal para las democracias. Es una invitación a cometer delitos. La República no existe sin justicia. Por eso hay que poner el grito en el cielo.
En su oración a la justicia, María Elena Walsh dice: “Señora de ojos vendados,
con la espada y la balanza/ a los justos humillados/no les robes la esperanza.
Dales la razón y llora /porque ya es hora.
Ya es hora.
Corrupción K, hasta la tumba – 4 de octubre 2018
La realidad del robo del siglo kirchnerista supera cualquier ficción. Escuche bien, por favor: Un testigo aseguró que Máximo Kirchner comandó un operativo para sacar 40 bolsos llenos de dinero del Mausoleo de Néstor, antes de que se produjera un allanamiento de fuerzas federales. No se trata de un rumor que contó alguien en privado. Es una declaración formal bajo juramento que hizo Danilo Adolfo Penissi ante el juez Claudio Bonadio.
¿Quién es Penissi? Un hidrógrafo que fue jefe del departamento de Obras Civiles de la municipalidad de Rio Gallegos. Esto figura en el expediente.
Penissi denunció que ante la versión de que desde Capital se venía un allanamiento al mausoleo, se inventó primero un allanamiento provincial con la excusa de buscar drogas y que hizo la policía santacruceña para disimular, La realidad es que sacaron más de 40 bolsos cargados de dinero del Mausoleo donde descansan los restos de Néstor. Todo el operativo estuvo a cargo de Máximo Kirchner y Rudy Ulloa Igor, el ex chofer de Kirchner devenido en millonario. También participó el secretario personal de la ex presidenta, el hoy arrepentido, Fabián Gutiérrez. Penissi agregó que Cristina llegó esa noche y que supone, que fue para supervisar todo el repugnante operativo. Ocultaron los bolsos en la mismísima Casa de Gobierno y en el local del Casino Club, propiedad de Cristóbal López. Si fuera una novela podría llamarse: “Ali Babá y los 40 bolsos”. A esta altura se encontraron bolsos en todos lados menos en la localidad de El Bolsón, capital simbólica del kirchnerismo. Bolsos por aquí, bolsos por allá: en el avión presidencial, en la Rosadita de Puerto Madero, en el departamento de Recoleta de Cristina, en los baúles del auto de Roberto Baratta que conducía Oscar Centeno y ahora, superando todas las fantasías, en el cementerio. Esto vendría a desmentir el dicho popular que asegura que “la mortaja no tiene bolsillos”. Néstor, después de muerto, como un Cid Campeador de la corrupción, seguía rodeado de dinero sucio e ilegal aún después de muerto.
Según el expediente que mostraron anoche nuestros colegas de TN en “A Dos Voces”, Penissi recordó que hizo esta denuncia en su momento ante el juzgado de la doctora Valeria López Lestón, pero todo cayó en saco roto. O en bolso roto. No sabía que la magistrada era prima de Néstor Kirchner.
Penissi confirmó otros hechos que todos sospechábamos. La provincia de Santa Cruz compraba materiales de construcción que pagaban todos los ciudadanos con sus impuestos. Sin embargo gran parte, iba a parar a manos de Lázaro Báez. Así se construyó el casino de Cristóbal o el edifico de Austral Construcciones. De confirmarse esto, esos inmuebles deberían expropiarse y pasar a manos del estado para que les otorgue un fin social, alguna escuela o un hospital porque fue pagado con el dinero de los contribuyentes. Le hacían firmar que recibía 500 bolsas de cemento y solo le entregaban 50. Se robaban el 90%. Lo mismo con el hierro. Figuraba en el remito que eran varias toneladas y efectivamente, descargaban algunas varillas.
No termina de asombrarme la magnitud del robo más sistemático, descarado y en todos los rincones, que hicieron tanto Néstor como Cristina. No hay en la historia democrática nada comparable en voracidad y codicia. Millones y millones que Néstor se llevó, literalmente, a la tumba.
Penissi también escuchó que Néstor Kirchner, cuando ya era presidente, le preguntó al intendente de Rio Gallegos si ya habían trasladado las cajas fuertes del Banco Hipotecario.
Como si esto fuera poco le recuerdo que el juez Sergio Torres está investigando quien pagó el Mausoleo de Néstor Kirchner. Hasta ahora se calcula que costó alrededor de 4 millones y medio de pesos y que fue un regalo de Lázaro Báez a su amigo, socio, cómplice y patrón. Pero todo está flojo de papeles. Todo es oscuro y sospechoso como todo lo que ocurre económicamente alrededor de este concubinato para la mega corrupción entre la familia Kirchner y la familia Báez.
El juez necesita hacer algunas preguntas. ¿Quién le pagaba mensualmente a los obreros y quien compraban los materiales que son carísimos? ¿Hay algún recibo al respecto? Por ahora no sabe no contesta. ¿Se habrán usado fondos públicos? ¿No tuvieron escrúpulos ni en el momento de un entierro? ¿Aprovecharon también para robar en el momento de la muerte de Néstor? Todo está en la etapa de investigación.
En un momento, Cristina cerró el Mausoleo porque Lázaro se cansó de pagarle al personal de seguridad y de mantenimiento.
No quiero faltarle el respeto a nadie y mucho menos a una persona que está muerta y no puede defenderse. Pero también creo que la muerte no hace buenas ni angelicales a las personas públicas que, en vida, fueron dañinas. Y creo que Néstor Carlos Kirchner, fue el autor intelectual y material del plan sistemático para saquear al estado argentino y responsable de un gobierno autoritario que quiso instalar el chavismo en la Argentina.
Creo que ese faraónico mausoleo donde descansan sus retos es el símbolo máximo de la herencia que dejará el kirchnerismo en nuestro país. Más que una construcción de homenaje funerario es un monumento a la corrupción y a la desmesura, dos de las características del oficialismo que nos gobernó durante más de 12 años. Corrupción porque ese gigante de 11 metros de altura, de una hermosa piedra negra llamada pórfido patagónico con tecnología de punta para su seguridad, fue edificado, donado y custodiado por Lázaro Báez.
El interior donde los restos de Néstor deberían descansar está hecho de piedra volcánica. Tiene vidrios antitumulto y cámaras de seguridad en HD que se puede controlar a distancia por internet. De hecho dice que Cristina lo hacía desde la Casa Rosada o la Quinta de Olivos y ahora desde su banca de senadora por la minoría de la provincia de Buenos Aires.
Por eso sostengo que el Mausoleo es un monumento a la corrupción, más allá del dolor genuino que expresan sus seres queridos y que yo respeto. Pero también creo que el mausoleo es un homenaje a la desmesura. Semejante autocelebración estalinista no la tienen ni Perón ni Yrigoyen, ni Alfredo Palacios y mucho menos Raúl Alfonsín, gente que hizo grandes aportes a la justicia y la libertad en nuestro país. Además Néstor no era un exhibicionista. Una de sus escasas virtudes era la austeridad, o mezquindad según dicen sus enemigos. Pero no quería ni ropa cara ni zapatos de lujo ni relojes o autos exclusivos. Nobleza obliga, Néstor nunca hizo alarde de su riqueza incalculable. Ese estilo es más bien de su viuda, es Cristina la que no se conforma con lo sencillo o lo cotidiano. Ella si le da mucho valor a la elegancia y la majestuosidad. Ella milita desde siempre en la agrupación Luis Vuitton para la Liberación y Rolex o muerte. Se podría decir que Cristina lo hizo. O que Lázaro lo hizo. Pero la justicia todavía no sabe quién lo pagó. Estoy seguro que fuimos todos nosotros. Los impuestos de los argentinos en lugar de volver al pueblo fueron a parar a los bolsillos de los Kirchner. Y también a su tumba.
Cambiar el nombre del CCK – 3 de octubre 2018
Su nombre completo es Byron Vinicio Suquilanda Valdivieso. Es ingeniero y legislador en Ecuador con mandato hasta el 2021. Nació en Macará la provincia de Loja que limita con Perú. Creo que los argentinos le debemos decir gracias. Fue el que presentó el proyecto de ley para que sea removido el monumento a Néstor Kirchner que está en la puerta de la sede de la Unasur en Quito. Su moción fue aprobada por amplia mayoría, 72 votos a 30. Y su discurso nos debería dar vergüenza ajena porque entre sus argumentos dijo que la estatua del ex presidente argentino “era una apología de la corrupción rampante”. Pidió sacar esa imagen para preservar la dignidad del pueblo ecuatoriano y porque no era un buen mensaje para la educación de los chicos de ese país.
Es todo un símbolo que representa lo que está pasando con el derrumbe ético de Cristina y sus cómplices en los tribunales argentinos. Y aquella decisión de entronizar una imagen de Néstor por parte de Rafael Correa también fue un síntoma de época. Los funcionarios más chupamedias de Cristina cantaron en la ciudad del centro del planeta: “Somos la gloriosa juventud peronista”, y la presidenta los acompañó junto a Hebe de Bonafini, Sergio Urribarri, Carlos Zannini y Nicolás Maduro, entre otros. Cristina se detuvo en los dedos de bronce de Néstor, “más finitos y más largos” que los de ella. Hoy esa imagen es patética. Jurásica. Rinde el culto a la personalidad al jefe de la asociación ilícita más grande que se haya organizado en democracia para saquear al estado.
Esto generó que en varios rincones de nuestra patria, florecieran exigencias de ciudadanos comunes o de funcionarios para cambiar los nombres de calles, plazas y retirar otros monumentos de Néstor que se diseminaron como nunca antes con otro ex presidente. Hoy todo está más claro y es una ofensa a los argentinos decentes, a los ciudadanos honrados, designar cualquier lugar público con el nombre del más grande de los corruptos junto a Cristina.
Por lo pronto volvieron los reclamos de reemplazar el nombre del Centro Cultural Kirchner. La placa que se colocó en su inauguración está firmada por toda la banda estafadora liderada por Cristina, coordinada por Julio de Vido, bendecida por Teresa Parodi y ejecutada por José López. Opino que esa placa hay que dejarla como emblema de la caradurez y la impunidad. Hoy el debate y la polémica es que nombre más, abarcador, ecuménico y democrático se le puede poner y que nos represente a todos los argentinos. Algunos dicen María Elena Waslh, otros Centro Cultural del Bicentenario, otros hablan de la contracara de Néstor, alguien de una honradez a prueba de bala (menos la que lo suicidó) de René Favaloro. Es un debate no urgente pero es un debate que nos debemos dar. La historia y los iconos no son cuestiones menores. Son expresiones de los anhelos de la población y banderas de lucha por un país más igualitario, más honrado y menos autoritario.
Lo cierto es que todo esto va tomando forma legal. Hernán Lombardi, titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, llegó a un consenso con diputados y senadores para impulsar una ley que rebautice ese edificio maravilloso que supo albergar al viejo Correo Central.
Seguramente se va a impulsar después que se apruebe el delicado tema del presupuesto del 2019 y que finalicen las jornadas del G-20. Pero ya están claros los contenidos de esa futura ley. La medida más trascendente, de absoluta justicia y razonabilidad, es que los monumentos y edificios públicos nacionales deberán esperar 20 años después de la muerte de cualquier persona para designar o denominarlos con su nombre y apellido. Le recuerdo que Néstor murió el 27 de octubre de 2010 y por lo tanto faltan 12 años para que ese requisito se cumpla.
Otra cláusula del proyecto es que el nombre contribuya a la unidad nacional y no a la división de los argentinos y que sea controlado por una comisión parlamentaria y que sea 15 años retroactiva.
Fue tan grande la intención chupamedia que se identificaron más de 180 lugares que fueron bautizados con el nombre y apellido del ex presidente fallecido. El periodista Leonardo Míndez abrió un sitio llamado irónicamente “Ponele Néstor a todo” y fue recibiendo información y fotografías realmente insólitas. Aparecieron con ese nombre calles, plazas, escuelas, rotondas, centros culturales, esquinas, clubes, piletas cubiertas, paso bajo nivel, albergue estudiantil, una mesa de café, un centro genético, un aeropuerto y hasta la facultad de periodismo de La Plata.
Aparecieron memes en internet que proponían ponerle el rostro del ex jefe de estado a los billetes de 500 euros que el tanto popularizó o a un pabellón de la cárcel de Ezeiza donde están gran parte de sus socios, testaferros y funcionarios.
El proyecto de Lombardi prohíbe expresamente designar esos sitios con nombres de integrantes de gobiernos de facto o que hayan atentado contra la democracia o el orden constitucional: César Milani, abstenerse.
La reacción popular y su correlato en los consejos deliberantes, cambió el panorama producto de los 6 procesamientos, 4 elevaciones a juicio oral, dos pedidos de prisión preventiva y un desafuero de Cristina Fernández. Apareció entonces un bolso colgando de la estatua de Néstor en Rio Turbio. Se vandalizaron algunos monumentos con pintadas que hablaban de la corrupción y el latrocinio. Se presentó un proyecto para quitar de Las Cuatro Plazas en Rosario un busto de Néstor, en Morón se logró en la plaza San Martin, con mayoría del Consejo Deliberante. Las dos represas que se habían bautizado “Néstor Kirchner y Jorge Cepernci” fueron designadas “Complejo Hidroeléctrico La Barrancosa- Condor Cliff”.
Hace un par de meses, hubo una avanzada para colocar el nombre de Gustavo Cerati en lugar de “Centro Cultural Kirchner” que todos llaman “CeCeKá” y la senadora por la minoría de Unión Ciudadana, Cristina Fernández responsabilizó al presidente Mauricio Macri de esa movida y le preguntó: “¿Con que derecho y con qué cara?”, se atrevía a proponer eso. Aunque parezca mentira, la remodelación del CCK tuvo sobre precios. Otro símbolo. Todo un mensaje. Alguien debería abrir un sitio en internet que proponga: “Que nada se llame Néstor”. Dentro de 12 años hablamos. Pero por ahora, que nada se llame Néstor.