De Vido condenado a la cárcel – 10 de octubre 2018

Hoy es un día histórico en la lucha contra la impunidad en la Argentina. El ex súper ministro Julio Miguel de Vido fue condenado a 5 años y 8 meses de prisión en el juicio por el siniestro de estación Once. Es la primera condena efectiva que se le aplica a quien, además, se lo inhabilitó a perpetuidad para ejercer cargos públicos.
De Vido escuchó la sentencia desde la cárcel. Está detenido pero con prisión preventiva. La de hoy es una condena.
Esta mañana, el reo Julio de Vido, sin vergüenza y con la cara más dura que una caja fuerte, se comparó con Jesucristo, citó a Perón y Néstor Kirchner, pero no a Cristina y acusó al presidente Macri de haber ordenado que lo metieran preso por la ventana.
En su delirio mentiroso, el gerente general del cártel de la corrupción K aseguró que sufre “una perversa persecución política, mediática y judicial”.
Caracterizó al delincuente de Amado Boudou como preso político y dijo que Macri “alienta a la policía a disparar por la espalda”. También le puso sus cañones a Laura Alonso, la titular de la Oficina Anticorrupción y la definió como “inepta, miserable, designada por un decreto ilegal y ahora investigada por corrupción”. Dos veces citó como sus maestros a Néstor y a Perón y tres veces apeló a su fe religiosa y argumentó con la historia de Judas entregando a Cristo y con Poncio Pilatos lavándose las manos. Tal vez en este caso se refería a los diputados del peronismo que accedieron al desafuero y por eso pudo ir al calabozo. O, en una de esas, también fue un mensaje por elevación a su ex jefa, Cristina, a la que odiaba, según confesó José López y que no dijo una palabra de solidaridad con el preso.El jefe del Cártel de los Pinguinos Millonarios está entre rejas, por desviar sumas millonarias de dinero en el caso turbio de la Mina de carbón de Rio Turbio.
En el momento de su defensa, con un estómago a prueba de balas, don Julio le tiró toda la responsabilidad al conductor de la locomotora, Marcos Córdoba porque “omitió apretar los frenos y solo eso llevó a generar el accidente”. Una vez más, el cajero y el ministro de mayor confianza de la familia Kirchner, se mostró como un provocador y humilló a los familiares de las víctimas. Creer que son solo apretar el freno se hubiera evitado el siniestro más siniestro es una mentira grande como la Patagonia. Es mirar para otro lado en la corrupción, la falta de mantenimiento y control que generaron el triángulo de las Bermudas conformado por sindicalistas delincuentes, empresarios ladrones y funcionarios cómplices. No se puede llamar accidente a lo que ocurrió. Yo ni siquiera le llamo tragedia. El accidente es algo imprevisible, evitable. La tragedia algo que cayó del cielo. Pero esto fue obra y responsabilidad de los hombres, un verdadero siniestro criminal en todo el sentido de la palabra siniestro.
De Vido no se privó de tirar debajo del tren, también a sus dos colaboradores en el tema ferroviario: Ricardo Jaime, corrupto confeso y Juan Pablo Schiavi. Ambos están presos igual que él.
Julio de Vido tuvo durante 9 años bajo su órbita el tema ferroviario y no podía desconocer lo que pasaba. Entre otras cosas porque con su firma fue el responsable de pagar los millonarios subsidios que en lugar de ser destinados al mantenimiento o a mejorar el servicio fueron a parar a los bolsillos de los corruptos. El juez federal Claudio Bonadio elevó a juicio oral esta causa en la que estaba acusado, insisto, no de un tema menor: estrago culposo agravado por la muerte de 51 personas más una beba por nacer. Es el mayor siniestro de la historia ferroviaria. Julio de Vido es el nombre y apellido en donde todo termina y donde todo comienza.
Fue el gerente de compra de voluntades y licenciado en sobreprecios, coimas y retornos. Es tan grosero su comportamiento y su falta de escrúpulos que la mismísima María Luján Rey, en su momento, contó que quisieron comprarle su silencio en nombre de De Vido. Una semana después de que hubieran enterrado a su hijo Lucas, atrapado entre vagones en el siniestro de Once, fue uno de los Olazagasti a ofrecerle trabajo, un auto o lo que quisiera para que se sumara a la complicidad del gobierno. María Luján Rey los echó de su casa. Los ladrones creen que todos son de su condición. Hablo de los integrantes de ese triángulo mafioso de la megacorrupción seguida de muerte que instaló el kirchnerismo.
Por eso todos los organismos de derechos humanos cristinistas jamás dijeron una palabra. Por eso los artistas militantes del camporismo extremo no fueron capaces de actuar nunca en forma solidaria y miraron para otro lado ante semejante muerte multiplicada.
Castigaron dos veces a las víctimas para ser cómplices y proteger al estado que no protegió a los muertos ni a los heridos.
Paolo Menghini, hace un rato, emocionado, dijo que la condena a De Vido es “absolutamente ejemplar e histórica por haber administrado en forma fraudulenta los bienes del estado”.
Como diría Cristina: no fue magia. Fue un crimen de lesa corrupción cometido desde un estado encabezado por la presidenta de la Nación. Cristina la pasó muy mal durante una misa por Santiago Maldonado. Monica Bottega se acercó y alcanzó a decirle en la cara “soy la mama de Tatiana Pontiroli y usted es una asesina”. Después, los guardaespaldas se encargaron de sacarla de la iglesia de Merlo.
En las condiciones en las que estaba el chapa 16 del Ferrocarril Sarmiento solo un milagro podía salvar a los pasajeros de ese cementerio sobre rieles.
Siento vergüenza ajena por el silencio del gobierno que se fue. Apenas unas palabras sueltas y de compromiso frente a semejante masacre. Me cuesta comprender esa actitud negadora de ni siquiera mencionar el tema durante tanto tiempo. Fue una tozudez y una crueldad que lastimó más a los familiares. Al ningunear el tema, pretendieron ocultar el horror de un siniestro que conmovió a la Argentina. Como dijeron los familiares:” para el gobierno, la tragedia no existió”.
Siento vergüenza ajena por los empresarios, empezando por Cirigliano, que tenían que devolver como retorno coimero gran parte de los millones y millones en subsidios que les daba el gobierno y privilegiaban su rentabilidad en lugar de invertir para que los trenes funcionaran como tenían que funcionar y no se convirtieran en un cementerio que transita por las vías.
Siento vergüenza ajena por muchos para-periodistas oficiales que callaron por miedo a las sanciones del gobierno nacional. Temieron que los echaran de sus trabajos o que les quitaran el único combustible que los mantenía en pie: la pauta oficial. ¿O es producto de la casualidad que los diarios y los cronistas militantes casi no hablaron del tema durante tantos años?
El más repugnante fue Víctor Hugo Morales que no conforme con defender a malandras de la calaña de Amado Boudou o Lázaro Báez, atacó a los familiares de las víctimas. María Lujan Rey, la madre coraje de Lucas Menghini, le respondió algo demoledor: «Cuando por obsecuencia se justifican muertes inocentes se convierte en un ser despreciable. De ese lugar no se vuelve».
Siento vergüenza ajena por muchos dirigentes de los derechos humanos como Hebe Bonafini y Estela Carlotto que se taparon la cara con la camiseta kirchnerista para no ver lo que pasó y justificar su indiferencia.
Siento vergüenza ajena por todo lo que hace a las víctimas más víctimas y las vuelve a matar con el silencio y la insensibilidad.
Finalmente siento orgullo por los familiares.
Siento orgullo por esos padres y madres valientes, por esos esposos, por esos hijos y hermanos que tienen una entereza y una dignidad que emociona. Y por los que se animaron a acompañarlos solidariamente.
Los muertos eran estudiantes, trabajadores, soñadores, novios, amigos, una vida por nacer en una panza floreciente, tímidos, audaces, solitarios, familieros, eran como cualquiera de nosotros, porque cualquiera de nosotros podría haber estado en su lugar. Son muertos que llevamos adentro. Que laten en nuestro corazón. Aunque el poder quiso hacerlos desaparecer del recuerdo popular.
Son “madera noble, roble su corazón”, como dice la canción de Lucas, porque siguen peleando por memoria, verdad, juicio y castigo a los culpables para que Nunca más haya crónicas de siniestros anunciadas. Para que Nunca Más, haya viajes hacia la muerte. Para que nunca más haya ministros como Julio de Vido.

El huracán Carrió – 9 de octubre 2018

El presidente Mauricio Macri está en uno de los momentos de mayor debilidad política. Y Cambiemos está atravesando una etapa de profunda crisis y fragilidad. Como será de grave la cuestión que la diputada Elisa Carrió, socia fundadora, tuvo que salir a aclarar: “No se preocupen, no voy a romper Cambiemos. No soy Chacho Alvarez”. Es muy inquietante lo que dicen estas pocas palabras. Primero porque si ella dice que no se preocupen es que mucha gente se preocupó. Segundo porque si asegura que no va a romper la coalición de gobierno es porque muchos interpretaron que esa relación había quedado colgando de un hilo después de sus declaraciones, tal vez las más demoledoras contra su propia fuerza que Carrió pronunció desde la existencia de Cambiemos. Y la tercera referencia a la renuncia del vicepresidente de entonces Carlos Chacho Alvarez del Frepaso fue el comienzo del fin del gobierno de Fernando de la Rúa y el inicio del ostracismo político de ambos.
La líder de la Coalición Cívica tuvo que salir a tapar todas las grietas que había generado con sus declaraciones. Fue una escalada de fuego amigo contra el presidente Macri que afectó su imagen como conductor.
Le recuerdo algunos de los dardos que Carrió le tiró a Macri:
“Al presidente Macri le perdí la confianza”.
Epa, epa. ¿Escuchó bien?. Una de las tres arquitectas de Cambiemos, Carrió le dice a otro de los fundadores, el ingeniero Macri que ya no le tiene confianza. Y a la tercera pata de la exitosa construcción electoral, el radical Ernesto Sanz no le dirige la palabra.
Pero hubo más sablazos para este boletín. La doctora Carrió y su partido no frenaron la embestida contra el ministro Germán Garavano. Todo lo contrario, lo quieren echar del gobierno que ellos integran por el mecanismo del juicio político. Otro tema grave porque el presidente Macri ratificó claramente a Garavano y ahora quedó entre la espada y la pared. Si mantiene por largo tiempo a su ministro, queda bajo el bombardeo de Carrió que tiene una voz política de una potencia impresionante. Y si lo expulsa a Garavano del gabinete, el presidente queda como cediendo el timón de la República a Elisa Carrió porque ella puede echar a cualquiera con un tuit.
De hecho otra de sus declaraciones fue muy peligrosa institucionalmente: El presidente debe elegir. Si no se cae. Otra desmesura. Carrió siente que tiene el suficiente poder como para voltear al presidente si no hace lo que ella le dice. Aquí vale la pena hacer una referencia a Daniel Angelici, uno de los acusados por Carrió de fomentar junto a Garavano y otros sectores del gobierno la impunidad para los delitos que cometieron Carlos Menem y Cristina Fernández de Kirchner. El presidente de Boca aclaró que Macri no puede elegir porque él no tiene ningún cargo en el gobierno y que su amistad es alrededor del tema Boca Juniors donde lo sucedió como presidente del club.
Acá hay un agujero negro y un tema que casi no tiene retorno.
Carrió está convencida de que Angelici es un operador en las sombras de la justicia y que Macri lo utiliza para salvar a familiares, como Angelo Calcaterra, a su padre Franco y a empresarios amigos.
Angelici niega absolutamente que juegue en ese puesto. Pero ya sabemos que Carrió no se detiene cuando está convencida de algo: fue contra el presidente de la Corte Suprema nada menos y logró su primer objetivo. Ricardo Lorenzetti ya no es la máxima autoridad del cuerpo. Pero Carrió no se conforma: lo quiere afuera de la Corte. Si pudo con Lorenzetti es muy probable que también pueda con Garavano y Angelici.
El problema es que el costo político que le produce a Macri es muy alto. Justo en el peor momento de la economía, cuando el país está transitando un ajuste y una estanflación que liquida el salario, el empleo y la ilusión de mucha gente, Elisa Carrió le tira más nafta al fuego.
Ojo que no estoy cuestionando la justicia de sus reclamos. Ella tiene razón. Yo también pienso que Garavano debe irse del gobierno por operador de Menem y Cristina o por ingenuidad política. Pero un juicio político me parece demasiado. Lo que cuestiono es la forma que Carrió tiene de hacerle llegar las críticas al presidente. Ya pasó con Dante Sica también. Le cuestionó que no ponga la energía suficiente para facilitar la exportación de las Pymes. Le recuerdo que Sica es el que más hace en ese sentido y uno de los economistas más expertos en el tema productivo y pequeñas empresas.
A esta altura es urgente la vuelta de la política que parece extinguida en Cambiemos. Es necesario que cuanto antes el presidente Macri arme una suerte de Consejo Asesor Político donde sus fuerzas aliadas tengan espacio para hacer sus críticas y expresar sus disidencias, aún las más duras. Se intentó varias veces pero no han podido lograr un espacio de reflexión puertas adentro, en forma reservada donde dirimir sus diferencias. Los trapitos sucios deberían lavarlos adentro y salir todos juntos a defender las mismas decisiones. Debilita gravemente al presidente Macri que sus aliados claves lo fustiguen por los medios. Y al presidente le vendría como anillo al dedo tener dirigentes por afuera del PRO que le cuenten el clima y la temperatura de la sociedad. El gobierno debe retomar la iniciativa política. Y para eso tiene que recurrir a los que más saben de eso. Es una burrada gigante la manera en que manejaron el tema de las tarifas de gas. El primer objetivo de un gobierno es defender a los que menos tienen, a los usuarios, a los más desprotegidos, al pueblo en general y a la clase media que lo votó con entusiasmo por el cambio y hoy está padeciendo importantes privaciones económicas. No pueden dar explicaciones técnicas que son muy válidas, sin registrar lo que pasa en la sociedad. Los cuentapropistas, los pequeños comerciantes e industriales, los profesionales jóvenes están muy enojados con un gobierno al que votaron pero que por momentos, se preocupa más por la rentabilidad de las empresas que por la subsistencia de millones de argentinos. La AFIP persigue en forma implacable a los pescados chicos que se están ahogando. Esa es la realidad que intendentes de Cambiemos y gobernadores están sintiendo en carne propia. Y como no hay un lugar para debatir a fondo estos temas, muchos se ven obligados a decirlo públicamente para contener a sus propios votantes. Tal vez por eso, Gerardo Morales de Jujuy salió a decir que no está de acuerdo con el aumento de tarifas.
Macri dice que todo su aporte es estar tranquilo, seguir el rumbo y no cambiar las reglas del juego. Está bien, es correcto, pero cuando las cosas no funcionan y en la práctica aparecen nuevas dificultades hay que tener la suficiente plasticidad y pragmatismo para fijar prioridades y defender lo que tiene que defender.
La mayoría de las veces, el huracán Lilita es un viento muy fuerte que limpia la mugre de la política y los gobiernos. Pero a veces, en su potencia arrasadora, se lleva puesto parte de la investidura presidencial y de la vocación de unidad de Cambiemos.
Elisa Carrió dice que la impunidad no es negociable. Se lo dice a Macri. Rogelio Frigerio contesta que el jefe de la lucha contra la impunidad y la corrupción es el presidente Macri.
Aquí hay otra fractura explícita en Cambiemos. La AFIP sacó de lugares claves a tres funcionarios ejemplares que fueron bastiones contra los delitos de Cristina y la complicidad de Ricardo Echegaray. Elisa Carrió los elogió como “héroes”. Las explicaciones del jefe de la AFIP, tampoco convencieron a nadie. ¿Qué pasa? Los que no enfrentaron con coraje al kirchnerismo desplazan a los que sí lo hicieron. La señal es antidemocrática y dice: si hay delitos mirá para otro lado, no los denuncies.
La reflexión más conceptual de Carrió fue la siguiente: “Para que luchamos por la verdad y arriesgamos la vida. Nos da asco moral y nos aleja de estos personeros del gobierno y la justicia”.
Carrió citó a Martin Luther King cuando dijo: “Nunca tengas miedo de hacer lo correcto”. Estoy absolutamente de acuerdo con ese concepto valiente y cargado de ética. Pero en la vida política existe el sentido de oportunidad, el manejo de los tiempos y las formas para decir y hacer lo correcto.
Se puede tener toda la razón del mundo. Pero hay maneras de decirlo sin pegarse tiros en los pies. Todos los días Macri recibe la embestida golpista de los kirchneristas del club del helicóptero. Carrió y Cambiemos no debería darle pasto a las fieras. Y mucho menos tirarse tiros en los pies. O tirarles a la cabeza a su propio electorado. Eso es suicida.

Cristina y Perón – 8 de octubre 2018

Como muchos jóvenes setentistas, Cristina no votó a Perón. Le decía “viejo de mierda” y puso la boleta de Jorge Abelardo Ramos. Ella creía que ser “evitista” era más revolucionario.
Hoy se cumplen 123 años del nacimiento de Juan Domingo Perón. Fue el único que logró ser tres veces presidente de la Nación con el voto popular. Murió hace 44 años y todavía su nombre significa para muchos argentinos las mejores cosas y para otros muchos, las peores cosas que tuvo que atravesar el país. ¿Qué es hoy el peronismo? Es una pregunta que no tiene respuesta. O tiene mil respuestas que es lo mismo que ninguna. Pero hay algunas certezas que nos van a permitir cierto análisis.
Ese rompecabezas que hoy es el justicialismo tiene como eje de discusión a Cristina Elisabet Fernández de Kirchner. La mayoría de los posicionamientos internos surge producto de quien esté más cerca y quien esté más lejos de ella. Los más fanáticos quieren verla nuevamente presidenta. “Cristina eterna”, pidió en su momento Diana Conti. O “vamos por todo”, dijo la propia Cristina. Los peronistas que están a las antípodas como el gobernador Juan Manuel Urtubey, la quiere ver jubilada. Cree que su tiempo terminó, que representa el pasado y que la nueva generación debe edificar una nueva opción. Construir lo que se conoce como el post kirchnerismo. En el medio hay de todo. Pero sobre todo, gente que viene y que va y no termina de definirse.
Cristina ya fue dos veces mariscal de la derrota. Una vez con su orden de colocar a Daniel Scioli como candidato a presidente y a Aníbal Fernández para intentar ganar la gobernación bonerense. Y la otra vez, con ella como candidata por negarse a ir a una interna con Florencio Randazzo. Después de ser dos veces presidenta, Cristina apenas consiguió ser senadora por la minoría y llevó al peronismo a su peor derrota electoral de la historia en ese distrito.
La justicia la acusa de ser la jefa de un par de asociaciones ilícitas que saquearon al estado. Según infinidad de pruebas y testigos fue junto a Néstor la que diseñó el sistema de corrupción más colosal de la historia democrática. Fue maltratadora con su propia gente, altanera y se enriqueció ilícitamente como pocas personas. Tiene 6 procesamientos 4 elevaciones a juicio oral, dos pedidos de prisión preventiva y una solicitud de desafuero que el Senado no quiso aprobar. Tiene el triste record de la presidenta con más causas y acusaciones graves y sin embargo, todavía está en carrera. De hecho es la peronista que tiene mayor intención de voto por lejos. Puntos más o menos varía en el 30 % de apoyo en las encuestas y por ahora, el resto viene muy atrás. Digo por ahora, porque hay una coincidencia entre todos los consultores: hay un espacio gigantesco para que surja un nuevo liderazgo que este tan alejado de Macri como de Cristina. Por ahora nadie ocupa ese lugar. Pero si aparece alguien que sepa leer las demandas sociales y ofrezca propuestas razonables puede crecer rápidamente en sus posibilidades de ocupar el sillón de Rivadavia.
Hace poco se presentó en sociedad “Alternativa Nacional”. Hubo pocas definiciones pero sembraron una semillita. Hablaron de refundar un peronismo respetuoso de las instituciones, con una ética transparente y que intente ganar elecciones con mejores candidatos y mejores ideas que el resto. Estaban ahí dos gobernadores como Juan Schiaretti, de Córdoba y Urtubey de Salta. El presidente del bloque de senadores peronistas, Miguel Angel Pichetto y el jefe del Frente Renovador, Sergio Massa. Enseguida comenzaron las críticas y las diferencias. La diputada camporista Mayra Mendoza, la misma que llevó una cartita a Putin al que llamó “Valdimir” dijo que ese grupo de los cuatro eran “traidores al pueblo peronista”. Muchos señalaron que apostaban a la división del peronismo al intentar marginar a Cristina y que eso favorecía un triunfo de Macri en la primera vuelta en el octubre de 2019. Pero también aparecieron las diferencias entre los cuatro. Massa dijo que el presupuesto del oficialismo” era horrible e invotable” y Pichetto planteó que había que darle un presupuesto al gobierno. Urtubey se mostró a favor de permitir el desafuero de Cristina y Pichetto es el que cierra esa puerta en forma hermética. Urtubey dice que Hugo Moyano es una calamidad para el país y que si él y sus hijos lo critican, quiere decir que va por buen camino. Pablo Moyano dijo que el gobernador salteño era un cipayo y que pertenecía al PRO. El líder de los camioneros volvió a la mesa directiva del Partido Justicialista y sus hijos, le piden a Sergio Massa que regrese al redil. Los Moyano unidos a Cristina por el espanto que les produce la posibilidad de ir presos, ahora trabajan juntos y pronto veremos una foto y un café de por medio. El ex intendente de Tigre hace malabarismos en este tema. Felipe Solá, Facundo Moyano y Daniel Arroyo ya están trabajando con los cristinistas y proponen la unidad más amplia posible para vencer a un entreguista como Macri. Luis Barrionuevo, vocero del acto del 17 de octubre de Juan Manzur en Tucumán, dijo que Cristina: “es el demonio”.
Los más peligrosos para la República con los fanáticos que por cuestiones ideológicas o dependencia económica no tienen más remedio que colgarse de la pollera de Cristina. Son los que apuestan a derrocar a Macri y de esa manera hacer borrón y cuenta nueva de todos sus causas en la justicia y de paso, aceleran su llegada nuevamente al poder. Claro que dicen que esta vez, si eso ocurre, van a ser mucho más duros. En su auto crítica concluyeron que fueron muy débiles y que deberían haber expropiado los medios de comunicación críticos y encarcelar a los opositores, una suerte de chavismo celeste y blanco. Ahí militan Máximo, el comandante general de La Cámpora y su estado mayor, Hebe, D’Elía, los Moyano, Palazzo, las dos CTA con Baradel como punta de lanza y Juan Grabois, el mejor amigo del Papa que fue guardaespaldas ideológico de Cristina la dos últimas veces que la acompaño a tribunales. Sus explicaciones fueron claras: “la persecución a Cristina es vil y monstruosa, Macri es el administrador colonial del Fondo Monetario, en los barrios los compañeros tienen a Cristina como única esperanza y si el pueblo se cansa y se rebela, estaremos del lado del pueblo”. Una síntesis ecuménica del pensamiento de Cristina.
La gran pregunta es que van a hacer los intendentes de la provincia de Buenos Aires y los gobernadores. Entre los peronistas que gobiernan y tienen que pagar sueldos y obras todos los meses, las posiciones son más prudentes y cambiantes. La mayoría de los intendentes quiere llevar como candidato a gobernador a un par como Martin Insaurralde, pero dicen que la única persona taquillera que les puede ayudar a mejorar con los votos en sus distritos, es Cristina. Muchos no la quieren pero dicen que si no tienen remedio saldrán a decir claramente: “Cristina conducción contra toda la traición”. Con los gobernadores pasa algo parecido pero ellos tienen en muchos casos la posibilidad de desdoblar la fecha de elecciones y hacerla otro día que la elección presidencial. El caso más claro es el de Córdoba. Schiaretti en la foto de hoy podría ser reelecto como jefe del gobierno provincial, más allá de que Macri y sobre todo María Eugenia Vidal tiene una gran imagen positiva y Cristina está por el suelo.
Tal vez tiene razón Perón y los gritos que se escuchan no es por las peleas, sino como ocurre como los gatos que se están reproduciendo. Veremos. Esta vez, tengo mis dudas. Por ahora, lo más probable es que Cristina sea candidata a presidente con una gran parte del “Pejota” detrás. Tal vez hay alguna otra opción de una boleta de matriz peronista. No se sabe. La única posibilidad de que Cristina no sea candidata es que ella no quiera. Lo expliqué alguna vez pero creo que vale la pena recordarlo. Para que Cristina tenga una condena definitiva y supere todas las instancias de apelación no dan los tiempos procesales. Ella podría estar en esa situación con suerte y viento a favor en dos años o más. Y la prisión preventiva tiene dos explicaciones: no es autorizada por el bloque que preside Pichetto ni por los camporistas. Pero aun suponiendo que Pichetto y otros senadores cambiaran de actitud, le ratifico que aun en la cárcel Cristina puede ser candidata. La ley argentina lo permite. No es como la de Brasil que tiene lo que se conoce como “Ficha Limpia”. Por eso Lula no pudo ser y tuvo que designar un delfín como Fernando Haddad. En el improbable caso de que Cristina deba ir a prisión preventiva, lo mismo podría presentarse como candidata a presidenta, potenciada por la mística y victimización que le daría esa situación.
Todavía falta mucho pero no tanto. Dentro de 11 meses serán las elecciones primarias. El peronismo tiene que descifrar el enigma de Cristina. Es la que mayor cantidad de votos tiene, pero también, la que tiene mayor imagen negativa y la que garantiza un peronismo fracturado. Por eso sigue marcando gran parte de la agenda. Macri no se puede sacar de la cabeza a Cristina. Y el peronismo, tampoco.