Luis D’Elía, el piquetero ahora albertista, fue duro contra Juan Grabois. Dijo que “convoca al golpe callejero y nos advierte de un estallido desde San Isidro”.
Miguel Ángel Pichetto fue al hueso
contra la peligrosa irresponsabilidad de Juan Grabois. “Los que alientan la sangre en las calles de la Argentina, son asesinos en potencia”.
Pichetto también le pidió al Papa Francisco que haga una invocación a la paz y a la unidad del país y que expulse a Grabois de su gabinete. Para rematar su opinión apeló a la ironía y dijo que “el Papa está más preocupado por el humanismo de Raúl Castro y ya está demostrando su desprecio por los argentinos”.
Pichetto reaccionó con toda razón frente a la provocación desaforada de Grabois en la tribuna piquetera donde gritó que está dispuesto a dejar su sangre para que no haya más pobreza en la Argentina.
Grabois es inquietante porque sobreactúa y amenaza con convertirse en mártir levantando los fantasmas de la violencia. Obliga a la sociedad democrática y republicana a encender una luz roja de alerta sobre el tablero de las instituciones. Porque es capaz de hacer y decir cualquier cosa. Fue guardaespaldas de impunidad de Cristina en los tribunales. Ahora dice que las causas de ella no le interesan o que tiene otras prioridades.
Amaga con irse del Frente de Todos pero sus militantes siguen con cargos en su gobierno. Porque este es su gobierno. Pero lo más grave es la utilización de la palabra sangre en un discurso de barricada. Este país ya lloró demasiadas lágrimas por el horror y el terror. La sangre derramada no será negociada, decían los Montoneros. Se tiraban con cadáveres con la Triple A. Todo en nombre del peronismo. Y encima el terrorismo de estado de la dictadura.
Ya corrió demasiada sangre en este país. No necesitamos más violencia ni fusiles ni machetes por otro 17.
Anoche volvió a la carga y dijo que se vienen los saqueos. Otra locura beligerante. ¿Será un diagnóstico, una expresión de deseo o la búsqueda de una profecía autocumplida?
Dice que prefiere decirlo ahora y no lamentarse cuando empiecen los saqueos. Muy suelto de cuerpo anuncia que van a ocurrir en semanas o meses y habla de estallidos sociales.
Muchos podrán decir que Juan Grabois es un personaje menor con un bajo nivel de representatividad. Eso es cierto por un lado. Pero por el otro, es un anunciador de las tormentas que quiere acelerar. Y por eso hay que repudiarlo y no subestimarlo. Es el mejor amigo del Papa Francisco. El único argentino que duerme en Santa Marta cuando visita el Vaticano. Le recuero algunas de sus bravuconadas.
• Exigió la libertad de Milagro Sala y que se intervenga la justicia de Jujuy.
• Con cara de piedra, Grabois dijo que Gerardo Morales se está apoyando en tres ejes: “Instaurar un narco estado con las plantaciones de marihuana, saquear y entregar el litio e imponer el fascismo en la región”. ¿No será mucho, Grabois? Estalinismo, fascismo, narco estado y entrega del litio?
• Encabezó una toma ridícula en la estancia de la familia de Luis Etchevehere. ¿Se acuerda? Evidenció un nivel de mesianismo y chapucería terrible. Se lo comió el personaje. Se cree que acaba de bajar de la Sierra Maestra.
• Una vez más se colgó de la sotana del Papa Francisco y lo citó textualmente en un fragmento de una encíclica donde Bergoglio afirma que “el derecho de propiedad, es un derecho secundario”.
Este muchacho se mueve con un aventurerismo resentido. Y genera rechazos en su propia coalición.
Hebe de Bonafini caracterizó a Grabois como “un caradura y un tipo bastante desagradable”. Reconoció que: “No me gustan las personas que tienen clientes en lugar de compañeros. Muchas veces la gente, no sabe para va a las marchas.” Y nadie puede decir que Hebe sea una oligarca macrista.
El condenado ex ministro de Planificación, De Vido lo trató de ser “un vigilante y ortiva que me da asco”. Grabois le contestó: “Ni yo soy vigilante ni vos héroe de la resistencia peronista. Somos millones los que queremos que Cristina vuelva pero sin corruptos”. Más allá del oxímoron, porque Cristina es la jefa de los corruptos.
Con Horacio Verbitsky la cosa es directamente feroz. Grabois dice que el jefe informal de los servicios de Cristina está bancado “por la Fundación Ford y el British Council” y que es “un botonazo decadente y un gorila mitómano”. Ahí hay mucha bronca porque Verbitsky en su momento, denunció que el Papa Francisco, cuando era Jorge Bergoglio, entregó a dos sacerdotes jesuitas a las catacumbas de la dictadura que finalmente los asesinaron.
Grabois, en un acto de apoyo a las tomas de tierras, anticipó que iban a venir “dos, cinco, veinte Guernicas más”.
En su momento, rodearon varios countries en la provincia de Buenos Aires o entraron a los empujones a la playa de estacionamiento de Canal 13 y TN. Siempre con un discurso de lucha de clases.
Grabois no cree que Cristina haya robado nada. Dice que es una perseguida política porque está a favor de los pobres.
Grabois se abraza y habla en las tribunas con Máximo Kirchner. Colocó como legisladores a dirigentes de su Frente Patria Grande como la joven estudiante Ofelia Fernández y el economista Itaí Hagman.
Antes de las elecciones, con un tuit, Grabois le recomendó a Florencia Kirchner que se quedara en Cuba y que no volviera porque acá la iban a meter presa para perjudicar a su madre.
Fue asesor de Bergoglio como miembro del Consejo Pontificio hasta hace muy poco.
Sangre, saqueos, tomas de tierras, Grabois es de esos personajes que enamorados de sí mismos no se rinden y redoblan la apuesta. Veremos cuál es su próxima provocación. No creo que falte mucho. Es católico, pero su religión es el fanatismo.
El fascismo de izquierda de La Cámpora – 21 de julio 2022
Me cuesta creer que las autoridades de la Facultad de Derecho de la UBA no sancionen a los patoteros que increparon a López Murphy. Creo que se equivocan en calificar de “leve” lo que ocurrió.
No hay que dejar pasar lo que le hicieron
a Ricardo López Murphy. No hay que minimizarlo porque ese fascismo de izquierda de los militantes de La Cámpora es la expresión más profunda del modelo que pretenden instalar. Chavismo en estado puro. Quien lideraba ese grupo, Facundo Galván es un ultra cristinista capaz de cantar: “Che gorila/ no te lo decimos más/ Si la tocan a Cristina, que kilombo se va a armar”.
El proyecto es multiplicar a los pobres para utilizarlos como rehenes y censurar y perseguir a los que piensan distinto. Nada menos que en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, un grupo de camporistas, la guardia de hierro de Cristina, bloqueó la entrada a López Murphy, y le ordenaron donde debía ser la charla. Lo acusaron de esconderse en un salón.
Semejante muestra de intolerancia totalitaria se dio en un templo del pensamiento y el pluralismo como debería cualquier universidad. Estos muchachos grandes como su jefe, Máximo Kirchner, se creen dueños de la verdad. Se auto perciben revolucionarios y son policías del pensamiento, gendarmes ideológicos y comisarios políticos al estilo soviético.
López Murphy que se llama Ricardo por Balbín e Hipólito por Yrigoyen, no se prendió en la provocación y apeló a las palabras tanto en forma presencial como en Twitter.
Allí denunció que le bloquearon el acceso y lo obligaron a cambiar de salón como si fueran los dueños de la facultad. Y de la Argentina. Y se esperanzó en “liberarnos del adoctrinamiento kirchnerista, poniendo el cuerpo, destruyendo el relato y rescatando a los jóvenes del totalitarismo”.
“No pasarán”, le escribió el intendente de Pinamar, Martín Yeza. Y no pasarán. Porque si pasan y terminan de asaltar al estado argentino, estaremos condenados a ser Venezuela. No lo podemos permitir. El gobierno de estos autoritarios está multiplicando el hambre entre los más humildes y los jubilados, está quebrando a las pequeñas empresas y dinamitando la convivencia pacífica. Sin embargo, en lugar de militar para resolverle problemas a los que más sufren, se dedican a señalar quien puede hablar y quien no y que nos autorizan a pensar.
Algunos querrán argumentar que son pecados de juventud. Pero veteranos intelectuales como el fallecido Horacio González quiso prohibir que el premio Nóbel de literatura, Mario Vargas Llosa fuera el orador en la apertura de la Feria del Libro. No es un tema generacional. Es una convicción profunda del cristinismo que los lleva a apoyar dictaduras que encarcelan a disidentes como Cuba, Venezuela o Nicaragua y a ovacionar a delincuentes como Amado Boudou. Gigantescos ladrones de estado como Boudou o la propia Cristina, pueden hablar en donde quieran para recibir el aplauso genuflexo de estos camporistas. Pero López Murphy, no. Es de derecha, dicen. Uno puede estar más o menos de acuerdo con el pensamiento de López Murphy. Pero es una persona profundamente democrática, culta y de excelencia técnica que no tiene ni una sola acusación de haber robado ni siquiera un alfiler. Todo lo contrario, vive con austeridad de su trabajo y viaja en colectivo. Nada que puedan hacer los líderes del kirchnerismo que nadan en millones de dinero ajeno y encima levantan el dedito.
Tal vez por eso, porque la gente ya está cansada de estos brigadistas de la superioridad moral, la intención de votos de sus dirigentes es cada vez más baja y ellos mismos han perdido gran parte de las elecciones en los centros de estudiantes universitarios. Son repudiados hasta por sus propios compañeros de estudio.
Yamil Santoro tuvo una buena idea. Organizar un gran acto de desagravio en la misma Facultad de Derecho e invitar a todo el arco de dirigentes democráticos y republicanos que se oponen al avance de los censuradores.
Diego Santilli fue creativo al parafrasear a Domingo Faustino Sarmiento, uno de los próceres de cabecera de López Murphy: “Las ideas no se bloquean, se discuten y se debaten”.
Y la diputada Karina Banfi, los acusó de déspotas.
Es cierto que fueron muy exitosos en apropiarse de todas las cajas más deseadas y suculentas de la administración pública y que sembraron las segundas y terceras líneas de los ministerios con talibanes camporistas. Pero también es cierto que sus dogmas ideológicos envejecieron prematuramente, que se convirtieron en burócratas y millonarios en algunos casos y perdieron la rebeldía de la juventud. Salvo un puñado de dirigentes, se manejan casi en la clandestinidad y no tiene cuadros que sean eficientes en la gestión o populares entre la gente. ¿Quién votaría a aparatos como Wado de Pedro o Andrés Larroque, solo por nombrar a los lugartenientes de la Orga?
Todavía tienen una gran capacidad de daño y movilización, pero han perdido encanto seductor y su imagen ante la sociedad es cada día peor. Viven en un frasco, hablan en inclusivo de los derechos de las minorías pero se olvidan del derecho de las mayorías.
Joaquín Morales Solá supo bautizar a Máximo Kirchner (a) “El Jefe” como “El heredero que no aprendió nada y el príncipe de la sangre”.
Máximo ya tiene 45 años. Ya no es un pibe. Es un magnate que sigue utilizando ese look setentista, de pelo largo, barba desprolija y campera. No se le conocen trabajos anteriores ni estudios. No tiene la astucia de su padre ni la oratoria de su madre. Se hizo elegir de prepo presidente del Partido Justicialista de Buenos Aires pese a que era un afiliado de Santa Cruz. Conduce a los autodenominados “pibes para la liberación” que hoy son los grandulones para encubrir la corrupción. Son los gerentes del modelo fracasado del nacional populismo. Son irresponsables que se transforman en peligrosos cuando actúan como los dueños de la verdad y la Argentina. No pasarán.
Amigo Fontanarrosa – 20 de julio 2022
Voltaire decía que “solo entre gente de bien, puede existir la amistad. La gente perversa, solo tiene cómplices. La gente interesada, tiene socios. La gente política, partidarios. La gente de la realeza, cortesanos. Únicamente la gente buena tiene amigos”.
Hoy me quiero dar el gusto de mixturar dos acontecimientos. Este día del amigo y el nuevo aniversario de la partida de ese genio llamado Roberto Fontanarrosa. Ayer se cumplieron 15 años del fallecimiento del querido Negro.
Creo que no me equivoco demasiado al decir que el Negro era una máquina de cosechar amigos y que muchos sentíamos que Fontanarrosa era un amigo de todos.
Me pregunto: El Negro ¿Se habrá enterado que la ley 27.100 instituyó su día de nacimiento, el 26 de noviembre como Día Nacional del Humorista?
Yo sé que el Negro se murió, aunque me cuesta procesarlo. Porque sigue siendo el símbolo de la amistad frente a un pocillo de café. Ya pasaron 15 años y todavía no lo puedo creer. Hace 15 años y parece que fue ayer. El 19 de julio de 2007 estábamos despidiendo el cuerpo del Negro Fontanarrosa, artista de la patria. Por los siglos de los siglos debemos repetir: Gracias por tu humor nacional y tu sabiduría popular elevada a la máxima potencia literaria. Gracias por re-inventar el realismo costumbrista argentino. Por conocernos como nadie y por mostrarnos con ternura. Gracias por escribir como los dioses y no calentarse porque las capillas literarias jamás te reconocieron. Los dogmas elitistas nunca encajaron en tu barrio. Una vez dijiste que “algunos intelectuales serios habrán ocupado sus horas leyendo a Tolstoi”, mientras vos leías El Gráfico.
Gracias Negro por ser amigo del Negro Crist, es decir esa magia que dibuja llamada Cristóbal Reynoso o simplemente Mandrú, para los amigos del vino manso y la servilleta garabateada con la creatividad de los talentosos. Me resulta de una hermandad cargada de ternura que Crist haya hecho tus dibujos cuando esa enfermedad maldita te había paralizado la mano santa. Te aferraste al lema de trabajar como si te fueras a morir mañana. Y eso hiciste. Eras el goleador de ese equipo de los sueños que fueron a contra mano del orden natural de los diarios. Clarín se empezaba a leer de atrás para adelante. Primero las historietas y la risa. Después la noticias.
Gracias por comprender enseguida que en el vuelo de la palomita de Aldo Pedro Poy hay más poesía que en mil libros. Botines si, libros también. El fútbol te dio esa picardía popular de la ironía frente a las verdades reveladas. Muy serio, decías: “Se aprende más en las derrotas que en las victorias. Pero yo prefiero esa ignorancia”. Brillante provocador de reflexiones y sonrisas.
Gracias por haberte mezclado con los cordobeses de Hortensia para jugar en primera. Por haberte entreverado con Serrat y Les Luthiers para ganar todos los campeonatos del talento y la ética profesional. Gracias por el coraje de Satiricón y Humor donde había que poner la tinta y los huevos cuando no era fácil. Por ese Inodoro Pereyra, el renegau, con que celebraste el nacimiento de mi hijo Diego y el Mendieta diciendo: “que lo parió”. Lo tengo al lado de la foto que nos sacamos con el Zorro, en tu Rosario siempre estuvo cerca, muy cerca de la Mesa de los Galanes. Estaban el Pitu y el colorado Vázquez que son más enfermos de Central que vos. Gracias por ayudarme a arrancar a mi hijo de la pantalla de la computadora para meterlo de lleno en los libros por tu camino del fútbol hecho arte y escritura. Por haber sacudido toda la formalidad del Congreso de la Lengua y reivindicar ante los académicos más rigurosos y circunspectos el valor de las malas palabras que no son tan malas. Vos consagraste que pelotudo y mierda son términos irremplazables, pura contundencia y melodía.
Gracias Negro Fontanarrosa por ese Boggie tan aceitoso y combativo que sin bajar línea ni levantar el dedito marcaba los límites de la paz y la convivencia frente a la prepotencia de los poderosos y mercenarios armados hasta los dientes y mascando chicle. Nunca te gustaron los sacerdotes del dogma ni las verdades reveladas.
Gracias por ser tan Rosario desde las mesas de El Cairo porque siempre estuviste cerca como ese Rosario que es una colección de tardes preciosas en la voz de Lalo de los Santos. Si supieras que el Monumento Nacional a la Bandera te homenajeó con la enseña flameando a media asta. Y pensar que pateaste las primeras pelotas de trapo en la segunda cuadra de la calle Catamarca.
Pero hoy más que nunca, tenemos que decirte gracias por elevar a la categoría de mito el valor de la amistad, justo en el día del amigo que fue el día en que te despedimos con lágrimas y risas. Gracias por dignificar el cielo que vas a dibujar hasta que vuelvas a la vida. Gracias por edificar un paraíso como un bar para hablar de fútbol y de minas. Gracias por la emoción de ese momento tremendo cuando para agradecer una de las miles de ovaciones que te brindaban dijiste: “Valoro mucho el grito de esta hinchada porque estoy jugando con ocho jugadores”. Era tu forma de decir que estabas en esa maldita silla de ruedas, con tus músculos desflecados y con tu cabeza más lúcida que nunca. Hoy tenés tu lugar eterno en las tribunas del gigante de Arroyito y se siente tu risa, tu aliento y tus puteadas al árbitro. Era tanta tu ironía y la forma de burlarte hasta de tu enfermedad que un día, rodeado de gente que se persignaba ante tu presencia frágil le dijiste a mi compadre Daniel Milicich: “Zorro, por momentos me siento el gauchito Gil”. Pocos saben que el Negro se llamaba Alfredo de segundo nombre. Y que “El mundo ha vivido equivocado”, nos ayudó a mejorar nuestro placer en el sexo.
El Menchi Sabat, otro gigante compañero tuyo en Clarín que también fue a tu encuentro en lo alto, escribió como prólogo de la tercera entrega de tus libros: “Fontanarrosa tuvo la capacidad de generar historias y desarticular lenguajes que parecían cristalizados y destinados a un oscuro lugar en el inodoro de la historia”.
Los argentinos te debemos mucho, Negro Fontanarrosa. Nos llenaste el alma de milagros cotidianos. Nos hiciste muy felices. Por eso seguimos tan golpeados ahora al recordarte. Y eso que inventaste el más grande de los milagros, lograste que un canalla llegue al cielo y haya fiesta, con vuelta olímpica y todo. Gracias Negro Fontanarrosa. Amigo. Extrañamos tanto al Negro. Hace 15 años que le decimos adiós al amigo al que despedimos un día del amigo. Organizá para mañana un picado entre las nubes. Y después una picada en un bar de morondanga. Eso sí, invitá a los amigos. Y no te mueras nunca, negro querido.