Tal vez la fortaleza del corazón de Cacho Fontana no resistió la última estocada. Ayer murió a los 70 años su querida Liliana Caldini, uno de los amores de su vida y la madre de sus mellizas Ludmila y Antonella. Tal vez no aguantò tanto dolor y hoy, Cacho, también se dejó morir. Tal vez fue a su encuentro.
Cacho Fontana, que en paz y micrófonos descanse, estaba muy bien cuidado y amado por sus hijas y sus nietos, Lucas y Joaquìn.
Todos los que amamos la radio y nos ganamos la vida con sus oficios, hoy deberíamos abrazarnos en el pèsame y agradecerle a este verdadero monumento a los medios, el periodismo y la locución.
El 23 de abril de 1932 nació por primera vez Cacho Fontana.
Se llamaba Norberto Palese. Su padre ganaba 160 pesos como capataz de un galpón del Ferrocarril Belgrano y su madre cosía a máquina junto a la ventana. El arrabal de Barracas era su mundo. Se prendía a un cepillo de pié, lo acercaba a su boca y soñaba relatando goles como Fioravanti. Annabella, su primera noviecita de la calle Vieytes… el piberío… la esquina, el respeto por don Adolfo Pedernera y la locura por la máquina de la banda roja. A la noche, los Palese, se daban el mejor de los gustos: escuchar a Luis Sandrini. Para reír y llorar en familia.
Un día de 1949, nació por segunda vez Cacho Fontana.
Ya era un personaje inventado por Norberto Palese que debutó presentando en el salón “La Argentina” a la orquesta de Roberto Padula. Anunció el primer tango de su vida y dijo: “Canaro en Paris…” Ganaba 10 pesos por baile. Después vino la orquesta de Domingo Federico, el primer aviso con esa voz inigualable que ofrecía confiabilidad, precisión y que dijo: “Rematador Loturco, en Guernica”. Radio El Pueblo, la utopía de Radio El Mundo. El famoso encuentro con su amado Antonio Carrizo y la anécdota mil veces contada:
-¿Pibe, usted es Fontana?, le preguntó el flaco de la vida y el canto…. Sale bien pibe ehhh… pero deje el bolero.
Eran tiempos de cambios, de decirle chau a los engolamientos y a los almibarados locutores de entonces. Cacho entendió rápido el negocio y pateó todos los tableros. Revolucionó la radio. La hizo de nuevo.
Durante años el “Fontana Show” fue el programa de mayor audiencia. Inventó los móviles, una manera especial y vertiginosa de entrar a la noticia. La gloria de Radio Rivadavia, el locutor más vendedor, la imagen más transparente, el más prolijo. El pelo engominado. Cacho era el símbolo de la armonía que algún día le iba a explotar en las manos. Era impecable. Cacho tenía cada cosa en su lugar.
Una noche, les hizo el mejor de los regalos a sus padres. Un departamento de lujo y de yapa, le llevó a Luis Sandrini a cenar a su casa. Para que juntos recordaran aquellas noches de verano en Barracas, con el aroma del espiral y los malvones.
Ese locutor de la Nación fue reconocido por el Senado de la Nación. Le dieron la Mención de Honor Domingo Faustino Sarmiento. Es la máxima distinción que otorga la cámara que representa a todas las provincias argentinas.
Grande entre los grandes, Cacho inmortal. Todos los locutores le deben algo. Son los salieri de Cacho. Porque el rompió el molde, reinventó esta profesión noble que empieza en la voz clara y modulada y termina como nudo en la garganta.
Un mes de abril, pero de 1970, cantó en el Madison Square Garden de Nueva York, el primer artista latino y se hizo la primera transmisión vía satélite a 16 países. Apareció una voz de acero en el escenario y dijo para la historia: “Con ustedes, el ídolo de América, Sandro”. Era Cacho Fontana, en nombre de canal 9, Libertad y para felicidad de Alejandro Romay.
Doce años después, condujo junto a Pinky “Las 24 horas de Malvinas”, en la televisión pública que en esa época se llamaba ATC. Fue para recaudar fondos, en medio de la guerra contra Inglaterra. En aquel momento despertó mucha polémica porque en el país gobernaba la dictadura. Pero, repasando esos videos, se puede confirmar que ni Pinky, ni Cacho tuvieron una actitud propagandística a favor del régimen militar, ni arengas belicistas. Por el contrario. Siempre apelaron a la paz, a la vida y a los soldaditos. Todas las figuras de ese momento, hicieron donaciones. Susana Giménez, Maradona, Ricardo Darín, Favaloro, Lolita Torres, Monzón, Passarella, Reutemann, Tato y Alberto Olmedo, entre tantos. Se recaudaron fortunas en pesos y 140 kilos de joyas. Nada de eso le llegó a los soldados que se morían de hambre y por falta de indumentaria adecuada. Fue un terrible y doloroso caso de corrupción que aceleró el hundimiento de aquellos uniformados que habían asaltado el poder de la democracia.
Más adelante, hubo un tiempo maldito donde a Cacho Fontana le faltó esa Seguridad Odol en las neuronas. Desbarrancó, se cayó a pedazos. La vida lo cagó a trompadas en ese ring donde solía anunciar a los grandes boxeadores de la mano de Tito Lectoure, su amigo de toda la vida hasta que la muerte los separó. No fue un minuto Odol en el aire, ni la luna le dijo al sol que lindo que son tus dientes. El país ya no se paraba para verlo como antes. O mejor dicho, igual que en las carreras, se paraba en las curvas para ver cómo se pegaba la piña.
Cacho de las sentencias, de la sabiduría de la noche y el mostrador. Cacho tanguero, vestido de smoking y moñito entre el rubio champagne y las rubias del Chantecler. Sonrisa gardeliana, quien si no iba a tener los dientes perfectos como propaganda de dentífrico.
La vida de Cacho en muchos puntos se toca con la de Diego Maradona. No solo porque fue el número uno por lejos en lo suyo, gambeteando furcios, poniendo la inflexión correcta en un ángulo, leyendo un aviso desde la mitad de la cancha como nadie. No solo en eso se parecen Cacho y Diego. También tuvieron sus parábolas de ídolo. Su amor y su desprecio por parte de la gente. Cacho y Diego no solamente compartieron la gloria. También compartieron Devoto. Porque ambos se perdieron en los laberintos malditos.
En carne propia comprendieron que cuando uno se cae en esas profundidades hasta que no logra ponerse de pié, está condenado a avanzar arrastrándose. Y eso humilla. Da vergüenza ante las hijas, te encierra en odio con tu esposa. Te aleja de tu oficio que es lo que más querés y lo que mejor hacés.
Una vez le preguntaron si le había pegado a Marcela Tiraboschi, una joven de 22 años que se ganaba la vida mostrando su redondeces en el programa de Sofovich y dijo:
– No acostumbro a hacer esas cosas con las mujeres. Hago otro tipo de estupideces, como enamorarme, por ejemplo.
Cacho Fontana se fue quedando solo y hasta tuvo que comer gracias a la solidaridad de los amigos.
Justo él, que en las noches de las noches era capaz de cerrar un boliche y repartir burbujas seductoras y bataclanas para todos. Su madre se fue quedando ciega, tal vez para no verlo en el derrumbe.
Porque después sí que se vino la noche para Cacho. Pero la noche pesada, de gatos de cuarta y de viajes de ida. “Que puedo hacer si me gustan las mujeres con pasado”, decía, cargándose a sí mismo. Ya había pasado taconeando por su vida la gran Beba Bidart. Pero hubo un momento en que la gente empezó a hacer leña del Cacho caído. El escándalo, la parálisis facial, los corticoides que lo inflan para curarlo, la idea de suicidarse que se repite hasta que…
Un día de junio de 1999, Cacho Fontana nació por tercera y última vez.
Resucitó del tiro de desgracia con el que se había castigado. Ese día del Martín Fierro, tocó el cielo con las manos. Lo ayudó su tercera y definitiva ex mujer, Liliana Caldini.
La vida le dio revancha y Cacho la ganó el premio a la trayectoria. Subió temblando de emoción con las cámaras en vivo. Miró de frente a los 40 puntos de rating y desnudó sus miserias. Fue el día del perdón. Pidió disculpas por tantas macanas. Lo juró por su familia. Alcanzó a decir que se juramentaba ante Dios convertir esa trayectoria en futuro y se quebró y nos quebró a todos. Se tapó la cara y Cacho Fontana lloró desconsolado. Y pidió una oportunidad más. Y todos se la dieron. Todos nos pusimos de pié. Para verlo correr en la recta y llegar a la meta como llegó
No querìamos un Cacho de Fontana. Lo querìamos entero, de pie, para que saliera a dar cátedra con los cientos de tonos con que lee las noticias o la tanda. Para que otra vez, con su sonrisa gardeliana, vuelva ese minuto Fontana en el aire., para que otra vez transmita y reclame seguridad como solo él sabe hacerlo y es su marca registrada. Superó al maldito covid y salió fortalecido. Tuvo varias internaciones y se recuperò. Pero tal vez su corazón de 90 años no resistió la última estocada. Habìa nacido tres veces. Y hoy murió para no dejar sola a su amor. Liliana y Cacho viviràn eternos en el cielo de los medios.
El chavismo K asaltó el poder – 4 de julio 2022
Estamos ante un nuevo gobierno en el que la única que decide es Cristina, y el que acata, es Alberto. Cristina volteó a Martín Guzmán y designó a Silvina Batakis. Esta es la verdad. Alberto fue vaciado completamente de poder y Cristina simbólicamente ya está sentada en el sillón de Rivadavia. Hemos asistido en vivo y en directo y a cielo abierto a un golpe palaciego que sacó de la cancha a Alberto. Ese títere que arrancó, luego fue convertido en espantapájaros y ahora, directamente es un holograma. Alberto a lo único que puede aspirar es a sacarle el puesto a Gabriela Cerruti y a convertirse en vocero de lo que ordene la jefa del jefe del estado: Cristina. Eso se llama golpe palaciego. Malversación del resultado electoral, asalto o copamiento del gobierno por parte del cristinismo más extremo que podemos definir ideológicamente como chavista K. El Cuervo Larroque puso en palabras la decisión de Cristina: “Se acabó la fase de la moderación”. Y por lo tanto empieza la fase de la radicalización.
Los empresarios pechos fríos
y chupamedias que viven de la teta del estado van a tratar de engañarse y encontrar alguna decisión racional.
Los periodistas presuntamente equilibrados y prudentes, podrán apelar a eufemismos y gambetas del lenguaje. Pero la verdad es que se viene una mayor intervención del estado en la actividad privada, más cepos, más impuestos y el intento de disciplinar a las empresas. Más temprano que tarde van a intentar estatizar muchas empresas y colonizar la Corte Suprema de Justicia con militantes que le den la impunidad que Cristina tanto espera y la desespera.
Martín Guzmán fue el último salvavidas que mantenía más o menos a flote en el hundimiento de Alberto. Silvina Batakis es el certificado de defunción política del presidente que ya no preside. Lo sintetizó Eduardo van der Kooy en Clarín: “Los K preparan el velorio de Alberto”. Lo condenó Hebe de Bonafini cuando dijo que “si hay un entierro, Alberto quiere ser el muerto”.
Hay otro gobierno en la Argentina. Cristina es la presidenta en ejercicio, como cantaron el sábado en Ensenada y Alberto, por ahora, sigue atormentado porque tiene ganas de renunciar, pero no se atreve.
Fue tan destituyente y golpista la actitud de Cristina que para hablar con Alberto y ordenarle que designara a Batakis, tuvo que recurrir a la mediación de Estela Carlotto. ¿En qué te han convertido, Estela?
El horizonte es tormentoso e inquietante. En la cabina de mando de este país están dos desquiciados, pero uno de ellos se rindió incondicionalmente. Lo resumió en forma brillante Miguel Wiñazki “nos gobierna una enajeno cracia, la insensatez, la locura en el poder”.
Se terminó ese jueguito frívolo de cómo debe utilizarse la lapicera. Nada está mejor ni más tranquilo que el viernes. Todo está peor y con mayores turbulencias. Como dijo Martín Tetaz: “La única renuncia que podría llevar cierta tranquilidad al país sería la de Cristina”.
La nada exitosa abogada avanzó a paso redoblado y tambor batiente. Ya no tiene demasiado tiempo para dinamitar una justicia que la puede llevar al calabozo. Ahora va por todo. Está envalentonada porque comprobó que Alberto le entregó sin luchar todas las cabezas que ella le pidió. Empezó por su amiga y socia Marcela Losardo y no paró hasta darle jaque mate.
Alfonso Prat Gay lo dijo con todas las letras:” Cristina orquestó un golpe de estado en cuotas”.
Luis D’Elía, un kirchnerista de la primera hora fue por el mismo camino: “Cristina quiere que Alberto renuncie y negociar el programa económico por su impunidad”. ¿Renunciará Alberto? Pegará un portazo como Guzmán. Por ahora no. Pero no lo descarto en un futuro inmediato. Aun los hombres más indignos en algún momento sienten vergüenza de ser un felpudo.
Hay un nuevo gobierno en la Argentina. Sin timidez, van a fortalecer las relaciones carnales con las dictaduras de la región. Van a intentar llevarse por delante las instituciones republicanas y la división de poderes. Ya lo hicieron en Santa Cruz y lo van a hacer ahora. Se viene el “Batacazo” de Cristina como dicen los camporistas en las redes. Solo la oposición unida y con mucha responsabilidad y firmeza le puede poner algún límite.
Sergio Massa quedó girando como una calesita y Capitanich está esperando sacar la sortija.
Esta vez es cierto que la patria está en peligro y que la democracia entró en un pantano. El infantilismo chavista K y jurásico asaltó el poder y nos lleva a un abismo institucional.
Nunca tan pocos hicieron tanto daño en tan poco tiempo.
Cristina nunca quiso a Perón – 1 de julio 2022
Mañana, en Ensenada, Cristina, una vez más va a utilizar la figura de Juan Domingo Perón para sus propios intereses y obsesiones. La jefa del jefe del estado hablará en un acto donde se recordará al fundador del justicialismo a 48 años de su muerte. Se dice que aprovechará para seguir con su ataque al presidente que ella designó por Twitter y que ahora no soporta. Hoy Marcelo Bonelli en Clarín reveló que Cristina le dijo a Melconián que “Yo no sabía que Alberto era así, tan boludo”.
La fecha lo amerita y vale la pena recordar, sobre todo para los más jóvenes, la verdad sin disfraces del vínculo conceptual entre el viejo general y la abogada nada exitosa.
Como muchos jóvenes setentistas, Cristina no votó a Perón. Le decía “viejo de mierda” y puso la boleta de Jorge Abelardo Ramos del Frente de Izquierda Popular. Ella creía que ser “evitista” era más revolucionario. Nunca habla de Perón y cuando se mete con aquella época, a lo sumo, elogia a Evita.
Hoy se cumplen 48 años del “paso a la eternidad” – como dicen sus adoradores-
de Juan Domingo Perón. Fue el único que logró ser tres veces presidente de la Nación con el voto popular. Todavía su nombre significa para muchos argentinos las mejores cosas y para otros muchos, las peores cosas que tuvo que atravesar el país. ¿Qué es hoy el peronismo? Es una pregunta que no tiene respuesta. O tiene mil respuestas que es lo mismo que ninguna. Pero hay algunas certezas que nos van a permitir cierto análisis.
Ese rompecabezas que hoy es el justicialismo tiene como eje de discusión a Cristina Elisabet Fernández de Kirchner. La mayoría de los posicionamientos internos surge producto de quien esté más cerca y quien esté más lejos de ella. Los más fanáticos (El Cuervo Larroque, por ejemplo) apuestan a “Cristina eterna”, como pidió en su momento Diana Conti. O al “vamos por todo”, como dijo la propia Cristina. Pero el peronismo que gobierna en los distritos, le tiene mucho miedo y una profunda desconfianza. No la critican en público porque son cobardes y porque no cuentan con una figura que les asegure un piso de votos como lo tiene ella, sobre todo en el Conurbano bonaerense.
Cristina ya fue dos veces mariscal de la derrota. Una vez con su orden de colocar a Daniel Scioli como candidato a presidente y a Aníbal Fernández para intentar ganar la gobernación bonerense. Y la otra vez, con ella como candidata por negarse a ir a una interna con Florencio Randazzo. Después de ser dos veces presidenta, Cristina apenas consiguió ser senadora por la minoría y llevó al peronismo a su peor derrota electoral de la historia en ese distrito.
Y hace algo más de dos años se convirtió en la responsable de una victoria pírrica en lo electoral y en una derrota feroz en la gestión del gobierno que encabeza formalmente Alberto Fernández.
La justicia la acusa de ser la jefa de un par de asociaciones ilícitas que saquearon al estado. Según infinidad de pruebas y testigos fue junto a Néstor la que diseñó el sistema de corrupción más colosal de la historia democrática. Fue maltratadora con su propia gente, altanera y se enriqueció ilícitamente como nadie.
Tiene el triste record de ser la presidenta con más causas y acusaciones graves y sin embargo, todavía está en carrera. Larroque en nombre de su tropa, dijo que es la “única que despierta esperanza”. De hecho es la peronista que tiene mayor intención de voto por lejos, aunque un altísimo nivel de rechazo entre los ciudadanos independientes.
Los cristinistas más chavistas que peronistas, en su auto crítica concluyeron que fueron muy débiles y que deberían haber expropiado los medios de comunicación críticos y encarcelar a los opositores, una suerte de castrismo castrense y celeste y blanco.
Hoy, los herederos de Perón están desperdigados en varios espacios. Incluso en Juntos por el Cambio. Pero el pejotismo oficial, está secuestrado por Cristina y casi nadie se atreve a enfrentarla. Ella los desprecia y lo dijo en varias escuchas que se filtraron.
Tal vez tiene razón Perón y los gritos que se escuchan no es por las peleas, sino como ocurre como los gatos que se están reproduciendo. Veremos. Esta vez, tengo mis dudas. Esta vez, y por ahora, todo indica que en las elecciones presidenciales de 2023 va a triunfar la coalición opositora con cualquier candidato. Veremos. Carreras son carreras, decía Fangio.
Cristina, aún en la cárcel o en prisión domiciliaria por su edad, puede ser candidata. La ley argentina lo permite. No es como la de Brasil que tiene lo que se conoce como “Ficha Limpia”. Acá hay una fuerte y luminosa campaña para instalar esa ficha limpia y dejar afuera de la política a los corruptos. Pero por ahora no es ley.
Hoy se cumplen 48 años de su muerte y Perón todavía sigue muy presente. El decía que su único heredero era el pueblo, pero la realidad es que hoy es muy difícil definir que es el peronismo. Es un partido híper pragmático especialista en llegar y mantenerse en el poder con la ideología de los vientos que soplan.
Perón todavía desata pasiones sobre su vida y obra que son material inflamable. Se lo digo más claro todavía: Perón marcó la historia argentina para bien y para mal. En todo debate es casi imposible encontrar denominadores comunes y es muy fácil chocarse con definiciones tajantes, excluyentes. Le doy los ejemplos extremos:
Usted puede escuchar a muchos argentinos decir que Perón fue un nazi. El que más violencia sembró y el que más atacó la libertad.
O en el otro rincón…
Usted puede escuchar a muchos argentinos decir que Perón fue Gardel, un semi dios. El que más hizo por los pobres en nuestro país y el que más impulsó la justicia social.
¿Fue nazi o Gardel? Con Perón no hay términos medios. La gloria o Devoto. El cielo o el infierno.
Le doy un ejemplo:
Un antiperonista furioso, alguno de nuestros abuelos que incluso, haya sido comando civil, hoy, ¿no podría reconocer que Perón incorporó a la clase obrera al gran escenario nacional? Que les dio un lugar y un reconocimiento a los trabajadores urbanos y rurales y que instaló definitivamente en la conciencia social de este país el concepto de igualdad.
¿Cómo dice oyente antiperonista? ¿Que esas ideas ya las habían sembrado los socialistas de Alfredo Palacios? Sí, eso es verdad. Pero nadie las ejecutó en la práctica con tanta fuerza y las levantó más alto como bandera que Perón.
Pero ahora, déjeme seguir con el ejemplo contrario.
Un fervoroso peronista, incluso algunos de nuestros tíos que recibió su primera pelota de cuero gracias a Evita y que se tomó vacaciones por primera vez en un hotel sindical de Mar del Plata y que estuvo en la resistencia, hoy ¿No podría reconocer el tema de la violencia y el autoritarismo de Perón? La alfombra que les tendió a muchos nazis para que ingresaran al país, el fusil como instrumento de lucha política y la muerte como objetivo. Lo digo por todo. Sin distinciones ideológicas, lo digo por el “5 x 1, no va a quedar ninguno” de Montoneros y por la Triple A de José López Rega.
¿Cómo dice oyente peronista? ¿Qué Perón y los peronistas también sufrieron la violencia y que fueron víctimas de los bombardeos de Plaza de Mayo, de los fusilamientos de José León Suárez, los desaparecidos? Sí, es verdad. Pero ningún movimiento político argentino llevó en su génesis tan metido el concepto de la violencia como partera de la historia.
Mañana habla Cristina. Será un homenaje a Perón. Ella nunca lo quiso, pero lo utilizó toda su vida. ¿Repetirá el truco?