Independencia es una palabra bendita – 8 de julio 2022

Independencia, igual que libertad, son palabras benditas para los que creemos en la democracia republicana. Las palabras malditas que lamentablemente están resurgiendo, son hiperinflación, autoritarismo, corrupción, cepos de todo tipo y asaltos a la justicia y la división de poderes. Ser independientes hoy es aferrarnos y respetar a nuestra biblia laica que es la Constitución Nacional.
Mañana se cumplirán 206 años, desde que empezó a funcionar el Congreso de Tucumán que sancionaría nuestra gloriosa y ansiada independencia.
Mañana, en todas las plazas y en todas las calles, una parte de los argentinos honestos y democráticos en multitud cantarán por una “Argentina/ sin Cristina” y mostrarán carteles contra las mafias kirchneristas que dirán “Basta de Kasta”, así con “K”.
Jorge Luis Borges lo sintetizó con su genialidad: Nadie es la patria. Todos lo somos.
La patria es el primer misterio inapelable. Se ama una tierra como propia y se quiere volver a sus entrañas…
Así dice uno de los textos más bellos y profundos que leí sobre la patria y que le pertenece a Julia Prilutzky Farny, una poetisa ucraniana, naturalizada argentina. Dice así: “Allí donde partir es imposible/ donde permanecer es necesario/Donde nunca se está del todo solo / donde cualquier umbral es la morada/ Allí donde se quiere arar y dar un hijo/ Allí donde se quiere morir… allí está la patria”.
Hoy, a 206 años de la declaración de la Independencia hay una pregunta clave: ¿Qué significa ser independiente hoy? ¿Cuál es el contenido patriótico y ciudadano del día de la independencia nacional? Si nos miramos en el espejo de aquellos hombres hay que decir que el apellido de la independencia es la libertad. Y que hoy más que nunca deben ser los pilares de una sociedad mejor para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos. Un país mejor, más justo, más igualitario, con menos pobres y desocupados y con más honradez y diálogo. Un país en el que solo queden afuera los corruptos, los autoritarios y los golpistas. ¿Es tan difícil comprender lo simple? Millones de argentinos de buena voluntad quieren construir ese país. Eso es independencia. No depender de nadie, no ser cliente de nadie y no dejarse extorsionar por nadie. No arrodillarse ante nadie y no hacer arrodillar a nadie. Salir a la calle a trabajar, a estudiar, a protestar pacíficamente si es necesario o simplemente a pasear con nuestras familias y que no tengamos miedo de ser asaltados en pleno día o a que desvalijen nuestra casa mientras no estamos. Eso también es independencia. Opinar con respeto absolutamente de todo, con independencia de criterios, sin tutelajes ni censuras y sin que te manden la AFIP o los servicios de inteligencia para castigarte. Que haya delincuentes que con la complicidad del gobierno, hayan robado datos de las declaraciones juradas de los jueces, es un nivel de intimidación mafioso pocas veces visto. Y eso en el país y durante el gobierno del mismo palo donde asesinaron al fiscal Alberto Nisman.
Hay que superar los medios y ejercer nuestra condición de ciudadano sin que Alberto, Cristina o Cafiero III, te rete o te acuse de formar parte de una asociación ilícita o te diga miserable y canalla. O que odias a la Argentina. Así de simple y de complejo. Hoy le rendimos homenaje a ese Congreso de Tucumán que sancionó nuestra gloriosa y ansiada independencia. Es el día más importante de la patria. El día del parto. El alumbramiento de esto que somos. Es el día más feliz de la historia de los argentinos. Nacimos como Nación. Dimos a luz. Ojalá la patria tenga todos los días felices que le deseamos, cada vez que decimos con orgullo: Feliz día de la patria.
Por eso hoy más que nunca la patria nos necesita a todos los argentinos que apuestan a la paz, la democracia, la libertad y las manos limpias porque jamás tocaron dinero ni bienes ajenos. Debemos confirmar todos los días que un hombre que grita hace más ruido que mil que callan, como dijo San Martín. Y sobre todo, comprender que la victoria de los malos es producto de la cobardía de los buenos.
Hoy más que nunca tenemos que construir esa patria que soñamos. Sin déspotas ni cadenas. Es decir, sin corruptos ni autoritarios ni golpistas. Oíd Mortales, el grito sagrado: Libertad, libertad, libertad y ¡¡¡Viva la patria, carajo.

En que te han convertido, país – 7 de julio 2022

“Coplas de mi país”, es un viejo tema que cantaba Piero. En su estribillo repetía el dolor por tanto desgarro: “Ay país, país, país”. Era como un responso en pleno funeral. Hoy podríamos repetir alguna de sus palabras. En esta Argentina atormentada y en medio de una tormenta feroz, nos podemos preguntar: ¿En qué te han convertido, país?
Me estoy muriendo de frío/ con la bronca
en la voz/ porque a esta puerta del río/ le apuñalaron el sol. Tanta razón hay en ese rezongo. Las cosas se cuentan solas, solo hay que saber mirar. ¿Cómo contar lo que pasa con mi gente y su pobreza, con mi gente y su tristeza?
En 14 de los últimos 18 años gobernó el kirchnerismo y los resultados son aterradores. Como el pez se pudre por la cabeza, comienzo con los grandes irresponsables de todo lo que nos pasa. Alberto, un presidente que no preside, se rindió incondicionalmente y se lo ve abatido, quebrado emocionalmente y hasta sin energía para reaccionar. Cristina es la madre de todos los fracasos y encima, parece disfrutar de haber convertido a su títere en un trapo de piso que se arrastra a sus pies. Hay chavismo ideológico, metodología mafiosa pero hay una maldad inconmensurable que siembra odio, que todo lo divide y que ya no sabe cómo evadir la celda que la espera al final del camino.
¿En qué, te han convertido, país?
Han destruido todo y ni siquiera sienten el calor de las llamas que los acechan. Fueron a buscar una ministra en la mesa de saldos y retazos. Batakis, frívolamente castrista, disparó munición gruesa contra los enemigos de la patria que pretenden viajar al exterior y con eso destruir las fuentes de trabajo. Esa idea nefasta y jurásica, colisiona contra la Constitución Nacional y contra la libertad. Alberto, en su soledad de palacio, tiene la caradurez de decir que los problemas son porque estamos creciendo mucho. Nos trata como tontos pero el tonto es él. El ciudadano padece la realidad todos los días. ¿En qué, te han convertido, país?
El único crecimiento es el de la inflación descontrolada, el dólar que vuela, la pobreza, el riesgo país, la inseguridad galopante, la mirada siempre a favor de los delincuentes de todo tipo y la admiración por los países en donde más se violan los derechos humanos.
Estamos ante un gobierno que casi no tiene aciertos para exhibir. Son provocadores porque además de mentirle a la gente, les faltaron el respeto.
Ay país, país. No tienen otra propuesta que convertir a la Argentina en un gigantesco coto de caza de pobres y clientes. No les interesa el progreso ni el mérito. Son magos mediocres e ignorantes que confían en fabricar billetes hasta producir un tsunami de papeles pintados. Cristina quiere un estado que sirva para darle limosna eterna a sus votantes y una justicia que le otorgue una medalla a su honestidad en lugar de mandarla presa por todo lo que robó durante tanto tiempo.
Los inmorales nos han igualado, dice el tango que podría ser un himno. El que no afana es un gil. Ladrones condenados por la justicia como Amado Boudou, Julio de Vido, Milagro Sala y siguen las firmas, dan cátedra, son ovacionados por la tropa cristinista y envían la peor de las señales: el que no afana es un gil.
¿En qué, te han convertido, país?
Lo han perforado por todos lados.
No existe en el mundo un lugar donde haya cientos de cortes de calles y de rutas todos los días. Pero todos los días de verdad. Dónde los gerentes de la pobreza extorsionen a los gobernantes. Donde la mafia sindical es vitalicia, millonaria y patotera.
No existe en el mundo un lugar donde el estado queme nuestro dinero, el que aportamos los que producimos y trabajamos. Tiene 33 empresas, con 90 mil empleados y un déficit operativo de más de 3.700 millones de dólares. Le doy un solo ejemplo: la mina de carbón de Rio Turbio factura 47 millones y gasta más de 11.800 millones de pesos. A esa estafa social que les mete la mano en el bolsillo a los que más necesitan, el cristinismo la llama “Soberanía”.
Como si esto fuera poco, está latente una violencia política que tiene el dedo en el gatillo. Es lo peor que nos podría pasar. Que las bandas delictivas dentro del poder resuelvan sus diferencias profanando la paz social. Que las amenazas y extorsiones pasen a la acción directa.
Alberto no se puede ni subir a la lona. Cristina hace exhibición de debilidad. No puede juntar los votos en el senado para su intento de colonización de la justicia y la Corte. Pero la sociedad también aparece sin demasiada reacción. Aturdida, tal vez. Desilusionada, con bronca y ganas de huir. Para este 9 de julio, está en marcha una convocatoria a un banderazo en todas las plazas de la Argentina para decir basta. Veremos si la respuesta es masiva. Ojalá. No hay mejor límite para la irracionalidad del nacional populismo chavista que la gente en la calle. En paz y con consignas claras. Hay cierto clima patriótico y los afiches tienen conceptos sanmartinianos: “Cuando la patria está en peligro, todo está permitido, excepto no defenderla”.
Que así sea.

La fase mafiosa y chavista – 6 de julio 2022

Quien quiera oír que oiga. Si la fase de la moderación terminó, eso significa que comenzó la fase de la radicalización. Eso solo, ya es grave. Pero hay algo peor. Después de su golpe palaciego, los dos pilares del nuevo gobierno de Cristina son la metodología mafiosa y la ideología chavista. Y a las pruebas me remito.
Está a la vista que Cristina vació de poder a Alberto. Pero va por más. Va por todo, como es su costumbre. No se conforma con haberlo convertido de títere en espantapájaros y holograma. Ahora lo quiere transformar en un trapo de piso, rendido a sus pies. Por eso empezó el peligroso festival de extorsiones y persecuciones que puede terminar en violencia. Si ya ocurrió, puede volver a ocurrir. Una costumbre nefasta del peronismo es involucrar a toda la sociedad en sus peleas feroces. En los 70, fue a los tiros y se tiraron cadáveres por la cabeza. Fue a sangre y fuego entre los Montoneros y la Triple A, Entre Firmenich y López Rega.
Hoy estamos lejos de las armas, por suerte, pero cuando llega la hora de los aprietes y carpetazos, quedamos a un paso de la violencia. Sobre todo si entre los enemigos del mismo gobierno hay tropas organizadas con mucho dinero y capacidad de movilización y daño. Hablo de La Cámpora, la guardia de hierro de Cristina y el Movimiento Evita, la brigada en la que se escuda Alberto.
Y si hablo de extorsión lisa y llana es porque todas las fuentes consultadas interpretaron como una amenaza de revelar cuestiones íntimas y de la vida privadísima dos referencias públicas de Cristina. Primero hizo una pausa teatral cuando se refirió a la revista subsidiada con millones por el gobierno llamada “La Garganta Poderosa”. En esa pausa que pareció durar años, todos se acordaron del acto fallido de Alberto cuando la llamó “Garganta Poderosa”, una película pornográfica emblemática. Enseguida cuando Cristina habló de los chats con Carlos Melconián, se ufanó que ella podía mostrar el contenido de su teléfono celular y otros no.
Bingo. Todos pensaron en Alberto al que Cristina se refiere con un apodo peyorativo que no se puede repetir en público porque es referido a compulsión sexual.
Algunas fuentes incluso llegaron a decir que Cristina le enrostró que dispone de esos contenidos del celular de Alberto. Fue en la cena que tuvieron y se trata de una amenaza intolerable en democracia. Es que según plantean, fue en respuesta a un llanto angustiado de Alberto que le reclamó clemencia que después se transformó en una amenaza de sumarse a las denuncias de corrupción que la tienen al borde de un ataque de nervios.
Las extorsiones, la violación de la intimidad de las personas, las amenazas de carpetazos, son el ADN de los instrumentos mafiosos. Ayer se viralizaron presuntos chats que se referían a Alberto y Silvina Batakis que tampoco se pueden reproducir porque no hay forma de chequearlos con responsabilidad periodística. Pero amigos de Alberto, sumaron uno más uno y dijeron que fue Cristina la que los filtró. Eso es incomprobable.
Fue Luis D’Elía, ex fanático cristinista y hoy fanático albertista, el que responsabilizó a Cristina de una persecución contra los piqueteros que lidera el diputado Juan Carlos Alderete. En su tuit, D’Elía dice textualmente: “En momentos en que Cristina denuncia a los movimientos sociales, un juzgado de San Martín desata una ola de allanamientos contra la Corriente Clasista y Combativa en todo el país. Toda nuestra solidaridad con los compañeros de la CCC.” Ese tuit fue encabeza por la frase “Las brujas no existen, pero que las hay, las hay”.
Esa organización piquetera es parte del oficialismo y tiene una mixtura ideológica insólita. Su origen es el maoísta Partido Comunista Revolucionario y hoy tributan al Papa Francisco al integrar el llamado grupo “Los Cayetanos”. La justicia los acusa de varios delitos cometidos con los planes sociales. En los allanamientos encontraron dólares y muchos DNI a disposición de los que regentean un comedor popular.
Otra líder piquetera pero opositora, Silvia Saravia, de Barrios de Pié, también apuntó a Cristina en sus redes. “Las declaraciones de Cristina envalentonan a los sectores reaccionarios. Y cuando se busca aplacar la protesta social, se terminó la grieta. Nuestra solidaridad con ustedes, Alderete”
Nadie olvida que hace poco tiempo, D’Elia, dijo que mientras estaba preso, le daba asco ver que Cristina tenía tres hoteles y Daniel Muñoz compraba propiedades por 60 millones de dólares. Siempre sobrevuela la advertencia de que van a sumar sus testimonios a los cientos que hay en los tribunales sobre la cleptocracia que lideró Cristina.
Esto es solo un botón de muestra de la metodología mafiosa con la que intentan hacer renunciar a Alberto.
Pero la otra pata es el viraje chavista. En la cena, Cristina le exigió a Alberto lo mismo que vienen pregonando públicamente sus talibanes. Aumentar las retenciones al campo, multiplicar los impuestos a los empresarios, cerrar herméticamente todos los cepos, decretar un salario universal para 7 millones de personas y reemplazarlo por los planes Potenciar Trabajo. Es una forma de dejar sin recursos al Movimiento Evita y expulsar del poder a varios funcionarios empezando por Emilio Pérsico. Eso se llama chavismo y poder absoluto como lo llamó Patricia Bullrich.
Semejante irracionalidad populista puso nuevamente en la conversación pública palabras malditas y antidemocráticas: hiperinflación, estallido, adelantamiento de elecciones y hasta renuncia del Presidente. Alberto ya le renunció a Cristina una vez. Fue en julio del 2008. Solo que en aquel momento era el jefe de gabinete de ella. Hoy es el presidente que no preside.
Lo más inquietante de esta batalla campal puertas adentro del gobierno es que lo hacen con saña y alevosía. Se tirotean con extorsiones y acusaciones que pueden llevar a la violencia. Es lo único que les falta para suicidarse políticamente y enterrar al pueblo argentino. Esta vez es cierto: la patria está en peligro. Y la democracia en un pantano.