El sueño de Favaloro cumple 30 años – 3 de junio 2022

El sueño del doctor Rene Favaloro cumple 30 años. Su utopía goza de muy buena salud. Allí está el Centro de Alta Complejidad que es orgullo de los argentinos. Es la síntesis de la excelencia en asistencia, docencia e investigación. Desde que el emblemático edificio de la calle Belgrano abrió sus puertas, en junio de 1992 ya se realizaron 28.400 cirugías cardíacas centrales, 104.262 intervenciones y procedimientos y más de 3.400 trasplantes. Los médicos y enfermeros que allí trabajan, dedican sus vidas a salvar vidas. Como quería Favaloro.
Si me permite, quiero aprovechar este aniversario de ese sueño para contarle lo que sueño para nuestra bendita Argentina.
Es mi humilde utopía. Que alguna vez, podamos tener un Presidente con los valores y las convicciones del doctor René Favaloro.
Honradez contra la corrupción, sensibilidad solidaria con los más humildes, excelencia profesional reconocida mundialmente, amor por el padre de la patria, don José de San Martín y una vocación monumental para trabajar con los más capaces y los mejores equipos. Es casi la contracara de lo que estamos padeciendo ahora con Alberto Fernández. El día y la noche. Necesitamos un presidente como Favaloro que es el emblema del mérito. Un médico gigante para curar tantas enfermedades que tiene este país. Al gran pueblo argentino, salud, como dice el himno.
Siempre lo tengo presente a Favaloro como el mejor espejo en donde mirarse. Jamás olvidaré aquél alarido de dolor y de luto de todos los argentinos. Eran las dos y media de la tarde y el doctor René Favaloro, frente al espejo del baño, apoyó la pistola y se pegó un tiro en el corazón.
Ojalá pudiéramos retroceder en el tiempo y darle un abrazo gigantesco. Atraparlo para que no se vaya. Ponernos a su lado y ayudarlo a luchar contra esa corrupción que le envenenó la sangre. Su carta debería leerse como un rezo laico. A pocos minutos de matarse, escribió que “Estoy cansado de luchar y luchar, galopando contra el viento, como decía don Ata. No puedo cambiar”.
Se refiere a que todo su templo de excelencia científica y ética se estaba derrumbando porque se negaba a dar retornos y recibir coimas. Dijo siempre que no. Y es una palabra de dos letras capaz de producir revoluciones morales: No. No me corrompo. No banco corruptos. No me asocio con corruptos. No defiendo corruptos. No voto corruptos. No justifico corruptos. Ojalá que ese No gigantesco que Favaloro pronunció antes de morir, viva eterno en el corazón de su pueblo.
Le pido que escuche lo que Favaloro escribió en su última carta sobre los sindicalistas: “Esa manga de corruptos que viven a costa de los obreros y coimean fundamentalmente con el dinero de las obras sociales”. ¿Se da cuenta? Favaloro lo denunció hace más de dos décadas. Y no cambió absolutamente nada. Toda esa basura sigue igual.
El doctor René Gerónimo Favaloro fue uno de los argentinos más grandes de todos los tiempos. Hoy está en el cielo de lo mejor de la argentinidad. La técnica del bypass, su obra cumbre, está considerada como uno de las 400 más extraordinarias creaciones que cambiaron la historia. Casi no hay ejemplos similares en América Latina.
Hoy que estamos embarrados por la mega corrupción y el autoritarismo que volvió a la Argentina, la figura de Favaloro y su leyenda nos mete aire puro en los pulmones y multiplica la esperanza de que podamos lograr de una vez por todas, un país a su imagen y semejanza, un país más justo para todos, sin ladrones ni golpistas. En televisión, hizo un diagnóstico del comienzo de la inflación y la ubicó en el primer gobierno peronista.
Favaloro es un padre nuestro que está en los cielos. Yo no dejo pasar oportunidad para iluminar su figura colosal. Porque hoy lo necesitamos más que nunca.
Al doctor de los doctores le gustaba decir que “el nosotros siempre estuvo por encima del yo”. Fraternal hasta el dolor, como quería la Madre Teresa. Ante tanta vergüenza ajena por tanto latrocinio de estado y cleptocracia, recordar su emblema nos sirve como el mejor de los horizontes.
Escuchar su mensaje y su legado nos hace olvidar un poco de uno de los momentos más tristes de nuestra bendita Argentina que fue aquél día en que el doctor Rene Favaloro decidió abandonar este mundo. Justo el que salvó miles y miles de vidas. Justo él, que derrotó miles y miles de muertes, justo él. Solo, abatido, cansado de luchar contra la burocracia, los estafadores y la mediocridad, uno de los argentinos más venerados nos pegó un cachetazo brutal para despertar nuestra conciencia ciudadana. Justo él que vino a ofrecer su corazón generoso como ejemplo a toda la sociedad.
Por eso todavía duele tanto su partida. Por eso su memoria nos interpela. Porque era un científico admirado por las elites intelectuales pero había sido parido entre los hombres más sencillos de La Pampa.
Su etapa de médico rural en Jacinto Arauz lo marcó para siempre. Le fortaleció las raíces y modeló su identidad. Salió en tren de la estación Constitución rumbo a Bahía Blanca. Llevaba un saco de lana tejido y reciclado por su madre. Doce años de su vida los dedicó a enriquecerse humanamente en el campo, ayudando a los que menos tienen, poniendo el cuerpo y las neuronas donde había más necesidades. Se hizo hombre del pueblo en la profundidad de nuestra patria.
Fue de una austeridad y una generosidad inmensa.
Siempre decía que los datos de la mortalidad infantil y la concentración de la riqueza eran claves para medir a un modelo injusto que él llamaba Neofeudalismo. Fue un adelantado. Como si hubiera presentido lo que nos pasó en los años de la era del hielo K. Jamás hizo nada ni por dinero ni por poder. Sus valores eran otros. Era de otra galaxia.
Hoy lo extrañamos como nunca. Necesitamos de su molde. Para que nazcan argentinos de esa madera y con ese corazón. Militantes de la cultura del esfuerzo y la excelencia. Plantados sobre nuestra tierra. Con la ética, el mérito y la honradez como bandera.
Nosotros tenemos la obligación moral de recordarlo todos los días. Tal vez nos ayude a salir de este túnel de angustia que no producen todas las pandemias: la del coronavirus, la de la economía y la de la impunidad para los corruptos que el tanto despreciaba.
Favaloro nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre: San Favaloro de la Medicina Social, la ética y la Excelencia.
Hoy lo necesitamos más que nunca para demostrar que no todo es corrupción, trepadores del poder, autoritarios y soberbios. Que la patria no se devora a sus mejores hijos. Que se puede ser argentino de otra manera. Como Rene Favaloro, que en paz descanse. Doctor, tenga la tranquilidad de que su sueño que comenzó hace 30 años, sigue de pié pese a tantas dificultades. No fue en vano, querido doctor. Usted ya no está entre nosotros. Pero su ejemplo sigue salvando vidas e iluminado el futuro.

Los ladrones kirchneristas no usan guantes – 2 de junio 2022

Al presidente Fernández no le conviene hablar de los ladrones de guante blanco. Es una manera de reinstalar en el debate público el tema de la corrupción de estado y en eso, Cristina y el Cártel de los Pinguinos Millonarios, son campeones mundiales. No hay antecedentes en democracia de una cleptocracia de tanta magnitud como la que lideraron Néstor y Cristina. Nunca nadie en la Argentina se enriqueció tan rápido y con tanta impunidad como la familia Kirchner, sus funcionarios más cercanos, sus amigos y testaferros. Muchos de ellos ya están condenados por la justicia y muchos, como Cristina, todavía siguen impunes.
Los ladrones del kirchnerismo no necesitaron utilizar guantes de ningún color. Se sienten dueños del estado y no inquilinos de la Casa Rosada. Y por lo tanto se metieron en el bolsillo y ocultaron en las cajas fuertes todo el dinero que pudieron.
Amado Boudou, Lázaro Báez, Ricardo Jaime, José López, Milagro Sala son solamente algunos de los que fueron encontrados culpables en los tribunales.
Pero falta lo más importante. La causa de los cuadernos de las coimas K que es la radiografía más perfecta y minuciosa de la asociación ilícita que saqueó al estado. Todos los bolsos repletos de dólares sucios iban a parar al departamento donde vivían Cristina y Néstor, a Olivos o directamente a Río Gallegos, a la casa de María Ostoic, la madre de Néstor. Eso está absolutamente probado. La causa está repleta de pruebas documentales, de cruces telefónicos, y del testimonio de empresarios y funcionarios que confesaron haber sido parte del robo del siglo.
Frente a tanta evidencia, Cristina y su banda solo recurren a victimizarse diciendo que son perseguidos políticos y que hay una conspiración entre el imperialismo, la justicia y los medios de comunicación. Bad information, doctora. Es una mentira grande como la Patagonia.
Ese mismo mecanismo se utiliza en la actualidad para blindar a Mayra Mendoza, la intendenta de Quilmes. Está imputada por corrupción en una causa gravísima porque se robaron 535 millones de pesos que pertenecían a cooperativas populares. Mayra Mendoza se refugió en los mismos argumentos falaces: me persiguen porque soy mujer y de La Cámpora. Otra mentira gigante.
Pese a eso, el gobernador Axel Kicillof y el ministro Wado de Pedro, es decir el cristinismo camporista de paladar negro, salieron a bancarla. Y apelaron a conceptos insostenibles.
Kicillof dijo que Mayra está haciendo una gestión muy buena e invitó a sus críticos a que se den una vuelta por Quilmes.
Le repito. Quilmes es un desastre. Falta de todo, asfalto, cloacas, agua y sobra inseguridad y pobreza. Pero supongamos por un momento que Quilmes de pronto, se haya convertido en Nueva York. No es cierto, pero si lo fuera, no tiene nada que ver con meter la mano en la lata. Ser un buen o un mal administrador o funcionario no justifica a un ladrón o una ladrona. Son dos cuestiones distintas. ¿Se entiende?
Parece que la militancia extrema del cristinismo no lo entiende. Porque apelaron a cantitos amenazantes del tipo “Con Mayra no se jode”.
¿A quién iba dirigida esa amenaza? A Alberto. ¿A los fiscales y jueces o al periodismo que destapó esa olla nauseabunda?
Wadito de Pedro, materia gris del camporismo, fue por el mismo camino. “En Quilmes tienen un excelente intendenta y la vamos a bancar. Mientras más la ataquen, más la vamos a bancar”.
No dicen que Mayra es inocente y que jamás tocó un centavo ni se guardó un vuelto. Si creen que no robó, deberían estar apurados en concurrir a los tribunales para demostrar su inocencia.
Pero no. Es más seguro denunciar persecución y Lawfare, como manda Cristina.
Lo de los ladrones de guante blanco lo instaló un desaforado y patético Alberto Fernández. Pero antes hubo una excelente columna de Luciana Vázquez en La Nación que fue premonitoria. Repasó la presencia del verbo “robar” y de la condición de “ladrón” en el discurso y en la acción de las diversas variantes del peronismo desde el retorno de la democracia.
Luciana, preocupada por cierta naturalización de la corrupción, registró que un peronista ex montonero como Horacio Verbitsky le atribuyó a un peronista hoy empresario, José Luis Manzano, la frase que llevó en la tapa de su libro: “Robo para la corona”.
Otro peronista sindicalista como Luis Barrionuevo, por mucho tiempo enemigo de Cristina y hoy amigo de Wado de Pedro, había instalado ese impactante acto fallido: “Tenemos que dejar de robar por dos años”.
Hubo una peronista que duró poco en el gobierno. María Eugenia Bielsa que en un sincericidio brutal dijo “Compañeros, reconozcamos que robamos”.
Otro justicialista cristinista que se pasó al albertismo y que ahora parece que volvió al Instituto Patria anunció que si no se unen “vamos a terminar presos”.
El ministro Jorge Ferraresi se auto percibió de esa manera, entre rejas y dijo que otros iban a estar dando clases en universidades internacionales. Algunos dicen que fue un tiro por elevación para Martín Guzmán y otros juran que fue contra Alberto.
Ese concepto del “Roban pero hacen”, fue un disvalor que se instaló durante el gobierno de Carlos Menem. No se puede generalizar porque el que generaliza discrimina. Conozco a muchos peronistas honestos. Pero gran parte de la sociedad sabe que muchos peronistas y kirchneristas son ladrones que no usaron guantes. Dejaron sus huellas y luego denunciaron persecución política. Y esa es la grieta más grande.

No diga Alberto, diga Fidel Castro – 1 de junio 2022

La sobreactuación de Alberto Fernández para parecerse a Néstor y amigarse con Cristina lo lleva a lugares bizarros. Al que vendían como moderado, el mismo Alberto que pasó por la derecha nacionalista, el menemismo y el cavallismo, resulta que ahora se transformó en un castrista de la primera hora. Defiende la dictadura cubana a capa y espada. Ruega reunirse con Biden, pero le prometió a los tiranos de la región, que le va a decir en la cara al presidente de Estados Unidos que están discriminando a Maduro, Díaz Canel y Ortega. Veremos si finalmente viaja a la Cumbre de los Angeles y si cumple con convertirse en vocero de los países que más violan los derechos humanos y las instituciones democráticas.
Por un lado, es incomprensible que este populista conservador y reaccionario de Alberto, exprese apoyo a variantes del marxismo leninismo cubano o al maoísmo capitalista del Partido Comunista de China. Pero por otro lado, se confirma que la necesidad tiene cara de hereje.
Su política exterior es un cambalache igual que la mayoría de sus decisiones.
Provoca risa imaginar a Alberto con los barbudos de Fidel o con los soldados de Mao.
Pero es trágico que este presidente sin poder nos haga pasar semejante papelón internacional. Ya estamos acostumbrados a que en la Argentina, Alberto elija los peores modelos: Gildo Insfrán como gobernador, Hugo Moyano como sindicalista. Pero a esta altura de la historia, quedar pegado a esos regímenes jurásicos que sojuzgan y persiguen a sus pueblos, es humillante.
De Venezuela y Nicaragua ya conocemos las peores cosas. Miseria, censura, tortura, presos políticos.
Pero Cuba, está pasando hoy por el momento más feroz de la represión en los últimos 20 años. Lo aseguró en La Nación, el columnista Andrés Oppenheimer. La entidad defensora de los derechos humanos, Human Rights Watch confirma que hay más de 1.000 presos políticos en la isla y que alrededor de 700 fueron detenidos durante las históricas protestas pacíficas y masivas del 11 de julio. En los últimos 7 meses huyeron de su país 115 mil cubanos. La dictadura de los hermanos Castro que hoy lidera Díaz Canel, está por condenar a dos artista maravillosos que ya están presos por manifestarse en las calles y cantar ese himno de la libertad llamado “Patria y Vida”. Hablo de Luis Manuel Moreno Alcántara, fundador del movimiento opositor San Isidro y del cantante y compositor Maikel Osorbo Castillo, quien es coautor y entona esa canción que marcó un antes y un después en la lucha contra los criminales del uniforme verde oliva y las metralletas rusas.
Los fiscales pidieron 7 años de prisión para Otero Alcántara y 10 años para Maykel. Son dos emblemas de la resistencia popular. Son talentosos. Están y seguirán presos por cantar, por protestar sin tirar una sola piedra. Solo disparan ideas y reclamos.
Los organismos de derechos humanos colonizados por Cristina no dicen una palabra. Los artistas y cantantes argentinos presuntamente populares, que siempre levantan la voz, ahora se quedaron mudos. Son caraduras y traidores. Se quejan de Bolsonaro o de Trump y está bien. Pero callan y otorgan frente a las violaciones de los países que ellos admiran. La doble vara les quita toda credibilidad. Son chantas. Oportunistas.
En Cuba, les cortan internet a los que publiquen noticias falsas. ¿Quién dice que noticia es falsa y cual es cierta? El gobierno de los burócratas y los generales corruptos? Sigue vigente aquel cantito nefasto: “Al que asome la cabeza, Fidel/ duro con él”.
Y Alberto va a poner la cara para defender a estos asesinos. Es incomprensible. Instala a la Argentina en el eje del mal.
La gran mayoría de los argentinos y sus partidos políticos deberían hacer una solicitada que diga: “En nuestro nombre no, Alberto”.
Desde Alfonsín para acá, este país tiene como activo de todos la defensa irrestricta de los derechos humanos. No importa quién sea la víctima o el victimario. No importa si son adoradores de Pinochet o de Fidel Castro. Los criminales son criminales más allá de las ideas.
¿Los progres argentinos que se niegan a ver esa realidad, no se preguntan porque el pueblo venezolano o cubano, se escapa de esos países? ¿O creerán que son todos agentes de la CIA?
La Cuba que está pariendo la democracia tiene un himno que los arenga: “No más mentiras/ Mi pueblo pide más libertad, no más doctrinas/ Ya no gritamos patria o muerte/ sino patria y vida. /Y empezar a construir lo que soñamos/ lo que destruyeron con sus manos/ que no siga corriendo la sangre/ por querer pensar diferente/¿Quién les dijo que Cuba es de ustedes?/ Si mi Cuba es de toda mi gente/.
• El pueblo se cansó de estar aguantando/ un nuevo amanecer estamos esperando.
• Ya se acabó, ya se acabó/ no tenemos miedo/ se acabó el engaño/ 62 años haciendo daño.
• Publicidad de un paraíso en Varadero/ mientras las madres lloran a sus hijos que se fueron.
La fuerza bruta de la dictadura castiga con abusos sexuales, la homofobia que confina y persigue a los gays o las coimas que hay que pagar para conseguir una ambulancia o un pedazo de carne. Cristina ama a esa dictadura. Allí se refugió un tiempo en las casas VIP de La Habana junto a su hija Florencia. Alberto está a punto de congelarse en el ridículo, bancando a los totalitarios de La Habana. Solo le falta ponerse el uniforme, la barba y la barba de Fidel.