Alberto, el abogado de los dictadores – 31 de mayo 2022

Aníbal Troilo y Cátulo Castillo unieron sus talentos en un tango maravilloso, titulado: “Desencuentro”. Parece una crónica de este desgobierno de los Fernández pero, especialmente, de Alberto, el presidente formal. “Estás desorientado y no sabés/ que trole hay que tomar para seguir/ y en ese desencuentro con la fe / querés cruzar el mar y no podés.
Los trascendidos dicen que sí, pero el jefe de estado todavía no anunció oficialmente si va a participar o no a la Cumbre de las Américas que organiza Joe Biden en Los Angeles. Faltan 6 días y Alberto duda entre pegar el faltazo o concurrir y convertirse en el abogado defensor de las dictaduras de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Cualquier presidente razonable y en uso de sus facultades mentales, buscaría la manera de utilizar esa cumbre para encontrar nuevos mecanismos de colaboración entre todos los países. Ahora, que la pandemia no termina de irse, ahora que la invasión de Rusia sigue sin piedad, sería el momento ideal para fortalecer esa red de cooperación. Ante la profundización de la crisis económica que se viene, se impone potenciar la ayuda mutua entre las naciones de la región para exportar alimentos y energía. Pero ese sentido común que multiplicaría el crecimiento argentino, no existe en la cabeza de un presidente que parece el personaje tanguero de Cátulo: “La araña que salvaste te picó, ¿Qué vas a hacer? Por eso en tu total, fracaso de vivir/ Ni el tiro del final te va a salir”.
Un dinosaurio que hundió a Venezuela en el peor de los mundos como Nicolás Maduro, a través de un tuit, comprometió a Alberto Fernández a ser la voz de las tiranías de la región en la reunión de Biden.
Cuba y Nicaragua esperan lo mismo. Parece que no le alcanzó al presidente con el papelón internacional de haberse ofrecido con Vladimir Putin para ser la puerta de ingreso de ese criminal de guerra a esta región. Esa genuflexión, de relaciones carnales con uno de los hombres más repudiados del mundo, dejó a Alberto con un pié afuera del mundo democrático.
Pero, el hombre, insiste. Todos los días se cruza con un papelón y se lo pone de sombrero. Si decide no ir a la cumbre, se queda del lado de los países que más violan los derechos humanos y las reglas de la institucionalidad republicana. Y si concurre a Los Ángeles y utiliza su discurso para justificar su respaldo a Maduro, Díaz Canel y Ortega, directamente se transforma en su cómplice. A esos lugares sin retorno nos lleva la mixtura entre mala praxis e disfraz ideológico.
A esta altura ya no interesa si Alberto comete tantos errores no forzados para agradar a Cristina o porque quiere ser mas kirchnerista que Cristina. Pero como está desorientado y no sabe que trole hay que tomar, hace trascender iniciativas no confirmadas que luego fracasan. Quiso imitar a Néstor Kirchner cuando, con Hugo Chávez, hicieron la Contra cumbre en Mar del Plata y el venezolano mandó “Al carajo” al ALCA, que impulsaban los Estados Unidos.
Pero ni el tiro del final le salió. Ni su presunto amigo Andrés López Obrador, se subió a ese barco sin timón. México avisó que no irá a ninguna cumbre. Ni a la de Biden ni a la reunión nonata de Alberto. La idea, entonces, se cayó a pedazos y tuvieron que salir rápidamente a desmentir a los periodistas que ellos mismos habían alimentado con off the records que, muchas veces, suelen ser globos de ensayo.
El intento de imitar a Néstor Kirchner armando una contra cumbre, fracasó rotundamente. Como la inmensa mayoría de las iniciativas del gobierno. Por algo padece tanta imagen negativa en las encuestas y Cristina se repliega porque está convencida que van a perder las próximas elecciones. Una vez más, Alberto quedó colgando del pincel.
Así estamos hoy. No hay contra cumbre. No se sabe si Alberto va a ir a la cumbre. Y se espera que si va, condene fuertemente a los Estados Unidos por excluir o discriminar a los tres países que integran el eje del mal ejemplo antidemocrático que tiene presos políticos, tortura, censura y reprime ferozmente cualquier protesta popular.
Cuba no sabe cómo sofocar a los jóvenes que repudian al régimen castrista que solo produce miseria y persecución. Patria y Vida es uno de sus himnos.
Hasta socialistas como Michelle Bachellet han denunciado la crueldad de la narco dictadura de Venezuela. Solo generan asesinatos y millones que marchan al exilio.
Nicaragua directamente es una caricatura de un gobierno de mafiosos y hampones. Daniel Ortega se convirtió en lo que combatió: el dictador Anastasio Somoza. Ya clausuró a 229 organizaciones no gubernamentales, incluso la Academia Nicaraguense de Lengua que tiene personería jurídica desde hace 94 años. Hasta el ex comandante sandinista y actual escritor, Sergio Ramírez fue amenazado por Ortega por denunciar la dictadura que gana elecciones porque mete presos a todos los opositores que compiten.
La Asociación Internacional de Radiodifusión acaba de expresar su “enérgica condena” a la persecución del periodismo. La entidad nuclea a 17 mil empresas de radio y televisión.
El ex presidente Mauricio Macri calificó de “marracho” la política exterior del actual gobierno. En el programa de José del Rio, Macri, agregó que Alberto “no sabe diferenciar bloque de embargo que es lo que realmente existe con estos países”.
En el ADN del cristinismo chavista está el delirio de premiar delincuentes y victimarios y de castigar a las víctimas. Todo lo contrario de lo que significa defender la ley y los derechos humanos. Siempre apelan a ese dogma jurásico de ponerse del lado del mal. Cristina lo hizo. Alberto lo continúa.

La donación pediátrica de órganos – 30 de mayo 2022

Hoy es el Día Nacional de la Donación de Órganos que es como sembrar mil esperanzas todos los días. Es el día de la máxima solidaridad posible. Se avanzó mucho en este tema pero todavía falta mucho por avanzar. Las personas mayores de 18 años son donantes de órganos gracias a la Ley Justina, pero hay 204 menores en todo el país que esperan un trasplante y no todos pueden recibirlo de un mayor. Casi siempre, solo un menor puede donarle a un menor. Pero siempre es un adulto el que decide. La Sociedad Argentina de Trasplantes, el Consejo Publicitario Argentino y la Casa Justina, pensaron una idea que llamaron “Testamento infantil”. El objetivo es que las chicas y los chicos puedan hablar de su voluntad de donar y para que el tema de la donación pediátrica de órganos se hable en las casas, en las escuelas y en toda la sociedad. Este cronista resolvió sumarse a esa idea profundamente humanitaria.
¿Sabe porque se eligió esta fecha?
En 1997 nació Dante y María, su madre, se convirtió en la primera mujer trasplantada que dio a luz en un hospital público. Ella sufrió una hepatitis inmune terrible durante diez años hasta que le hicieron un trasplante hepático. ¿Se imaginan lo que fue aquel embarazo? Hoy, el pibe es un gigante que se abraza a su vieja y ambos tienen la sonrisa más contagiosa del mundo.
Un solo donante, escuche bien por favor, un solo donante puede salvar la vida de 10 personas. Es la generosidad solidaria que se multiplica. Es hacer el bien sin mirar a quien. Es una forma de procreación al alcance del ser humano…. por ser humano. ¿A cuántos hermanos podemos salvar? ¿Cuántos compatriotas pueden recibir semejante bendición? ¿Se lo preguntó alguna vez? ¿Hay otra forma superior de la entrega y el servicio hacia los demás? Es ser solidario con nuestro propio cuerpo aún después de muerto. Dar hasta que duela como pedía la Madre Teresa. Es como arrebatarle un poco de vida a la muerte, como ganarle algunas batallas. “Dar vida en vida”, se llamó el concurso de cuentos que se hizo en su momento.
Le recuerdo el caso de dos personas muy conocidas y queridas. Primero, por lo inédito, el de nuestro querido compañero de radio Mitre, Jorge Lanata.
Fue maravilloso su trasplante de riñón. Estaba feliz con la esperanza de futuro que le metieron en el cuerpo y en el alma. Su caso fue emblemático. Por primera vez en América Latina se hizo ese trasplante renal cruzado. Eso multiplicó geométricamente el universo de donantes. Los grandes protagonistas, además de Jorge fueron Sara, su esposa de entonces que donó su riñón para que se lo implantaran a Ignacio y Nora que ofreció el suyo para Lanata.
Muy sabia, la justicia, autorizó esta situación que no estaba legislada en la Argentina pero que, después, cuando se aprobó la ley Justina, se autorizó en su artículo 23. Este tipo de trasplante ya es ley hace tiempo en Estados Unidos, Canadá, Holanda, España y entre otros países. Fue una especie de milagro democrático y cívico que la votaran en forma unánime todos los bloques de diputados y senadores. ¿Quién podía oponerse a que los 4.600.000 personas que padecen algún tipo de insuficiencia renal tuvieran un futuro mucho mejor?
Y lo de Sandra Mihanovich, por supuesto. Fue directamente de una magia emotiva incomparable. Yo ya la admiraba por su talento y, para que negarlo, por ser una hincha de Boca de ley. Pero demostró un coraje impresionante en ese acto de amor total de donarle un riñón a su ahijada. Y Sandra se animó. Y la tuvo que pelear incluso en la justicia porque está prohibida la donación entre personas vivas que no sean familiares directos. Por eso la autorización la tuvo que dar un juez. Y el milagro se hizo, una vez más. Muchas veces la gente tira para atrás por desconfianza. La comprendo pero no la justifico. Hemos sufrido tantos engaños y desilusiones desde las instituciones que todo nos despierta sospecha. Pero en el caso de la donación de órganos hay que confiar. Nunca, jamás, se comprobó un solo caso en el que haya ocurrido algo poco claro o reñido con la ética. Hay tanta leyenda urbana producto de la ignorancia que vale la pena repetirlo una y mil veces. No se registran hechos de corrupción ni de malversación y mucho menos de tráfico vinculado al trasplante de órganos. Esas historias inventadas nos hacen mucho mal como sociedad. A todos, porque todos podemos ser donantes y todos podemos necesitar que nos donen un órgano. Uno nunca sabe su destino. Nunca sabe de qué lado del trasplante puede estar. Es actuar en defensa propia. Le recuerdo que la evaluación de los doctores del INCUCAI es muy rigurosa para confirmar la muerte. La ley exige que dos médicos, un terapista y un neurólogo firmen el acta de defunción. Y se hacen dos exámenes separados por seis horas. Hacen falta más campañas de concientización hacia la sociedad y capacitación para los médicos.
En lo que va del año, ya se realizaron 1.300 trasplantes, pese al impacto del coronavirus, sobre todo en enero y febrero. Este año la campaña tiene como lema “Donar nos une” y es muy bienvenido frente a tantas cosas que hoy nos dividen a los argentinos.
En este momento hay más de 7.340 personas en lista de espera. No son números de una planilla. Son hijos, padres, hermanos, novios, amantes, soñadores, tan argentinos como cualquiera de nosotros y esperan en la lista y desesperan en la angustia. La medicina avanza a pasos agigantados y los trasplantes son cada vez más frecuentes y exitosos en la Argentina pero en este bendito país los donantes no alcanzan. Hemos mejorado mucho pero todavía falta mucho, como le dije.
Orgullosamente le cuento que yo soy un donante hace 13 años. Los periodistas, los docentes, los religiosos, los políticos, los artistas, los deportistas y todos los que tenemos un micrófono, una tribuna o un púlpito desde donde difundir informaciones y pensamientos tenemos la responsabilidad social, la obligación moral de incitar a la esperanza, de fomentar la donación, de multiplicar la solidaridad de hacer una propaganda constante de los valores que nos hermanen más y nos hagan mejores personas y mejores argentinos. No hay otra. Un nuevo país solo tendrá mejores cimientos con mejores ciudadanos. Hubo campañas de todos los colores. Una que decía: escribir un libro, plantar un árbol, tener un hijo y donar un órgano. Hay que iluminar la vida de los donantes con la posibilidad de dar a luz sin ser padre o madre. Dar a luz a otro ser humano sin parir pero dando vida. Suena maravilloso. Es una epopeya que salva la vida de nuestros semejantes. ¿Hay algo superior a eso?
Todos tenemos que empujar para que sobren donantes en la Argentina.
Porque eso que late en la patria no es otra cosa que nuestro corazón multiplicado. Combatiendo a la muerte, honramos la vida. La gran Eladia nuestra que está en los cielos lo decía con toda luminosidad:
Eso de durar y transcurrir,
no nos dá derecho a presumir,
porque no es lo mismo vivir,
que honrar la vida.
Donar órganos. Dar vida aún después de muertos es honrar la vida.

Éramos pocos y volvió Ginés – 27 de mayo 2022

Es una película de terror que podríamos titular: “El regreso de los muertos vivos”. Wado de Pedro finge ser un camporista amplio y convoca a Luis Barrionuevo. Amado Boudou va al Senado a dar cátedra y lo aplauden como si fuera un héroe revolucionario. Julio de Vido, en complicidad con Milagro Sala y Fernando Esteche, armó un espacio político al que denominó “Encuentro Patriótico”. Guillermo Moreno también tiene su agrupación y por eso le dicen “pollo al spiedo”. Porque está quemado y sigue dando vueltas. Hay muchos casos, pero el colmo es la reaparición nada rutilante ni triunfal de Ginés González García de la mano de Alberto. Esa foto en el Partido Justicialista con Ginés, Filmus, Taiana, Aníbal, se parece demasiado a lo que antes el peronismo llamaba “el tren fantasma”.
Tenían fecha de vencimiento y los volvieron a poner en la góndola política. Se ve que el desabastecimiento es grande. Claro, me dijo un gobernador peronista: “Nadie sensato quiere agarrar un ministerio. Nadie es tan suicida de subirse al avión de Alberto y Cristina”. ¿Cuánto falta para que lo estrellen con todos los argentinos adentro?
Es el pasado que vuelve diría Carlos Gardel. Son las mismas que alumbraron con sus pálidos reflejos, hondas horas de dolor. Pero no se trata solamente de huir al pasado con la frente marchita. Lo grave es que semejantes personajes demuestran que hay un peronismo/kirchnerista, anquilosado, jurásico, que se recicla y que es incapaz de modernizar sus ideas y sus dirigentes. Los albertistas de hoy son los que Cristina ayer echó de su lado.
Pero lo de Ginés, es directamente una provocación. Va en el mismo sentido que el pago de platita, platita para cerrar la causa por la escandalosa festichola de Olivos.
¿Pensarán que la gente ya se olvidó de Ginés? ¿Qué somos tan tontos?
¿Se acuerda cuando Alberto, con la cara de acero inoxidable y como si no fuera profesor de Derecho dijo que “no se cometió ningún delito, porque no es delito vacunar a alguien que se adelantó en la cola”.
El entonces jefe de gabinete, Santiaguito Cafierito III, con la misma fragilidad intelectual dijo que el vacunatorio vip “era un invento de los periodistas”. No tienen vergüenza. No supieron cómo frenar la hemorragia política que les produjeron los traficantes de las vacunas que pertenecían a los argentinos más vulnerables. Con Moyano, Zannini y Verbitsky en la primera fila.
El profesor Alberto dijo que no había ningún tipo penal ni delito. Pero los fiscales Eduardo Taiano y Guillermo Marijuan no opinaron lo mismo. El primero imputó a Ginés y allanó el Ministerio de Salud. En el despacho más importante funcionaba una asociación ilícita liderada por Ginés y su lugarteniente, Lisandro Bonelli. Se usaba el dinero y la vacuna de los argentinos para privilegiar a amigos y militantes. Eso, según avance la investigación, puede implicar tráfico de influencias, abuso de poder, malversación de fondos, abandono de personas en situación de riesgo, atentado contra la salud pública y una cantidad más de delitos con los que amenazó el propio Alberto para hacer más riguroso el control de la cuarentena.
Taiano en su resolución argumentó que se trata de “un acto de inusitada gravedad institucional” y la jueza federal María Eugenia Capuchetti ordenó el allanamiento al ministerio de Salud.
No fueron payasadas, señor Presidente.
Estamos hablando de la muerte de más de más de 130 mil argentinos producto del coronavirus. No podía ser peor. Y eso que el gobierno dijo que si estuviera Macri ya hubiéramos superado los diez mil muertos. ¿Se acuerda?
El comandante de esta Armada Brancaleone fue Ginés, bajo la supervisión de otro funcionario repleto de improvisaciones, contradicciones y otros mamarrachos. Me refiero al presidente de la Nación, Alberto Fernández. Porque en esta, Cristina no se metió. Ni abrió la boca. Ni para darle el pésame a los familiares de la víctimas o expresar su dolor por tanta muerte de compatriotas.
Cristina se lavó las manos con alcohol en gel y mantuvo distancia social de todos estos dramas.
Con la vida de los argentinos, no. Gobierno de científicos, las pelucas. Mediocres y chantas. Gé Ge Gé, como se conoce a Ginés por sus iniciales, batió todos los records de metidas de pata y bloopers durante la cuarentena extra large. Habló hasta por los codos y dijo barbaridades.
Siempre buscaron culpables en lugar de encontrar soluciones. Para empezar, Ginés no pegó una. Desde aquel histórico día 23 de enero, cuando dijo que no había ninguna posibilidad de que el coronavirus llegara a la Argentina. El médico de ese presunto gobierno de científicos hizo diagnósticos absolutamente equivocados. Insisto: no pegó una. “Me preocupa más el dengue que el coronavirus”, planteó sin que se le moviera un músculo, ni pidiera disculpas por semejante pifia. El 3 de marzo dijo, “uy, me sorprendió el virus, yo no creía que iba a llegar tan rápido”. Hay que recordar que vaticinó que en julio iba a bajar la curva y que la gripe era mucho peor que el covid 19. Están todos los audios y los videos. Tardó en usar barbijo y al principio no fue contundente para recomendarlo.
Albert Camus fue claro: “La peor de las pestes no es que mata a los cuerpos, sino que desnuda a las almas y ese espectáculo suele ser horroroso.
Dicen que Alberto le encargó un proyecto para estatizar el sistema de salud que no sea tan cubano como el que tiene Cristina. ¿Van a destruir la salud también como hicieron con la economía, la educación, la seguridad y la justicia? ¿Se acuerdan cuando Ginés eufórico junto a su tropa cantaban, “Tenemos ministerio, tenemos ministerio”.
Volvió el pícaro. El que tomaba un vinito y Madrid con una señorita. Tengan cuidado, argentinos. Volvió Ginés, el que nos vacunó a todos y todas.