Este es el peor momento, del peor gobierno de la historia democrática. Han destruido todo y ahora, están destruyendo su propio gobierno. Hay muchas formas de calificar los ataques feroces de Cristina contra el Presidente que ella eligió por Twitter. Golpe palaciego, golpe blando, golpe blanco, destitución, conspiración, quiebre institucional. No importa el nombre. Importa la actitud de Cristina porque todo el odio que siempre destiló, ahora lo está dirigiendo contra Alberto. Ojo que siempre repito lo mismo. Alberto no es la víctima. La víctima es el pueblo argentino que mira asombrado como se desmorona, cada vez más el país y su calidad de vida personal. Tanto Cristina como Alberto son los victimarios. No me canso de repetirlo. Alberto no es inocente. Pactó con el diablo y ahora tiene que sufrir las consecuencias de su irresponsabilidad. Por eso Sergio Berni dice que estamos ante un autogolpe de Alberto y de su gabinete que “odia a Cristina”. Todos sabíamos cómo era y como es Cristina. Alberto mismo la calificó de sicópata. Nadie se había atrevido a tanto.
No es la ideología. Es su personalidad. Cristina encontró en
el nacional populismo chavista una excusa para justificar su carácter autoritario. Sus objetivos siempre fueron la bulimia por el poder y el dinero. Una codicia enfermiza. Y ahora hay que sumarle su desesperada búsqueda de impunidad y venganza. Siempre dividió a la gente entre esclavos y enemigos. Al que no se arrodilla hay que castigarlo. Aunque sea su propio gobierno. Está en su naturaleza. Como ese vieja fábula de la rana y el escorpión. ¿La recuerda?
El escorpión le pide a la rana que lo lleve en su lomo para poder cruzar el río. “¿Cómo sé que no me vas a picar?”, le preguntó la rana. “Porque nos ahogaríamos los dos”, le respondió. Sin embargo, en medio del río, el escorpión la picó. Mientras se hundían la rana alcanzó a preguntarle: ¿Por qué, si los dos vamos a morir? Y el escorpión le respondió: “Está en mi naturaleza”.
Tanto Alberto como Cristina se están hundiendo. La gran diferencia es que están llevando al fondo del río a todos los argentinos, sobre todo a los más pobres.
Cristina es así. Casi no conoce otra forma de relacionarse que el hostigamiento y la persecución. Y a medida que pasan los años, esa característica peligrosa se va acentuando. De hecho, hay muchísimos dirigentes que antes eran fieles seguidores de Cristina y que hoy huyeron despavoridos al lado de Alberto. Porque están viendo el hundimiento en vivo y en directo. Casi todos integraron los gobiernos de Néstor y Cristina. Pero hay algunos cristinistas emblemáticos que cambiaron de bando. Por ejemplo, Aníbal Fernández quien calificó a la reina como “el mejor cuadro político de los últimos 50 años”, o Agustín Rossi, Daniel Filmus, Luis D’Elía, Ricardo Forster, la propia Gabriela Cerruti y siguen las firmas. Hay una verdad no escrita en el peronismo que dice: yo te acompaño hasta la puerta del cementerio, pero no me entierro con vos.
Aníbal no es santo de mi devoción. Todo lo contrario. Fue una pieza clave de la decadencia del peronismo cristinista. Pero esta vez tiene razón en lo que dijo: “No sé si la intención es bajar al presidente. Ojalá que no, porque si no, todo termina como el carajo.
Eso dijo Aníbal y tiene razón. Todo se va al carajo. Y agregó: “Argentina entraría en un callejón sin salida, en el cual no quisiera verla nunca más”. Finalmente, casi rogó que no le faltaran el respeto al Presidente, que no le pongan palos en la rueda y aseguró que no lo van a apretar diciendo estupideces.
El senador Martín Lousteau utilizó un lenguaje inhabitual: “Cristina le desorganizó la vida a los argentinos, por no decir… la emputece”.
Como si este mamarracho fuera poco, la semana que viene, Cristina será presidenta por cuatro días porqe Alberto viaja a Europa. Se espera que mañana en su discurso, ella dinamite los pocos contactos que quedan entre ambos. En Chaco, recibirá una distinción de manos de un rector universitario que está investigado por lavado de dinero. Eso se llama coherencia.
Como bien dice Carlos Pagni, Larroque prendió el ventilador como una forma de pedirle la renuncia al presidente. Es un emplazamiento golpista. Una insurrección contra las leyes de la República. Y Cristina le dio marco teórico a ese bombardeo cuando habló de la banda y el bastón que no dan el poder y que el poder se legitima si se gobierna bien. Está claro que, para ella, Alberto está gobernando muy mal. Lo grave es que si gobernara Cristina estaríamos mucho peor. Con atropellos contra la propiedad privada y la libertad.
Cristina siempre va por todo y para siempre. Quiere controlar todo. Lo que controla, lo reduce a la servidumbre y lo que no puede controlar, lo destruye. Por ahora, nada ni nadie la puede frenar en su loca carrera hacia el abismo institucional. Que Dios y la Patria se lo demanden.
El abuso sexual de Alperovich – 4 de mayo 2022
La justicia procesó por abuso sexual al ex gobernador y ex senador tucumano José Alperovich. En el fuero criminal y correccional porteño confirmaron esta decisión luego de que Alperovich se negara a responder preguntas y que fuera citado tres veces a declaración indagatoria. Por las redes, el acusado dijo que la denuncia era falsa y que el objetivo era excluirlo de la escena política. Es tan caradura que lo único que le faltó fue apelar al Lawfare como su amiga Cristina. Son tan obvios. Todos los victimarios se hacen las víctimas y los perseguidos. Pero este procesamiento es un paso muy importante. Se le viene la noche a Alperovich. Un tiro para el lado de la justicia.
Es el procesado por delitos sexuales más poderoso de la Argentina.
Encima cuenta con el silencio cómplice del colectivo de mujeres kirchneristas que solo condena y denuncia con firmeza cuando los violadores no tienen su misma camiseta partidaria. Alperovich es amigo de Cristina y eso le da un blindaje. El día de la mujer, en la marcha, no hubo un solo cartel pidiendo por la verdad, juicio, castigo y condena a Alperovich. Hoy se terminaron las chicanas judiciales.
La primera denuncia fue en diciembre de 2017. Pasó demasiado tiempo.
¿Hasta cuándo semejante impunidad?
La acusación de la víctima, asegura
que hubo, por lo menos, siete casos de abuso sexual agravado y que dos ocurrieron en el departamento de Puerto Madero de Alperovich y los 5 restantes en la sede de campaña del ex gobernador.
La gravísima denuncia penal contra José Alperovich la hizo su sobrina, a los 29 años. No hay antecedentes de una acusación de semejante magnitud contra uno de los políticos con mayor poder de la Argentina. Alperovich gobernó con mano de hierro Tucumán durante 12 años seguidos. No es un perejil. No es un legislador del montón. Estamos hablando de alguien que colonizó la justicia, doblegó a varios medios de comunicación y perpetró un nepotismo pocas veces visto. Sembró el estado con sus parientes. Mientras fue el jefe de Tucumán multiplicó su fortuna varias veces sin poder explicarlo con claridad. De la concesionaria de autos pasó a las empresas constructoras, inmobiliarias, financieras, campos con ganado y soja y exportación de cítricos. Usó el avión sanitario provincial para temas personales.
Por eso lo podemos ubicar dentro de la categoría del “ladri feudalismo K”. Por algo, un sector amplio de los tucumanos lo bautizó como “El Zar”. El rechazo que provoca su figura lo llevó a salir cuarto en las últimas elecciones, detrás de Ricardo Bussi, el hijo del temible genocida.
Todo esto le da una potencia inédita a las acusaciones que hizo su sobrina mediante una carta que publicó La Gaceta y con dos presentaciones ante la justicia tucumana y la porteña.
No se puede revelar la identidad de la denunciante pero Alperovich, en otra muestra de impunidad canallesca, lo hizo a través de las redes. Nosotros la llamaremos simplemente Florencia.
Les pido a los oyentes que si hay chicos que están escuchando los alejan de la radio porque quiero relatar con toda la crudeza necesaria lo que Florencia dice que le hizo su tío segundo. Pobre Florencia, en su momento, tuvo que declarar tres horas ante la fiscal María del Carmen Reuter que fue designada por Alperovich como muchos de los integrantes del poder judicial tucumano. Florencia era asistente personal de Alperovich. En un fragmento de su texto, Florencia dice: “No quería que me besara. Lo hacía igual. No quería que me manoseara. Lo hacía igual. No quería que me penetrara. Lo hacía igual.”. Lo trata de monstruo y da detalles de cómo la violó en forma reiterada durante un año y medio. “El avasallamiento fue demoledor. Nunca lloré tanto en mi vida”, escribió la chica.
Alperovich dijo además, que él había denunciado a Florencia por amenazas aunque no las ratificó en la justicia y que se trata de “chantajeadas”, un neologismo que seguramente junta chantada con chantaje.
Una cosa que llama mucho la atención es el silencio de su polémica esposa, la zarina Beatriz Rojkés. Ella bajó su perfil político desde que confirmó su salvajismo inhumano frente a un humilde tucumano que le reclamaba maquinaria para solucionar un tema de inundaciones en su barrio. La Zarina le dijo textualmente: “Pedazo de animal, vago de mierda, yo tengo diez mansiones”.
Florencia, la chica que denunció al ex gobernador tiene custodia policial porque tiene miedo que la maten. Entre las pruebas que aportó la denunciante hay intercambio de mensajitos telefónicos donde ella habla siempre de trabajo y él le responde “Yo te voy a proteger siempre, sos mi dueña”.
Hay que combatir con firmeza a todos los golpeadores y violadores sin que importe la camiseta partidaria. Un par de muchachos de La Cámpora fueron acusados y la agrupación hizo todo para ocultar el tema, Lucas Carrasco fue condenado antes de morir a 9 años de prisión por violación, un profesor universitario ex integrante de 678 también fue señalado por varias alumnas y militantes K.
Ojalá el caso de Alperovich no corra la misma suerte y no traten de esconderlo bajo un manto de silencio y complicidad.
Las consignas son muy claras.
Ni una menos. Ni una violada más.
Ni un violador más.
A ellas, vivas las queremos.
A ellos, presos los queremos.
Cristina aceleró su golpe contra Alberto – 3 de mayo 2022
El golpe de Cristina contra Alberto está en la última etapa, la del tiro del final. A esta altura, solo falta que la vice en persona le dé el empujón y lo arroje al abismo institucional. Hoy Cristina dijo que “se puede ser legal y legítimo de origen, pero no de gestión”. Fue al estilo de aquel sablazo de “que te pongan una banda y te den un bastón no es todo el poder”. ¿Se acuerda?
Pero algunos creen que el escenario adecuado para el cachetazo definitivo será el viernes en el Chaco cuando Cristina reciba una distinción de la universidad. Si eso ocurre, Cristina quedará en la historia como la primera vice golpista que voltea al presidente que ella misma eligió por Twitter. Será recordada, además, como la primera mujer electa y reelecta presidenta, pese a ser la más corrupta y la que más daño le causó al país. El operativo destituyente contra Alberto ya cumplió todas las etapas de hostigamiento. Empezó con “los funcionarios que no funcionan” y fue escalando en la ferocidad de los ataques y en el peso político de quien los disparó.
Fernanda Vallejos fue la que anticipó todo el proyecto antidemocrático. Nadie había sido tan brutal en sus latigazos contra el presidente de la Nación. Lo humilló por todos los costados. Mequetrefe, enfermo y okupa fue lo menos que le dijo.
Era la voz de Cristina que avisaba lo que se venía. El “killer” político es Andrés “El Cuervo” Larroque, comandante de La Cámpora, que es la guardia de hierro de Cristina. Larroque es el autor material y Cristina la autora intelectual. Hoy el cuervo le sacó los ojos a Alberto y siguió en la misma línea que marcó Fernanda Vallejos. “El gobierno es nuestro”, dijo y con eso despejó una incógnita: Cristina no está dispuesta a renunciar. No quiere ser comparada con Chacho Alvarez al que se lo tragó la tierra de la historia. Cristina no se rinde ni retrocede. Avanza para llevarse puesto al intruso que ocupa el sillón de Rivadavia gracias a los votos de ella. Este es el corazón de la declaración de guerra de Larroque. Pero dijo cosas muy directas que dejan a Alberto Fernández colgado del pincel o al borde de la capitulación. Cristina quiere que se arrodille, que se rinda, que pida perdón y que expulse de inmediato a tres ministros: Martín Guzmán, Matías Kulfas y Claudio Moroni. Según la jefa del jefe del estado, ellos son los responsables de la derrota electoral catastrófica que sufrieron y están construyendo la paliza que van a recibir en las urnas en el 2023.
Quieren que escupa sangre. Le están dando como en bolsa. No hay opositor que le haya pegado tanto a Alberto como sus compañeros peronistas K.
Larroque lo dijo sin pelos en la lengua. Y exigió que Alberto deje de hacer operaciones de desgaste contra Cristina.
Ya habían eyectado del gobierno a Juan Pablo Biondi con la misma acusación. El Cuervo, por orden de Cristina le tiró a Alberto una montaña de basura sobre su cabeza. Lo acusó de romper el contrato electoral, de adulterarlo, de no respetar la doctrina K, de forzar la ruptura de la coalición que hoy debería llamarse “Frente de todos contra todos” y de vender como un triunfo aquella hecatombe en las urnas donde perdieron 4 millones de votos.
El integrante del estado mayor de La Cámpora se burló del “albertismo” porque dijo que no existe, que son un grupo de pillos que “bolsiquean” al presidente y que Alberto no es generoso como fue Cristina con él, porque “pretenden aprovecharse de ese gesto magnánimo” de la reina. El nivel de alcahuetería y genuflexión de la tropa cristinista no tiene límites. Magnánimo significa nobleza y misericordia. Y de eso Cristina no tiene un gramo. Todo lo contrario. Sus antónimos son: ruin y miserable. Pocos dirigentes políticos han demostrado tanta mezquindad y maltrato aún con sus propio militantes. La codicia por el poder y el dinero, la ira, la falta de amigos, son rasgos de la personalidad de Cristina. Pero las anteojeras ideológicas y la admiración por Cristina, no le permiten ver nada de esto a Larroque que le rinde pleitesía. Igual que Hebe de Bonafini que ayer dijo que quería trompear a Guzmán pero básicamente que “Alberto patea para otro lado, que miente, que nunca se reunió con un pobre y que quiere una cristina como presidenta vitalicia”.
Hoy es un día que será inolvidable para Alberto. Se defendió tímidamente en La Pampa, cuando dijo que “no es el dueño del gobierno que no es de nadie, que es del pueblo”.
Por un minuto dejó de flotar en su mala praxis administrativa. Larroque dijo los cuestionamientos son “ideológicos, filosóficos y morales pero también en términos prácticos.” Remató asegurando que Guzmán exhibe una “ortodoxia ineficaz” porque no consigue resultados en la baja de la inflación y que se arrodilló ante el Fondo Monetario.
Ya dijimos que si el abogado defensor de Alberto es Luis D’Elía, está en el horno. Es una de las personas con mayor imagen negativa, pero fue contra Máximo “: Te estas equivocando- le dijo –Es un disparate, están desestabilizando al gobierno y haciéndole el juego a la derecha. Larroque tiene que callarse la boca y laburar”. Si están tan en disconformes, que renuncien a los más de 5.000 cargos que tienen en el estado, varios de ellos, jerárquicos”.
Insisto con algo que ya le dije. Cristina y los integrantes del Cartel de los Pingüinos Millonarios le tienen rodeado el rancho a Alberto. O mejor dicho, La Casa Rosada. Falta que le digan, como en las películas: “Ríndete y tendrás un juicio justo”.
Sería tragicómico, si no fuera dramático para la inmensa mayoría de los argentinos que están sufriendo en carne propia la falta de gestión. La inflación de alimentos que es letal para los más pobres, la ausencia de futuro, la inseguridad con simpatías hacia los delincuentes está generando cada vez más desilusión entre quienes lo votaron y más bronca entre los opositores.
Estamos en tiempo de definiciones. Cristina va por todo y por ahora, nada ni nadie la detiene.