El clan Moyano tomó de rehén a una ciudad – 11 de abril 2022

Cristian Ritondo, el ex ministro de seguridad de Buenos Aires, resumió la situación: “Los Moyano usan métodos mafiosos porque los dejan. Hay un estado ausente en la provincia”. Muchos les tienen miedo a los dueños del sindicato de camioneros y nadie les pone límites. Por eso fueron avanzando sobre la libertad y los bienes de todos. Aprietes, extorsiones, bloqueos, patotas organizadas que llevaron a la quiebra a muchos pequeños empresarios o que obligaron a sus dueños a instalarse en otros países.
Pero esta vez llegaron demasiado lejos. Porque bloquearon una ciudad y tomaron de rehenes a 160 mil habitantes. Cerraron los ingresos a San Nicolás, desabastecieron a los negocios de alimentos y, como si esto fuera poco, dejaron las bolsas de basura a la intemperie, desbordando los contenedores. Eso solo generó una situación de alto riesgo sanitario y obligó al intendente Manuel Passaglia a organizar a empleados municipales para recoger los desperdicios y evitar enfermedades.
Pablo, Hugo y el cártel de los Moyano, después de muchas horas de angustia, depusieron su actitud que constituía un ataque contra la legalidad. Sitiar una ciudad en tiempos de democracia, es rebelarse contra un pilar del estado republicano. Porque la protesta no era por mejores salarios o por más fuentes de trabajo. Era porque la justicia había metido preso a dos dirigentes que cometieron los delitos que cometen siempre: no dejan entrar ni salir a nadie de una empresa hasta que no le paguen una coima o una especie de protección, típica metodología de la mafia.
El padre de uno de los detenidos dijo que “iban a matar de hambre” al pueblo de San Nicolás y atacaron a varios periodistas, pero sobre todo a Lili Berardi de San Pedro. Vaya para ellos toda nuestra solidaridad.
San Nicolás demostró cual debe ser el camino. La sociedad productiva que genera trabajo y progreso no se debe dejar intimidar por estos barras bravas millonarios. Una cosa es una protesta legal, un paro, un quite de colaboración, un trabajo a reglamento y otra muy distinta es un bloqueo. El bloqueo siempre es un delito. Es violencia.
Hay que decir que ni el gobernador Axel Kicillof ni el ministro de seguridad Sergio Berni movieron un dedo a pesar del pedido de ayuda del intendente. El que calla otorga. Son incapaces de proteger el territorio de su provincia y miran para otro lado cuando se viola la ley en sus narices. Es que los Moyano son del palo. Pablo transa con Máximo y con Alberto. Hugo es un soldado de Alberto. Y Alberto, increíblemente, considera que Hugo Moyano es el modelo de dirigente sindical que necesita el país. No sé como pretende que haya inversiones o que se instalen nuevas empresas con tanta inseguridad jurídica y simpatía por los ladrones y apretadores.
La primera escena de relaciones carnales fue en la inauguración del Sanatorio Antártida de los camioneros. El Presidente Fernández presentó a Hugo Moyano como si fuera una mezcla de Nelson Mandela y Favaloro. Les dijo a sus hijos que Hugo era un dirigente “ejemplar”.
Vergüenza ajena es lo que produjo, pero nadie se escandalizó lo suficiente.
Estos son los personajes nefastos que hundieron a la Argentina. Pero hay que destacar, como contrapartida, la valentía del lado de las víctimas. Primero, Gustavo Rey, el empresario que se animó a hacer la denuncia en los tribunales y la del intendente Manuel Passaglia, que no cedió ante la extorsión. Pero hubo tres mujeres que jugaron un rol trascendente. La jueza María Eugenia Maiztegui que ordenó el arresto, la fiscal María del Valle Viviani que investigó y las agallas del motor permanente de lucha contra la patota sindical de Florencia Arietto.
Si Moyano, como dice Alberto, es el dirigente sindical ejemplar en el que se tienen que mirar todos sus pares, este país no tiene salida.
Hugo se formó en el peronismo derechoso y violento que, en los 70, hacía caza de brujas contra la Juventud Peronista que Cristina pretende representar. Con Moyano fue sepultada la alternancia. Es un gremio monárquico que heredan sus hijos. Son ejemplo de personajes antidemocráticos y nada transparentes. Mucha gente quiere ver que, por lo menos, Dios y la patria se los demanden.
Tiene fobia por los periodistas y eso lo une a Cristina. En su momento, con lenguaje de matón dijo que “los periodistas la van a pagar. Que han hecho mucho daño y que la tienen que pagar. No puede ser gratis lo que dijeron o lo que le mandaron a decir.”
Los Moyano, Los Pata Medina, los Caballo Suárez, entre otros son uno de los principales motivos de la decadencia argentina.
Solo en la Argentina se utiliza la intimidación y los bloqueos para sacarle dinero a las empresas.
Solo en la Argentina, los dirigentes sindicales dicen defender a sus trabajadores y son millonarios que viven en mansiones.
Solo en la Argentina una parte de la justicia les tiene pánico a estos malandras que son defendidos por los principales dirigentes oficialistas. En esto no hay grieta ni pelea que valga. Tanto Cristina como Alberto son los abogados de Moyano. Y así nos va. La única salida es el camino de encontró San Nicolás. La política, la justicia y los ciudadanos, unidos, en defensa de la ley y en contra de las mafias.

Zaffaroni, los medios, Hitler y Stalin – 8 de abril 2022

No quiero dejar pasar una nueva salvajada de Eugenio Zaffaroni. Coincido absolutamente con el comunicado de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas, ADEPA que repudió enfáticamente lo que llamó “un nuevo intento de asociar a los medios de comunicación con los diarios de Hitler y Stalin”. Zaffaroni había vomitado estas palabras en una radio kirchnerista producto de lo que considera “una concentración de medios que genera una realidad única”.
Habla de “nuevo intento” porque ya lo había hecho el año pasado.
Adolf Hitler, el criminal de lesa humanidad culpable del genocidio más terrible de la historia, aparece muy seguido en la boca sucia de Eugenio Zaffaroni. Aquella vez, fue como un regalo tenebroso para el día del periodista. Comparó a nuestro oficio con “un partido único, como el de Hitler”. Una amenaza repugnante que no tuvo el respaldo de ninguno de sus compañeros de ruta. Zaffaroni, por el contrario, cosechó un repudio generalizado encabezado por la representación política de la comunidad judía argentina y la entidad que agrupa a todas las entidades periodísticas. Fue acusado de “banalizar el holocausto” y de estigmatizar el ejercicio del periodismo en libertad y con independencia.
Esa fue la última vez que Zaffaroni apeló a Hitler como argumento.
Pero la primera vez fue contra Néstor Kirchner. Suena raro, pero es rigurosamente cierto. Se pueden consultar los archivos de la época. Fue en 1998 y en Santa Cruz. Hace 24 años, había sido invitado por el Frepaso para ayudar en la lucha contra la reelección eterna que Kirchner quería instalar y logró instalar en la gobernación. Zaffaroni apeló a “la Constitución de la República de Weimar “y a “Hitler”. Con el tiempo se supo que el día que Kirchner como presidente, le ofreció el cargo de la Corte Suprema, sacó del cajón del escritorio el recorte de aquella comparación y le pasó la factura. El periodista Daniel Miguez en su libro “Néstor íntimo” cuenta que Kirchner le mostró la nota cuyo título era “Un nazi en la Patagonia”.
Y durante una entrevista del diario español ABC, en el 2004, Zaffaroni, ante la pregunta del periodista confirma y agrega que “la Constitución alemana de 1919 concentró las distintas funciones en una sola persona”
La del nazi de la Patagonia y los periodistas como el partido único de Hitler, son solamente la primera y la última. Pero el apellido Hitler aparece a cada rato en las declaraciones de Zaffaroni. En abril del 2016 y con el objetivo de ayudar a Cristina en una de las causas que todavía tiene en la justicia dijo que “la figura delictiva de administración fraudulenta fue copiada del Código Penal de la Alemania de Hitler”.
En enero del 2011, en un reportaje de Tiempo Argentino, Zaffaroni aseguró que “Macri es detestable pero puede ganar votos. Si hasta Hitler ganó muchos votos. Muchos genocidas, ganan votos”.
Diana Wang, la brillante intelectual e integrante del Museo del Holocausto de Buenos Aires y columnista de este programa, en cartas al lector en Clarín y La Nación dijo que lo de Zaffaroni “es alevosía… no dudo que haya leído la opinión de Hitler sobre la propaganda que no consiste en decir la verdad, sino en señalar un enemigo común que sirva a nuestros objetivos de unidad nacional”. Y lo liquidó conceptualmente cuando Wang escribió que “Es increíble que el profesor Zaffaroni coincida con ellos (se refiere a Hitler, Carl Schmitt y Goebbels) y es indignante ver como la venda ideológica y partidaria enceguece y genera comparaciones que, bien leídas, son autoincriminantes”.
Zaffaroni es una de las personas que más daño le hizo a nuestro país en los últimos años.
Son varias las explicaciones que debería dar.
Antes del triunfo electoral de los Fernández, Zaffaroni cometió un sincericidio en la conducción del operativo “Impunidad para Cristina y libertad a todos los ladrones de estado”. Confesó que impulsará “una ley de revisión extraordinaria para liberar a los presos políticos”. De tan claro fue provocador. Llamar presos políticos a los delincuentes comunes, cómplices y testaferros del kirchnerismo es, entre otras cosas, profanar la memoria de los verdaderos presos políticos que fueron encarcelados por las dictaduras por defender la ley y la libertad.
Pero eso no es novedad. En esto, fue coherente con su trayectoria. El presuntamente prestigioso doctor Zaffaroni, ex integrante de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, ya tuvo relaciones carnales con dos dictaduras. Durante el gobierno de Macri varias veces dijo que no veía la hora de que se fuera del gobierno. Pero no me extraña su golpismo. El que lo hizo una vez, lo puede hacer de nuevo.
Si se me permite, un par de preguntas al respecto a Zaffaroni:
– ¿Qué espera para renunciar como integrante de la Corte Interamericana de Derechos Humanos? Sus compañeros deberían saber que usted fue juez y juró por los estatutos de dos dictaduras a falta de una y que una de ellas fue el más feroz genocidio perpetrado por Videla y sus cómplices. Hoy defiende la narco dictadura chavista de Nicolás Maduro y a la Cuba de los Castro.
– ¿Es cierto que durante el terrorismo de estado usted no le dio lugar a ninguno de los 120 habeas corpus sobre detenidos desaparecidos que pasaron por su despacho y que por el contrario redactó un manual militar en el que justificaba los golpe de estado y en el que discriminaba a los homosexuales para que no fueran parte del Ejército? Se podría titular deportivamente: dictaduras 2, habeas corpus 0.
-¿ Podría confirmar si las Madres de Plaza de Mayo encabezadas por Hebe de Bonafini hace unos años lo definieron como «juez de la patria» porque milita para el kirchnerismo pero antes lo habían incluido en una lista de 437 jueces que colaboraron con la dictadura militar? No mienta, doctor. Mire que tenemos el recorte de aquella solicitada.
Pero volvamos al corazón del “Operativo Impunidad para Cristina y libertad a los ladrones”. Zaffaroni es el responsable de buscarle un disfraz más digerible o no tan grosero a semejante afrenta. Dijo que el indulto no le gusta, porque no anula el delito. Que la amnistía tampoco, porque debe ser general y estos son casos particulares. Aquí tiene razón: es una ley a medida de los autores del robo del siglo, de la asociación ilícita liderada por Cristina que se dedicó a saquear al estado como nunca antes había ocurrido en democracia. Son casos especiales: las confesiones de los arrepentidos y todas las pruebas documentales confirman el lavado de dinero sucio de las coimas y el colosal enriquecimiento de todos los que rodearon a Néstor y Cristina.
Por eso Zaffaroni, en su incontinencia oral, propone una ley de revisión extraordinaria que sea aprobada por el Congreso y luego ratificada por una Corte Suprema con sus miembros ampliados con militantes, tal como propuso en su momento el intendente de San Antonio de Areco, Francisco “Paco” Durañona, la propia Cristina y el escriba Mempo Giardinelli.
Pero hay más preguntas para Zaffaroni.
-¿Se puede estar en la Corte Interamericana pese a que hay fallos suyos denigrantes de la condición humana y decididamente inmorales y humillantes para las víctimas? Ese fallo debería enseñarse en las facultades de derecho como un ejemplo de agresión a la dignidad de las mujeres, pese a que muchas mujeres militantes contra la violencia, jamás dijeron una palabra de esto, tal vez para proteger a un compañero cristinista.
Hablo del fallo Tiraboschi donde usted minimizó la violación de una nenita porque fue realizada con la luz apagada y porque no fue penetración sino sexo oral al que fue obligada la chiquita. Usted impuso una pena por abuso deshonesto y sostuvo que no correspondía aplicar la pena máxima porque, entre otras razones, la víctima, una niña de ocho años, había sido abusada con la luz apagada y, en palabras de la sentencia, “el único hecho imputable se consumó a oscuras, lo que reduce aún más el contenido traumático de la desfavorable vivencia de la menor”. ¿Escuchó bien? Zaffaroni llamó “desfavorable vivencia dela menor” a la penetración que un degenerado hijo de puta le hizo por su boca.
-Doctor Zaffaroni. ¿No tiene ninguna responsabilidad además de haber pagado la multa correspondiente por haber alquilado sus departamentos para que en 5 de ellos se ejerciera la prostitución? ¿No cree que sus excusas fueron poco creíbles cuando señaló que fue su amigo íntimo el que administraba esos departamentos y que usted no conocía a los inquilinos?
– ¿Sintió vergüenza cuando fue al Senado de la Nación a defender su nominación y se descubrió que no había pagado 94 aportes previsionales del Registro de Trabajadores Autónomos, según la AFIP y que había omitido bienes y cuentas bancarias en el exterior en su declaración jurada?
Eugenio Zaffaroni, es el autor intelectual del “operativo impunidad para todos y todas”. Acusa a los periodistas pero no puede responder muchas preguntas muy simples.

El peor virus es el fracaso educativo – 7 de abril 2022

Solo 16 de cada 100 alumnos termina la secundaria a tiempo y con un nivel aceptable. El título de la información fue como un cachetazo en nuestra conciencia. No sorprende porque sabemos de la crisis casi terminal de nuestro sistema de aprendizaje. Pero cuando estudios serios confirman los datos, nos corre un frío por la espalda imaginando el futuro nefasto que les espera a nuestros hijos y a todos los hijos de esta bendita Argentina.
El riguroso informe del Observatorio Argentino por la Educación confirmó que el abandono, la repitencia y la mala calidad de los contenidos, son un Triángulo de las Bermudas, para los chicos.
Hay inequidad y desigualdades brutales.
La mejor situación la tienen la Ciudad de Buenos Aires y Córdoba y las peores son Formosa y Chaco. Pero el promedio es atroz. Sobre todo en matemáticas y lengua, es decir los números y las palabras necesarias para la vida real. Hay pibes que hacen 6 ó 7 años de colegio primario y salen sin saber leer ni interpretar textos. Sin dudas, el agujero negro educativo nos dinamita el horizonte. Es el peor de los virus, la pandemia social más criminal.
El boletín de calificaciones de este
gobierno en particular y del kirchnerismo en general, es de terror. Tienen cero en educación y diez en adoctrinamiento. No es casual que en su momento, los datos de la Unesco hayan arrojado el peor resultado de la historia educativa. El momento más decadente en el tema más importante.
El kirchnerismo gobernó en 14 de los últimos 18 años. Y produjo un daño que parece irreparable o que nos va a costar años superar. Porque lograron instalar entre un sector de los docentes conceptos ideológicos jurásicos. Se llenaron la boca defendiendo la escuela pública y la destruyeron. Obligaron a los sectores más humildes a llevar a sus hijos a escuela parroquiales donde se paga una cuota moderada para que no perdieran tantos días de clase. Los Hugo Yasky, Roberto Baradel y compañía, defendieron tanto sus privilegios gremiales que lideraron fábricas de chicos sin los saberes necesarios para enfrenta la vida con esperanzas de éxito. Hoy mismo Baradel se opuso a la decisión de su gobierno de sumar una hora más de clase por día para recuperar lo perdido. La excusa fue insólita: “es una sobre carga de trabajo para los docentes”.
En lugar de mirar los mejores modelos como el de Finlandia, utilizaron el espejo del atraso y el falso progresismo, en realidad del regresismo de los tiranos que gobiernan Cuba y Venezuela. Con el fracasado verso estalinista de que el único crecimiento que vale es el crecimiento colectivo, pulverizaron el principal valor que hizo grande a este país de la mano de nuestros padres y abuelos inmigrantes. Hablo de la apuesta al mérito, al esfuerzo que busca la excelencia y a que nada es fácil en la vida y que por eso debemos sacrificarnos. Deberían sonar todas las alarmas.
Estos culpables de la caída a pique de la escuela pública que fue orgullo nacional, apostaron a convencer a los alumnos que todo viene de arriba, que el estado te da todo lo que vos necesitas. Que de nada vale tu iniciativa, tu voluntad, tus horas de sentarte a estudiar y a pelarte las pestañas. No hay que estigmatizar a los chicos con aplazos. En eso creen. Si no hay castigos, no hay premios. La educación debe ser igualitaria. Pero debe igualar hacia arriba y no hacia abajo. Lo mismo un burro que un gran profesor. Cambalache con K.
Transformaron a las escuelas y en muchos casos a las universidades en unidades básicas al servicio de su proyecto autocrático y nacional populista.
Tuvimos una educación pública que fue un ejemplo para el mundo. Fue el principal motor de la movilidad social ascendente. Esa idea progresista de verdad que dice que debemos fomentar que nuestros hijos sean mejores que nosotros y que nuestros padres.
La inmensa mayoría de los maestros y profesores siguen firmes en su heroica tarea al servicio de la educación. Pero los docentes al servicio de Cristina se convirtieron en agitadores de huelgas permanentes y en capangas de movilizaciones de bombos y consignas.
Eso era y es Laura Radetich. ¿Se acuerda de esta militante desaforada que frente al aula del colegio de La Matanza, bajaba línea cristinista en forma grosera y mentirosa.
La escena transcurre en un aula antigua
pero digna, de un colegio secundario del estado ubicado en pleno Conurbano. Uno de los alumnos de ese segundo año hace una pregunta en medio de la clase sobre los procesos migratorios.
– Profesora, tengo muy claro que los italianos y españoles que vinieron a la Argentina, en general, lo hicieron huyendo de la guerra y el hambre. Pero, ¿Cómo debemos interpretar la migración de más de 5 millones de venezolanos?
La docente estruja una tiza en su mano, se muestra desencajada y dice:
– Esos son inventos de los medios hegemónicos.
El silencio que se hace en clase cierra todo el debate y hace más evidente la calco de Néstor y Cristina que la profesora tiene pegada en su carpeta.
Estas aberraciones fanáticas se repiten todos los días en muchísimas escuelas primarias y secundarias. Y ni que hablar de las universidades. Es una batalla cultural que el cristinismo tiene casi ganada.
Todo el tiempo pretenden borrar a Sarmiento de la historia. Dicen que es derecha los muy ignorantes.
Adoctrinar es someter a los alumnos. Es abusar del poder que tiene un docente que puede aplazar al chico. Adoctrinar es decirle a un joven que es lo que tiene que pensar y no enseñarle a pensar con autonomía. Adoctrinar es ponerle uniforme negro y musoliniano a la libertad y a la enseñanza pública. Tienen un cepo setentista y reaccionario en sus neuronas. La educación debe igualar oportunidades y fomentar la reflexión crítica. Igualar el pensamiento, uniformar las miradas es fascismo educativo.
San Martín dijo que el mejor ejército para defender nuestra soberanía es la educación. En eso creo. Y eso defiendo.