A caballo de la impunidad – 6 de abril 2022

En 14 años, el kirchnerismo instaló diversas enfermedades sociales. Tal vez la más grave sea la utilización del odio como una herramienta política. Su mayor logro fue la grieta. Pero hay varias degradaciones que consolidaron lo peor de la sociedad. La vagancia y el combate al mérito. La mega corrupción de estado como parte de la militancia. El chavismo autoritario contra la justicia y los medios. Y la simpatía por todo tipo de delincuentes y victimarios con su consecuente búsqueda de impunidad. El caso más flagrante es el de Cristina, la jefa de la cleptocracia. En ese proceso anti democrático y anti republicano, el kirchnerismo naturalizó que mafiosos y delincuentes, incluso los condenados ante la justicia, caminen por la calle como cualquier persona honrada. Amado Boudou y Julio de Vido son los estandartes. Estuvieron un tiempo en la cárcel, y ya está. De nuevo en carrera. Como si esos demonios de la corrupción se hubieran convertido en santos.
Hacen declaraciones por los medios, organizan agrupaciones y actos, levantan el dedito y nos dictan cátedra de cómo vivir. Señores, aquí no ha pasado nada. Pero la verdad es que ha pasado mucho. No hay que permitir que la sociedad olvide a este tipo de inmorales que dinamitan la ética y la transparencia que se les debe exigir siempre a los funcionarios de todos los gobiernos.
Esto también pasa con Omar “El caballo” Suárez. Participó de una reunión con otros dirigentes sindicales del transporte en La Fraternidad. Se movía como si fuera un genuino representante de los trabajadores y no tuviera ni una mancha en su legajo.
El sindicalista del SOMU reapareció como si fuera virgen y no se hubiera prostituido en el antro de las coimas y las extorsiones. Está claro que para el kirchnerismo los únicos privilegiados son los delincuentes.
En el juicio oral, el fiscal federal Juan García Elorrio solicitó 6 años y 8 meses de prisión para el Caballo Suárez que conduce el gremio hace 27 años. A fin del mes que viene se conocerá la sentencia. Está acusado de ser el jefe de una asociación ilícita que cometió fraudes contra su propio sindicato de empleados marítimos. Ya estuvo tres años en la cárcel y también en detención domiciliaria. Pero ahora está libre y se muestra junto a sus pares del gremialismo.
Máximo Padilla, el valiente empresario naviero que lo denunció, ahora tiene miedo porque este mafioso está en la calle y porque, aunque usted no lo crea, la Prefectura le sacó la custodia que tuvo durante tres años por la cantidad de amenazas que sufrió. Así nomás fue esta otra salvajada. ¿Quién le ordenó a la Prefectura que deje de custodiar el domicilio de Padilla.
La anterior foto conocida del Caballo Suárez es patética. Tiene una lámina con una bendición del Papa Francisco en una mano, el libro de Cristina en la otra y una remera celeste y blanca que dice: “Cristina 2019. Libertad a los presos políticos y Macri y Vidal, igual a mentira y pobreza”.
Eso define al Caballo. Y eso marca la nueva etapa que estamos transitando donde la impunidad es una orden.
El Caballo ya está disfrutando de una casona lujosa que su hija tampoco puede explicar con qué dinero la adquirió.
Hay suficientes pruebas para condenar al Caballo K. Es uno de los dirigentes sindicales más corruptos de la historia argentina. Durante un cuarto de siglo se hizo ultra millonario atornillado al sillón de secretario general del Sindicato Obreros Marítimos Unidos. En el expediente, está contra las cuerdas. La justicia le intervino el gremio, lo procesó por hacer piquetes en las vías navegables para extorsionar a los dueños de los barcos, es decir por cobrarles peaje o directamente una coima.
El ex ministro de transporte, Guillermo Dietrich, en su momento, fue contundente. Dijo que el Caballo extorsionaba a las empresas de navegación con coimas del 600% de promedio y le hizo un daño tremendo al sector. A los barcos que no pagaban, les negaban el servicio obligatorio de remolque y les bloqueaban el acceso a los puertos”. Está sindicado como el comandante de una banda de delincuentes que lograron hacer una especie de grupo de empresas y desviar dinero hacia sus bolsillos en forma descarada. Hay que decir que llegó a su gremio como siempre se manejó en la vida. De prepo, a las trompadas y en un par de meses pasó de ser un guardaespaldas temible y agresivo al mandamás de los obreros del puerto. En poco tiempo se convirtió en el amo y señor del puerto. En una suerte de rey o jefe del cártel de los portuarios. Hay denuncias serias que lo involucran incluso en la exportación de drogas por agua hacia México y España. El Caballo resume mucho de lo peor del sindicalismo argentino. Corrupto, autoritario y oportunista. Un caballo de troya contra la honradez. Un caballito de batalla de los ladrones. Primero tomó por asalto el sindicato con dos represores de la dictadura de Videla: El Indio Castillo y Paqui Forese. También participaron del ataque simpatizantes del líder carapintada Aldo Rico y luego se hizo fervorosamente menemista, duhaldista, kirchnerista y, como si esto fuera poco, la ex presidenta Cristina Elisabet lo definió como su “gremialista favorito”.
Era capaz de lo peor. No tenía problemas en dejar a buques cargados de contenedores o de millones de litros de combustible en el medio del agua. Una irracionalidad que ponía en peligro la seguridad de todos. Por la plata no baila el mono, baila el caballo. Este soldado de Cristina se comportaba como el patrón del mal, como el dueño y señor del puerto. Reapareció lo más campante. Siempre a caballo de la impunidad.

Jones Huala, prófugo y amenazante – 5 de abril 2022

La amenaza terrorista contra la soberanía nacional por parte de los seudo mapuches es clave en la relación entre Argentina y Chile. Sin embargo, públicamente, ni Alberto Fernández ni Gabriel Boric se explayaron sobre el tema. Para ambos lados de la cordillera es grave que Facundo Jones Huala se mantenga prófugo de la justicia desde hace 74 días. Esto demuestra la falta de interés de los estados en capturarlo y la fuerte capacidad operativa de estos grupos.
Jones Huala en libertad es un papelón para ambos países y una amenaza para los argentinos y chilenos que quieren vivir en paz.
No hay que olvidar que a Jones Huala no le tembló la voz para convocar a la lucha armada. El comandante de estos violentos antidemocráticos y anti argentinos, mediante un comunicado, convocó a sus soldados a la lucha armada para vengar el asesinato de Elías Garay, que ocurrió en una de sus usurpaciones.
En forma brutal y desde la cárcel en Chile, este repugnante criminal instaló provocaciones intolerables:
• Que su muerte ni ninguna sea en vano, que la sangre sea vengada y la tierra recuperada, sean más que consignas, que las balas se van a devolver, sea más que un cantito.
Esta locura insurreccional y separatista es el corazón de sus palabras escritas. Insisto, no se trata de una declaración hecha de apuro y con bronca a un móvil periodístico. Es una proclama que llama a la guerra total. “Ya no podemos seguir solo con palos y piedras”, dice en otro párrafo.
La paz social y la democracia no pueden subestimar ni naturalizar estos desafíos. Es grave porque promete más sabotajes, más fuego y más muerte. Pero es mucho más grave porque cuentan con la complicidad del gobierno de Alberto y Cristina.
Aníbal, no se hace cargo de un conflicto que se salió de madre. Magdalena Odarda, protege y les da apoyo logístico a los delincuentes, igual que Horacio Pietragalla. Rafael Bielsa, los defiende en los tribunales chilenos. Los ex Montoneros, Roberto Perdía y Fernando Vaca Narvaja, los representan en los tribunales argentinos. Victoria Donda, los arropa. Elizabeth Gómez Alcorta, fue abogada de Jones Huala. Carlos Zannini y Juan Cabandié, retiraron al estado nacional de los expedientes y entregaron las tierras que son de todos. Y hay toda una administración que se excita y disfruta con cualquier grupo que se inspira o se parece a la guerrilla de los 70. Llegaron a ignorar y a mirar para otro lado ante los atentados explosivos de los anarquistas que son el brazo urbano de los maputruchos.
Jones Huala estaba preso en la cárcel de Temuco. La justicia chilena lo había condenado a 9 años de prisión por haber incendiado una casa particular y por la portación ilegal de armas de fuego. Un tribunal le concedió la libertad condicional y aprovechó para fugarse y pasar a la clandestinidad. La Corte Suprema revocó esa libertad condicional pero Jones Huala no se presentó nunca más.
Hoy, este desafío tiene una gran centralidad en las relaciones con Chile. Por varios motivos. El flamante gobierno de Boric también simpatiza con estos provocadores. Les ofrece diálogo y le responden con tiros e incendios. Boric primero desactivó la decisión del anterior presidente Sebastián Piñera que había decretado la militarización excepcional de la zona de la Araucanía. Después la ministra más importante y radicalizada, Iskia Siches, a cargo de la cartera de Interior, se refirió a esa región como Wallmapu, que es como los mapuches denominan a lo que consideran su territorio. Es una toma de posición. Tan grave como nombrar Falkland a las islas Malvinas. Con eso demostró cuál es su postura. Pero no es un problema solamente de Chile. El mapa del Wallmapu incluye a las provincias argentinas de Chubut, Neuquén, Río Negro, La Pampa y Mendoza y fragmentos de Córdoba, San Luis y Buenos Aires. No piden nada los muchachos. Pretenden medio país. Y el que los apoye estaría incurriendo en alta traición a la patria.
Un delirio absoluto que de inmediato repudio Miguel Angel Pichetto en un tuit: “es una pretensión secesionista… que el gobierno de Boric está legitimando, una nación seudo mapuche independiente”.
La propia ministra Siches tuvo que pedir disculpas al gobierno argentino pero mantuvo su postura en lo referente a Chile.
La ministra Iskia Siches viajó a la zona para dialogar con los insurrectos y la recibieron a los balazos. Se tuvo que refugiar en una comisaría. El presidente Boric los convocó a una reunión para buscar acuerdos y como respuesta quemaron 15 viviendas el sábado pasado, en Cañete, a 600 kilómetros de Santiago.
Los violentos se adjudican la representación de los mapuches pero la gran mayoría de ese pueblo pacífico, trabajador e integrado no los reconoce como tal.
Queman camiones, ocupan propiedades privadas y fiscales, destruyen maquinaria vial o agrícola, cortan rutas y atacan a los puesteros de las estancias y a los gendarmes incluso con armas de fuego y toman tierras por la fuerza y no dejan entrar a nadie.
El que se levanta en armas contra la democracia merece el juicio y castigo correspondiente. No importa que camiseta tenga puesta. Los argentinos ya dijimos Nunca Más. Nunca más a los que utilizan fusiles en lugar de ideas. Nunca más a los que matan, dinamitan e incendian en lugar de argumentar. Quien quiera oír que oiga.

El golpismo de Cristina – 4 de abril 2022

Al golpe palaciego de Cristina le falta el tiro del final. La jefa del jefe del estado ya cumplió todas las etapas del “operativo demolición” de Alberto Fernández. Solo le falta darle un empujón hacia el abismo institucional. Ya utilizó todos los mecanismos a su alcance para erosionar la investidura presidencial y meter a la sociedad argentina en una peligrosa encerrona.
Funcionarios que no funcionan, cartas cargadas de dinamita, Hebe diciendo que Alberto es de derecha, Vallejos que el presidente es un mequetrefe y okupa, el Cuervo asegurando que cinco amigos le escriben el diario de Yrigoyen y Axel amenazando porque “el que no se quiere pelear, debe irse”. Esos fueron solo algunos de los misiles del fuego amigo de Cristina. Ni hablar de la extorsión para expulsarle su gente de confianza del gabinete a Alberto o del atrincheramiento en las cajas millonarias de Pami, Anses, YPF, Aerolíneas, los ministerios del Interior, Cultura y Justicia, los secretarios de energía, entre otras fuentes de financiamiento de la militancia y de enriquecimiento de la dirigencia.
La aceleración de la movida destituyente se produjo desde que Máximo Kirchner renunció como jefe de su bloque y toda su banda resolvió no apoyar el acuerdo con el Fondo.
Pero lo más despreciabl, humanamente es que Cristina haya utilizado una fecha sagrada de homenaje a los héroes de Malvinas, para seguir destilando veneno internista. Hizo rancho aparte en el senado y fue un hecho histórico. En 40 años nunca hubo dos actos oficiales por un tema tan doloroso. Desde el atril, volvió a hacer su stand up de chistes malos y chicanas peores pese a que se trata de un día de pesar, de duelo nacional. Decidió pasar a la ofensiva y encabezar una suerte de gobierno paralelo. Otra actitud que desestabiliza al presidente porque el poder ejecutivo es unipersonal. Desde que ella lo eligió por Twitter se siente su dueña, como se siente propietaria de la Casa Rosada.
Como si esto fuera poco, no frenó ni desmintió a un chupamedias diputado chaqueño que, escudado en su condición de ex combatiente, dijo que ella, que Cristina era la Presidenta.
Si esa genuflexión fuera cierta, como Presidenta, Cristina sería la principal culpable de la desocupación, inflación, indigencia, inseguridad y narcotráfico que tanto nos castigan todos los días. Y ni hablar de los más de 128 mil muertos por la pandemia.
Mientras eso ocurría, un baboso Sergio Massa, sonreía complacido por esas palabras antidemocráticas.
Hay que decir que el diputado provocador y el Presidente de la Cámara de diputados, no comen vidrio y ambos también estuvieron en el acto de Alberto donde en otra muestra de su niebla cerebral, cometió otro furcio brutal. Confundió capitalismo con colonialismo y, fue peor cuando lo quiso arreglar porque dijo que “ambas cosas son parecidas”.
Con un oportunismo enfermizo, Cristina malversó todo el acto por Malvinas. para chicanear a Gabriela Cerrutti y al propio presidente. Dijo que le había hecho un regalo para el cumpleaños a Alberto para que la vocera no dijera que ella era tan mala. Venganza por la confirmación de que Cristina le clavaba el visto a Alberto y no le contestaba los llamados. Pero eso no fue todo. El presente griego que Cristina le mandó es claramente, un regalo envenenado. Porque el libro cuenta como la hiper inflación aceleró la salida del poder de Raúl Alfonsín. Y como si no estuviera claro el mensaje, aclaró como una puñalada por la espalda: “Y tiene una extraordinaria actualidad”.
A esta altura creo que Cristina odia a Alberto tanto o más que a Macri. Es una especialidad de la familia Kirchner. Tal vez porque a Alberto lo parió ella como presidente. Y a Macri, el voto popular. “Actualidad extraordinaria”, calificó a un libro sobre hiperinflación y abandono anticipado del gobierno de un presidente democrático. Más resentimiento y mala onda no se consigue.
Cerruti quiso congraciarse con Cristina y La Cámpora y fue a saludar a Máximo a la marcha que hicieron el 24 de marzo.
Pero Cristina tiene un lema implacable: Ni olvido, ni perdón. Cerruti ya debería conocer el rencor eterno de quien alguna vez endiosó.
El regalo de Cristina es el símbolo de la última etapa demoledora antes del empujón golpista. Es el momento de la ridiculización, de la humillación del enemigo. “De todos lados se vuelve, menos del ridículo”, decía Perón. Pero, no hay que dejarse engañar. Las únicas víctimas en todo esto son los argentinos y los principales victimarios son Cristina y Alberto. Un escalón abajo, como coautores de la tragedia, están Sergio Massa y Máximo Kirchner. Ellos son los responsables irresponsables de haber enterrado a la Argentina en un pozo de miseria y descomposición social.
Como una mueca del destino, el acto de Alberto tenía como consigna: “Malvinas nos une”. La realidad demostró que “Ni Malvinas los une”.
La fractura expuesta no tiene vuelta atrás. El peronismo y el kirchnerismo están en su peor gobierno y en su peor momento. No tienen ni siquiera un candidato a presidente competitivo para el 2023.
Como dijo con lucidez, Santiago Kovadloff, “Alberto no es un hombre de palabra, es de palabras”.
Y Cristina es una fabricante de grietas que ahora produjo una en su propio gobierno. Siembra vientos de odio y recoge tempestades. No titubea en vaciar de poder a Alberto. Y generar un vacío de poder en la Argentina. Su golpismo no tiene límites.