Cristina y Alberto siempre fueron enemigos íntimos. Nunca los unió el amor. El espanto que tenía ella ante a la posibilidad de ir presa, produjo ese matrimonio por conveniencia. Ese pacto espurio era de cumplimiento imposible. Porque Alberto no le pudo conseguir la impunidad tan deseada.
Como Alberto no cumple su parte del pacto, me pregunto: ¿Ella le puede sacar el sillón de Rivadavia? Y la verdad es que si puede.
Hace seis meses, bajo el título, “El golpe palaciego de Cristina”, escribí lo siguiente:
Lo vengo anunciando una y otra vez.
Cristina, en su locura autoritaria y resentimiento, optó por tirar del mantel de la democracia e intentar un golpe palaciego contra su títere, Alberto Fernández que es el presidente de la Nación.
Tengo varias columnas donde anuncio que en algún momento Cristina sería capaz de tirar del mantel de la democracia. No porque sea adivino ni un genio de las ciencias sociales. Siempre lo dije porque los Kirchner ya hicieron este tipo de perversidad anti democrática. Y una de las reglas del análisis político se resume en una frase: “Si ya pasó, puede volver a pasar”.
En la historia de la dinastía Kirchner aparece en varias ocasiones el mismo mecanismo. Ponen a alguien en la cima como testaferro de su proyecto y si por algún motivo la cosa se complica, lo bajan de un plumazo. En Santa Cruz hicieron esto con Sergio Acevedo, Daniel Peralta y Carlos Sancho. Los usan porque ellos no pueden ser candidatos y después los destituyen y los reemplazan. Ese es el concepto mezquino y utilitario que tienen de la política: use y tire. Tratan a su propia gente como forros. Por eso siempre dije que Cristina es la persona que más daño le produjo a la democracia y la que más daño le puede seguir haciendo.
Hay dos causas que avanzan sin prisa pero sin pausa y que están repletas de pruebas documentales y testimonios de arrepentidos que certifican su culpabilidad en la cleptocracia que lideró: los cuadernos de las Coimas K y la causa de Vialidad.
La respuesta de Cristina, ante ese tsunami que se le viene encima, siempre fue desestabilizadora y destituyente.
Su última operación conspirativa contra su propio gobierno es bien clara. Se opuso al acuerdo con el FMI y mandó a su tropa a actuar en consecuencia. Allí se produjo un hecho histórico. Se subordinaron a sus órdenes, su hijo Máximo que renunció a la jefatura del bloque y apenas 20 diputados de 257 y 13 senadores de un total de 72. Nunca antes tantos legisladores se rebelaron ante el mandato de Cristina. Fue una exhibición de debilidad. Siempre criticaron duramente su crueldad, pero en voz baja. Esta vez hicieron explícito el quiebre del verticalismo y la sumisión. Esa novedad, la llenó de ira, buscó victimizarse con el ataque a pedradas al edificio del Congreso y como si esto fuera poco, no puso la cara para cerrar el debate en la cámara alta y tragarse el sapo de una estrepitosa derrota legislativa.
Cristina acusó al gobierno, a través de sus voceros, de no haber recibido la solidaridad correspondiente y sugirieron que el Movimiento Evita fue el autor de esa pedrea. La vocera del presidente confirmó lo que los periodistas ya sabíamos, que ella no le contestó los llamados y que el diálogo está absolutamente cortado.
De aquel pacto espurio y matrimonio por conveniencia hoy estamos a las puertas de un divorcio violento. El Frente de Todos se convirtió en el Frente de Nadie. Y Cristina es capaz de hacer cualquier cosa. ¿Se llevará por delante a Alberto y asumirá como presidenta? ¿Lo empujará al abismo que Alberto merodea por sus propios fracasos de gestión? Ese sería el final si este camino de hoy se profundiza y se acelera. Fernanda Vallejos, Alicia Castro, Oscar Parrilli y Horacio Verbitsky son sus voceros más descarados. Este último doble agente, escribió este fin de semana que Cristina dijo que todo iba a estallar en un mes. Se parece más a un objetivo o una expresión de deseo que a un pronóstico.
Cristina está atrapada sin salida, aislada, en el momento de menor poder y mayor desprestigio desde que Néstor asumió como presidente. Sergio Berni por derecha, se fue del kirchnerismo. Edgardo Mocca, ex integrante del grupo de tareas de 67Chorro, fue expulsado por tibio. El bufón de Dady Brieva dijo que “volvieron al pedo”.
Hay grieta y caza de brujas puertas adentro del cristinismo. Se quebró la omertá y muchos ya no le tienen miedo al rayo paralizador de la doctora. Se exige arrodillarse ante el altar de Cristina.
Hay que tener dos cuidados:
1) Tomar distancia de ella porque el que se ahoga no repara en lo que se agarra, como decía San Martin. Puede hundir a cualquiera.
2) La oposición no debería dejarse involucrar por ese divorcio violento. Huir del abrazo del oso. La misión de los opositores es defender a los ciudadanos: evitar que haya más pobreza, más autoritarismo chavista, más corrupción, más inflación y más impuestos.
Ella se siente dueña de todo. Incluso de disponer de las instituciones democráticas. Veremos. Pero Cristina dejó de ser confiable incluso para sus propios fanáticos. No tiene escrúpulos ni estómago y le transmite a toda la sociedad argentina sus venenos y su interna feroz. Cristina puede empujar a Alberto al abismo institucional. Y esa es la dimensión del drama que se nos viene.
Alperovich, el abusador impune – 18 de marzo 2022
¿Hasta cuándo va a zafar José Alperovich? ¿Cuánto tiempo se va a seguir escondiendo para evitar explicar lo inexplicable a la justicia? Ya no tiene fueros, dejó de ser senador cristinista. Pero sigue siendo el acusado por delitos sexuales más poderoso de la Argentina. Pero sigue zafando. Hasta ahora está impune y eso que las pruebas son contundentes y las acusaciones son gravísimas.
A partir del 20 de abril, las cosas, tal vez pueden empezar a cambiar. Porque Alperovich, por fin, fue citado a declaración indagatoria. La tercera es la vencida.
Hace unas horas, la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional número 10 y la Unidad Fiscal especializada en Violencia contra las mujeres reiteraron el pedido de indagatoria para el magnate y ex gobernador de Tucumán. Es la tercera vez que lo piden. Y esta vez se aceptó el pedido. Un tiro para el lado de la justicia.
Encima cuenta con el silencio cómplice del colectivo de mujeres kirchneristas que solo condena y denuncia con firmeza cuando los violadores no tienen su misma camiseta partidaria. Alperovich es amigo de Cristina y eso le da un blindaje. El día de la mujer, no había un solo cartel pidiendo por la verdad, juicio, castigo y condena a Alperovich. Basta de chicanas judiciales. La Corte Suprema ya decidió que su caso se tiene que juzgar en esta ciudad. La primera denuncia fue en diciembre de 2017, es decir que hace 4 años y 3 meses que la víctima, su propia sobrina espera que la justicia haga justicia.
¿Hasta cuándo semejante impunidad?
La denuncia asegura que hubo por lo
menos 7 casos de abuso sexual agravado y que dos ocurrieron en el departamento de Puerto Madero de Alperovich y los 5 restantes en la sede de campaña del ex gobernador.
La gravísima denuncia penal contra José Alperovich la hizo su sobrina, a los 29 años. No hay antecedentes de una acusación de semejante magnitud contra uno de los políticos con mayor poder de la Argentina. Alperovich gobernó con mano de hierro Tucumán durante 12 años seguidos. No es un perejil. No es un legislador del montón. Estamos hablando de alguien que colonizó la justicia, doblegó a varios medios de comunicación y perpetró un nepotismo pocas veces visto. Sembró el estado con sus parientes. Mientras fue el jefe de Tucumán multiplicó su fortuna varias veces sin poder explicarlo con claridad. De la concesionaria de autos pasó a las empresas constructoras, inmobiliarias, financieras, campos con ganado y soja y exportación de cítricos. Usó el avión sanitario provincial para temas personales.
Por eso lo podemos ubicar dentro de la categoría del “ladri feudalismo K”. Por algo, un sector amplio de los tucumanos lo bautizó como “El Zar”. El rechazo que provoca su figura lo llevó a salir cuarto en las últimas elecciones, detrás de Ricardo Bussi, el hijo del temible genocida.
Todo esto le da una potencia inédita a las acusaciones que hizo su sobrina mediante una carta que publicó La Gaceta y con dos presentaciones ante la justicia tucumana y la porteña.
No se puede revelar la identidad de la denunciante pero Alperovich, en otra muestra de impunidad canallesca, lo hizo a través de las redes, mientras estaba de vacaciones en Miami. Nosotros la llamaremos simplemente Florencia.
Les pido a los oyentes que si hay chicos que están escuchando los alejan de la radio porque quiero relatar con toda la crudeza necesaria lo que Florencia dice que le hizo su tío segundo. Pobre Florencia, en su momento, tuvo que declarar tres horas ante la fiscal María del Carmen Reuter que fue designada por Alperovich como muchos de los integrantes del poder judicial tucumano. Florencia era asistente personal de Alperovich. En un fragmento de su texto, Florencia dice: “No quería que me besara. Lo hacía igual. No quería que me manoseara. Lo hacía igual. No quería que me penetrara. Lo hacía igual.”. Lo trata de monstruo y da detalles de cómo la violó en forma reiterada durante un año y medio. “El avasallamiento fue demoledor. Nunca lloré tanto en mi vida”, escribió la chica.
Alperovich dijo además, que él había denunciado a Florencia por amenazas aunque no las ratificó en la justicia y que se trata de “chantajeadas”, un neologismo que seguramente junta chantada con chantaje.
Una cosa que llama mucho la atención es el silencio de su polémica esposa, la zarina Beatriz Rojkés. Ella no lo acompañó a Estados Unidos y bajó su perfil político desde que confirmó su salvajismo inhumano frente a un humilde tucumano que le reclamaba maquinaria para solucionar un tema de inundaciones en su barrio. La Zarina le dijo textualmente: “Pedazo de animal, vago de mierda, yo tengo diez mansiones”.
Florencia, la chica que denunció al ex gobernador tiene custodia policial porque tiene miedo que la maten. Entre las pruebas que aportó la denunciante hay intercambio de mensajitos telefónicos donde ella habla siempre de trabajo y él le responde “Yo te voy a proteger siempre, sos mi dueña”.
Hay que combatir a todos los golpeadores y violadores sin que importe la camiseta partidaria. Un par de muchachos de La Cámpora fueron acusados y la agrupación hizo todo para ocultar el tema, Lucas Carrasco fue condenado antes de morir a 9 años de prisión por violación, un profesor universitario ex integrante de 678 también fue señalado por varias alumnas y militantes K.
Ojalá el caso de Alperovich no corra la misma suerte y no traten de esconderlo bajo un manto de silencio.
Las consignas son claras.
Ni una menos. Ni una violada más.
Ni un violador más.
A ellas, vivas las queremos.
A ellos, presos los queremos.
Embajada de Israel: 30 años de impunidad – 17 de marzo 2022
Vamos a hablar con toda claridad: hace 30 años que el atentado terrorista contra la embajada de Israel reclama verdad, justicia, condena y castigo.
Hace un tiempo, había un gigantesco globo ubicado en la esquina de Arroyo y Suipacha que decía: Acá había vida.
Parece que pasó un siglo pero, después de 30 años, las consignas se sucedieron: “Paz sin terror”. “Solidaridad es memoria”.
Aquella salvajada, aquel crimen de lesa humanidad, produjo 29 muertos, solo 22 identificados y 242 heridos y abrió las puertas al segundo atentado, dos años después en la AMIA y al tercer atentado a finales del kirchnerismo con el asesinato del fiscal Alberto Nisman.
El hilo conductor se llama impunidad. La columna vertebral de esos tres hechos trágicos se llama complicidad y ocultamiento de estado. Son heridas que no cierran. Muertos que no descansan en paz. Es lo que la inmensa mayoría de los argentinos de todos los credos y todas las ideologías ansiamos construir: paz sin terror. Convivencia sin odio ni muertes. Diálogo sin violencia. En definitiva para decirlo con palabras de Domingo Faustino Sarmiento: civilización sin barbarie.
A las 14:50, la sirena fue como un alarido de dolor que conmueve y convoca. Sonó y vibró en nuestros corazones y en nuestra alma que es un agujero negro de luto.
La consigna que más me impactó en estas tres décadas es “Le contarás a tu hijo que al terrorismo lo vimos así de cerca”. Parece una convocatoria de algo que yo hice como mi hijo Diego en su momento.
El día del horror multiplicado, mi hijo Diego tenía apenas dos añitos y estaba en pijama jugando en un living de Caballito con sus primas de Córdoba. Hasta en ese barrio se sintió como temblaba la tierra en ese terremoto de sangre y muerte provocado por los terroristas. Unos cuantos años después, fuimos a recorrer ese lugar con mi hijo. Me sentía con la obligación de contarle que había pasado aquel día en que sus juguetes se sacudieron en medio de sus risas de niño. Con la intención de perseguir la memoria, la verdad y la justicia le cuento lo que pasó el día que pisamos juntos ese lugar sagrado convertido en un cementerio colectivo.
Allí va:
– Papá, ¿Por qué me trajiste a esta plaza?
– No hijo…. esto no es una plaza.
– ¿A no? ¿Y esos árboles? ¿Y esos pájaros? ¿Y esa especie de lago que rodea este inmenso espacio vacío?
– Tenés razón, hijo. Parece una plaza pero no es una plaza. ¿O no ves que no hay hamacas ni toboganes?
– No entiendo… pá.
– Vení… vení …hijo, dame la mano. Vení… caminemos juntos por esta plaza que no es una plaza y yo te explico. Este es un lugar para mantener viva la memoria. Vos no te podes acordar porque hace 30 años, apenas tenías dos, pero aquí, en este lugar, la embajada de Israel desapareció de la faz de la tierra. Si… si algo parecido a lo que pasó en las Torres Gemelas en Nueva York: sin aviones pero con el mismo odio.
Uno va caminando lentamente de la mano con su hijo y es como si recorriera esos gigantescos descampados a los que quedaron reducidos algunos de los más tristemente célebres campos de concentración del nazismo. Uno camina por el silencio y hace equilibrio en el aire mientras siente que se le adhieren al corazón dolores interminables que le estrujan el pecho. No es para menos. Aquí en este suelo porteño de Arroyo y Suipacha hace 30 años había 29 vidas que ya no están.
Aquí hace 30 años se cometieron 29 asesinatos en un segundo. Porque todo tardó un segundo. El tiempo que uno tarda en pestañear les alcanzó a los asesinos masivos para terminar con la vida de 29 personas. La pentrita y el TNT hicieron estallar la vieja casona por los aires y millones de pedazos de la embajada de Israel volaron como papeles quemados que luego bajaron hecho polvo y escombros para sepultarlo todo.
Nadie entendió porque el mundo se cayó encima de esos 29 seres humanos.
¿Quién se atribuye el poder sobrenatural de decidir quiénes deben morir y quienes no? Según la Corte Suprema, fue el grupo terrorista denominado Jihad Islámica, el brazo armado de Hezbollah. Irán le pidió a Estados Unidos que a cambio de un acuerdo sobre su programa nuclear, se levanten las sanciones contra dos acusados y buscados por Interpol por el atentado a la AMIA. Uno es el vice canciller de Teherán y el otro es el actual vicepresidente, Moshen Rezai que hace poco estuvo departiendo amablemente con Nicolás Maduro y con el heredero de Fidel Castro, Miguel Díaz Canel en la asunción de Daniel Ortega en Nicaragua.
Todo esto con la presencia de Daniel Capitanich, el actual embajador en Managua, que aún sigue en su cargo.
¿Quiénes son los fanáticos terroristas que arrancaron para siempre la respiración de 7 viejitas que sobrevivían sus últimos días en el hogar que está al lado de la parroquia, al frente de la embajada? ¿Eran conscientes que había 200 chicos en la escuela? ¿Supieron qué mataron al cura párroco? ¿Tendrán conciencia o el odio les clausura la sensibilidad eternamente y los convierte en robots, talibanes y blindados?
Hace 30 años que Buenos Aires se transformó en Manhattan o en Kabul o en Atocha o en Beirut. El corazón de esta ciudad desarmada y con la guardia baja fue apuñalado por la espalda. Fue el anuncio brutal de todo el terror que se venía en una Argentina que ya no sería la misma. Otro anuncio: el olvido es el primer paso hacia la impunidad y la impunidad es una tragedia que vuelve.
Hoy no hay un solo responsable. No hay culpables. Ni un detenido ni una pista. Nada. Solo duelo y luto. La causa judicial está tan muerta como aquellas 29 personas que mató la bomba. No sabemos pero sospechamos que tipo de fascista puso la bomba. Pero si sabemos quién mató la causa. Los que no investigaron. Los que trataron el tema con desidia, negligencia, desprecio por el dolor, falta de voluntad política y también – porque no decirlo – con complicidad.
Pero la luz inevitablemente triunfará sobre las tinieblas. Igual que hace 2.000 años cuando fue destruido el templo de Jerusalem y quedó intacto el candelabro de siete brazos. Igual que hace 30 años cuando se arrodillaron las paredes de la embajada pero quedó intacta la gigantesca araña que iluminaba el salón principal. Milagros de la luz en su doble condición de dar vida, dar a luz y de encontrar la verdad, echar luz, iluminar algo, descubrir.
La esperanza de justicia es lo último que se pierde. Mientras tanto las lágrimas del dolor se empecinan en tatuarse en nuestros brazos como los crueles números del holocausto.
– Papi, te quedaste callado. Se te humedecieron los ojos. ¿En que estabas pensando?
– No… nada, hijito. Pensaba si entendiste porque esto es mucho más que una plaza?
– Si Papá. Creo que entendí: es como un jardín donde crece la memoria. ¿No?
Exactamente eso. Un jardín de la memoria donde crece la vida y donde la muerte y el odio tienen prohibida la entrada por los siglos de los siglos… Amén.