San Brochero de los Pobres – 16 de marzo 2022

Hoy cumpliría años el primer santo nacido y fallecido en la Argentina. Estoy hablando de José Gabriel Brochero, el cura gaucho.
En una oportunidad, Santiago Olivera, el actual obispo castrense, que trabajó tan cerca con un adalid de la democracia y los derechos humanos como monseñor Justo Laguna, me pidió mi columna sobre Brochero para publicar en la revista del Centro de Estudios Brocherianos. Lo tomé como una distinción que me llenó de orgullo. Muchas veces les conté que no soy una persona creyente. Que admiro profundamente a los que tienen fe y a los que canalizan esa fe en la construcción de una sociedad más igualitaria, como Brochero, el santo celeste y blanco. Si me apuran me defino como agnóstico, es decir que no puedo probar la existencia de Dios, pero tampoco lo contrario. Tal vez ese escepticismo genético me haya convertido en periodista.
Admiro la vida y obra de José Gabriel del Rosario Brochero. Su compromiso real con los más humildes. El poner el cuerpo además de la sotana y la oración.
Pienso en ese verdadero gladiador del evangelio que a lomo de su mulo “Malacara”, con su poncho y su cigarro colgando de los labios fue capaz de cruzar una suerte de Cordillera de los Andes de Córdoba como son las Altas Cumbres para integrar a esos gauchos perdidos en sus necesidades básicas en medio de la humildad de sus ranchos.
Para los cordobeses, el cura Brochero siempre fue un orgullo, sin distinción de camisetas religiosas. Aun los que no somos creyentes valoramos ese ejemplo de entrega hacia los demás aún en el lecho de muerte. Porque de tanto compartir el mate y la vida con los enfermos se contagió la lepra que para aquella época era el nombre del horror. Se quedó ciego, sordo, absolutamente pobre. Dicen los historiadores que como buen hombre de campo, experto en las tareas agrícolas, puteador y corajudo, se despidió de la vida con un rosario en sus manos y diciendo: “Ahora tengo puestos los aparejos, estoy listo para el viaje”.
El paisaje emocionante de Córdoba que de tan bello parece una pintura religiosa, fue una suerte de pesebre para su nacimiento. El alumbramiento ocurrió en Santa Rosa del Río Primero, donde hoy viven aproximadamente 9 mil personas. Bautizaron así a esa localidad en homenaje a Santa Rosa de Lima la primera santa latinoamericana consagrada. Otra vez el milagro de la curiosidad. En ese lugar nació el primer santo totalmente argentino, como si se tratara de una señal del destino. Brochero, cursó en la universidad de San Carlos, junto a Miguel Juárez Celman quien después sería presidente de nuestro país. En 1867 el cura Brochero se bancó la epidemia de cólera que casi dejó desierta la ciudad de Córdoba. Movió cielo y tierra, literalmente, para socorrer a los enfermos. El cura gaucho que en el 2016 cumplió eso de que “santificado sea su nombre”, murió en Villa del Tránsito, un pueblito colgado del cielo y las montañas que luego cambió su nombre por el de Villa Cura Brochero.
El cura Brochero es una bandera de los mejor de los argentinos. De los que tienen o no tiene fe. De los creyentes o de los agnósticos. Porque además de la palabra de Dios, llevó a esos lugares hostiles, en el 1.800, el progreso social. Ese parece ser, su verdadero milagro. Gracias a su fe y a su empuje y valentía se construyeron colegios, 200 kilómetros de caminos, un dique, varios pueblos, un ramal del ferrocarril, la estafeta postal con el telégrafo y hasta un acueducto para conectar el río Panaholma con las acequias. Eso rompió tanta discriminación y aislamiento de esos campesinos que estaban tan cerca de Dios y tan lejos de las autoridades.
El cura Brochero era un pastor con olor a oveja. Decía que la vida de los muertos está en el recuerdo de los vivos. Hace seis años que se convirtió en santo aunque entre los más pobres de Córdoba, hace rato que Brochero está en el altar de los grandes y en las estampitas de la esperanza. He visto ponchos que dicen: “Brochero: apóstol de la caridad”.
Me apasiona el debate por un futuro mejor. No soy fácil de convencer. Creo más en lo que veo y en la ciencia. Soy duro para entender las abstracciones que habitan el cielo de las plegarias. Pero creo en los que creen. Creo en los que rezan y hacen. Creo en seres humanos de la dimensión de José Brochero. Hoy sería el cumpleaños del santo. Sigo sin ser creyente, pero creo que con personas como Brochero, el mundo tiene cura.

Vargas Llosa apuntó a Cristina – 15 de marzo 2022

Mario Vargas Llosa tiene razón.
Histórico combatiente contra el diablo del nacional populismo, el Premio Nobel de Literatura dio en la tecla. Apuntó con precisión a Cristina, como la máxima culpable de gran parte de los problemas de la Argentina. El exquisito escritor dijo que: “Argentina es rehén de un grupo de autoritarios encabezados por Cristina Kirchner”. Su deseo es que en las próximas elecciones, los ciudadanos con su votos, le extiendan el certificado de defunción política a la nefasta experiencia kirchnerista y que eso sirva como impulso para las reformas de mayor necesidad y urgencia.
En su riguroso diagnóstico, Vargas Llosa definió a nuestro país como “un total sinsentido” porque “tiene todos los recursos naturales y humanos para ser líder en lo económico” pero el cristinismo nos “mantiene en el atraso, la inflación y la pobreza, haciendo flamear un anti capitalismo obsoleto y deshilachado”.
Las impactantes declaraciones fueron difundidas por Gerardo Bongiovanni, titular de la Fundación Libertad en cuya cena anual participará el intelectual peruano radicado en España.
La reflexión de Vargas Llosa lo llevó a decir que: “Me resultó tan triste como difícil de creer que los argentinos le hayan dado otra oportunidad al kirchnerismo en el 2019. Los resultados, tristemente, eran esperables. Argentina sigue sin encauzarse en un sendero reformista y mantiene el mismo hiper estatismo que ha marcado su historia en el siglo XXI”. Vargas Llosa confesó su afecto por nuestro país porque “cuando era chico lo miraba con admiración por haber derrotado el analfabetismo y por haberse convertido en un faro cultural y económico”.
Comparto con Vargas Llosa que Cristina es la persona que más daño le hizo a la Argentina y la que más daño le sigue haciendo. Podría hablar horas para argumentar esto.
Los ejes centrales son la codicia por el poder eterno y el dinero ajeno que convirtieron sus gobiernos en cleptocracias cargadas de un nacional populismo agresivo contra la República. Pero Cristina también es la responsable de utilizar al estado como botín de guerra y agencia de colocaciones para sus militantes. Tienen todos los ministerios y las cajas más millonarias sembradas de soldados de La Cámpora, muchos de los cuales ni siquiera tienen los requisitos correspondientes. Como si esto fuera poco, Cristina sostiene un sistema mafioso del sindicalismo que frena todo tipo de inversiones y que también se enriquece dejando en la pobreza a los trabajadores. No es casual que este sea el cuarto gobierno kirchnerista y las cifras de la pobreza y la indigencia, la inflación galopante, la desocupación y la inseguridad, son atroces y no paran de crecer. Siempre encuentran culpables pero gobernaron 14 de los últimos 18 años, con casi la suma del poder público. Sin embargo nos quieren convencer que en 4 años de gobierno de Juntos por el Cambio se generaron todas las calamidades.
Cristina se asoció y es cómplice de las peores dictaduras y las autocracias que más violan los derechos humanos, como Rusia, Cuba, Venezuela y Nicaragua. Encontró en el chavismo más primitivo y reaccionario la justificación de sus odios, resentimientos y mezquindades más profundas. Tiene secuestrado al peronismo y reducido a la servidumbre al presidente Alberto Fernández. Hace lo que se le canta. Es el único caso de una jubilada de privilegio que cobra más de 3 millones y medio de pesos. Gasta fortunas que pagamos todos los argentinos en viajes a Santa Cruz en los aviones oficiales y bate todos los records mundiales porque todos los empresarios amigos, socios, cómplices y testaferros se enriquecieron en forma ilegal y colosal. Hasta los secretarios privados de Néstor y Cristina, Daniel Muñoz y Fabián Gutiérrez murieron con un patrimonio digno de magnates. Nunca nadie robó tanto y durante tanto tiempo.
Tengo 100 argumentos más para explicar porque soy tan duro en mi crítica política a la reina Cristina. Pero el valor que tienen las palabras de Vargas Llosa, lo dice todo.
Jorge Mario Pedro Vargas Llosa, es indomable, como buen intelectual. Pero si tuviéramos que asociar a Vargas Llosa con una sola palabra, esa palabra sería libertad. Es que su lucha política siempre ha sido contra todo tipo de dictaduras y autoritarismo. Desde Hugo Chávez a Jorge Rafael Videla. Desde Stalin a Hitler. Eso solo, más el genio literario que lo llevó a ser Premio Nobel, lo coloca en un altar de admiración.
Esa libertad y ese combate contra todos los prejuicios, fanatismos y las pacaterías de catedrales, contrasta con muchos de sus enemigos que no le llegan ni al tobillo. Cristina es casi su contracara. Son el agua y el aceite.
Sentí una gran vergüenza ajena cuando el kirchnerismo le quiso prohibir que inaugurara la Feria del Libro. Era la primera vez que lo iba a hacer un premio Nobel y encima, latinoamericano.
El talentoso peruano recordó amargamente aquel trago amargo. “En algún momento soñé con vivir un tiempo en Buenos Aires. Pero tengo un triste recuerdo de las últimas veces que fui. Un grupo de escritores encabezados por el director de la Biblioteca Nacional me quiso prohibir que hablara por mis ideas políticas. ¡Escritores! ¡El director de la biblioteca en donde estuvo Borges!”, dijo con asombro, Vargas Llosa. Parecen salidos de la Inquisición. Insisto con el concepto: fachos de izquierda.

Las tres guerras de Alberto y Cristina – 14 de marzo 2022

Este es el peor momento del gobierno de los Fernández. Nunca estuvo tan débil y tan dividido. De eso no hay duda. Sin embargo, los delirios irracionales de Cristina y Alberto nos llevan al abismo de tres guerras en las que siempre están del lado del mal. Hablo de la invasión, que están llevando a cabo contra los bolsillos de los productores agropecuarios; del combate cuerpo a cuerpo entre los irresponsables de La Cámpora y los inútiles del albertismo y del apoyo ideológico a la masacre que desató Putin en Ucrania.
Tres guerras inconcebibles que presagian días más oscuros para los argentinos.
Raúl Victores de la Sociedad Rural de San Pedro, a quien llevaron preso durante la pelea que desató Cristina en el 2008 lo sintetizó muy fácil: “Nos llevan a otra 125”.
Cristina fue la responsable política de esa resolución y de humillaciones como calificarlos de golpistas agrocargas y grupos de tareas o piquetes de la abundancia.
El gobierno de entonces, sufrió una triple paliza por su infantilismo ignorante de la nueva revolución tecnológica del campo. Me refiero a las calles, con aquellas multitudinarias manifestaciones en el monumento a la Bandera en Rosario y a Los Españoles en Palermo.
O el duro revés electoral que sufrieron en las elecciones cuando la lista encabezada por Néstor, Scioli y Massa perdió a manos de Francisco de Narváez. Y ni que hablar de aquella madrugada, con el país en vilo, cuando Julio Cobos pronunció ese voto no positivo que cambió todo.
Fue un terremoto para el gobierno.
¿Se acuerdan que Cristina se enojó tanto que quiso tirarle el gobierno por la cabeza a los argentinos? Tuvo que intervenir telefónicamente Lula para que ella no presentara su renuncia porque,
“este pueblo no nos merece, Néstor”, como dijo en ese momento.
Por eso hoy, hay durísimas críticas a la suspensión de la exportación de harinas y aceite de soja y el casi seguro aumento de las retenciones. Son decisiones que producen el efecto contrario al que buscan y que abre hostilidades con el principal motor que tenemos para el crecimiento y la entrada de dólares. Pero como si esto fuera poco, y tal como hace este gobierno, los productores están que arden porque fueron engañados. Varias veces el ministro Julián Domínguez negó que esto fuera a ocurrir. Y ocurrió.
Los más afectados con la sequía y el dólar que los parte al medio, dicen que “Domínguez y Alberto los traicionaron para complacer a Cristina”.
Alzaron sus voces los dirigentes más importantes de toda la oposición, pero también dos gobernadores peronistas como Omar Perotti y Juan Schiaretti porque Santa Fé y Córdoba, también serán víctimas de esas decisiones unilaterales, inconstitucionales y probadamente fracasadas.
Esta es la guerra gaucha. Pero el gobierno también está en medio de una lucha feroz interna. Los autores intelectuales de semejante locura son la reina Cristina y el Príncipe Máximo. Pero el autor material es Andrés “El cuervo” Larroque, el comandante de La Cámpora. Acaba de decir que su presidente y su gobierno quieren proscribir a su agrupación, la Guardia de Hierro de Cristina. También acusó a Alberto por el “silencio y la parsimonia” frente al ataque al despacho de Cristina que luego fue armado cinematográficamente para que la vice presidenta pudiera victimizarse.
Desde la derrota en las elecciones parlamentarias, el fuego amigo de Cristina contra Alberto fue sistemático. Le sacó y le puso ministros, lo retó en público, no le dejó desplazar ni nombrar a algunos funcionarios y se aferraron al manejo de las cajas más abultadas del gobierno. Ahora, la grieta más grave es entre ellos. Que la guerra de guerrillas es puertas adentro del peronismo, como ocurrió tantas veces a la largo de la historia, donde en los 70, se tiraban con cadáveres al grito de “Viva Perón”. La oposición debería tener un cuidado extremo y no involucrarse.
Y la última guerra no es responsabilidad de los Fernández pero, en la práctica, se han colocado del lado del tirano invasor de Vladimir Putin. No hay ninguna declaración contundente de alguna figura del peronismo que gobierna contra la invasión de este perverso imperialista, mezcla del zarismo y el estalinismo. Todo lo contrario, miran con simpatía a Putin y lo consideran “el líder más importante de este siglo”, como dijo el general Cesar Milani, un chavista K que todavía tiene mucho que explicar ante la justicia.
Por el contrario, los opositores de todos los palos, están en contra de Putin y lo dicen con todas las palabras. Intelectuales y referentes culturales críticos del gobierno, emitieron un documento implacable e impecable condenando la guerra y la postura argentina frente a la invasión rusa a Ucrania. Santiago Kovadloff, Marcos Aguinis, Beatriz Sarlo, Juan José Sebrelli, Oscar Martínez, Graciela Fernández Meijide, Daniel Sabsay, y Luis Brandoni, entre otros definieron como “el hito de la infamia” al día de la invasión que violó el nuevo orden mundial fundado en la paz, la democracia y el respeto a los derechos humanos”.
La luminosa solicitada asegura que “las vacilaciones y la complicidad del gobierno argentino, resultan inaceptables”.
Es incomprensible y repudiable que el gobierno de los Fernández, que está casi desangrado, meta a nuestro país en tres guerras absolutamente despreciables y que nos dejarán en un pozo de tristeza y decadencia. Cristina lo hizo. Y Alberto, también.